31 octubre 2026

"Uno va a las novelas con su mundo"


Entrevista de Pepa Fernández - rtve.es - 31/10/2026

Nuestro invitado especial de hoy es Arturo Pérez- Reverte, que viene a presentarnos su nueva novela 'La hipótesis más peligrosa', una mirada al Mediterráneo, como memoria de nuestra Historia. El escritor une sus dos pasiones, el mar y la literatura, y suma el ajedrez como parte del argumento. "Uno va a las novelas con su mundo", ha explicado. La mochila está llena de cosas, "buenas, malas, de todo. Las voy sacando y con ellas voy escribiendo", ha dicho Pérez-Reverte.

https://www.rtve.es/play/audios/no-es-un-dia-cualquiera/no-dia-cualquiera-arturo-perez-reverte-uno-va-novelas-su-mundo/17294864/

Una conversación entre Arturo Pérez-Reverte y Antonio Lucas acerca de las claves de 'La hipótesis más peligrosa'


Entrevista de Antonio Lucas - YouTube - 31/10/2026

«Hay un principio básico muy útil en el mar y en la guerra: prepararlo todo según la hipótesis más probable, pero adoptar las medidas de seguridad según la hipótesis más peligrosa».

Cal Gadea, un chico de dieciséis años criado por sus abuelos y fascinado por los videojuegos, encuentra al hombre al que lleva tiempo buscando: Asier Lerrant, el padre que nunca conoció. Lo ha localizado en un puerto del Mediterráneo siguiendo unas vagas pistas y una fotografía antigua, movido por una pregunta que lo atormenta desde niño: por qué ese hombre abandonó a su madre y lo dejó también a él fuera de su historia.

A bordo de un velero que trafica con arte robado, padre e hijo emprenden un viaje en el que la búsqueda íntima de Cal se cruza con un enigma histórico y una trama de carácter policíaco. Lerrant, hombre hermético, áspero y difícil de descifrar, enseñará al chico a navegar, a anticiparse al peligro y a comprender que, en un barco como en la vida, ciertas reglas son una forma de supervivencia.

Novela de aventura e iniciación, 'La hipótesis más peligrosa' es también una asombrosa mirada sobre el Mediterráneo como memoria viva de la Historia: un mar donde todavía resuena el eco de batallas, exilios, piratas, imperios desaparecidos, leyendas, dioses antiguos, libros clásicos y derrotas humanas.

https://www.youtube.com/watch?v=udUdnbn4j6U

'La hipótesis más peligrosa', con Arturo Pérez-Reverte


rtve.es - 31/10/2026

¿Qué ocurre cuando la antigua y caótica historia del Mediterráneo se encuentra con la inmediatez de la cultura 'gamer' de los videojuegos? ¿Qué lectura hace sobre los videojuegos, su narrativa y potencialidad Arturo Pérez-Reverte? Conversamos en profundidad con el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte sobre 'La hipótesis más peligrosa' (Ed. Alfaguara). Con Pérez-Reverte hablamos de esta "novela de aventuras e iniciación" con dos personajes de dos generaciones muy distintas pero encontrados en el Mediterráneo y en una cultura y tradición compartidas. Con Pérez-Reverte hablamos, entre otras cosas, de si los videojuegos se han convertido hoy en legítimos herederos de la literatura clásica de aventuras y supervivencia.

Y como las grandes epopeyas también se dibujan, con Don Víctor desde el Planeta Segovia atendemos a otra de las grandes pasiones de nuestro invitado: su confesado enganche comiquero y su arraigado espíritu tintinófilo.

https://www.rtve.es/play/audios/fallo-de-sistema/892-hipotesis-mas-peligrosa-arturo-perez-reverte-31-10-26/17294268/

29 octubre 2026

«España sufre especialmente porque estamos enfermos de unas vilezas que otros países no tienen»

Miguel Pérez Pichel - eldebate.es - 29/10/2026

La nueva novela de Arturo Pérez-Reverte, 'La hipótesis más peligrosa' (Alfaguara), tiene todos los elementos de la novela revertiana por antonomasia: el Mediterráneo, un velero, una aventura, un protagonista crepuscular, villanos detestables y ecos de Conrad en cada página. 'La hipótesis más peligrosa' narra una aventura náutica protagonizada por un lobo solitario que surca el Mediterráneo a bordo de su velero, el Nostos, y un chico de 16 años aficionado a los videojuegos, su hijo, que busca respuestas. El libro entusiasmará a sus lectores incondicionales y, en cualquier caso, confirma que el autor de la saga Alatriste consigue convertir en todo un acontecimiento literario cada nueva novela que saca a librerías.

Arturo Pérez-Reverte recibe a 'El Debate' en las dependencias del Hotel Palace de Madrid, uno de los escenarios habituales de sus "duelos" con la prensa. En el corazón de Madrid, a pocos metros del Museo del Prado, del Congreso de los Diputados y de la Real Academia Española, Pérez-Reverte habla de ese Mediterráneo que considera su verdadera patria y que contempla con una mirada nostálgica a través de los ojos de Asier Lerrant, el protagonista de su novela.

—En ‘La hipótesis más peligrosa’ regresa al Mediterráneo. ¿Qué es el Mediterráneo para usted?

—Con el tiempo he descubierto que es mi verdadera patria. Nací en él, crecí en él, empecé a moverme por él, leí sobre él, traduje griego y latín en el colegio sobre él. Fue parte de mi formación más íntima, más estrecha, más densa y más importante. Me marcó muchísimo en todos los sentidos. Empecé a navegar por él. Me embarqué muy joven, de hecho. Estuve navegando un año en que mi padre me embarcó. Entonces se podía hacer eso. Con 16 años estuve trabajando durante meses de pescador, por lo que sé lo dura que es la vida de un pescador. Es decir, el Mediterráneo está muy vinculado a mi memoria y a mi infancia y mi juventud. Después he viajado, he vivido… pero con la edad me he dado cuenta de que, mirando para atrás, realmente lo que es el Mediterráneo es mi patria. O sea, yo soy español, evidentemente. Soy europeo, sin duda. Pero antes y por encima y por debajo de todo eso, lo que lo envuelve es el Mediterráneo.

—El velero, el navegante solitario, la pasión por el mar… ¿Esta es la más revertiana de las novelas de Arturo Pérez-Reverte?

—Es muy revertiana. A medida que te haces mayor se va sedimentando todo. A la hora de mirar para atrás veo muchas cosas que antes no veía. Digamos que en mis novelas la primera fase es experimental, divertida. La segunda parte es profesional, y hay una tercera parte, que es la parte final, que es reflexiva. Ahora hago novelas con un balance de vida. En mis novelas de esta última etapa —hablo de 'El problema final', 'La isla de la Mujer Dormida', 'El italiano', de esta novela, 'La hipótesis más peligrosa'— escribo más sobre el Arturo mayor que mira hacia atrás. Todo eso que la vida me fue echando en la mochila de una forma desordenada, y que fue saliendo en mis novelas, ahora lo estoy ordenando sistemáticamente. Ahora estoy siendo consciente de mi mediterraneidad, de la que tengo, de la que me llevé, de la historia de Europa… Esa vida me dio una forma de mirar, y con esa forma de mirar estoy haciendo mis novelas. Son novelas de madurez, fruto de mi última etapa.

—Si hubiera que apostar, diría que Asier Lerrant es su "alter ego". ¿Es así?

—No exactamente. Yo soy lector antes que escritor y sé muy bien las trampas que un libro puede tender. Buscar a un autor, buscar a Conrad detrás de 'La línea de sombra', está bien, lo entiendes, pero cuidado, porque no es Conrad, es el personaje de 'La línea de sombra'. Buscar a Conrad en 'Lord Jim'… cuidado, porque es Lord Jim, no es Conrad, aunque Conrad lo hace posible. Quiero decir con eso que es evidente que nadie pone lo que no tiene: o lo robas o lo inventas. Pero es verdad que una novela es un artefacto narrativo artificial. En ese sentido yo utilizo en mis novelas aquello que la vida me ha dado. Tengo el privilegio de haber vivido situaciones extremas. He visto a seres humanos haciendo cosas no siempre agradables. Tengo una visión sobre el mundo, la historia que utilizo para mis novelas. Pero yo no soy Lerrant. Lerrant se nutre de mí. Yo alimento a Lerrant, pero también soy el niño. Yo fui el niño cabreado. Yo les pongo lo que la vida me dejó de conocimiento de personajes como ellos.

—La novela tiene un profuso vocabulario náutico…

—Lo tiene, pero es necesario. No quería exagerarlo, pero tenía que dar lo suficiente para que un lector que sabe de mar se sienta en el barco, pero tampoco podía exagerar para el lector que no es de mar. Mi lector es muy amplio, marinos y no marinos, y tengo que escribir para todos.

—Sorprende más el abundante lenguaje sobre videojuegos…

—¿Por qué sorprende?

—Bueno, no me lo imagino a usted jugando al Call of Duty.

—Pues he jugado al Call of Duty. De hecho, el Call of Duty lo he superado.

—¿Es aficionado a los videojuegos?

—No, no soy aficionado a los videojuegos, pero en la vida hay que probarlo todo, o casi todo. Yo de los videojuegos tenía nociones básicas, como cualquiera. He jugado a algunos de ellos, como al Silent Hunter, que es de un submarino, he jugado al Call of Duty… Sobre todo a juegos de simulación, simuladores aeronáuticos, y tal. Pero esta novela requería un trabajo serio. Quería informarme de verdad. No podía hacerlo desde fuera. Igual que cuando hice un libro sobre grafiteros me metí en el mundo de los grafitis, pues aquí he estado jugando y hablando con "gamers". He estudiado, he leído, he mirado, he comprado videojuegos, he jugado a varios de ellos, unos me han gustado más que otros, he aprendido la jerga de los "gamers", le he llevado el libro a un "gamer" para que lo leyera y me dio el aprobado…

—También hay un lenguaje propio de las generaciones más jóvenes en boca de Cal Gadea: «estoy cocinado», «literal», «está guapo». ¿Qué opina de ese modo de hablar de la llamada Generación Z? ¿Es una degradación del lenguaje?

—No, no es degradación. Los que crean lenguaje nuevo son los jóvenes y los delincuentes. Son los dos grandes generadores de lenguaje. El delincuente por necesidades crípticas, porque quiere entenderse con los suyos, y los jóvenes porque les importan un bledo las normas y se las inventan. Además, el joven está sometido a un montón de influencias que se manifiestan en el lenguaje. No es negativo, es bueno porque hace evolucionar el lenguaje, lo enriquece. Palabras como "estoy cocinado", es buenísima, o "literal" para decir "sí", y tantas otras. Algunas de esas palabras pasarán y otras se quedarán. A mí no me parece que los jóvenes degraden el lenguaje. Lo que sí es cierto es que la sociedad va hacia una analfabetización, eso es verdad. Pero eso no son los jóvenes, es la sociedad en general.

—El Mediterráneo es el gran protagonista de esta novela. Parafraseando a Conrad, ¿se ha convertido el Mediterráneo en uno de los lugares más oscuros de la Tierra?

—No, al contrario. Es luminoso. Es un caos luminoso. El Mediterráneo siempre ha sido un caos, una especie de caldera en ebullición de civilizaciones, de pueblos que nacen, que mueren, de piratas, de corsarios, de sabios, de analfabetos, de migraciones, para arriba, para abajo… Lo que pasa es que lo habíamos olvidado. Como no leemos historia, vemos un sitio civilizado donde hemos puesto cemento y cristal en todas las orillas, hemos puesto resorts para los turistas, vuelos de Ryanair… pero el Mediterráneo se pasa por la bisectriz todas nuestras ideas, y en cuanto te descuidas el Mediterráneo dice «aquí estoy». ¿Y cómo está?: invasiones, caos, guerras, conflictos… Bulle, burbujea… Creíamos que podríamos con él, pero no. Es la venganza de ese mar, un mar que es viejo, que tiene tres mil años de memoria escrita. Ahora ya no es Troya, ni hay erupción del Vesubio, pero el Mediterráneo es un lugar tan cambiante, tan potente, tan amoral, tan cruel, tan ausente de escrúpulos, tan pintorescamente vivo que puede con todo, en forma de invasiones, y no hablo de Ceuta, hablo en general. El Mediterráneo es imposible de controlar. Hoy es Ceuta, mañana será Lampedusa, pasado será Estambul o será lo que sea. Y en la novela se pasean por ese mar. Si has leído, comprendes, y si comprendes no te sorprende. El problema es cuando viene el caos, o retorna el caos que habíamos olvidado, y te encuentras con que el que recibe el caos, si no ha leído, dice que qué horror, y se encuentra como pollo sin cabeza. Pero cuando has leído, y tienes una memoria cultural, física o personal, y llega el caos, ves y dices: "Claro, eso es Héctor en la muralla de Troya, aquello es Dante bajando al infierno, aquello es la batalla de Lepanto…". No cambias el mundo, pero al menos comprendes el mundo. Lo grave en la vida no es que el horror te golpee, es no comprender cuando el horror te golpea por qué te golpea. La serenidad que te da la cultura, el conocimiento, las lecturas, que es lo que tiene Lerrant, es lo que te permite soportar con serenidad los golpes. Pero el Mediterráneo es más poderoso que todos nosotros.

—La historia del Mediterráneo es la historia de la civilización… Hay muchos síntomas de que esa civilización está gravemente enferma. ¿Es así?

—En el Mediterráneo han nacido muchas civilizaciones. La occidental es una de ellas, que está condenada a muerte. Pero no sería la muerte del Mediterráneo, sería la muerte de la civilización occidental. La civilización occidental tiene tres mil años de memoria escrita. Abarca Homero y los clásicos griegos y latinos hasta ahora. Es una civilización que llena un período de la historia interesantísimo. Creo que es la civilización más importante del mundo. No ha habido ninguna otra como ella, ni la china, ni la sumeria, ni la babilonia, ni la egipcia… La occidental es la que ha producido mayores beneficios morales a la humanidad: derechos humanos, libertades, luchas civilizatorias, cultura… Es la más rica, y la prueba es que todo el mundo imitaba a la civilización occidental. Influimos en todo el mundo. Pero, por razones de agotamiento histórico, esa época está pasando. Ya no somos el referente mundial. Los que antes nos admiraban ahora nos detestan, nos desprecian, nos odian o son enemigos. Las civilizaciones tienen que defenderse a sí mismas, defender su manera ideológica, cultural, social, política… Y no nos defendemos. Occidente se ha entregado a manos, no de los inmigrantes de las pateras, no a los comunistas, no a los fascistas, sino de la historia. Occidente no tiene ya el vigor, la energía, la falta de complejos que permite sobrevivir. Estamos asistiendo al final. Cervantes, Dante, Montesquieu, Voltaire, Quevedo, Heidegger, Nietzsche, Thomas Mann, Shakespeare… se ha acabado. Están desapareciendo y viene otro mundo, que no sé cuál va a ser. Tardará años, medio siglo, un siglo… No sabemos cuánto tardará. Y ese mundo que viene rescatará algunos fragmentos de la demolición del mundo anterior, como ha ocurrido siempre en la historia. Pero Occidente como tal ya no da más sí. Ya no crea nada, ya no tiene la fuerza y el vigor de antes, está viejo, está caduco. Ese Occidente se está muriendo. Es un Occidente crepuscular, lo cual no es trágico, es la historia. Yo, que he visto terminar tantos mundos como reportero —he visto terminar el Líbano, que era maravilloso y terminó como terminó, en los Balcanes he visto arder ciudades, bibliotecas—, ahora veo que es mi propio mundo el que se está deshaciendo, y es interesante. Si no tuviera libros que me lo explicaran estaría aturdido, desorientado, cabreado, acojonado. Pero como tengo esa bibliografía, esos libros, lo miro y digo: "Claro, es que ya nos tocaba". Es muy interesante ver los síntomas, cómo aparecen, los personajes de la historia. Cuando te has leído a Salustio, a Tito Livio o a Suetonio, ves que lo que está pasando hoy lo había escrito ya Cicerón o tantos otros. Es muy interesante. No me es indiferente, evidentemente, pero veo que el mundo se diluye y me doy cuenta de que ya nos ha tocado. Hay una cierta belleza en esa melancolía. Y de ahí sale mi novela.

—¿Ese fin de la civilización occidental está directamente relacionado con la sensación de decadencia que hay en España?

—No es solo en España. España sufre especialmente porque estamos enfermos de unas vilezas que otros países no tienen o que han resuelto de otra manera. En España se nota más por eso.

—Cal Gadea es un joven bastante desorientado y perdido que no parece tener muchas esperanzas en el futuro. ¿Le vería acampado en Sol?

—No me devalúes la novela. Es otro mundo, es otra cosa. Eso es la política, es la crispación actual, eso es España, eso es la enfermedad española en este momento que nada tiene que ver con la novela. Es casi insultante relacionar al joven de mi novela con los llamados "jóvenes de Sol".

—Usted publica, prácticamente, una novela al año…

—Es que es mi trabajo, no hago otra cosa. Trabajo, voy a navegar, vuelvo y sigo trabajando.

—¿Cómo es su proceso a la hora de elaborar una novela?

—Es un trabajo. Tú vas al periódico y yo bajo a mi biblioteca a trabajar. Cada día me levanto y trabajo seis horas, cinco horas, leo, corrijo, viajo para documentarme de aquello que estoy escribiendo… Es un trabajo profesional. Yo no soy un artista, "a ver la musa". No, yo me siento a currar: "Tengo que contar esta historia: estructura, personajes, trama, esto va a llevarme dos semanas de preparación, una semana de viaje…". Es una estructura profesional de la que vivo y en la que llevo cuarenta años. Tengo treinta y tantas novelas publicadas. Tengo ya cierta experiencia. Yo cuento historias y no quiero cambiar la historia de la literatura, ni quiero volcar mi corazón ni desnudar mi alma… Yo quiero contar historias buenas y que el lector las lea, disfrute y compre la siguiente. Y es lo que hago. Eso requiere un trabajo profesional como ir a una oficina, a un banco o trabajar en una carpintería. No soy un artista.

—¿Qué le diría a aquellos que le acusan de ponerse de canto en temas políticos para vender libros a derecha e izquierda?

—Al revés, a lo mejor lo que hago es que no vendo libros ni a derecha ni a izquierda, porque se enfadan los dos. Es curioso que se diga eso cuando no piensan que es lo contrario: enfado a unos y a otros para que me compren libros unos y otros. Mira, llevo escribiendo novelas 40 años y escribiendo artículos 35 años. Mi lector me conoce de sobra, sabe muy lo que pienso, cómo lo pienso y por dónde lo pienso. El nuevo, que se busque la vida. Tiene muchos libros para leer y para aprender. Si quiere hablar de mí, que se informe. Pero lo que yo no voy a hacer nunca es caer en el gran vicio español: que en los míos todo es bueno y en los tuyos todo es malo. Esa es la gran enfermedad española, y no voy a caer en ella. Cuando una cosa no me gusta, de unos o de otros, lo digo. Pero no es para hacerme amigos en los dos bandos, es para hacerme enemigos en los dos bandos. Es un error. ¿Qué me pongo de canto? No, me mojo hasta arriba en los dos lados. En las jornadas de Letras en Sevilla que tuvimos hace poco había dos ministros del gobierno (Bolaños y Ángel Víctor Torres), el expresidente Aznar, Espinosa de los Monteros, Tania Sánchez… ¿Eso es no mojarse? No, eso es mojarse con todos. Eso es asumir que tanto unos como otros se van a enfadar. Y después, tengo ya una edad. Tengo una biografía y, como comprenderás, que me hagan una campaña los de Podemos o me hagan una campaña los de la derecha, me importa un carajo.

—Quizás fue eso lo que no entendió David Uclés en la polémica que tuvieron…

—¿Quién?

https://www.eldebate.com/cultura/20261029/perezreverte-espana-sufre-especialmente-porque-estamos-enfermos-vilezas-otros-paises-no-tienen_474943.html

28 octubre 2026

"El mundo va hacia el caos y la única forma de asumirlo es la serenidad. Fui educado para un mundo que ya no existe hace mucho tiempo"


Paola Albaladejo - cope.es - 28/10/2026

Arturo Pérez-Reverte analiza el momento de incertidumbre que atraviesa el mundo durante su intervención en ‘Herrera en COPE’, con Jorge Bustos. El escritor advierte de que «el mundo va hacia el caos» y defiende la serenidad como la mejor herramienta para afrontar una realidad marcada por la inestabilidad y la pérdida de referencias.

«La única forma de asumir el caos es la serenidad», afirma Pérez-Reverte, que observa los acontecimientos con interés y recuerda que el mundo para el que recibe su educación ya no existe. Su visión parte de una larga experiencia vital y de una lectura constante de la historia, dos elementos que le permiten identificar los síntomas de los cambios sociales.

El autor considera que la sociedad occidental atraviesa un proceso de deterioro y sostiene que el conocimiento histórico resulta fundamental para comprender el presente. En su reflexión, menciona a pensadores como Platón y Nietzsche y subraya la importancia de conocer las reglas de la historia para afrontar las transformaciones con perspectiva y serenidad.La Guerra Civil, en el centro de la disputa política

Durante la entrevista, Pérez-Reverte también critica la utilización partidista de la memoria histórica. «Hay gente que se apropia de la Guerra Civil; se está convirtiendo en un arma política», señala el escritor, que pone el foco en la instrumentalización de un episodio decisivo de la historia de España.

La conversación con Jorge Bustos también gira en torno a su última novela, que el escritor presenta como una historia de despedida de un personaje y el comienzo de la vida de otro. Pérez-Reverte explica que el protagonista se enfrenta a su propia personalidad y experimenta una transformación a medida que comprende su situación.

El joven protagonista siente rabia porque descubre que los adultos lo engañan. A partir de ese enfado, encuentra mecanismos para expresarse con mayor intensidad. El autor establece así una reflexión sobre el conflicto entre generaciones y sobre las herramientas que utilizan los jóvenes para manifestar su malestar.

Pérez-Reverte amplía además su análisis al cine, la televisión y los videojuegos, que considera parte de la evolución del relato contemporáneo. En este contexto, cuestiona la adaptación cinematográfica de 'La Odisea', al señalar que la película presenta una versión diferente de la obra clásica y convierte a su protagonista en un marine marcado por un trauma de guerra.

Con estas reflexiones, el escritor combina la actualidad política, la evolución de la sociedad y la literatura en una entrevista en la que reivindica el conocimiento histórico y la serenidad como claves para interpretar un mundo que, a su juicio, avanza hacia una creciente incertidumbre. "Y eso implica disfunciones, la falta de fiabilidad. La única forma de asumir el caos es la serenidad. Veo el caos con interés. Fui educado para un mundo que ya no existe hace mucho tiempo".

Audio y vídeo: https://www.cope.es/programas/herrera-en-cope/la-entrevista-de-las-9h-con-herrera/al-minuto/sigue-directo-entrevista-jorge-bustos-escritor-arturo-perez-reverte-20261028_3464064.html

https://www.youtube.com/watch?v=qHe2zy8Mr_A

27 octubre 2026

Arturo Pérez-Reverte le confiesa a Alsina qué le hace infeliz: "Es lo más doloroso que me ha pasado en mi vida"


Rafa Sanz del Río - ondacero.es - 27/10/2026

Arturo Pérez-Reverte recibe a Carlos Alsina en su casa para una conversación en 'Más de uno' que comienza entre recuerdos, maquetas de barcos y objetos cargados de historia y termina con una reflexión sobre la literatura, el paso del tiempo y el futuro de las narraciones.

La entrevista gira en torno a 'La hipótesis más peligrosa', su nueva novela, pero también permite conocer al hombre que se esconde detrás de sus historias. El académico de la Real Academia Española habla de su método de trabajo, de su afición por la navegación, de su admiración por Tintín y de su interés por los videojuegos como una nueva forma de contar historias.

La visita comienza con un recorrido por los objetos que decoran la casa. Pérez-Reverte enseña a Alsina objetos históricos como una escafandra de buzo, un telégrafo de órdenes o el timón de un barco. También muestra pequeñas maquetas de barcos, algunas realizadas por él mismo, soldaditos de plomo y regalos del escritor Javier Marías. Las maquetas ocupan un lugar especial entre sus recuerdos. Pérez-Reverte explica que durante años dedica tiempo a construirlas entre sus viajes, aunque abandona esa afición. Alsina comparte entonces una anécdota familiar: su abuelo materno también construía barcos de este tipo.

El recorrido continúa por los objetos relacionados con la historia militar. El escritor enseña una figura de Napoleón en bronce y recuerda a Jean Gal, el abuelo de su bisabuela, que lucha en la batalla de Waterloo con apenas 17 años. También muestra la medalla de Santa Elena, sables y otros elementos vinculados a su historia familiar. Para Pérez-Reverte, estos objetos no constituyen una simple decoración. Representan recuerdos, experiencias y referencias que alimentan su imaginación y le acompañan su trabajo.

El corazón de la casa es una biblioteca distribuida en tres plantas y con alrededor de 36.000 libros. Pérez-Reverte organiza personalmente sus volúmenes durante años y los distribuye por materias, épocas y literaturas. El escritor no concibe este espacio como una habitación destinada a exhibir una colección, sino como su lugar de trabajo. Allí consulta libros, busca referencias y encuentra materiales para sus novelas. Por eso prescinde de internet y del teléfono en la zona donde trabaja. "Mi Google es mi biblioteca", explica durante el recorrido. El conocimiento de sus estanterías le permite localizar las obras que necesita sin recurrir a búsquedas digitales. La organización distingue entre distintos tipos de literatura, desde la española hasta la asiática, además de libros de aventuras, novela policiaca, espionaje, arte e historia. Las secciones históricas abarcan desde la época contemporánea y las guerras mundiales hasta la Guerra Civil española, la Edad Media y los clásicos griegos y latinos. También reserva espacio para la historia de la Iglesia y la teología.

Alsina resume la impresión que produce la casa: todo parece girar alrededor de los libros. Pérez-Reverte confirma esa percepción con una frase que define su relación con el espacio: "La verdad es que la casa es la biblioteca, lo otro es secundario". De hecho el escritor prestó especial atención a la impermeabilización de los techos para evitar que las goteras o las lluvias dañen los libros. No busca preservar una colección de piezas intocables o de gran valor económico, sino mantener una biblioteca de uso cotidiano. Para él, los libros resultan valiosos precisamente por su utilidad, por la compañía que ofrecen y porque le podrían ser útiles en cualquier momento.

Durante la escritura de 'Línea de fuego', por ejemplo, compra armas inutilizadas de la Guerra Civil para conocer su peso, su manejo y el ruido que producen. Esa experiencia física le permite imaginar con mayor precisión las situaciones que describe en sus novelas. El escritor expone que encuentra en su casa una especie de refugio frente a un exterior que no siempre le resulta agradable. Los barcos, los sables, los cuadros y los recuerdos históricos le proporcionan un ambiente que favorece el trabajo y la imaginación.

Uno de los momentos más personales de la conversación llega cuando Alsina le pregunta cuándo asume que no puede leer todos los libros de su biblioteca ni escribir todas las novelas que imagina. Pérez-Reverte responde que toma conciencia de esa limitación muy pronto. A sus 75 años, calcula que el tiempo y la lucidez disponibles le permiten escribir solo unas pocas novelas más. El problema, según explica, no consiste en una falta de imaginación. Su dificultad es precisamente la contraria: acumula tantas historias en la cabeza que sabe que no puede contarlas todas. El escritor describe esa situación como una de las experiencias más dolorosas de su vida. Cada nueva novela exige una elección y obliga a renunciar a otras historias que también le interesan. "Y entonces el elegir unas y dejar morir otras. Te aseguro que lo más doloroso que me ha pasado en mi vida", reconoce durante la entrevista. La reflexión revela una de las paradojas de su oficio: la abundancia de ideas no garantiza que todas encuentren un lugar en los libros. Pérez-Reverte convive con relatos que desea escribir desde hace años, pero el paso del tiempo le obliga a seleccionar cuáles desarrolla y cuáles quedan fuera de su obra. El escritor insiste en que esa renuncia le produce infelicidad. No teme quedarse sin argumentos, sino no disponer del tiempo suficiente para convertirlos todos en novelas.

La conversación entra después en la novela que motiva la visita de Alsina. 'La hipótesis más peligrosa' presenta el viaje de un muchacho de 16 años con un padre al que acaba de conocer. Ambos navegan por el Mediterráneo, desde la costa española hasta la costa del Líbano, mientras el padre cuenta historias relacionadas con diferentes episodios de la historia de la humanidad. Los relatos recorren un arco temporal que va desde la crucifixión de Cristo hasta la batalla de Lepanto. Pérez-Reverte explica que incorpora en esas narraciones historias que nunca desarrolla como novelas independientes. De este modo, algunos de los relatos que permanecen en su imaginación encuentran espacio dentro de la aventura del padre y el hijo. El protagonista comienza el viaje con resentimiento y enfado. Según el escritor, los jóvenes reciben una imagen del mundo que después no coincide con la realidad. Cuando descubren esa distancia, reaccionan con rabia. El padre recoge al muchacho y lo lleva a navegar. Además de traficar con arte robado por el Mediterráneo a bordo de un velero, le ofrece una oportunidad para conocerlo y comprender el mundo que lo rodea. Durante el recorrido, el joven descubre a su padre, la historia del Mediterráneo y sus propios orígenes. Lo que al principio parece un territorio ajeno termina por convertirse en una parte esencial de su identidad. Pérez-Reverte define la novela como una historia de iniciación, aprendizaje y conocimiento. El viaje transforma la mirada del protagonista y le permite comprender que el mundo que rechaza también explica quién es.

La conversación sobre el protagonista conduce a otro asunto: el lenguaje de los videojuegos y su influencia en la forma de hablar de las nuevas generaciones. Alsina pregunta al escritor por expresiones como "farmear", un término habitual en determinados videojuegos, y por su decisión de incorporarlo a la novela pese a que no pertenece al vocabulario académico tradicional. Pérez-Reverte explica que, durante la edición del libro, la editorial le plantea la posibilidad de escribir en cursiva las expresiones procedentes del inglés. Sin embargo, decide mantenerlas en letra redonda. Su razonamiento es sencillo: para el protagonista, un jugador joven, ese lenguaje forma parte de la comunicación cotidiana. Destacar cada expresión como si fuera un elemento extraño rompería la naturalidad del relato. A partir de ahí, defiende el valor de estos productos como herramientas narrativas y de aprendizaje. Los videojuegos plantean desafíos intelectuales y físicos, exigen astucia y obligan a resolver problemas, sobrevivir y tomar decisiones. Su postura resulta clara: no conviene despreciar los videojuegos por el simple hecho de que no funcionan como los libros tradicionales. Ambos medios permiten descubrir mundos y vivir experiencias imaginarias, aunque utilizan mecanismos diferentes.

La defensa de los videojuegos conduce a una de las afirmaciones más contundentes de la entrevista. Pérez-Reverte considera que el ser humano necesita historias y que la literatura ofrece una forma de entrar en mundos que no existen en la realidad cotidiana. Sin embargo, sostiene que los soportes narrativos cambian con el tiempo. Los videojuegos, a su juicio, mantienen vivo el relato clásico y permiten acceder a historias desde una perspectiva distinta. Cita como ejemplo las referencias a la literatura clásica que aparecen en algunos videojuegos. El escritor cree que este medio gana terreno porque transforma al espectador o lector en protagonista. La experiencia resulta especialmente atractiva cuando los dispositivos permiten introducir al jugador dentro de un mundo virtual. "Claro, ¿Quién se resiste a eso?", plantea al describir la posibilidad de caminar, luchar, amar u odiar dentro de una historia.

Pérez-Reverte reconoce que no es un experto en videojuegos, pero explica que se interesa por ellos para comprender cómo piensa un joven y cómo se relaciona con las historias. También destaca la dimensión internacional de las comunidades de jugadores. Un español puede compartir una partida con una persona de Australia, China o San Francisco, y establecer relaciones y alianzas dentro de un mismo universo. Esa experiencia crea una comunidad que funciona con códigos distintos de los tradicionales. Aunque reconoce que se trata de un mundo que las generaciones anteriores no conocen de la misma manera, el escritor lo observa con respeto e interés. Su conclusión resulta especialmente llamativa: si hoy comenzara su carrera con la intención de crear historias, elegiría los videojuegos y los guiones para series de televisión antes que las novelas. Pérez-Reverte sitúa el futuro de la narración en estos formatos y calcula que su influencia aumenta durante las próximas dos o tres décadas. Como ejemplo de ese cambio, recuerda su paso por los aeropuertos italianos, donde observa a los viajeros pendientes del teléfono móvil en lugar de los libros.

Alsina recoge la reflexión sobre los videojuegos y propone una idea inspirada en la novela: convertir 'La Odisea' en un videojuego. Pérez-Reverte encuentra una conexión natural entre ambos relatos. El muchacho de su novela busca a su padre, del mismo modo que Telémaco emprende su búsqueda en la tradición clásica. El viaje funciona como una misión y el Mediterráneo se convierte en el escenario que conecta las diferentes historias. Para el escritor, este mar ocupa un lugar fundamental tanto en su vida como en su obra. Crece junto al mar, navega desde niño y encuentra en él un espacio cargado de historia, aventuras y posibilidades narrativas.

La novela aprovecha ese escenario para enlazar el presente del protagonista con un pasado que abarca distintas civilizaciones y episodios históricos. Pérez-Reverte explica que no pretende abusar de la terminología náutica, pero considera importante introducir suficientes detalles para que los lectores que conocen la navegación reconozcan la autenticidad del escenario. Entre esos detalles aparecen las maniobras para asegurar una cuerda y la reducción de la superficie de una vela cuando aumenta el viento. El escritor utiliza esos conocimientos para describir las situaciones de navegación con precisión.

La experiencia de navegar también proporciona a Pérez-Reverte una de las ideas centrales de la novela: la necesidad de anticiparse a los peligros. El escritor considera que el mar representa un buen ejemplo de la vida porque obliga a permanecer atento incluso en los momentos de tranquilidad. Quien navega debe observar el viento, las rachas, la profundidad y la distancia respecto a la costa. La incertidumbre forma parte de la experiencia y exige vigilancia constante. Para Pérez-Reverte, esa actitud evita que una persona se confíe en exceso. La vida también puede presentar dificultades inesperadas cuando alguien baja la guardia.

La idea conecta directamente con el título de la novela. 'La hipótesis más peligrosa' consiste en contemplar qué puede salir mal y prepararse para afrontar esa posibilidad. El escritor recuerda que durante sus travesías vive momentos difíciles y llega a pensar que no consigue salir de determinadas situaciones. Sin embargo, subraya que el mar no es un adversario al que se pueda derrotar. La relación entre el navegante y el mar exige una negociación permanente. El buen marino aprende a reconocer sus límites y a aceptar las condiciones que impone el entorno. Pérez-Reverte resume esa relación con una reflexión sobre la propia navegación: el mar permite permanecer en él cuando el navegante comprende sus reglas y actúa con prudencia.

Tras hablar de viajes, de culturas y reporterismo la conversación llega hasta la figura de Tintín y el vínculo del escritor con el famoso periodista. Pérez-Reverte conserva ejemplares de los álbumes que lee durante su infancia, incluidos volúmenes de los años cincuenta. La colección ocupa un lugar especial entre sus recuerdos. El escritor reconoce que Tintín desempeña un papel decisivo en su vocación. Su deseo de viajar y vivir aventuras encuentra en el personaje una referencia que orienta sus aspiraciones. "Yo me he hecho periodista por Tintín", afirma. Pérez-Reverte explica que quiere viajar y conocer el mundo como el protagonista de los álbumes. Aunque su trayectoria adquiere características propias, mantiene esa admiración y reconoce la influencia del personaje en su vida. Alsina relaciona esa vocación con la experiencia profesional del escritor y con sus numerosos viajes. Pérez-Reverte acepta la comparación con humor y señala que termina por convertirse en alguien más cercano a un capitán que al propio Tintín. La conversación muestra así otra de las conexiones entre su vida y su obra: la aventura no aparece únicamente en sus novelas, sino también en las lecturas que despiertan su imaginación desde la infancia.

El recorrido termina en la zona de la biblioteca donde Pérez-Reverte trabaja cada día. Allí se encuentra su ordenador, en un espacio sin cobertura telefónica ni conexión a internet. El escritor explica que comienza su jornada a las ocho de la mañana y trabaja hasta el mediodía. Su herramienta principal es un ordenador cuyo teclado reproduce el sonido de una máquina de escribir. El ruido le recuerda las antiguas redacciones periodísticas y el sonido de los teletipos, una de las cosas que más echa de menos de aquella etapa profesional.

A su alrededor coloca diccionarios y libros de consulta de distintas lenguas, entre ellos obras en latín, griego, ruso y árabe. Pérez-Reverte prefiere consultar las fuentes impresas antes que recurrir a internet. Disfruta al coger un libro, pasar sus páginas, colocar notas adhesivas y anotar información relevante. La experiencia física de trabajar con papel forma parte de su método de escritura. Para él, consultar una enciclopedia o un diccionario no es una tarea meramente instrumental, sino también un placer.

El escritor utiliza igualmente notas, documentos y materiales gráficos para organizar sus novelas. Como ejemplo, recuerda el trabajo de documentación de Un día de cólera, una obra con más de 300 personajes que recrea los acontecimientos del 2 de mayo en Madrid. La complejidad de aquella historia le exige ordenar los horarios, los personajes y las situaciones en un panel de trabajo. No utiliza siempre el mismo sistema, pero recurre a las notas y al papel para estructurar sus relatos. Otra de sus aficiones es la escritura con pluma estilográfica. Pérez-Reverte disfruta de la tinta, el olor del papel y el propio acto de escribir.

En el tramo final, Alsina plantea una cuestión que afecta directamente al proceso creativo: ¿Cómo sabe un novelista qué historia debe escribir en cada momento? Pérez-Reverte coincide con la idea de que las historias acompañan al escritor durante mucho tiempo, pero explica que no siempre resulta sencillo elegir una. "Es eso. Son ellas. Son las historias que te eligen a ti", afirma. El escritor describe un proceso en el que una historia comienza a destacar entre muchas otras. A veces surge a partir de una lectura, una película, una música o una escena cotidiana. Poco a poco, la idea adquiere forma y despierta el deseo de convertirla en una novela. Cuando identifica la historia adecuada, se sienta a trabajar, estudia su estructura y realiza pruebas para comprobar si funciona. Pérez-Reverte explica que el proceso exige una planificación cuidadosa. No se trata de empezar a escribir sin una dirección, sino de comprobar que la narración ofrece posibilidades antes de dedicarle tiempo.

Audio completo:

https://www.ondacero.es/programas/mas-de-uno/arturo-perez-reverte-confiesa-alsina-que-hace-infeliz-mas-doloroso-que-pasado-vida_202610276ae08d25c0483453480b2dd6.html

https://www.larazon.es/cultura/arturo-perezreverte-novelas-que-nunca-escribira-mas-doloroso-que-pasado-vida_202610286ae1a1026973466c29dfba6a.html

Pérez-Reverte celebra el poder curativo de la literatura en su nueva novela de aventuras

Santos Sanz Villanueva - elespanol.com - 27/10/2026

La trama de ‘La hipótesis más peligrosa’ suena a trampantojo que remite al consabido mundo imaginario de Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) en el que conviven aventura, acción, gusto por narrar, suspense y defensa de ciertos valores morales.

El argumento refiere un conflicto dramático. El adolescente Cal Gadea localiza en un puerto del Levante español a su padre, Asier Lerrant. Quiere exigirle cuentas por haberles dejado tirados a él, siendo niño, y a su madre, Irene. Cal acepta embarcarse con su padre en el velero Nostos y acompañarle en un viaje en que transporta una talla del siglo XV robada. La travesía recorre de extremo a extremo el Mediterráneo con varias paradas y meta en Tiro. En el itinerario encontramos intriga gansteril. No se reduce esta peripecia a una simple historia de aventuras y peligros –algunos tremendos temporales– porque el viaje da lugar a más motivos. Al minucioso relato de aprendizaje de Cal que incluye el sexo feliz. También a didácticas observaciones sobre los comportamientos humanos y el sentido de la vida. De tal modo, las correrías son la "fermosa cobertura", que dijo Santillana, de un relato cuya intención va mucho más allá del atractivo enredo.

No lo disimula Pérez-Reverte. Lo revela con palmaria claridad el permanente recurso a la etimología: el apellido del protagonista remite al errante, al hombre que viaja; el toponímico Gadea, donde el Cid hizo jurar a Alfonso VI, de origen hebreo, denota linaje noble, valentía y coraje; el nombre de la madre, helenismo que significa paz y equilibrio. Toda la onomástica está cargada de intencionalidad, clásica o reciente: hasta el rótulo del barco, voz griega que remite al esforzado viaje del héroe homérico de vuelta a la patria, o el apodo de Cal, Kowalski, tomado del famoso jefe de pingüinos de una popular serie animada.

El protagonista, Lerrant, imperturbable y misterioso, encarna la tragedia de la inmortalidad. Nada de relato inocente, pues, y todavía queda señalar la urdimbre central de la fábula. Lo anuncia el apellido de Asier, Lerrant, y lo certifica la presencia de un zapatero judío, Ashverus ben Uriel, el que negó al exhausto Mesías, camino del Gólgota, un trago de agua y por ello fue sentenciado a pasar sed "hasta el final de los días". Pérez-Reverte aborda con alguna licencia nada menos que el mito medieval del judío errante. Eso encarna Lerrant, la tragedia de la inmortalidad, insoportable condena renovada periódicamente. No debo aclarar qué pasa con el sueño de morirse, y solo señalaré que ese terrible destino se ilustra con sucesivos cambios de nombre del protagonista que generan diversos episodios en distintos momentos históricos, de la antigüedad a fechas recientes. Lo cual da lugar al otro rasgo formal básico de la novela: el viaje lineal alberga una copiosa matrioska cuyas muñecas cobijan la violencia, la maldad y el horror de la historia humana.

El judío errante ha tenido amplio tratamiento en las artes, en literatura (Borges, Sue, Joseph Roth), música (Wagner) o pintura (Doré, Chagall). Tratarlo de nuevo con originalidad implica un gran reto. Pérez-Reverte le da una dimensión inédita gracias a una confluencia de elementos. Le aporta un plus de máxima actualidad al convertirlo en fuente de algo tan pujante como los videojuegos digitales por medio de Cal, expertísimo gamer. Al acunarlo en la fascinación por el mar y el arte de navegar (habría convenido añadir un léxico náutico para los de tierra adentro). Al celebrar el poder curativo de la literatura. Y al fabricar una magnífica figura literaria, ese Lerrant mayestático, lacónico, misterioso, imperturbable y duro, aunque con un punto de ternura.

https://www.elespanol.com/el-cultural/letras/20261027/hipotesis-peligrosa-perez-reverte-celebra-poder-curativo-literatura-nueva-novela-aventuras/1003744435429_0.html

26 octubre 2026

Pasado y futuro dialogan en medio del mar en la última novela de Arturo Pérez-Reverte

Juan Marqués - 27/10/2026

Los lectores de las novelas de Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) saben perfectamente qué van a encontrar en ellas tres veces cada dos años: emociones, peligros y sorpresas en contextos que permitirán también momentos de calma para reflexionar sobre "los grandes temas" o, con especial insistencia, sobre la inevitabilidad de la violencia, sobre cómo la Historia se repite una y otra vez, y nunca en forma de farsa, o por lo menos no de un modo divertido, como mucho aleccionador. Todo lo que sucede ya ha sucedido y volverá a suceder, y son siempre acontecimientos explicables por la avaricia, por la lujuria, por la ambición, por el afán de poseer o de dominar.

En su nueva novela, 'La hipótesis más peligrosa', es el impasible Lerrant el que, dada su supuesta inmortalidad, lleva 2.000 años observando la Historia y a la humanidad, y participando en momentos relevantes (incluida la expulsión de los judíos de Granada, la amputación del brazo de Cervantes en Lepanto o el fusilamiento de Torrijos y de sus hombres en las playas de Málaga... por citar algunos de los casos españoles, pero hay más), y todo ello le ha conducido a esa indiferencia herida, esa resignación y esa falta de fe que tanto gusta el autor de atribuir a sus protagonistas. El contrapunto esta vez (el, digamos, Íñigo de Balboa que va a complementar y a poner a prueba al héroe veterano y escarmentado) es Cal Gadea, un buen chico de 16 años cuya afición a los videojuegos no es un caso de adicción sino más bien de vocación, y que anda buscando por donde puede información sobre su madre, muerta cuando él tenía muy pocos meses de edad y muy poco después de haber pasado una larga temporada de viajes con Lerrant.

Arturo Pérez-Reverte acierta en ese acercamiento a la juventud, pues, a pesar de la tristeza del chaval, con él se llena la novela de esperanza, de futuro. Son impulsos y reacciones suyas un tanto inverosímiles a veces las que, superada la mitad de la novela, complican la trama hacia el lado de las amenazas y la precipitación de los sucesos, pero hay luz en la psicología del chico, en su curiosidad, en su esfuerzo, y también acierto a la hora de reproducir el actual lenguaje juvenil (reproducido con mucho mejor oído que el que hemos tenido que aguantar en los diálogos entre jóvenes de ciertas novelas supuestamente más "literarias"). Eso sí, Pérez-Reverte se hace cargo también del desánimo general de esa generación, que pagan las consecuencias de errores ajenas y heredan, por tanto, un pesimismo que no les debería haber correspondido: "A sus 16 años, Cal Gadea podía definirse como una lealtad en busca de una gran causa".

Y después está el mar, obsesión recurrente y comprensible del autor. A las consideraciones generales sobre el tema del mar, su belleza, su indomabilidad, su lealtad, sus implicaciones... (sobre todo lo cual no había insistido tanto desde probablemente 'La carta esférica'), encontramos aquí la especificidad del Mediterráneo, mar doméstico nuestro al que se lanza toda una declaración de amor, pero un amor documentado, digamos, un amor con luces y taquígrafos: "Este mar es la cuna de casi todo lo que importa".

Lerrant, que es casi un mito griego en sí mismo, comparece como una encarnación transparente de esa historia de dos mil años, de las galeras a las pateras, memoria viva y eterna de la cultura y de las guerras, del arte sublime y de las matanzas (incluidas las de atunes)..., de modo que al cabo se puede entender 'La hipótesis más dolorosa' como una alegoría donde el pasado y el futuro son puestos a conversar (y a darse tortazos) en medio del mar. Y la novela, de verdad funciona.

https://www.elmundo.es/la-lectura/2026/10/27/6ad632c7fc6c8327518b458a.html

25 octubre 2026

El drama de la inmortalidad

Javier García Recio - laopiniondemalaga.es - 25/10/2026

La legión de admiradores de Arturo Pérez-Reverte está de enhorabuena. Aún con el sabor en los labios de la última aventura de Alatriste en París, Reverte nos trae ahora ‘La hipótesis más peligrosa’ y nos convoca a una cita en el Mediterráneo para una historia universal: el viaje de un adolescente por el proceloso mar de la vida rumbo a un destino incierto. ‘La hipótesis más peligrosa’ es una buena historia con dos protagonistas humanos y otro que es, además, escenario central, el Mediterráneo. El mar, cuna de civilizaciones y testigo mudo de una historia milenaria.

La historia de ‘La hipótesis más peligrosa’ sigue a un navegante: Asier Lerrant, y a su hijo Cal Gadea, un chico de dieciséis años obsesionado con los videojuegos. Su madre había muerto cuando él tenía ocho meses, lo criaron los abuelos. Nunca supo de su padre. Su infancia y adolescencia fueron años de desasosiego creciente que alimentaba un hueco creciente en el corazón que no podían llenar ni el afecto de los abuelos ni los libros. Y así, un día, ocurrió el hallazgo casual de una maleta con un viejo teléfono, las cartas y objetos personales; ello le puso en el camino que conducía a descubrir a su padre. Cal fue un niño acostumbrado a la derrota; perder reiteradamente al ajedrez, por ejemplo, lo había adiestrado temprano en el fracaso, dándole tenacidad y fuerza para no rendirse y volver a empezar. Eso le había llevado a ser un gran habilidoso de los videojuegos. Con ello había descubierto que las derrotas eran más educativas que las victorias. Quería dedicarse a ellos, a jugar, inventar, a crear sus propios juegos. Hacer películas o escribir novelas es anterior. El futuro es virtual. Él quiere inventar historias y aventuras a través de videojuegos. Es el único mundo que le interesa. Con la experiencia acumulada en los días de navegación y sus conocimientos como gamer trabaja en la creación de un gran videojuego de nombre Telémakhos, con inspiración en la 'Odisea', en la 'Ilíada', un poco en la 'Eneida' y la guerra de Troya, que sería un auténtico desafío histórico para jugadores que se crecieran con lo más difícil, donde el conocimiento del mundo clásico fuese fundamental para la victoria.

El viejo teléfono con la foto de un hombre y otras vagas pistas le llevan hasta un puerto pesquero del Mediterráneo español donde encontrará al hombre que debe ser su padre. Es Asier Lerrant, patrón y único navegante de la goleta Nostos. Cal decide embarcarse con él en busca de respuestas. Lerrant era un veterano marino curtido en años de navegación. A bordo del Nostos, el padre va enseñando al chico las reglas de la navegación, a que cada cosa solo tiene un nombre, a conocer esos nombres: babor, estribor, aleta, nudo, ceñir; a anticiparse al peligro y a respetar y obedecer las normas que permiten la supervivencia; también a conocer las estrellas por sus nombres y orientarse con ellas. Lerrant se dedica ahora a traficar con arte robado, la imagen policromada de una Virgen del siglo XIII o un retablo atribuido a Castelsardo, todos de gran valor.

Al principio, el chico mantenía sentimientos contradictorios hacia Lerrant, mantenía el viejo rencor hacia esa persona que había abandonado a su madre y también a él. El padre, por el contrario, no traslucía síntomas de justificación ni remordimiento. Fondearon en Formentera y allí, en un restaurante de playa, por boca de Flavia, su dueña, conoció los primeros datos de su madre. Ella había llegado allí con 19 años con un amigo que al poco desapareció y ella se quedó como camarera. Flavia la recuerda muy guapa y dulce, esbelta y elegante. Ella siempre estaba leyendo, era su pasión. Poco después llegó Lerrant para refugiarse de un gran temporal. Cuando aflojó el temporal, bajó a conocerla y allí se enamoró. Se embarcó con él, pero al poco tiempo volvió a la isla sola, cogió un ferry, se marchó y nunca volvió a verla. El joven leyó las cartas de su madre a Flavia, cartas que hablaban de amor y de soledad, del hijo que gestaba, del hombre que se había marchado. En ellas no había rencor ni recriminaciones y sí, por el contrario, un profundo afecto. Estaba agradecida por lo que dejaba en sus entrañas.

Lerrant le quiere hacer ver que él es un hombre del tiempo, que lleva más de veinte siglos en la Tierra. Condenado a vivir hasta el fin de los días, vagando de un lado a otro. Encarna así la figura legendaria del judío errante, que fue sentenciado a pasar sed hasta el resto de su vida por negar un trago de agua a Jesucristo en su calvario hasta la cruz. Le cuenta que estuvo con Ulises, que fue el único judío que quedó con vida tras el asedio romano a Jerusalén, que era el zapatero que quiso dar agua a Jesús camino del Gólgota, que estuvo en el incendio de Roma como esclavo de una galera, o en Lepanto. Al no envejecer debe cambiar de lugar cada 19 años. Eres un vagabundo inmortal, le dijo su hijo. Cada vez que empezaba de nuevo tenía prohibido conservar las vidas pasadas. Por eso tuvo que dejar a la madre del chico.

El padre le va contando durante las noches las batallas y lugares donde ha estado, donde el Mediterráneo es el escenario central como memoria viva de nuestra historia: así, el sitio de Jerusalén por los romanos, la caída de la fortaleza de San Juan de Acre a manos de los mamelucos, defendida por los templarios, la huida de España junto a miles de judíos tras ser expulsados por los Reyes Católicos; es Andrés Camino, ayudante del cirujano en la batalla de Lepanto; es Simón Media Legua, un cabrero que asiste a la cruenta toma del peñón de Gibraltar por los ingleses en 1705. En 1831 es Doménico Vegaterra, en la playa de San Andrés de Málaga, encargado de cavar la fosa donde serán enterrados Torrijos y los suyos tras ser fusilados. Durante diez años fue Hakim Yersizu, uno de los muchos que trabajaron en la construcción del canal de Suez. En 1945, es Mathias Geram, liberado del campo de concentración de Buchloe por los aliados. Juntos navegan al lugar donde Lerrant conocerá su nuevo destino para los siguientes años, pero se ven envueltos en una trama de contrabando que lo cambiará todo.

Hay algo del propio Reverte también en el personaje central, en ese Lerrant involucrado a lo largo de los siglos en batallas y acontecimientos históricos que hace que la novela se lea con gusto, como se leen las prodigiosas historias de aventuras.

https://www.laopiniondemalaga.es/libros/2026/10/25/arturo-perez-reverte-drama-inmortalidad-135708300.html

24 octubre 2026

El Mediterráneo de Arturo Pérez-Reverte

Iñaki Ezkerra - Medios del grupo Vocento - 24/10/2026

La actual etapa narrativa de Arturo Pérez-Reverte parece fuertemente marcada por su atracción hacia el Mediterráneo, y así lo prueban sus últimas entregas. A excepción de 'Misión en París', que suponía un regreso a la serie de Alatriste, y de 'Enviado especial', que se centraba en su faceta de reportero de guerra, su prosa novelesca ha navegado últimamente por el Mare Nostrum desde que en 2023 publicó 'El problema final', obra que tenía como escenario la ficticia isla de Utakos, situada frente a la costa de Corfú. A ella le siguió al año siguiente 'La isla de la Mujer Dormida', otra novela de ambientación insular, esta vez en el Egeo, que es a fin de cuentas una subdivisión del Mediterráneo situada en su cuenca oriental e igualmente partícipe de la iconografía homérica. La misma que flota sobre la novela que acaba de aterrizar en las librerías con el título de 'La hipótesis más peligrosa' y por donde asoma la sombra de la 'Odisea' como algo más que una pura y simple referencia.

El punto de partida en este caso es el encuentro de Caleb Gadea, un muchacho de dieciséis años, estudiante de cuarto de la ESO y consumado aficionado a los videojuegos, con Asier Lerrant, su propio padre, al que no conoció porque dejó a su madre antes de que él viniera al mundo. Fallecida esta cuando aún era un niño, Cal se crió con sus abuelos y ha sido capaz de dar con la pista de su progenitor a través de la fotografía de un móvil y de su pericia informática. El marco escenográfico de ese encuentro es un puerto pesquero donde Lerrant tiene anclado un velero llamado 'Nostos', que él reconoce de la foto y en el que ve a ese hombre discutir con otros tres de aspecto mal encarado. Tras ese primer contacto en el que el chico revela su identidad, se inicia la aventura en la que se embarcan ambos y que va a constituir el cuerpo argumental al libro.

Dicha aventura consiste en el tráfico ilegal de obras de arte de ilegítima procedencia y en la entrega a una enigmática y perversa dama del valioso pedazo de una tabla gótica que ha de dotar al libro de una trama propia del género negro. De este modo, tenemos ya cuatro planos narrativos: el de la relación no exenta de aspectos problemáticos y conflictivos entre padre e hijo con el dramático pasado familiar de fondo; el de la acción que conlleva la propia aventura marítima a la que se enfrentan ambos héroes y que se encuentra abundantemente adobada de incidentes y peligros que enganchan eficazmente la atención del lector; el de la intriga policíaca que comparece unida a toda esa intensa serie de vicisitudes o de riesgos y el plano del aprendizaje del adolescente de esas lecciones sobre la navegación que le imparte la voz paterna relacionándolas con la guerra, así como con las medidas de seguridad que han de adoptarse en previsión frente a esta y que le dan al texto una vertiente lindante con el género del relato de formación.

Pero no se quedan ahí todavía los que podríamos llamar "falsos fondos del libro". Esa particular misión que el joven y el adulto han de cumplir los conecta directamente con la mitología, las historias y leyendas que conforman el legado de nuestra civilización, dando al texto un carácter culturalista. Y, finalmente, hay un sexto plano temático, que es el de la faceta tecnológica del muchacho, que cobra un importante relieve en el contexto argumental e ideológico de la novela hasta esbozar una tesis en esta. Cal Gadea es un "gamer" que idea un juego cibernético al que bautiza como 'Telémakhos', en una alusión elocuentemente explícita al nombre del mismo hijo de Ulises y de Penélope, en el cual él se reconoce obviamente dando, de esta manera, a su periplo mediterráneo un sentido alegórico que implica a su propio padre y que establece un paralelismo directo con la 'Odisea'. En la obra de Homero, Telémaco era un niño cuando su padre abandonó el hogar para marchar a la guerra de Troya y permanecer ausente durante veinte años.

Con 'La hipótesis más peligrosa', Arturo Pérez-Reverte nos brinda algo más que una mera novela de aventuras. Lo que nos propone es una obra premeditadamente intertextual que abunda asimismo en un cariz y un trasfondo metaliterarios que ya estaban presentes en 'El problema final', donde resucitaba virtual y simbólicamente al Sherlock Holmes creado por Sir Arthur Conan Doyle. Si el actor de aquella novela no podía despegarse del personaje de ficción al que había interpretado, Cal, el "gamer" de esta historia, siente cómo el Telémakhos que ha creado a la manera de un avatar «crecía y se multiplicaba en su mente de un modo asombroso» (página 268).

https://www.elcorreo.com/culturas/territorios/mediterraneo-arturo-perezreverte-20261024181038-nt.html