07 noviembre 2024

'La isla de la Mujer Dormida', de Arturo Pérez-Reverte

Élmer Mendoza - El Universal - 07/11/2024

Una novela es un cuerpo. Puede tener escoriaciones, incluso mutilaciones y partes nebulosas, pero algunas son cuerpos perfectos que brillan por sí mismas, que en la lectura se olvida el autor o autora porque la novela ocupa completamente nuestra mente. Es lindo. Es estimulante. Hasta puede atenuarse por un momento que una ciudad esté en un torbellino de violencia y que apenas ayer asesinaran a uno de tus mejores amigos porque se negó a pagar derecho de piso. Hay novelas tan bien escritas que es posible hacer una pausa y apartar nuestra fragilidad. Tal es la gran virtud de 'La isla de la Mujer Dormida', novela de Arturo Pérez-Reverte, publicada en España y México en octubre de 2024, por Alfaguara, del grupo Penguin Random House. “El novelista más perfecto de la literatura española de nuestro tiempo”, dice 'El País'. Por supuesto que avalo esas palabras, y lo que sigue.

En esta novela, durante la Guerra Civil Española los soviéticos enviaban armas y otras cosas a los republicanos a través del mar Egeo. Los franquistas, apoyados por Alemania e Italia, comisionan a Miguel Jordán, un recio marino mercante que “prefería la certidumbre del mar a los azares desconocidos de la tierra firme”, para que dirija una operación de hundimiento de barcos con carga bélica en el estrecho de Dardanelos. Para esto le facilitan una torpedera veloz y un grupo de marinos aventureros que no temen morir. Se instalan en una isla perdida, la isla de la Mujer Dormida, propiedad de Katelios, un noble griego venido a menos, casado con una bella exmodelo rusa que a pesar de sus años conserva parte importante de su belleza.

Roldán establece una buena relación con el piloto Eleonas, un contrabandista griego, necesario para tener éxito en la misión. A la par de narrar los preparativos de los marinos para cumplir su trabajo, con información que se genera en Estambul que obtiene un espía, que intercambia datos con otro espía español del bando contrario, con quien juega ajedrez y se relaja, Pérez-Reverte cuenta la historia de la pareja y las características de la relación, desde sus tiempos en la "jet set" hasta el estado actual en que, además de dos sirvientes, son los únicos habitantes de la isla, donde viven en una casa antigua en franco deterioro. Pronto el barón Katelios invita a Jordán a su casa para conocerlo. El marino es taimado, no tiene interés en la pareja y no puede revelar nada, pero entiende que está en su territorio. Por supuesto que despierta interés en la baronesa Lena Katelios. Ya descubrirán cuáles son sus pretensiones y por qué visita con frecuencia Syros, la isla más cercana; alguien que opina, “solo una mujer vulgar… acepta ser obediente a la moda”.

Mientras la guerra en la península continúa, la torpedera inicia su cacería en el Egeo. Además de la paga, que depositan en algún banco, el grupo cuenta con un cocinero que cumple, alguien que no tiene reparos en que su mujer atienda a los varones, previo acuerdo pecuniario. Jordán se sorprende, pero el piloto lo convence de que es mejor que los hombres se desfoguen. ¿Qué pasa con los operativos?, ¿fueron completamente exitosos?, ¿qué pasa con un grupo tan especial? “Para bien o para mal, las cosas son lo que hacemos que sean”, expresa uno de los personajes, y a algunos lectores no nos queda otra que mirarnos las manos y recordar lo que tenemos de gitanos. Lean esta excelente novela y me cuentan qué les pareció. Para mí, es un homenaje al buen gusto.

https://www.eluniversal.com.mx/opinion/elmer-mendoza/la-isla-de-la-mujer-dormida-de-arturo-perez-reverte/

06 noviembre 2024

Entrevista en 'El hormiguero'


Entrevista de Pablo Motos - Antena 3 - 04/11/2024



Artículos derivados:














































02 noviembre 2024

Cinco lobitos tiene la 'Loba' de Arturo Pérez-Reverte

José Belmonte - La Verdad - 02/11/2024

La dama, en esta ocasión, Lena Katelios, y anda en la línea no de Emma Bovary, personaje al que detesta, sino de la Milady de 'Los tres mosqueteros'. En las ocasiones en las que el autor nos advierte de su presencia, parece que estemos frente a un delicado cuadro de Matisse, o ante una genial página de Scott Fitzgerald.

Parece que fue ayer. Pero desde 'El húsar', aparecido en 1986, cuando el autor ya era un conocido y bien reputado reportero de guerra, han paso casi cuarenta años; y el mundo, con la aparición de las redes sociales, las nuevas tecnologías y una voraz...

https://www.laverdad.es/ababol/libros/cinco-lobitos-loba-arturo-perezreverte-20241102074557-nt.html

31 octubre 2024

Arturo Pérez-Reverte y una mujer vengativa


Entrevista de Juan Cruz - Clarín - 01/11/2024

Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) ha escrito una de sus más hermosas novelas, en las que el mar y el amor se dan la mano en medio de una guerra, la Guerra Civil Española, que convoca a los personajes, de uno y otro bando, a batirse no sólo en medio del aire de las batallas sino en la singladura propia de contiendas como aquella. Con el espíritu literario que es capaz de darle también a las batallas, y como ha hecho en libros tan importantes como 'El tango de la Guardia Vieja' o 'La Reina del Sur', aquí el académico español, que también fue periodista de guerra, entre otros cometidos, administra los elementos que son propios de su novela, la acción, la pasión, y ofrece la muestra de un talento que lo ha hecho triunfar entre las literaturas del mundo. La entrevista fue en el hotel Palace de Madrid, donde suele parar cuando publica o se encuentra con amigos o con la prensa.

—Has escrito una novela bellísima.

—He hecho lo que he podido. Mi trabajo es hacer novelas lo más bellas posible. Unas salen mejor y otras peor.

—¿Hasta qué punto te inspira el mar?

—El mar no me inspira, es un complemento, como tantas otras cosas. Me inspiran la vida, los recuerdos, lo que leo, lo que miro, las ideas que tengo, los libros leídos, la biografía... El mar es un elemento más de los que me influyen, y esta vez decidí que el mar sería parte del escenario de esta novela.

—Es el Mediterráneo, no es cualquier mar, un mar en guerra.

—Es mi mar, mi patria. O sea, soy español, europeo, pero sobre todo mediterráneo. Nací en Cartagena y estoy más a gusto en un café de Estambul, de Palermo, de Valencia o en un zoco de Túnez que en Londres o Rotterdam. Es más, en Nueva York o en Oslo puedes estar solo, y me he sentido muchas veces solo. Sin embargo, en los puertos mediterráneos no me he sentido solo jamás, ni cuando he estado solo de verdad. Basta con volverte, pagar un café o una copa y ya tienes un amigo en el Mediterráneo.

—Y no solo es el mar, no solo es el Mediterráneo, es también la guerra, pero la guerra española. ¿Qué secuelas tiene todavía para nosotros?

—Eso no me interesa como novelista. Nuestra percepción actual de la Guerra Civil no me importa nada, lo que me importa es el elemento narrativo que manejo. La novela es una historia de amor, de derrota, un triángulo amoroso que tiene varios telones de fondo, y el más lejano es la Guerra Civil. No analizo, no estudio, no detallo la Guerra Civil, la pongo ahí como fondo del escenario.

—En este caso yo soy el lector que ve una historia de amor, en la que un personaje y los que le rodean están tratando de ganar o de no perder una guerra, guerra que ocurre en la historia de tu propio país.

—Para esta novela es como si yo hubiera sido sueco, me da lo mismo. El planteamiento y mi aproximación a la Guerra Civil, cuando lo hago como escritor, es absolutamente ecuánime, la utilizo como un elemento narrativo más, da igual que yo fuera inglés, italiano, albanés o colombiano, habría escrito la misma novela. Que en esa guerra civil hayan luchado mi padre, mi abuelo y mi tío no me da ningún tipo de proximidad narrativa, lo que me importa es contar una historia. Más que amor es la historia de una mujer derrotada, de su marido y de un marino.

—Esa mujer derrotada tiene una fuerza enorme desde que aparece en la novela, aunque no haya dicho ni una sola palabra. ¿Cómo has logrado esa tensión en una novela que hasta entonces parece como una guerra entre hombres?

—Porque ella es el mejor protagonista de la novela. Hasta que ella llega me limito a establecer el marco, y después ella aparece en ese decorado. En todas mis novelas hay mujeres fuertes, prácticamente en ocho o nueve de cada diez hay mujeres fuertes, mujeres que luchan en un mundo de hombres con reglas de hombres. En muchas de ellas está la historia de una mujer que pelea una batalla en la cual sabe que no tiene retaguardia, pero en este caso es peor, es mi primera mujer derrotada, sabe que ha sido derrotada, ya no lucha, y ahora lo que hace es que se venga. Es un problema absolutamente moderno, no tiene nada que ver con la historia ni con la Guerra Civil. Es un caso paradigmático: se venga. Una venganza en la que el sexo se convierte en la herramienta intelectual, algo que también ha sido muy interesante y muy difícil para mí, un desafío. Ella utiliza el sexo como herramienta individual para hacer daño, para apuñalar, para destruir a su marido.

—Te he visto empezar un libro en un avión, 'El Capitán Alatriste'. ¿Cómo nació este libro? ¿Qué hubo detrás de la ficción?

—Mi infancia, como en muchas otras obras. De pequeño vivo junto al Mediterráneo, voy al cine, leo y veo películas —la tele la conocí a los 12 años—, veo historias de piratas, 'El Corsario Negro', 'La isla del tesoro', 'El pirata negro', 'El capitán Blood' me marcan y juego a ser pirata de niño, como todo niño de nuestra generación. Ahí lo tengo, como tantas otras cosas que se mueven conmigo por la vida desde hace 30 años. Un día, estando en una isla del mar Egeo, de pronto pienso: “Por aquí venían los barcos de la República cuando la Guerra Civil, y lo vi, vi la historia de corsarios que me ha acompañado toda mi vida, eso tomó forma. Podía haberla hecho en la Guerra Mundial, en el océano Índico, en Somalia, pero no, fue ahí donde surgió, vi la novela y me dije: "A ver si puedo". Me puse a trabajar durante unos meses, como hago siempre en la preparación de la novela: fui hasta allí, compré cartas náuticas, miré los cabos, estudié la corriente, los puertos, las distancias. Volví otra vez a ver aromas, olores, Estambul, Beirut, Atenas, a recordar mis recuerdos unidos al desarrollo presente, busqué en internet y me dije: "Pues tengo una historia". La operación la planifiqué como un militar, y ahí surgió la novela que ha ido conmigo toda la vida.

—Es una novela en la que pueden verse rastros de 'Línea de fuego', 'El italiano' o 'Falcó'. En algún momento de la lectura sentí también los ecos de 'El tango de la Guardia Vieja'.

—Ahí empieza una nueva etapa de mi vida. Fue muy importante, primero porque me lo pasé muy bien con ella, pero sobre todo porque me hizo moverme entre los anos 20 y lo años 60. Esa etapa me interesaba por muchas razones. He nacido en 1951, llego todavía a conocer a la gente que vivió esa época, me la han contado en mi casa, donde había fotografías, recuerdos, música, discos. Es una época muy interesante para mí porque se parece un poco a ésta, en el sentido de que es el final de una época: un mundo se cae, otro mundo va a aparecer que aún no ha aparecido, hay ismos, no como ahora, pero entonces había comunismo, fascismo, socialismo, nazismos, que estaban cambiando el mundo, para bien y para mal, y descubro que es una época en la que estoy muy cómodo contando, porque no es lo mismo contar una historia como esa que contar una historia con teléfonos móviles, con ordenadores, con "hackers"… Para eso subo al autobús, pongo la oreja y ya me entero, ya lo tengo. Mi vecina me cuenta su vida, y esa novela no quiero escribirla, ya está ahí. Pero tratando temas de ahora, problemas como el triángulo amoroso o la derrota, me sitúo en una época que es muy potente narrativamente, me da un escenario muy apropiado en lo bueno y lo malo, y me hace sentirme bien. No es lo mismo estar viviendo año y medio con gente de esa época que estar viviendo año y medio con gente de ésta, y la verdad es que prefiero aquella en cuanto a compañía. Desde entonces, no todas, pero buena parte de mis novelas tienen que ver de una otra forma con esa época. Digamos que mi escenario ideal termina en los años 50 o 60 del siglo pasado.

—Tanto en 'El tango de la Guardia Vieja' como en esta novela hay una cadencia que va permitiendo que llegue a su nivel más alto, o por lo menos más perceptible, una fuerza erótica que quizá no está en las palabras, pero sí en lo que va viniendo. ¿Cómo lo vas calibrando?

—El sexo entra en esta novela no como sexo, no como adorno para que digan que hay “un poquito de sexo”… No, yo no hago eso. Entra porque me di cuenta de que hablando de una mujer derrotada, el sexo como venganza intelectual es extraordinaria. El titular sería: “El sexo puede ser una venganza intelectual”. Y es lo que hago, desarrollo algo que le da una dimensión nueva a la mujer que está en mis novelas hasta ahora. Y eso me lleva a otra cosa, que es la ambigüedad. En el mundo de ahora, en este mundo de mierda, todo el mundo quiere trazar líneas, te obligan a pronunciarte entre blanco o negro. La estupidez de estos tiempos no te permite moverte en la gama real, que es la gama de grises, la ambigüedad del mundo real. Esa ambigüedad, esos grises, esas contradicciones son las que enriquecen un relato, y son las que utilizo en mi novela. Detesto las novelas en que el autor decide cuál es el bien o el mal, porque cuando era jovencito pensaba que el bien y el mal estaban muy claros, pero con la edad tengo cada vez menos certezas. Cada vez estoy menos seguro de las cosas, y me encanta. Los que tienen certezas son los fanáticos, que son peligrosos, y los tontos, que son todavía más peligrosos que los fanáticos. Nace de muchas cosas, pero sobre todo de la certeza de que la mujer es menos afortunada que el hombre cuando llegue el momento de la derrota. El hombre tiene un montón de mecanismos, durante tres mil años se ha fabricado un montón de mecanismos de consuelos, de refugios, de coartadas, de deberes. Como ella dice: “Siempre tienes un deber”. La soledad de una mujer derrotada es terrible e irreparable, y de esas certezas que he adquirido con mi vida nace el personaje de Lena.

—Has escrito mucho sobre mujeres. ¿Has ido aprendiendo de tu propia escritura, o de la vida con ellas?

—De las dos cosas. La escritura me ayuda a reflexionar sobre la vida. Cuando me siento a escribir, a trabajar, a documentar un personaje, a desarrollarlo, estoy reflexionando sobre la mujer que he conocido en la vida real, todas están ahí. No hay ninguna mujer en mis novelas que sea auténtica, todas son de una u otra forma ficción, pero todas están basadas en una mirada personal, sin duda.

https://www.clarin.com/revista-n/arturo-perez-reverte-mujer-vengativa_0_rsUVe9cyWB.html

Pérez-Reverte y una pasión homérica

Iñaki Ezkerra - El Comercio - 01/11/2024

Los escenarios de un lujo decadente en tiempos de guerra poseen un encanto especial que ha dado mucho juego en la literatura y en el cine. Los pintorescos personajes que los pueblan (aristócratas, buscavidas, vividores profesionales…) suelen tener ese punto amoral y aideológico que otorga...

https://www.elcomercio.es/culturas/libros/perezreverte-pasion-homerica-20241101150818-nt.html#


El homenaje del Café Varela con la XIV edición de su premio a Arturo Pérez-Reverte

Silvia Lorenzo - El Mundo - 01/11/2024

"San Agustín ha visto que se trabaja por lo incierto en el mar y en las batallas y todo lo demás, pero no ha visto las reglas del juego" (Blaise Pascal, Pensamientos 234). Quien sin duda tiene escrito un tratado sobre "las reglas del juego" es Arturo Pérez-Reverte. Por escritor, por periodista, por navegante, y ahora, desde este jueves, también por ganador de la XIV edición del premio que el pujante Café Varela entrega cada año.

"Es un honor y un premio de prestigio, que me emociona por muchas razones. No nos engañemos, ya me tocaba", ha bromeado el novelista. En el salón ha brotado una carcajada después de cada frase. "El desfile de amigos me ha hecho pensar una cosa", ha expresado Pérez-Reverte después de que varios habituales del Varela, ese esquinazo convertido en un núcleo de las letras castellanas, pronunciaran palabras sobre él: "a un ser humano se le valora por los amigos que tiene. Me quieren, como yo a ellos, y hace que uno se sienta muy bien".

Lo cierto es que el galardonado ha recibido no un tributo, ni homenaje; sí el premio conocido como el Nobel gallego —el otro no, porque vende demasiado (Raúl del Pozo dixit)—, pero el premio, me van a permitir los que frecuentan el Varela, no ha sido lo más emocionante. Porque lo cierto es que Arturo Pérez-Reverte ha dado, mucho antes de la gala celebrada esta noche, con una de las claves del éxito en la vida: la lealtad recíproca.

Porque Reverte, como dice Juanma Lamet —"el enviado especial de los lectores rasos"—, es el que mejor defiende "los códigos de la amistad" y "la religión de la lealtad", ha rematado Jorge Fernández Díez. Sobre él han vertido loas Manuel Jabois y Antonio Lucas, que también le dedicó un poema que navegó el momento hasta los oídos de los asistentes en una velada que nadie ha querido perderse.

Por el salón que Melquíades, el dueño, había dispuesto pasearon el director de 'El Mundo', Joaquín Manso, el fiscal Javier Zaragoza, el juez Pablo Llarena, el presidente del Tribunal Constitucional Cándido Conde-Pumpido, Paco Leiro, Loquillo, David Trueba, Luz Casal... Si esto fuese una columna, estaría colmada de negritas. Negritas o destellos, quién sabe. En todo caso, todas orientadas hacia un "faro de costa": Arturo Pérez-Reverte, el que vive como abriendo una estafeta literaria antaño periodística —conserva destellos aún— por la que todo reportero desea correr. Y los que así lo hacen son sus amigos del Varela, ¡qué fortuna! 

¿Se puede poner palabras a una lealtad que desborda el sentimiento? Ellos lo han intentado. Contaba Melquíades que esta era la decimocuarta edición; acaso valga por dos. El galardón vino acompañado de un baño de cariño, de respeto y admiración. Ellos aprenderán, como muchos a través de sus páginas, "las reglas del juego" junto al que más sabe de él.

https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2024/11/01/6724172fe9cf4aa5318b456d.html

28 octubre 2024

La isla de la mujer muerta

José María Pozuelo Yvancos - Zenda - 28/10/2024

No hay error en el título de este artículo dedicado a 'La isla de la Mujer Dormida', de Arturo Pérez-Reverte. El cambio de muerta por dormida queda explicado por lo que se ve motivado dos veces, una por condición física y otra emocional, dentro de la propia novela. La geología y relieve alargado de la isla imaginaria de las Cícladas, cercana a Syros, donde decide Perez-Reverte ambientar la obra, permite esa imagen, pero lo importante es el sentimiento de la protagonista femenina de la novela, Helena Katelios, una rusa casada con el dueño de la isla, el barón griego Pantelis Katelios, de quien toma apellido, cuando había nacido Nikolaievna. Muerta proclama Helena, la dueña de la isla, que debería llamarse ésta, acorde con su sentimiento vital de fracaso y desencanto, sentimiento que termina siendo el motor más poderoso, en el terreno no bélico, de la trama urdida por Arturo Pérez-Reverte.

No es la primera vez que en sus novelas aparece un personaje femenino potente. Hace años, el 2 de febrero de 2018, en la Universidad de Génova, con motivo de un Congreso dedicado a este escritor, pronuncié una ponencia, cuya publicación desarrollaré en breve, en el que recorría otros casos previos de personajes femeninos que se convierten en centrales en distintas novelas suyas, algo que han confirmado alguna de las siguientes a tal ponencia, como, por ejemplo, la anterior a ésta, titulada 'El problema final' en homenaje a Conan Doyle.

Con todo, Helena Katelios es un personaje diferente al de las novelas anteriores por varios motivos que aquí solamente esbozaré y espero desarrollar en otro momento. Es quizá la vez primera en la obra de Pérez-Reverte que ese personaje de mujer entrada en años, pero siempre poderosa por belleza y carácter, está tocado por el desánimo y sobre todo por una sensación de fracaso, como si se viese vencida en su lucha por la vida, o podría decirse en su batalla de amor. De hecho, esta vez el juego erótico, duro sin dejar de ser sutil, que emprende con el capitán de navío Miguel Jordán Kyriazis, se asemeja bastante al de un náufrago queriendo asirse a la tabla de una salvación que ella siente necesaria al saberse agónica. No revelaré al lector si lo consigue. Llevo años en el oficio crítico y conozco la ley de no desvelar al posible lector el final de una trama, aunque adelanto que lo mantendrá en suspenso hasta las últimas páginas, como debe ser.

Sí comentaré la otra novedad de esta novela que me ha  parecido genial. Se trata de la creación de un personaje dúo, el que forman Helena y Pantelis Katelios, y que es dúo diferente de otros anteriores de Perez-Reverte, como fueron Adela de Otero / Jaime Astarloa en 'El maestro de esgrima' o Max Costa / Mercedes Inzunza de 'El tango de la Guardia Vieja', por convocar dos duetos de excelentes novelas de distintas épocas de su larga trayectoria. Pero allí eran duetos de partituras diferenciadas. El que forman Helena y Pantelis no es un dueto sino un personaje dual, bifronte, especular el uno para con el otro, de tal manera que ambos se miran en el espejo de su desamor, y esa mirada, recíproca y cruel, tiene razones que tampoco debo desvelar aquí al lector que no la haya leído, pero que en su pautado desarrollo, no de minué sino de sonata de violín y piano, podría asemejarse en contrapunto a las de Schubert o Brahms y proporciona una de las novedades más interesantes que he encontrado en la literatura contemporánea reciente. Ya los acordes de esta sonata, que podría haber dado una "nouvelle" ella misma, sobresalen como ingrediente estilístico y moral de un gran momento en vida de matrimonios envejecidos y tantas vidas rotas en ellos. No le faltan a esta novela, de calidad que advertí maestra en otro lugar, momentos de precisa batalla marina, de acometidas bélicas, de atmósferas del estrecho de Mármara, de espías en su condición más cabal, que es la doblez moral, pero querría que el lector retuviera los diálogos de Helena y el barón Katelios, superiores con mucho a los que uno está habituado a leer sobre parejas y novedad ella misma de su estilo.

27 octubre 2024

Arturo Pérez- Reverte presenta su nueva novela 'La isla de la Mujer Dormida'


Entrevista de Pepa Fernández - RNE - 27/10/2024

Arturo Pérez-Reverte llega al programa para presentar su nueva novela, 'La isla de la Mujer Dormida'. En esta conversación, el autor explora los temas y la ambientación de su obra, que entrelaza historia y ficción. Pérez-Reverte también reflexiona sobre su carrera literaria, compartiendo anécdotas y su proceso creativo, así como la influencia de sus propias experiencias en la narrativa de la novela. Con su estilo característico, invita a los oyentes a sumergirse en una historia llena de intriga y emoción.

Audio completo:

https://www.rtve.es/play/audios/no-es-un-dia-cualquiera/no-dia-cualquiera-arturo-perez-reverte-presenta-su-nueva-novela-isla-mujer-dormida/16303161/

26 octubre 2024

“En mis novelas siempre han aparecido mujeres que luchan”

Entrevista de Jorge Fernández Díaz - Radio Mitre - 26/10/2024

La novela número uno en ventas en España y Argentina es 'La isla de la Mujer Dormida', y Jorge Fernández Díaz entrevistó a Arturo Pérez-Reverte en su programa 'Pensándolo bien', por Radio Mitre.

Al respecto, el escritor sintetizó: “Es una novela de corsarios moderno, para un público de ahora”. En ese sentido, explicó que la obra abarca “tres planos de trabajo: el espionaje, el naval y el sentimental/emocional de la isla. Mi intención es si conseguía contar una venganza en la cual el sexo fuese una herramienta intelectual”. A su vez, el autor comentó que su nueva obra “es un conflicto interno que cualquiera conoce en persona” donde “una mujer deja su vida, su trabajo por un hombre”. “Se enamora y proyecta en él”, relató, y señaló que la protagonista “convierte a ese hombre, que a lo mejor es un tipo vulgar, en un héroe, en alguien especial. Lo sigue en lo bueno y en lo malo. Pero ningún héroe resiste la proximidad durante mucho tiempo, y al cabo de un periodo determinado termina siempre desquebrajándose”. Más allá de la protagonista de 'La isla de la Mujer Dormida', el escritor aseguró: “En mis novelas siempre han aparecido mujeres que luchan”. En este caso, abordó la historia de “la mujer derrotada, la que sabe que no tiene ya ninguna vía de escape, la que tiene que permanecer junto al hombre porque por las razones que sean”.

Por su parte, Jorge Fernández Díaz le preguntó Pérez-Reverte sobre el costado “cinematográfico” de sus historias y su influencia del cine clásico en sus obras, a lo que el entrevistado contestó: “Yo nací en 1951 cuando aún no había televisión. La conocí con 12 años. Mi generación es del cine y de los libros”, indicó, y opinó que “en los niños es extraordinaria esa influencia”.

Audio completo:

https://www.youtube.com/watch?v=E7qg19-AHwc