25 septiembre 2026

Félix Viscarret: “Pérez-Reverte ha sido muy generoso, nos dio el material que a él le había inspirado”

María Sanz - bestmovie.es - 25/09/2026

Félix Viscarret dirige 'El problema final', la miniserie, adaptación de la novela de Arturo Pérez-Reverte, que lleva al espectador a revivir esos misterios clásicos donde la muerte siempre sorprendía en el lugar más idílico posible.

Félix Viscarret nos describe 'El problema final' como “un viaje a un mundo que ya no existe, de cierto lujo y elegancia, donde una serie de misterios se convierten casi en un juego y donde el peligro no ensombrece esa parte de aventura y de humor”. Darle al play a esta miniserie es sumergirse en un misterio como los de antes, cocinado a fuego lento y con la atmósfera del lujo clásico de los 50.

Elisa Mander, una turista inglesa, aparece muerta en un hotel de un islote próximo a Mallorca que ha quedado aislado por una tormenta. Basil (Jose Coronado), un actor retirado y famoso por haber interpretado a Sherlock Holmes, empezará a investigar. Le acompañará en sus pesquisas Foxá (Martiño Rivas), un escritor de "thrillers" que se convertirá en su particular Watson. Completan el reparto María Valverde, Maribel Verdú, Gonzalo de Castro, Cristina Kovani y Pepón Nieto.

—¿Conocías la novela de Pérez-Reverte?

—Ya la había leído y la releí sabiendo que Alberto Macías estaba encabezando el trabajo de guion. Recuerdo volver a hincarle el diente a la novela pensando en qué partes tendrían más o menos potencial audiovisual.

—Entiendo que disfrutas con estas tramas policíacas clásicas.

—De crío ya me consideraba rata de videoclub y recuerdo que me lo veía todo, pero me divertía mucho toda la tradición de Agatha Christie, el detective Poirot.

—Entonces, ha tenido que ser todo un disfrute dirigir 'El problema final'.

—Me pareció que era un reto que iba a ser muy estimulante y divertido por esa parte de humor o ironía metacinematográfica, al ser el protagonista un actor en horas bajas, pero que se ha hecho famoso interpretando a un personaje como es el de Sherlock Holmes, que sería el indicado para resolver ese misterio. Otra cosa es que para eso sea necesario que actor y personaje habitual se mimeticen.

—Para escribir 'El problema final', Arturo Pérez-Reverte volvió a Agatha Christie o Conan Doyle. ¿Con qué referentes has trabajado tú?

—Nosotros usábamos el cine clásico de los 50 porque no era tanto el mundo de Conan Doyle sino cómo era el comportamiento social en esa Europa que ya había superado la posguerra de la Segunda Guerra Mundial.

—Pérez-Reverte hablaba de la película 'Mesas separadas' (1958) como una referencia de un hotel, una serie de personajes aislados… ¿Has trabajado codo con codo con Pérez-Reverte?

—Fueron una serie de encuentros, visitas al set. Ha sido muy generoso, nos dio referentes ofreciéndonos el material que a él le había inspirado o que mantenía vivo en él esos personajes y ese mundo.

—La serie tiene un ritmo de irse cocinando a fuego lento. ¿Supone un riesgo ahora que estamos acostumbrados a tramas rápidas y llenas de estímulos?

—Aunque tenga esa cadencia que puede parecer más clásica, en los tres primeros episodios hay muchos acontecimientos y algunos van a resolver cosas que están medidas para que no baje el ritmo. A título personal, mi episodio favorito es el cuarto, por la profundidad de lo que se está contando y de los personajes. Quizá es el más clásico, y me parece que fue una gran creación de Alberto Macías, que supo encontrar la perfecta traducción para que visualmente tuviera un desarrollo y un desenlace a la altura.

—He leído que en Basil Netflix busca a su Sherlock Holmes, pero Basil es más un galán clásico. ¿Cómo ha sido trabajar con José Coronado?

—José es un trabajador incansable. Siempre va a estar dispuesto a seguir jugando y viendo a ver qué sale. Ese lado suyo de búsqueda es el mayor regalo que puede haber para un director.

—¿Y con el resto del elenco?

—Recuerdo que fue muy bonito juntarlos a todos por primera vez en ensayo, a esos personajes que el mundo ha hecho que terminen en la misma isla esos mismos días. Es cuando ves cómo funcionan las dinámicas, las químicas, cosas de humor que van a ser simpáticas. Recuerdo que se produjo una metamorfosis casi mágica de María Valverde cuando se probó los vestuarios para su personaje y de algún modo adoptó instantáneamente la cadencia y el tono en el que iba a hablar esa Adela de los años 50.

—Es que el vestuario es increíble.

—'El problema final' me ha permitido trabajar con profesionales de un nivel muy bueno y para mí era un lujo. En vestuario y en arte están Sonia Grande y Juan Pedro de Gaspar. Con Juan Pedro ya había trabajado en la serie 'Patria', pero con Sonia Grande admiraba su trabajo y sabía que era la figurinista que más veces ha trabajado con Woody Allen, etc.

https://bestmovie.es/el-problema-final-entrevista-director-felix-viscarret/

José Condessa: "Hablaba todos los días con Jose Coronado de poesía, nos compartíamos libros"

Guille Galindo - Men's Health - 25/09/2026

En 2023, José Condessa protagonizaba nuestra portada de julio-agosto con ganas de hacerse un hueco en el cine y las series españolas tras triunfar en Portugal. Tres años más tarde, esa oportunidad ha llegado con 'El problema final', la adaptación de Netflix de la popular novela detectivesca de Arturo Pérez-Reverte. Pero no es lo único en lo que el actor ha cambiado durante todo este tiempo. "Me siento más maduro, aunque sigo aprendiendo emocionalmente cada día", afirma.

—¿Qué ha significado para ti 'El problema final'?

—Ha sido muy importante, porque Toni es mi primer personaje en español. Ya había trabajado en España, pero hablando en inglés y francés, nunca en español. No es mi lengua materna, pero lo intento hablar lo mejor que puedo. Ha sido una gran enseñanza personal, me ha dejado grandes recuerdos, y poder trabajar con actores como Jose Coronado, Maribel Verdú, Martiño Rivas o Gonzalo de Castro es un sueño cumplido. El propio Gonzalo es una persona que se ha quedado en mi corazón para siempre porque sabe mucho de Portugal y eso tendió puentes entre nosotros. Con él y con Jose [Coronado] hablábamos todos los días de literatura y de poesía, incluida la portuguesa, y nos compartíamos poemas los unos a los otros. Ha sido muy especial.

—¿Qué es lo que más te ha sorprendido de estos actores?

—Su normalidad. Yo empecé haciendo teatro con mi padre cuando yo tenía 5 años, y desde ahí he aprendido que lo más importante de ser actor es ser una buena persona. Todos nos topamos con gente menos buena en la vida, da igual la profesión. Pero tanto en 'El problema final' como cuando rodé con Almodóvar he tenido una experiencia maravillosa con compañeros españoles. Y luego son admirables también por su faceta como actores, claro. Cuando Jose Coronado recita las palabras se quedan vivas en su voz y en su cuerpo. Martiño Rivas es un espíritu libre muy interesado en el arte. María Valverde y Maribel Verdú son geniales... Podría hablar de ellos horas, son personas que ya admiraba por sus trabajos y los he admirado más al conocerles. Como te decía, es fundamental ser buena persona en este trabajo, porque al final vas a compartir con el resto una etapa de tu vida en la que sois casi familia y os veis a diario.

—'El problema final' es una adaptación de una novela de Arturo Pérez-Reverte, y como en todas las adaptaciones, habrá comparaciones con la obra original. ¿Temes que se repita la típica frase de "el libro es mejor"?

—Claro que sí, pero lo entiendo. Entiendo ese tipo de comentarios, porque a mí me encanta la lectura y me pasa muchas veces. Pero yo creo que eso sucede porque, al leer un libro, cada uno lo vive y se lo imagina de una manera. Y es difícil que algo nos guste más que lo sucede en nuestra imaginación.

—¿Qué les dirías a los fans de Pérez-Reverte que puedan ser escépticos con una adaptación de su novela?

—Que nuestra versión es muy, muy fiel a la original. Te lo digo yo que he leído el libro. Ha habido una verdadera preocupación en caracterizar a los personajes de la forma en la que lo pidió Arturo [Pérez-Reverte]. Y luego está el trabajo del director, Félix Viscarret. Yo soy muy fan suyo desde 'Patria', que es una de las mejores series que yo he visto. Su trabajo es impresionante, rodaba con el libro al lado e iba diciendo: "No, en esta secuencia el autor quiere decir esto, vamos a poner la cámara como debe ser para contar bien la historia". Fue increíble. Así que los lectores apasionados de Arturo Pérez-Reverte pueden tener la certeza de que, aunque no sea como han imaginado antes, es una serie muy fiel, muy bonita y muy respetuosa y honrosa con el material original.

https://www.menshealth.com/es/fitness/a73835628/jose-condessa-protagonista-de-el-problema-final-hablaba-todos-los-dias-con-jose-coronado-de-poesia-nos-compartiamos-libros/

José Coronado juega a Sherlock Holmes en 'El problema final'

Francesc Puig Alegre - La Vanguardia - 25/09/2026

Trece personas quedan atrapadas por un temporal en un hotel de un islote próximo a Mallorca. Una de ellas aparece muerta y lo que inicialmente parece un suicidio pronto se revela como un asesinato. Entre los huéspedes se encuentra Basil, un veterano actor que durante veinte años interpretó a Sherlock Holmes en el cine y que tendrá que recurrir a las dotes detectivescas adquiridas durante su carrera para intentar descubrir al culpable. Este es el punto de partida de El problema final , la miniserie de cuatro episodios que adapta la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte y que llega este viernes a Netflix. Dirigida por Félix Viscarret y con guion de Alberto Macías, Carlos Molinero y Marisol Farré, la ficción traslada a la pantalla el universo del misterio clásico de Pérez-Reverte y lo sitúa en la primavera de 1959. José Coronado encabeza un reparto en el que también figuran María Valverde, Martiño Rivas, Maribel Verdú, Gonzalo de Castro y Cristina Kovani. 

El resultado busca recuperar un tipo de relato que confía en la observación del espectador y en su capacidad para seguir las pistas. Coronado considera que la serie es, en parte, un homenaje a Sherlock Holmes y al cine clásico, aunque también reivindica su personalidad propia. El actor destaca cómo Viscarret y el equipo han trasladado ese imaginario a un universo “mucho más colorista, mucho más luminoso, mucho más elegante”. Para María Valverde, además, la serie constituye un homenaje al propio mundo de la interpretación, especialmente a través de Basil, un actor cuya carrera ha quedado inevitablemente ligada al personaje que interpretó durante décadas. “Un personaje te marca en algunas ocasiones tanto en tu vida que tienes que hacerte tu propio personaje porque no te queda otra”, explica la actriz.

Valverde da vida a Adela, una mujer “fría, distante, desconfiada, inteligente” y pausada que acompaña a la turista fallecida. La actriz reconoce que se siente menos cerebral que su personaje y que ella tiende más a dejarse llevar por “las tripas” y el corazón. Coronado, en cambio, encontró en Basil un personaje especialmente próximo a su propia trayectoria: “Quería hacer de un actor ya con bastantes años, que los tengo”, explica. Basil lleva veinte años interpretando a Holmes; Coronado lleva cuatro décadas interpretando policías e investigadores. “Era algo que para mí resultaba relativamente fácil”, señala. El actor también disfrutó de las escenas en las que Basil interpreta a Holmes en películas de serie B de estética cincuentera, que concibe como una caricatura del detective de Arthur Conan Doyle: “Para mí era como un cómic”.

Martiño Rivas interpreta al escritor Francisco Foxá, “un personaje elegante, osado y canalla” que acompaña a Basil en su investigación. El actor celebra precisamente el terreno de juego que propone la serie y considera que trabajar a partir de unos arquetipos, un tono y un ambiente definidos resulta estimulante porque proporciona unas reglas sobre las que desarrollar la creatividad. “Me resulta mucho más fácil cuando te dan unas directrices en base a los cuales ser creativo, que no cuando te presentan un lienzo en blanco”, explica. Frente al ritmo acelerado de buena parte del thriller contemporáneo, Rivas reivindica además una serie que permite detenerse en los personajes y en las pistas.

Maribel Verdú interpreta a la señora Ausländer, la enigmática gerente del hotel, una mujer fría y misteriosa cuyo pasado está marcado por experiencias extraordinarias. La actriz destaca especialmente el peso de la ambientación y del vestuario en la construcción del personaje, “que te da como un 70% del trabajo hecho”. Gonzalo de Castro encarna a Fonseca, un ambicioso productor televisivo con una vida turbia y numerosos secretos, y reconoce que interpretar a personajes como este permite acumular experiencias que permanecen más allá del rodaje. “Si algo tiene este oficio es que te permite vivir las vidas que no tenemos y la vida de los demás encarnadas en los personajes que se defienden”, afirma.

Cristina Kovani, por su parte, interpreta a Vicky, una joven actriz ambiciosa y coqueta que sabe disfrutar de la vida. La intérprete destaca precisamente la importancia de esos pequeños detalles a la hora de construir la atmósfera de la serie y conseguir que el espectador entre en ella. “Hay series que tienen mucho presupuesto o películas, pero creo que lo importante es la ambientación, cuidar cada mínimo detalle”, explica. Una diferencia que, según Kovani, puede estar incluso en algo tan aparentemente insignificante como “una simple sombrita de más, un poquito de polvito en una encimera”. Todo cuenta, sostiene, junto a la forma en que los actores se mueven, respiran o miran, para conseguir que el espectador quede completamente inmerso en ese hotel de los años cincuenta.

https://www.lavanguardia.com/television/20260925/11640505/jose-coronado-juega-sherlock-holmes-problema-final.html

Jose Coronado: "Sigo pensando que puedo ser perfectamente El Coyote o Don Juan Tenorio, pero la realidad es que ahora mismo me va mejor ser el abuelo de Heidi"

Jose Coronado: "Sigo pensando que puedo ser perfectamente El Coyote o Don Juan Tenorio, pero la realidad es que ahora mismo me va mejor ser el abuelo de Heidi"

Rafael Sánchez Casademont - Esquire - 25/09/2026

Jose Coronado ha sido muchas cosas: modelo, empresario, médico y abogado en formación, jugador de mus, de ajedrez, paracaidista... Y no, no estamos hablando de ninguno de los personajes de su enorme carrera como actor. A sus 69 años, el madrileño sigue en plena forma, comandando en cine y televisión las mejores producciones audiovisuales de nuestro país. Sin embargo, cuando nos sentamos a charlar con él no solo mira al presente, ni al pasado que tanto insistimos en recordarle, también lo hace decididamente hacia el futuro.

El ganador de dos Premios Goya protagoniza 'El problema final', miniserie de Netflix que adapta la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte. Que en esta ficción tenga como compañero a Martiño Rivas (41) y como interés amoroso a María Valverde (39) ya nos deja bien clara la conclusión de esta entrevista: Coronado es eterno. Lo es su arte, sus películas, su seducción y su juego. Descubrid el porqué es la recompensa que te ofrecemos por leer esta entrevista.

—No sé si Pérez-Reverte te tenía en mente, pero lo cierto es que Basil parece un personaje hecho para ti: un actor veterano que ha interpretado muchas veces a un policía.

—Sí, el personaje me venía muy bien, por mi trayectoria y por mi edad. Además, interpreto a un actor que hace de detective, pero que no deja de ser un actor. El destino hace que se fusione con el rol que ha interpretado durante veinte años, ni más ni menos que Sherlock Holmes. Evidentemente, hay un crimen y todo el mundo le invita a que investigue. Aunque en un principio dice que solo es un actor, no tarda en empezar a creérselo y a fusionarse con el personaje. Ahí está lo divertido: era un doble personaje. A Arturo ya le conocía desde hacía tiempo. Había trabajado con él en otra película, 'Oro', de Agustín Díaz Yanes. También hice un audiolibro de 'La Reina del Sur'. Es un tipo tremendamente interesante, un escritor al que sigo desde siempre y que ha hecho un trabajo impresionante.

—¿Te dio algún consejo para tu personaje en particular?

—Confiaba mucho en mí, así me lo manifestó. Estuvimos comiendo en su casa, hablando mucho del personaje, dándonos notas de la época en la que transcurre esto, finales de los años cincuenta. Vino un amigo suyo, experto en protocolo, a repasar los usos de la época, cómo se manejaba la gente en sociedad: dónde apoyabas las manos en las comidas, cómo te quitabas el sombrero, cómo se fumaba… La serie está impregnada de todos esos pequeños detalles.

—Reverte es conocido también por sus contundentes críticas de películas, series y demás. ¿Temes que no le guste vuestra adaptación?

—Me consta que está contento porque estuvo con nosotros incluso en el rodaje, dio el visto bueno a todo y estuvo muy involucrado. Exigió que tuviese una muy buena producción y que estuviese muy bien cuidada. Netflix ha tirado la casa por la ventana. No he visto unos decorados así en mi vida en España, ni un vestuario como el de Sonia Grande, que merece un Oscar… Es una serie tremendamente elegante y atractiva. Aunque es un género clásico, no estamos acostumbrados al whodunit en España. Es un homenaje a Conan Doyle y Agatha Christie, pero aquí se ha hecho una adaptación muy mediterránea, muy colorida. Es una delicia para los ojos.

—Has hecho de Goya, de El Coyote… ¿Podemos contar a Basil como tu interpretación de Sherlock Holmes? ¿Te lo tomaste como tal?

—No, yo interpretaba a un actor español que toma su nombre de Basil Rathbone, el mítico intérprete de Sherlock Holmes. Me preparé para interpretar a un actor, a alguien de mi perfil. Era casi yo mismo así que no fue difícil, salvo por resolver un crimen. Otros personajes me han costado mucho más. (...)

—Me han gustado las partes iniciales de los capítulos, esas miniescenas de puro cine clásico de Basil. Me recordó al genial prólogo de 'Cerrar los ojos'. ¿Crees que se hacía mejor cine antes?

—Por desgracia, en la época actual se tiende mucho a contar con los efectos especiales, y más ahora con la IA. Siempre se busca un ritmo vertiginoso que capte al espectador. Echo de menos ese cine que te invita a disfrutar de algo sosegadamente. En esta serie, uno de los aciertos es esa invitación intelectual al espectador que le hacen Reverte, Félix Viscarret y yo: a deducir, a comentar con su entorno quién miente y quién no. Es una especie de Cluedo en el que juegas, algo que no estoy acostumbrado a ver ahora.

—Detective o actor, Basil también es un galán clásico, con femme fatale incluida. ¿Crees que hubieras sido todavía mejor galán en el cine clásico?

—¿Por qué no? Sí. Pero bueno, me tocó nacer en Chamberí, qué quieres que te diga. Encantado y feliz de haberme movido en estos lares que adoro. Me gusta nuestro cine, soy amante del cine desde niño y creo que hemos evolucionado, en estos cuarenta años que yo llevo en la industria, hasta colocarnos en un puesto muy alto en relación a las producciones que hay en todo el mundo. (...)

—Basil ha dejado el alcohol.

—Y yo también (risas). Estoy de broma. (...)

https://www.esquire.com/es/actualidad/cine/a73637233/jose-coronado-entrevista-el-problema-final/

‘El problema final’ homenajea el Hollywood dorado en una intriga detectivesca

Natalia Marcos y Juan Carlos Galindo - El País - 25/09/2026

En esta historia situada en la España de 1959, la ambientación y el vestuario rememoran las películas del Hollywood clásico. Uno de los referentes que manejó Félix Viscarret, director de la serie, fue la película 'Mesas separadas', de 1958. El propio Pérez-Reverte sugirió este título, con Burt Lancaster, Deborah Kerr, David Niven y Rita Hayworth y cuya acción discurre en un hotel, como inspiración estética y de comportamiento de los personajes. “Eso nos llevaba a cuidar el código de conducta y el protocolo de la época y a ir hacia una estilización”, comenta Viscarret en una entrevista por videollamada.

El tono y las actuaciones se tenían que adaptar a ese juego de época. Jose Coronado en el papel de actor/detective interpreta a un individuo apocado, sumido en un sueño de recuerdos de otra época supuestamente gloriosa, alcohólico bajo un precario control. Su propio físico, algo encorvado, nos dice que es un individuo acabado. No cambia la apariencia pero sí la actitud según se mete en el papel y se cree un Holmes de carne y hueso. Y de ahí, sin destripes, al último capítulo, en el que vuelve a beber, se crece, explica todo lo ocurrido en el mejor homenaje que se podía hacer a la novela de Pérez-Reverte. Lo mismo ocurre con el personaje de María Valverde, misteriosa y a ratos excelsa, que sale del susurro en el último capítulo para dar sentido al resto de la trama. Como en la novela, los holmesianos se deleitarán con el homenaje a Irene Adler.

El vestuario y el diseño de los personajes también encontraron en el cine clásico un espejo en el que mirarse. La diseñadora de vestuario Sonia Grande, ganadora de dos goyas por 'La niña de tus ojos' y 'Mientras dure la guerra', menciona a su homólogo Anthony Powell como su gran referente para esta serie, sobre todo por su atrevimiento para usar el color en sus diseños. En concreto, cita 'Muerte bajo el sol', la película de 1982 basada en la novela de Agatha Christie. “Todo eso está aquí mezclado con las portadas del 'Vogue' o 'Harper’s Bazaar' de la época, y Balenciaga, Givenchy… un batiburrillo que compuso unos personajes que tienen un punto más colorista, más divertido”, explica Grande, quien trabaja a contrarreloj a pocos días de empezar el rodaje de la nueva película de Woody Allen en Madrid.

“Es un mundo que veías entonces a través de las revistas de moda y del corazón, no en la calle. Era una visión estilizada de una vida que nunca ibas a vivir”, tercia Juan Pedro de Gaspar, encargado del diseño de producción y la dirección de arte. La serie utilizó diversos lugares de la Costa Brava para recrear el islote balear donde transcurre la acción, con interiores construidos en los platós de Netflix. Pero cuando más disfrutó De Gaspar fue con las “pequeñas cápsulas” que sirven de prólogo de los episodios que recrean rodajes de las películas del pasado del protagonista. Ahí pudieron utilizar técnicas de la época para lograr un aspecto de cine de serie B de los años treinta. “Un par de veces he tenido el privilegio de hacer eso en mi carrera y es una gozada”, dice el ganador de tres premios Goya desde Bangkok, donde prepara la nueva película de Dani de la Torre.

Los tres destacan la creatividad y el trabajo conjunto que reinaron en esta producción. Sonia Grande subraya el trabajo artesanal del departamento de vestuario: “Todos los zapatos se hicieron a medida, diseñamos los sombreros… No hay absolutamente nada en la serie que no se hiciera en nuestro taller y que no fuera dibujado por nosotros. Fue una experiencia a la antigua, como se hacían las películas en las épocas gloriosas del cine”, dice Grande. El cuidado que se puso en el vestuario influyó tanto en una realización que quería sacarle todo el partido posible, como en los intérpretes: “Cuando María Valverde se vistió de personaje en las pruebas de cámara, se transformó”, recuerda Viscarret. “El diseño de vestuario le ayudó a configurar esa especie de Grace Kelly madrileña, cómo se mueve, con una cadencia casi de otra época”.

La obra de Pérez-Reverte está repleta de guiños a la mejor novela enigma, al misterio como reto para el protagonista y para el lector. El homenaje al cine es más explícito que nunca en el episodio final, el favorito de Viscarret. “Es el más hitchcockiano, con guiños metalingüísticos y grandes aportaciones de Juan Pedro de Gaspar, donde parte de los decorados que eran ficticios ahora están en el rodaje”.

También la luz y el color ayudan a contar la historia en 'El problema final', donde el color del vestuario está directamente relacionado con el ritmo de la historia. “La serie se va oscureciendo según avanza la resolución del crimen y se desvela lo que les ha ocurrido a esos personajes”, dice Sonia Grande. “Es un viaje hacia la noche”, remata Viscarret.

https://elpais.com/television/series/2026-09-25/el-problema-final-homenajea-el-hollywood-dorado-en-una-intriga-detectivesca.html

https://elpais.com/videos/cuestionario-acelerado/2026-09-25/los-protagonistas-de-el-problema-final-la-nueva-serie-de-misterio-de-netflix-responden-el-cuestionario-acelerado-de-el-pais.html

Maribel Verdú nos presenta 'El problema final' junto a Martiño Rivas: "Lo que te deja poso como actriz son las cosas jodidas"


Jose Madrid - elconfidencial.com - 25/09/2026

Es una de las series más esperadas de este mes de septiembre. Y no es nada raro viendo el reparto que hay detrás. José Coronado, María Valverde, Gonzalo de Castro o Maribel Verdú y Martiño Rivas protagonizan ‘El problema final’, que llega a Netflix este mismo viernes. Una adaptación de la novela de Arturo Pérez-Reverte que nos lleva a un hotel perdido en una isla española en 1960; un lugar al que se ven abocados una serie de personajes de lo más variado entre los que destaca un viejo actor que, en su momento, se hizo famoso por encarnar al mismísimo Sherlock Holmes y que, de repente, tendrá que resolver varios casos de asesinato. Con Maribel Verdú y Martiño Rivas hablamos sobre la moda de los ‘whodunits’, los repartos corales y la evolución de las carreras actorales y los personajes adecuados a cada edad.

—Con todo el universo de Sherlock Holmes, desde Conan Doyle a las películas de Basil Rathbone, ¿qué relación previa teníais con el personaje? ¿Habíais leído la novela de Pérez-Reverte antes de hacer la serie?

—MR: Yo la antes y comentábamos que quizás eso te condiciona la mirada. Cuando llegas a los ensayos ya lo haces con una imagen predeterminada de cómo se debería hacer, de cómo es el personaje y de las relaciones que establece con los demás. Y no siempre eso tiene por qué guardar relación después con la visión del director o con la del guionista que ha hecho la adaptación. Nunca había leído las novelas de Conan Doyle. Evidentemente, por pura iconografía sabes quién es Sherlock Holmes. Incluso hubo una época en la que vivía en Londres y pasaba todo el rato por Baker Street. Desde la estación hay una especie de homenaje constante a la figura del detective, pero no había leído sus novelas.

—Pues exactamente lo mismo. No había leído las novelas de Conan Doyle. Obviamente, he visto un montón de películas sobre Sherlock Holmes y sí había leído la novela de Pérez-Reverte antes de hacer la serie.

—Maribel, te acabamos de ver también en ‘Gracias, equipo’. Pensaba en ‘Amantes’, de Vicente Aranda, y en la diferencia entre aquella chica y las mujeres que interpretas ahora, personajes con otro peso y otra seriedad. ¿Cómo vives esa evolución?

—Es que ni la Maribel de ahora podría hacer aquellos personajes, como el de ‘Amantes’, ni la Maribel de entonces podría hacer esto. Cada cosa llega a su debido tiempo. Hay personajes que puedes hacer a una edad determinada. Estoy feliz, no, lo siguiente, de todo lo que hice, porque es lo que me ha llevado hasta aquí. Pero es verdad que, cuando tienes una edad, una madurez, has vivido tanto y te han pasado tantas cosas en la vida (sobre todo cosas malas, porque lo que realmente deja poso son las cosas jodidas de la vida), tu mirada es diferente. Tu manera de interpretar es diferente y la hondura de tus personajes también es diferente. Obviamente, ahora mismo no vas a hacer de alguien ingenuo que no ha vivido nada y que no tiene ninguna experiencia, porque no sería creíble y porque no es lo que toca. Me encanta esta etapa y los personajes que me está tocando interpretar. La sargento Gutiérrez en la serie de Urbizu, ‘Anatomía de un instante’, lo que voy a hacer ahora en ‘Furia’ o este personaje, una mujer con un pasado tenebroso, que estuvo viviendo en Auschwitz, que enviudó y que ahora es la dueña de este hotel donde acoge a toda esta gente. Además, hay una asesina y no se sabe si puede ser ella o si está involucrada o no. Son personajes con aristas que entonces no podías hacer, lógicamente.

—Martiño, tu personaje tiene algo de Watson y llega un momento, especialmente en el tercer capítulo, en el que parece que todas las sospechas apuntan hacia él. ¿Cómo se maneja esa ambigüedad en una historia en la que nunca sabes quién es culpable?

—Intentando ahondar todavía más en ella, potenciándola. Cuanta más incertidumbre haya, mejor. Lo interesante es conseguir que el espectador vaya transitando, pivotando de una sospecha a otra. Ir conduciéndolo y, de algún modo, haciéndole pensar lo que tú quieres que piense desde la visión del director o del productor, para mantenerlo en vilo y generar nuevas expectativas. Como actor, una de las directrices que teníamos era intentar generar constantemente esa sensación de desconfianza hacia el otro, de mirarlo de reojo. Incluso, a veces, poner cara de: “A lo mejor me han pillado”.

—Las localizaciones de la serie son espectaculares. Siempre se pregunta a los actores si rodar en lugares así tiene algo de vacaciones, aunque evidentemente sea trabajo. ¿Se disfruta también esa parte?

—MR: No son vacaciones, pero sí son experiencias. A mí no me cuesta nada decirles adiós a los personajes; de hecho, los abandono muy rápido. Pero sí me cuesta decirles adiós a los proyectos, en el sentido de asumir que a toda esa gente con la que has estado no vas a volver a verla necesariamente. Es casi como un campamento de verano. Si vuelves a tener contacto con ellos será porque la vida os pone otra vez en el mismo sitio, pero la mayoría de las veces, cuando termina un rodaje, la gente se dispersa. Y eso no quiere decir que lo que haya sucedido o las relaciones que hayáis establecido hayan sido frívolas. Han sido genuinas y sentidas mientras duraban, pero también forma parte de la naturaleza del oficio que después cada uno siga su camino.

—Como espectadores y lectores, ¿sois aficionados al género de misterio, a Agatha Christie y al clásico ‘¿quién lo hizo?’?

—MV: Todo depende de la calidad de los escritores. Cuando es Wilkie Collins, con ‘La dama de blanco’, que creo que es uno de los primeros libros considerados dentro del género; cuando es Georges Simenon... Yo era una loca de Henning Mankell. Hay autores que son realmente sobresalientes. Lo que pasa es que luego se ha apuntado mucha gente a esta moda y a mí ya la literatura de “venga, un whodunit porque sí” me revienta bastante. Soy más de los clásicos, porque sabes que son impecables. Eso de seguir una corriente simplemente porque está de moda... No todo el mundo es igual ni se puede meter a todos en el mismo saco. ¿Me gustan este tipo de novelas? Pues depende de quién las escriba. ¿Me gusta este tipo de cine? Depende. Me gusta Hitchcock, por ejemplo.

—Este tipo de historias también suelen ser muy corales. Hay actores a los que quizá les cuesta más no llevar todo el peso de una película o una serie. ¿Vosotros reivindicáis esa coralidad?

—MV: Yo la defiendo a muerte. Me encanta. Nada me gusta más que compartir con mis compañeros. Nada me gusta más que no estar sola. Hacer un monólogo en teatro... Me moriría. Necesito mirar a los ojos a un compañero, necesito empatizar, compartir, reírme. Me gusta muchísimo. Ahora, por ejemplo, en ‘Gracias, equipo’, también estoy con un grupazo de compañeros. En ‘Furia’ somos también un grupo constantemente. Es maravilloso. No tengo ningún afán ni ningún interés en decir: “No, yo quiero un mano a mano con una persona y ya”. No. Eso ya fue. Como dicen los argentinos, ahora toca otra cosa. Y bienvenida sea. Y además, perdóname, pero también es menos cansado. Lo otro es agotador a un nivel... De vez en cuando, vale. Pero cómo mola que te digan: “No, mañana entras a las once”. “¿De verdad? ¿A las once?”. O encontrarte con una secuencia de veinte páginas en la que a lo mejor tú tienes cuatro frases.

—También es una manera de delegar en tus compañeros y de aprovechar las sinergias que se generan cuando estás muy conectado con ellos. Cuando estás en todas las escenas, te puedes permitir bajar la guardia en algunas. Pero cuando tienes momentos muy dosificados y tu personaje tiene que mostrar una faceta concreta de sí mismo en una secuencia, tienes que darlo ahí. No vas a tener muchas más oportunidades. Cuando eres protagonista y tienes mucha más presencia en pantalla, tienes más ocasiones para enseñar distintos aspectos y la complejidad del personaje. Cuando es algo más coral, tienes que hacerlo en momentos muy específicos.

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Maribel Verdú: "A mí la opinión de Pérez-Reverte me importaba mucho porque no se corta"


Marisa de Dios - elperiodico.com - 25/09/2026

En 'El problema final', la serie de Netflix protagonizada por Jose Coronado que adapta la novela de misterio de Arturo Pérez-Reverte, todos los personajes son sospechosos. Entre ellos están los que interpretan Maribel Verdú y Martiño Rivas.

—Maribel, su personaje es una mujer de lo más misteriosa que maneja los hilos en el hotel donde se ven forzados a alojarse todos los personajes.

—Es una mujer con un pasado bastante oscuro y tenebroso. Estuvo en Auschwitz, enviudó, fue campeona olímpica de esgrima… Todo eso se contaba en el guion, aunque luego no aparece en el montaje. Y es una mujer con la que estaba muy bien jugar a si puede ser o no la asesina, porque tiene un halo de misterio muy grande. Todo lo que la rodea contribuye a eso: cómo maneja ese hotel en mitad de un islote, viviendo prácticamente sola con su hombre de confianza. Yo lo disfruté muchísimo, sobre todo por cómo me vestían, el maquillaje, el pelo, la manera de andar, de moverme, de hablar… A mí me encanta hacer época. Ya los años 80 o los 2000 son época para nosotros, pero los 50 me parecen apasionantes. Soy una loca del cine de los años 50. De hecho, durante el confinamiento decidí no ver ni una serie: solamente vi películas de los 30, 40 y 50. Es un cine que me fascina.

—Martiño, su personaje es un escritor de novelas de misterio y eso también hace que resulte más sospechoso.

—Sí. Además, hay paralelismos con una de sus novelas. El punto de partida era hacer de contrapunto de Basil [el personaje de José Coronado], ver cómo podía rellenar esos huecos y equilibrar un poco esa relación, ser como su Sancho frente a su Quijote. Algo que me pareció interesante era cómo vivía él lo que estaba sucediendo en el hotel no desde un punto dramático, sino con cierto distanciamiento. Lo veía casi como un problema matemático que resolver. Incluso le producía cierto gusto, cierta gracia. Lo vivía casi como un acontecimiento deportivo, desde un punto ocioso, y no como un drama. Ese ángulo me parecía muy interesante.

—¿Se habían leído antes de rodar el libro en el que se basa la serie?

—MR: Sí, lo leímos los dos. Y quizá fue un poco contraproducente, porque te contamina un poco. Te fuerza a llegar al set con una idea predeterminada de desde dónde abordar el personaje y, a veces, esa idea no coincide con la visión del director o con la última versión del guion. Cuando adaptas algo también estás interviniendo: hay elementos que se respetan y otros que se desechan. En mi caso, me condicionó un poco.

—A mí también. Y el director nos lo advirtió: no quería que lo leyéramos.

—Yo lo disfruté muchísimo como lector, pero a la hora de interpretar el personaje quizá debería haberme esperado a terminar el rodaje.

—Por curiosidad, ¿acertaron quién era el culpable?

—MV: Yo no. Para nada.

—Yo tampoco.

—Pues mira que yo hubiera dicho que, de todos los actores, lo acertaría Martiño. Te tengo en muy alta estima.

—¡Si soy el último en enterarme de todo! [Ríe].

—¿Tuvieron oportunidad de hablar con Arturo Pérez-Reverte?

—MV: Yo no. Si la hubiera tenido, me habría tirado en plancha, porque me parece una persona interesantísima.

—Yo lo conocí hace muchos años en una librería de la calle Mayor. Entré a buscar un relato breve de Jack London y, cuando lo pedí, un señor muy alto y muy elegante, con gabán, se giró y dijo: "Excelente libro". Estuvo hablando conmigo un rato.

—Hace 20 años de eso.

—Sí, cuando yo estaba recién llegado a Madrid. Desde entonces, además de admiración como escritor, le tengo cariño como persona por haber tenido la generosidad de compartir ese momento con un chaval en una librería. No volví a encontrarme con él hasta que nos visitó en el set.

—Pérez-Reverte ha dicho que le ha gustado la serie. ¿Les preocupaba especialmente su opinión?

—MR: Siempre intentas agradar. Yo creo que el objetivo prioritario del actor es plasmar la visión del dramaturgo, incluso más que la del director: saber qué historia quiere contar y servirla. Así que es muy agradable escuchar algo así, sobre todo viniendo de él. Se han adaptado muchas obras suyas y no siempre ha hablado positivamente de ellas después. Si esta vez lo ha hecho, es un motivo para pensar que realmente lo siente así y que es sincero. Y eso le da todavía más valor.

—A mí la opinión de Pérez-Reverte en este caso me importa mucho precisamente por eso. Es un hombre que no se corta, va a decir lo que piensa. Muchas veces han llevado sus novelas al cine y ha dicho de todo. Que ahora haya hablado así de la serie mola muchísimo. A mí también me gusta gustar y que la gente esté contenta con tu trabajo. Al final todo parte siempre de un escritor o de un dramaturgo.

—¿Dirían incluso que la serie puede superar al libro, o es mucho decir?

—MR: Son distintas. La serie se centra más en la trama de descubrir quién es el responsable de los asesinatos. Para mí, uno de los pilares fundamentales del libro es que también funciona como una especie de ensayo encubierto sobre el género detectivesco, Sherlock Holmes y el cine clásico. En el libro se habla muchísimo de cine clásico y eso es fundamental. Quizá ese elemento no está tan presente en la serie. Pero son vasos comunicantes: se complementan la una a la otra.

—¿Les gusta especialmente el género de misterio, el "quién lo hizo" tipo Agatha Christie o Conan Doyle?

—MV: Depende siempre de quién esté detrás. Tú lees a Georges Simenon o a Henning Mankell y dices: “Qué bien”. Y luego hay otros con los que piensas: “Madre mía…”. Ahora cualquiera escribe dentro de este género del "whodunit", que está muy de moda. En cine, Hitchcock era insuperable. Cada película suya parece que inventara algo. Y Wilkie Collins, por ejemplo, para mí fue quien realmente inventó el género de suspense en el siglo XIX. Así que todo depende de quién lo haga.

—¿Por qué creen que es un género que nunca pasa de moda?

—MV: Porque la gente se involucra, porque se comparte, porque se habla, porque se juega: “¿Tú quién crees que es?”, “¿Y por qué?”. A la gente le gusta mucho compartir ese juego.

—Sí, porque como espectador te exige estar mucho más activo. Te obliga a estar receptivo.

—Cuando rodaron la serie ya sabían quién estaba detrás de los asesinatos. En otras ficciones se ha rodado ocultándoselo al reparto. ¿Les habría gustado vivir esa experiencia?

—MV: A mí sí. Tiene que ser interesantísimo. Pero nunca nos lo plantearon.

—Es una pena, porque no saberlo te mantiene mucho más despierto. Yo tengo una niña y hasta que nació, hasta el momento del parto, no sabía si iba a ser niño o niña. Me gustó mucho mantener esa incertidumbre. Deberíamos aplicarlo también a las series [ríe].

—Rodaron en Catalunya, en unos parajes espectaculares de Lloret de Mar (Girona). ¿Qué recuerdo les quedan de ese rodaje?

—MV: Yo soy una loca de andar. Es mi vitamina, mi vida, mi todo. Todas las mañanas salía temprano con Gonzalo de Castro y hacíamos unas rutas increíbles. Luego volvíamos, nos tomábamos nuestro cafetito y nos íbamos a rodar. Aquellos riscos, aquellos acantilados… era una locura.

—Y el jardín donde estaba el hotel era de cuento. Te creías que ya estabas dentro de la historia. Es una de las postales más bonitas que he visto en mi vida. Luego estábamos alojados en un hotel en Lloret de Mar, justo enfrente del casino. Todas las noches entraban a preparar la habitación, rehacían la cama y dejaban una chocolatina en la almohada. Mi hija vino a visitarme y aquello le pareció el súmmum de la civilización. Cuando volvimos a Madrid me decía: "Papá, quiero que me pongas una chocolatina en la almohada". Durante una época se la ponía todas las noches. Luego ya perdí el hábito.

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Il giallo di Pérez-Reverte diventa una serie tivù


María José Solano - ilgiornale.it - 25/09/2026

La nuova miniserie Netflix, in uscita il 25 settembre, diretta da Félix Viscarret e prodotta da MOD Producciones, porta sullo schermo uno dei giochi letterari più cinematografici di Pérez-Reverte: tredici persone restano isolate da una tempesta in un piccolo albergo su un isolotto vicino a Maiorca, dove una turista inglese viene trovata morta.

Quello che sembra un suicidio comincia presto ad assomigliare fin troppo a un omicidio. Fra gli ospiti c’è Basil, un attore anziano che, negli anni migliori della sua carriera, ha interpretato al cinema nientemeno che Sherlock Holmes e che ora, in un momento di declino, dovrà dimostrare se, dopo tanti anni trascorsi a fingersi detective, abbia imparato qualcosa del mestiere. José Coronado è Basil; al suo fianco, María Valverde, Martirio Rivas e Maribel Verdú guidano un cast corale di cui fanno parte anche Gonzalo de Castro, Cristina Kovani, José Condessa e Pepón Nieto. E al centro c’è Coronado/Basil. Un attore che interpreta un altro attore, il quale ha trascorso metà della vita a interpretare Sherlock Holmes e che, quando credeva ormai di essersi lasciato alle spalle i suoi ruoli migliori, scopre che forse gliene resta ancora uno: diventare davvero il personaggio che tante volte ha finto di essere. Arturo Pérez-Reverte e José Coronado conversano di questo gioco tra letteratura e cinema, dell’età, delle buone maniere di un tempo, dei costumi, delle scenografie, di Sherlock Holmes e del piacere di tornare al mistero classico. Vi invito a godervi questo dialogo, che ora vi presento nella veste di testimone (d’accusa) dell’incontro.

—Quando ho scritto 'Il problema finale' (in Italia pubblicato da Settecolori, Ndr), volevo fare un romanzo poliziesco di stampo classico, ma giocando su un elemento: so che il lettore ha letto romanzi polizieschi. La proposta, dunque, era questa: tu sai come funziona e anch’io; giochiamo, proviamo a ingannarci a vicenda e vediamo se riesci a smascherarmi.

—Ed è un aspetto reso molto bene nella serie. È un continuo appello all’intelligenza dello spettatore. È come dirgli: “Vieni, risolviamolo insieme”. Dal momento in cui compare il cadavere, lo spettatore comincia a sospettare prima dell’uno, poi dell’altro...».

—È il gioco di 'Dieci piccoli indiani', naturalmente. Tutti riuniti in un unico luogo, tutti sospettati e un delitto da risolvere. Ma c’era un’altra difficoltà importante: nel romanzo è continuamente presente il mio amore per il cinema classico. Sulla pagina puoi citare un film, rievocare una scena, menzionare un attore. In una serie bisognava fare in modo che tutto questo fosse nell’immagine.

—Avevo una persona che mi vestiva ogni giorno. Quattro mesi di riprese e un uomo incaricato esclusivamente di occuparsi di me. Non mi era mai successo in vita mia.

—Eri una specie di Luigi XIV.

—Assolutamente. E volevano mandarmi a Londra per farmi confezionare gli abiti. Io dicevo: “Ma siamo impazziti?”. Poi ho capito il perché. Perché gli abiti non sembrano costumi di scena. Sembra che quegli abiti appartengano ai personaggi da anni.

—È fondamentale. E ci sono dettagli magnifici. I cappelli indossati da María Valverde, per esempio, sono stati realizzati proprio da una modista che lavora abitualmente per le famiglie reali. Sonia Grande ha fatto un lavoro straordinario con i costumi. È una donna che conosce e ama profondamente il cinema, e si vede.

—Eccome. Ci sono momenti in cui sembra di guardare un film hollywoodiano degli anni ’50 o ’60.

—Soprattutto l’ultimo episodio. Il finale è un gioiello. È Hollywood. Un omaggio al cinema. Sapevo perfettamente che cosa sarebbe accaduto e, nonostante questo, quando l’ho visto mi sono quasi commosso.

—Quasi?

—Funziona. E funziona soprattutto grazie al tuo personaggio.

—Il personaggio è una meraviglia. Quando mi hanno detto che era un attore in declino ho pensato: “Bene, cominciamo bene...”. Ma poi inizi a percorrere la strada insieme a lui e scopri qualcosa di molto più bello. È un attore che ha interpretato Sherlock Holmes per molti anni e che il destino mette in una situazione nella quale, poco alla volta, comincia a fondersi con quel personaggio.

—E comincia a crederci.

—Esattamente. Comincia a crederci l’uomo, non l’attore. Ed è allora che emerge una tenerezza che mi piace molto. Perché non è un tipo arrogante, né uno che crede di sapere tutto ed è venuto a risolvere ogni cosa. È un uomo che porta sulle spalle i propri fallimenti, il proprio passato, il proprio declino. Eppure, quell’epoca e di portarle nel nostro tempo con naturalezza.

—Félix Viscarret, inoltre, ha fatto uno splendido lavoro nella direzione degli attori.

—Straordinario. Arrivava dopo avere studiato e preparato ogni cosa; sapeva dove collocare la macchina da presa, che cosa voleva ottenere da ciascuna scena. Ed è molto esigente. Se bisognava ripetere venti volte, si ripeteva venti volte. Ma al tempo stesso è di un’educazione e di una gentilezza straordinarie.

—E si nota anche nel modo di parlare. Nella dizione.

—Qui c’è una differenza generazionale. Gli attori giovani ricercano molto la naturalezza, e mi sembra ottimo, perché è la prima regola: devi risultare credibile.

—E per di più siamo negli anni ’60. Non si parlava allo stesso modo, non si camminava allo stesso modo, non ci si rivolgeva alle persone allo stesso modo.

—Durante le riprese, questo suscitava in me molta nostalgia. C’erano dettagli nell’educazione, nella cortesia, nel comportamento che oggi sono praticamente scomparsi.

—Proprio per questo abbiamo chiamato un ex ambasciatore, un mio amico, come consulente per il protocollo. Temevo che i giovani non sapessero muoversi come si muovevano le persone allora. Come si entrava in una stanza, come si salutava, come si stava seduti a tavola. Sono cose che sembrano insignificanti, ma, se sono sbagliate, distruggono un film in costume.

—E qui non lo erano.

—No. Qui tutto è curato in modo impeccabile.

—Funziona molto bene anche il confronto fra generazioni. All’inizio avevo qualche timore riguardo al rapporto con Martiño Rivas, che nella serie interpreta Foxá, una sorta di Watson. Ma ho capito subito che proprio quella differenza arricchiva la storia. Sono due generazioni e due modi di intendere le cose, e credo che l’intesa funzioni molto bene.

—Ma c’è anche un’altra cosa dell’adattamento che apprezzo molto. Il cinema e la televisione hanno esigenze diverse da quelle di un romanzo. Ci sono trasformazioni che un autore deve accettare, perché il mezzo è diverso. E io le accetto. Ma questa serie, pur con i necessari cambiamenti, conserva una fedeltà sorprendente allo spirito del romanzo.

—E non hai voluto partecipare all’adattamento?

—Ho imparato molto tempo fa che l’autore incassa e sparisce.

—Saggia decisione.

—Assolutamente. Consegni il romanzo e poi lasci lavorare chi sa fare cinema e televisione. Un conto è essere disponibile, se ti chiedono qualcosa. Ma non puoi stare alle loro spalle a dire: “Nel mio libro non era così”.

—Ora manca soltanto che arrivi il 25 e che la gente la guardi. Perché credo che si divertirà molto. Non è una serie che tratta lo spettatore come un idiota. Gli chiede di guardare, di ascoltare, di sospettare e di pensare.

—Era questa l’idea fin dall’inizio. Tornare al vecchio gioco del mistero: ecco un cadavere, ecco i sospettati ed ecco gli indizi. Tu sei intelligente e anch’io. Vediamo chi inganna chi.

https://www.ilgiornale.it/news/serie-tv/il-giallo-di-perez-reverte-diventa-una-serie-tivu/

24 septiembre 2026

José Coronado juega a ser Sherlock Holmes en 'El problema final', el homenaje de Netflix a los clásicos del misterio

Marisa de Dios - El Periódico - 24/09/2026

El escritor Arturo Pérez-Reverte rindió homenaje a los grandes clásicos de la literatura de misterio, al estilo de Arthur Conan Doyle y Agatha Christie, en la novela 'El problema final'. La trama echaba mano de muchos de los ingredientes habituales del género: asesinatos, un grupo de personas aisladas en un remoto paraje y sospechosas de los crímenes, personajes con muchos secretos... Netflix adapta ahora el libro a través de una miniserie que cuenta con muchas reminiscencias del cine clásico de los años 50 y con un reparto de altura, encabezado por Jose Coronado, al que acompañan actores como Martiño Rivas, María Valverde, Maribel Verdú, Gonzalo de Castro, Cristina Kovani, José Condessa y Pepón Nieto.

Coronado da vida a Basil, un actor retirado que en otro tiempo encarnó en la gran pantalla al mismísimo Sherlock Holmes. Durante la primavera de 1959, él y otras 12 personas quedan aisladas por un temporal en un pequeño hotel situado en un islote próximo a Mallorca. Cuando una turista de origen inglés aparece muerta, piensan en un suicidio. Pero las primeras pruebas apuntan a un crimen, lo que desatará las sospechas entre los huéspedes. A falta de la presencia de policía, el protagonista se verá forzado a llevar las riendas durante las pesquisas. 

"Es el detective a la fuerza", lo define Coronado. "Basil ha interpretado a Sherlock Holmes durante 20 años, así que la gente empieza a pedirle que investigue. Al principio él les dice que solo es un actor, pero luego empieza a crecerse y a creérselo", añade el intérprete, que curiosamente ha puesto voz a los audiolibros de Sir Arthur Conan Doyle. A su alrededor, todos los personajes se convierten en sospechosos. Está un joven escritor de novelas de misterio que se transforma en la mano derecha de Basil. "Es su contrapunto, como su Sancho para su Quijote", comenta Martiño Rivas, el actor que lo interpreta. "Lo que me gusta de mi personaje es que vive lo que está sucediendo en el hotel no desde un punto dramático, sino desde un cierto distanciamiento, como si fuera un problema matemático que tiene que solucionar", apunta.

También encontramos a una elegante y enigmática turista "que bebe de las mujeres del cine clásico", según apunta María Valverde; a la estricta gobernanta de hotel (Maribel Verdú) "con un pasado bastante oscuro que vive en mitad de un islote con su hombre de confianza" (José Condessa); a un productor de cine (Gonzalo de Castro) "con mucha ambición y dinero" y a su pareja, una seductora promesa de la gran pantalla (Cristina Kovani); y a un servicial doctor (Pepón Nieto).

Aunque la trama de la serie no difiere demasiado de la novela original, hay algunas diferencias. "La serie es bastante más coral", considera Valverde. "Yo creo que la serie se centra más en descubrir quién es el responsable de los asesinatos y, para mí, el pilar fundamental del libro no son solo los personajes, sino que es un pretexto de Pérez-Reverte para escribir un ensayo encubierto sobre el género de detectives, Sherlock Holmes y el cine clásico", subraya Rivas.

En todo caso, las variaciones cuentan con la aprobación del escritor, que ha señalado que ha quedado contento con esta adaptación. "A mí su opinión me importaba mucho porque es un hombre que no se corta y dice lo que opina", señala Verdú. "Ha sido muy agradable saberlo porque se han adaptado muchas cosas suyas y no siempre ha hablado positivamente a posteriori de ellas", destaca Rivas.

A lo largo de los cuatro episodios que componen 'El problema final' el público no solo podrá jugar a descubrir al asesino, sino que se verá transportado a los clásicos cinematográficos de los años 50. "Esa era una de las pretensiones, tanto en ambientación como en estilo", confirma Rivas. "La serie te transporta a esa elegancia, a ese tabaco, a ese tipo de humor... Hay muchos detalles así, incluso el taconeo de los zapatos de las mujeres", recalca Kovani. "No estábamos recreando una película de los años 50, sino haciendo una serie como si estuviera rodada en los años 50, y eso cambia mucho el código y el lenguaje", concluye Valverde.

https://www.elperiodico.com/es/tele/20260924/netflix-problema-final-serie-jose-coronado-perez-reverte-134545540

23 septiembre 2026

Críticas de 'El problema final', la serie de Netflix

Raquel Hernández Luján - hobbyconsolas.com - 23/09/2026

Netflix lanza este viernes una miniserie de cuatro episodios en la que adapta la novela homónima de Pérez-Reverte, publicada por Alfaguara en 2023. 'El problema final' cuenta con Félix Viscarret como director, y viene atesorando una interesante trayectoria en televisión que le ha hecho formar parte del equipo de series como 'Marco', 'Patria' o 'Galgos', de manera más reciente.

El resultado es positivo, aunque alejado de la calidad de la obra en letra impresa. Está bien, cumple con su cometido, es entretenida y traslada las ideas de una manera correcta, pero no pasa de ahí en un momento creativo en el que la novela policiaca centrada en descubrir al autor de un crimen ha pasado por un momento de tal eclosión que es difícil aportar algo nuevo.

Las virtudes del proyecto son muchas: el diseño de producción es rico, el elenco cuenta con grandes nombres como José Coronado, Maribel Verdú o María Valverde y, en líneas generales, se ve que hay detrás de la cámara alguien que ama el cine de Hitchcock y tiene un bagaje cinéfilo, pero por desgracia también se aprecia cierta falta de personalidad. A la fotografía le falta textura, el tono necesitaría algo de sordidez y oscuridad y es muy fácil anticiparse al resultado. Va sobrada de vestuario y recreación histórica, pero sería de agradecer más pegada en los diálogos y una ambientación más misteriosa. Aunque hay voluntad de buscar el factor sorpresa con cambios respecto a la novela, la serie no tiene la capacidad de reflexionar sobre los engranajes mismos del whodunit ni de dialogar con la obra de Doyle y sus temas recurrentes. 

'El problema final' arranca con un inconveniente de base que salta a la vista al primer instante: no tiene bien definida su identidad. Aunque se mueve en un entorno cosmopolita, con personas de clase alta, la forma de hablar de los personajes y sus nombres mismos parecen muy forzados. Hay una tremenda falta de naturalidad en los diálogos, que le resta verosimilitud a la trama, y el reparto, compuesto por veteranos y nuevas promesas, empasta solo regular.

Con los mimbres de los que se vale la narración, debería funcionar entonces de manera encapsulada, entrando en el concepto sin más, y en cierta manera lo hace, pero sin ser capaz de aportar nada nuevo a la ecuación que convierta a 'El problema final' en una serie que sobresalga entre otras historias semejantes.

Al ser tan luminosa, parece querer apuntar hacia el terreno de 'Puñales por la espalda', pero no tiene ni los giros de guión ni el sentido del humor de las películas de Rian Johnson. En pocas palabras, da la sensación de que le falta ambición para romper el molde o para buscar una diferenciación que habría sido capital para embaucar a la audiencia. Solo con tener a José Coronado como gran reclamo, Netflix se va a asegurar las visualizaciones, pero los lectores de la novela probablemente queden un poco defraudados.

https://www.hobbyconsolas.com/hobbycine/critica-problema-final-adaptacion-novela-perez-reverte-con-jose-coronado-como-trasunto-holmes_7040232_0.html

Netflix adapta a Pérez-Reverte con un clásico misterio de círculo cerrado que se ve en un suspiro

Pilar R. Laguna - 20minutos.es - 24/09/2026

Netflix acaba de estrenar El problema final, una miniserie que sin duda va a ser una grata sorpresa para aquellos que disfruten de las clásicas novelas de detectives de Arthur Conan Doyle o Agatha Christie y que necesiten una recomendación para ver este fin de semana. Se trata de la adaptación de la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte, publicada en 2023. Un misterio clásico en el que, mientras un grupo de personas queda atrapado en un hotel, ocurre un asesinato que solo ha podido ser cometido por una de ellas. La diferencia en este caso es que quien se va a encargar de resolver el crimen no es un detective, sino un actor en horas bajas que solía interpretar a Sherlock Holmes.

La dirección de esta miniserie corre a cargo de Félix Viscarret, cuyo nombre ya resuena con un creciente portfolio de trabajos entre los que destacan las series 'Patria' y 'Galgos' o la película 'Una vida no tan simple', de la que además es también guionista. En cuanto al elenco, la serie consigue agrupar grandes nombres de la ficción española como José Coronado, Maribel Verdú, María Valverde, Martiño Rivas, Pepón Nieto o Gonzalo de Castro, entre otros.

El problema final cuenta con tan solo cuatro capítulos de entre 40 y 50 minutos, por lo que es un visionado ligero y agradable que nos invita a resolver un crimen imposible. El tono se mueve con comodidad entre el misterio y el humor, sin llegar nunca a ser demasiado oscuro, algo que quizás los fans de la obra original echen en falta. ¿Es perfecta? ¿Es igualita que la novela? Pues no, pero es entretenida, disfrutable, estética y un desfile de personajes arquetípicos interpretados por excelentes actores.

La serie sigue a Basil (José Coronado), un actor que ya ha dejado atrás los mejores años de su carrera, en los que interpretó múltiples veces al emblemático detective Sherlock Holmes. En un encuentro casual con su amigo, el productor Fonseca (Gonzalo de Castro), y su joven novia (Cristina Kovani), estos le invitan a acompañarlos a una fiesta en Mallorca en la que se va a negociar el rodaje de una nueva película. Una vez en el barco, el temporal les obliga a hacer noche en una pequeña isla habitada únicamente por los huéspedes de un lujoso hotel. Allí Basil conocerá al joven Francisco Foxá (Martiño Rivas), un escritor de novelas policiacas que afirma ser un admirador; a la severa Mrs. Raquel Ausländer (Maribel Verdú), dueña del hotel; o a la joven y adinerada Adela Figueroa (María Valverde), entre otros. Cuando a la mañana siguiente el cuerpo de una turista aparece sin vida en un cobertizo cerrado por dentro, Basil sospecha que alguno de los allí presentes ha cometido el asesinato. Sus años de experiencia como Sherlock Holmes y su capacidad deductiva le ayudarán a desentrañar poco a poco un crimen aparentemente imposible, mientras todos los huéspedes se convierten en sospechosos.

La obra original de Pérez-Reverte está concebida como un homenaje a Arthur Conan Doyle, el autor de los relatos de Sherlock Holmes, y a Basil Rathbone, actor que se hizo famoso por sus interpretaciones del detective. Además, es un homenaje al cine, con un desarrollo plagado de referencias a Hollywood y a la industria cinematográfica. En la serie de Netflix se recoge muy bien toda esa esencia, con un tono que recuerda en parte al de 'Puñales por la espalda'. La idea del crimen de grupo cerrado, como en el típico Cluedo, aunque de todo menos original, es siempre bienvenida. En estos casos, la verdadera pericia del creador está en resolver el crimen de una forma insospechada para el espectador, otorgando además a sus personajes unas motivaciones y un trasfondo creíbles.

'El problema final' cumple perfectamente con el objetivo de mantenernos enganchados intentando resolver el misterio y nos introduce en la década de los cincuenta con un diseño de producción y de arte muy acertados. La trama se desenvuelve poco a poco, tratando de engañarnos, empujándonos insistentemente en una dirección, mientras la verdad no está del todo clara para ninguno de los personajes. Ni siquiera para Basil.

El desenlace quizás no es muy sorprendente —sobre todo cuando uno echa la vista atrás—, pero deja un buen sabor de boca en términos generales, mostrando a personajes muy humanos y, como tales, muy imperfectos.

https://www.20minutos.es/cinemania/series/critica-problema-final-netflix-adapta-perez-reverte-con-un-clasico-misterio-circulo-cerrado-que-se-ve-un-suspiro_7040943_0.html