14 abril 2016

Dosier de prensa para 'Todo Alatriste'

Alfaguara - 14/04/2016

Un volumen de coleccionista, ilustrado por Joan Mundet, en edición limitada y numerada para celebrar el 20º aniversario del nacimiento del legendario personaje.

La serie de 'Las aventuras del capitán Alatriste' ha vendido más de 3.700.000 ejemplares sólo en España. Más de 20 millones de lectores de su obra en todo el mundo. Las novelas de Arturo Pérez-Reverte se han traducido a más de 40 idiomas. Su columna semanal de opinión 'Patente de corso', que Arturo Pérez-Reverte escribe de manera ininterrumpida desde 1991, se ha convertido en una de las secciones más leídas de la prensa española, superando la barrera de los 4,5 millones de lectores. @perezreverte tiene 1,6 millones de seguidores en Twitter. Con un presupuesto de 24 millones de euros, 'Alatriste', la adaptación a la pantalla de Agustín Díaz Yanes protagonizada por Viggo Mortensen, es la segunda película más cara de toda la historia del cine español, sólo superada por 'Ágora'.

Páginas: 1.792. Tapa dura con sobrecubierta. Precio: 29,90€. Fecha de salida: 14 de abril de 2016

«Alatriste se ha convertido en una figura de culto… Los amantes de las grandes aventuras de todo el mundo sólo pueden esperar sus nuevas entregas.» The Times

«Al capitán Alatriste le cabe el honor de ser una de esas criaturas ficticias (que no irreales) las cuales han ingresado en el selecto club de los mitos literarios, aquellos personajes que gozan en el imaginario colectivo de una personalidad propia y de una vigencia intemporal, a menudo al margen no ya de sus autores (ahí tienen al pobre Sir Arthur Conan Doyle teniendo que resucitar a Sherlock Holmes para evitar males mayores), sino incluso de las obras en las que aparecen.» Alberto Montaner, Universidad de Zaragoza

Arturo Pérez-Reverte nació en Cartagena, España, en 1951. Fue reportero de guerra durante veintiún años (1973-1994), en los que cubrió informativamente para prensa, radio y televisión los principales conflictos internacionales. Desde entonces reparte su vida entre la literatura, el mar y la navegación. Con más de veinte millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, muchas de sus novelas han sido llevadas al cine y la televisión. Entre ellas destacan 'El húsar' (1986), 'El maestro de esgrima' (1988), 'La tabla de Flandes' (1990), 'El club Dumas' (1993), 'Territorio comanche' (1994), 'La piel del tambor' (1995), 'La carta esférica' (2000), 'La Reina del Sur' (2002), 'Cabo Trafalgar' (2004), 'El pintor de batallas' (2006), 'Un día de cólera' (2007), 'El asedio' (2010), 'El tango de la Guardia Vieja' (2012), 'El francotirador paciente' (2013) y 'Hombres buenos' (2015), entre otras.

Y sobre todo, la serie histórica 'Las aventuras del capitán Alatriste', compuesta por siete novelas. Jalonada de una larga ristra de premios y reconocimientos, la obra literaria de Arturo Pérez-Reverte se ha traducido a más de cuarenta idiomas, está presente en planes de lectura escolar en España y Latinoamérica y conforma por sí sola uno de los catálogos vivos más celebrados y leídos de la literatura actual. El autor es miembro de la Real Academia Española.


Historia de un héroe cansado

Texto inédito de Arturo Pérez-Reverte, de la Real Academia Española

Me atrajo siempre, desde niño, esa España fascinante y peligrosa del siglo xvii, de callejuelas estrechas y mal alumbradas, tabernas, burdeles y garitos de juego, corazón de un mundo en guerra, cuando Madrid era la capital del imperio más grande de la tierra. Una España arrogante y orgullosa donde la vida había que ganársela, a menudo, entre el brillo de dos aceros. Así que decidí, con ayuda de mi hija Carlota, que entonces tenía 12 años y colaboró con entusiasmo en el primer volumen, recrear semejante escenario en una serie de novelas que debieran tanto a los libros de Historia y a las relaciones de la época como a las novelas de aventuras que amé en mi infancia —Dumas, Féval, Sabatini, Salgari y tantos otros—. Constituyó un desafío y un trabajo muy divertido. Inventé un personaje y me puse a ello. Un individuo políticamente incorrecto, un viejo soldado de los tercios españoles, un asesino a sueldo que, sin embargo, mantiene el código de honor de ciertas actitudes y ciertas  amistades.

Pero no fue sólo eso. Homenajes literarios y lecturas de juventud aparte, mi intención era también, con páginas llenas de lances y peripecias, adentrarme, con el lector, en aspectos más profundos del Siglo de Oro español. Recordar que somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos. Enseñar sin que se notara demasiado la intención didáctica, los aspectos fundamentales de la historia, de la literatura, de la pintura, de la política, de la vida del XVII. De esa decisión habrían de nacer algunas características fundamentales del relato y también del lenguaje en el que está escrito: rescate de la vieja germanía y aroma clásico, combinados con el intento de una eficacia narrativa adecuada para el lector del siglo XXI. Puesto que, hacia 1995, cuando empecé la serie, estaba ya muy avanzada en los planes de estudio la consigna del desmantelamiento cultural, incluida la ignorancia contumaz de la Historia y la Literatura españolas, se trataba de rescatarlas en lo posible, y ponerlas de nuevo a circular, contándolas a la manera de una novela de aventuras.

Como el marco era la España de los Austrias, los modelos estaban ahí: la novela picaresca, las comedias de capa y espada, los versos de Francisco de Quevedo. Después de todo, puesto que Alatriste era un soldado de fortuna, su historia podía rastrearla en los memoriales históricos de los soldados de su tiempo: Duque de Estrada, Contreras, Miguel de Castro, Jerónimo de Pasamonte, así como en el teatro y la poesía de la época, las jácaras de bravos y malandrines, las novelas de Mateo Alemán, de Espinel, de Torres Villarroel, del autor del Estebanillo González o de Miguel de Cervantes. Sin olvidar los 'Avisos' de Barrionuevo y de Pellicer. Y si además, tratándose de aquella España, no había más remedio que moralizar de vez en cuando, ¿qué mejor que convertir a Francisco de Quevedo en un personaje de ficción, reconstruyéndolo con sus propios versos, y añadiéndole una destreza de espada —por otra parte, rigurosamente histórica— tan temible como la de su afilada lengua?

Otra de mis intenciones era hacer justicia a unos personajes que siempre me apasionaron: aquellos hombres crueles, arrogantes, valerosos, soldados profesionales y aventureros sin nada que perder y con botines y quimeras por ganar, que forjaron el imperio más poderoso de la tierra, lo sostuvieron con sus espadas y con su sangre, y al cabo se hundieron con él, muriendo como perros callejeros, olvidados de reyes y poderosos, ahorcados por la Justicia, mutilados, pidiendo limosna, acuchillados en un callejón oscuro o en un campo de batalla. Y junto a Diego Alatriste, soldado de los tercios viejos, puse —gracias a Carlota, que me dio el primer punto de vista del personaje— al joven Íñigo Balboa, el testigo, la mirada asombrada al principio, lúcida y crítica después, afectuosa siempre, que permite calar en la compleja personalidad, los rincones oscuros del héroe cansado. Así, junto a Alatriste, el joven Íñigo se forjará un modo de vivir, una manera de ser. Aprenderá la lealtad, las formas de la amistad, el alto concepto de servir a reyes y señores indignos, no por ellos sino por uno mismo. Y a ser, al final, único referente honorable de la propia vida. Junto a la figura derrotada, impasible y dura del capitán Alatriste, Íñigo se convierte en un alumno fiel, en una sombra que aprende viviendo y oyendo aquellas voces maestras del Siglo de Oro, en contacto continuo con los nombres, los versos, las obras, los cuadros de esa España prodigiosa. De esta manera quise demostrar que aprender es vivir en el roce con la calle, con los libros, con la Historia. Que quien mucho anda y mucho lee y mucho pelea, mucho sabe. Y esa mirada crítica dirigida hacia nuestro siglo XVII puede volverse también, a los ojos del lector cómplice, en un espejo que refleje la España actual, o en clave que la explique.

'Las aventuras del capitán Alatriste' son, en suma, nuestra historia contada desde el lado de los olvidados. Desde una posición hija del valor, del honor y de la lucidez estoica en la derrota. Quizá a eso se deba el éxito de la serie entre tantos jóvenes estudiantes, ávidos de emocionarse con la trama, de disfrutar leyendo, de comentar los versos o las emboscadas. De enorgullecerse y horrorizarse al mismo tiempo, sin complejos, de lo que somos y de lo que fuimos, en esta nación hecha de pueblos diversos, cuyos quinientos años de existencia y tres mil de memoria se atreven a negar, hoy, los oportunistas y los imbéciles. Fue de ese modo y con esas intenciones como nacieron las novelas del capitán Alatriste. Y para mi sorpresa, lo que en principio iban a ser sólo una pequeña batalla personal por la memoria para la generación de mi hija, se convirtió en un fenómeno editorial. Cuando mis editores hablan de casi cuatro millones de ejemplares distribuidos sólo en España, mi orgullo principal es saber que buena parte de esos libros se leen en los colegios, y que hay profesores que los utilizan tanto para trabajos de literatura como de historia y hasta de ética. 

Todo eso, reforzado por la aparición de juegos de rol, historietas publicadas por entregas, un cómic sobre los dos primeros episodios de la serie, un sello de Correos, traducciones a lenguas extranjeras, dos pequeñas piezas teatrales, la película protagonizada por Viggo Mortensen y dirigida por Agustín Díaz Yanes, y la serie de televisión en la que un estupendo Aitor Luna encarna a Diego Alatriste. Nunca esperé tanto, así que mi satisfacción es absoluta. Hasta se organizan visitas turísticas a las calles del Madrid de Alatriste. Y yo mismo, cuando paseo por esos antiguos barrios, no puedo evitar sentir que tras cualquier esquina aparece la delgada y taciturna silueta de mi amigo el capitán, ver brillar la espada de su mortal enemigo el italiano Gualterio Malatesta, escuchar el acento andaluz del pintor Velázquez, oír tras la tapia del corral del Príncipe o de la Cruz a los actores declamar versos de Lope de Vega o Calderón en representaciones teatrales que a veces terminan con estocadas, o entrar en cualquier taberna donde el poeta Quevedo compone versos entre pendencias, amoríos y botellas de vino. Borrar las fronteras entre realidad y ficción, y terminar no pudiendo diferenciar bien lo vivo de lo imaginado, resulta fuente de especial placer para cualquier autor. A fin de cuentas, para eso algunos escribimos novelas.

La serie

'El capitán Alatriste' (1996)

La primera aventura de Diego Alatriste e Íñigo Balboa en el Madrid del siglo XVII. «No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente…». Con estas palabras comienza 'El capitán Alatriste', la historia de un soldado veterano de los tercios de Flandes que malvive como espadachín a sueldo en el Madrid del Siglo de Oro. Sus aventuras peligrosas y apasionantes nos sumergen sin aliento en las intrigas de la Corte de una España corrupta y en decadencia, las emboscadas en callejones oscuros entre el brillo de dos aceros, las tabernas donde Francisco de Quevedo compone sonetos entre pendencias y botellas de vino, o los corrales de comedias donde las representaciones de Lope de Vega terminan a cuchilladas. Todo ello de la mano de personajes entrañables y fascinantes: el joven Íñigo Balboa, el implacable inquisidor fray Emilio Bocanegra, el peligroso asesino Gualterio Malatesta o el diabólico secretario del rey, Luis de Alquézar. Acción, historia y aventura se dan cita en estas páginas inolvidables.

Limpieza de sangre (1997)

A punto de incorporarse a su antiguo tercio en Flandes, Diego Alatriste se ve envuelto por mediación de su amigo don Francisco de Quevedo en otra peligrosa aventura. Una mujer ha aparecido estrangulada en una silla de manos frente a la iglesia de San Ginés, con una bolsa de dinero y una nota manuscrita: «Para misas por su alma». El enigma se complica con los sucesos misteriosos que ocurren tras las paredes de un convento, cuando Alatriste es contratado para rescatar de allí a una joven novicia. En el azaroso y fascinante Madrid de Felipe IV, entre lances, tabernas, garitos, intrigas y estocadas, la aventura pondrá en juego la vida de los amigos del capitán, haciendo surgir del pasado los fantasmas de viejos enemigos: el pérfido secretario real Luis de Alquézar, el inquisidor fray Emilio Bocanegra y el siniestro espadachín italiano Gualterio Malatesta.

El sol de Breda (1998)

Tercera entrega de 'Las aventuras del capitán Alatriste', 'El sol de Breda' escenifica las batallas y el asedio de la ciudad de Breda en 1625 por los tercios españoles en Flandes. El joven vasco Íñigo de Balboa es el narrador, como siempre, pero ahora adquiere en este relato un papel más protagonista: es mochilero del tercio viejo de Cartagena, donde sirve de ayudante a su amo el capitán Alatriste, y empuña por primera vez las armas en el combate. Íñigo será, en esta aventura, testigo del sometimiento de la ciudad por las tropas españolas, y describirá años más tarde al pintor Diego Velázquez, para que los inmortalice en un famoso cuadro, los rostros de los participantes en la batalla: el general Ambrosio Spínola, un respetado guerrero con dotes de político, que abortará el conato de un motín de las tropas, hartas de pelear sin que vean recompensados sus esfuerzos con una paga que nunca llega, y que el general les adelantará de sus acaudaladas arcas, o el maestre de campo Pedro de la Daga, despreciativo con sus tropas hasta la crueldad, o el dubitativo capitán Carmelo Bragado y el valiente soldado Sebastián Copons, veteranos todos de las pasadas guerras en Nápoles y camaradas del capitán Alatriste.

El oro del rey (2000)

Sevilla, 1626. A su regreso de Flandes, donde han participado en el asedio y rendición de Breda, el capitán Alatriste y el joven mochilero Íñigo Balboa reciben el encargo de reclutar a un pintoresco grupo de bravos espadachines para una peligrosa misión, relacionada con el contrabando del oro que los galeones españoles traen de las Indias. Los bajos fondos de la turbulenta ciudad andaluza, el corral de los Naranjos, la cárcel real, las tabernas de Triana, los arenales del Guadalquivir, son los escenarios de esta cuarta aventura, donde los protagonistas reencontrarán traiciones, lances y estocadas, en compañía de viejos amigos y de viejos enemigos.

El caballero del jubón amarillo (2003)

«Don Francisco de Quevedo me dirigió una mirada que interpreté como era debido, pues fui detrás del capitán Alatriste. Avísame si hay problemas, habían dicho sus ojos tras los lentes quevedescos. Dos aceros hacen más papel que uno. Y así, consciente de mi responsabilidad, acomodé la daga de misericordia que llevaba atravesada al cinto y fui en pos de mi amo, discreto como un ratón, confiando en que esta vez pudiéramos terminar la comedia sin estocadas y en paz, pues habría sido bellaca afrenta estropearle el estreno a Tirso de Molina. Yo estaba lejos de imaginar hasta qué punto la bellísima actriz María de Castro iba a complicar mi vida y la del capitán, poniéndonos a ambos en gravísimo peligro; por no hablar de la corona del rey Felipe IV, que esos días anduvo literalmente al filo de una espada. Todo lo cual me propongo contar en esta nueva aventura, probando así que no hay locura a la que el hombre no llegue, abismo al que no se asome, y lance que el diablo no aproveche cuando hay mujer hermosa de por medio». La novela se desarrolla en el mundo de los corrales de comedias del Madrid del XVII. Cruzándose con viejos amigos y viejos enemigos, y con los personajes famosos de la época, como Lope de Vega, Calderón de la Barca y el capitán Alonso de Contreras, Diego Alatriste e Íñigo Balboa se enfrentarán a una conspiración en la corte de Felipe IV. Lances, estocadas, intrigas palaciegas y aventuras amorosas salpican un relato de acción trepidante.

Corsarios del Levante (2006)

«Durante casi dos años serví con el capitán Alatriste en las galeras de Nápoles. Por eso hablaré ahora de escaramuzas, corsarios, abordajes, matanzas y saqueos. Así conocerán vuestras mercedes el modo en que el nombre de mi patria era respetado, temido y odiado también en los mares de Levante. Contaré que el diablo no tiene color, ni nación, ni bandera; y cómo, para crear el infierno en el mar o en la tierra, no eran menester más que un español y el filo de una espada. En eso, como en casi todo, mejor nos habría ido haciendo lo que otros, más atentos a la prosperidad que a la reputación, abriéndonos al mundo que habíamos descubierto y ensanchado, en vez de enrocarnos en las sotanas de los confesores reales, los privilegios de sangre, la poca afición al trabajo, la cruz y la espada, mientras se nos pudrían la inteligencia, la patria y el alma. Pero nadie nos permitió elegir. Al

menos, para pasmo de la Historia, supimos cobrárselo caro al mundo, acuchillándolo hasta que no quedamos uno en pie. Dirán vuestras mercedes que ése es magro consuelo, y tienen razón. Pero nos limitábamos a hacer nuestro oficio sin entender de gobiernos, filosofías ni teologías. Pardiez. Éramos soldados.»

El puente de los Asesinos (2011)

«Diego Alatriste bajó del carruaje y miró en torno, desconfiado. Tenía por sana costumbre, antes de entrar en un sitio incierto, establecer por dónde iba a irse, o intentarlo, si las cosas terminaban complicándose. El billete que le ordenaba acompañar al hombre de negro estaba firmado por el sargento mayor del tercio de Nápoles, y no admitía discusión alguna; pero nada más se aclaraba en él». Nápoles, Roma y Milán son algunos escenarios de esta séptima aventura del capitán Alatriste. Acompañado del joven Íñigo Balboa, al capitán le ordenan intervenir en una conjura crucial para la corona española: un golpe de mano en Venecia para asesinar al dogo durante la misa de Navidad, e imponer por la fuerza un gobierno favorable a la corte del rey católico en ese estado de Italia. Para Alatriste y sus camaradas –el veterano Sebastián Copons y el peligroso moro Gurriato, entre otros–, la misión se presenta difícil, arriesgada y llena de sorpresas. Suicida, tal vez; pero no imposible.

Ilustrar Alatriste, por Joan Mundet

El capitán Alatriste y los escenarios de sus aventuras ya cuentan una iconografía reconocible e inolvidable. La de los precisos trazos del dibujante, pintor y ceramista Joan Mundet (Castellar del Vallès, 1956), Premio Ciudad de Guadalajara de Cómic 1982 y Premio Nacional de Cómic de Cataluña 2010 por 'Mil vidas más', que desde el año 2000 ilustra todo lo referente al legendario espadachín y su mundo.

«Ilustrar a Alatriste supone encontrarse con un viejo amigo bastante peculiar. Nos conocimos hace dieciséis años y desde entonces cada equis tiempo acudimos al mismo escenario. Lo jodido del caso es que cuando iniciamos nuestra relación yo tenía la misma edad que el capitán, 44 tacos. Ha pasado el tiempo y Diego Alatriste y Tenorio aún anda por los 48 o 49, quizás 50 años, mientras el otro, un menda, ya está con 10 más… En fin, salvando las distancias, es un buen amigo, tenemos algunas cosas en común, no precisamente con la herreruza, la daga o el vino de Esquivias, pero en su caminar y quehacer hay cosas en las que me reconozco o reconozco a allegados, como creo que le debe ocurrir a la mayoría de lectores. Eso hace que me traslade al siglo XVII, un siglo lleno de luces y sombras, un siglo en el que puedes compartir conocimiento, sensibilidades y camaradería con Velázquez, Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Calderón de la Barca, Góngora, Spínola. A todos los he ilustrado, con especial cariño a Quevedo, y eso que a los catalanes nos tenía entre ceja y ceja. 

Ilustrar las novelas de Arturo Pérez-Reverte se convierte en un disfrute, primero porque es una época que me gusta, quizás por reminiscencias de mi educación escolar o por algunos versos y lecturas que mi padre me hizo conocer de niño o por algunos 'Estudio uno' de televisión. Curiosamente, yo había comenzado a trabajar en un personaje llamado Capablanca, ambientado en el siglo XVII, antes de ilustrar las novelas del capitán Alatriste. Ahora el cómic se publica en Italia, o sea que el Siglo de Oro en mayor o menor medida siempre ha estado presente en mi horizonte. Y eso que convertir la novela en imágenes a veces es complicado. El autor describe lugares, ropas, comidas y todo lo concerniente a la situación explicada, eso hace que todo tenga que estar en su lugar.

Creo que la mayoría de los escritores se forman imágenes mentales que luego utilizan para escribir la novela. En mi caso, ilustrar Alatriste consiste en intentar llegar a esas imágenes, pero a través de mi punto de vista. Hay veces que coincido con el autor, otras, supongo que la mayoría, no. Pero creo que ahí está el complemento de lo narrado en el libro. Ayudo con mi aportación al lector para llevarle de la mano a las diferentes vicisitudes de las novelas. Como me ha dicho Arturo más de una vez: «Me ha sorprendido, no me había imaginado tu punto de vista».

Cuando realicé las ilustraciones de 'Corsarios de Levante' se produjo una situación peculiar. Normalmente ilustro la novela una vez está escrita, pero en ese caso la ilustré al mismo tiempo que Arturo la escribía, capítulo a capítulo. Así compartimos aspectos de la novela que a mí me hicieron disfrutar, como dice Arturo «como un gorrino en un lodazal». Guardé los mails que nos cruzamos. Sobre ellos y la experiencia de ilustrar el libro escribí una ponencia para el congreso internacional 'Alatriste: La sombra del héroe' de la Universidad de Murcia, en 2007, que después editó Alfaguara en libro.

En casa, Alatriste se ha convertido en un miembro más de la familia, algunos lo critican, los menos, otros hacen bromas, al gato más de uno le llama Diego, y alguno me llama Alaverde, no sé a santo de qué… O sea, que es una referencia familiar en el trato cotidiano. El día en que alguien muy próximo a Arturo me dijo que, cuando leía las novelas sobre Alatriste, no tenía muy claro si yo había dibujado al capitán como él se lo imaginaba o si se lo imaginaba como yo lo había dibujado, pensé que había conseguido meterme en la piel del personaje, que había conseguido definirlo gráficamente, que había conseguido mi primera meta como ilustrador de Alatriste.

También ilustrar Alatriste me ha permitido conocer a muchas personas, ampliar mis conocimientos, publicar novelas gráficas, escribir mis guiones, regresar al mundo del cómic, ser más yo, y todo eso gracias a un amigo especial llamado Arturo Pérez-Reverte.

Los personajes

Íñigo Balboa y Aguirre

Hijo del soldado Lope Balboa y de Amaya Aguirre, Íñigo nace en 1610. Queda huérfano de padre en el cerco de Jülich, durante la guerra de Flandes. En 1622, el vascongado viaja a Madrid y se instala en casa de Diego Alatriste, quien había jurado a su progenitor ocuparse del joven. Es el narrador de la saga.

Francisco de Quevedo

Poeta y diplomático (1580-1645), amigo de viejos afectos del capitán Alatriste.

Gualterio Malatesta

Excelente esgrimidor y espadachín a sueldo con el rostro picado de viruela, nacido en Palermo (Sicilia). Sicario al servicio del secretario del rey, Luis de Alquézar, que, a raíz de una desavenencia con Diego Alatriste sobre el modo de realizar el asalto contra John y Thomas Smith (el príncipe de Gales y el duque de Buckingham), en 1623, se convirtió en su enemigo mortal.

Angélica de Alquézar

Dama de celebrada hermosura retratada por Velázquez sobre 1635. Huérfana a temprana edad, fue recogida y educada por su tío Luis de Alquézar, secretario del rey. Mantuvo una tormentosa relación de amor y odio con Íñigo Balboa.

Emilio Bocanegra

Fraile dominico, presidente del Santo Tribunal de la Inquisición. Cruel e implacable enemigo del capitán Alatriste, aliado en la corte del secretario Luis de Alquézar.

Biografía de Diego Alatriste

1582 - Nace en un pueblo de Castilla la Vieja. Segundo hijo de una familia de hidalgos labriegos acomodados.

1595 - A los trece años se escapa de casa y de la escuela, donde había estudiado algo de latín, escritura y las tres reglas. Va a Madrid con un amigo y consigue alistarse, diciéndose huérfano y mintiendo sobre su edad, como paje-tambor en los tercios que van a Flandes con el infante cardenal Alberto. En ese mismo viaje conoce a Alonso de Contreras, que deserta por el camino y a quien luego encontrará en Italia y Madrid.

1596 - Paje-tambor y mochilero. Asiste a su primera batalla en el asalto de Calais. Asedio de Hulst. Durante el asalto a la Estrella y a los revellines, los mochileros y pajes se utilizan para un ardid y terminan socorriendo a sus amos. Alatriste es uno de ellos. Como premio, con otros, sienta plaza de soldado cuando aún no ha cumplido los quince años.

1597 - Joven soldado en varios tercios. Lucha contra los Estados y contra Francia. Con Carlos Coloma. Encamisada de Amiens y saqueo de la ciudad. Conoce al que después será sargento mayor Idiáquez. Defensa de Amiens. Capitulación de Amiens tras seis meses y medio de sitio.

1598-1599 - Sienta plaza como soldado en el tercio de Cartagena. Asedio y combate de Bomel. Defensa del fortín de Durango. Tiene dieciséis años. A los diecisiete tiene el primer duelo: mata al adversario. Vive los motines de las tropas mal pagadas en los Países Bajos. Conoce a Martín Saldaña, a Sebastián Copons, a Lope Balboa y al sargento de caballos corazas Juan Vicuña.

1600 - Batalla de Nieuport. Alatriste tiene dieciocho años, pero ya hace cinco que lucha en Flandes. Es un curtido veterano.

1601 - Diecinueve años. Empieza el asedio de Ostende con su tercio. Participa en todos los combates, primero bajo el mando del viejo conde de Guadalmedina, Fernando de la Marca, y luego con Spínola.

1602-1604 - Combates en el cerco de Ostende. Primera herida grave al recibir, durante el asalto a un baluarte, una herida de arcabuz en la espalda. Dos meses de convalecencia. Segunda herida en la cabeza, durante el asalto a un baluarte de Ostende. Tiene veintidós años cuando toman Ostende. Se distingue en los últimos asaltos.

1605 - El tercio de Alatriste participa en la marcha de Spínola en Frisia, desde Flandes a lo largo del Rhin por el arzobispado de Colonia. Tomas de Oldensel y Linghen frente a Nassau. Alatriste tiene veintitrés años.

1606 - Veinticuatro años. Encamisada del río donde gana el apodo de capitán. Con Ambrosio Spínola. Lluvias a orillas del Isel durante la primavera y comienzos del verano. Muchas penalidades físicas y falta de dinero.

1607 - Mala época. Duelos, pendencias y problemas.

1609 - En abril, tregua de doce años. Vuelve a España por Génova y por mar a Cartagena. Tiene veintisiete años y participa en la expulsión de los moriscos y en la represión de los rebeldes en Valencia. Asqueado, pide la baja en su tercio y se va a Nápoles.

1610 - Veintiocho años. Alistado como simple soldado en el tercio de Nápoles. Embarcado en las galeras. Lucha contra turcos y berberiscos y contra venecianos. Navega por todo el Mediterráneo. Conoce Sevilla con las galeras del rey. Ese mismo año nace en Oñate Íñigo Balboa Aguirre, el 2 de abril. Hijo del soldado Lope Balboa y de Amaya Aguirre.

1612-1613 - Treinta años. Combate e incendio de la escuadra berberisca frente a La Goleta, con Santa Cruz. Capturada su galera por los turcos y él herido grave en una pierna, es liberado cuando lo llevaban cautivo porque la galera turca es apresada a su vez. Participa en incursiones por Levante con buenos botines. Buena vida en Nápoles. Conoce a Álvaro de la Marca, nuevo conde de Guadalmedina, que lo favorece. Encuentra al capitán Contreras y navega con él.

1614 - Tiene treinta y dos años. Viajes entre Cádiz, Nápoles, etcétera. Participa en la desastrosa jornada de las Querquenes. Salva la vida al conde de Guadalmedina. Conoce a Diego Duque de Estrada. Incursiones por Levante.

1615 - Treinta y tres años. Acompaña a una flota de cinco barcos y mil seiscientos soldados y participa en la captura y hundimiento de muchas naves turcas. Buenos botines. Vive bien en Nápoles. Pero tiene problemas con la justicia. Marca la cara de una mujer con la que convive, pues la encuentra con otro, a quien mata de una estocada. Huye a España gracias a la ayuda de su amigo Alonso de Contreras.

1616-1617 - Malos tiempos. Miseria. Espadachín a sueldo en Sevilla y después en Madrid.

1618 - Treinta y seis años. Ambrosio Spínola levanta tropas para nueva campaña en Flandes. Se alista. Spínola se refugia en su cuadro durante una batalla. El general en persona lo recomienda para plaza de sargento en su viejo tercio. Reencuentra a Lope Balboa y a Sebastián Copons. Camino de Flandes.

1619 - Mata a un alférez en duelo, es degradado y va a ser ahorcado. Motín de Maastricht. Salva la vida del maestre de campo tras matar a tres soldados alemanes, y lo indultan.

1620 - Treinta y ocho años. De nuevo como simple soldado, sale con Spínola de los Países Bajos junto a otros ocho mil soldados para auxiliar al emperador Fernando. Invaden el Palatinado el 6 de agosto. Cruzan el Rhin treinta mil hombres y toman treinta plazas fuertes en seis meses, hasta que llegan los fríos del invierno.

1621 - Treinta y nueve años. Participa en la batalla de la Montaña Blanca. Cuarta herida, de espada en el pecho. Su tercio vuelve a guerrear en los Países Bajos al expirar la tregua de los Doce Años. Combates en Cleves, Sitio de Berg-op-Zoom, retirada de Spínola ante su viejo enemigo Mauricio de Nassau. Batalla de Jülich, donde muere Lope Balboa, padre de Íñigo. El tercio es diezmado. Spínola le concede a Alatriste un beneficio de cuatro escudos que nunca le pagarán.

1622 - En primavera, el tercio viejo de Cartagena se reconstruye, y es asignado a Gonzalo Fernández de Córdoba para luchar contra los protestantes. Batalla de Wimpfen socorriendo a las tropas de la Liga Católica. El 22 de julio, batalla victoriosa de Hoechst. El 29 de agosto interviene en la sangrienta batalla de Fleurus contra las tropas del duque Cristian de Brunswick y el conde Ernesto de Mansfeld. El tercio de Cartagena es aniquilado. Alatriste resulta muy gravemente herido. Licenciado, vuelve a España. Tiene cuarenta años.

1623 - Alatriste se recupera de su herida y de nuevo se gana la vida como espadachín sueldo. Tiene cuarenta y un años. Íñigo Balboa es enviado a Madrid por su madre viuda, a vivir con el capitán. Aventura de los dos ingleses ('El capitán Alatriste'). Conocen al peligroso sicario italiano Gualterio Malatesta. Aventura del convento ('Limpieza de sangre'): Íñigo es detenido por la Inquisición y encerrado en Toledo. La intervención de don Francisco de Quevedo lo salva de la hoguera.

1624 - Alatriste se alista de nuevo, con Íñigo, que ya tiene catorce años, acompañándolo como mochilero. Génova. El Camino Español. Sitio de Breda y guerra de Flandes ('El sol de Breda'). Íñigo lo acompaña en el asalto y saqueo de Oudkerk. Invierno de guarnición en Oudkerk.

1625 - Motín de la compañía del capitán Bragado. Batalla de los Diques. Asedio de Breda. Alatriste participa en la encamisada del dique de Sevenberge. Combate de los italianos en Sevenberge. Asisten a la rendición de Breda, el 5 de junio. Alatriste tiene cuarenta y tres años e Íñigo quince. Desmovilizados, viajan a España por mar. Aventura del oro sevillano. Cádiz. Sevilla. El rey regala una cadena de oro a Alatriste ('El oro del rey').

1626 -  Aventuras en Madrid. Íñigo tiene dieciséis, Alatriste cuarenta y cuatro. Amores con María de Castro, frecuentan el mundo teatral. Reencuentro con el capitán Contreras. Visitas a la casa de Lope de Vega. Amistad con su hijo Lopito. Conspiración para matar a Felipe IV ('El caballero del jubón amarillo'). Luis de Alquézar es desterrado a Nueva España, y viaja allí con Angélica. Ese verano embarcan Alatriste e Íñigo en Cartagena en las galeras de Nápoles. Navegan por el Mediterráneo. Corso en Berbería, costas griegas y turcas. Invierno en Nápoles. Viajan por Italia. Íñigo conoce Roma.

1627 - Sigue el corso en las galeras de Nápoles ('Corsarios de Levante') a partir de abril. Melilla, Orán. Conocen al moro Gurriato. Reencuentro con Sebastián Copons. Vuelta a Nápoles con Gurriato y Copons. Reencuentro de Íñigo con su amigo Jaime Correas. Duelos de Íñigo. Desavenencias entre Alatriste e Íñigo. Corso en la costa griega y turca. Alatriste tiene cuarenta y cinco e Íñigo diecisiete. Regresan a Nápoles en otoño, cuando se desarman las galeras. Encuentro con Lopito de Vega. En la Navidad de este año participan, con Gualterio Malatesta, en la segunda conspiración de Venecia ('El puente de los Asesinos').

1628 - Íñigo vuelve a Madrid e ingresa con dieciocho años en los correos reales. Batalla de las Dunas. Alatriste en la Valtelina. Envían a Alatriste con el conde de Guadalmedina a Francia en misión secreta. Íñigo se les une con instrucciones del conde-duque de Olivares. Participan en el intento de asesinar a Richelieu durante el cerco de La Rochela ('Misión en París').

1629-1630 - Angélica de Alquézar regresa de Nueva España. Se casa con el conde de Guadalmedina. Íñigo es acusado de espionaje por Francia, pero logra rehabilitarse. Alatriste frecuenta a Calderón de la Barca y al pintor Diego Velázquez, para cuyo Marte posará como modelo. La actriz María de Castro ingresa en un hospital y muere.

1630-1633 - Combates franco-españoles en Italia. Alatriste se alista de nuevo. Muere el conde de Guadalmedina.

1634 - Septiembre: batalla de Nördlingen. Combaten en ella Íñigo, Copons y el capitán Alatriste. Muere en la batalla el moro Gurriato. Vuelven a España en diciembre. Quevedo coincide con ellos en Madrid. Lope de Vega, enfermo. Velázquez está pintando Las lanzas (epílogo de 'El sol de Breda'). Íñigo mata a Gualterio Malatesta en un duelo.

1635-1636 - Muere Lope de Vega. Quevedo, desterrado en la Torre de Juan Abad. Misión secreta de Íñigo en Portugal. Guerra franco-española. Desesperado esfuerzo de España en varios frentes. Alatriste tiene cincuenta y tres, e Íñigo veinticinco. Ambos combaten encuadrados en las tropas del cardenal infante. Asisten a la ofensiva contra París. Durante tres años lucharán contra los franceses en diversos campos de batalla.

1637-1639 - Desórdenes en Portugal. Septiembre: asedio y victoria de Fuenterrabía. Alatriste tiene cincuenta y seis años. El conde-duque quiere hacerlo capitán de una bandera, pero Alatriste se niega a tener mando alguno. Prisión de Quevedo. Alatriste cae en desgracia con Olivares. Por orden del conde-duque borran su retrato del cuadro de 'Las lanzas'. Íñigo tiene veintinueve años. Muerte de Angélica de Alquézar. Francia invade Cataluña. Alatriste combate allí.

1640-1642 - En junio de 1640, Corpus de sangre en Barcelona. En diciembre, rebelión de Portugal. Alatriste sigue en la guerra de Cataluña, a los cincuenta y ocho años. Íñigo progresa en su carrera. Deja los correos reales. Asciende a alférez y se distinguirá en la guerra de Cataluña y luego en Flandes. Batalla de Honnecourt. Alatriste tiene sesenta años e Íñigo cuarenta y dos. Con don Francisco de Melo.

1643 - Íñigo es alférez en Rocroi. Desastre de los tercios. Muerte de Alatriste a los sesenta y un años, peleando en el último cuadro de infantería. En la batalla también muere Sebastián Copons. Íñigo, herido, queda prisionero en Francia. Se evade y regresa a España.

1644 - Íñigo Balboa prosigue su brillante carrera militar. Viajes por Flandes y el Mediterráneo. Muerte de Quevedo. Íñigo va a su entierro.

1645-1659 - Íñigo es nombrado capitán de una bandera, y luego teniente y más tarde capitán de la guardia española del rey Felipe IV, a quien escoltará a la isla de los Faisanes para las paces con Francia.

1660 - Íñigo se casa con Inés Álvarez de Toledo, marquesa viuda de Alguazas, y se retira de las armas y de la vida pública a los cuarenta y nueve años, sin que vuelvan a tenerse noticias de él, salvo la aparición posterior de los llamados Papeles del alférez Balboa, cuya fecha de redacción no ha podido ser establecida. Pese a su brillante carrera militar y a las dignidades que alcanzó en la corte de Felipe IV, Íñigo firmará siempre alférez, grado que ostentaba en la jornada de Rocroi.

Las otras vidas del capitán Alatriste

En las pantallas: 'Alatriste', la película. Basado en la saga 'Las aventuras del capitán Alatriste', el largometraje dirigido por Agustín Díaz Yanes (con guion de Pérez-Reverte y el mismo Díaz Yanes), protagonizado por Viggo Mortensen, se estrenó en 2006. 20th Century Fox la distribuyó en todo el mundo, con gran éxito de taquilla, sobre todo en el continente asiático. Fue preseleccionada por la Academia (AACCE) como representante española a la candidatura a los Oscar de ese mismo año, puesto que finalmente ocupó 'Volver', de Almodóvar. 'Las aventuras del capitán Alatriste', la serie. La primera temporada, dirigida por Enrique Urbizu y Salvador Calvo, y protagonizada por Aitor Luna en el papel del heroico capitán, compuesta por 13 capítulos, se emitió en Telecinco entre enero y abril de 2015.

En viñetas: 'El capitán Alatriste', cómic infantil. David Jiménez llevó la primera novela del espadachín a las viñetas en fascículos dirigidos a los más pequeños en 2002. Alfaguara los editó en un solo volumen ese mismo año. 'El capitán Alatriste', cómic. Pero la adaptación en toda regla de la primera novela de la saga llegaría en 2005, con guion de David Jiménez y dibujos de Joan Mundet. 'Limpieza de sangre', cómic. Los mismos autores se encargan de versionar la segunda entrega de la serie en 2008.

En juegos de rol: Con ilustraciones también de Mundet, 'El juego de rol del capitán Alatriste', diseñado por Ricard Ibañez y Sergi Escuriet, consta de dos entregas y un suplemento, 'Maestros de esgrima', galardonado con el Premio Rolea 2004 al mejor suplemento de juego de rol.

En sellos postales: Armado con un florete y una espada y a punto de lanzar una estocada mortal a Malatesta, el sello de Alatriste fue puesto en circulación en noviembre de 2002. Con él se clausuró en Salamanca la I Exposición Mundial de Filatelia Juvenil.

Han dicho sobre la serie

«Arturo Pérez-Reverte, entre cuyas obras anteriores cabe destacar 'La Reina del Sur', ha creado a Alatriste con un afecto evidente. El autor comparte con el espadachín un indudable talento. El capitán Alatriste está escrito con brillantez y un contagioso entusiasmo hacia el género que intenta revivir…». Janet Maslin, 'The New York Times'

«Tenemos como resultado una novela fascinante, que agarra nada más empezar y sujeta hasta su última página... La novela me ha subyugado con tanta fuerza que la vista se adelantaba al texto porque el corazón estaba en suspenso o se aceleraba a causa de los azarosos sucesos que pasaban en el papel.» Santos Sanz Villanueva, 'El Mundo'

«Digámoslo claro: nunca se agradecerá bastante a Reverte haber hecho entrar a tantos lectores en esa literatura y esa historia cautivándolos con unas narraciones apasionantes y, por la fascinación que produce el héroe, implicándolos como coprotagonistas.» Francisco Rico

«Con mayor intensidad que en otras entregas anteriores, el estilo recrea la lengua del Siglo de Oro, con su léxico, modismos y frases hechas, numerosos versos e incluso algunas voces de germanía, todo ello bien integrado en un texto de suma eficacia narrativa.» Ángel Basanta

«Su sabiduría narrativa, tan bien construida siempre, tan exhaustivamente detallada, documentada y estructurada, hasta el punto de que, frente a todo ello, la historia real resulta más endeble y a veces hasta tópica.» Rafael Conte

«Excepcional. Demuestra lo entretenida y excitante que puede resultar una aventura histórica.» 'Daily Express'

«Nos hace disfrutar de un juego inteligente entre historia y ficción.» 'The Times'

«El argumento se mueve tan rápidamente como el anterior, pero Pérez-Reverte presta aquí más atención al tema del fanatismo religioso, ofreciendo intensas descripciones de la Inquisición y los autos de fe. Un espadachín de nuestro tiempo.» 'Times Literary Supplement'

«El escritor con agallas ha conseguido un doble milagro. Que los personajes hablen como nosotros y nosotros leamos como ellos hablaban. Larga vida al capitán Alatriste.» Manuel Rivas, 'El País'

«Nos encontramos ante un relato brillante, con un ritmo vertiginoso, que encantará a aquellos lectores que se hayan guardado un poco de candor y de curiosidad. Había que atreverse a decirlo, pero Arturo Pérez-Reverte es un escritor que manifiesta todas las audacias y que sabe echar sobre el pasado de su país una mirada sin indulgencia… La novela de Arturo Pérez-Reverte es fiel en todo momento a la verdad, reinventa con maestría la novela histórica y se nos hace la boca agua en espera de las futuras aventuras del capitán Alatriste.» -Albert Bensoussan, 'Magazine Littéraire'

26 abril 2015

1138 - 40 AÑOS DESDE EL SÁHARA

XL Semanal, 26 de abril de 2015

Hacerse mayor, o viejo, es que de todo cuanto recuerdas hayan pasado veinte años. Miras atrás, haces un poco de memoria, y resulta que todo ocurrió en pretérito pluscuamperfecto. Y no digamos cuando lo que han pasado son cuarenta. Ocurre a menudo al mirar viejas fotos o escuchar antiguas canciones, o cuando se te cruza un rostro que ya se cruzó antes, y tras escrutarlo como quien interroga a la esfinge reconoces a un amigo de la mili, un amor de juventud, un compañero de colegio. O no lo reconoces en absoluto, y a veces ni siquiera te reconoces a ti mismo. 

Hace tres días me dijo una señora: «Soy la hija del comandante Labajos», y disparó una intensa cadena de recuerdos y sentimientos. Hace muchísimos años, cuando aún era un joven reportero, me acerqué a un hotel donde se casaba esa misma señora, entonces jovencita. Su padre era el militar español al que más quise y respeté en mi vida, y él me quería tanto como yo a él; así que cuando aparecí por el hotel del convite, el comandante Labajos quizá ya era teniente coronel, pero para mí siempre fue el comandante, vestido de azul oscuro de gran gala, dejó a la hija y a los invitados, se vino al bar a beber conmigo, y a los tres cuartos de hora tuvo que ir su hija, enfadada, a devolverlo a la fiesta. Estábamos hablando de sus recuerdos y de los míos. Estábamos hablando del Sáhara. 

Aterricé en El Aaiún con veintitrés años ahora hace cuarenta, y permanecí allí nueve meses que cambiaron mi vida. El joven reportero que sólo llevaba en la mochila un par de guerras en plan pardillo, sur del Líbano y Chipre, se forjó allí en la disciplina de la crónica diaria, la brega local, la censura, las autoridades militares. Fue una aventura fascinante. En el Sáhara me hice de verdad periodista, y allí, testigo de la agonía de aquel pintoresco mundo africano y colonial, fui amigo de muchos de sus protagonistas, legionarios, paracaidistas, soldados de Nómadas o de la Territorial, y compartí con ellos patrullas, sobresaltos, episodios que nunca conté aquellas incursiones clandestinas en Marruecos, y también borracheras en el antro de Pepe el Bolígrafo y confidencias en compañía de una botella, un cartón de cigarrillos y alguna chica guapa Silvia, la Franchute de las que venían de la Península para animar el cabaret Oasis. 

El comandante Labajos y otros capitán Gil Galindo, capitán Sandino, teniente Albaladejo, teniente de nómadas Rex Regúlez me adoptaron casi como padres y hermanos. Ahora unos están muertos y otros envejecen jubilados, recordando. Como hago yo ahora. Fui hace un rato a mirar sus viejas fotos y ahí están todos, aún jóvenes, apuestos, curtidos por el sol y la arena, en el desierto junto a sus tropas nativas: soldados magníficos, de leyenda, que parecen sacados de las páginas de 'Beau Geste'. Presencié su sacrificio, su valor, su calderoniana disciplina de hombres honrados, y también su amargura y su vergüenza, su desesperación, cuando sus jefes, los generales y los políticos que pasteleaban con Washington y con Rabat, ordenaron desarmar a las tropas nativas y entregar el territorio a Marruecos. Algunos, los que se atrevieron, ayudaron a sus hombres a escapar y unirse al Polisario. Más tarde, durante muchísimo tiempo, cuando nos tomábamos una copa en Madrid después de que yo regresara de algún reportaje en la frontera con Argelia, todos me preguntaban lo mismo: «¿Has visto al cabo Belali, o al sargento Embarek?... ¿Siguen vivos Laharitani, Sidahmed, Brahim?... ¿Se acuerdan de mí?». 

Cuarenta años, ya. Cuatro décadas de esa aventura y esa vergüenza. El Sáhara ya es marroquí sin remedio, y aquel sueño de arena no es más que una quimera de campamentos de refugiados, en la frontera perdida de ninguna parte. Mis amigos de entonces, los que siguen vivos Mayandía, Roberto, Olegario, Yoyo, echan tripa y envejecen añorando lo que fueron. Los demás se fueron, su lista aumenta a medida que envejezco, y algún día también yo me uniré a ellos: Rex Regúlez, Diego Gil Galindo, el teniente coronel López Huerta, el teniente Albaladejo, el comandante Labajos, el cabo Belali uld Maharabi... Como en esos momentos finales de las películas de John Ford, sus rostros de entonces se superponen en mi recuerdo, con el rumor del viento soplando entre las dunas. Cuarenta años ya, desde el Sáhara. Rediós. Eso es toda una vida. Me veo en el espejo, luego miro las viejas fotos, y apenas reconozco al muchacho flaco que sonríe con los brazos en los hombros de tantos amigos muertos.

12 marzo 2015

Dosier de prensa para 'Hombres buenos'


Alfaguara - 12/03/2015

«En tiempos de oscuridad siempre hubo hombres buenos que lucharon por traer las luces y el progreso. Y no faltaron quienes intentaban impedirlo.»

«Hay hombres que pasan por la vida sin dejar rastro, y otros que permanecen y no se olvidan jamás»

A finales del siglo XVII, cuando dos miembros de la Real Academia Española, el bibliotecario don Hermógenes Molina y el almirante don Pedro Zárate, recibieron de sus compañeros el encargo de viajar a París para conseguir de forma casi clandestina los 28 volúmenes de la 'Encyclopédie' de D’Alembert y Diderot, que estaba prohibida en España, nadie podía sospechar que los dos académicos iban a enfrentarse a una peligrosa sucesión de intrigas, a un viaje de incertidumbres y sobresaltos que los llevaría, por caminos infestados de bandoleros e incómodas ventas y posadas, desde el Madrid ilustrado de Carlos III al París de los cafés, los salones, las tertulias filosóficas, la vida libertina y las agitaciones políticas en vísperas de la Revolución Francesa. Basada en hechos y personajes reales, documentada con extremo rigor, conmovedora y fascinante en cada página, 'Hombres buenos' narra la heroica aventura de quienes, orientados por las luces de la razón, quisieron cambiar el mundo con libros cuando el futuro arrinconaba las viejas ideas y el ansia de libertad hacía tambalearse tronos y mundos establecidos.

Toda aventura cabe en un libro, pero no todo libro acaba convertido en aventura. Esto último es lo que ha conseguido Arturo Pérez-Reverte con 'Hombres buenos', del mismo modo en que acertara hace ya décadas con El club Dumas, con la que se emparenta su última novela más allá de los escenarios compartidos. 

La historia que nos ofrece el autor en esta ocasión se centra en los albores del Nuevo Régimen, cuando el mundo civilizado se iluminaba gracias a las aportaciones de los nuevos pensadores y científicos por los que el siglo XVIII sería recordado como el Siglo de las Luces. Pero quienes pretendían controlar los destinos de España, reacios a todo cambio, no veían con buenos ojos la llegada de esos aires de renovación que empezaban a recorrer Europa sin remisión. Es aquí donde hacen su aparición un par de hombres buenos que, por encargo de la Real Academia Española y como estandarte de las ideas más avanzadas de su tiempo, tratarán de cambiar la situación de estancamiento sociocultural que persiste en tiempos de Carlos III, el rey que formuló nuestro particular despotismo ilustrado.

Lo que desde el primer instante de la narración se propone es una lucha feroz entre la razón y el dogmatismo, entre la renovación intelectual de la sociedad española y el premeditado estancamiento vital que fomentan quienes han vivido al amparo de la fe y del conservadurismo acérrimo, tan fructífero para quienes seguían ostentando el poder civil. Sólo de una institución como la Real Academia Española podían surgir vientos de cambio, por lo que don Hermógenes Molina y el almirante don Pedro Zárate se convierten de ese modo en los adelantados que formalizaron la decisión de la Real Academia Española de traer a España el fruto de la renovación del pensamiento que tenía a Francia como epicentro, y la 'Encyclopédie' como arma con la que dibujar el nuevo orden desde mediados de esa centuria hasta mucho más allá de la Revolución Francesa. 

En un tiempo de esperanza, con la idea de dejar atrás siglos de oscuridad, el bibliotecario don Hermógenes Molina y el almirante don Pedro Zárate, personajes sagaces y de una gran altura moral, se iban a enfrentar a las mismas fuerzas que atenazaron a España durante centurias. Un mes de viaje de Madrid a París (265 leguas), dieciséis mil reales y varias semanas en busca de una primera edición de la 'Encyclopédie' les hará conocer con ojos extraños la realidad europea, y de paso la propia, con una mirada distanciada que no sucumbe a la sorpresa, sino que se asimila con la misma naturalidad con la que Arturo Pérez-Reverte trufa la trama de diálogos fresquísimos y elocuentes, punzantes y acertados. En medio del meollo, unoscuantos enemigos que parten de las mismas entrañas de la Real Academia Española pretenden hacer fracasar la empresa civilizadora que lleva a cabo la pareja de aventureros académicos en el país vecino.

Otra pareja —esta vez de hombres no tan buenos—, la formada por Manuel Higueruela y Justo Sánchez Terrón, tratará por todos los medios de evitar desde Madrid que la 'Encyclopédie' salga de París y atraviese los Pirineos: está en juego la pervivencia de los valores de la beatería, la devoción desmedida y el oscurantismo por los que todavía renquea España. A tal fin, nada mejor que contratar los servicios de un sicario, el esquinado Pascual Raposo, un profesional en enturbiar asuntos y en conducirlos al destino fatal si se diera el caso. Con ese permanente peligro rozándoles los talones, don Hermógenes y don Pedro —con la muy estimable ayuda del revolucionario abate Bringas— inician una aventura que les llevará a recorrer el París de finales del siglo XVIII: salones de tertulia en los que conocen a D’Alembert, Choderlos de Laclos e incluso el libertador americano Benjamin Franklin, que andaba por París en busca de apoyo para continuar la campaña contra las tropas británicas; cabarets entre los que se mueven las diez mil prostitutas que a la sazón ejercían en la ciudad; casas nobles donde el aire ilustrado recorre sus pasillos, y bibliotecas con ejemplares prohibidos pero muy leídos… Y claro, rincones donde es fácil asaltar a dos hombres buenos que todavía tienen el orgullo intacto y guardan tal sentido del honor que les hará enzarzarse en un duelo a espada con otros franceses no menos honorables.

Si a todo ello le añadimos unas decisivas dosis de aventura amorosa, con la decidida participación de Margot Dancenis, una mujer elegante, libre e inteligente, será difícil resistirse al hechizo de esta nueva aventura que nos propone Arturo Pérez-Reverte. Con una perfecta combinación de ficción e historia, la novela añade una interesantísima reflexión sobre el propio acto de creación. Junto a la peripecia de los dos académicos aparece un relato paralelo sobre los pormenores de la investigación del narrador en libros, mapas, guías, documentos y a través de conversaciones mantenidas con estudiosos, especialistas, libreros, bibliófilos y amigos que le ayudan a construir con rigor esta aventura histórica. Es ésa la razón por la que la narración se muestra plena de vida y confirma que hay novelas que nos ayudan a conocer los acontecimientos del pasado (y del presente) de manera tan precisa como un tratado académico. En el fondo se trata de escribir para averiguar, para entender, para vivir con certeza un tiempo pasado que tiene fiel reflejo —y de qué modo— en nuestro presente inmediato, y tal vez también en el porvenir. 

En el París prerrevolucionario, cuna de los salones de lectura, las academias, los cabarets de los alrededores de Les Halles, los libertinos y los protojacobinos, el café Procope y los duelistas orgullosos, la pareja quijotesca de esta aventura no renunciará al amor, a la disputa, al celo que les hacía no imaginar causa más noble que la que estaban emprendiendo en pos de la luz del saber, sin apego a dogmatismos de ningún tipo. Todo ello envuelto en un doble placer por la aventura libresca: el de vivirla dentro de la propia historia de la novela y el de compartirla con nuestros protagonistas, que, como el propio autor, pertenecen a esa peculiar raza de hombres que procura amueblarse su mundo con libros. No es mala idea, visto el resultado. Si es verdad que «hay hombres que pasan por la vida sin dejar rastro, y otros que permanecen y no se olvidan jamás», también existen novelas que comparten esa segunda naturaleza que las hace inolvidables: 'Hombres buenos' será, entre las inolvidables, de las mejores. Un libro, en fin, que nos conducirá a más libros, que es lo mejor que se le puede pedir a una obra literaria. Si además propicia la diversión del lector, el excitante festín está servido para hacer historia.

Personajes

Don Hermógenes Molina (un hombre bueno)

Bajo y regordete, afable de rostro, casaca marrón rozada y brillante en los codos, que sin duda conoció tiempos mejores (…). Bibliotecario de la Real Academia Española, jamás le interesó viajar fuera de España, excepto a Italia, cuna del mundo latino al que dedicó su vida y estudios. Ya viudo y de sincera fe religiosa, consigue, en los momentos de mayor incertidumbre, tender puentes sólidos entre su razón y su fe. Con una cara que necesita afeitarse dos veces al día y padece gota entre otros achaques…

Don Pedro Zárate (un hombre bueno)

Hombre de ojos azules, acuosos y melancólicos. Pese a su todavía buena figura, a la ropa que le cae como un guante y a su pulcra apariencia, los académicos le calculan de sesenta a sesenta y cinco años, aunque nadie está al corriente de su edad exacta. Vive soltero junto a sus dos hermanas, Amparo y Peligros, sin apenas patrimonio particular, de algunos ahorros, la pensión de brigadier, y poco más. Es autor de un prestigioso Diccionario de Marina. En su modesta parcela, era uno de esos marinos ilustrados, empeñados en contribuir a una marina moderna y honorable, a la altura del desafío asumido por el imperio español que aún se extendía a los dos lados del Atlántico y por el Pacífico. Un hombre culto, digno, honrado, como tantos otros que acabaron con escaso reconocimiento oficial, muertos en combates navales sin esperanza, o de simple miseria, a media paga o sin cobrarla en absoluto. Añadiremos que fue orgulloso combatiente en la batalla de Tolón contra los ingleses (22 de febrero de 1744 frente a la costa francesa).

Manuel Higueruela

Sesentón de cuello grueso y voz nasal, que usa casaca de tontillo y peluca sin empolvar, siempre ladeada como si se asentara mal en una cabeza cuya vulgaridad sólo alteran los ojos, que son vivos, malignos e inteligentes. Es académico de la Española, comediógrafo vulgar y poeta mediocre, pero edita el ultraconservador 'Censor Literario', que tiene fuertes apoyos en los sectores más reaccionarios de la nobleza y el clero.

Justo Sánchez Terrón

Asturiano de origen modesto, hecho a sí mismo con estudios y lecturas, goza de reputación como hombre de ideas avanzadas pero es un ilustrado radical. Funcionario del estado y miembro de la Real Academia Española, ofuscado por el éxito e incapaz de verse con lucidez crítica, se ha convertido en un figurón pedante, pagado de sí hasta la más fastidiosa arrogancia a causa del perpetuo tono moral de sus escritos y discursos, lo apodan por lo bajini El Catón de Oviedo. Además, se dice que prepara un drama teatral con el que se propone enterrar los cadáveres rancios de la escena nacional.

Pascual Raposo, el sicario.

«Un tipo de recursos, no le quepa duda. Y con los escrúpulos justos. Raposo, Pascual Raposo (…). Listo y peligroso, como su apellido.» Hombre de unos cuarenta años, pelo rizado y espesas patillas negras en boca de hacha, más bien bajo, fornido de hombros en una casaca de paño marrón. Fue soldado en caballería y también trabajó para la policía cuando la expulsión de los jesuitas. A sus cuarenta y tres años, con una vida bregada y el viejo costurón de un navajazo sobre el riñón izquierdo, hace dieciocho años que dejó el ejército, tras desertar en la batalla del desfiladero de La Guardia contra los ingleses, lo que le valió cuatro años de encarcelamiento en el presidio de Ceuta. «En su arriesgado oficio, sonreír forma parte de las reglas hasta que, en el momento adecuado, la sonrisa se transforma en mueca carnicera.»

Pedro Pablo Abarca de Bolea, conde de Aranda

Representante de la monarquía de Carlos III ante la corte francesa, antiguo grande de España, exembajador en Lisboa y Varsovia, es ahora un sexagenario encorvado, estrábico y con pocos dientes. Su influencia es grande a ambos lados de los Pirineos, pese a que  inicialmente se muestra reticente a ayudar a los académicos españoles en su aventura.

Milot

Inspector de policía, ayudará a Raposo en sus planes de desbaratar la encomienda de los académicos.

Margot Dancenis

Elegante, inteligente y bella, su casa es centro de reunión de una tertulia famosa filosófica y literaria a la que suelen asistir algunos de los intelectuales más renombrados del París de la época. Su marido atesora una biblioteca personal de más de cinco mil libros, tanto filosóficos como galantes, que incluye joyas como 'Philosophiae Naturalis Principia Mathematica', de Newton, obra cumbre del pensamiento humano y de la ciencia moderna del siglo XVIII o la anhelada 'Encyclopédie'.

El Abate Bringas

Poeta, libelista, revolucionario jacobino y fugitivo de la Inquisición, frecuenta a los exiliados y radicales en los años previos a la Revolución Francesa. Traductor de Diderot y Rousseau al castellano, se ganaba la vida con servicios de mediación y trapicheos varios. Acompaña a los protagonistas en las pesquisas para hacerse con la primera edición de la 'Encyclopédie'. Sabemos que, años después de concluida esta aventura, sería finalmente guillotinado junto a Robespierre y sus seguidores. 

La crítica ha dicho sobre el autor

«Digámoslo claro: nunca se agradecerá bastante a Reverte haber hecho entrar a tantos lectores en esa literatura y esa historia cautivándolos con unas narraciones apasionantes y, por la fascinación que produce el héroe, implicándolos como coprotagonistas.» Francisco Rico

«Su sabiduría narrativa, tan bien construida siempre, tan exhaustivamente detallada, documentada y estructurada, hasta el punto de que, frente a todo ello, la historia real resulta más endeble y a veces hasta tópica.» Rafael Conte

«Arturo Pérez-Reverte es uno de los maestros del suspense inteligente.» 'Le Figaro Magazine'

Extractos de la novela

'Encyclopédie, ou dictionaire raisonné' (1751-1772): la mayor aventura intelectual del siglo XVIII: el triunfo de la razón y el progreso sobre las fuerzas oscuras del mundo entonces conocido […] los veintiocho volúmenes editados en París por Diderot, D’Alembert y Le Breton (…). Una de esas obras sabias y decisivas, raras en la historia de la humanidad, que iluminan a los hombres que las leen y abren la puerta a la felicidad, la cultura y el progreso de los pueblos.»

«A esta edad hay más historias por escribir que tiempo para ocuparse de ellas. Elegir una implica dejar morir otras. Por eso es necesario escoger con cuidado. Equivocarse lo justo.»

«Se trata de elegir entre nuestros compañeros a dos hombres buenos.»

«Con tal panorama, París supone un desafío. Una tentadora experiencia. En esa ciudad, convertida en ombligo indiscutible de la razón en pugna con la sinrazón, olla donde hierve la crema del intelecto humano y la moderna filosofía, se desatan hoy nudos gordianos, se desmoronan creencias antaño imbatibles, se discute de cuanto existe bajo el cielo y sobre al tierra.»

«En su mayor parte, esos académicos eran hombres sagaces y con altura moral (…). Intuían que definiendo con rigor la lengua, haciéndola más racional y científica, estaban cambiando España.»

«Maldita la falta que nos hace ese torrente impreso de descreimiento e impiedad que insulta todo lo tradicional y todo lo honorable…»

«Estimado colega, le propongo una tregua. Una alianza táctica temporal y fructífera. De los dos extremos.»

«Nadie pretende causar daño a nuestros dilectos bibliotecario y almirante —dice el periodista—. Sólo se trata de entorpecer la cosa. De ponerles tan difícil la tarea, que deban volver con las manos vacías…»

«Se trata de un viaje largo, azaroso. Extraña y noble aventura propia de su prodigioso tiempo: traer las luces, la sabiduría del siglo, hasta aquel humilde rincón de la España culta, su Real Academia.»

«En una partida se gana o se pierde… Pero siempre hay que atacar a unas cartas con otras… ¿Me siguen?»

«La certidumbre de que, en un mundo injusto como el que le ha tocado conocer [a Raposo], sólo hay dos maneras posibles de soportar la injusticia, sea divina o humana: resignándose a sufrirla, o aliándose con ella.”

«Qué triste. Los españoles seguimos siendo los primeros enemigos de nosotros mismos. Empeñados en apagar las luces allí donde las vemos brillar.»

«La omnipresente religión impide florecer. No hay libertad… Cuanto llega de fuera se acepta con la punta de los dedos, por no quemarse […]. Pocos en España se atreven a cruzar los límites del dogma católico.»

«El sustantivo es educación, sin duda. Ella será palanca del hombre nuevo […]. Por eso viajamos usted y yo, don Hermes […], para poner nuestro humilde tornillito en esa palanca.»

«En un lugar donde los nobles no pagaban impuestos, donde el trabajo se consideraba una maldición, y donde daba lustre que ninguno de tus antepasados hubiese realizado oficios mecánicos, la tendencia natural era la indolencia, el rechazo a cuanto pudiera cambiar las cosas.»

«No tuvimos luces en el sentido de otros lugares de Europa, porque nunca hubo un núcleo coordinado de filósofos y tratadistas políticos que manejara con libertad las nuevas ideas.»

«La urgencia de nuevos españoles que no sean esclavos del mundo viejo.»

«Hay un ejercicio fascinante, a medio camino entre la literatura y la vida: visitar lugares leídos en libros y proyectar en ellos, enriqueciéndolos con esa memoria lectora, las historias reales o imaginadas, los personajes auténticos o de ficción que en otro tiempo los poblaron.»

«Debe saber que en París los duelos son frecuentes. Raro es el día que no despachan a alguien […]. Aquí está de moda el duelo como pueden estarlo las pelucas de ala de pichón…»

«Mi compañero es un ilustrado de los que van a misa: variedad más frecuente en España de lo que se cree.»

«Los ministerios en Francia son despóticos […]. Al pueblo se le desangra a impuestos que van al bolsillo de unos pocos, y al Estado le roen las deudas… Hace falta una buena sacudida. algo que cambie todo esto. Que le revuelva de arriba abajo. Una revolución sangrienta.»

«Voltaire es lo que más requisa la policía. Eso lo encarece mucho.»

«Poco tiene que ver la suerte […]. Y mucho la abulia y el desinterés por las artes, las ciencias y la educación, materias que hacen a los hombres libres.»

«La nueva filosofía hará ese trabajo. Sin duda. […] pero a bofetadas. El pueblo es demasiado grosero para comprender. Por eso hace falta que deje de respetar la autoridad que lo aprisiona… Que se agiten los espíritus del hombre bajo, mostrándole la vergüenza de su propia esclavitud.»

«La misión de quienes manejamos la pluma, nuestro deber filosófico, es demostrar que no hay esperanza ninguna. Enfrentar al ser humano a su propia desolación. Sólo entonces se alzará pidiendo justicia o venganza…»

«Fue la desesperación de los amargados pobres diablos la que, al estallar en las capas sociales más bajas, acabó inflamando al pueblo. En la práctica, fanáticos rencorosos como el enloquecido abate, con su frustración y su odio, echaron más gente a la calle que todos los enciclopedistas juntos.»

«Cuando se ha vivido de forma adecuada, no hay nada mejor que un largo, bien ganado descanso.»

«España, concluye, debe dejar de resistirse a la ciencia y la razón. Que aprenda a pensar, y a leer. Que apañada va, y buena falta le hace.»

«Que los viajeros tienen dificultades para encontrar lo que buscan, y se dispone a entorpecerlo más todavía. Que están en manos, además, de un individuo de poco fiar, y que la embajada se desentiende… Todo bien, como ve. Favorable para nuestros planes.»

«Los pueblos, sobre todo el español, viven del sueño, del apetito, del odio y del miedo; y eso la gente como usted y yo, cada cual a su manera, lo administra como nadie.»

«Hoy, en París, toda señora que se precie debe tener en su corte al menos a un libertino y a un geómetra, como antes tenían pajes.»

«Sólo soy de los que procuran amueblarse el mundo con libros.»

«Una biblioteca no es algo por leer, sino una compañía —dijo, tras dar unos pasos más—. Un remedio y un consuelo […].Una biblioteca es un lugar donde hallar lo conveniente en el momento oportuno.»

«El policía Milot y su red de confidentes mantienen informado a Raposo de cuanto el almirante y el bibliotecario hacen en la ciudad.»

«Es mi especialidad, compañero. Levantar falsos testimonios, previo pago de su importe.»

«Los individuos como él encuentran con facilidad justificaciones para cada uno de los actos de su vida, por crudos o miserables que sean; y raro es quien arrastra consigo más fantasmas de los que le conviene soportar.»

«Una rata acorralada en un callejón, entre la basura. Perfecta imagen del mundo, piensa Raposo, mientras le arroja el trozo de ladrillo.»

«Lo siento, don Hermes. No era nada personal. Pero hablar de ciencia española es tropezar a cada paso con el escollo del escrúpulo religioso.»

«Se necesita una política de Estado que aliente a la sociedad burguesa a financiar, viendo negocio en ellas, las ciencias experimentales. En España, la ciencia, la educación, la cultura, todo tropieza en lo mismo. Y a causa de ello, los prudentes callan y los audaces sufren.»

«Creo que cuando alguien tiene bienes materiales o espirituales que conservar, y madurez, y deja atrás la efervescencia de la juventud, y en eso incluyo a pueblos jóvenes como el de las colonias inglesas, tiende a sentar reyes en los tronos…»

«Todo hombre, estudie o no, es peligroso cuando se le utiliza para serlo. Me parece… O cuando se le obliga a serlo […]. Olvidan la fuerza del torrente, y la del mar, y la de la naturaleza que golpea ciega cuanto halla a su paso. Olvidan las reglas de la vida.»

«Pasado mañana al amanecer, en el prado de los Campos Elíseos. Si le va bien […]. Le ruego que elija las armas […]. A primera sangre.»

«El duelista se coloca por encima de la ley y prueba que su orgullo le importa más que cualquier autoridad humana o divina…»

«Me importa. No tengo ningún interés en morir mañana por la mañana.»

«¿No lo fatiga a usted a veces ese corazón suyo, siempre acompasado con la cabeza como una aguja de reloj y su péndulo?»

«El sonido metálico de las espadas suena al fin, argentino y nítido, en el aire húmedo de la mañana.»

«Eso merece un trago, o varios —Milot llama a la camarera—. Al fin y al cabo, el dinero de los tontos es el patrimonio de los listos.»

«Aquí [en París], hechas a estar en lugares públicos y a tratar con hombres, las mujeres tienen su propio orgullo, su audacia y hasta su propia mirada…»

«Tras haber tenido un buen número de amantes, una mujer debe considerarse afortunada si sabe convertir a alguno de ellos, el más inteligente, en un fiel y leal amigo […]. Cuando se desvanece la ilusión de las primeras pasiones, la razón se perfecciona...»

«Un hombre guapo es aquel a quien la naturaleza ha formado adecuadamente para realizar las dos funciones principales: la conservación del individuo, que se extiende a muchas cosas, incluida la guerra, y la propagación de la especie, que se extiende a una sola… ¿Ha besado a alguna mujer en París, señor?»

«No imagino causa más noble que llevar esa Encyclopédie, y sobre todo lo que contiene y representa, al corazón de esa España oscura y cerril de la que vivo en exilio.»

«Fue un honor ayudarles, señores.»

«Hay hombres que pasan por la vida sin dejar rastro, y otros que permanecen y no se olvidan jamás.»

11 enero 2014

Cine y cena

@perezreverte solía despedir sus sesiones tuiteras de los domingos (2010-2014) mencionando una película o serie de televisión para ver y/o la cena de la noche. Por si a alguien le vale como plan para la velada, aquí están las sugerencias de todos estos años:

Ahora sí me voy. La tortilla, ya saben. Y una película que el jueves pasado me regaló Javier Marías ('Los malditos').

Seguiremos otro día. Me espera una tortilla de patatas y una peli. 'Tempi nostri', de Alessandro Blasetti. La recuerdo con mucho cariño.

Me temo que la cena está lista. Luego, una peli: 'Borderline'. Tengo que despedirme por hoy.

Los Oscars me importan un carajo. Tengo a Romy Schneider en 'Max y los chatarreros' lista en el deuvedé. No hay color.

Es tarde. Mis disculpas. Esta noche toca cuscús con pollo a la mora y 'Atrapa a un ladrón', de Hitchcock. Me apetece que Grace Kelly vuelva a besarme en el pasillo de un hotel de la Costa Azul.

Esta noche, cuscús con pollo a la mora. Perdón. A la norteafricana magrebí. Y una peli de Vittorio de Sica: 'Pan, amor y fantasía'. Gracias por estar ahí. Como dijo Milo Manara: Clic.

Para los frikis, un dato: rodajas gruesas de salmón ahumado sobre queso de burgos y pepino. Y salmorejo con jamón ibérico y huevo duro picados. Un abrazo y gracias por la compañía. El fin de semana que viene no acudiré a la cita, lo siento. Será el otro. Clic. Maldita sea, olvidaba la película. 'Mi tío Jacinto', de Ladislao Vajda. Enorme. Ahora sí. Requeteclic.

Bueno, por hoy vale. Voy a hacerme un par de huevos fritos y a ver una peli. 'Ariane'. Con Audrey Hepburn y Gary Cooper. Hoy no sé si fue un placer, pero desde luego fue un desahogo. Un saludo y gracias por la compañía.

Tengo que irme yendo. A cenar. No vaya a calentarse demasiado el salmorejo. Hoy, nada de puto venado. Luego me voy a calzar por enésima vez 'La legión invencible'. John Wayne remasterizado.

Ahora me voy a ocupar de unos ahumados y una ensalada. Esta noche toca película italiana. 'Il vigile', con Alberto Sordi. Muchas ganas de verla otra vez.

Se bloqueó esto sin tiempo para despedirme. Ahora lo hago. Gracias por la compañía. Hoy toca 'Cita en Hong Kong', con Clark Gable. Y ensalada. Clic.

Esta noche, yo voy a ver otra vez 'Último tren a Katanga'. Película inmensa, pese al final con moralina africana barata.

Bueno, me temo que me voy a ver por centésima vez 'Atrapa a un ladrón'. Necesito que me bese Grace Kelly en el pasillo del hotel Carlton de Cannes. Gracias por la compañía. Un abrazo. Clic. De Famóbil.

Me voy a cenar espaguetis. Luego, los dos últimos capítulos de la primera temporada de 'Boardwalk Empire'. Me está gustando. Ese Buscemi. Gracias por acompañarme esta tarde.

Bueno, tengo que dejar esto por hoy. Chuletillas de cordero y 'La sfida'. Con José Suarez en blanco y negro, hablando en italiano.

Bueno, hasta aquí llegamos hoy. me espera el puto venado (hoy, judías verdes hervidas). Y una peli de Wayne-Ford: 'La legión invencible'. Gracias por acompañarme otra tarde en la barra del bar de Lola. Fue un honor esa compañía. Que se mueran los tontos antes que los malos. Y los malos, luego. Clic.

Bueno. Me voy a ver el último episodio (8 horas en total) de 'Paloma solitaria'. Pese a la chorrada de nombre, espléndido western crepuscular. Me largo. Huevos fritos, Robert Duvall y Tommy Lee Jones. Felicidad absoluta. Gracias por la compañía. Fue un honor y un placer. Clic vaporub.

Me voy a cenar ahora mismo. Tacos de pollo con pimientos y tortillas de harina. Homenaje a Élmer. Y una peliculaza inmensa: 'Carne de horca', de Ladislao Vajda. Con Rossano Brazzi y Pepe Nieto. Obra maestra. Bandoleros en la Andalucía del XIX. Nuestro único gran western nacional. Están tardando en bajársela de internet.

Y acto seguido, me largo. A cenar. Un filete con patatas fritas y un huevo frito encima. O dos. Esta noche empiezo la quinta temporada de 'The Shield'. Me tiene enganchado como una perra. Si me disculpan la perífrasis.

Potaje de garbanzos con acelgas, huevo y oreja. Y una película llamada 'Viaje al fondo del mar'. Comprenderán que los deje, por hoy. Lola, una última ronda para los amigos.

Tengo que dejarlos, por hoy. Lola me echa del bar, porque quiere ver la temporada 7 de 'The Shield'. Voy a hacerme unos espaguetis con gambas, si ustedes me lo permiten. Y eso lleva un rato.

Bueno, ahora sí que me voy. Gracias por la compañía. Fue, como siempre, un honor. Esta noche voy a calzarme otra vez 'Master & Commander'. Si no tienen nada que objetar. Jack Aubrey y una tortilla de patatas con cebolla. Clic.

Chuck lleva un tablón de orujo que no se aclara. Vamos a tener que irnos. Esta noche tengo una peli con la que me relamo. Me la llevó Javier Marías el jueves a la RAE: 'El enigma de las arenas'. La novela es obra maestra indiscutible, para amantes del mar. O casi. 'The riddle of the sands'. Al autor lo fusilaron luego, por ser del IRA. Así que ve cobrándole a Chuck, Lola. Hoy paga él. Unos últimos tuiteos y nos abrimos. Por cierto, la semana que viene Lola no abre el bar. Me la llevo a navegar unos días. Si se deja.

Esta noche caerá 'Bailando nació el amor', de Astaire y Hayworth. Como dice Chuck, me estoy amariconando mucho. Espaguetis con dos huevos fritos por encima, si no tienen ustedes inconveniente. Y el Astaire.

No son críticas reivindicativas. Son desahogos. No vengo donde Lola a salvar a nadie, sino a ajustar cuentas y a beber con los amigos. Lola dice que me largue. Y que me lleve a Chuck, que está bailando danzas cosacas encima de la barra. Ven, Chuck. Anda. Bájate de la barra. Vamos a matar charlies. En cuanto deje a Chuck por ahí, en el delta del Mekong, me voy a cenar morcillas mursianas con huevos fritos. Y a ver 'Te amaré siempre', de Rossellini. Lo de las feminazis me ha puesto romántico. Fue un honor su presencia, como siempre. Gracias por acompañarme en la barra del bar. Clic.

Lola me echa del bar. Dice que me lleve a Chuck, que ya vale. Así que me abro. Esta noche, de puto venado tengo pollo tika masala con arroz. Ya les contaré si sobrevivo. De película, 'Viajes con mi tía'. A ver qué tal soporta el tiempo.

Entran 219 nuevos tuiteos, pero ya no me da tiempo. Lo siento. Chuck se ha ido a Galicia, y yo tengo chuletas de cordero en la sartén. Esta noche le toca a 'El inocente', de Visconti. Hace años que no le echo un vistazo a Laura Antonelli. Me encanta el bar de Lola. Chuck y yo pasamos buenos ratos echando pan a los patos. Patos y patas aparte, fue un placer, como siempre. Y un honor su compañía. Clic.

Nos abrimos, Chuck. Saluda a las señoras. Fue un placer casi místico, hoy. Gracias por la compañía. Esta noche, de puto venado, emperador con pimientos verdes y tomate. De peli, 'Desengaño', con un espléndido Walter Huston y con Mary Astor.

Lola me dice que me vaya al barco, que salgo de madrugada. Que no me sirve más ginebra, por si me caigo al agua y me rompo la cadera. Asín que voy yendo me. Esta noche, ni película ni puto venado. Litera y madrugón. Gracias por beber una copa conmigo. Fue un placer, como siempre. A la escucha en el canal 16 desde las 05,00. Clic.

Bueno, pues tengo que irme yendo. Chuck dice que ve arañas, así que voy a quitarle la botella de anís del Mono. Esta noche veré de nuevo una película estupenda: 'El cebo', de Ladislao Vajda. Recomendabilisímo Heinz Rühmann haciendo de poli. De puto venado, corazones de alcachofa natural fritos. Receta sencilla. Recuérdenme que se la dé un día de estos. Qué diablos, la doy ya. Se pela hasta dejar el corazón. Se parte en trocitos. Unas gotas de limón, y tras unos minutos, sal y se fríen en la sartén. Al sacarlos dorados, se escurren sobre una servilleta de papel para quitarles el aceite. Y listo. Se comen calientes y crujientes.

Hoy toca romántica. 'Pandora y el holandés errante'. Gana de ver otra vez a esa Ava. A ese Mason. Bueno. Lola me echa. Dice que me vaya con Ava Gardner de una maldita vez. Hoy no vino Chuck Norris. No tuvo huevos. Fue un placer y un honor, como siempre. Gracias por la compañía. Y no se pierdan 'Grupo 7'.

Tengo que irme yendo. Me espera una tortilla de guisantes (naturales, ojo) y una película formidable de George Cukor: 'Cena a las ocho'.

Voy a irme yendo mientras me voy, me parece. Hoy toca paté de aceitunas con alcaparras y corazones de alcachofas fritos. De película, 'Esta noche o nunca'. Adoro a esa Gloria Swanson diciendo de Melvin Douglas: "Es un caballero, pero no es un caballero".

Lola cierra el bar. Dice que quiere probar mis alcachofas. La peli de esta noche: 'Ladro lui, ladra lei', de Luigi Zampa. Alberto Sordi y Silvia Koscina. Ésa no la he visto todavía.

3 minutos. A por ellos, Oé. Mecachis. Ya no me da tiempo a comprar una bandera con el toro de Intereconomía. Oé. Anda, ¿se acaba ya? ¿No hay prórroga ni nada de eso? Jo. Vaya desilusión. Yo creía que esto del fútbol tenía prórrogas. Esta noche, ni alcachofas, ni puto venado, ni Ben-Hur. Me voy a buscar un exorcista. Me va gustando a mí esto del deporte. Oé. Mola. Clic.

Lola cierra el bar, y a mí me esperan unas rodajas de bonito en salazón sobre tomates con aceite de oliva. De peli, luego, 'El gran desfile'. Ganas de volver a ver después de veinte años a John Gilbert y compañía. Eso sí: película muda como Harpo Marx.

Me largo. Lola me echa. Hoy, de puto venado, crema de patata y calabacines rebozados. De peli me voy a calzar otra vez 'Atraco a las tres'. Llevo tiempo queriendo.

Que sí, Lola. Que ya me voy, mujer. Después, una peli. Hoy toca revisitar 'No me digas adiós', de Anatole Littvak. Ingrid Bergman-Ives Montand-Anthony Perkins. Buen recuerdo.

Precisamente esta noche voy a ver otra vez 'Max', con John Cusack. No es una obra maestra, pero es inmensa.

Lola cierra el bar, y yo me voy a ver 'Venganza', de Edward Dmytryk. Con una rodaja de atún a la plancha como puto venado. Gracias por acompañarme en el desahogo dominguero. Hablando de analgésicos, éste es uno de ellos.

Lola cierra el bar. Después del pisto con carne, peliculaza: 'En mitad de la noche', Frederic March y Kim Novak. No la veo hace veinte años.

Lola cierra en bar y me echa a la calle. Tendré que irme a ver 'Wichita'. Antes, espaguetis con gambas y vino blanco de Rueda, frío. Fue un placer su compañía, como siempre. Gracias por no dejarme beber solo en una esquina de la barra. Clic.

Me voy a ver 'Soga de arena', que no he visto: Burt Lancaster, Paul Henreid, Claude Rains, Peter Lorre. Ardo en deseos de puto venado, tortilla francesa con perejil. Me ha dado el antojo del perejil esta noche.

Tengo 641 tuiteos por leer todavía y Lola cierra el bar. Los leeré en la calle. Seguiremos otro día. Esta noche, '30 segundos sobre Tokio' y ensalada. Gracias por la compañía. Fue un honor y un placer, como siempre. Desahogarme tomando una copa con ustedes. Diablos. 684 tuiteos, ya. Me voy. Clic.

Lola me echa para un par de semanas. Así que me largo. Esta noche, de puto venado, paté de aceitunas con pan moreno. De peli, ver otra vez la formidable 'Último tren a Katanga'.

Se me ha hecho tarde en la barra del bar. Lola me echa. Esta noche, de puto venado, acelgas. Estoy de un sobrio hoy que no me soporto. De peli, 'L'amore in cittá'.

Hay que irse. Me esperan las famosas alcachofas fritas estilo Reverte. De peli, revisitaré 'El Yang-tsé en llamas'. Con el amigo Steve McQueen.

Lola me dice que puerta, camino y El Viti. Así que me voy yendo. De cena, pasta con alcachofas y almejas. Y de peli, en homenaje a Tony Leblanc, me calzaré esta noche 'Los tramposos'.

Dice Lola que coja el portante y me largue. Así que a ello voy. Esta noche, emperador con pimientos y tomate. Y de peli, acabo la quinta temporada de 'Mad Men'.

Me voy yendo. Lola cierra el bar, y a mí me espera una tortilla con perejil y los tres últimos capítulos de la segunda temporada de 'Homeland'. Hablando de Islam, a ver qué pasa con la majara de Carrie y con ese capullo de Nicholas Brody. Si le dan matarile de una vez.

1,811 nuevos tuiteos aún por leer sobre la barra. Lola a punto de echarme del bar. Y la película de esta noche, esperando después de unas habas salteadas con jamón. Por cierto, ayer vi 'La noche más oscura'. Con gente a la que no le gustó. A mí sí me gustó. Mucho. Esta noche caerá 'La presidentessa', de mi amado Pietro Germi. Con Silvana Pampanini.

Esta noche, alcachofas con almejas y una peli de Totó: 'Totó e i re di Roma'. Lo dicho, un placer. Ustedes, Lola, Totó. Rajoy. Clic.

Superé el límite de tuiteos, y Twitter me castigó sin puto venado. Clic.

Hay que irse yendo. Hoy, de puto venado, espaguetis con pollo y champiñones. Y media botella de jumilla. También tengo un dilema, que más bien es trilema: esta noche dudo entre empezar uno de dos libros o ver una peli. Los libros: 'Estaba en el aire', de Sergio Vila-Sanjuán. Premio Nadal. 'Una heredera de Barcelona', el anterior, me gustó. A ver éste. El otro, del gran Manuel Vicent: 'El azar de la mujer rubia'. Manolo es magnífico cuando tiene algo que contar. Ahora parece que lo tiene. La peli, que no veo hace siglos, es negra e indiscutible: 'Venganza', de Edward Dmytryk. Blanco y negro canónico. Con Dick Powell de tipo duro.

Lola dice que puerta. Así que me largo. Esta noche, de puto venado, tortilla de albahaca y tomate. De peli, la temporada completa de 'Castillo de naipes'. Envío de USA, para dar envidia a la peña. Soberbia.

Lola me echa, y el puto venado espera. Hoy, costillas con patatas. De peli, 'El último viaje'. Con Dorothy Malone, o sea. Y Robert Stack.

Ahora sí que me largo, porque Lola me empuja. Esta noche, dilema: 'El Yangtsé en llamas' o 'El zorro de los océanos'. O trilema, si pienso en Jordi Évole. Steve, John o Jordi. Lo decidiré mientras despacho el puto venado.

Tengo que irme yendo. Me esperan el puto venado y lo de Évole. Luego, acabar la serie completa de 'House of Cards', como dije, versión inglesa. La semana próxima, viaje. Lola tendrá cerrado el bar.

Habrá que irse. Esta noche, tortetas aragonesas ligeramente fritas. Y de peli, le meto mano de nuevo a las dos temporadas de 'Roma'. Echo de menos a Tito Pulo y Lucio Voreno. Esos viejos amigos.

Creo que ya es hora de que me bata en retirada hacia la puerta. Esta noche, de peli, 'El irlandés'. Me apetece verla de nuevo, a ver si me gusta otra vez. De puto venado, tortilla de tomate y albahaca. La semana que viene estaré cenando en el Munich de la Recoleta, creo. Con los amigos de Buenos Aires. Lola cierra un par de domingos. Les dedicaré el primer tango que baile. O el segundo. Fue un honor su compañía, como siempre. Ayudaron al desahogo. Clic.

Esta noche, de puto venado, filetes de pechuga de pollo muy finos, rebozados, con pimientos rojos. De peli, me calzo de nuevo 'Treinta segundos sobre Tokio'.

Lola cierra. Me largo. De puto venado, filete empanado y tomate aliñado con aceite y especias morunas. Luego, de peli, 'Siete ladrones', de Hathaway. Peliculaza con Rod Steiger, Edward G Robinson y Joan Collins. Por cierto, película (buena, como digo), que estuvo prohibida en España por escenas de la Collins. Gracias a nuestros ayatolás de entonces. La semana que viene, Lola no abre el bar. Pero para la otra propongo concurso. Regalaré novela 'Tango' firmada al ganador. Hay que descubrir la conexión entre mi novela y la novela de Max Catto '7 ladrones', en la que se basó la película de Hathaway. Una pista: la respuesta está en idioma inglés. Fue un placer su compañía. Y un honor, como siempre. Clic.

El chino de la esquina me pregunta si también lo van a asaltar a él. Preocupado. "Siempre lo pagamos los chinos", dice. Burgués fascista. Me voy de copas con el chino. "Mejor me lo gasto todo en gintonics", dice. "Antes de que vengan a por mí". Le aplaudo la prudencia. Esta noche, gintonics y rollitos de primavera. Luego veré 'El capitán Jones', con Robert Stack. Corsarios yanquis. Y mañana, fúmbol. Todo resuelto. Con hambre o sin ella, seguro que durante el partido el chino puede seguir un rato tranquilo. Cuánto pato y qué poco pan, rediós. Clic.

La cobertura va y y viene y me vuelve loco el ordenata. Lo dejaremos por hoy. Fue un placer este rato con pocos patos. Hoy no hay peli ni puto venado. Sólo arroz precocinado, en microondas. Con salsa de curry. Clic.

El sol está bajo. Voy a preparar el puto venado. Esta noche, sardinas Albo y dátiles de postre. De peli, las estrellas. Fue un placer su compañía, aquí, este rato, aportando soluciones para España. Por mí, que no quede. Nos veremos en un par de domingos, ya en el bar de Lola. Clic (sonido de la lata de sardinas al abrirse, poniéndome perdido de aceite). O sea, clic.

-ggbelen: Hablando de pelis, ¿sigue teniendo por peli las estrellas? Me flipó esa expresión.

-Esta noche no, porque estoy con mar llana y tengo batería a tope. ‘Desayuno con diamantes’ en el PC. Tengo previsto. Lola dice que puerta. Así que vuelvo a los mares procelosos. De p.v., arroz con alcachofas y pollo. Luego, la Hepburn, el Peppard y la Neil. Fue muy grata su compañía. Un honor, como siempre. Un placer. Clic.

Hora de irse a cenar puto venado: calabacines y berenjenas rebozados. De peli, ‘La clave del enigma’, de Losey. Con Hardy Krüger. Por cierto: he visto la peli gabacha ‘Llévame a la luna’. Pasé un rato muy agradable. Ligera, divertida, tierna. Bien. Diría yo.

Me voy a preparar el puto venado y la peli. De p.v., tabulé y hummus (hoy estoy oriental). De peli, ‘Agatha’ (Christie). Fue un honor, etcétera. Pero lo fue de verdad. Como siempre. Clic (fin de la autocita).

Lola me dice que me vaya yendo, a ver si me voy. Esta noche, ‘Perseguida’. Con Robert Mitchum y Jack Palance dándose cera en el teleférico. De PV, poca imaginación. Tortilla francesa.

Lola dice que si hoy no ceno. Y que me vaya del bar. Tiene razón. Esta noche, de puto venado, tortetas de Huesca fritas son un huevo frito. Igual con dos. Y de peli, ‘Pete Kelly's blues’, con Janet Leigh.

Lola cierra. Yo me largo. Esta noche, tortilla de tomate y albahaca. Y 'El ala oeste de la Casa Blanca'.

Me largo. Tortilla de tomate y albahaca, hoy. De peli, 'Amarga victoria', de Nicholas Ray (de guerra en el desierto). Con Richard Burton y Curd Jürgens. No me acuerdo ya de cómo era.

Lola dice que me largue. Así que voy a hacerme unos calabacines en rodajas, rebozados. Plato fascista donde los haya. Luego, de peli, volveré a ver 'Max'. La de John Cusack. Si Hitler hubiera triunfado como pintor. Para mí, obra maestra.

Voy a irme yendo. O sea, que me voy. Esta noche, calabacines y berenjenas rebozados. Y Chiquito de la Calzada.

Lola dice que aligere. Que le despeje el bar. Esta noche voy a ver otra vez 'Smoke', con el amigo Harvey Keitel. Tengo ganas de volver a su estanco, tras varios años sin fumar. De puto venado, unos michirones mursianos (habas secas cocidas con hueso de jamón, tocino, chorizo, laurel y guindilla). Y media de Jumilla.

Lola dice que me vaya a cenar y a ver pelis, que por hoy vale. Así que pago y me abro. Esta noche, de cena, conejo al ajillo y media de Juan Gil. Y de peli, 'Il successo', con Vittorio Gassman y Anouk Aimée. Hoy hubo pan a espuertas. Para que luego digan los patos que pasan hambre. Fue un placer casi literal. Gracias por la compañía. Clic.

Lola cierra porque quiere ver a @jordievole a las 9:30. Tendré que irme a cenar mi puto venado. Tortilla de tomate y albahaca. Y luego de Évole, 'Al servicio de las damas', con el gran Powell.

Lola dice que me abra pero ya. Vete más rápido que deprisa, me dice la tía. Esta noche, luego de Évole, estofado de carne y alcachofas. Con la 3ª temporada de 'Boardwalk empire'. Fue un placer el marujeo postcordobés de esta tarde.

Me voy a ver al Évole. Luego, oreja en salsa y media de Luis Cañas. Después seguiré con la 2ª temporada de 'Downton Abbey'. Enganchado a la serie como una perra. O como un perro.

Lola dice que me abra, así que me voy a ver al Évole. Luego, tortilla de albahaca y tomate y última temporada de 'The hour' (que no es para tirar cohetes).

Hay 521 tuiteos por leer todavía, pero como estoy fuera del bar, hace frío. Así que los leo y me largo. Lo dejaremos por hoy. Creo que la semana que viene Lola no abre. Viajes, o algo así. Me dice. Me voy a terminar la tercera temporada de 'Downton Abbey'. Antes, oreja en salsa y media de Jumilla.

Lola dice que me largue. Que cierra. Que me vaya a ver a Jordi Évole, que hoy viene caliente. O a Parla. Esta noche, pinchos morunos de cordero y media de Juan Gil. De peli acabaré 'Mad Men', sexta temporada. Que no me está gustando demasiado. Al fin, los guionistas (se les ha ido la olla) han conseguido que Don Draper, o como se llame, me caiga fatal. Lo mismo vuelvo un rato con 'Call of Duty: Ghosts', a ver si mato un poco. Bang, bang, bang. Aunque voy estando viejo para esas emociones. Fue un placer y un honor, como siempre. Su compañía en la barra. Clic.

Lola dice que me vaya de aquí. Que me largue. Así que me voy a cenar. Filete a la plancha, hoy. De peli, 'Perseguida' (Mitchum y Darnell).

22 diciembre 2013

Asunto aborto

[Conversación en Twitter, 22 de diciembre de 2013]

Esta tarde, experimento de pan y patos tuitero. Asunto aborto. Empiezo con 771.800 seguidores. A ver cuántos pierdo en las siguientes horas. Vamos a ello, para calentarnos mientras Lola abre el bar... Tiene su siniestra gracia que lo de la ley del aborto sea (creo) la única promesa electoral que ha cumplido el Pepé. Si Gallardón tenía ambiciones aparte de ser lo que es, que se olvide. Esta ley miserable lo quema para el resto de su triste vida política. Creo. Vuelve el turbio olor a sacristía. La vieja y oscura España que no se resigna a morir. Otra vez los rosarios se inmiscuyen en los ovarios. Ya no se podrá abortar por malformación del feto, ni por causas económicas o sociales. De nuevo se cierra la trampa sobre la mujer. Sólo aborto en caso de violación, riesgo de salud o problemas psíquicos. El resto, a parir como buenas católicas, aunque no lo sean. A las mujeres españolas las mandan de vuelta a la caverna. Hasta las del Pepé, por lo bajini, deben de estar avergonzadas. 

-hdezbreijo: ¡Ojo! Ya está @perezreverte mezclando aborto con Iglesia católica. Así son los "intelectuales" del siglo XXI.

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte. 

-luciernagete: Señor Reverte, si acabar con una vida humana es el mayor avance para una mujer, usted defiende los grandes genocidios, supongo. 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte.

-Trymty: ¿Tanto libro y no se ha dignado todavía a echar una ojeada a alguno de biología, sobre la vida y esas cosas que desconoce? 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte.

-LangDaFuck: Entonces, doctor @Trymty, usted no ha matado nunca ni una hormiguita, ¿no? Ni un ser unicelular, ni nada de eso, ¿no? 

-Trymty: Hay una diferencia (terreno moral) entre un hombre y una hormiga. Mire usted, @perezreverte a veces prefiere perros a humanos. 

-A veces, no. Casi siempre prefiero perros a seres humanos. Los perros, todos. Los humanos, uno por uno. 

La claudicación de este Gobierno ante el catolicismo más reaccionario y meapilas que lo presiona (y tiene dentro) es de juicio de Nuremberg. La del aborto es, simplemente, una ley religiosa contra la mujer. Religión católica es la palabra. Obispos. Lo demás son florituras retóricas. Las devuelve a la clandestinidad sórdida, al miedo, al aborto en secreto, al viaje para abortar, al rincón del que parecían haber salido. Con lo simple que es (20 de 28 estados de la UE) abortar en plazo razonable, dos a tres meses, sin alegar motivo excepcional. Punto. 

-batyagur: Y final. Creí que defendías la vida. Lástima. 

-Depende de qué entendamos por vida. Vi quitar demasiadas, y eso me dejó ciertas ideas claras sobre su importancia o futilidad. Me temo que algunos seres humanos (en el cómodo Occidente, sobre todo) nos damos demasiada importancia. 

Sin embargo, al presidente Rajoy, al ministro Gallardón y al del Interior (y a su confesor), les parece que abortar ofende la voluntad divina. La ley del aborto es caso desvergonzado de prevaricación y corrupción confesional. De Estado contaminado de religión. Opresor y anacrónico. 

‏-julioheras90: Desconozco si es irónico o no. De no serlo, le pongo un caso: ¿un nasciturus con síndrome de Down no tiene derecho a nacer? 

-El derecho primero, si hay diagnóstico precoz, lo tiene la madre que deberá hacerse cargo de él. Si puede. O si no puede. 

Es un paso atrás en la libertad, innecesario excepto para satisfacer a ministros meapilas, a obispos y grupos de presión ultracatólica. El Gallardonazo. Léanselo todo despacito, como acabo de hacer yo. Un par de horas instructivas. Reveladoras. 

-ChicoDeDerechas: No sé si te lo has leído. Lo que está claro es que no has entendido nada, porque eres un perfecto soberbio, pecado capital. 

-Cielos. No me acojone usted. Creo recordar que la soberbia es pecado mortal de necesidad ¿Condenaré mi alma?... Écheme una mano, usted que debe de tener enchufes seguros en el Cielo. Como antiguo colega. Porfa. 

Sólo Irlanda y Polonia son así de carcas en legislación sobre aborto. No casualmente, son los dos países más ultracatólicos de Europa. Alineados con los estados más ultracatólicos en vez de con Francia, Italia o Alemania. Hasta Gran Bretaña matiza mucho lo suyo, dando margen. De las mujeres interesadas depende ahora resignarse o defenderse. Y es obligación de todos apoyarlas frente a esa canallada intolerable. El gobierno tiene el descaro de suprimir como causa la malformación del feto. Cuando tiene al país acogotado y sin asistencia en tantas cosas. Un país donde las familias que tienen hijos con problemas ya están desasistidas, sin respaldo oficial, sin medios, sin centros adecuados... ¿Con qué leyes de asistencia, con qué fondos, con qué medios se encargará el Estado de los niños que nazcan con malformaciones graves?... ¿Se llevarán Rajoy y sus ministros a su casa a los niños deficientes o minusválidos?... ¿Velará el ministro Montoro personalmente por ellos?... Las mujeres embarazadas que no puedan estudiar ni trabajar por maternidad incompatible, ¿serán subvencionadas por el ministro Gallardón? 

‏-lolacebball: ¿Es incompatible que una mujer esté embarazada con el estudio y con el trabajo? 

-Sé que no es usted tan boba como parece. A VECES sí es incompatible. Piense un poco. Eso es. Siga pensando. ¿Lo entendió al fin?... Sabía que al final lo entendería. Soy torpe, pero no hermético. Un saludo. 

El aborto no es un método anticonceptivo. Pero es un derecho de toda mujer. Ella debe decidir, al comienzo de la gestación, continuarla o no. ¿Qué tienen que ver monseñor Rouco y sus colegas con la sexualidad o la maternidad de una mujer?... ¿Quién les atribuye ese arrogante derecho?... Si un Estado no puede garantizar asistencia a familias con problemas, menos puede obligar a mujeres a ser madres en circunstancias adversas. Más valdría dedicar leyes a educación sexual y responsabilidad de hombres y mujeres, para que ellas puedan luego juzgar y decidir su futuro. Madre sólo puede ser quien desea serlo y está en situación de serlo. Imponer maternidad forzosa en nombre de la moral católica es infamia. Y ante una infamia (yo la considero como tal) es vil guardar silencio, y es digno rebelarse y combatirla. Allá cada cual con lo que hace. 

-MaAngelesGC: ¿Si usted contrae enfermedad con malformación, ya no tiene tanto derecho a vivir? 

-¿Si usted fuera gilipollas (es un suponer, sin "animus iniuriandi") tendría derecho a que le respondieran a sus gilipolleces? 

Lo que yo voy a hacer ahora es acodarme en la barra del bar y charlar un rato con los amigos. Y ver cuántos seguidores de Twitter he perdido en la última media hora. Coño. He ganado 183. Estoy perdiendo facultades. 

-_rafagc_: Todo lo que usted dice me parece correcto, pero muchas piensan que es un método anticonceptivo y lo utilizan reiteradas veces. 

-Ése ya es un asunto de educación, como dije antes. Nunca de ministros, obispos o moralistas. Que empleen los esfuerzos en crear generaciones de mujeres educadas, cultas y sensatas, y el aborto no será un problema. 

-KingsMiss: Es decir, que usted justifica el aborto porque las españolas son mujeres incultas e insensatas.

-No le daré a su simpleza la respuesta fácil y personalizada que me quema la tecla. Señora. 

-KingsMiss: ¡No me lo puedo creer! Para un día que me contesta es para insultarme, y eso que es la primera vez que estamos en desacuerdo. En fin, me imagino que el alegato de hoy será para captar lectores de la progrez, que últimamente le miran mal. 

-No, querida amiga. El alegato no es para eso. Y no se lo tome a mal, porque fui prudente. Perdóneme, ande. Un saludo. 

-alfonso_gmez: Un argumento el suyo propio de los nazis. Las mujeres que no hayan podido estudiar no pueden ser madres, ¿no? 

-Acaba usted de ganar, sin discusión, el Premio Reverte Malegra Verte al tonto de la semana. Hoy salió pronto. Se veía venir. Para ser licenciado en Historia, la comprensión lectora debería mirársela un médico. 

-biccm: La que no quiera ser madre, que no folle, hijo puta. Tu madre tenía que haber abortao. 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte. 

-FizCotovelo: Y dale. ¿Por qué nos cuelga sotana a los que estamos en contra del aborto? ¿Ser católico es condición "sine qua non"? Please, explain. 

-No todo antiabortista es católico, en efecto. Tiene razón. Pero le aseguro que la ley no la hizo el gobierno por la presión de usted, sino por la de la Iglesia católica. Que sigue ahí. 

Ni aborto, ni ley de dependencia, ni apoyo a madres o padres, ni horario laboral compatible con el cole. Pero eso sí. Salvemos las almas. 

‏-ggbelen: ¡Eche pan a los patos! Reverte, esto es de parte de un artista, @emporiae. https://soundcloud.com/los-h-roes-cansinos/pan-con-pan-3 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte.

-Maripi73: Una que se encontró en la disyuntiva y optó por seguir adelante. Pienso que hasta que no te toca no sabes lo que es. 

-Si estuvo en la disyuntiva, sabrá bien lo que sienten las que no se encuentran con fuerzas o con medios para seguir adelante. Un afectuoso saludo. Y gracias por su comentario. 

Se me acaba de ocurrir: ¿abortar por una violación no es asesinato, y por malformación fetal sí lo es?... ¿No son las dos criaturas inocentes?... Porque si lo de aborto en plazo razonable está claro para uno, tendría que estar igual de claro para otro. Creo. 

-tineo_alex: Lo que me faltaba ya del "gran" @perezreverte. Ahora a favor del aborto. 

-Ahora no (permítame que le llame, cariñosamente, tío capullo). He estado a favor durante toda mi vida. Y por escrito. 

-armengolaAzul: Espero que pida disculpas a todos los discapacitados físicos o psíquicos, porque según usted no tienen derecho a existir. 

-Con quien me disculpo es con usted, por no ser capaz de tuitear para tontos sin comprensión lectora. Pero nadie es perfecto. Aparte de que el premio Reverte Malegra Verte de hoy ya está dado. 

‏-jaimecastro: Señor Pérez-Reverte, no se salga por la tangente. Los niños lisiados para usted son una carga. 

-Roza mi tecla la palabra "imbécil". No me la extraiga, se lo ruego. Sea buen chaval. Tengamos la fiesta en paz. 

-J_Villan: Arturo, esos colegas, de maternidad nada; pero de polvos y lodos en la sacristía no diría yo que no.

-Qué nos van a contar, querido amigo, a estas alturas de la feria. Siglos de feria. Un abrazo. 

-lordcapitankidd: ¿Y cuando un no-católico defiende la vida, qué coño hacemos con su discurso? 

-Se le respeta, naturalmente, siempre que no lo plantee como asunto religioso. Que es de lo que estamos hablando aquí. 

-MarisaVargas_R: Basura. Ahora lo he conocido. Adiós a sus libros, los quemo. 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte.

-jomaraca: No nos meta a todos los cristianos en el mismo saco. En su supuesto todos los cristianos somos políticos y hemos hecho esa ley. 

-No lo hago. No los cristianos, ni los católicos, pero sí la presión política de los obispos y de los ministros ultrabeatos. 

-zurita1969: Igual a Gallardón le sale rana su brindis. Los talibanes quieren ganar por KO, y no a los puntos. 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte.

-iamthecosmos: Yo empiezo a dudar de que ciertas creencias religiosas sean un derecho.

-Creencias religiosas que oprimen a los demás no son un derecho sino una infamia, aquí, en el Islam o en la secta de Manolo. 

Resumámoslo. ¿Legislar influidos por unos obispos que condenan o ven con malos ojos (incluso en el África del sida) el uso del preservativo? 

-japrieto0210: Influidos no, son del Opus. Ordenados, directamente ordenados. 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte. 

-aremiros: Pero te aseguro que, como mínimo, hay cosas peores. ¿Qué me dices de la autorización de las menores de 16? Era incomprensible. 

-Estoy de acuerdo en eso. Había cosas de la ley Aído muy corregibles. Debían corregirse. Pero esto es volver atrás 30 años. 

-AnaHunterSpn: Lo peor es que han sido 15 hombres y ninguna mujer los que han decidido que somos incapaces de decidir por nosotras mismas. 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte.

-galaneze: Un tema muy interesante. Desgraciadamente creo que muchos no lo entendieron. Trata de que la mujer decida por ella misma. 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte.

-konspiranoid: Esa es la razón por la que esta ley no es más que una medida de control moral y social. 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte.

-MonsieurSansFoy: Reverte, sumergiéndose en tópico tras tópico, alcanza el nivel freático de la misma mierda: la eugenesia es buena. Hitler tenía razón. 

-TrianoPouso: No me esperaba esto de @perezreverte. Me arrepiento de haber comprado TODOS sus libros. 

-Pues para haber comprado (supongo que también leído) TODOS mis libros, veo que me conoce usted muy poco, querida señora. Saludos. 

-spinola71: No, si el Estado no se preocupa de los niños nacidos con malformaciones. Sólo se preocupa de los embriones con malformaciones.

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte.

-yrodrc: El aborto es un derecho, no un deber. ¿O es que se creen que por tener una ley justa nos vamos a poner a abortar como locas? 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte.

-JulioF_GENERALI: Pensaba que @perezreverte defendía a los más débiles y siempre de altura moral. Ahora con el aborto es defensor de lo peor del ser humano. 

-Querido amigo, el ser humano es muy complejo. Cargado de contradicciones y razones. Opinar nunca es malo. Callar sí lo es. Yo, como lector de Historia y con biografía movida, culpo a la Iglesia católica de muchos males de España. Lo opino y lo razono. Me burlo de los simples y respeto a los lúcidos aunque estén en desacuerdo. No pretendo convencer. Sólo opinar de lo que creo. O creo creer. El silencio es el peor de los cómplices, malo para todos. Un saludo. 

-cliptoni: ¿No considera fundamental defender la vida del nasciturus? 

-Depende del estado en que se encuentre el nasciturus, si es de pocas semanas. Un edema en el cerebro, por ejemplo. ¿Le dice algo? 

-AlfonsoBolioB: Acabo de dejar de seguir a @perezreverte por ser tendencioso, amarillista y tener una cuenta que me aportó muy poco de interés. Hasta luego. 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte.

-Guti_1965: No te extrañe que también sea ateo, masón, académico, escritor y sobre todo libre pensador. Una bestia parda. 

-Carne de paredón, supongo. En el 36-39. Y en la próxima. Si me cogen vivo, que no creo. 

-Gonzalogloe: Se equivoca usted. Como ateo, estoy contra el aborto. Es una cuestión ética. 

-Entonces queda usted algo fuera de esta discusión concreta, querido amigo. Respetaré siempre una razón ética, pero no una religiosa. Y los dos sabemos bien quién ha movido esta contrarreforma (sé que el término le suena), desde donde y para qué. Un saludo. 

-JulioLlorente4: Se equivoca usted, don Arturo. Para esta cuestión desde la Iglesia católica se apela a la ética, no a otra cosa. 

-Sin entrar en teologías, la Iglesia maneja una ética particular, apoyada en la revelación divina, el dogma y tal. Una ética nunca en contradicción con su evidente e histórico afán de poder temporal sujetando conciencias. Pero estos son 140 caracteres y es Twitter, así que no me meta en jardines complejos, querido amigo. Un abrazo. 

-jisancal: Con sumo respeto, me gustaría que me dijera con cuántos obispos o curas ha hablado usted del uso del preservativo. 

-Con el mismo respeto, permítame decirle que usted parece no haber leído periódicos ni visto la tele en los últimos veinte años. Pero igual soy yo quien no se entera. No me lo tome en cuenta. Un saludo. 

-dejavierlopez: Usted, que le gustan los perros, el que se canse de la mascota, que no lo tenga a la fuerza. Reverte, ¿quemamos al chucho entonces? 

-Se equivoca de ventanilla, estimado señor. La de atender simplificaciones simples está al fondo, a la derecha. 

-manuelzafcas: No se trata de una ley, sino de una doctrina, y no habla el gobierno, sino un "poder" ante el que debe rendir cuentas. 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte.

-ccoronelg: @perezreverte se equivoca. La única deformación es la de su alma y su corazón lleno de odio que lo lleva a defender asesinatos de inocentes. 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte.

-oliueta: ¿Pero qué dice, insensato? 

-ccoronelg: Solo una persona con tanto odio en su alma puede defender que se asesine a un niño por tener discapacidad. 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte.

-george_keaton: @perezreverte no usa Twitter, lo blande. 

-Ésa me ha gustado. Acérquese a la barra y tome algo, que estoy a punto de irme. 

‏-LAMON1967: Sorprende que hablen de esto los pertenecientes al género masculino. ¿De verdad sabéis de lo que estáis hablando? 

-Disculpe, querida amiga, pero las personas no tienen género, sino sexo. Sexo masculino. "Género" es concepto social. Un abrazo. 

-Obamaschannel: @perezreverte defiende el ASESINATO de bebés en potencia y le aumenta el número de seguidores. Peor que el criminal son los que le apoyan. 

-Retwitteado por Arturo Pérez-Reverte.

Lola dice que me largue. Que cierra. Fue un placer y un honor, como siempre. Su compañía en la barra. Clic. 

-julia_otero: Muchas veces he tenido que defender en privado a @perezreverte. Algunas amigas le creen misógino. Siempre digo que NO lo es. Gracias, Arturo. 

-Ya me había ido, pero por ti vuelvo un momento a decirte lo que quieras oír. A silbarte 'Blue Moon'. Bajito. 

Del año 1996 http://arturoperez-reverte.blogspot.com.es/search/label/1996-31%20Embriones%20adoptivos%20frescos