26 julio 2026

«Tener como compañera a la muerte te vuelve lúcido»


Jesús García Calero - abc.es - 26/07/2026

Fue un encuentro frugal. A la sombra de una incipiente amistad. Andrés Roca Rey compartió una conversación con Arturo Pérez-Reverte, de la que fuimos testigos. La casa del escritor se abrió como un pasadizo secreto. La figura peruana hizo el paseíllo entre miles de libros y la colección de sables del autor de 'Alatriste' hasta llegar al lugar elegido, en un rincón umbroso de la nutrida biblioteca. El matador caminaba en silencio junto al rumor incesante de los libros y la molicie de las hojas afiladas de las viejas espadas. Iba concentrado. Alguien que pone su vida en riesgo en el espectáculo único de los toros parecía un poco abrumado y, a la vez, decidido a una conversación a tumba abierta.

Sentimos que a ambos les importaba el resultado. La sinceridad, el tono de confesión, alcanzó cotas que a muchos les parecerán extrañas. Los espectadores de 'Tardes de soledad', la película de Albert Serra, ya nos habíamos asomado antes a un momento único de incertidumbre y ensimismamiento de Roca. Por eso este es un encuentro lleno de poder simbólico, donde se cruzan las voces del matador y del maestro de esgrima; el joven héroe traba plática con el veterano reportero de mil guerras.

Ambos portan heridas, no todas simbólicas. Viejas cicatrices con las que tienen intimidad. Van a hablar del peligro, del riesgo que se asume y el que no se sabe; del miedo, de la muerte rondando y de la salvación, si hubiera; de la vida sentida, de la insípida, del público, de la sociedad, de los abismos y del sentido y el sentimiento de la vida. Pérez-Reverte es anfitrión y actúa espontáneamente, preguntando al torero con pulso del periodista, directo al grano:

—Hay un momento de 'Tardes de soledad', cuando vas en el coche camino de la plaza, donde la cara de concentración que llevas no es igual que cuando vuelves. Te hablan y vas como ido, como si no oyeses. Yo conozco esa cara, la he visto muchas veces cuando iba a algún sitio duro, de mucha candela, con mis compañeros de la tele. Ellos tenían la misma expresión. Callados, concentrados. Supongo que es la cara de todo ser humano que va a enfrentarse a un momento importante en la vida. Como si te desligaras del mundo y te encerraras en ti mismo. ¿Es correcta mi apreciación?

—En esos momentos es cuando más interiorizas y estás más metido dentro de ti. No es que esté ido, estoy preparando lo que viene. Y, obviamente, también muy preocupado. Yo creo que la gente que pasa miedo, los corredores de Fórmula 1, los soldados, los toreros, o gente que está en un mal momento de salud, tienen eso en común.

—A veces la palabra miedo, tú la has dicho, no es exacta. Hay una concentración, una tensión expectante, a ver qué va a ocurrir, cómo voy a salir de esto, que el pitón roza la femoral. Sólo después piensas: qué cerca estuve…

—Sí, sí. Yo siento mucho miedo.

—¿Antes también?

—Sí, yo siento miedo siempre. Después me relajo un poco y digo: «¡Uf!, hay que ver las cosas que han pasado». Al fin y al cabo, el toreo es un arte, estás toreando todos los días prácticamente, y hay días que te levantas y no entiendes el toreo. No entiendes, ni sabes, ni siquiera quieres torear a veces. Es en ese momento cuando más miedo me entra porque, digo, me voy a poner delante de un toro, no siento nada, y me estoy jugando la vida. Es muy duro. Me pasó en 2023, que no sentía delante del toro, y en 2021 también. Tienes que hacer como si sintieras, pero sin sentir. Y es una pena, la verdad, que te pase algo sin sentir. Eso es jodido. Ahora bien, no hay nada más bonito y más libre que cuando sientes mucho, cuando tienes una ilusión, cuando tienes una meta entre ceja y ceja y vibras por dentro. Ahí te da igual hasta la propia muerte.

—Me pregunto muchas veces a qué se tiene más miedo, ¿a la cornada o al fracaso?

—Si no estoy preparado psicológicamente, mi mente está confundida y le tengo más miedo a la cornada. Si estoy mentalizado, me da más miedo el fracaso. Más que la oreja, o que escriban bien o mal de ti, el peor fracaso es cuando todo lo exterior está bien, pero tu interior no lo está. Ese es el fracaso más jodido.

El escritor asiente, lo escucha. Se hace un breve silencio.

—¿Alguna vez has pensado mirando al toro: «Este hijo de puta me va a matar esta tarde»?

—Delante del toro, no. Que me va a coger, sí, pero que me va a matar, no. Antes de torear, sí. He llorado dos veces vistiéndome de torero, pensando en la muerte, asumiéndola. En el mundo del toro vives como en una continua montaña rusa de emociones. Por eso, tienes que preparar cada día más al hombre. El hombre se va alimentando de lo que hace el torero, pero llega un punto en que si el hombre no está preparado, el torero y el hombre se hunden y terminan fracasando los dos.

Ante la sinceridad de Roca Rey, Reverte se crece, insiste, conecta.

—Cuando yo estaba en las guerras, a veces hacía cosas porque me estaban mirando o porque sabía que los espectadores lo iban a ver. A lo mejor si hubiera estado solo no lo habría hecho. ¿Hasta qué punto te hace ser valiente el sentirte mirado?

—En un tentadero muchas veces he tenido valor y solamente estaba mi cuadrilla; no tenía que demostrarles nada y he dado un paso más porque yo interiormente lo necesitaba. El valor también sale para demostrar algo al público, porque muchas veces te sientes incomprendido. Lo importante es que el valor salga no por lo exterior, sino desde dentro, porque te lo quieres demostrar a ti y eres feliz haciéndolo.

—¿Ocurre también en la plaza que el público no lo ve, pero tú sí sientes lo cerca que ha estado?

—Sí, lo veo mucho en compañeros con los que estoy toreando. Hay un momento en que te relajas un poco cuando estás en el callejón. Y ves un compañero pasándose un toro muy cerca, o viendo que está al borde de que lo coja y ves cómo le da igual; esas cosas, la verdad, impactan. Y lo bonito también es que ellos sienten lo mismo contigo. Cuando estás delante del toro, no sé si es la adrenalina o si estás como en un éxtasis y no te fijas tanto en esos pequeños detalles que pueden cambiar tu vida, o que pueden acabar con ella. Siento que nos admiramos. Y no solamente admiro a los matadores, también a los subalternos, a los ganaderos, a todos.

—¿Usted cree que está mal pensar tanto en la muerte?

—No. Al contrario, creo que es muy saludable. Tener la muerte presente como compañera, sabiendo que en cualquier momento un semáforo en rojo, un virus, una bala, un resbalón en la bañera, una embestida del toro, puede acabar con todo, te mantiene lúcido, despierto, atento. Pensar en la muerte a menudo, no de una manera psicopática, sino de una manera racional y serena, te ayuda a vivir mejor porque estás todo el tiempo preparado. Yo he visto morir a mucha gente. Cuando un tío muere con cara de sorpresa, pienso que no ha comprendido nada. La muerte es una compañía habitual, educativa. Te hace más cauto, no te relajas. Yo soy marino, paso mucho tiempo en el mar. El mar es como un toro, el mar es imprevisible. El mar, de pronto, derrota para acá, derrota para allá, te la puede jugar, siempre que te descuides te puede matar, como el toro. Y la certeza de la muerte justamente es lo que te mantiene lúcido y despierto. Tenerla como compañía natural es positivo. ¿Qué opinas tú?

—Lo mismo. Hay gente que dice: «No, yo no quiero pensar en la muerte». Creo que la muerte es lo que lo que es; simplemente muere el cuerpo. Yo sí creo en la eternidad.

—Entonces, tú tienes menos mérito porque crees que vas a ir al cielo. Los demás lo tenemos peor.

—Creo que somos energía. Estamos aquí y tenemos muchos propósitos. El propósito de ser torero, escritor, la familia.

—Los hijos te harán más cobarde cuando los tengas. Pero sigue...

—El verdadero propósito de la vida, más allá de todo esto, es preparar el alma para ese día de morir. Me he dado cuenta de que las personas que viven preparando el día de su muerte, o que son conscientes de que en cualquier momento puede llegar eso, se van en paz.

—Hace ya 20 años hice un reportaje con Espartaco. Me fui con él durante dos semanas para acompañarle en todas las corridas. Juan es un tío estupendo, me cayó muy bien. El reportaje lo titulé 'Los toreros creen en Dios' porque me decía Juan que «me hace falta», con ese acento que tiene. Y yo supongo que creer en Dios, tener esa fe, ayuda, da una serenidad especial.

—¿Usted cree en Dios?

—No. En la plaza a lo mejor está más cerca, pero donde yo estuve Dios estaba muy lejos.

El torero enarca levemente las cejas.

—¿Cree que cuando termina la vida se acaba todo?

—No se acaba todo. Se acaba mi vida.

—¿Y el alma? ¿Y los fantasmas?

—La guerra me quitó muy joven esas cosas. Los fantasmas son la memoria. Los fantasmas los llevo conmigo, los fantasmas de los remordimientos, de las cosas buenas, de las malas. Las cobardías, las claudicaciones, también los heroísmos y las heroicidades, eso nos acompaña toda la vida. Y los amigos muertos. Ahora, con 75 años, ya pienso más en los amigos muertos, las cosas perdidas, las cosas imposibles, las cosas olvidadas, las cosas que ya no van a poder ser… Pero voy con mucha serenidad. No he creído nunca que hubiese otra vida después. O lo dejé de creer muy pronto. Cuando has tenido una vida como debes tenerla, que has hecho cosas que están bien, has conocido a personas importantes, has sido bueno siempre que has podido, has sido malo lo imprescindible, has sido lo cruel que tenías que ser, has sido generoso... llegas al final sin necesitar a Dios para morir con serenidad. Ese es mi planteamiento. Pero respeto, jamás me he burlado de los sentimientos...

—Hay que tener la mente muy fuerte para eso.

—Bueno, yo empecé muy joven, yo fui a la guerra con 20 años. La guerra es brutal y te lo borra todo. Yo tuve que reconstruirme. Cuando fui a la guerra, yo era un chico que había leído mucho, con unas ideas románticas sobre el mundo, la religión, el amor. Todo eso quedó demolido por completo. Tuve que rellenar los huecos con otras cosas: lealtad, amistad, dignidad, y con eso me fui arreglando. Fue un proceso de demolición muy grande.

Roca está como en trance:

—¿Nunca fue a un psicólogo?

Reverte se sorprende. Apunta una sonrisa, pero de pronto levanta los ojos a las estanterías.

—No, nunca. Mis psicólogos son estos, los libros. Cuando tengo algún problema de cabeza, me lo solucionan.

El escritor demuestra también que sabe dar una larga cambiada:

—¿Y tú, al enfrentarte a la muerte de una manera tan directa, tan próxima, has tenido ideas previas que se tambalearan?

—Sí, sí.

—¿Qué te ha enseñado ese cuerno a un palmo de la femoral?

—Que por los huecos de la cornada dicen que se va el valor, y es verdad. Cada día cuesta más trabajo.

—¿Cuantas más cornadas más trabajo cuesta ser valiente?

—Cuesta más trabajo, no solamente por tus cornadas, también por las que ves. En 2016 lo pasé fatal. Corté cuatro orejas en Arévalo, me había sentido muy bien, y cuando iba a dar la vuelta al ruedo, El Juli se me acerca y me dice: «Andrés, ha cogido un toro a Víctor Barrio, intenta no dar la vuelta al ruedo». Le digo: «¿Pero por qué, si aquí cogen a la gente?» Lo miro otra vez y le digo: «¿Lo ha matado?» Y me dice: «Sí». Y se me cayó el mundo. Tuve un apoyo muy grande con mi hermano. Recuerdo una frase que me dijo: «En las curvas, cuando todo el mundo deja de acelerar, es cuando más tienes que hacerlo para distanciarte del resto». Y eso intenté hacer y la verdad es que fue una buena temporada, cuando rompí como matador de toros. También un novillo mató a un amigo en un pueblo del Perú. Me entró una pena tremenda, pensaba que era porque no había un buen hospital. Con esto me di cuenta de que sí: en España, con médicos buenos, también se va un hombre. Y me di cuenta de que esto tenía una seriedad tremenda. Al año siguiente, en 2017, mata un toro a Iván Fandiño. Me pasa más o menos lo mismo. Voy a coger la oreja y me dicen: «No des la vuelta al ruedo porque un toro ha matado a Fandiño». Y eso sí que me reventó. Me reventó totalmente. Llegué a Badajoz, me cogió un toro entrando a matar. Me pegó una cornada interna y me hizo pensar muchísimo. Llegué a Pamplona, me pegó otra cornada otro toro entrando a matar. Se me partió la espada las dos veces, en Badajoz y en Pamplona. Y ahí sí fui hombre muerto mentalmente.

El escritor mira al matador con mayor concentración a medida que avanza esta larga confesión, su cuerpo se incorpora imperceptiblemente hacia Roca, que continúa:

—Estaba fatal. Me acuerdo que entraba a ver mi cuenta del banco y decía: «¿Con esto seré capaz de vivir toda mi vida?» Me quería retirar. Reaparecí en Santander con El Juli, que estuvo increíble. Yo decía: «Este hombre, con 20 años de alternativa, con todo lo que tiene, con todo lo que ha conseguido, y yo estoy en mi segundo año de alternativa, yo soy una mierda. Estoy fatal, yo no puedo seguir aquí». Veía a Perera también, toreábamos una corrida de Garcigrande, y se echaba el capote a la espalda en los medios, y yo me decía también: «Este hombre tan grande y sigue haciendo estas cosas después de tanto tiempo. Yo no soy capaz». Me fui de esa corrida reventado. Toreé en Azpeitia, plaza a la que nunca regresé. Tengo un recuerdo muy malo porque cogió un toro a Curro Díaz; Perera también toreaba y estuvo increíble. Y yo fui incapaz. Incapaz porque mi corazón, mi mente, mi yo no podían. No podía estar delante del toro. Lo único que quería era irme a mi casa, pero no a la de aquí, sino a la de Perú y ponerme a estudiar. Era mi segundo año de alternativa y tenía 19 años. Ese mismo día, en Azpeitia, le dije a Viruta, mi banderillero de confianza de siempre: «Me voy a retirar. Yo no aguanto más».

Hay un silencio impresionante. Se les oye respirar. Lo rompe el escritor.

—¿Y qué cambió?

—Mi hermano Fernando me dijo: «Ven a la casa». «Fernando, voy a llegar a las cinco de la mañana, vas a estar dormido. No me hagas ir por gusto». Pero fui. Cuando llegué, solo me dijo que diese una vuelta por la casa. «¿En serio me has hecho venir y no vas a hablar conmigo?». Insistió: «Que te des una vuelta por la casa». Me fui a mi cuarto. Me fui a la lavandería, a la cocina. Me fui al jardín, donde me embarraba cuando jugaba a ser torero. Y me fui acordando de muchas cosas de mi niñez y de las verdaderas ilusiones que tenía. Llegué al bar, lo abrí y pensé: «Vaya pedazo de fiesta de fin de temporada que tiene». Y salí de mi casa renovado, ya tenía una ilusión. Si me retiraba, me iba a arrepentir. Y desde ese momento en que lo pasé tan mal, nunca más el dinero ha sido una prioridad para vestirme de luces.

—Eres una figura, ganas dinero, te querrán las chicas guapas. Lo que te voy a decir no te va a gustar: de vez en cuando debe morir algún torero. Creo que únicamente la muerte de un torero de vez en cuando, y lo vas a entender porque eres un tío inteligente, justifica todo lo demás. El eje en torno al cual gira la magia de la Fiesta, la grandeza de la Fiesta, la gloria de la Fiesta, lo legendario de la Fiesta, es justamente que los toreros pueden morir.

—Totalmente de acuerdo.

—Si un torero no muriera nunca, sería un festejo más. Es trágicamente paradójico, ¿no? Pensé que no te iba a gustar.

—Totalmente de acuerdo, y eso me hace irme al principio de la conversación. Muchas veces uno no siente y torea, y eso da una pena tremenda porque te puede pasar algo, Yo intento sentir, y sentir muchísimo, y no solamente delante del toro, sino en la vida. Muchas veces me vuelvo loco porque no siento como yo quiero. Necesito sentir muchísimo, cada instante, cada faena, cada despertar… Porque quiero estar preparado, quiero asumirlo en paz. Por si me tiene que pasar a mí también. El otro día conversaba con Luisma (su apoderado), era uno de esos días que no me sentía bien y le decía que no me gustaría que me matara un toro sin sentir. Si estoy sintiendo, te prometo que si tiene que pasar, no me importaría.

—Te entiendo perfectamente.

—No solo un torero lo tiene que aceptar. Todos tenemos que prepararnos para ese día, sentir mucho hasta que llegue ese día, para irte tranquilo. Cuando no estoy preparado y no siento, me vuelvo loco.

—Cuando yo iba a la guerra y volvía, después de estar dos meses en Sarajevo, nunca conseguía estar de vuelta del todo. Había distancia.

—¿Con la familia?

—Con todos, hasta con las personas más íntimas. Todavía me ocurre, y fíjate que hace casi cuarenta años que no voy a una guerra. No es que te sientas superior, sino que te sientes como fuera. O sea, no arriba, sino a un lado. Nunca consigues sentirte parte total del mundo en el que te estás moviendo, como si ese que has hecho allí, en la plaza, en la guerra, te dejara ya un espacio que nunca más vas a poder salvar del todo. ¿Te sientes así?

—Sí, es verdad que muchas veces intento encajar.

—¿Crees que algún día volverás a ser normal? Yo creo que nunca se vuelve a ser normal.

—Yo muchas veces quiero encajar y veo a la gente conversar de cualquier cosa, se meten en la conversación y digo: «Uf, qué suerte». Yo muchas veces no puedo, intento disimular... Me dicen que tengo TDAH, yo no sé si lo tenga y nunca me hice pruebas, pero a veces me quedo así, en mis cosas, como aparte. Intento relacionarme con personas que me aporten. Creo que cuando vives en una montaña rusa, con estos vacíos, es importante relacionarse con personas normales.

—Pues este veterano, que no fue torero sino reportero, te va a hacer un pronóstico: nunca lo conseguirás del todo. Oirás hablar de cosas que a la gente le importan mucho, serás correcto y educado, pero algo de ti estará fuera de todo eso. Y eso va a ser siempre, te lo pronostico. Dentro de unos años lo recordarás. Nunca serás normal, nunca.

—Bueno, o los que no son normales son ellos.

Reverte se ríe. Señala a Roca con énfasis.

—¡Ese es el punto! A lo mejor resulta que la gente no se da cuenta de que vive a un centímetro de las astas de un toro. La gente va por la calle y no se da cuenta cuando conduce, vive, sonríe, va a bailar, se ducha, va a la playa, de lo fácil que es que el toro te meta el cuerno en la femoral. ¡Es muy bueno lo que has dicho, que a lo mejor los normales somos nosotros! Yo no habría podido definirlo mejor.

Roca sonríe. Pero el escritor no hace pausa, vuelve al tema.

—Cuando vuelves sangrando de una plaza y te quedas solo, yo estoy seguro de que te respetas a ti mismo. Puedo equivocarme, pero creo que es el primer respeto que buscas.

—Antes toreaba para conseguir algo: cortar orejas, triunfar, comprarme una casa… Ahora con lo que verdaderamente me quiero llenar es con sentirme bien yo.

—Ahora es cuando eres un héroe. Antes no. Te voy a contar una cosa personal. Yo cumplo 75 años dentro de unos meses. Y aún así tengo un barco velero. Y me cuesta, puedo darme un golpe, días sin dormir... Pero necesito seguir yendo. Sabes que te vas enfrentar al viento, al mar, a tu talento como marino, a tu cansancio, a tu fatiga, al peligro. Yo no salgo al mar para que me aplaudan. Soy yo quien se reconcilia con el viejo que empiezo a ser, fiel a mí mismo. Supongo que te refieres a eso, a que sientes algo así. El problema estará cuando ya no torees, ¿cómo vas a hacer para seguirte respetando a ti mismo cuando seas un tipo con canas, un poco de tripa y ya las chicas no te sonrían?

—No creas que no lo pienso.

—¿Cómo te ves?

—Desde 2023, me pongo a pensar mucho en cómo será vivir sin torear. Pregunto mucho a los toreros retirados.

—¿Y cómo se sienten? ¿Qué te dicen?

—Pues yo creo que todos tienen un vacío. Vas preparando la mente. Pero me pregunto: ¿cómo hará la gente normal que trabaja en una oficina? Tienen una ventaja, que ya saben vivir así desde el principio. Yo no. ¿Cómo voy a solucionar esa tristeza, esa nostalgia o hasta esa felicidad, el día que no toree, cómo voy a ser capaz de expresarlo? Me va a tocar aprender. Eso me preocupa.

—Mira cómo lo solucionó Belmonte…

—Vamos a intentar no llegar a eso...

—Eres muy joven. Te deseo que sea una buena solución. No siempre es fácil.

Hay otro breve silencio. El escritor recuerda algo y vuelve a preguntar.

—Decías que te sientes a veces incomprendido en la plaza. Espartaco me dijo una cosa muy interesante: «El público tiene derecho a no saber». Eso me gustó, que el torero sea capaz de ponerse en lugar del público que le está insultando. ¿Alguna vez has tenido broncas en las plazas, o te han dicho cobarde, hijo puta?

—Sí.

—¿Y comprendes al público? Me gustaría desarrollar eso.

—Hay veces que les das la razón.

—Tienen derecho a no saber.

—Van a verte, ¿quién sabe si lo estás pasando mal? No tienen por qué saberlo. Tú vas ahí a entregarte, a hacer una obra de arte, a expresarte, y el público quiere ver eso no un día, sino todos. El público nunca tiene la culpa. La culpa la tiene uno por sus decisiones, por su mala preparación o por su mala suerte. El público nunca. Eres una persona y puedes estarlo pasando mal por lo que sea, un problema familiar, porque estás enfermo o porque tienes diarrea o un pleito. Tienes que dejarlo todo en el hotel, ponerte el traje y dejar a la personas atrás. Por eso digo que es muy triste estar delante de un toro y no sentir. A mí qué más me da que un toro me coja estando entregado y feliz. Entras a la enfermería orgulloso. Dices: «Oye, me he entregado, ha tenido que pasar esto, a recuperarme y a seguir». Pero torear sin sentir, eso es horrible. Eso es lo más duro para mí.

—La vida es una escuela cuando estás en el sitio adecuado. ¿Qué edad tienes ahora, Andrés?

—Veintinueve.

—Comparado conmigo, eres una criatura, pero me doy cuenta de que tu madurez, tu conversación, incluso tus silencios no corresponden a los de un chico de 29 años en absoluto. ¿Por qué?

Roca Rey guarda silencio. Pérez-Reverte se queda un momento pensativo.

—Creo que eres un héroe, porque el héroe es el que, sabiendo, se levanta y pelea. Levantarse y pelear sin saber es muy fácil, cualquier idiota puede hacerlo. Esa es la gran diferencia: saber o no saber. Y este tío sabe. Ya sabe. A lo mejor cuando empezó no sabía. Ha estado donde no todo el mundo está. Cuando una mujer lo abraza, está abrazando algo más que un chico joven y guapo: está abrazando una biografía. Está abrazando un héroe, no en el sentido tontorrón de la palabra. Está abrazando la densidad de un ser humano que ha vivido. Hasta sus silencios no son los silencios de cualquiera. Son silencios del que sabe. Son silencios de héroe, y los héroes, ya sabes, son héroes silenciosos. Sobre todo porque saben que muchas de las cosas que han aprendido, si las cuentas, no las van a entender, o van a ser malinterpretadas. La vida te hace comprender que hay cosas que es mejor no contarlas. ¿Para qué vas a quitar la ilusión? Déjalos que sean felices.

El escritor mira a los periodistas de ABC.

—Me gusta este tío.

—Muchas gracias.

https://www.abc.es/cultura/toros/perezreverte-roca-rey-20260726013820-nt.html

17 julio 2026

Inauguración de la escultura de Alatriste en Cartagena


El capitán Alatriste ya monta guardia frente al Arsenal de Cartagena

Alba Molina - murciaeconomia.com - 17/07/2026

“No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente”. Treinta años después de aparecer por primera vez sobre el papel, Diego Alatriste ha abandonado por un momento las calles oscuras del Madrid del siglo XVII para ocupar un lugar permanente en Cartagena.

La ciudad portuaria ha inaugurado este viernes el monumento dedicado al capitán Alatriste, el célebre personaje creado por Arturo Pérez-Reverte, en un acto celebrado en la plaza del Cuartel del Rey y al que ha asistido el propio escritor cartagenero. La escultura se levanta junto a los Jardines de Capitanía General y frente al Arsenal Militar, un enclave que refuerza el vínculo de la obra con la historia naval y castrense de Cartagena. El descubrimiento del monumento, presidido por la alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, convierte al veterano soldado de ficción en un nuevo habitante del casco histórico. Alatriste permanecerá allí con la mano cerca de la espada, el rostro curtido y esa actitud sobria de quien ha visto demasiado como para concederse gestos innecesarios.

La estatua alcanza los 2,40 metros de altura y ha sido realizada en bronce por el escultor Salvador Amaya a partir de un boceto original del pintor Augusto Ferrer-Dalmau. Para crear la pieza definitiva, Amaya trabajó previamente con un modelo de cerca de 1.000 kilos de barro, posteriormente trasladado a fundición para obtener una figura de aproximadamente 600 kilos. El resultado reproduce con detalle la indumentaria, las cicatrices, las arrugas y el cansancio contenido del personaje. No presenta a un héroe reluciente o victorioso, sino a un soldado veterano, firme y endurecido por las campañas, las heridas y una España tan poderosa en apariencia como frágil en sus entrañas. Pérez-Reverte pudo seguir de cerca la fase final del modelado durante una visita realizada en marzo al taller de Salvador Amaya en Toledo. 

La conexión del monumento con Cartagena no termina en el lugar elegido. El pedestal incorpora sillares históricos procedentes del Arsenal Militar y cedidos por la Armada, de manera que el personaje literario se sostiene simbólicamente sobre una parte material de la historia naval de la ciudad. La plaza del Cuartel del Rey, donde se encontraban los antiguos cuarteles del mismo nombre, ha sido remodelada para dar protagonismo al conjunto escultórico. Su ubicación frente al Arsenal convierte la estatua en una pieza integrada en el paisaje militar de Cartagena y en un nuevo punto de interés para vecinos, visitantes y lectores de la saga.

El proyecto fue presentado públicamente en octubre de 2025 en la sede de la Real Academia Española, con la participación de Noelia Arroyo, Arturo Pérez-Reverte, Augusto Ferrer-Dalmau y Salvador Amaya. Desde su concepción, la obra fue planteada no solo como un homenaje al personaje y a su creador, sino también como el primer gran monumento público dedicado específicamente a los Tercios de España.

Diego Alatriste y Tenorio es un veterano de los Tercios de Flandes que, tras regresar de la guerra, malvive como espadachín a sueldo en el Madrid del siglo XVII. A pesar del tratamiento con el que todo el mundo lo conoce, en realidad nunca llegó a ser capitán. Es un hombre de pocas palabras, moral incómoda y lealtades profundas, atravesado por las luces y las sombras del Siglo de Oro español. Sus aventuras son narradas principalmente por Íñigo Balboa, el joven hijo de un antiguo compañero de armas al que Alatriste acoge tras quedar huérfano. A través de ambos personajes, Pérez-Reverte recorre las intrigas de la Corte, las guerras de Flandes, los callejones de Madrid, los corrales de comedias, la Inquisición y las campañas militares de una monarquía que extendía su poder por Europa mientras comenzaba a mostrar sus grietas. La primera novela, 'El capitán Alatriste', apareció en 1996 y dio origen a una saga que reúne ya ocho entregas. La más reciente, 'Misión en París', fue publicada en 2025, catorce años después de 'El puente de los Asesinos', y llevó de nuevo al personaje junto a Íñigo Balboa, Francisco de Quevedo y Sebastián Copons. La relación literaria con Cartagena también aparece dentro de la propia serie. En 'El sol de Breda', tercera novela de la saga, Íñigo Balboa sirve como mochilero en el Tercio Viejo de Cartagena durante las campañas de Flandes.

 La estatua permite a Cartagena rendir homenaje a uno de sus escritores más universales mediante el personaje que mejor ha sabido atravesar las fronteras entre literatura, historia y cultura popular. Las aventuras de Alatriste han vendido millones de ejemplares, han sido traducidas a numerosos idiomas y han llegado también al cine y la televisión. Pero el monumento mira más allá de las novelas. A través del soldado imaginado por Pérez-Reverte, recuerda a los hombres que integraron los Tercios y a quienes partieron desde puertos como el de Cartagena para combatir lejos de su tierra. Literatura e historia se encuentran así frente al Arsenal, en un lugar donde el pasado militar de la ciudad nunca ha sido una abstracción.

Alatriste nació de la tinta, cruzó campos de batalla, tabernas y callejones, y terminó convirtiéndose en uno de los personajes más reconocibles de la narrativa española reciente. Desde este viernes, tiene también rostro, espada y sombra propia en Cartagena. Y allí seguirá, frente al Arsenal, como corresponde a los viejos soldados: sin hacer ruido, pero sin abandonar nunca su puesto.

https://murciaeconomia.com/art/107775/el-capitan-alatriste-ya-monta-guardia-frente-al-arsenal-de-cartagena

Cartagena inaugura el monumento al Capitán Alatriste como nuevo símbolo cultural de la ciudad

Jesús Nicolás - laverdad.es - 17/07/2026

Cartagena inauguró este viernes el monumento dedicado al Capitán Alatriste en la plaza del Cuartel del Rey, donde la escultura del célebre personaje creado por Arturo Pérez-Reverte pasa a formar parte desde hoy del patrimonio urbano y símbolo cultural de la ciudad. El acto, celebrado junto al Arsenal y abierto al público, contó con la presencia del escritor cartagenero, así como de la alcaldesa, Noelia Arroyo.

La jornada, que amaneció especialmente calurosa, comenzó en el Palacio Consistorial. Por allí se dejó caer el escritor cartagenero, quien, antes de departir con la alcaldesa, se fotografió con el grupo de recreacionistas que dieron empaque histórico al acto. Una vez salieron la regidora y Reverte del afrancesado edificio, desfilaron con esa escolta de Tercios hasta el lugar donde ahora se yergue la estatua. Pese al bochorno y el solazo que caía sin piedad desde primera hora de la mañana, una gran cantidad de cartageneros se congregó para poder compartir unos segundos con el afamado autor cartagenero. Entre el público, los protagonistas fueron sin duda los abanicos, entre las señoras, y los sombreros, entre los caballeros.

Una banda de infantería de marina puso acompañamiento musical al evento mientras prácticamente todos los sectores e instituciones de la sociedad civil cartagenera estuvieron representados en el acto. Autoridades militares y representantes empresariales y del tejido social y cultural de la ciudad pudieron observar en primera fila el destape de tamaña obra de arte. El repertorio escogido, por supuesto, fue muy patriótico, con temas y marchas como 'Banderita' o el propio himno de España.

La alcaldesa, Noelia Arroyo, hizo en su alocución, tan solo interrumpida por unos anecdóticos problemas de sonido, un repaso por la trayectoria vital del autor. Desde su entrada a la delegación de 'La Verdad' en Cartagena, pasando por su etapa como corresponsal de guerra y, finalmente, llegando a su triunfo como escritor de "best sellers". La alcaldesa destacó la estatua como la mejor «excusa» para brindar ese doble homenaje a los hombres de armas y a uno de los más ilustres hijos de la ciudad, de quien, expresó, recibió su «compromiso» y su «entrega» desde el primer momento.

Por su parte, el autor, que intervino una vez desvelada la estatua de su hijo literario, tiró de modestia para expresar que no se consideraba digno de recibir tal reconocimiento de parte de su ciudad, la que le vio crecer en el desaparecido poblado de Repesa, en Escombreras. En múltiples ocasiones, el autor se deshizo en elogios a la Armada, a la que dijo sentirse fuertemente vinculado. En recuerdo de aquellos marinos y soldados que dieron su vida por España, Reverte les dedicó varias citas, una de ellas de Cervantes, y recordó a todos aquellos hombres del Siglo de Oro que murieron en batallas lejos de su patria, como reza una de las inscripciones en el pedestal de la estatua. Jóvenes que, expresó, murieron «muchas veces abandonados» y que, en su viaje, encontraron «más miseria que gloria». El escritor cartagenero reivindicó en este sentido el legado de la hispanidad en el mundo. La época en la que, evocó, «España tenía cogido por el pescuezo a la mitad del mundo mientras estaba en guerra con la otra mitad». Así, con el objetivo de hacer justicia con ese pasado lleno de «luces y sombras», fue cómo, recordó, surgió en su cabeza la idea de crear a Alatriste. Tarea que se encomendó a sí mismo cuando descubrió que, en el libro de Historia de su hija, el Siglo de Oro se despachaba «en una página llena de lugares comunes».

Con la inauguración de la estatua, culmina así un proyecto impulsado por el Ayuntamiento de Cartagena para rendir homenaje al autor cartagenero a través de uno de sus personajes más universales y, al mismo tiempo, reconocer la memoria de los Tercios españoles y de los hombres y mujeres de armas vinculados a la historia de la ciudad. La escultura, realizada en bronce por Salvador Amaya a partir de un boceto original de Augusto Ferrer-Dalmau, representa al Capitán Alatriste con el realismo y el rigor histórico que caracterizan la obra de ambos artistas. La figura, de 2,40 metros de altura y cerca de 600 kilos de peso, se alza sobre un pedestal construido con sillares históricos procedentes de antiguos muelles del Arsenal Militar, cedidos por la Armada para este proyecto.

El monumento presidirá de este modo una plaza del Cuartel del Rey completamente transformada tras las obras de remodelación ejecutadas por el Ayuntamiento. El espacio, anteriormente ocupado por plazas de aparcamiento, ha sido peatonalizado para crear un entorno acorde con la relevancia del conjunto monumental, situado frente al Arsenal y junto a los jardines de Capitanía General. De momento, el solado se ha dejado exento de todo tipo de mobiliario urbano, sean árboles, bancos o papeleras. La elección de este enclave responde a su significado histórico. Cartagena fue durante siglos uno de los principales puertos militares de la Monarquía Hispánica y punto de partida de tropas hacia escenarios como Flandes, Nápoles o el norte de África. Además, en la saga literaria de Pérez-Reverte, el Capitán Alatriste pertenece al ficticio Tercio Viejo de Cartagena, reforzando el vínculo entre el personaje y la ciudad natal del escritor.

La inauguración coincide con la conmemoración del trigésimo aniversario de la publicación de 'El Capitán Alatriste', la novela con la que Arturo Pérez-Reverte inició una de las sagas más exitosas de la literatura española contemporánea.

Vídeo:

https://www.laverdad.es/murcia/cartagena/cartagena-inaugura-monumento-capitan-alatriste-nuevo-simbolo-20260717213802-nt.html

Pérez-Reverte descubre el monumento al capitán Alatriste, homenaje de Cartagena al escritor

cartagena.es - 17/07/2026

El Ayuntamiento de Cartagena ha inaugurado este viernes el monumento al capitán Alatriste, una obra con la que la ciudad expresa públicamente su admiración por Arturo Pérez-Reverte y rinde homenaje a los Tercios españoles y a los hombres y mujeres de armas vinculados a la historia de Cartagena.

La alcaldesa, Noelia Arroyo, destacó durante el acto que el Ayuntamiento llevaba años buscando la forma de dejar constancia de "la admiración y el orgullo que los cartageneros sentimos por Arturo Pérez-Reverte" y afirmó que el monumento convierte esa gratitud en un reconocimiento público y permanente. "Arturo, te damos las gracias por llevar a Cartagena siempre en el corazón y queremos que esa gratitud sea pública y permanente con el monumento al capitán Alatriste", señaló la alcaldesa ante el escritor, que descubrió junto a ella la escultura instalada en la plaza del Cuartel del Rey, frente al Arsenal Militar.

Durante su intervención, Arturo Pérez-Reverte recordó que el capitán Alatriste nació como un homenaje a los soldados anónimos que sostuvieron la historia de España durante el Siglo de Oro. La idea surgió mientras contemplaba Las lanzas, de Velázquez, en el Museo del Prado, cuando reparó en que los hombres que habían hecho el trabajo más duro apenas aparecían representados en el cuadro, ocultos tras los generales, los caballos y las banderas. El escritor explicó que quiso contar "la historia de esas lanzas, de los hombres que estaban detrás", reivindicando a quienes combatieron durante siglos lejos de su tierra y cuyo sacrificio apenas ha ocupado espacio en los relatos históricos más conocidos. Su propósito, señaló, era recuperar tanto la luz y la gloria de aquella época como sus sombras y contradicciones. Ese empeño se hizo aún más personal cuando su hija Carlota, que entonces tenía 12 años, estudiaba un Siglo de Oro resumido en apenas una página y media de su libro de texto. Pérez-Reverte quiso ofrecerle a ella y a toda una generación una forma distinta de acercarse a esa parte de la historia de España, recuperando la memoria y las aventuras de los hombres que hicieron posible aquel periodo histórico.

El escritor recordó también el sacrificio de "esos hombres que embarcaron por aquí, camino de lugares donde iban a dejarse la vida, la salud, donde obtuvieron poca gloria y mucha miseria, como ocurre a todos los soldados honrados que mueren siempre", unos combatientes a los que definió como "españoles mal pagados, mal tratados siempre, abandonados a menudo, porque supieron por honor, por punto de honor, por lo que fuera, hacer su papel con honra, con decencia y con valentía", concluyendo con un sincero agradecimiento a la alcaldesa, a sus amigos, a la Armada y a su "querida Cartagena que ha hecho esto posible".

Arroyo resaltó también el simbolismo del lugar escogido, frente al Arsenal Militar y junto a los Jardines de Capitanía. La plaza del Cuartel del Rey era el espacio en el que se abastecía a la flota que trasladaba tropas hacia Flandes y, según explicó, puede considerarse uno de los puntos de partida del Camino Español que recorrieron miles de soldados hacia el centro de Europa. "Perfectamente, aquí mismo podría haberse pertrechado antes de embarcar el capitán Diego Alatriste, al frente del Tercio Viejo de Cartagena", afirmó. La alcaldesa explicó que la ciudad había buscado "el mejor proyecto" por tratarse de un homenaje a Pérez-Reverte y de la incorporación de un nuevo monumento al casco histórico. Sobre los autores, señaló que Ferrer-Dalmau elaboró el boceto del personaje y destacó de Salvador Amaya "el rigor con el que retrata a los personajes", además de "hacer respirar al bronce".

La obra representa al capitán Alatriste en bronce, con una altura de 2,40 metros, y ha sido modelada por el escultor Salvador Amaya a partir de un boceto original del pintor Augusto Ferrer-Dalmau. La estatua descansa sobre siete sillares históricos procedentes de los antiguos muelles del Arsenal de Cartagena, cedidos por la Armada a el Ayuntamiento. En referencia al autor, Arroyo insistió en que Cartagena ha seguido la trayectoria de Pérez-Reverte desde sus comienzos como periodista en la delegación de 'La Verdad' que dirigía Pepe Monerri y subrayó su capacidad para reunir prestigio literario y respaldo de millones de lectores.

"Pocos creadores son capaces de lograr la magia de llegar a tanta gente con tanta calidad", afirmó la alcaldesa, que también destacó la independencia mantenida por el escritor a lo largo de su trayectoria. "Como Alatriste, Pérez-Reverte nunca ha rehuido una pelea" y "su espada se mueve por igual a izquierda que a derecha", añadió. La alcaldesa explicó que esa defensa de su libertad hacía difícil que el escritor aceptara un homenaje personal. "Finalmente, lo hemos conseguido con la pequeña treta de proponerle un monumento a uno de sus hijos literarios. ¿Qué padre va a negarse a un reconocimiento para uno de sus hijos?", señaló.

Uno de los sillares de la base incorpora una inscripción elaborada expresamente por Arturo Pérez-Reverte y dedicada "a los soldados españoles que a lo largo de los siglos embarcaron en Cartagena para combatir lejos de su patria". Junto al texto figura grabada en la piedra la firma autógrafa del escritor. Los bloques de piedra proceden de los muelles del Arsenal construidos en el siglo XVIII conforme a los proyectos de Jorge Juan y Sebastián Feringán. Durante casi tres siglos estuvieron en contacto con el mar y acogieron el atraque de barcos de madera, hierro y acero. En su superficie se han conservado las huellas dejadas por los organismos marinos que los colonizaron. "Son bloques que han visto el atraque de cientos de buques de madera, de hierro y de acero durante casi tres siglos", señaló Arroyo, quien agradeció a la Armada la cesión de las piezas y la colaboración del almirante del Arsenal para hacer posible el monumento. La alcaldesa indicó que estos elementos permiten recordar a los Tercios españoles, honrar a quienes han defendido España a lo largo de la historia y homenajear a Pérez-Reverte, cuyas novelas han sido leídas por unos 30 millones de personas y traducidas a más de 40 idiomas. "El niño que jugaba con una espada imaginaria en el poblado de Repesa ha hecho que el mundo entero haya vuelto a disfrutar de las novelas de capa y espada con el capitán Alatriste", afirmó.

El momento en el que la alcaldesa y el escritor descubrieron la estatua estuvo acompañado por la Unidad de Música del Tercio de Levante de la Armada, que interpretó la fanfarria compuesta por el músico jumillano Roque Baños para la película 'Alatriste', dirigida por Agustín Díaz Yanes. La Unidad de Música interpretó además otras piezas durante una ceremonia en la que el monumento estuvo escoltado por quince recreadores históricos de la Asociación Tercio Viejo de Cartagena y de la Asociación Cultural Yecla Siglo de Oro, caracterizados como capitán, abanderado, tambor, arcabuceros, rodelero y piqueros de los Tercios españoles.

La iniciativa para rendir este homenaje fue propuesta por la alcaldesa y aprobada por unanimidad por el Pleno del Ayuntamiento. El proyecto había sido presentado previamente en la Real Academia Española por Noelia Arroyo, Arturo Pérez-Reverte y los autores de la obra.

Fotos: https://www.cartagena.es/detalle_noticias.asp?id=89013

Vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=qnUtXpu5pS4

https://www.rtve.es/play/videos/programa/perez-reverte-descubre-estatua-del-capitan-alatriste-cartagena/17160367/

https://www.youtube.com/watch?v=gIBfLimwaYY

https://www.cope.es/emisoras/region-de-murcia/murcia-provincia/cartagena/noticias/capitan-alatriste-perez-reverte-eterno-cartagena-natal-20260717_3406554.html

https://www.cartagenaactualidad.com/articulo/actualidad/cartagena-rinde-homenaje-perez-reverte-monumento-unico-capitan-alatriste-pierdas-obra-emblematica-frente-arsenal-militar/20260717114616221495.html

https://www.elmundo.es/cultura/2026/07/17/6a59ef6ae4d4d84c328b4593.html

https://cartagenadiario.es/monumento-capitan-alatriste-cartagena-perez-reverte-inauguracion/

https://efe.com/murcia/2026-07-17/arturo-perez-reverte-homenajea-soldados-estatua-alatriste-cartagena/

https://www.ondacero.es/podcast/emisoras/cartagena/mas-de-uno-cartagena/cartagena-rinde-particular-homenaje-perezreverte-monumento-capitan-alatriste_202607176a5a2598550cb0e4d02c689c.html

https://www.laopiniondemurcia.es/cartagena/2026/07/17/inaugurado-monumento-capitan-alatriste-homenaje-132548401.html

https://www.infobae.com/espana/agencias/2026/07/17/perez-reverte-homenajea-a-los-soldados-al-descubrir-una-estatua-de-alatriste-en-cartagena/

https://www.orm.es/informativos/arturo-perez-reverte-inaugura-la-estatua-del-capitan-alatriste-en-cartagena/

https://www.radiohoy.com/2026/07/17/perez-reverte-descubre-estatua-del-capitan-alatriste-en-cartagena-espana/800703/

https://cadenaser.com/murcia/2026/07/17/alatriste-ya-monta-guardia-en-cartagena-radio-cartagena/

Alatriste

José Belmonte Serrano - laverdad.es - 17/07/2026

A Arturo Pérez-Reverte, que, en estos últimos años, se ha creado una bien ganada fama de polemista por llamarles a los tontos por su...

https://www.laverdad.es/opinion/jose-belmonte-alatriste-20260717235256-nt_amp.html

Así es la escultura de Alatriste que Arturo Pérez-Reverte inaugura en Cartagena


Manuel P. Villatoro - abc.es - 17/07/2026

Don Diego Alatriste, bregado veterano de los Tercios de la Monarquía Hispánica, ha llegado este viernes a Cartagena presto a disfrutar de la brisa marina y del cariño popular. Este 17 de julio, a primera hora de la mañana –los soldados siempre madrugan– la ciudad inaugurará de forma oficial el monumento dedicado al personaje más famoso de Arturo Pérez-Reverte, que poca presentación necesita.

El acto contará con la participación del académico y escritor y de la alcaldesa de la ciudad, Noelia Arroyo, quien ha recalcado en muchas ocasiones la importancia que ha tenido para la literatura la saga de Alatriste y su autor.

La obra, ubicada en la plaza del Cuartel del Rey, frente al histórico Arsenal de la ciudad, es más que una escultura. Tal y cómo recalcó la alcaldesa durante la presentación de los bocetos en la capital el pasado noviembre, también rinde homenaje a los Tercios españoles –esos que dominaron los campos de batallad de la Vieja Europa durante tres siglos– y a los hombres y mujeres de armas vinculados a la historia de Cartagena.

Además, la base está formada por sillares históricos procedentes del Arsenal Militar de Cartagena, cedidos por la Armada al Ayuntamiento para su incorporación al monumento. Qué más se puede pedir.

Desde los primeros compases de la escultura, nada quedó al azar. Para empezar, el boceto fue alumbrado por el pintor Augusto Ferrer-Dalmau. «Lo hice en apenas un día porque tenía en la cabeza cómo es Alatriste: postura desgarbada, desaliñado… y aspecto peligroso», explicó el pintor de batallas el pasado noviembre.

Porque sí, tanto él como Pérez-Reverte se imaginan al veterano de los Tercios como un tipo feroz al que colegas y adversarios habrían temido. «Es el resultado de una España peligrosa y cruel, grande y miserable; una España que tenía el mundo agarrado por el pescuezo. Por eso queremos a un personaje admirable y peligroso», incidió el académico.

El encargado de alumbrar el monumento ha sido el escultor Salvador Amaya, también autor del grupo escultórico que tendrán los Tercios españoles en Madrid. «La escultura la visualicé como la imagen de un soldado veterano de los Tercios el día de su vuelta a Cartagena, el puerto de dónde partió, después de un tiempo fuera de España», explica el artista a este diario a través de una conversación telefónica. En sus palabras, este veterano «luce como un soldado curtido por muchos años de guerras y penurias con la expresión trágica de una persona que ha pasado las de Caín, como se suele decir de forma coloquial, y que, aún así, sigue mirando al horizonte, hacia el futuro», sentencia.

La maniobra de instalación de la estatua, realizada el pasado miércoles por operarios municipales, fue supervisada por el mismo Amaya, quien se preocupó de que esta mole de 2,40 metros reposara sobre su pedestal. Meses antes, en marzo, Arroyo y Pérez-Reverte se desplazaron hasta el taller que el escultor tiene en Toledo para conocer el estado de los trabajos. La obra se encontraba entonces en la recta final de su modelado, un proceso en el que el artista empleó alrededor de una tonelada de barro antes de proceder a la fundición en bronce. Durante aquella visita, el novelista no ocultó su entusiasmo ante el nivel de detalle de la obra. Lógico, pues Este colosal Alatriste destaca por una indumentaria de época, cicatrices, y un gesto que denota sus muchos años en brega.

https://www.abc.es/historia/escultura-alatriste-arturo-perezreverte-inaugurado-cartagena-20260717011816-nt.html

15 julio 2026

“La guerra tiene su olor particular, no se olvida nunca”


Esther Sánchez - infobae.com - 16/07/2026

“La guerra tiene su olor particular, no se olvida nunca”. El escritor español Arturo Pérez-Reverte, autor de superventas como la saga del capitán Alatriste, nutre sus obras con retazos de sus dos décadas como reportero en conflictos.

“Un escritor es lo que ha leído, más lo que ha vivido, más lo que imagina [...]. Tengo la ventaja de que yo tengo una mochila de vida importante para mí”, explica el autor, uno de los más conocidos de las letras españolas actuales. “Cuando cuento el dolor, el fracaso, la muerte, no me lo estoy inventando... me basta recordar”, dice el escritor en París, donde promociona 'Línea de fuego', sobre la guerra civil española (1936-1939).

Pérez-Reverte, autor de superventas como 'El maestro de esgrima' y 'La tabla de Flandes', empezó su trayectoria profesional como corresponsal de guerra, en los años 1970, lo que le llevó a cubrir una veintena de conflictos en América Latina, Oriente Medio, África y Europa del Este. En una entrevista con esta agencia en la sede de la prestigiosa editorial Gallimard, que publicará en Francia a finales de agosto su novela sobre el conflicto español, Pérez-Reverte se explaya sobre algunos de los momentos que vivió durante su etapa de corresponsal, en las contiendas en Líbano o Etiopía. “La guerra tiene su olor particular, no se olvida nunca”, asegura este murciano de 74 años. “Es una especie de olor a carne podrida, a plástico quemado”.

Precisamente en 'Línea de fuego', publicada en español en 2020 y reeditada en 2026 en conmemoración de los 90 años del estallido del conflicto, Pérez-Reverte volcó parte de su “mochila de imágenes” para construir este fresco histórico centrado en una decena de días durante la batalla del Ebro, en 1938, la más sangrienta de la guerra. En esta novela coral, ganadora en España del Premio de la Crítica 2020, el escritor presenta a combatientes de los dos bandos enfrentados –el franquista y el republicano– en pleno ataque a una pequeña localidad. Entre estrategias, destacamentos, granadas y disparos, los personajes sobreviven como pueden en el frente.

Pérez-Reverte describe con minuciosidad los avances de unos y otros, los heridos en el frente, el cansancio y la sed, la angustia de los que quieren huir. Ante los que critican el hecho de presentar los dos bandos al mismo nivel, el escritor insiste en que para él los que estaban en las trincheras son todos “seres humanos”. “Chiquillos asustados, padres de familia preocupados por sus hijos, por su mujer, mujeres que sufren, hombres que matan, que sufren”, enumera. “Son por la mañana héroes y por la tarde villanos”.

El escritor, miembro de la Real Academia Española desde 2003, es autor de medio centenar de libros, traducidos en más de 40 idiomas, pero nunca antes había centrado una de sus obras en la guerra civil española. ¿Qué le motivó ahora a hacerlo? “Los políticos españoles, tanto de derecha, de extrema derecha como de extrema izquierda, que no conocen ya la guerra civil ni saben nada de ella, la han recuperado como una herramienta política”, responde. “Están contando la guerra civil gente de una generación que ni la vivió, ni la leyó, ni se la han contado”, dice el escritor, cuyo padre y tío combatieron en el conflicto.

Pérez-Reverte publicará su próxima novela, 'La hipótesis más peligrosa', en octubre, y poco antes verá la luz la miniserie en Netflix sobre 'El problema final', una adaptación más que se suma a las ya conocidas 'La novena puerta', con Johnny Depp, o 'Alatristre', con Viggo Mortensen, entre otras.

Aunque se define como “analfabeto digital”, el novelista se mantiene muy activo en las redes sociales, donde cuenta con 2,5 millones de seguidores sólo en X. Para él, su cuenta en X “es una herramienta útil, eficaz, que me da alegría, me divierte mucho”. Y eso pese a las frecuentes polémicas que desata con sus mensajes, desde criticar a políticos a quejarse por un inodoro tecnológico con instrucciones de uso. Sobre la inteligencia artificial, asegura que no la necesita. Afirma que utiliza de vez en cuando Google, pero que sobre todo recurre a su inmensa biblioteca, con más de 35.000 volúmenes. “Mi IA son los libros”, dice.

https://www.infobae.com/cultura/2026/07/16/arturo-perez-reverte-la-guerra-tiene-su-olor-particular-no-se-olvida-nunca/

08 julio 2026

Arturo Pérez-Reverte publicará en octubre 'La hipótesis más peligrosa'


zendalibros.com - 08/07/2026

El próximo 20 de octubre Alfaguara publicará la nueva novela de Arturo Pérez-Reverte, 'La hipótesis más peligrosa', una historia de aventura e iniciación que es también una asombrosa mirada sobre el Mediterráneo como memoria viva de la Historia: un mar donde todavía resuena el eco de batallas, exilios, piratas, imperios desaparecidos, leyendas, dioses antiguos, libros clásicos y derrotas humanas.

«Hay un principio básico muy útil en el mar y en la guerra: prepararlo todo según la hipótesis más probable, pero adoptar las medidas de seguridad según la hipótesis más peligrosa».

Cal Gadea, un chico de dieciséis años criado por sus abuelos y fascinado por los videojuegos, encuentra al hombre al que lleva tiempo buscando: Asier Lerrant, el padre que nunca conoció. Lo ha localizado en un puerto del Mediterráneo siguiendo unas vagas pistas y una fotografía antigua, movido por una pregunta que lo atormenta desde niño: por qué ese hombre abandonó a su madre y lo dejó también a él fuera de su historia.

A bordo de un velero que trafica con arte robado, padre e hijo emprenden un viaje en el que la búsqueda íntima de Cal se cruza con un enigma histórico y una trama de carácter policíaco. Lerrant, hombre hermético, áspero y difícil de descifrar, enseñará al chico a navegar, a anticiparse al peligro y a comprender que, en un barco como en la vida, ciertas reglas son una forma de supervivencia.

La obra de Arturo Pérez-Reverte ha sido traducida a más de cuarenta idiomas, ha vendido veintisiete millones de ejemplares en todo el mundo y la publican algunas de las más prestigiosas editoriales, como la francesa Gallimard. Las últimas novelas publicadas por el autor, 'Misión en París' (de la serie del capitán Alatriste), 'La isla de la Mujer Dormida' y 'El problema final', han vuelto a ser un éxito rotundo de ventas y crítica; lideraron las listas y estuvieron entre los títulos más vendidos del año. Su novela 'Línea de fuego' fue galardonada con el Premio de la Crítica 2020. Además, en mayo de este año ha publicado 'Enviado especial: Una biografía de guerra', que reúne sus crónicas como reportero.

Hasta la fecha, siete de sus obras se han adaptado al cine o la televisión y próximamente se estrenará la miniserie de Netflix 'El problema final', adaptación de la novela del mismo título, protagonizada por José Coronado, María Valverde, Maribel Verdú y Martiño Rivas, entre otros reconocidos intérpretes.

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05 julio 2026

Lecciones de la cloaca


El Mundo - 05/07/2026

Hay que reconocerle al azar, ese hijo de la gran puta con guadaña y negro sentido del humor, cierta oportunidad pedagógica. En el preciso momento en que una joven de veinte años llamada Leonor de Borbón Ortiz se adiestra para heredar dignamente el trono de España lo que debería ocurrir con normalidad tarde o temprano, el país entero se ha convertido en una interesante escuela de ciencias políticas al aire libre. No existen Oxford, Harvard ni universidad alguna capaces de ofrecer un máster como el que esta desdichada nación, país, estado federable o como se llame ahora, lleva tiempo dando en horario de máxima audiencia internacional, con entrada libre y wifi gratis. La ocasión es única, así que confío en que la futura reina esté aprovechando la situación para estudiar los mecanismos. Para calar hondo con qué paisaje, y sobre todo con qué paisanaje, en el futuro se jugará la corona. A fin de cuentas, el que avisa no es traidor. Y la gentuza infame que ha hecho de todo esto su negocio lleva mucho tiempo avisándonos.

Primera lección: la taxonomía del sinvergüenza

España, en su rica variedad de pueblos y gentes bajo ningún concepto españoles, o según, o depende para qué y lo que se cobre, posee un catálogo extraordinario de sinvergüenzas vinculados al ejercicio de la política. No son todos los que están, pero sí muchísimos de los que son. Se trata de una fauna autóctona, distinta a los políticos de otras latitudes, que ningún libro de texto, ningún curso universitario, recogerían con suficiente rigor. Porque aquí hay de todo, y están a la vista en la radio, en la tele, en las redes sociales: el que miente sin pestañear, el que negocia con quien juró que nunca negociaría, el que argumenta que han cambiado las circunstancias cuando lo único que cambia es el precio por el que vende a su madre... Tenemos al sinvergüenza periférico que exige lealtad para él y los suyos mientras por un colmillo escupe rencor y por el otro pide más chicha para el pesebre. Y tenemos, por supuesto especie más común, al que acusa a todo cristo de lo que él mismo practica con esmero artesano.

Segunda lección: el lenguaje como arma de destrucción masiva

Las mejores universidades del mundo imparten cursos de retórica. Aquí la impartimos en sede parlamentaria, en "prime time" y sin cobrar matrícula. Hemos logrado retorcer el lenguaje, vaciar unas palabras, abusar de otras y liarlas todas en un arte muy español, depurado por políticos paradójicamente analfabetos. Aprenda quien deba hacerlo a distinguir entre lo que se dice, lo que se quiere decir, lo que se hace y lo que se dice cuando a uno le recuerdan lo que ha dicho, o no dicho, o hecho, o no hecho aunque dijo que lo haría, o viceversa. Aprenda una futura reina española, por la cuenta que le trae, que diálogo significa monólogo ante testigos ajenos con aplausos propios. Que acuerdo de país quiere decir me dan lo que me sale de los cojones. Que regeneración democrática es el comodín para maniobras que olerían a podrido en cualquier democracia normal. Que memoria histórica significa la mía pero no la tuya... Etcétera, etcétera y varios etcéteras más.

Tercera lección: La geografía del poder real

Ningún protocolo, ningún tratado de derecho constitucional, ningún especialista explicará a una princesa, con tanta claridad como esta última legislatura, dónde reside el poder verdadero en España: no en el Congreso, teatro grotesco donde los actores llevan el guión escrito de antemano y aplauden o abuchean según el pienso que les echan de ahí viene la famosa frase pienso luego existo. Tampoco en el patético Senado, que cumple la función decorativa de un jarrón chino de quince euros. Está en los despachos de quienes tienen votos que vender y comprar, en los pasillos donde se negocia a oscuras lo que se debería debatir a la luz, en las cloacas donde se ajustan cuentas, se financia a los compadres y se desacredita a hombres y mujeres valientes que todavía creen la justicia, la honradez y la decencia.

Cuarta lección: el arte de sobrevivir

Es la lección más valiosa del máster, y tampoco figura en ningún programa de estudios oficial. La supervivencia política en España no la garantizan la honestidad ni el talento virtudes que, practicadas en exceso, son letales para un aspirante ingenuo. La garantizan la tribu, la red clientelar, la familia pronunciada con acento italiano; el yo te debo a ti y tú me debes a mí de toda la vida, común a políticos del todo el mundo, pero que aquí se ejerce de manera tan descarada y torpe que parece tengamos la exclusiva de rascapuertas, patanes y ladrones. Aprenda la futura jefa del Estado, con los ejemplos a la vista, la importante distinción entre amigos leales y compadres coyunturales. El amigo dice la verdad y el compadre dice lo que quieres escuchar en cada momento. Y en política española, mientras que los amigos son especie casi extinta, los compadres abundan como chinches en costura. Sobre todo cuando, desde un ministerio hasta una concejalía de urbanismo, hay viruta para trincar y repartir.

Quinta lección, la más importante: el ciudadano

Al fondo del espectáculo, pagándolo con su trabajo, su frustración y su amargura, está el español de infantería: ése al que desangran a impuestos y tardan meses en dar cita para averiguar si tiene cáncer, que vive con sus padres porque no puede alquilar un piso, que encuentra en la calle al que hace dos días le robó impunemente a punta de navaja, que lleva cada mañana a sus hijos al colegio en vez de ceder a la tentación de enseñarles a fabricar cócteles molotov. Que encaja toda esa mierda con un estoicismo que Séneca habría admirado, y que llevado por una lucecita de esperanza vota cada cuatro años con la ilusión de que algo cambie un poco. Pero cuidado con ése, estimada princesa, futura reina, querida señora. Porque en ese ciudadano anónimo en apariencia manso pero cada vez más cabreado, está la última línea de cordura. Y la historia de España demuestra que un tiñalpa de ambos sexos aguanta mucho; pero cuando se harta al fin, lo hace de golpe y es capaz de ponerlo todo patas arriba. Nada hay más imprevisible, vengativo y peligroso que un español acorralado.

Sexta lección: los griegos y los romanos lo contaron todo y nadie les hace caso

Aquí es donde viene el consejo más importante para una futura jefa de Estado: leer a los clásicos griegos y latinos. No por necesario ni elegante, que también, sino porque desde hace casi tres mil años describen con precisión admirable el circo que tenemos ante los ojos. Eso significa que lo nuevo es simplemente lo olvidado, y que en naturaleza política no hemos evolucionado un carajo. Lo cual es tan desolador como tranquilizador: demuestra que esto no tiene arreglo, pero también que los seres humanos no somos hoy peores que hace veinte o treinta siglos.

Está bien empezar por Tucídides, porque 'La guerra del Peloponeso' no es un libro de batallitas antiguas, sino un espejo. Ahí encontramos, por ejemplo, al demagogo Cleón de Atenas, comerciante de pieles zafio y vociferante que subió al poder a base de insultar a los aristócratas, prometer lo imposible y halagar al pueblo con promesas irrealizables. Tucídides advierte de que la democracia no cae de golpe sino paso a paso, con cada concesión al populismo, con cada mentira que nadie rebate porque es más cómoda que la verdad desnuda. Y tampoco sobra Plutarco, cuyas 'Vidas paralelas' son el mejor manual de autoayuda política jamás escrito. Plutarco coloca a griegos y romanos ilustres frente a frente para que el lector saque conclusiones: que el poder corrompe, que la vanidad destruye y que hay distancia infinita entre el estadista y el político aunque ambos salgan en los mismos telediarios y frecuenten los mismos restaurantes. El estadista piensa en el siglo siguiente y el político en las próximas elecciones. Distinguirlos es difícil, pero no imposible. Basta con observarlos cuando creen que nadie mira, o fijarse en quienes los vitorean.

Tampoco hay que olvidar a Cicerón, Suetonio, Tácito y otros. Nos recuerdan que la República romana tardó un siglo en morir, pero murió exactamente de lo que vemos ahora en España: erosión de las instituciones, desprestigio de la justicia, demagogia galopante y tendencia a saltarse las normas argumentando que la situación es excepcional la situación en Roma fue excepcional durante cien años seguidos, hasta que dejó de ser República. Y ya metidos en faena no olvidemos a Juvenal, autor de una frase que envidiaría cualquier tertuliano de la radio o la tele: pan y circo. Al pueblo, decía ese fulano con sarcasmo vitriólico, no le importan las victorias, las derrotas o las leyes. Sólo quiere comer, entretenerse y aplaudir al que reparte. Dos milenios después, el pan se llama subsidio, bono cultural juvenil o lo que sea, y el circo se llama cervecita del domingo, fútbol y redes sociales; pero el mecanismo es semejante y el resultado igual. Por otra parte, a Juvenal es mejor leerlo en latín, porque traducido al español todavía duele más.

Séptima lección: cómo este espectáculo explica la guerra civil mejor que un libro de historia

Y llegamos, señora mía, a la lección más incómoda. Observe a los hombres y mujeres que luchan por el poder en España. Estudie sus ademanes, sus palabras, el modo de construir enemigos discurso a discurso, titular a titular. Y luego abra un libro de Historia, ponga el dedo en el año 1936 y verá que la gentuza es idéntica: los mismos odios, envidias y ambiciones, la misma disposición a incendiar lo común para que el adversario no lo herede. Lo que cambia no son los actores, sino el telón de fondo: hace noventa años el pueblo era mayoritariamente analfabeto y la Segunda República un proyecto inconcluso que unos querían demoler por la izquierda y otros por la derecha. Había socios extranjeros, rencor, armas y gente dispuesta a usarlas, porque los irresponsables y los canallas nos habían convencido de que el de enfrente no era un compatriota con el que debatir, sino un enemigo a liquidar.

El resultado está en los libros: medio millón de muertos y una herida de cuarenta años que todavía supura, pretexto favorito de los herederos políticos de quienes a uno y otro lado la abrieron. Carentes de ideas, cultura y grandeza, los mediocres de hoy se agarran a lo que pueden, resucitando fantasmas que costó tiempo y generosidad enterrar. El problema de España no son los hijos de puta muertos, sino los muchos hijos de puta vivos que se alimentan entre sí. Necesitan odio porque un adversario es la fuente de financiación emocional, el monstruo que agitas ante el electorado propio para que no se duerma ni se vaya con otro. Ahora no se mandan pistoleros entre ellos porque no pueden, y no es que algunos no quieran. Lo que pasa es que la Europa del siglo XXI que les suelta pasta, los juzgados que aún funcionan, la prensa que todavía pregunta, lo impiden. Por eso, con descaro y eficacia, fabrican odio industrial y lo distribuyen para que los ciudadanos odien en su nombre. Obligan así a participar en sus rencores y vilezas particulares, a sentirse en guerra con el vecino que vota diferente, con el cuñado que piensa distinto, con el compañero de trabajo que va a lo suyo. Pero cuando les conviene ponerse de acuerdo, esos canallas se van juntos a cenar.

Octava lección: el cuarto poder y sus servidores de alquiler

Observará usted, joven señora, entre quienes maman del poder, una variedad humana que merece capítulo aparte: el periodista al servicio del amo. No hablo del periodista que ejerce con honestidad y un mínimo de rigidez vertebral, sino del chupapollas de cámara, el tertuliano de nómina, el articulista que cada mañana recibe su línea editorial por WhatsApp y la transforma en opinión propia con absoluta desvergüenza. España ha construido un sistema mediático corrupto donde cada trinchera política tiene voceros y tertulianos de plantilla dispuestos a defender lo contrario de lo que defendieron ayer, si quien les llena el pesebre cambió de posición en el intervalo. Aprenda por tanto una futura reina a leer entre líneas. A saber que cuando un tertuliano de cuota habla con especial pasión de la inmoralidad ajena, conviene averiguar quién le paga la moralidad propia.

Novena lección: la izquierda que nos la metió doblada y la derecha que nos la va a meter

Preste atención ahora, joven alteza, a otro espécimen de notable interés pedagógico: el izquierdista sectario incapaz de concebir que alguien con diferente opinión pueda ser algo más que un fascista encubierto, un ignorante o un mal nacido. Hablo de una izquierda sin sentido del ridículo que ha transformado la causa de los trabajadores y parias de la tierra, que originalmente era la suya, en un gallinero de identidades competitivas; la solidaridad, en una lista privada de admisión; y el pensamiento crítico, en una letanía de cancelaciones. Robespierre, señora nombre que conviene recordar junto con su destino final, empezó reclamando libertad para el pueblo y aplicó la guillotina como solución final. La certeza moral es la más peligrosa de todas; aún más que el tiro en la nuca, porque éste, a veces, acarrea remordimientos. La convicción ideológica fanática, no. Ésta genera purgas, listas negras, cancelaciones, gulags, verdugos en busca de víctimas para justificarse.

El sectarismo de esa izquierda extrema no se diferencia gran cosa, en los últimos tiempos, del sectarismo en el que se engolfa la extrema derecha, cada vez más xenófoba, populista y crecida. Ambos dividen a los ciudadanos entre los que piensan correctamente y los que no, sitúan la frontera según les conviene y administran la indignación y el cansancio de los ciudadanos como recurso propio. Es interesante que tanto esa izquierda como esa derecha devoren a sus propios hijos, o padres, cada vez que alguno disiente del dogma en vigor. Para unos eres un fascista nostálgico y para otros un vendepatrias masón. Hay una ironía perfecta en el hecho de que unos y otros, los supuestos herederos del jacobinismo revolucionario y los duros apologetas de la ley y el orden, manifiesten unos empezaron antes que otros, pero todos lo hacen ya el mismo afán de control ideológico que dicen detestar en el adversario.

Décima lección: el arte de mantenerse en el poder demoliendo un estado

Llegamos a la lección contemporánea más notable: el político que convierte la supervivencia personal en asunto de Estado y la permanencia en el poder en único objetivo, que persigue con una tenacidad que en otras circunstancias, al servicio de una causa noble, sería digna de admiración. No escribiré hoy nombre ni apellido porque tampoco he escrito otros, pero no hace falta; hablo de ese individuo profundamente amoral, con capacidad extraordinaria para absorber golpes políticos, reinventar el discurso y empezar cada día con el cinismo descarado de quien parece que acaba de ganar cuando en realidad acaba de perder. Con el descaro de quien considera que los hechos son una opinión y las palabras una realidad cambiante según convenga. Ese político de feroz intuición e instinto de supervivencia, enfrentado a una oposición incompetente, patética, torpe, incapaz de utilizar las herramientas de que dispone, ha decidido que el poder no es un medio, sino un fin en sí mismo. Que una presidencia de Gobierno no se ejerce, se habita. Y que todo lo demás instituciones, equilibrios, pactos para la convivencia, medios públicos, Boletín Oficial del Estado sólo son herramientas para quien tenga la desvergüenza necesaria y la mayoría suficiente; aunque esa mayoría haya que comprarla cada vez más cara, en distinta moneda y a proveedores oportunistas.

Lo que ese gobernante hace con el Estado no es dirigirlo, sino negociarlo trozo a trozo, competencia a competencia, como quien desmonta un reloj que no es suyo para pagar deudas con las piezas, con la certeza de que cuando ya no quede reloj, dar o no dar la hora será problema de su sucesor. La clave del método es que nunca destruye de golpe: eso generaría alarma, resistencia, escándalo. Destruye en cuotas, con el lenguaje de la modernización, del diálogo, de la España plural y diversa que avanza hacia un horizonte que se desplaza cada vez que uno se acerca. Toda claudicación se vende como logro planetario, cada cesión se camufla de generosidad democrática; y si alguien señala el agujero donde antes había un pilar sólido, se le acusa de estar al servicio de oscuras fuerzas fascistas. Es el mecanismo defensivo del político sin escrúpulos desde el Catilina ciceroniano: si te pillan, ataca; si te acorralan, insulta; si demuestran que mentiste, acusa de conspirar. Basta volver a los clásicos y echar un vistazo. Todo ocurre desde hace siglos, las consecuencias están en los libros de Historia y sin embargo seguimos dejándonos torear. Cada vez menos, tal vez. Cada vez con menos paciencia. Pero seguimos.

Así que bienvenida a esta nueva y siempre vieja España, princesa Leonor, futura reina, estimada señora. Aproveche el máster que con tanta elocuencia la gentuza que nos rige y la que aspira a regirnos ofrecen a su todavía tierna generación. Tarde o temprano será usted quien deba lidiar con esta pandilla de sinvergüenzas y payasos enfermos de incultura, de envidia, de ambición, de poder, de odio. Le será todavía más difícil que a sus muy dignos padres que hacen su trabajo con extraordinaria profesionalidad y prudencia. Pero con tales bueyes tendrá que arar. Hay, de todas formas, una frase de su lejano y fugaz antecesor en el trono, Amadeo de Saboya, que ahora que están de moda los tatuajes tal vez debería usted situar en algún lugar adecuado de su joven anatomía:

"Si al menos fueran extranjeros los enemigos de España, todavía. Pero no. Todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra, agravan y perpetúan los males de la nación son españoles".

https://www.elmundo.es/opinion/2026/07/05/6a4ac139e85ece821f8b4570.html

27 junio 2026

Cuando Arturo Pérez-Reverte iba a la guerra

Sergio Vila-SanJuán - La Vanguardia - 27/06/2026

“El joven reportero que en 1974, con una Olivetti Lettera 32 y un par de cámaras Nikon y Pentax colgadas al cuello, empezó a moverse por la vasta geografía de las catástrofes, aprendió muy pronto que la guerra se parecía muy poco a lo que había leído o imaginado hasta entonces: era una sucesión de monotonías y brutalidades, de esperas largas y sucesos rápidos, miradas cansadas, hombres a los que veía envejecer, como él mismo, en sólo unos días”, escribe el Pérez-Reverte actual. Y aprendió también otra cosa importante: que “la guerra que Homero, Jenofonte y otros le habían contado (...) seguía latiendo intacta, siempre la misma, en los conflictos del siglo XX. Seres humanos llevados al extremo, miedo, orgullo, fatalismo, violencia, resignación, valor, crueldad”.

Había empezado, aún estudiante, escribiendo para 'La Verdad' de Murcia reportajes donde ya volcaba su interés por el mar, su curiosidad por los hombres y mujeres independientes y originales, y su pasión por la aventura. Pero es en el diario madrileño 'Pueblo' donde inicia una carrera como corresponsal de guerra que le llevará a Chipre, Líbano, Sáhara, Eritrea, Nicaragua, Irán, Angola, Irak, El Salvador, las Malvinas... Una trayectoria que continuaría en TVE, con especial atención al conflicto de los Balcanes, hasta que, cansado y empezando a triunfar como novelista, decide jubilarse del periodismo bélico.

Aquel pasado profesional afloraría después en artículos y novelas, invistiéndole de una autoridad poco común (no es lo mismo novelar la guerra tras haber vivido unas cuantas que después de ver algún documental televisivo). Pero las fotografías que tomó “parecían condenadas a la oscuridad y al olvido”. Había realizado miles de negativos; los metió en un cajón “y no volvió a ocuparse de ellos”.

Coinciden ahora dos libros que recuperan ese periodo. 'Enviado especial: Una biografía de guerra' es una extensa recopilación de textos sobre el terreno y artículos rememorativos posteriores, en edición de María José Solano. Fotografías de guerra 1974-1985 ofrece una selección de material gráfico, que el autor no ha querido datar ni explicar. Imagen en bruto, siguiendo su convicción de que todas las guerras son la misma guerra.

Arturo Pérez-Reverte ya era muy bueno de muy joven, y desde sus primeras piezas se trasluce esa combinación de viveza narrativa; olfato y arrojo personal; buena documentación técnica; atención al factor humano y a su pintoresquismo; utilización de la cultura clásica, y un cierto casticismo y humorística chulería que desdramatizan el conjunto y brindan piezas memorables. Pérez-Reverte habla muy en serio de la tragedia contemporánea, desde la visión directa de la destrucción, la brutalidad y la muerte, pero no editorializa. Valora la lealtad y la valentía; no soporta la falta de compasión, pero sonríe con (y practica a veces) la picaresca. Y su compromiso con las víctimas no le impide tratar informativamente a los victimarios, como esos simpáticos y elegantes oficiales de la armada argentina que resultaron ser despiadados torturadores.

Aquellas navidades en el Sáhara —de donde fue expulsado— o Beirut; el contacto con los grandes del oficio, como Manu Leguineche, Julio Fuentes o nuestro Tomás Alcoverro; personalidades fuera de norma como su “madrina” libanesa Aglae Masini o el íntegro comandante Labajos; la pesadilla de las transmisiones; cabarets como el de Pepe el Bolígrafo; los omnipresentes Kalashnikovs; las balas silbando sobre la cabeza; una y otra vez, los muertos, adultos y niños... 'Enviado especial' constituye un fidedigno testimonio de la cara oscura de nuestro tiempo y, aunque configurado con material de archivo, se coloca de salida entre lo mejor del autor. Lo deposito ya en mi galería de imprescindibles revertianos al lado de 'El club Dumas', 'La piel del tambor', 'El tango de la Guardia Vieja' y 'Revolución'.

https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20260627/11573151/perez-reverte-iba-guerra.html

16 junio 2026

Why You Should Read Arturo Pérez-Reverte

Nick Lloyd - nlloyd.substack - 16/06/2026

This Substack is about history and historians. It has never discussed novelists or those who write fiction. The exception to this rule is the Spanish bestselling author and novelist, Arturo Pérez-Reverte. I have read most of his books (at least those which have been translated into English), and several have been read and re-read multiple times, and my favourites, well-thumbed, creased and worn, are stationed in several different rooms in my house, ensuring that I am never too far from them.

Born in Cartagena in 1951, Pérez-Reverte was a journalist and war correspondent before turning to writing full time. His first novel, 'El húsar', was published in 1986, and he has since written a string of critically acclaimed works, including 'The Fencing Master', 'The Flanders Panel', 'The Club Dumas' (usually published in the English as 'The Dumas Club'), 'The Seville Communion' and 'The Nautical Chart'. He is also the author of the swashbuckling 'Captain Alatriste' series, which was turned into a feature film in 2006, starring Viggo Mortensen as the eponymous hero. Pérez-Reverte was elected to the Royal Spanish Academy in 2003.

Pérez-Reverte’s writing is characterized by a strong sense of story-telling and narrative flow, with main characters that are both elusive and mysterious, often with a world-weariness that gives them a greater insight into the problems they encounter, such as the alcoholic book detective, Lucas Corso, in 'The Club Dumas', or Father Lorenzo Quart of 'The Seville Communion'. Both characters are brilliantly constructed. As isolated and solitary loners, they epitomize a kind of defeated masculinity; out of step with the modern world and holding onto mementos of a past that will never come again. Corso is haunted by an old relationship and gloomily toasts his ancestor that fought at Waterloo, while Quart is a reliable Vatican enforcer who clings to a strict set of monastic rules of behaviour that so many of his contemporaries, including those fellow prelates in the Catholic Church, have long since abandoned.

For Pérez-Reverte the past is everything. His interest in history (he has recently written a history of Spain), and his obvious love for classic adventure serials, infuses his work, as does his own sense of alienation from contemporary western mores. In an interview with Elena Cué in 2019, he complained that the modern world lacked ‘virtue in the Roman sense’, which he described as ‘nobility of spirit and an elegant attitude towards life, of personal dignity and courage’, which was unwanted today. ‘What’s more, when the people of today come face to face with virtue, they mock it. Up against noble people who can’t be matched, they ridicule them.’ This is why Pérez-Reverte’s characters often keep to obscure sets of codes or ways of being, old-fashioned and out-of-step, but stubbornly holding onto them because they provide a constant in an ever-changing world.

I first came across Pérez-Reverte when I watched 'The Ninth Gate' on a flight to New York. 'The Ninth Gate' was Roman Polanski’s interpretation of 'The Club Dumas', which has now become something of a cult classic and stars Johnny Depp as the main character. Polanski kept the central core of Pérez-Reverte’s novel and removed some of the supplementary plots, streamlining the narrative for the movie, which works extremely well. I stumbled upon it after getting bored on a long flight, and not quite being sure what it was, decided to give it a watch. It was a strange kind of film. It wasn’t an action movie. It wasn’t horror. It was a slow-moving thriller, not particularly violent or explicit, but with enough dark elements of witchcraft, the supernatural and devil worship, to be both unsettling and profoundly interesting.

It was only several years later that I stumbled upon 'The Club Dumas' and immediately recognized it as the book of the movie. When I started reading it, I was astounded by how good it was, how easy to was to slip into the story and the strange world of antique books that the author had created. The detail and pace, control and depth of character (brilliantly translated into English by Sonia Soto), was superior to most literary fiction I’d read, and I was hooked. Pérez-Reverte has a wonderful ability to distil down the essence of a place and its mood very quickly and effectively, with a movie-like quality that is incredibly rare. For example, Chapter 14 of 'The Club Dumas' opens with the following five sentences:

“It was a dismal night. The Loire was flowing turbulently and rising, threatening to flood the old dykes in the small town of Meung. The storm had been raging since late afternoon. Occasionally a flash of lightning lit up the black mass of the castle, and bright zigzags cracked like whips on the deserted wet pavements of the medieval town. Across the river, in the distance, amidst the wind, the rain and the leaves torn from the trees, as if the gale drew a line between the recent past and a distant present, the headlights of cars could be seen moving silently along the motorway from Tours to Orleans.”

Pérez-Reverte should be better known in both Britain and America. His writing is worth learning Spanish so that you can read him in his original language.

https://nlloyd.substack.com/p/why-you-should-read-arturo-perez?r=3iazrv

12 junio 2026

El reportero que no se fía de la memoria pero la usa

Antonio Isidro Graña Ojeda - revistacervantes.com - 12/06/2026

Conviene recordar, antes de abrir 'Enviado especial', qué fue Arturo Pérez-Reverte antes de ser uno de los novelistas más leídos de España. Fue corresponsal de guerra durante más de veinte años: Chipre, el Líbano, las Malvinas, el Sahara, Angola, Mozambique, el Golfo Pérsico, Bosnia. No fue corresponsal de salón. Fue de los que se quedan cuando los demás se van. De esa experiencia nació, con el tiempo, una manera de escribir ficción que ningún taller podría enseñar: la de quien ha visto lo suficiente como para saber que la realidad no necesita adornos.

'Enviado especial' es su regreso explícito a ese material. No como novela, sino como testimonio. La escritura de crónica que reúne aquí tiene la marca de quien ha aprendido que la precisión y la emoción no son incompatibles: son, en el mejor periodismo literario, la misma cosa. Pérez-Reverte escribe en estas páginas desde la distancia que da el tiempo, pero sin que esa distancia enfríe lo narrado. El resultado es un libro que funciona a la vez como memoria y como declaración de principios sobre el oficio.

Lo interesante aquí reside en la tensión que recorre el libro de principio a fin: la tensión entre el periodista que registra y el escritor que interpreta. En las mejores crónicas de este volumen, esa tensión no se resuelve; se sostiene. Pérez-Reverte no pretende la objetividad del archivo ni la omnisciencia del narrador novelístico. Escribe desde el yo de alguien que estuvo allí, que cometió errores de perspectiva, que vio algunas cosas mejor que otras. Esa honestidad sobre los límites del testigo es uno de los valores más sólidos del libro.

La prosa es, como siempre en él, limpia y rítmica, con esa oralidad construida que parece fácil y no lo es. No obstante, lo más revelador no es el estilo —que conocemos de sobra— sino la selección. Qué ha elegido contar y qué ha dejado fuera dice tanto sobre el autor como lo que aparece en la página. 'Enviado especial' no es una memoria exhaustiva sino una cartografía selectiva: los momentos en que la guerra mostró algo que Pérez-Reverte no había sabido poner todavía en palabras.

Merece la pena subrayar que el libro se lee también como un ajuste de cuentas silencioso con cierta idea de la literatura de no ficción que se ha puesto de moda. Frente a la no ficción que se doblega ante el mercado editorial —el arco emocional prefabricado, el trauma como estructura, la resolución final que tranquiliza al lector—, Pérez-Reverte ofrece aquí algo más incómodo: crónicas que no siempre terminan bien, que no siempre enseñan una lección, que a veces simplemente constatan lo que hay.

Es un libro necesario en su catálogo y un recordatorio útil, en tiempos de sobreproducción narrativa, de lo que puede hacer la prosa cuando está al servicio de algo que de verdad ocurrió.

https://revistacervantes.com/enviado-especial-de-arturo-perez-reverte-el-reportero-que-no-se-fia-de-la-memoria-pero-la-usa/