25 junio 2024

"Siempre he preferido a un buen zapatero que a un filósofo"


Entrevista de Piotr Jagielski - PAP - 22/06/2024

"Soy un escritor profesional, un narrador profesional. No soy un artista, soy un artesano. Siempre he preferido a un buen zapatero a un filósofo", dijo a Polska Agencja Prasowa el escritor español Arturo Pérez-Reverte, autor de 'El club Dumas', 'Territorio comanche' y 'La tabla de Flandes'.

Autor de varias decenas de libros (novelas, reportajes, colecciones de artículos y columnas de prensa), el escritor y periodista español Arturo Pérez-Reverte es uno de los autores contemporáneos más populares. Un gran avance en su carrera fue la novela 'La tabla de Flandes', publicada en 1990, cuya nueva edición será publicada en Polonia por la editorial ArtRage.

"Un cuadro del siglo XV de un maestro flamenco está a punto de salir a subasta cuando Julia, una joven restauradora de arte, descubre una peculiar inscripción en su esquina: "¿quién mató al caballero?". En el cuadro, el duque de Flandes y su caballero están jugando una partida de ajedrez, con una dama de pie en el fondo junto a la ventana", leemos en la descripción del editor. "Julia quiere resolver el misterio del asesinato de 1469 a toda costa, pero cuando empieza a buscar pistas, en poco tiempo varios de sus amigos del mundo del arte son víctimas de brutales asesinatos. ¿Qué tienen en común la partida de ajedrez en el cuadro, la muerte de Roger d'Arras, el lado oscuro del mundo del arte y estos asesinatos? En 'La tabla de Flandes', Pérez-Reverte sube a sus alturas, combinando lo mejor de las novelas policíacas con el suspense propio de los thrillers más destacados".

—Dijo sobre este libro que lo escribió, lo dejó en la editorial y se fue a informar sobre la guerra en el Golfo Pérsico, y cuando volvió descubrió que era el autor de un "best seller". Cuando entregó el libro a la editorial, ¿sabía que iba a ser un éxito?

—No sólo no me lo esperaba, sino que ni siquiera tenía la intención de ocuparme de la literatura. Era un entretenimiento para mí. Algo que te permitiera despegarte de la realidad, escapar del mundo. Nadie podría haber estado más asombrado por este éxito que yo. No me lo esperaba en absoluto. También se puede ver en el hecho de que durante los siguientes cuatro años seguí trabajando como periodista y reportero. Solo entonces me pasé a la literatura. Fue como un salvavidas al que me agarré en el momento en que decidí que tenía que dejar el periodismo.

—¿Por qué pensaba eso?

—Era la época de la primera Guerra del Golfo. 1990, 1991. Me di cuenta de que el mundo había cambiado. Esa información se presentaba de una manera completamente diferente a la que estaba acostumbrado en mi trabajo. Me di cuenta de que no sería fácil para mí adaptarme a este mundo cambiado. Traté de mostrar la verdad a los televidentes y lectores. Si hubiera muerto en la guerra a la edad de 20 años, habría muerto a causa de la aventura en la que me había metido. Si me hubieran matado a la edad de 30 años, habría sido la muerte en el ejercicio de mis deberes oficiales. Si hubiera muerto en una guerra así a la edad de 34 años, habría muerto completamente sin sentido, haciendo un trabajo en el que ya no creía. Esa fue la razón por la que decidí dejar el periodismo. Tenía una hija a la que no vi crecer, tenía un yate y quería poder navegar por fin. Y dejé de creer en este trabajo. Así que era un buen momento para irse. La literatura me permitió tener algo de lo que vivir.

—¿Le parece mejor una novela de ficción para describir el mundo que un reportaje que describe hechos?

—Cuando era periodista, se lo contaba al mundo. Como escritor, explico el mundo. Son dos cosas completamente distintas. No fui testigo, fui espectador. Hablaba de hechos desnudos, no me permitía interpretarlos; Mostré lo que vi. Respetaba la inteligencia del lector. No manipulé las emociones de ninguna manera, no cambié las imágenes que veía. Fui testigo directo. Una especie de mercenario. Por otro lado, como novelista, interpreto y explico el mundo. El problema en Europa en este momento es que hay demasiados periodistas que imponen su punto de vista. Todo el que tiene un teléfono en la mano se convierte en periodista y se permite interpretar el mundo. Hemos pasado del análisis racional al juego con los sentimientos. Las redes sociales están llenas de personas que nos hablan del dolor y el sufrimiento. Sin embargo, esta información ya es interpretada por ellos. Es peligroso. Me alegro de no ser periodista en estos días. Hace unos días vi una foto de una periodista con un niño en brazos llorando frente a la cámara. Pienso para mis adentros que ella no está ahí para llorar, sino para decirme lo que está pasando. Realmente, no me importa lo que ella sienta. Se supone que ella me explica lo que está pasando, y yo mismo puedo llorar, frente al televisor, como espectador. Vi que esos tiempos iban a llegar, así que decidí dedicarme a la literatura. Me alegro de haber sido periodista tanto como me alegro de ya no serlo más.

—Para describir el mundo, a menudo utiliza trajes de época. ¿Es más fácil hablar de la actualidad?

—Esto es muy lógico. Lo que ha sido no se puede olvidar. Todo ha sucedido antes. La diferencia entre Troya y Gaza radica sólo en los medios técnicos para destruir la ciudad. De hecho, hacemos lo mismo todo el tiempo. El hombre es un verdadero hijo de puta. Si tienes suficiente literatura, has aprendido lo suficiente sobre el mundo, es más fácil entender este mundo. Y el que interpreta el mundo se entiende mejor a sí mismo. El problema es que si no tenemos las herramientas para explicarnos la realidad a nosotros mismos, estamos indefensos frente a la manipulación. Europa, que se ha convertido en analfabeta, es más vulnerable que nunca. Olvidó que todo estaba ya escrito en libros. Todo ha ocurrido ya.

—¿Le preocupa la disminución de las estadísticas de lectores?

—No me preocupa ni me asusta, porque tengo 72 años. Atrás quedaron los momentos de mi vida en los que me dolía y no podía aceptarlo. Hoy, desde una posición privilegiada, observo cómo se está destruyendo el mundo. Los libros, mis viejas lecturas, me permiten comprender mejor esta situación, aceptarla. Me siento un poco como un romano que ve arder su ciudad. Es un espectáculo fascinante. Europa se está suicidando, se está olvidando de lo que es la cultura, de lo que es la memoria. Es triste, desesperado, pero también extremadamente interesante de ver. Especialmente cuando tienes la edad que tengo yo. Porque ya no es mi problema. He visto muchas ciudades ardiendo, mucha destrucción. Siempre lo miré como un hombre que venía de fuera, un extraño, un extranjero que se dejaba caer por allí solo por un momento. Pero en este momento, es mi mundo el que está siendo destruido. Nunca antes me había pasado algo así. Solo soy un tipo que observa y escribe novelas para que mis lectores entiendan estas novelas y les sirvan de anestésico. Por el momento, la cultura, al igual que la aspirina, no es capaz de eliminar la causa del dolor, pero lo hace soportable. Me contento con hacer soportable este dolor. También para mis lectores.

—Cuando se publicó 'La tabla de Flandes' tenía 34 años. ¿Cómo se imaginabas su carrera? ¿Qué esperaba?

—Ciertamente no quería ser escritor. Tenía un barco, me encanta el mar, esperaba que cuando dejara de hacer reportajes y trabajos periodísticos podría navegar. Traté las novelas que escribí en ese momento como un entretenimiento. Cuando regresé de la Guerra del Golfo me sorprendió que mi novela hubiera sido un éxito. Esto me abrió un camino en el que no tenía intención de embarcarme inicialmente. Era una forma de resolver cuaestiones financieras, así como una oportunidad para un intenso trabajo intelectual. También disfruté de una gran independencia, libertad. Todas estas cosas las valoro mucho.

—¿Era como un futbolista al que no le gusta especialmente jugar al fútbol?

—No, no, la literatura juega un papel muy importante en mi vida. Las bibliotecas eran lugares importantes. Mi biblioteca personal tiene treinta y cinco mil volúmenes. En el barco tengo una biblioteca de referencia de trescientos libros, y también leo durante mis viajes. Los libros son mi vida, mis compañeros, mis aliados para tratar de entender el mundo. De hecho soy lector, y soy escritor solo por accidente. Podría pasar el resto de mi vida sin escribir más novelas, pero no podría vivir sin leer. Soy escritor por accidente, pero lector por adicción.

—La escritura a menudo se asocia con cosas como "musas" e "inspiración". ¿Hasta qué punto se basa en estas cuestiones espirituales en su caso, y hasta qué punto es una cuestión de profesión? ¿Escribe un escritor como un sastre cose ropa y un zapatero repara zapatos?

—Exactamente lo mismo. Soy un escritor profesional, un narrador profesional. Me levanto por la mañana, hago ejercicio y luego trabajo durante ocho horas en la novela que estoy escribiendo en este momento. A veces lo hago con más alegría, a veces con menos, pero es mi trabajo y trato de cumplir mis deberes meticulosamente. Hay momentos de inspiración en los que todo va muy bien y otros en los que el trabajo va más o menos. Pero siempre es un trabajo ininterrumpido, persistente y profesional. No soy un artista, soy un artesano. Tengo una profunda admiración por los artistas, pero respeto aún más a los artesanos. Siempre he preferido a un buen zapatero que a un filósofo. Cualquiera puede decir que es un filósofo, pero solo unos pocos pueden reparar bien zapatos.

—¿Qué consejo le daría a un joven que sueña con una carrera como escritor?

—Tengo un consejo: no te apresures con la publicación, lee mucho, escribe mucho y tira mucho a la basura, hasta que llega el momento en que experimentamos lo suficiente como para poder empezar a escribir. Muchos talentos literarios se perdieron debido a la excesiva prisa. Creo que una persona de dieciocho o veinte años ha experimentado muy poco y no hay nada sobre lo que escribir. Además de talentos excepcionales, todos necesitamos un bagaje de experiencia para poder escribir. Tienes que prepararte para este importante momento durante mucho tiempo, al igual que un soldado se prepara para la batalla. Reúne fuerzas y acumula armas: todo lo que la vida nos da, la observación del mundo y los libros. Distingo tres tipos de libros que un futuro escritor debe conocer a fondo. Por supuesto, estoy hablando de un autor de nuestro círculo cultural occidental. En primer lugar, los grandes clásicos, para que sepamos de dónde venimos. La Biblia, Homero, Virgilio. Luego están los grandes artistas que escriben en su lengua materna para ganar eficiencia, claridad y belleza de expresión. Por último, con toda modestia, estudiar la literatura del siglo XIX y XX. Novelistas que crearon la estructura de la novela moderna. De esta manera, recibirá herramientas con las que podrá trabajar literariamente en el mundo que le rodea.

—¿Usted, autor de un número tan impresionante de libros, también tiró a la basura cosas que escribió?

—Sí, ha habido casos así, pero hay que tener en cuenta que empecé a escribir a una edad bastante madura, con un enorme bagaje de experiencia. No era un novato completo. Cuando escribí mi primera novela tenía más de 30 años de vida a mis espaldas y leía mucho. Y aún hoy, con más de 70 años, sigo tirando páginas enteras a la basura. Es doloroso, desperdiciamos horas, a veces días enteros de arduo trabajo. Pero si sospechamos que algo no es lo suficientemente bueno, es mejor deshacernos de ello. Tengo tres o cuatro novelas que nunca logré terminar. No me parecieron lo suficientemente buenas. Me parece que este enfoque y deshacerse de ciertas cosas es parte de la profesión del escritor.

—Es incómodo preguntar: ¿está trabajando en un nuevo libro ahora?

—Terminé una novela ['La isla de la Mujer Dormida'] hace una semana, y estoy en la etapa de edición y corrección. Sin embargo, ya tengo una idea para la próxima. Tengo un problema, tanto profesional como personal: tengo un montón de historias en la cabeza en las que llevo mucho tiempo pensando, pero además tengo 72 años y sé que no me queda tanto tiempo. Es difícil tomar esa decisión: qué escribir y qué se perderá. Ni siquiera puedo estar seguro de que voy a terminar la novela que estoy a punto de empezar. Así que trato de elegir cuidadosamente lo más apropiado. No me quedará mucho tiempo para corregir las decisiones equivocadas. Hay algunas historias que morirán conmigo, y eso me entristece.

—¿Esperaba vivir en una época en la que las teorías conspirativas ya no solo dominarían las páginas de las novelas, sino que se convertirían en parte de la vida cotidiana, de la realidad política, tomadas en serio?

—He pasado toda mi vida como reportero en el mundo de las conspiraciones. Para mí no es nada nuevo, y para un polaco tampoco debería serlo. La difícil y dolorosa historia de Polonia indica que el mundo es un lugar difícil y complicado, un campo de batalla de diversas fuerzas e influencias. Y habrá hijos de puta en el este y en el oeste. Los polacos podrían enseñar mucho a los demás, decir mucho sobre la historia, la realidad y el mundo. En este momento, estoy tocando la espada de un soldado de caballería polaco de 1939 que yace frente a mí. Tengo unos 150 sables de caballería en casa, desde la época napoleónica hasta nuestros días. El que estoy tocando fue utilizado durante las últimas cargas contra las tropas alemanas. Polonia es un país al que nadie tiene que dar lecciones de historia. Esto es lo que nos queda: memoria y cultura. Tenemos que ceñirnos a ello. La gente, ni de Oriente ni de Occidente, no podrá sacarnos de estas trincheras.

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Arturo Perez-Reverte: zawsze wolałem dobrego szewca od filozofa

Jestem zawodowym pisarzem, profesjonalnym opowiadaczem historii. Nie jestem artystą, jestem rzemieślnikiem. Zawsze wolałem dobrego szewca od filozofa - powiedział PAP hiszpański pisarz Arturo Perez-Reverte, autor "Klubu Dumas", "Terytorium Komanczów" i "Szachownicy flamandzkiej".

Autor kilkudziesięciu książek - powieści, reportaży, zbiorów artykułów i felietonów prasowych - hiszpański pisarz i dziennikarz Arturo Perez-Reverte należy do najpopularniejszych współczesnych autorów. Przełomem w jego karierze była wydana w 1990 r. powieść "Szachownica flamandzka", której nowe wydanie ukaże się w Polsce nakładem wydawnictwa ArtRage.

"XV-wieczny obraz flamandzkiego mistrza ma zostać wystawiony na aukcję, gdy Julia, młoda konserwatorka dzieł sztuki, odkrywa w jego rogu osobliwy napis: kto zabił rycerza? Na obrazie książę Flandrii i jego rycerz rozgrywają partię szachów, w tle zaś przy oknie stoi dama" - czytamy w opisie wydawcy. - "Julia pragnie za wszelką cenę rozwiązać zagadkę morderstwa z 1469 r., ale gdy zaczyna szukać wskazówek, w krótkim czasie kilkoro jej znajomych ze świata sztuki pada ofiarą brutalnych zabójstw. Co łączy partię szachów na obrazie, śmierć Rogera d'Arras, mroczną stronę świata sztuki i te morderstwa? W +Szachownicy flamandzkiej+ Perez-Reverte wspina się na swoje wyżyny, łącząc to, co najlepsze w powieściach detektywistycznych z napięciem typowym dla najwybitniejszych thrillerów".

PAP: Mówił pan o tej książce, że napisał ją, zostawił wydawcy i wyjechał relacjonować wojnę w Zatoce Perskiej, a kiedy pan z niej wrócił, dowiedział się, że jest autorem bestsellera. Zostawiając książkę u wydawcy, wiedział pan, że okaże się sukcesem?

Arturo Perez-Reverte: Nie tylko tego nie oczekiwałem, ale nie miałem nawet zamiaru zajmować się literaturą. Była dla mnie rozrywką. Czymś, co pozwalało oderwać się od rzeczywistości, uciec od świata. Nikt tym sukcesem nie mógł być bardziej zdumiony niż ja sam. Wcale się tego nie spodziewałem. Widać to także po tym, że jeszcze przez kolejne cztery lata pracowałem nadal jako dziennikarz, reporter. Dopiero potem przeszedłem na literaturę. Było to jakby kołem ratunkowym, którego chwyciłem się w momencie, gdy uznałem, że muszę porzucić dziennikarstwo.

PAP: Dlaczego tak pan uznał?

A.P.-R.: Były to czasy pierwszej wojnie w Zatoce Perskiej. 1990, 1991 rok. Zauważyłem, że świat się zmienił. Że informacje przedstawiane będą w sposób zupełnie inny niż ten, do którego przywykłem, sam praktykowałem w swojej pracy. Zdałem sobie sprawę, że nie będzie mi łatwo przystosować się do tego odmienionego, świata. Starałem się pokazywać widzom i czytelnikom prawdę. Gdybym zginął na wojnie w wieku lat 20, zginąłbym z powodu przygody, w którą się wdałem. Gdybym został zabity w wieku lat 30, byłaby to śmierć w trakcie wykonywania obowiązków służbowych. Gdybym zginął na takiej wojnie, mając lat 34, zginąłbym zupełnie bez sensu, przy wykonywaniu pracy, w którą już nie wierzyłem. To było powodem, dla którego postanowiłem porzucić dziennikarstwo. Miałem córkę, której dorastania nie widziałem, miałem jacht i chciałem wreszcie móc pożeglować. I przestałem wierzyć w tę pracę. Był to więc dobry moment, by odejść. Literatura pozwoliła mi na to, bym miał z czego żyć.

PAP: Czy operująca fikcją powieść służy panu lepiej do opisywania świata niż reportaż opisujący fakty?

A.P.-R.: Kiedy byłem dziennikarzem, opowiadałem świat. Jako pisarz - objaśniam świat. To dwie, zupełnie inne sprawy. Nie byłem świadkiem, byłem widzem. Opowiadałem o nagich faktach, nie pozwalałem sobie na ich interpretowanie; pokazywałem to, co widziałem. Szanowałem inteligencję czytelnika. W żaden sposób nie manipulowałem emocjami, nie zmieniałem obrazów, które widziałem. Byłem bezpośrednim, naocznym świadkiem. Rodzajem najemnika. Natomiast jako powieściopisarz interpretuję i objaśniam świat. Problem, jaki w tej chwili występuje w Europie, polega na tym, że jest zbyt wielu dziennikarzy, narzucających swój punkt widzenia. Każdy, kto ma w ręku telefon, zamienia się w dziennikarza i pozwala sobie na interpretowanie świata. Przeszliśmy od racjonalnej analizy do zabawy uczuciami. Portale społecznościowe pełne są osób, które opowiadają nam o bólu i cierpieniu. Są to jednak informacje już przez nich zinterpretowane. To niebezpieczne. Cieszę się, że nie jestem dziennikarzem w dzisiejszych czasach. Kilka dni temu widziałem taki obrazek: dziennikarka z dzieckiem w objęciach płacze przed kamerą. Ja myślę sobie, że ona nie jest od tego, żeby płakać, tylko od tego, żeby mi opowiedzieć co się dzieje. Naprawdę, nie obchodzi mnie co ona odczuwa. Ona ma mi wytłumaczyć, co się dzieje, a popłakać mogę sobie ja sam, przed telewizorem, jako widz. Widziałem, że takie czasy nadchodzą, dlatego postanowiłem zająć się literaturą. Cieszę się, że byłem dziennikarzem tak samo, jak cieszę się, że już nim nie jestem.

PAP: Dla opisania świata sięga pan często po historyczne kostiumy. Czy tak jest łatwiej mówić o współczesności?

A.P.-R.: To bardzo logiczne. To, co było, nie może zostać zapomniane. Wszystko się już kiedyś wydarzyło. Różnica między Troją a Gazą polega jedynie na technicznych sposobach zniszczenia miasta. Tak naprawdę cały czas robimy to samo. Człowiek to prawdziwy sk...syn. Jeśli ma się wystarczający bagaż poznanej literatury, dostatecznie wiele dowiedziało się o świecie, łatwiej przychodzi zrozumienie tego świata. A ten, kto interpretuje świat, lepiej rozumie siebie samego. Problem polega na tym, że jeśli nie posiadamy narzędzi, by objaśniać sobie rzeczywistość, jesteśmy bezbronni wobec manipulacji. Europa, która stała się analfabetką, jest bardziej bezbronna niż kiedykolwiek wcześniej. Zapomniała, że wszystko jest już zapisane w książkach. Wszystko już się wydarzyło.

PAP: Czy wobec tego martwią pana spadające statystyki czytelnictwa?

A.P.-R.: Nie martwi mnie to, ani nie przeraża, bo mam 72 lata. Minęły już w moim życiu czasy, gdy to mnie bolało i nie potrafiłem się z tym pogodzić. Dziś, z uprzywilejowanej pozycji, przyglądam się temu, jak niszczony jest świat. Książki, moje dawne lektury, pozawalają mi tę sytuację lepiej zrozumieć, pogodzić się z nią. Czuję się trochę jak Rzymianin, który patrzy jak płonie jego miasto. To fascynujący spektakl. Europa popełnia samobójstwo, zapomina o tym, czym jest kultura, czemu służy pamięć. To smutne, rozpaczliwe, ale też niezmiernie ciekawie się temu przyglądać. Zwłaszcza, gdy ma się tyle lat, co ja. Bo to już nie jest mój problem. Widziałem wiele płonących miast, wiele zniszczenia. Patrzyłem na to zawsze jako człowiek, przychodzący z zewnątrz, obcy, cudzoziemiec, który wpadł tylko na chwilę. Natomiast w tej chwili to mój świat ulega zniszczeniu. Nigdy wcześniej nie przytrafiło mi się coś podobnego. Ja jestem tylko facetem, który obserwuje, pisze powieści po to, by moi czytelnicy rozumieli te powieści i były dla nich środkiem znieczulającym. W tej chwili kultura, jak aspiryna, nie jest w stanie wyeliminować przyczyny bólu, ale czyni go znośnym. Ja zadowalam się tym, by sprawić, że ten ból był do zniesienia. Również dla moich czytelników.

PAP: Gdy ukazała się "Szachownica flamandzka" miał pan 34 lata. Jak wyobrażał pan sobie swoją karierę? Na co pan liczył?

A.P.-R.: Z pewnością nie chciałem zostać pisarzem. Miałem łódź, kocham morze - miałem nadzieję, że gdy przestanę zajmować się reportażem i pracą dziennikarską, będę mógł żeglować. Powieści, które wtedy pisałem, traktowałem jak rozrywkę. Kiedy wróciłem z wojny w Zatoce, nie posiadałem się ze zdziwienia, że moja powieść odniosła sukces. To otworzyło przede mną drogę, na którą wcale nie zamierzałem wkraczać. Był to sposób na rozwiązanie problemów finansowych, a także szansa na intensywną intelektualną pracę. Cieszyłem się także wielką niezależnością, wolnością. Wszystkie te rzeczy wysoko sobie cenię.

PAP: Był pan jak piłkarz, który niespecjalnie lubi grać w piłkę?

A.P.-R.: Nie, nie - literatura odgrywa w moim życiu bardzo ważną rolę. Biblioteki były ważnymi miejscami. Moja osobista liczy 35 tys. tomów. Na łodzi mam biblioteczkę podręczną, liczącą 300 książek, czytam również podczas rejsów. Książki są moim życiem, moimi towarzyszami, sprzymierzeńcami w próbach zrozumienia świata. Tak naprawdę to jestem czytelnikiem, pisarzem jestem tylko przez przypadek. Resztę życia mógłbym spędzić spokojnie nie pisząc już żadnej powieści, ale nie potrafiłbym żyć bez czytania. Jestem pisarzem z przypadku, ale czytelnikiem z nałogu.

PAP: Pisanie kojarzy się często z takimi sprawami jak "natchnienie", "inspiracja". Na ile opiera się ono w pańskim przypadku na takich duchowych kwestiach, a na ile kwestia fachu, zawodu? Czy pisarz pisze tak jak krawiec szyje ubrania, a szewc naprawia buty?

A.P.-R.: Dokładnie tak samo. Jestem zawodowym pisarzem, profesjonalnym opowiadaczem historii. Rano wstaję, ćwiczę, a potem przez osiem godzin pracuję nad powieścią, którą w danym momencie piszę. Czasami robię to z większą radością, czasami z mniejszą, ale jest to moja praca i staram się skrupulatnie wypełniać moje obowiązki. Są chwile inspiracji, kiedy wszystko idzie świetnie i takie, gdy praca idzie tak sobie. Ale zawsze jest to praca nieprzerwana, wytrwała i zawodowa. Nie jestem artystą, jestem rzemieślnikiem. Mam dla artystów głęboki podziw, ale jeszcze bardziej szanuję rzemieślników. Zawsze wolałem dobrego szewca od filozofa. Każdy może powiedzieć, że jest filozofem, ale tylko nieliczni potrafią dobrze naprawić obuwie.

PAP: Co poradziłby pan młodemu człowiekowi, marzącemu o karierze pisarza?

A.P.-R.: Mam radę: nie spieszyć się z publikacją, dużo czytać, dużo pisać i wszystko wyrzucać do kosza. Aż przyjdzie moment, kiedy przeżyjemy dostatecznie wiele, by móc zacząć pisać. Wiele literackich talentów przepadło z powodu nadmiernego pośpiechu. Myślę, że osiemnasto- czy dwudziesto-latek przeżył jeszcze zbyt mało i nie ma o czym pisać. Poza wyjątkowymi talentami, wszyscy - by móc pisać - potrzebujemy bagażu doświadczeń. Trzeba się do tego ważnego momentu przygotowywać długo, tak jak żołnierz szykuje się do walki. Zbierać siły i zbierać broń - wszystko, co dale nam życie, obserwacja świata i książki. Wyróżniam trzy rodzaje książek, które przyszły pisarz powinien gruntownie poznać. Mówię oczywiście o autorze z naszego, zachodniego kręgu kulturowego. Przede wszystkim - wielcy klasycy, byśmy wiedzieli skąd przychodzimy. Biblia, Homer, Wergiliusz. Następnie - wielcy twórcy tworzący w jego ojczystym języku, by zyskać sprawność, klarowność i piękno wyrażania się. Wreszcie - z całą skromnością - zająć się studiowaniem literatury wieku XX. Powieściopisarzy, którzy stworzyli strukturę nowoczesnej powieści. Otrzyma w ten sposób narzędzia, dzięki którym będzie mógł obrabiać literacko otaczający go świat.

PAP: Pan, autor tak imponującej ilości książek, też wyrzucał do kosza, co napisał?

A. P.-R.: Tak, były takie przypadki, ale proszę wziąć pod uwagę, że zacząłem pisać w dość już dojrzałym wieku, z ogromnym bagażem doświadczeń. Nie byłem zupełnym żółtodziobem. Kiedy napisałem pierwszą powieść, miałem za sobą ponad 30 lat życia i wiele lektur. I nawet dziś, mając ponad 70 lat, dalej wyrzucam do kosza całe strony. To bolesne - wyrzucamy godziny, czasem całe dni ciężkiej pracy. Ale jeśli podejrzewamy, że coś nie jest dostatecznie dobre, lepiej się tego pozbyć. Mam takie trzy czy cztery powieści, których nigdy nie udało mi się ukończyć. Nie wydawały mi się wystarczająco dobre. Wydaje mi się, że takie podejście i pozbywanie się pewnych rzeczy, jest częścią zawodu pisarza.

PAP: Aż niezręcznie spytać: czy pracuje pan teraz nad nową książką?

A. P.-R.: Tydzień temu skończyłem powieść, jestem na etapie jej redagowania, korekty. Mam już jednak pomysł na kolejną. Mam pewien problem, zarazem zawodowy i osobisty: mam w głowie mnóstwo historii, o których od dawna myślę, ale mam też 72 lata i wiem, że nie zostało mi już tak wiele czasu. Trudno podjąć taką decyzję, co napisać, a co przepadnie. Nie mogę być nawet pewny, że doprowadzę do końca powieść, którą zacznę. Staram się więc starannie wybierać tę najwłaściwszą. Nie pozostanie mi już wiele czasu, żeby naprawiać błędne decyzje. Są pewne opowieści, które umrą razem ze mną. Napawa mnie to melancholią.

PAP: Spodziewał się pan, że przyjdzie panu żyć w czasach, gdy teorie spiskowe dominować będą już nie tylko strony powieści, ale staną się częścią codziennego życia, rzeczywistości politycznej? I to brane na serio?

A. P.-R.: Całe życie jako reporter spędziłem w świecie spisków. Dla mnie to nic nowego, dla Polaka też nie powinno. Trudna, bolesna historia Polski wskazuje na to, że świat jest miejscem trudnym, skomplikowanym, terenem walk różnych sił i wpływów. A skurwysynów znajdzie się i na Wschodzie i na Zachodzie. Polacy mogliby wiele nauczyć innych, wiele powiedzieć o historii, rzeczywistości i świecie. W tej chwili dotykam leżącej przede mną szabli polskiego żołnierza kawalerii z 1939 r. Posiadam w domu około 150 kawaleryjskich szabli, od czasów napoleońskich po współczesność. Tej, której dotykam, używano w trakcie ostatnich szarż na oddziały niemieckie. Polska jest krajem, któremu nikt nie musi dawać lekcji historii. To nam pozostaje: pamięć i kultura. Tego się musimy trzymać. Z tych okopów nie będą w stanie wyrzucić nas ludzie ani ze Wschodu, ani z Zachodu.

https://www.pap.pl/aktualnosci/arturo-perez-reverte-zawsze-wolalem-dobrego-szewca-od-filozofa-wywiad

21 junio 2024

El fotoperiodista Gervasio Sánchez desvela la curiosa forma en el que conoció a Pérez-Reverte en la guerra de Croacia

cadenaser.com - 21/06/2024

Desde que en el año 1984 finalizase sus estudios de Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona, Gervasio Sánchez (Córdoba, 1959) no ha dejado de retratar el mundo tal cual lo veían sus ojos. La trayectoria del fotoperiodista está marcada por la presencia en prácticamente todos los conflictos de las últimas cuatro décadas: desde los conflictos armados en Latinoamérica hasta la guerra de los Balcanes o las contiendas en Argelia y Egipto. Precisamente a uno de sus primeros destinos, El Salvador, ha viajado el equipo de 'En primicia' para reunirse con Gervasio Sánchez. Lara Siscar, presentadora del formato de La 2, ha entrevistado esta semana al que es uno de los reporteros gráficos más relevantes de nuestro país. Gervasio Sánchez vive por y para su trabajo, tal y como relata su hijo Diego Sánchez que interviene en este reportaje: "Es para él una pasión total y absoluta". Es justamente su vástago el que señala que su padre siente cada uno de sus trabajos como si fuesen sus hijos. Así lo demuestra la historia que vertebra este episodio del programa del ente público centrado en poner en valor la labor de grandes referentes del periodismo. En el programa emitido este pasado jueves, el equipo de Lara Siscar viaja a El Salvador para encontrarse allí con el protagonista del programa. 

Es allí, durante la charla, cuando Gervasio Sánchez recuerda el momento en el que conoció al también periodista Arturo Pérez-Reverte. Durante la guerra de Croacia, el equipo de Televisión Española, formado por Pérez-Reverte y su cámara, se dirigían a Vukovar (Coacia) y se sabía que el trayecto hasta alcanzar esta ciudad era altamente peligroso. "Me acerqué, me presenté y les dije 'sé que mañana vais a Vukovar. ¿Podría seguir vuestro camino con mi coche para no equivocarme de sendero y saltar por los aires?'". Ante esta proposición, el periodista y escritor se mostró reacio, tal y como él mismo confiesa. "Era muy pelmazo", dice con humor el escritor de 'Alatriste', y aclara que "al final nos convenció y vino con nosotros". Pérez-Reverte cuenta que vio que aquel muchacho al que acababa de conocer trabajaba bien y aguantaba aquello con mucha entereza "y me cayó bien", confiesa.

En aquellos días en Vukovar Gervasio Sánchez consigue -no sin esfuerzo- utilizar el único teléfono que había en la zona, que era el de la radio croata. Consiguió así dictar su crónica a su compañero del 'Heraldo de Aragón' y cuando se reencontró con él en el hotel le contó su peripecia hasta conseguir comunicar su trabajo. Cuando Pérez-Reverte le pidió que le diese la ubicación de aquel teléfono para conseguir hacer su crónica para la radio, Sánchez se da cuenta de que el académico se le adelantaría, y con mucha pericia le dijo a su compañero que le costaría mucho llegar al búnker en el que se encontraba el teléfono y que de noche no sabría encontrar el lugar.

https://cadenaser.com/nacional/2024/06/21/el-fotoperiodista-gervasio-sanchez-desvela-la-curiosa-forma-en-el-que-conocio-a-perez-reverte-en-la-guerra-de-croacia-cadena-ser/


10 junio 2024

Antonio López, Valentín Fuster, Adela Cortina y Paco Arango reciben el Premio XLSemanal 2024

Fátima Uribarri - abc.es - 10/06/2024

La revista de actualidad más leída de España entregó los galardones con los que reconoce la trayectoria y el aporte a la sociedad de destacadas figuras en las categorías Creación, Ciencia e Innovación, Pensamiento y Valores. Una celebración inolvidable. Fue una noche especial, una celebración para «dar las gracias a cuatro personalidades que con su trabajo, su genio y su compromiso construyen para todos progreso, entendimiento y belleza». Así describió Mar Cohnen, la directora de 'XLSemanal', la ceremonia de entrega de los premios que la revista de actualidad más leída de España entregó el pasado jueves en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Unos galardones con los que la publicación líder de la prensa dominical quiere reconocer la trayectoria de personalidades relevantes de nuestra sociedad y nuestra cultura. En esta II edición fueron premiados el pintor, escultor y dibujante Antonio López, en la categoría Creación; el cardiólogo e investigador Valentín Fuster, en Ciencia e Innovación; la filósofa y catedrática de Ética Adela Cortina, en Pensamiento, y el filántropo y presidente de la Fundación Aladina, Paco Arango, en Valores.

https://www.abc.es/xlsemanal/personajes/premios-xlsemanal-2024-antonio-lopez-valentin-fuster-adela-cortina-paco-arango.html

09 junio 2024

Los duelistas

Karina Sainz Borgo - zendalibros.com - 09/06/2024

Tras seguir los pasos de Patrick Leigh Fermor en 'Una aventura griega' (Debate) y desplegar un retrato personalísimo de Andalucía en Jerez (Tinta Blanca, 2023), María José Solano presenta ahora 'La mujer que besó a Virgilio y otros viajes literarios' (Berenice 2024), un volumen que lleva de la mano al lector por las librerías de viejo de Buenos Aires, se mueve diestra por el azul de Niza, Cannes, Antibes y Montecarlo y arroja su mirada intensa sobre el Mediterráneo, ese mar de Homero que ella conoce al dedillo.

Un libro de esta naturaleza no podía presentarse con un aburrido pregón. Para compartirlo con los lectores, Solano eligió la Escuela de Esgrima Ateneo, del maestro Jesús Esperanza. En una conversación a mitad de camino entre el combate y el coloquio con el escritor y académico de la lengua Arturo Pérez-Reverte, Solano habló de la naturaleza literaria del viaje en su obra y de la importancia de los clásicos en la definición de su voz narrativa.

Florete en mano, Solano y Reverte conversaron durante más de una hora no sólo sobre el libro de la sevillana, también de su vida, su infancia y de aquellos episodios que han hecho de ella la escritora que es hoy. Rápidos, ágiles, certeros, conradianos. Solano y Reverte se convirtieron en duelistas. Intercambiaron lances. Pérez-Reverte habló con Solano como un maestro que examina a su más aventajado alumno. Bien es sabido que han de tener el mismo rango los dos contendientes para poder batirse. Y en este caso, María José Solano ha exhibido galones y estilo.

—¿Hasta qué punto proyectar los libros leídos te ayudó a entender la vida y a moverte por ella?

—Los libros te ayudan, pero si no tienes un Virgilio, si no tienes un maestro que te lleve por los caminos adecuados, que seleccione para ti, que te guíe, te cuesta más llegar. Yo tuve la suerte de tener muy buenos maestros en el camino.

—¿Qué libros fueron definitivos?

—Esa pregunta tiene trampa —Solano saltó, felina— porque tú y yo sabemos que esos libros que nos hicieron felices son los libros que ahora publicamos en Zenda-Edhasa. Esos títulos de aventuras son los libros que a mí me convirtieron en lectora.

Mitad presentación y la otra conversación, los asistentes presenciaron ya no sólo una exhibición de destrezas: asistieron al retrato en primera persona de María José Solano. Arturo Pérez-Reverte consiguió descubrir ante los lectores quién es esa mujer brillante a la que precede un espíritu aventurero. «María José es una paseante, una paseante por el mundo, con una diferencia importante al resto de las paseantes, y es que ella lo sabe contar. No se limita a decorar los lugares que visita, sino que los cuenta, y los cuenta muy bien. Los libros y el viaje han estado muy vinculados a ella desde niña», explicó Arturo Pérez-Reverte a manera de preámbulo, para ir luego directo al grano.

—¿Para ti qué es el viaje?

—Para mí viajar es leer en movimiento. Mi biografía se hace viajando, primero con mis padres, con mi familia, con mis hermanos y después sola, muy pronto y muy pronto sola. Y como los libros han sido mis compañeros de vida, yo nunca he concebido un viaje sin libros.

—Lees desde pequeña. Eras una cría de pelo corto que leía en el patio del colegio mientras los demás jugaban. ¿Cuál fue el primer lugar donde hallaste la lectura? ¿En la librería de casa, en la biblioteca, el colegio?

—En la librería de casa. Tuve la suerte de nacer en una familia con seis hermanos mucho mayores que yo. Cuando alcancé la edad lectora ellos ya eran universitarios, todos. Ya cada uno había hecho su propia biblioteca especializada: uno era arquitecto, el otro era historiador, americanista, la otra era filóloga inglesa, la otra filóloga hispánica, la otra abogado… Entonces me movía por una casa con seis bibliotecas. Tuve mucha suerte, podía no haberme interesado, pero encontré en aquel sitio, en aquel ecosistema, encontré el lugar donde yo era feliz, sin ser consciente de eso. Luego ya, claro, por supuesto, vino la certeza de que esa era la forma, y una forma de felicidad.

—¿Te puedes imaginar en una vida, en una relación, en un mundo sin esos libros?

—Jamás. No sería yo.

Touchée.

Pérez-Reverte elogió la elegancia de la prosa de María José Solano, una mujer acostumbrada al viaje porque lo lleva dentro. Aventajada exploradora y escritora, hace unos años cogió una maleta de mano, metió en ella una libreta, varios libros, y se marchó sola a Grecia para reconstruir el paso del héroe de guerra, escritor y cronista viajero Patrick Leigh Fermor (1915-2011). De ahí nació 'Una aventura griega' (Debate), que también ocupa parte de la conversación esta tarde. «Una mujer enamorada que busca a un escritor muerto». La definición de Reverte no puede ser más precisa. Nausícaa buscando a Ulises por todo el Peloponeso.

Con una prosa apasionada, aventurera y recia, elegante como una cubertería de plata, Solano mezcló en aquel libro la novela, biografía y diario de viaje para retratar un ser mitológico. Corinto, Micenas, Epidauro, Esparta o la isla de Hydra… De la mano de María José Solano, el lector se pierde en el molino de Lemonodasos y bebe retsina en sus tabernas. Dentro y fuera de sus libros, Solano no para de moverse. Para ilustrar esa simbiosis entre viaje, exploración y creación, Arturo Pérez-Reverte decide adentrarse en aquellos personajes clásicos de la literatura de aventura a los que Solano trae consigo como parte de su esencia lectora, desde niña.

—¿Quién es Phineas Fogg? ¿Y D’Artagnan? ¿Qué fue antes, Willy Fogg o D’Artagnan?

—Willy Fogg, claro. Tendría seis o siete años cuando esa serie se hizo… Ahora diría loco, pero diría viral. Fue una locura. Fui a buscar en la biblioteca quién lo había escrito y lo leí.

Cinéfila, políglota, historiadora del arte, madre, escritora, zendiana, lectora. La conversación va mostrando todas las capas de María José Solano, una mujer que igual analiza un western como se sienta a hablar con José Luis Garci de 'El halcón maltés'. En Solano el viaje ocurre de forma permanente, incluso hacia zonas para muchos desconocidas y que esta tarde se manifiestan con belleza y honestidad en una conversación inagotable entre la mujer que besó a Virgilio y el maestro de esgrima.

—Tardaste mucho en escribir y en publicar. ¿Por qué? ¿Esperaste a vivir y a leer para escribir? ¿Por qué tan tarde?

—¿Eso es bueno o malo?

—Es una pregunta.

—Tardé porque yo no pensaba escribir.

—¿Nunca tuviste ambición de escritora?

—Nunca. Yo tengo ambición de lectora. Cuando se te ocurrió la magnífica idea de Zenda y se formó aquel equipo magnífico.

—Aquí están.

—Zenda fue la oportunidad para, de una manera natural, escribir. Yo creo que todos los lectores, de una manera natural, tienden a querer escribir. Yo nunca había querido publicar ni tenía nada escrito. Yo no quería tener una novela en el cajón, quería tener muchos libros sobre la mesa. Esa era mi ambición. Y lo que pasa es que Zenda me llevó a escribir.

Sevillana hasta los huesos. También lampedusiana, jerezana, veneciana, florentina, londinense. Mujer de aeropuertos y ojos pardos, zendiana y guerrera; heroína en trance de contar héroes. ¿Qué no es María José Solano? Esta tarde explica la escritora a Arturo Pérez-Reverte que le interesan los héroes con fisuras. Reconoce, también, cómo se vuelven tales según quién los mire. «Si no hay una mirada de mujer que lo construya, por mucho que canten su épica no hay héroe posible».

—Dices que al héroe lo explica entonces la mirada de la mujer…

—Lo explica Ovidio, lo explica Tucídides, lo explica Butler, que tiene la certeza, después de traducir la 'Odisea' y la 'Ilíada', de que los libros tienen manos diferentes. Se va a Sicilia a investigar qué puede deducir con un mapa y el libro en griego y llega a la conclusión de que la autora de la 'Odisea' es una mujer. Es Nausícaa. Y Robert Graves, que sigue esa línea, lo explica en 'La diosa blanca'.

—¿Y las heroínas, quién las construye?

—Se construyen a sí mismas, solas. La heroicidad de la mujer es la soledad.

Rodeados de floretes, espadas, petos y sables, Pérez-Reverte y Solano acometen una conversación deslumbrante sobre un libro deslumbrante escrito por una mujer deslumbrante. Si Artemisia estuvo al mando como general en la batalla de Salamina y Juana de Arco lideró los ejércitos franceses contra Inglaterra en la guerra de los Cien años cómo no va a ser ella, la mujer que besó a Virgilio, la espadachina aventajada para batirse a duelo con un maestro esta tarde de junio, en el número seis de la calle Academia.

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26 mayo 2024

Pérez-Reverte y su alter ego

Francisco Fernández Frías - informacionsanfernando.es - 26/05/2024

Hubo una vez un aprendiz de escritor que quedó prendado con la escurridiza agilidad de tú pluma. Con la inestimable habilidad que la naturaleza te ha dotado para retratar en plano corto cada frase que escribes, y con la sencillez plástica que amontonas en la trastienda de tú creatividad para acunar un párrafo cualquiera, mientras mantienes en vilo al lector hipnotizado.

Podría telegrafiar de carretilla tú gestación literaria. Desde aquel desencantado húsar, Frederick Glüntz, que incubaste con treinta y pocos años, hasta tú última osadía novelística, retando al mismísimo Arthur Conan Doyle y su Sherlock Holmes en la novela 'El problema final', pasando por los bombazos de 'El asedio', donde de nuevo, los morriones franceses toman protagonismo en tu embeleso por la Baja Andalucía, Prima Donna del elenco de tus creaciones. Podría hablarte de los ratos interminables que he pasado con tus libros abiertos mirando al infinito tratando de poner cara a don Jaime de Astarloa en 'El maestro de esgrima' o a Tánger en 'La carta esférica' antes de que Pedro Olea e Imanol Uribe quebraran esos rostros imaginados poniéndoles semblante legítimo en el vasto perímetro luminoso de los lienzos cinematográficos. Podría relatarte la cantidad de horas de embeleso que consumí inútilmente fantaseando con la remota posibilidad de llegar a escribir una sola novela con la mitad de embrujo que la menos seductora de las tuyas. Y podría seguir hasta el final del artículo utilizando este modo condicional del verbo poder, para enfatizar tantas sensaciones percibidas con el goce de tu obra. Pero no. No me trae hoy al teclado la práctica lisonjera que muchos de tus devotos ejecutarían dichosos sobre la ya expresada admiración que se rinde al sacralizado Arturo Pérez-Reverte como extraordinario novelista.

He tomado el atajo de la otra cara que muestras como escritor porque quiero ser honrado conmigo mismo y, a pesar de la devoción pronunciada hacia tú ingenio, manifestar el sinsabor que provocan en mi paladar literario los calificativos que manejas para catalogar a políticos e instituciones merecedoras de la más elemental consideración por la simple naturaleza de soberanía que las amparan. Posiblemente te estarás preguntando por qué te tuteo. Antes de seguir te lo digo en dos palabras. Una, porque soy mayor que tú y me tomo libremente la venia. Y dos, porque a pesar de ese tratamiento campechano que acerca a las personas, nunca te faltaré al respeto. Recuerda que vivo en la Baja Andalucía: ya nos conoces.

Has cogido el truco. Has aprendido a buscar en el insulto fácil la lanzadera que impulsa gratuitamente la vulgaridad de los reclamos que atraen la atención de la plebe. Una plebe loca por escuchar en boca de laureados académicos groserías como las que, por ejemplo, dedicaste a los diputados del Congreso aquella ocasión en la que tras el titular de 'Esa gentuza' te quedaste con las ganas de acercarte a alguno de ellos para “ciscarte públicamente en su puta madre”. ¡Qué bonito! En ello encuentra el vulgo la mejor excusa donde ampararse para utilizar el lenguaje soez. Desde entonces, sin dejar de racionar cuarteleramente calificativos barriobajeros, vuelves a las andadas de cuando en cuando, reproduciendo el glosario bajuno que impregna tú alter ego como en ese otro trabajo titulado 'Sobre imbéciles y malvados'. Aquí ya no solo sigues mostrando tus malas artes para difundir lo que escribes, sino que además repartes caña a diestro y siniestro satisfaciendo las vanidades de azules contra rojos y viceversa, para poner tú decoro a salvo. “Imbéciles”, “Tontas del culo“, “Esbirros” “Cobardes” “Traidores” “Embusteros” “Analfabetos” “Mafia conservadora”… Por un momento me parecía estar leyendo cualquier lance aventurero de tú héroe Diego Alatriste. Más creo señor que semejantes improperios quedan a salvo en la oquedad de su faltriquera que no por mercenario, era el valiente Capitán, dado a los exabruptos y el palabrerío villano; ¡Vive Dios! Y de tal manera sigues hasta nuestros días. Atrayendo lectores adeptos a un líder que regule y normalice la denigración del vocabulario para poder justificarse ante ellos mismos cuando ensucien sus lenguas con injurias, blasfemias y jerga arrabalera.

Esa Patente de Corso en que te auxilias, no debe facultarte para el expolio literario. Los académicos sois custodios del buen gusto por las letras y paladines de la dicción considerada: servidumbre irrenunciable de vuestro docto nombramiento. La ofensa condecorada es indigna de un escritor de tú categoría. Déjala para nosotros los burdos escribidores por favor. Déjala para la plebe cerril y mal educada. Ya nos encargamos de perpetuarla con nuestra montaraz incultura. No manches de ordinariez la impoluta celebridad de la RAE que te acoge. Sigue deleitando la sapidez literaria de tus incondicionales con las dulces sensaciones que provoca la selecta prosa de tu genuina narrativa y no provoques más a la libertad de expresión mal entendida porque corres el riesgo, como te advirtió Teresa Cunillera en su momento, que cualquier día el imbécil de turno se cruce contigo por la calle y le dé a él también por mancillar la honesta cuna de tú respetable ascendencia con cualquier exabrupto copiado del extenso catálogo de tú pervertido léxico.

https://informacionsanfernando.es/san-fernando/1669194/perez-reverte-y-su-alter-ego/

Periodistas culturales cuentan qué escritores y obras descubrieron, como lectores, en ferias de libros

Juan Cruz - wmagazin.com - 26/05/2024

Descubrí en persona a Arturo Pérez-Reverte en una feria del Libro de Madrid de finales de los años ochenta. Iba con una mochila de cuero, sobre el hombro, miraba adentro de las casetas, a los autores, a cómo estos se estaban comportando, cómo firmaban. Entonces él aún no había publicado ningún libro, o solamente uno, no había empezado su "boom", que lo tendría cuando ya publicó en Alfaguara. Yo lo vi pasar, y jamás olvido su aspecto de joven interesado en el éxito de los otros. Luego él ha sido el gran triunfador de todas las ferias. En un tiempo tuve el privilegio de acompañarlo en ese sucesivo triunfo de autor. Y recomendaría de él todo, pero sobre todo 'El pintor de batallas', admirable balada de su literatura.

https://wmagazin.com/relatos/periodistas-culturales-cuentan-que-escritores-y-obras-descubrieron-como-lectores-en-ferias-de-libros/#qu%c3%a9-leen-quienes-informan-de-libros

24 mayo 2024

Madrid se llenó de bancos con forma de libros

cronista.com - 24/05/2024

El Ayuntamiento de Madrid ha colaborado con Penguin Random House Grupo Editorial, JCDecaux y Carat para lanzar la campaña "Siéntate a leer 2024", que conmemora el 60º aniversario del personaje de Mafalda de Quino. En esta nueva edición han instalado 26 bancos en forma de libro, seis más que el año pasado, decorados con temas de diversas obras literarias. Este proyecto no solo decora la ciudad sino que también fomenta la lectura al aire libre, ofreciendo un espacio cómodo donde los ciudadanos pueden relajarse y disfrutar de un buen libro.

La distribución de estos bancos cubre ocho distritos y se enmarca dentro de las actividades de la 83ª edición de la Feria del Libro de Madrid. Los bancos, que permanecerán en las calles hasta el 22 de junio, están diseñados para funcionar tanto como exposiciones como lugares funcionales para sentarse. Cada banco está equipado con un código QR que vincula a un mapa interactivo en el sitio web "Todo está en Madrid". Este mapa proporciona detalles sobre la ubicación exacta de cada banco y ofrece información sobre el autor y la obra representada, lo que enriquece la experiencia cultural de los viandantes. 

Además, la instalación de los bancos incluye diseños inspirados en personajes icónicos como Harry Potter, Esnob de Elisabet Benavent, y obras de Gabriel García Márquez, entre otros. El banco dedicado a Mafalda se encuentra frente al edificio Metrópolis en la intersección de Gran Vía y Alcalá, simbolizando el inicio de la campaña. La inauguración contó con la presencia de figuras destacadas de la administración municipal y representantes del sector literario, quienes destacaron la importancia de la lectura y el apoyo al comercio local. Este proyecto representa una fusión única de arte, cultura y funcionalidad, proporcionando a los madrileños y visitantes una forma innovadora de interactuar con la literatura en el contexto urbano, fomentando un aprecio más profundo por la lectura y la cultura literaria en la ciudad.

22 mayo 2024

La fiel infantería

En el libro 'Cartas a una reina' - 23/05/2024

Reinaréis, señora, cuando lleguéis a reinar, en un lugar peligroso. Un paisaje, escribió hace casi un siglo un hombre lúcido –españolamente muerto en el exilio, como tantos otros–, por donde vaga errante la sombra de Caín. Un lugar donde el rencor, la vileza, el oportunismo, la soberbia insolidaria, la guerra civil alentada más por el interés y el odio que por la razón, son aguda y vieja enfermedad histórica: una dolencia endémica, incurable, pues su único remedio residiría en las palabras educación y cultura; y esos dos términos, señora, pese a lo sobados que están en discursos políticos de todo signo y postura, desaparecieron hace mucho, si es que alguna vez realmente estuvieron, de las prioridades nacionales.

Explicar, en fin, por qué este lugar todavía llamado España es así y no de otra forma, no es asunto a tratar en esta carta, que me propongo breve. Para eso está la esmerada preparación que vuestra alteza –joven afortunada– sí tuvo el privilegio de tener; y también los libros de Historia presentes en vuestra biblioteca y en la de vuestros padres, donde es posible descubrir, a pocas páginas que se lean, que mucho de lo que creemos nuevo es simplemente lo que hemos olvidado. A todo eso os remito, así que no me extenderé sobre ello. Me limitaré a decir, o más bien a opinar –nunca me atrevería a aconsejar nada, pues detesto a los consejeros inoportunos tanto como a los engolados salvapatrias– que en este lugar peligroso, inculto y difícil de que os hablo, en este paisaje que unas veces os acogerá amable y muchas otras hostil, hay fotografías que a vuestra alteza convendría evitar, y fotografías –me refiero a imágenes en cualquiera de sus formas– que debería buscar con deliberada entereza. Sin titubeos ni complejos. Con decisión y coraje.

Permitidme, señora, que os mire a los ojos. La princesa y luego reina que por descuido, por ingenuidad o buena voluntad, incluso por azar, lo ponga fácil a los buitres carroñeros que –a menudo con sonrisa amable– os sobrevolarán toda la vida al acecho de una ocasión, un beneficio, un miserable minuto de gloria, labrará su propia desgracia. España no es un lugar donde ciertos descuidos, ciertos errores, ciertas inocencias, ciertas debilidades, se perdonen u olviden fácilmente. Por el contrario, aquí suelen pagarse más caros que en otros países. Frente a esas fotografías reales o simbólicas a que me refiero, a esos tropiezos que a veces cuestan coronas, hay otras imágenes que deseo ver. Quiero, necesito, veros serena, entera y firme; pero no sólo en discursos navideños, en actos oficiales, en fiestas nacionales, en funerales de Estado, en protocolos vinculados a vuestra posición y trabajo. Quiero verla también, señora, con la ropa chamuscada y el rostro sucio de sudor y tizne mientras ayuda –sois militar, a fin de cuentas– a sofocar en un monte las llamas de un incendio junto a quienes allí se juegan la vida. Quiero verla en un hospital, no de visita, sino expuesta al contagio si es necesario, entre médicos y enfermeros, socorriendo a quienes la epidemia, la enfermedad, el dolor, golpeen con dureza. Quiero veros allí donde los desfavorecidos languidecen, los infelices sufren, los desgraciados mueren. Quiero veros saltar el cordón de seguridad cuando las circunstancias lo exijan y vuestro valor lo aconseje. Quiero veros dar la cara, pelear en la calle junto a todos ellos y por todos ellos, corriendo los riesgos, valiente, entera, decidida, digna, admirable. Quiero que seáis la pesadilla de vuestro servicio de seguridad, el escándalo de los jefes de protocolo, la envidia de los mediocres, la némesis de los cobardes y los malvados. Quiero que os quieran, señora. Y para que os quieran en España no hay otro medio que ser, de verdad, a la hora de sufrir y pelear, una de ellos. Una de nosotros. En un país donde los ministros, los generales –y alguna vez los reyes–, suelen volverse titubeantes, acomodaticios y temerosos, quiero que nunca dejéis de ser la sólida y fiel infantería.

https://www.abc.es/xlsemanal/a-fondo/libros-cartas-princesa-leonor-perez-reverte.html

Presentación de 'Cartas a una reina'

"De la ilusión que haría que la princesa Leonor fuera lesbiana" a su futuro incierto: las cartas de Alsina, Ana Pastor, Rufián, Monedero y más a la hija de los reyes

Bea Téllez de Meneses - vozpopuli.com - 23/05/2024

La princesa Leonor vuelve a convertirse en la gran protagonista de la semana después de que el martes viviera su gran día tras ser nombrada Hija Adoptiva de Zaragoza y recibir las máximas distinciones de Aragón un día antes de que sus padres, los reyes Felipe y Letizia, celebraran su 20 aniversario de boda, este 22 de mayor. Ahora, este jueves, ha salido a la luz un libro dedicado a la princesa de Asturias, ‘Cartas a una reina’ de Zenda, ideado y dirigido por Arturo Pérez-Reverte, que contiene más de 30 cartas que le han escrito a la princesa Leonor, políticos, escritores, periodistas y juristas, tanto monárquicos como republicanos y nacionalistas. Entre ellos se encuentran Carmen Calvo, Miguel Arias Cañete, Josep Antoni Durán i Lleida, Gabriel Rufián y Juan Carlos Monedero, Carlos Alsina, Ana Pastor, Rubén Amón, Najat El Hachmi, Espido Freire, Luisgé Martín, Arturo Pérez-Reverte, Carmen Posadas, Ignacio S. Galán, Pilar Reyes, Manuel Aragón Reyes y Eduardo Torres-Dulce.

Todos ellos han escrito a la princesa Leonor hablando de lo que esperan de ella como futura reina de España (la primera mujer), de los pros y contras que conlleva ser la heredera la trono -como el no poder llevar una vida normal o la “cruz” que tendrá que soportar- y de todos los problemas a los que se tendrá que enfrentar por la actualidad que vive nuestro país. Hay algunos que ponen en duda su continuidad y el de la monarquía, otros mencionan las polémicas de su abuelo, el rey Juan Carlos I, y piden que aprenda de sus errores, mientras que otro escribe que “le haría ilusión que la princesa Leonor fuera lesbiana”.

En el libro ‘Cartas a una reina’, varios autores se centran en los pros y contras de ser la princesa heredera al trono. “Ser princesa es bonito, como etiqueta y letrero; luego puede ser también un tostón”, escribe Alberto Olmos. “Lo suyo, siendo más dorado, no es siempre mejor, porque de la cafetería [que un hijo pueda heredar de su padre] se puede salir, pero de la Zarzuela no”, señala más adelante. La escritora Susana Fortes escribe: “Si a mí con su edad me hubieran pedido que dejara de ser yo misma, con mis más y mis menos, para convertirme en un símbolo representativo […] saldría pitando por la puerta de los leones. Ya sabemos que el oficio de princesa no es como el de los panaderos que están en pie a las cinco de la mañana, ni como el de los bomberos que salvan vidas subiendo por la escalera de incendios, pero también se las trae”. Carmen Posadas le escribe: “Como sabrás también, porque imagino que ya lo estarás experimentando, que ser reina no es precisamente una bicoca. Y menos aún en los tiempos que corren. La gente está convencida de que tu vida está llena de privilegios y de ventajas. Obviamente las tiene pero tiene también su precio, y no es barato. El primero y para mí más oneroso es la pérdida absoluta de libertad. No eres libre para opinar, para moverte, para elegir tu futuro y posiblemente tampoco para enamorarte. Los tiempos han cambiado y ya nadie te obligará a casarte con un Paquito Natillas como le ocurrió a tu inmediata antecesora Isabel II. Pero serás tú misma quien pondrá límites a tu libertad viéndote obligada a elegir a alguien que a su vez esté dispuesto a renunciar a mucho por estar a tu lado. Al fin y al cabo, si ser reina está lejos de ser una ganga, ser ‘marido de’ lo es aún menos”.

Luisgé Martín le dice: “Yo creo que ser rey o heredero, en contra de lo que muchos creen, es un embrollo tedioso e insufrible. Todos los privilegios que lleva aparejados no compensan la falta de intimidad y las obligaciones de representación derivadas del cargo”. Por su parte, Juan Gómez-Jurado indica: “No puedo evitar pensar en los muchos ojos que esperan agazapados a asistir a su primer fallo”. Juan Carlos Monedero, ex dirigente de Podemos, escribe: “Cumples dieciocho años y suenan otra vez tambores de guerra en Europa. Es verdad que no todas las Leonores en España tendrán que ir a pegar tiros, pero tú, algún día, quizá, podrás hablar en nombre de todas y decir que tu generación no quiere guerras. Y podrás hacerlo con convicción, porque a ti te pueden mandar al frente a que un dron o una mina o un misil te reviente”. Su carta finaliza así: “Que lo que seas se deba sobre todo a tu propio esfuerzo en una España en paz, justa, federal y republicana”.

En el libro, varios autores también mencionan a su abuelo, el rey Juan Carlos I, algunos alabando su labor en la Transición, otros, le aconsejan que aprenda de sus errores. Carlos Alsina escribe: “Aprenda de su bisabuelo que la historia nunca da marcha atrás. De su abuelo, que la lucidez histórica no exime de la limpieza personal. De su padre, que la prudencia es mejor cimiento para el trono que la pasión. Y de su madre aprenda, en fin, a resistir los asedios”. El periodista Ignacio Camacho señala: “Usted ha vivido en familia el precio que don Juan Carlos hubo de pagar por olvidar el compromiso de ejemplaridad sobre el que los monarcas modernos cimentan su autoridad moral y su prestigio”, escribe.

Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, ha titulado su carta a la princesa Leonor ‘Esta es una carta de odio’, donde se ha mostrado muy crítico, algo que era de esperar. En la misiva habla de la hija de los Reyes como representante de un Estado “cimentado en el miedo de su tatarabuelo por unas elecciones”, que “quiere escuelas privadas para sus reyes e ignorancia para su gente” o, entre otras cosas, “que tiene por reina a una mujer porque usted no tuvo un hermano”. Rufián acaba la misiva diciendo: “Me piden que le escriba y yo solo le escribo para decirle que algún día mi patria volverá y que su Estado acabará”.

La carta de Luisgé Martín titulada 'Bombas de relojería' es una de las que más ha llamado la atención. El escritor comienza diciendo: “Querida Leonor: Siento simpatía hacia ti, aunque a estas alturas de mi vida no sé muy bien si la siento también por la institución que representas […] Hace dos o tres años se dijo de ti que eras lesbiana. ¿Con qué fundamento? Con ninguno. Creo que era la época en la que te ibas de España para estudiar en un colegio de Gales. […] También se dijo algo semejante de tu padre cuando era joven, de modo que es una costumbre chismosa ya enraizada socialmente. Quizá la promueven, por una parte, los republicanos deseosos de mostrar las contradicciones de la institución y, por otra, las personas LGTBI, muchas de las cuales sentirían júbilo teniendo un rey o una reina con una sexualidad diversa. Pero la monarquía se fundamenta en la sucesión biológica, y eso lo complica todo [...] Cuando yo descubrí que era homosexual, en la España de los años 70, se derrumbó todo mi mundo”. Luisgé continúa diciendo: “Tu novio o tu novia serán un asunto de Estado. Todo el mundo opinará, desde el Parlamento hasta los náufragos de Twitter. […] A mí -no te voy a engañar- también me haría ilusión tener una reina lesbiana, pero eso es un azar en el que no podemos intervenir. Quod natura non dat, Chueca non praestat. Lo que sí me atrevo a pedirte, como ciudadano del Reino de España, es que nunca te olvides de las personas LGTBI. Que las escuches y les des visibilidad desde tu voz amplificada”.

Varios autores apelan al feminismo y a que lo tenga muy presente. Susana Fortes escribe: “No se olvide de que es mujer y, para empezar por la parte que le toca, convendría ir poniendo remedio a la anomalía prehistórica de la prevalencia del varón en la línea sucesoria”. La escritora de origen marroquí Najat El Hachmi, le recuerda: “Gracias al feminismo usted y yo podemos decidir libremente qué vida queremos vivir y exigir un trato igualitario”. “Desde el feminismo siempre se ha tenido por anómala la situación en la que si había un varón entre los hijos de un rey éste tenía que serlo por delante de sus hermanas de más edad”, añade. Carmen Calvo, presidenta del Consejo de Estado, escribe: “Pocas reinas hemos tenido, nada a extrañar en el patriarcado, pero usted trae causa de la primera reina propietaria de Europa, Isabel I de Castilla, y lo será pese a la discriminación insoportable que nuestra Constitución establece en la preferencia del varón para el acceso al cargo”. Por su parte, Ana Pastor, presentadora de La Sexta, escribe: “Deseo que si llega a ser reina, no tenga que aguantar las campañas machistas y asquerosas organizadas contra su madre por su condición de mujer".

En las cartas también le dan muchos consejos para ser una buena Reina, como el tener los pies en la tierra y estar al tanto de los problemas de la sociedad. Por ejemplo, Ana Iris Simón escribe: “Me pregunto si sabe de los menús del día de los restaurantes de camioneros, de las piscinas municipales de los pueblos o de los Alsa que cogen los de su quinta para visitar amores lejanos”. Y le recomienda: “Esté, siempre que pueda, cerca de los que no tienen yates en Mallorca sino que les sirven las cervezas para pagarse la universidad”. Varios autores de las cartas también le aconsejan leer y le recomiendan autores y libros. Alsina escribe que “lea a Galdós. Lea a Zugazagoitia. Lea a Concepción Arenal, a María Zambrano, a Carmen de Burgos. Lea a Max Aub. Cuando se canse de leer, descanse. Y una vez descansada, lea de nuevo”. Además de libros cásicos, otros autores, como Susana Fortes le recomienda que no desconecte de la gente de su generación. “No pierda la brújula de su tiempo: Greta Thunberg, Taylor Swift, Banksy… Recuerde que se puede combinar a Bach con C. Tangana, a María Callas con Sonita Alizadeh, que apostó por plantarle cara al matrimonio infantil en Afganistán a ritmo de rap”.

Las 30 personas que han escrito las cartas a la princesa Leonor, que aparecen publicadas en el libro ‘Cartas a una reina’, que ha tenido el patrocinio de Iberdrola, son políticos como Carmen Calvo, Miguel Arias Cañete, Josep Antoni Durán i Lleida, Gabriel Rufián y Juan Carlos Monedero, escritores como Najat El Hachmi, Espido Freire, Susana Fortes, Luz Gabás, Edu Galán, Juan Gómez-Jurado, Raquel Lanseros, José Carlos Llop, Antonio Lucas, Luisgé Martín, Sergio del Molino, Alberto Olmos, Arturo Pérez-Reverte, Ignacio Peyró, Carmen Posadas, Soledad Puértolas, José Manuel Sánchez Ron, Ana Iris Simón, Juan Soto Ivars y Andrés Trapiello, periodistas como Carlos Alsina, Ana Pastor, Rubén Amón, Ignacio Camacho, Jesús García Calero y Sergio Vila-Sanjuán, y directivos y juristas como Ignacio S. Galán, Pilar Reyes, Manuel Aragón Reyes y Eduardo Torres-Dulce. El libro ha estado coordinado por Leandro Pérez y Miguel Munárriz, cuenta con una ilustración de portada de Riki Blanco.

https://www.vozpopuli.com/dolcevita/princesa-leonor-libro-cartas-reina.html

https://www.abc.es/cultura/cartas-reina-zenda-publica-correspondencia-princesa-leonor-20240522112950-nt.html

https://www.lasexta.com/programas/mas-vale-tarde/mensajes-perez-reverte-carmen-calvo-rufian-leonor-reina-atrincherada-protocolo-funciona_202405246650cb9f2e4fc400016d0ce1.html

Cartas, quejas y consejos a una futura reina

Joaquín Luna - La Vanguardia - 08/06/2024

La princesa de Asturias se llama Leonor, ha cumplido 18 años y además de futuro, como cualquier joven, tiene un destino, nada menos que la jefatura del Estado y la corona. O sea: no goza de la libertad de elección, cosa que impresiona en estos tiempos en lo que más importa a los padres es la felicidad universal y rotunda de los hijos. De ahí el tono respetuoso pero en absoluto acrítico de una tropa de 35 periodistas y escritores seleccionados por Arturo Pérez-Reverte que han escrito, cada uno a su aire, una carta abierta a la princesa de Asturias, en las que reparten consejos, reproches y buenos deseos, esfumado ya el reverencial tratamiento que la profesión dispensó a la monarquía (por algunas razones de peso histórico que no vienen al caso).

“Mientras usted se escolarizaba en uno de los mejores colegio de la capital y aprendía varios idiomas, muchos alumnos eran aparcados en aulas masificadas”, afirma la escritora Najat El Hachmi en su carta a Leonor. El profesor Juan Carlos Monedero le desea mucha suerte en “una España en paz , justa, federal y republicana”, deseo muy fraterno y algo belicoso. El diputado Gabriel Rufián tampoco se anda con cumplidos ni matices: “Esta es una carta de amor y odio. De amor a una patria donde caben los suyos aún habiendo enterrado a los míos”. Sirvan estas frases para disipar los posibles temores a un edulcorado libro porque entre sus méritos destaca la pluralidad de las firmas y la franqueza con la que se dirigen a la princesa de Asturias, con el cariño –eso sí– que nos inspiraría cualquier epístola dirigida a una joven de 18 años en los tiempos que corren y los que vendrán. “Tiene usted la edad de mi hijo más pequeño , y pensando en redactar esta carta, medité sobre lo que le diría a él (...). El mundo no es algo ya hecho y definido que heredáis, sino que será lo que hagáis de él”, afirma Sergio Vila-Sanjuán.

“Pocas reinas hemos tenido –constata Carmen Calvo–, nada a extrañar en el patriarcado. Significativamente, pero usted trae causa de la primera reina propietaria de Europa, Isabel I de Castilla, y lo será pese a la discriminación insoportable que nuestra Constitución establece en la preferencia de varón para el cargo”. Ya tiene deberes... Arturo Pérez-Reverte invita a la princesa de Asturias a pisar la calle: “Quiero verla, también, con la ropa chamuscada y el rostro sucio de sudor y tizne mientras ayuda a sofocar un monte en llamas (...) Quiero verla en un hospital y no de visita (...) Quiero veros allí donde los desfavorecidos languidecen, los infelices sufren, los desgraciados mueren”. Otros autores aconsejan que, sobre todo, lea. Los libros como seguro colectivo para el día en que, España mediante, la princesa de Asturias suceda a Felipe VI, ley de vida. “Si me admite un consejo, lea a Galdós. Lea a Zugazagoitia. Lea a Concepción Arenal, a María Zambrano, a Carmen de Burgos. Lea a Max Aub. Cuando se canse de leer, descanse. Y una vez descansada, lea de nuevo”, aconseja Carlos Alsina.

Ahora que el presidente del Gobierno impulsa el género epistolar, conviene resaltar la calidad literaria y las buenas intenciones para inspirar a una joven de 18 años cuyo destino ligan al de España, confiando la mayoría en que Leonor sabrá conectar con su tiempo, que ya no será el de la mayoría de los 35 periodistas, politólogos y escritores. El libro incita al lector a escribir su propia carta a una (futura) reina de la futura España, un país que ni los propios españoles han conseguido destruir. Leonor de Borbón y sus 18 años inspiran a unos y otros un deseo optimista por mejorar España, esperanza que permite confiar en que habrá reinado y será ejemplar.

https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20240608/9714128/princesa-leonor-perez-reverte-zenda.html