26 septiembre 2026

"Para fazer um fanático estúpido, bastam 5 minutos de redes sociais"

Entrevista de Mariana Xavier - sicnoticias.pt - 26/09/2026

'Missão em Paris' é o mais recente livro de Arturo Pérez-Reverte. O romance conta a história de Diego Alatriste e dos companheiros de aventuras, que estão em missão secreta para o conde-duque de Olivares, em França, no século XVII. O livro junta personagens ficcionadas a figuras histórias como, por exemplo, o poeta espanhol Francisco Quevedo.

"Não são romances que se improvisem, é preciso ler muitos livros e muita documentação para contar a história do século XVII, mas não queria contar só com a glória ou com a miséria, queria combinar as duas, que foi o que houve em Espanha", explica o escritor Arturo Pérez-Reverte.

A saga Capitão Alatriste celebra 30 anos e o último livro foi lançado em 2011, numa perspetiva espanhola de “Os Três Mosqueteiros”, de Alexandre Dumas. "Com o Capitão Alatriste tento mostrar que Espanha tinha o mundo nas mãos e perdeu-o. Penso que o grande erro de Espanha, de Filipe II foi não trazer a corte espanhola a Lisboa e converter Lisboa na capital do grande império espano-português", provoca o escritor espanhol.

Para além de escritor, Pérez-Reverte foi jornalista de guerra durante mais de 20 anos. "Vive-se um tempo em que os políticos exigem que estejas de um lado, na direita ou na esquerda. A minha visão do mundo é diferente, acredito que a cultura ajuda a entender os dois lados. Para fazer um democrata livre são precisos muitos anos de conhecimento, mas para fazer um fanático estúpido bastam 5 minutos de redes sociais. O que temos agora? Mais fanáticos estúpidos do que democraticamente educados", acrescenta.

'Missão em Paris' junta-se a uma saga que celebra 30 anos e que já vendeu mais de quatro milhões de exemplares em Espanha.

Vídeo: https://sicnoticias.pt/programas/cartaz/2026-09-26-video-arturo-perez-reverte-para-fazer-um-fanatico-estupido-bastam-5-minutos-de-redes-sociais-031456ff

Jose Coronado: "Los lectores de Pérez-Reverte no se van a sentir defraudados con 'El problema final' de Netflix"

Marisa de Dios - elperiodico.com - 26/09/2026

Jose Coronado asegura que nunca le ha importado hacer "castings". Sin embargo, para conseguir el papel protagonista de 'El problema final', la nueva serie de Netflix, no tuvo que pasar ninguna prueba. Arturo Pérez-Reverte, el escritor de la novela que adapta el gigante del "streaming", siempre se había imaginado al actor de 'Entrevías' y 'Vivir sin permiso' como Basil, el intérprete que juega a ser Sherlock Holmes resolviendo un asesinato en una isla mediterránea. En la ficción todos son sospechosos (Martiño Rivas, Maribel Verdú, Gonzalo de Castro, Pepón Nieto, Cristina Kovani...), entre ellos la enigmática turista a la que encarna María Valverde.

—Basil es un personaje muy peculiar: un actor que ha interpretado a Sherlock Holmes durante 20 años y que conserva ese poso de detective, aunque no lo sea.

—Es el detective a la fuerza. Es una paradoja del destino: de repente se encuentra en una situación en la que tiene que fusionarse con el personaje que ha interpretado durante 20 años. Está en una isla, ocurre un crimen y la gente empieza a pedirle que investigue. Al principio responde: “Pero si yo solo soy un actor”. Sin embargo, a medida que avanza la historia empieza a crecerse y a creérselo un poco. Al fin y al cabo, ha pasado 20 años estudiando a Sherlock Holmes, sabe de qué habla. El papel es un bombonazo, porque es un personaje dentro de otro.

—María, su personaje tiene un halo de misterio que remite mucho a las mujeres del cine clásico, y a su elegancia.

—Sí, también tiene esa frialdad. A Adela la conocemos cuando su amiga acaba de fallecer y ese dolor que lleva dentro hace que no entienda muy bien qué está pasando y que desconfíe del resto de huéspedes del hotel. Es verdad que bebe mucho de las mujeres del cine clásico. Félix Viscarret, el director, decía que era "la Grace Kelly de Carabanchel", una definición que me llegó al corazón. Tiene esa elegancia, esa distinción que asociamos a las mujeres de aquella época.

—Basil parece un hombre muy observador, pero también muy humano. ¿Era importante alejarlo del detective infalible?

—Por supuesto. Él no buscaba nada de esto. Es un hombre en horas bajas, ya no trabaja demasiado, es romántico y nostálgico, y de pronto se encuentra en esta situación y se ve obligado a investigar. Para mí fue relativamente sencillo acometer el personaje porque era hacer de un actor que ha hecho de Sherlock. Y yo he grabado los cuatro audiolibros de Conan Doyle y he interpretado a un montón de detectives y policías. Así que es un terreno en el que me muevo bien, al indagar, investigar, mirar, escuchar y preguntar. Me resultó muy divertido.

—O sea, que no tuvo que estudiar a Sherlock Holmes porque ya lo llevaba incorporado.

—Sí. No sé si está bien decir que me resultó fácil, pero sí. Lo que me preocupaba era estar a la altura de todos los actores y actrices que tenía alrededor y de todos los departamentos, porque el nivel era altísimo. A mi edad no es tan habitual que te llegue un personaje así. Además Basil tenía muchas similitudes conmigo.

—María, ¿revisó clásicos para preparar el personaje?

—Sí, revisé algunos para entrar un poco en la época. Hablábamos siempre de que no estábamos recreando una película de los años 50, sino haciendo una serie como si estuviera rodada en los años 50, y eso cambia mucho el código y el lenguaje. Vi algunas películas para entender mejor las dinámicas del hotel, como 'Mesas separadas', que nos recomendó el director. También revisé 'Gilda' para entrar en el cine "noir", y algunas películas de Sherlock Holmes para entender mejor al personaje de Basil. También vi una adaptación de 'Diez negritos'.

—¿Se habían leído la novela antes de participar en el proyecto?

—MV: Yo la leí cuando me ofrecieron el proyecto. Había hecho un "casting" sin saber exactamente qué era y, antes de leer los guiones, me leí la novela.

—Yo la había leído muy poco antes, casi como una premonición. He leído todo lo de Arturo Pérez-Reverte y me encanta. Creo que la adaptación que ha hecho Félix es maravillosa: inteligente, respetuosa y elegante. Además, la serie es muy cinematográfica. Desde muy pronto invita al espectador a jugar, apela a su inteligencia, y eso se agradece en los tiempos que corren.

—María hizo "casting". Jose, ¿usted también o ya tenían claro que era Basil?

—En mi caso me lo ofrecieron directamente, cosa que agradezco. No me habría importado hacer "casting" en absoluto. Estoy siempre dispuesto a hacerlo porque no quiero ir a trabajar sin tener enamorado a mi director y productor.

—¿Dirían que la serie supera a la novela o es mucho decir?

—MV: Son lenguajes compatibles, pero diferentes. El punto de vista puede compartirse, pero la serie es bastante más coral. En la novela estás mucho más pegado a Basil y a su perspectiva. Aquí sigue siendo el centro de la investigación, aunque también es sospechoso, porque no nos salvamos ninguno. Espero que los lectores estén contentos.

—Yo creo que lo estarán. Siempre es difícil que una adaptación supere a un libro que te ha gustado porque tu imaginación es muy poderosa. Pero aquí hay unas localizaciones, un vestuario y un trabajo de todos los departamentos tan extraordinario que creo que quien haya leído la novela no se va a sentir defraudado.

—Jose, ¿pudo hablar con Arturo Pérez-Reverte durante el proceso?

—Sí. Estuvo muy implicado y dio su visto bueno al "casting". Incluso nos puso en contacto con un amigo suyo, Leopoldo Stampa, que había sido embajador.

—Fue nuestro asesor de protocolo.

—Sí. Nos enseñó cómo sentarnos, cómo saludar con el sombrero, si las mujeres debían quitárselo o no, cómo utilizar los guantes...

—Son pequeños detalles, pero construyen muchísimo cuando haces una historia de época.

—¿Pérez-Reverte le dio algún consejo para interpretar a Basil?

—Me dio toda su confianza. Tenemos casi la misma edad y él ha visto mis trabajos. Me dijo que siempre había pensado en mí para esto, cosa que agradezco.

—El autor ha dicho que ha quedado muy contento con la serie. ¿Les preocupaba especialmente su opinión?

—MV: Siempre da mucho respeto. Cuando adaptas una novela o recreas una historia que pertenece a alguien, tienes un enorme respeto por el autor.

—Si convences al autor, si pasas su examen y está contento con lo que ve, has ganado.

—¿Por qué creen que los "whodunit", las historias del quién lo hizo, nunca pasan de moda?

—MV: Porque hacen que el espectador forme parte de la historia. Todos queremos interactuar, sentir que participamos. Está ese morbo de intentar descubrir el porqué y, sobre todo, quién lo hizo. Ese es el juego.

—No te limitas a ver algo que te entretiene, sino que te involucras. Apela al intelecto del espectador, lo respeta, y eso es de agradecer hoy en día.

—¿Les gusta especialmente el género de misterio, el policiaco o las historias tipo Agatha Christie?

—MV: En mi caso más en cine y series. Por ejemplo, no he leído Sherlock Holmes, pero sí he visto películas.

—A mí sí me gusta mucho el misterio, el cine negro y todo ese universo. He leído bastante.

—Y si tuviera que elegir un autor favorito del género, ¿con cuál se quedaría?

—JC: Conan Doyle, sin duda.

https://www.elperiodico.com/es/tele/20260926/jose-coronado-problema-final-serie-netflix-maria-valverde-perez-reverte-134550295

25 septiembre 2026

Félix Viscarret: “Pérez-Reverte ha sido muy generoso, nos dio el material que a él le había inspirado”

María Sanz - bestmovie.es - 25/09/2026

Félix Viscarret dirige 'El problema final', la miniserie, adaptación de la novela de Arturo Pérez-Reverte, que lleva al espectador a revivir esos misterios clásicos donde la muerte siempre sorprendía en el lugar más idílico posible.

Félix Viscarret nos describe 'El problema final' como “un viaje a un mundo que ya no existe, de cierto lujo y elegancia, donde una serie de misterios se convierten casi en un juego y donde el peligro no ensombrece esa parte de aventura y de humor”. Darle al play a esta miniserie es sumergirse en un misterio como los de antes, cocinado a fuego lento y con la atmósfera del lujo clásico de los 50.

Elisa Mander, una turista inglesa, aparece muerta en un hotel de un islote próximo a Mallorca que ha quedado aislado por una tormenta. Basil (Jose Coronado), un actor retirado y famoso por haber interpretado a Sherlock Holmes, empezará a investigar. Le acompañará en sus pesquisas Foxá (Martiño Rivas), un escritor de "thrillers" que se convertirá en su particular Watson. Completan el reparto María Valverde, Maribel Verdú, Gonzalo de Castro, Cristina Kovani y Pepón Nieto.

—¿Conocías la novela de Pérez-Reverte?

—Ya la había leído y la releí sabiendo que Alberto Macías estaba encabezando el trabajo de guion. Recuerdo volver a hincarle el diente a la novela pensando en qué partes tendrían más o menos potencial audiovisual.

—Entiendo que disfrutas con estas tramas policíacas clásicas.

—De crío ya me consideraba rata de videoclub y recuerdo que me lo veía todo, pero me divertía mucho toda la tradición de Agatha Christie, el detective Poirot.

—Entonces, ha tenido que ser todo un disfrute dirigir 'El problema final'.

—Me pareció que era un reto que iba a ser muy estimulante y divertido por esa parte de humor o ironía metacinematográfica, al ser el protagonista un actor en horas bajas, pero que se ha hecho famoso interpretando a un personaje como es el de Sherlock Holmes, que sería el indicado para resolver ese misterio. Otra cosa es que para eso sea necesario que actor y personaje habitual se mimeticen.

—Para escribir 'El problema final', Arturo Pérez-Reverte volvió a Agatha Christie o Conan Doyle. ¿Con qué referentes has trabajado tú?

—Nosotros usábamos el cine clásico de los 50 porque no era tanto el mundo de Conan Doyle sino cómo era el comportamiento social en esa Europa que ya había superado la posguerra de la Segunda Guerra Mundial.

—Pérez-Reverte hablaba de la película 'Mesas separadas' (1958) como una referencia de un hotel, una serie de personajes aislados… ¿Has trabajado codo con codo con Pérez-Reverte?

—Fueron una serie de encuentros, visitas al set. Ha sido muy generoso, nos dio referentes ofreciéndonos el material que a él le había inspirado o que mantenía vivo en él esos personajes y ese mundo.

—La serie tiene un ritmo de irse cocinando a fuego lento. ¿Supone un riesgo ahora que estamos acostumbrados a tramas rápidas y llenas de estímulos?

—Aunque tenga esa cadencia que puede parecer más clásica, en los tres primeros episodios hay muchos acontecimientos y algunos van a resolver cosas que están medidas para que no baje el ritmo. A título personal, mi episodio favorito es el cuarto, por la profundidad de lo que se está contando y de los personajes. Quizá es el más clásico, y me parece que fue una gran creación de Alberto Macías, que supo encontrar la perfecta traducción para que visualmente tuviera un desarrollo y un desenlace a la altura.

—He leído que en Basil Netflix busca a su Sherlock Holmes, pero Basil es más un galán clásico. ¿Cómo ha sido trabajar con José Coronado?

—José es un trabajador incansable. Siempre va a estar dispuesto a seguir jugando y viendo a ver qué sale. Ese lado suyo de búsqueda es el mayor regalo que puede haber para un director.

—¿Y con el resto del elenco?

—Recuerdo que fue muy bonito juntarlos a todos por primera vez en ensayo, a esos personajes que el mundo ha hecho que terminen en la misma isla esos mismos días. Es cuando ves cómo funcionan las dinámicas, las químicas, cosas de humor que van a ser simpáticas. Recuerdo que se produjo una metamorfosis casi mágica de María Valverde cuando se probó los vestuarios para su personaje y de algún modo adoptó instantáneamente la cadencia y el tono en el que iba a hablar esa Adela de los años 50.

—Es que el vestuario es increíble.

—'El problema final' me ha permitido trabajar con profesionales de un nivel muy bueno y para mí era un lujo. En vestuario y en arte están Sonia Grande y Juan Pedro de Gaspar. Con Juan Pedro ya había trabajado en la serie 'Patria', pero con Sonia Grande admiraba su trabajo y sabía que era la figurinista que más veces ha trabajado con Woody Allen, etc.

https://bestmovie.es/el-problema-final-entrevista-director-felix-viscarret/

Crímenes de papel, detectives de cine: 'El problema final', el desafío metaliterario de Arturo Pérez-Reverte

Daniel V. Villamediana - penguinlibros.com - 25/09/2026

Con más de 27 millones de libros vendidos, Arturo Pérez-Reverte se ha convertido en uno de los escritores más celebrados dentro y fuera de nuestras fronteras, siendo conocido por clásicos como 'El club Dumas', 'La tabla de Flandes' o 'El capitán Alatriste', todos ellos llevados al cine. No sorprende por tanto que su libro 'El problema final' (2023), una novela-problema cuya acción transcurre en una pequeña isla griega donde se producirán una serie de asesinatos imposibles, haya sido adaptada como serie para Netflix. Un libro que no solo es un homenaje a las novelas de detectives de Arthur Conan Doyle o Agatha Christie, sino que es un libro que resucita al personaje de Sherlock Holmes, aquí encarnado por un actor decadente, pero con mucha clase, que interpretó al detective en la pantalla. Una novela magistral que supone un verdadero desafío a la inteligencia del lector y que al mismo tiempo es también un ejercicio metaliterario construido a base de citas y referencias que dialogan de forma brillante con la literatura y el cine.

En algunas raras ocasiones un escritor descubre sorprendido que los mundos imaginarios que había creado para una novela existen en la realidad. Así le sucedió al propio Arturo Pérez-Reverte cuando viajó a la zona de Corfú para «refrescar recuerdos y escenarios» y se encontró literalmente con el lugar que había imaginado para el libro que estaba escribiendo: 'El problema final'. «Cada ciprés, cada olivo, cada piedra, estaba exactamente donde debía estar. Y en ese momento, cual si hubiera esperado a que yo llegara, un rayo de sol desgarró las nubes bajas y grises e iluminó la isla como diciendo aquí la tienes, chaval». Incluso le pareció ver a sus personajes caminando por la playa. Lo imaginario se confundió así con la realidad. De hecho, tras cuarenta años como escritor, a Pérez-Reverte lo que más le interesa son los mundos imaginarios que descubrió en sus primeras lecturas, porque esta es una novela escrita por un lector que ha logrado interiorizar cada frase de sus novelas preferidas. Para su creación volvió a leer los libros de Arthur Conan Doyle, Agatha Christie o Ellery Queen que le habían formado como lector, para de este modo recuperar el espíritu primigenio de este tipo de literatura policial. Pérez-Reverte quería evitar los tópicos de la novela negra actual, más violenta, social y psicológica, y escribir una novela en la que se trata, mediante el método de razonamiento deductivo, de resolver una serie de complejos enigmas «y que plantea un desafío a la inteligencia; no a la emoción». Una novela que nace del placer de leer y del placer de escribir a partir de estas lecturas que le marcaron.

'El problema final' es por tanto un libro que surge de otros muchos libros, hecho que se muestra  en la propia trama y en los diálogos, donde los personajes citan, piensan y actúan a partir de la literatura. Es el caso de los dos protagonistas de la ficción, el actor británico Hopalong Basil y el escritor español Paco Foxá, quienes encarnan en la novela respectivamente a Sherlock Holmes y al doctor John Watson. Son conscientes además de formar parte de una macabra obra que el asesino en cierto modo está escribiendo a través de sus asesinatos, muy literarios por otra parte. Por ello, como dice el actor protagonista, quizá el único modo de enfrentarse a las muertes «sea viéndolo desde fuera: a la luz de novelas escritas y leídas. Incluso de películas vistas. Aplicando la ficción para iluminar la realidad». 

Pero vayamos con la trama. La acción transcurre en 1960 en la pequeña isla griega de Utakos, donde un grupo de nueve turistas quedan aislados en el Hotel Auslander debido a un fuerte temporal que impide la comunicación por mar durante varios días. El hotel está dirigido por una antigua superviviente de Auschwitz, Raquel Auslander, y los huéspedes son de lo más variopinto, destacando en primer lugar el actor, un tanto decadente, Hopalong Basil, conocido por haber encarnado en la pantalla al personaje de Sherlock Holmes en quince ocasiones. También se encuentra en la isla el escritor de novelas populares de crímenes, Francisco Foxá, con quien el actor hará pronto amistad, convirtiéndose en un Watson experto también en la obra de Conan Doyle. Además están el productor italiano Pietro Malerba, su amante, la soprano Najat Farjallah, el industrial alemán Hans Ludwig Klemmer y su esposa, el Dr. Kemal Karabin, y las turistas inglesas Vesper Dundas y Edith Mander. Edith Mander será justamente la primera víctima y su muerte seguirá la tradición del enigma clásico de la «habitación cerrada», en este caso un pabellón de madera situado en la playa que los huéspedes del hotel utilizaban para cambiarse. Allí aparecerá ahorcada con la puerta cerrada por dentro. Al no poder acudir a la policía, todos los huéspedes verán al actor como el verdadero Holmes y este no tardará en adoptar el rol con total naturalidad, ya que no solo es actor, sino que posee un conocimiento profundo de la obra de Doyle, talento que le ayudará a investigar el caso siempre acompañado por el fiel Foxá. No será el único asesinato al que se tendrá que enfrentar, ya que después aparecerá muerto el doctor Karabin. Entretanto, el asesino va jugando con la pareja enviando notas y haciéndoles partícipes del juego literario y cruel en el que se hallan envueltos. 

Todos serán sospechosos, excepto el propio Basil/Holmes, narrador en primera persona de esta historia de asesinatos aparentemente imposibles. Así, según se avanza en la lectura del libro, el lector descubrirá que está también inmerso en un complejo juego de inteligencia cuyo fin último es tanto retar al lector como recuperar la tradición de los relatos clásicos policiales, cuya base son los razonamientos deductivos y la presentación de pistas principalmente a través de conversaciones. En este caso, los diálogos están además plagados de referencias literarias (Conan Doyle, Agatha Christie, Ellery Queen, o Thomas de Quincey) y cinematográficas (Errol Flynn, Leslie Howard, Tyrone Power, etc).

'El problema final' es un libro muy autoconsciente que se sirve de un peculiar dispositivo formal. La novela juega con la idea de mundos cerrados que funcionan según sus propias leyes. En primer lugar están los asesinatos que suceden en lugares en los que aparentemente el asesino no pudo entrar ni salir, y que remiten a la novela-problema, cuyo misterio suele desarrollarse en un espacio cerrado. El siguiente nivel es la propia isla, aislada por el temporal y de la que tampoco pueden escapar los personajes. Y hay todavía un tercer nivel: el propio libro, que se convierte en un mundo autónomo que funciona bajo las leyes de la ficción y no tanto de la realidad. Un territorio en el que los personajes parecen estar atrapados y donde existen, piensan y reaccionan a partir de palabras e imágenes ajenas, procedentes de películas y libros.

Todo en esta novela es por tanto un juego intertextual que involucra a otras obras previas. Además de lo ya comentado, el propio título, 'El problema final', remite al famoso cuento de 1893 de Arthur Conan Doyle en el que el escritor intentó matar al personaje de Sherlock Holmes (luego tuvo que resucitarlo en 'La casa deshabitada', 1903). A su vez, el nombre del protagonista, Hopalong Basil, se refiere al actor que verdaderamente encarnó a Holmes en la pantalla, Basil Rathbone, quien interpretó al detective entre los años 1939 y 1946 en catorce ocasiones. Basil Rathbone fue así un pionero dentro de una larga tradición de actores que han interpretado al personaje de Holmes en cine y televisión, y que van desde Peter Cushing hasta el más reciente Benedict Cumberbatch.

La relación de 'El problema final' con el cine es especialmente pronunciada, ya que el protagonista, el actor inglés, está constantemente pensando que se halla efectivamente dentro de una nueva película sobre Holmes. El propio Basil dice: «Estaba entrando en situación, como si acabaran de encender los focos y oyese el suave motor de la cámara rodando». La confusión entre cine y realidad es habitual en la novela, y se citan con frecuencia películas de los años treinta, cuarenta y cincuenta. Algo que no está tan presente en la adaptación de la novela para Netflix dirigida por Félix Viscarret, más centrada en la trama criminal y en la resolución del asesinato, aunque sí es cierto que, en algunas escenas, como la primera, se trata de emular fugazmente la estética y el glamour del cine clásico norteamericano. A esto hay que añadir algunas pinceladas que recuerdan al cine de Hitchcock, especialmente a través del personaje de Adela Figueroa, interpretado por María Valverde. Sin embargo, estamos lejos de originales propuestas como la llevada a cabo por la serie 'Sugar' (Apple TV+) sobre un detective cinéfilo (Colin Farrell), en la que en cada episodio hay insertos de escenas de clásicos del cine negro que ayudan a dialogar con el cine.

La adaptación de la novela de Pérez-Reverte lleva ahora la trama a una pequeña isla del Mediterráneo próxima a Mallorca donde hay un hotel en el que quedan asilados, primero debido al temporal y luego por la falta de comunicación por radio, trece personajes. El protagonista, Hopalong Basil, está interpretado por José Coronado, un actor español retirado que en otro tiempo encarnó a Sherlock Holmes en la pantalla. Hay así un par de escenas que recuerdan ese pasado como actor filmadas con una estética de serie B que remite a los filmes de la productora Hammer, con filmes como 'La maldición de Frankenstein' (Terence Fisher, 1957). Lo más llamativo de esta mini serie de cuatro episodios es que deja de lado todo este juego de citas y referencias literarias, de mezcla de ficción y realidad, para centrarse en la búsqueda del asesino, y por ello quizá donde más falla es en el personaje de Foxá/Watson (en la novela un erudito de la novela policíaca). Interpretado por el actor Martiño Rivas nunca llegar a ser un verdadero interlocutor de Holmes, como sí sucede en el libro. Se ha primado así la acción frente a la palabra.

Quizá lo mejor de esta adaptación es precisamente cuando se aleja del original, lo que sucede en el magnífico episodio final, en el que Madrid se ha convertido en una especie de Los Ángeles, y donde, además de resolverse «el problema final», se utiliza la mentira del cine como método para descubrir la verdad.

https://www.penguinlibros.com/es/revista-lengua/cine-y-series/el-problema-final-arturo-perez-reverte-netflix

"Não creio que os políticos atuais estejam à altura" dos tempos difíceis da Europa

Entrevista de Maria João Costa - rr.pt - 25/09/2026

O escritor espanhol está a lançar em Portugal o livro 'Missão em Paris'. Arturo Pérez-Reverte regressa à sua personagem icónica, 14 anos depois. Questionado sobre a crise migratória em Ceuta, o autor diz que têm faltado políticos à altura e que os migrantes que chegam veem as suas expetativas defraudadas.

Arturo Pérez-Reverte tem 74 anos. Confessa-se mais amargo e pessimista quando ao atual estado do mundo. Esses sentimentos contaminaram uma das suas personagens mais icónicas, o Capitão Diego Alatriste que regressa aos livros, 14 anos depois em 'Missão em Paris' (ed. Asa).

De passagem por Lisboa, em entrevista ao programa 'Ensaio Geral', da Renascença, o escritor conta que desta vez o seu personagem cruza-se nas páginas do livro com os 'Três Mosqueteiros'. Ele que sempre foi um admirador da obra de Alexandre Dumas sentia que queria confrontar essa “França elegante” com a “Espanha rude, com os seus soldados do campo de batalha”.

Questionado sobre a atual crise migratória em Ceuta, Pérez-Reverte evita falar sobre o presidente do governo espanhol, Pedro Sánchez, mas acaba por admitir que “aproximam-se tempos muito difíceis e duros para a Europa” e que não crê que “os políticos atuais estejam à altura do desafio”.

—Começo por lhe perguntar como está o seu velho amigo Diego Alatriste? Como o encontraremos neste romance?

—Bem, encontrá-lo-ão mais amargo e mais lúcido. A idade tira o otimismo e traz a certeza. E a certeza nunca é agradável. Por isso, está mais lúcido e mais amargo, tal como o autor! Não fiquei mais triste com a vida, mas é certo que a idade rouba a inocência, os sonhos e, acima de tudo, rouba a esperança. Quando somos jovens, esperamos que o mundo mude para melhor. Quando ficamos mais velhos, percebemos que o mundo não vai mudar. E se mudar, nunca será para melhor. O Alatriste beneficia ou é prejudicado por isso, como personagem. É afetado pela perspetiva do autor. Neste momento da minha vida, a minha visão do mundo nem sempre é otimista. Alatriste traduz esta perspetiva.

—Mas foi o Capitão Alatriste que lhe pediu de voltar aos livros?

—Queria saber se era capaz. O Alatriste tem um culto de seguidores fanáticos, até alguns ministros do atual governo, são grandes fãs de Alatriste. Passaram 14 anos, havia outros romances que queria escrever e ainda quero escrevê-los. Mas perguntei-me: “Será que vou conseguir recuperar aquele território, aquelas personagens, aquela documentação?” E havia ainda outra questão pendente que eram 'Os Três Mosqueteiros', do livro de Alexandre Dumas, que andava na minha cabeça desde a infância. Eu queria colocar o Alatriste frente aos Mosqueteiros.

—Como é esse encontro?

—Era juntar aquela França elegante, com o seu estilo de salão, ao lado daquela Espanha árida, suja e repleta de trincheiras. Questionei-me se seria capaz e comecei a escreve, e aqui está. Queria contrastar aquela França mais refinada, elegante, onde os espadachins faziam duelos em salões, com boa postura, onde o prestígio social era importante, com aquela outra Espanha, rude, austera, com os seus soldados do campo de batalha. Então, é por isso que o duelo entre o Atos e Alatriste é assim. O Atos luta ao estilo francês e Alatriste luta ao estilo espanhol. Dizem que quanto mais suja é a luta, mais duro é o lutador, certo? E Atos diz que este tipo luta à espanhola, não é de nenhum cavalheiro. E para Alatriste, a espada não é uma ferramenta elegante, é um instrumento para ganhar a vida.

—E nesse confronto entre Espanha e França, Portugal também está envolvido porque na altura estava sob domínio espanhol?

—Sim, isso durou 60 anos. Nessa altura, Portugal também fazia parte da Espanha, ou Espanha também era Portugal. E isto leva-me a algo que já disse antes e sublinho. O grande erro de Espanha, de Filipe II, de Filipe IV, foi não esquecer a Europa das guerras religiosas, onde perdemos tanto dinheiro e tantas vidas, e ter transferido a capital de Madrid para Lisboa. Poderia ter criado uma grande capital de um império atlântico e ultramarino. Isso teria nos dado uma enorme força. Ter-nos-ia tornado a todos mais poderosos, mais ricos e melhores em tudo. Mas não a monarquia sabia como, era cega. Não sabia como agradar à nobreza portuguesa. O rei não sabia como se fazer amado. Para ele, Portugal era algo distante e herdado. Não levou isto a sério, e isso foi um erro. O maior erro de Espanha.

—Continua a defender uma solução ibérica?

—Falava muito sobre isso com o Pepe [José] Saramago, que era um grande amigo meu, como sabe. Ele era um iberista convicto, como eu. Foi um grande erro. Consegue imaginar Lisboa como capital do Império Espanhol? Como teria mudado a história do mundo?

—Acredita nesta era em que a honra perdeu terreno, perdeu o seu valor, é importante lermos histórias como esta, onde a honra tem ainda grande protagonismo?

—Quando eu era jovem, fui educado a acreditar em muitas coisas: Deus, honra, pátria, bandeira, lealdade, amor eterno, todas coisas em que todos nós acreditamos. Depois, a vida tirou-me gradualmente muitas dessas palavras, deixando-me com muito poucas, como a dignidade, a coragem e a honra, mas é a honra entendida como lealdade. O Alatriste, que perdeu todas estas coisas como o seu autor, mata por dinheiro, é um soldado com remorsos, que certa vez desfigurou o rosto de uma mulher, com um passado duro e obscuro e conserva aquelas duas ou três palavras que o seu autor também conserva. É leal aos seus amigos e à sua maneira de compreender o mundo. Isso faz dele um herói muito moderno. Os heróis clássicos da antiguidade eram heróis de coração, heróis puros de bons sentimentos. O herói moderno é um herói sombrio, porque é consciente e lúcido.

—Vemos, contudo, nesta história que as mulheres mudam sempre tudo. Interferem com os heróis?

—Gosto de mulheres perigosas. Gosto de mulheres que mudam a vida dos homens. Desde criança, devido à minha educação e ao que li, nunca entendi as mulheres como submissas aos homens, como meros complementos. Compreendi-as de outra forma, como estímulo, como juízas, como testemunha, como inquisidoras e como um castigo para os homens. Nos meus romances, as mulheres são como são na minha vida. Tentei que fossem mulheres duras que te fazem dormir descansado, sabendo que te estão a observar com uma espingarda na mão. Mulheres cujo ódio, cuja inimizade, cujo ressentimento podem ser mortais. Suponho que seja porque, tendo lido sobre os Mosqueteiros, li sobre a Milady, a personagem dos Mosqueteiros, e este tipo de mulher marcou-me. Toda a minha vida procurei Miladys em todo o lado. Todas as mulheres da minha vida foram Miladys de uma forma ou de outra. A mulher submissa, a mulher obediente, nunca me interessou. Fui educado num mundo que exigia este tipo de mulheres, mas eu não queria este tipo de mulheres. O que eu quero são mulheres perigosas, mulheres em quem não se pode confiar, mulheres que nos possam apunhalar pelas costas, com quem tenhamos de dormir com um olho aberto, que possam estar à procura de veneno ou de uma faca para nos esfaquear. Este tipo de mundo que existe na minha vida real também está presente nos meus romances.

—Neste romance, assim como noutros da série Alatriste, tem um estilo de escrita diferente dos seus outros livros. Gosta de escrever com este tom, com este ritmo?

—A tradução que fizeram em Portugal é magnífica. É muito boa, é uma tradução muito cuidada e bem conseguida. Estou muito feliz porque, nas aventuras de Alatriste, a linguagem é muito importante. Se tivesse escrito um romance usando a linguagem da época, teria sido um romance arcaico. Teria de ter um tom intermédio que, embora moderno, respeitasse a essência da literatura clássica, a grandeza do teatro e o Século de Ouro espanhol. Assim, procurei essa linguagem intermédia que o tornasse eficaz, que fizesse o leitor acreditar realmente no que estava a ler. E, para minha agradável surpresa, as traduções para português, e esta em particular, são magníficas. Não é o meu tradutor habitual. É muito respeitador e muito cuidadoso. É um tradutor que escolheram pela sua elegância no domínio da linguagem, com um toque clássico.

—Há também uma parte importante no livro que são as ilustrações, que acrescentam algo mais à história?

—Claro. Eu cresci numa biblioteca que pertencia aos meus bisavós, onde havia antigos romances como os de Alexandre Dumas. Todos eles eram encadernados com ilustrações, como revistas antigas. Queria dar a esta série aquele ar de saga clássica, à moda antiga e pedi ilustrações. Por isso, digamos que tem um pouco daquela atmosfera dos grandes romances clássicos de série, aos quais gosto de pensar que este romance é uma péssima homenagem.

—Como estão as coisas na sua Espanha neste momento, com a crise migratória em Ceuta?

—A Espanha faz parte da Europa. A Europa é um continente em declínio. Quer dizer, Platão, Aristóteles, Cervantes, Camões, Queiroz, um a um, foram condenados à “morte”. A ignorância, a estupidez e o atual clima político estão a destruir tudo. Aquele Ocidente, aquela Europa que iluminou o mundo, que foi imitada até pelos seus inimigos e que moldou tão profundamente a história da humanidade para o bem e para o mal, está a desaparecer, está a ruir. O mais grave é que os bárbaros não estão a vir de fora. Dizem que são os mouros? Não são. Os turcos e os seus simpatizantes? Os russos? Não, não, não. Somos nós, os europeus, os espanhóis, os portugueses, os franceses, os italianos, os alemães, estamos a ser os próprios bárbaros. A falta de cultura, a ignorância, o desinteresse pela história está a provocar, a destruir e a desmantelar o conceito de civilização ocidental, que era muito importante. Mas é claro que, para ser um cidadão moderno, educado, democrático e culto, são necessários anos de escolaridade, educação familiar e leitura de livros sobre cultura. Para ser um fanático estúpido, bastam cinco minutos nas redes sociais. As pessoas acham mais fácil clicar nas redes sociais. Eu já faço parte disso, já disse que gosto, faço parte desse movimento. Mas depois, claro, este declínio intelectual é muito notório. Cada vez mais! Uma Europa, uma Espanha, um Portugal, que ignoram a sua História e os mecanismos culturais que os moldaram, não conseguem interpretar o presente. Quando surgem problemas como Ceuta, ou seja o que for, uma revolução ou um ato terrorista, os cidadãos veem-se indefesos, incapazes de compreender porque é que lhes retirámos os mecanismos que lhes permitiam compreender. Isto deixa os europeus indefesos contra o mundo que aí vem, e isso é muito perigoso. Para ser sincero, sou muito pessimista. Tenho 75 anos. Talvez uma pessoa mais nova seja mais otimista. Na minha idade gostaria de ser otimista, mas não acredito que as coisas vão melhorar.

—Como vê o futuro, então?

—É curioso porque nem sempre há uma solução. A História desenrola-se, acontece, há ciclos, os impérios ascendem e caem. O Ocidente está em declínio, está a cair. Não há solução. O mecanismo é a compreensão. Quando não se compreende, permanece-se... mas quando se compreende, pelo menos tem-se a clareza para saber porque é que as coisas acontecem. Por isso, que se lixe, vamos explicar às pessoas porque é que as coisas acontecem, que não existe uma única solução, que existem diferentes formas de encarar os fins. Vamos educar-nos para encarar o fim com dignidade, com honra, com coerência e estoicismo. Não há um mundo ideal. 

—Sim, mas é à procura de um ideal que os migrantes chegam à Europa. É o que acontece com aqueles que entraram de Marrocos em Ceuta. Estão errados? 

—Sonham com uma Europa que já não existe. A Europa que eles procuram, essa Europa ideal, já não existe como tal; o que existe agora é uma caricatura dessa Europa. Chegam a uma Europa que já não é o que imaginavam. Acreditam que a Europa é um lugar onde todos vivem bem, todos têm um carro, e isso não é verdade, já não é assim. Isso representa um perigo. Quando se chega com expectativas e estas não são correspondidas, isso gera ressentimento. Assim, aqueles que vêm para a Europa e não encontram aquilo que procuram, voltam-se contra essa Europa e contribuem também para a sua destruição. A frustração da desilusão é também muito perigosa, gera ressentimento e uma agitação social muito perigosa. Avizinham-se tempos muito difíceis para a Europa, e não creio que os políticos acuais estejam à altura do desafio.

—Nem o Pedro Sánchez?

—Não quero falar de Pedro Sánchez. Mas há outra questão. Há uma ou duas gerações, os políticos entravam na política com uma formação académica sólida. Eram juristas, economistas, historiadores, filósofos; tinham uma formação prévia que lhes dava peso intelectual. Agora, os políticos vêm dos partidos; são as alas jovens de partidos, portanto, já estão num partido desde os 18 anos, não conhecem o mundo e nunca trabalharam. O distanciamento da realidade é enorme. Existe uma separação entre a política e a realidade. Isto está a criar uma espécie de política autónoma e independente, dissociada da política do mundo real. Isso é ainda mais perigoso, e é por isso que sou tão pessimista.

https://rr.pt/especial/vida/2026/09/25/perez-reverte-nao-creio-que-os-politicos-atuais-estejam-a-altura-dos-tempos-dificeis-da-europa/486823/

José Condessa: "Hablaba todos los días con Jose Coronado de poesía, nos compartíamos libros"

Guille Galindo - Men's Health - 25/09/2026

En 2023, José Condessa protagonizaba nuestra portada de julio-agosto con ganas de hacerse un hueco en el cine y las series españolas tras triunfar en Portugal. Tres años más tarde, esa oportunidad ha llegado con 'El problema final', la adaptación de Netflix de la popular novela detectivesca de Arturo Pérez-Reverte. Pero no es lo único en lo que el actor ha cambiado durante todo este tiempo. "Me siento más maduro, aunque sigo aprendiendo emocionalmente cada día", afirma.

—¿Qué ha significado para ti 'El problema final'?

—Ha sido muy importante, porque Toni es mi primer personaje en español. Ya había trabajado en España, pero hablando en inglés y francés, nunca en español. No es mi lengua materna, pero lo intento hablar lo mejor que puedo. Ha sido una gran enseñanza personal, me ha dejado grandes recuerdos, y poder trabajar con actores como Jose Coronado, Maribel Verdú, Martiño Rivas o Gonzalo de Castro es un sueño cumplido. El propio Gonzalo es una persona que se ha quedado en mi corazón para siempre porque sabe mucho de Portugal y eso tendió puentes entre nosotros. Con él y con Jose [Coronado] hablábamos todos los días de literatura y de poesía, incluida la portuguesa, y nos compartíamos poemas los unos a los otros. Ha sido muy especial.

—¿Qué es lo que más te ha sorprendido de estos actores?

—Su normalidad. Yo empecé haciendo teatro con mi padre cuando yo tenía 5 años, y desde ahí he aprendido que lo más importante de ser actor es ser una buena persona. Todos nos topamos con gente menos buena en la vida, da igual la profesión. Pero tanto en 'El problema final' como cuando rodé con Almodóvar he tenido una experiencia maravillosa con compañeros españoles. Y luego son admirables también por su faceta como actores, claro. Cuando Jose Coronado recita las palabras se quedan vivas en su voz y en su cuerpo. Martiño Rivas es un espíritu libre muy interesado en el arte. María Valverde y Maribel Verdú son geniales... Podría hablar de ellos horas, son personas que ya admiraba por sus trabajos y los he admirado más al conocerles. Como te decía, es fundamental ser buena persona en este trabajo, porque al final vas a compartir con el resto una etapa de tu vida en la que sois casi familia y os veis a diario.

—'El problema final' es una adaptación de una novela de Arturo Pérez-Reverte, y como en todas las adaptaciones, habrá comparaciones con la obra original. ¿Temes que se repita la típica frase de "el libro es mejor"?

—Claro que sí, pero lo entiendo. Entiendo ese tipo de comentarios, porque a mí me encanta la lectura y me pasa muchas veces. Pero yo creo que eso sucede porque, al leer un libro, cada uno lo vive y se lo imagina de una manera. Y es difícil que algo nos guste más que lo sucede en nuestra imaginación.

—¿Qué les dirías a los fans de Pérez-Reverte que puedan ser escépticos con una adaptación de su novela?

—Que nuestra versión es muy, muy fiel a la original. Te lo digo yo que he leído el libro. Ha habido una verdadera preocupación en caracterizar a los personajes de la forma en la que lo pidió Arturo [Pérez-Reverte]. Y luego está el trabajo del director, Félix Viscarret. Yo soy muy fan suyo desde 'Patria', que es una de las mejores series que yo he visto. Su trabajo es impresionante, rodaba con el libro al lado e iba diciendo: "No, en esta secuencia el autor quiere decir esto, vamos a poner la cámara como debe ser para contar bien la historia". Fue increíble. Así que los lectores apasionados de Arturo Pérez-Reverte pueden tener la certeza de que, aunque no sea como han imaginado antes, es una serie muy fiel, muy bonita y muy respetuosa y honrosa con el material original.

https://www.menshealth.com/es/fitness/a73835628/jose-condessa-protagonista-de-el-problema-final-hablaba-todos-los-dias-con-jose-coronado-de-poesia-nos-compartiamos-libros/

José Coronado juega a Sherlock Holmes en 'El problema final'

Francesc Puig Alegre - La Vanguardia - 25/09/2026

Trece personas quedan atrapadas por un temporal en un hotel de un islote próximo a Mallorca. Una de ellas aparece muerta y lo que inicialmente parece un suicidio pronto se revela como un asesinato. Entre los huéspedes se encuentra Basil, un veterano actor que durante veinte años interpretó a Sherlock Holmes en el cine y que tendrá que recurrir a las dotes detectivescas adquiridas durante su carrera para intentar descubrir al culpable. Este es el punto de partida de El problema final , la miniserie de cuatro episodios que adapta la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte y que llega este viernes a Netflix. Dirigida por Félix Viscarret y con guion de Alberto Macías, Carlos Molinero y Marisol Farré, la ficción traslada a la pantalla el universo del misterio clásico de Pérez-Reverte y lo sitúa en la primavera de 1959. José Coronado encabeza un reparto en el que también figuran María Valverde, Martiño Rivas, Maribel Verdú, Gonzalo de Castro y Cristina Kovani. 

El resultado busca recuperar un tipo de relato que confía en la observación del espectador y en su capacidad para seguir las pistas. Coronado considera que la serie es, en parte, un homenaje a Sherlock Holmes y al cine clásico, aunque también reivindica su personalidad propia. El actor destaca cómo Viscarret y el equipo han trasladado ese imaginario a un universo “mucho más colorista, mucho más luminoso, mucho más elegante”. Para María Valverde, además, la serie constituye un homenaje al propio mundo de la interpretación, especialmente a través de Basil, un actor cuya carrera ha quedado inevitablemente ligada al personaje que interpretó durante décadas. “Un personaje te marca en algunas ocasiones tanto en tu vida que tienes que hacerte tu propio personaje porque no te queda otra”, explica la actriz.

Valverde da vida a Adela, una mujer “fría, distante, desconfiada, inteligente” y pausada que acompaña a la turista fallecida. La actriz reconoce que se siente menos cerebral que su personaje y que ella tiende más a dejarse llevar por “las tripas” y el corazón. Coronado, en cambio, encontró en Basil un personaje especialmente próximo a su propia trayectoria: “Quería hacer de un actor ya con bastantes años, que los tengo”, explica. Basil lleva veinte años interpretando a Holmes; Coronado lleva cuatro décadas interpretando policías e investigadores. “Era algo que para mí resultaba relativamente fácil”, señala. El actor también disfrutó de las escenas en las que Basil interpreta a Holmes en películas de serie B de estética cincuentera, que concibe como una caricatura del detective de Arthur Conan Doyle: “Para mí era como un cómic”.

Martiño Rivas interpreta al escritor Francisco Foxá, “un personaje elegante, osado y canalla” que acompaña a Basil en su investigación. El actor celebra precisamente el terreno de juego que propone la serie y considera que trabajar a partir de unos arquetipos, un tono y un ambiente definidos resulta estimulante porque proporciona unas reglas sobre las que desarrollar la creatividad. “Me resulta mucho más fácil cuando te dan unas directrices en base a los cuales ser creativo, que no cuando te presentan un lienzo en blanco”, explica. Frente al ritmo acelerado de buena parte del thriller contemporáneo, Rivas reivindica además una serie que permite detenerse en los personajes y en las pistas.

Maribel Verdú interpreta a la señora Ausländer, la enigmática gerente del hotel, una mujer fría y misteriosa cuyo pasado está marcado por experiencias extraordinarias. La actriz destaca especialmente el peso de la ambientación y del vestuario en la construcción del personaje, “que te da como un 70% del trabajo hecho”. Gonzalo de Castro encarna a Fonseca, un ambicioso productor televisivo con una vida turbia y numerosos secretos, y reconoce que interpretar a personajes como este permite acumular experiencias que permanecen más allá del rodaje. “Si algo tiene este oficio es que te permite vivir las vidas que no tenemos y la vida de los demás encarnadas en los personajes que se defienden”, afirma.

Cristina Kovani, por su parte, interpreta a Vicky, una joven actriz ambiciosa y coqueta que sabe disfrutar de la vida. La intérprete destaca precisamente la importancia de esos pequeños detalles a la hora de construir la atmósfera de la serie y conseguir que el espectador entre en ella. “Hay series que tienen mucho presupuesto o películas, pero creo que lo importante es la ambientación, cuidar cada mínimo detalle”, explica. Una diferencia que, según Kovani, puede estar incluso en algo tan aparentemente insignificante como “una simple sombrita de más, un poquito de polvito en una encimera”. Todo cuenta, sostiene, junto a la forma en que los actores se mueven, respiran o miran, para conseguir que el espectador quede completamente inmerso en ese hotel de los años cincuenta.

https://www.lavanguardia.com/television/20260925/11640505/jose-coronado-juega-sherlock-holmes-problema-final.html

Jose Coronado: "Sigo pensando que puedo ser perfectamente El Coyote o Don Juan Tenorio, pero la realidad es que ahora mismo me va mejor ser el abuelo de Heidi"

Jose Coronado: "Sigo pensando que puedo ser perfectamente El Coyote o Don Juan Tenorio, pero la realidad es que ahora mismo me va mejor ser el abuelo de Heidi"

Rafael Sánchez Casademont - Esquire - 25/09/2026

Jose Coronado ha sido muchas cosas: modelo, empresario, médico y abogado en formación, jugador de mus, de ajedrez, paracaidista... Y no, no estamos hablando de ninguno de los personajes de su enorme carrera como actor. A sus 69 años, el madrileño sigue en plena forma, comandando en cine y televisión las mejores producciones audiovisuales de nuestro país. Sin embargo, cuando nos sentamos a charlar con él no solo mira al presente, ni al pasado que tanto insistimos en recordarle, también lo hace decididamente hacia el futuro.

El ganador de dos Premios Goya protagoniza 'El problema final', miniserie de Netflix que adapta la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte. Que en esta ficción tenga como compañero a Martiño Rivas (41) y como interés amoroso a María Valverde (39) ya nos deja bien clara la conclusión de esta entrevista: Coronado es eterno. Lo es su arte, sus películas, su seducción y su juego. Descubrid el porqué es la recompensa que te ofrecemos por leer esta entrevista.

—No sé si Pérez-Reverte te tenía en mente, pero lo cierto es que Basil parece un personaje hecho para ti: un actor veterano que ha interpretado muchas veces a un policía.

—Sí, el personaje me venía muy bien, por mi trayectoria y por mi edad. Además, interpreto a un actor que hace de detective, pero que no deja de ser un actor. El destino hace que se fusione con el rol que ha interpretado durante veinte años, ni más ni menos que Sherlock Holmes. Evidentemente, hay un crimen y todo el mundo le invita a que investigue. Aunque en un principio dice que solo es un actor, no tarda en empezar a creérselo y a fusionarse con el personaje. Ahí está lo divertido: era un doble personaje. A Arturo ya le conocía desde hacía tiempo. Había trabajado con él en otra película, 'Oro', de Agustín Díaz Yanes. También hice un audiolibro de 'La Reina del Sur'. Es un tipo tremendamente interesante, un escritor al que sigo desde siempre y que ha hecho un trabajo impresionante.

—¿Te dio algún consejo para tu personaje en particular?

—Confiaba mucho en mí, así me lo manifestó. Estuvimos comiendo en su casa, hablando mucho del personaje, dándonos notas de la época en la que transcurre esto, finales de los años cincuenta. Vino un amigo suyo, experto en protocolo, a repasar los usos de la época, cómo se manejaba la gente en sociedad: dónde apoyabas las manos en las comidas, cómo te quitabas el sombrero, cómo se fumaba… La serie está impregnada de todos esos pequeños detalles.

—Reverte es conocido también por sus contundentes críticas de películas, series y demás. ¿Temes que no le guste vuestra adaptación?

—Me consta que está contento porque estuvo con nosotros incluso en el rodaje, dio el visto bueno a todo y estuvo muy involucrado. Exigió que tuviese una muy buena producción y que estuviese muy bien cuidada. Netflix ha tirado la casa por la ventana. No he visto unos decorados así en mi vida en España, ni un vestuario como el de Sonia Grande, que merece un Oscar… Es una serie tremendamente elegante y atractiva. Aunque es un género clásico, no estamos acostumbrados al whodunit en España. Es un homenaje a Conan Doyle y Agatha Christie, pero aquí se ha hecho una adaptación muy mediterránea, muy colorida. Es una delicia para los ojos.

—Has hecho de Goya, de El Coyote… ¿Podemos contar a Basil como tu interpretación de Sherlock Holmes? ¿Te lo tomaste como tal?

—No, yo interpretaba a un actor español que toma su nombre de Basil Rathbone, el mítico intérprete de Sherlock Holmes. Me preparé para interpretar a un actor, a alguien de mi perfil. Era casi yo mismo así que no fue difícil, salvo por resolver un crimen. Otros personajes me han costado mucho más. (...)

—Me han gustado las partes iniciales de los capítulos, esas miniescenas de puro cine clásico de Basil. Me recordó al genial prólogo de 'Cerrar los ojos'. ¿Crees que se hacía mejor cine antes?

—Por desgracia, en la época actual se tiende mucho a contar con los efectos especiales, y más ahora con la IA. Siempre se busca un ritmo vertiginoso que capte al espectador. Echo de menos ese cine que te invita a disfrutar de algo sosegadamente. En esta serie, uno de los aciertos es esa invitación intelectual al espectador que le hacen Reverte, Félix Viscarret y yo: a deducir, a comentar con su entorno quién miente y quién no. Es una especie de Cluedo en el que juegas, algo que no estoy acostumbrado a ver ahora.

—Detective o actor, Basil también es un galán clásico, con femme fatale incluida. ¿Crees que hubieras sido todavía mejor galán en el cine clásico?

—¿Por qué no? Sí. Pero bueno, me tocó nacer en Chamberí, qué quieres que te diga. Encantado y feliz de haberme movido en estos lares que adoro. Me gusta nuestro cine, soy amante del cine desde niño y creo que hemos evolucionado, en estos cuarenta años que yo llevo en la industria, hasta colocarnos en un puesto muy alto en relación a las producciones que hay en todo el mundo. (...)

—Basil ha dejado el alcohol.

—Y yo también (risas). Estoy de broma. (...)

https://www.esquire.com/es/actualidad/cine/a73637233/jose-coronado-entrevista-el-problema-final/

‘El problema final’ homenajea el Hollywood dorado en una intriga detectivesca

Natalia Marcos y Juan Carlos Galindo - El País - 25/09/2026

En esta historia situada en la España de 1959, la ambientación y el vestuario rememoran las películas del Hollywood clásico. Uno de los referentes que manejó Félix Viscarret, director de la serie, fue la película 'Mesas separadas', de 1958. El propio Pérez-Reverte sugirió este título, con Burt Lancaster, Deborah Kerr, David Niven y Rita Hayworth y cuya acción discurre en un hotel, como inspiración estética y de comportamiento de los personajes. “Eso nos llevaba a cuidar el código de conducta y el protocolo de la época y a ir hacia una estilización”, comenta Viscarret en una entrevista por videollamada.

El tono y las actuaciones se tenían que adaptar a ese juego de época. Jose Coronado en el papel de actor/detective interpreta a un individuo apocado, sumido en un sueño de recuerdos de otra época supuestamente gloriosa, alcohólico bajo un precario control. Su propio físico, algo encorvado, nos dice que es un individuo acabado. No cambia la apariencia pero sí la actitud según se mete en el papel y se cree un Holmes de carne y hueso. Y de ahí, sin destripes, al último capítulo, en el que vuelve a beber, se crece, explica todo lo ocurrido en el mejor homenaje que se podía hacer a la novela de Pérez-Reverte. Lo mismo ocurre con el personaje de María Valverde, misteriosa y a ratos excelsa, que sale del susurro en el último capítulo para dar sentido al resto de la trama. Como en la novela, los holmesianos se deleitarán con el homenaje a Irene Adler.

El vestuario y el diseño de los personajes también encontraron en el cine clásico un espejo en el que mirarse. La diseñadora de vestuario Sonia Grande, ganadora de dos goyas por 'La niña de tus ojos' y 'Mientras dure la guerra', menciona a su homólogo Anthony Powell como su gran referente para esta serie, sobre todo por su atrevimiento para usar el color en sus diseños. En concreto, cita 'Muerte bajo el sol', la película de 1982 basada en la novela de Agatha Christie. “Todo eso está aquí mezclado con las portadas del 'Vogue' o 'Harper’s Bazaar' de la época, y Balenciaga, Givenchy… un batiburrillo que compuso unos personajes que tienen un punto más colorista, más divertido”, explica Grande, quien trabaja a contrarreloj a pocos días de empezar el rodaje de la nueva película de Woody Allen en Madrid.

“Es un mundo que veías entonces a través de las revistas de moda y del corazón, no en la calle. Era una visión estilizada de una vida que nunca ibas a vivir”, tercia Juan Pedro de Gaspar, encargado del diseño de producción y la dirección de arte. La serie utilizó diversos lugares de la Costa Brava para recrear el islote balear donde transcurre la acción, con interiores construidos en los platós de Netflix. Pero cuando más disfrutó De Gaspar fue con las “pequeñas cápsulas” que sirven de prólogo de los episodios que recrean rodajes de las películas del pasado del protagonista. Ahí pudieron utilizar técnicas de la época para lograr un aspecto de cine de serie B de los años treinta. “Un par de veces he tenido el privilegio de hacer eso en mi carrera y es una gozada”, dice el ganador de tres premios Goya desde Bangkok, donde prepara la nueva película de Dani de la Torre.

Los tres destacan la creatividad y el trabajo conjunto que reinaron en esta producción. Sonia Grande subraya el trabajo artesanal del departamento de vestuario: “Todos los zapatos se hicieron a medida, diseñamos los sombreros… No hay absolutamente nada en la serie que no se hiciera en nuestro taller y que no fuera dibujado por nosotros. Fue una experiencia a la antigua, como se hacían las películas en las épocas gloriosas del cine”, dice Grande. El cuidado que se puso en el vestuario influyó tanto en una realización que quería sacarle todo el partido posible, como en los intérpretes: “Cuando María Valverde se vistió de personaje en las pruebas de cámara, se transformó”, recuerda Viscarret. “El diseño de vestuario le ayudó a configurar esa especie de Grace Kelly madrileña, cómo se mueve, con una cadencia casi de otra época”.

La obra de Pérez-Reverte está repleta de guiños a la mejor novela enigma, al misterio como reto para el protagonista y para el lector. El homenaje al cine es más explícito que nunca en el episodio final, el favorito de Viscarret. “Es el más hitchcockiano, con guiños metalingüísticos y grandes aportaciones de Juan Pedro de Gaspar, donde parte de los decorados que eran ficticios ahora están en el rodaje”.

También la luz y el color ayudan a contar la historia en 'El problema final', donde el color del vestuario está directamente relacionado con el ritmo de la historia. “La serie se va oscureciendo según avanza la resolución del crimen y se desvela lo que les ha ocurrido a esos personajes”, dice Sonia Grande. “Es un viaje hacia la noche”, remata Viscarret.

https://elpais.com/television/series/2026-09-25/el-problema-final-homenajea-el-hollywood-dorado-en-una-intriga-detectivesca.html

https://elpais.com/videos/cuestionario-acelerado/2026-09-25/los-protagonistas-de-el-problema-final-la-nueva-serie-de-misterio-de-netflix-responden-el-cuestionario-acelerado-de-el-pais.html

Maribel Verdú nos presenta 'El problema final' junto a Martiño Rivas: "Lo que te deja poso como actriz son las cosas jodidas"


Jose Madrid - elconfidencial.com - 25/09/2026

Es una de las series más esperadas de este mes de septiembre. Y no es nada raro viendo el reparto que hay detrás. José Coronado, María Valverde, Gonzalo de Castro o Maribel Verdú y Martiño Rivas protagonizan ‘El problema final’, que llega a Netflix este mismo viernes. Una adaptación de la novela de Arturo Pérez-Reverte que nos lleva a un hotel perdido en una isla española en 1960; un lugar al que se ven abocados una serie de personajes de lo más variado entre los que destaca un viejo actor que, en su momento, se hizo famoso por encarnar al mismísimo Sherlock Holmes y que, de repente, tendrá que resolver varios casos de asesinato. Con Maribel Verdú y Martiño Rivas hablamos sobre la moda de los ‘whodunits’, los repartos corales y la evolución de las carreras actorales y los personajes adecuados a cada edad.

—Con todo el universo de Sherlock Holmes, desde Conan Doyle a las películas de Basil Rathbone, ¿qué relación previa teníais con el personaje? ¿Habíais leído la novela de Pérez-Reverte antes de hacer la serie?

—MR: Yo la antes y comentábamos que quizás eso te condiciona la mirada. Cuando llegas a los ensayos ya lo haces con una imagen predeterminada de cómo se debería hacer, de cómo es el personaje y de las relaciones que establece con los demás. Y no siempre eso tiene por qué guardar relación después con la visión del director o con la del guionista que ha hecho la adaptación. Nunca había leído las novelas de Conan Doyle. Evidentemente, por pura iconografía sabes quién es Sherlock Holmes. Incluso hubo una época en la que vivía en Londres y pasaba todo el rato por Baker Street. Desde la estación hay una especie de homenaje constante a la figura del detective, pero no había leído sus novelas.

—Pues exactamente lo mismo. No había leído las novelas de Conan Doyle. Obviamente, he visto un montón de películas sobre Sherlock Holmes y sí había leído la novela de Pérez-Reverte antes de hacer la serie.

—Maribel, te acabamos de ver también en ‘Gracias, equipo’. Pensaba en ‘Amantes’, de Vicente Aranda, y en la diferencia entre aquella chica y las mujeres que interpretas ahora, personajes con otro peso y otra seriedad. ¿Cómo vives esa evolución?

—Es que ni la Maribel de ahora podría hacer aquellos personajes, como el de ‘Amantes’, ni la Maribel de entonces podría hacer esto. Cada cosa llega a su debido tiempo. Hay personajes que puedes hacer a una edad determinada. Estoy feliz, no, lo siguiente, de todo lo que hice, porque es lo que me ha llevado hasta aquí. Pero es verdad que, cuando tienes una edad, una madurez, has vivido tanto y te han pasado tantas cosas en la vida (sobre todo cosas malas, porque lo que realmente deja poso son las cosas jodidas de la vida), tu mirada es diferente. Tu manera de interpretar es diferente y la hondura de tus personajes también es diferente. Obviamente, ahora mismo no vas a hacer de alguien ingenuo que no ha vivido nada y que no tiene ninguna experiencia, porque no sería creíble y porque no es lo que toca. Me encanta esta etapa y los personajes que me está tocando interpretar. La sargento Gutiérrez en la serie de Urbizu, ‘Anatomía de un instante’, lo que voy a hacer ahora en ‘Furia’ o este personaje, una mujer con un pasado tenebroso, que estuvo viviendo en Auschwitz, que enviudó y que ahora es la dueña de este hotel donde acoge a toda esta gente. Además, hay una asesina y no se sabe si puede ser ella o si está involucrada o no. Son personajes con aristas que entonces no podías hacer, lógicamente.

—Martiño, tu personaje tiene algo de Watson y llega un momento, especialmente en el tercer capítulo, en el que parece que todas las sospechas apuntan hacia él. ¿Cómo se maneja esa ambigüedad en una historia en la que nunca sabes quién es culpable?

—Intentando ahondar todavía más en ella, potenciándola. Cuanta más incertidumbre haya, mejor. Lo interesante es conseguir que el espectador vaya transitando, pivotando de una sospecha a otra. Ir conduciéndolo y, de algún modo, haciéndole pensar lo que tú quieres que piense desde la visión del director o del productor, para mantenerlo en vilo y generar nuevas expectativas. Como actor, una de las directrices que teníamos era intentar generar constantemente esa sensación de desconfianza hacia el otro, de mirarlo de reojo. Incluso, a veces, poner cara de: “A lo mejor me han pillado”.

—Las localizaciones de la serie son espectaculares. Siempre se pregunta a los actores si rodar en lugares así tiene algo de vacaciones, aunque evidentemente sea trabajo. ¿Se disfruta también esa parte?

—MR: No son vacaciones, pero sí son experiencias. A mí no me cuesta nada decirles adiós a los personajes; de hecho, los abandono muy rápido. Pero sí me cuesta decirles adiós a los proyectos, en el sentido de asumir que a toda esa gente con la que has estado no vas a volver a verla necesariamente. Es casi como un campamento de verano. Si vuelves a tener contacto con ellos será porque la vida os pone otra vez en el mismo sitio, pero la mayoría de las veces, cuando termina un rodaje, la gente se dispersa. Y eso no quiere decir que lo que haya sucedido o las relaciones que hayáis establecido hayan sido frívolas. Han sido genuinas y sentidas mientras duraban, pero también forma parte de la naturaleza del oficio que después cada uno siga su camino.

—Como espectadores y lectores, ¿sois aficionados al género de misterio, a Agatha Christie y al clásico ‘¿quién lo hizo?’?

—MV: Todo depende de la calidad de los escritores. Cuando es Wilkie Collins, con ‘La dama de blanco’, que creo que es uno de los primeros libros considerados dentro del género; cuando es Georges Simenon... Yo era una loca de Henning Mankell. Hay autores que son realmente sobresalientes. Lo que pasa es que luego se ha apuntado mucha gente a esta moda y a mí ya la literatura de “venga, un whodunit porque sí” me revienta bastante. Soy más de los clásicos, porque sabes que son impecables. Eso de seguir una corriente simplemente porque está de moda... No todo el mundo es igual ni se puede meter a todos en el mismo saco. ¿Me gustan este tipo de novelas? Pues depende de quién las escriba. ¿Me gusta este tipo de cine? Depende. Me gusta Hitchcock, por ejemplo.

—Este tipo de historias también suelen ser muy corales. Hay actores a los que quizá les cuesta más no llevar todo el peso de una película o una serie. ¿Vosotros reivindicáis esa coralidad?

—MV: Yo la defiendo a muerte. Me encanta. Nada me gusta más que compartir con mis compañeros. Nada me gusta más que no estar sola. Hacer un monólogo en teatro... Me moriría. Necesito mirar a los ojos a un compañero, necesito empatizar, compartir, reírme. Me gusta muchísimo. Ahora, por ejemplo, en ‘Gracias, equipo’, también estoy con un grupazo de compañeros. En ‘Furia’ somos también un grupo constantemente. Es maravilloso. No tengo ningún afán ni ningún interés en decir: “No, yo quiero un mano a mano con una persona y ya”. No. Eso ya fue. Como dicen los argentinos, ahora toca otra cosa. Y bienvenida sea. Y además, perdóname, pero también es menos cansado. Lo otro es agotador a un nivel... De vez en cuando, vale. Pero cómo mola que te digan: “No, mañana entras a las once”. “¿De verdad? ¿A las once?”. O encontrarte con una secuencia de veinte páginas en la que a lo mejor tú tienes cuatro frases.

—También es una manera de delegar en tus compañeros y de aprovechar las sinergias que se generan cuando estás muy conectado con ellos. Cuando estás en todas las escenas, te puedes permitir bajar la guardia en algunas. Pero cuando tienes momentos muy dosificados y tu personaje tiene que mostrar una faceta concreta de sí mismo en una secuencia, tienes que darlo ahí. No vas a tener muchas más oportunidades. Cuando eres protagonista y tienes mucha más presencia en pantalla, tienes más ocasiones para enseñar distintos aspectos y la complejidad del personaje. Cuando es algo más coral, tienes que hacerlo en momentos muy específicos.

https://www.vanitatis.elconfidencial.com/estilo/ocio/2026-09-25/maribel-verdu-martino-rivas-entrevista-el-problema-final-netflix_4430737/