23 febrero 2026

El mejor libro de Arturo Pérez-Reverte

Adrián Sussudio - sussudio.substack - 22/02/2026

A ver.

Esta semana me volví a leer el mejor libro de Arturo Pérez-Reverte: 'Territorio comanche'. Lo escribió como novela para disfrazar lo que cuenta, porque realmente es una crónica de sus 21 años como reportero de guerra. Explica la realidad de las guerras sin tonterías y hasta suelta todos los trucos para sobrevivir. 

Lejos de las versiones heroicas, la norma fundamental que Pérez-Reverte quiere dejar claro es que una guerra nunca es algo moral. No hay buenos ni malos, ni alienta a la virtud. Además, la muerte pierde su singularidad. Los cadáveres quedan abandonados en las cunetas. Sin importar el bando, la raza o el color del uniforme. Reverte suelta: "Todos los muertos se parecen una barbaridad".

Existen básicamente tres formas en las que un corresponsal de guerra puede morir en el frente: la mala suerte (cuando sale tu número). Es la fatalidad pura y dura, descrita como una tómbola. Es el azar incontrolable, como estar simplemente en el lugar y momento equivocados, algo ante lo que solo cabe resignarse. La inexperiencia: ocurre cuando el reportero lleva poco tiempo en la guerra y todavía no sabe moverse bien. A la mitad de los reporteros que mueren los matan en su estreno, antes de que tengan tiempo de aprender trucos vitales para la supervivencia, como distinguir un disparo de salida de uno de llegada, o saber moverse por calles batidas por francotiradores. La ley de las probabilidades: es la causa más frecuente entre los veteranos. Se basa en la simple estadística: al cabo de equis tiempo ya te toca. Quienes sobreviven mucho tiempo asumiendo riesgos diarios saben que, por puro cálculo matemático, cuanto más tiempo pasen expuestos a las bombas y los disparos, más probabilidades hay de que finalmente resulten muertos o heridos. Reverte no lo dice pero estoy seguro que él dejó de ser reportero porque presintió que ya le tocaba.

La supervivencia depende de adquirir rápidamente la experiencia necesaria y aplicar una serie de reglas, trucos y principios fundamentales aprendidos en el frente. Reglas de movimiento bajo el fuego: trazar un itinerario previo. Bajo el fuego nunca se debe correr a ciegas o en línea recta; antes de moverse, hay que planear mentalmente la ruta de escape, por ejemplo: de aquella piedra al árbol, y de allí a esos escombros. Nunca en la casa: es una regla de oro. Las casas son trampas mortales porque no sabes qué te aguarda dentro y, si te refugias en ellas, las balas pueden atravesar las paredes o las bombas pueden derrumbar el edificio sobre ti. No ofrecer blanco: es vital no asomarse ni recortar la propia silueta en puertas, ventanas, o permanecer quieto en lugares expuestos como los taludes, para no facilitar el trabajo a los francotiradores.

Reglas de intuición y evaluación del entorno: El instinto es ley: si al entrar en una zona el instinto te dice que pares el coche y des media vuelta, hazlo. Esa es la definición misma de adentrarse en territorio comanche. Leer el terreno para detectar minas: se debe observar el entorno minuciosamente. Por ejemplo, saber que si en un camino la hierba ya no se ve aplastada por las ruedas de los vehículos, es muy probable que esté minado. Aprender a escuchar las bombas: un truco útil es saber distinguir el sonido de un disparo de salida (cuando se lanza) de uno de llegada (cuando cae cerca). Los veteranos incluso detectan disparos de artillería a kilómetros de distancia por la vibración de los cristales antes de que llegue el proyectil, lo que da valiosos segundos para tirarse al suelo.

5 reglas ante heridos y protección personal:

Precaución extrema ante las víctimas de francotiradores: nunca se debe correr ciegamente a socorrer a un herido. Los francotiradores suelen usar la táctica de herir intencionadamente a la primera víctima en una zona no vital, como piernas o brazos, para dejarla desangrándose en el lugar y utilizarla como cebo, cazando a quienes acuden en su auxilio (cuando lo leía aluciné).

Dejar siempre el vehículo listo para la huida: un buen reportero siempre aparca su coche de espaldas al conflicto, apuntando hacia la ruta de escape, por si las cosas se complican y deben huir.

Llevar el equipo de protección: el uso de chaleco antibalas y casco vital. Ha salvado a reporteros de que la metralla y la grava les destrocen el cuerpo tras el impacto de morteros. Olvidar el casco al asomarse desde una barricada puede resultar en la muerte instantánea.

Asumir que no hay inmunidad: hay que tener claro que en medio del combate cruzado, a la gente se la pela que seas periodista o no, por lo que tu estatus civil no te salvará de las balas.

Mantener la distancia: el dilema eterno es acercarse lo suficiente para grabar, pero un principio básico del oficio es que “más vale demasiado lejos que demasiado cerca”.

La guerra no se trata solo de explosiones y vísceras. El horror más profundo que descubrió se encuentra en la mirada de un niño desorbitado por el dolor, o en los ojos de un perro cojo abandonado entre las ruinas. Los dos tienen una mirada de queja hacia el mundo de los adultos, por provocarles algo que no pueden entender. La realidad de la guerra es encontrar a inválidos dejados a su suerte durante días en un asilo de ancianos, aterrorizados y muriendo entre sus propios excrementos, o ver a un anciano llorando con unas tarjetas postales porque toda su ciudad, su casa y su historia han sido reducidas a la nada.

Reverte está desencadenado en este libro y suelta: "La guerra es un negocio de tenderos y de generales. Mientras un par de desgraciados con distinto uniforme se disparan muertos de miedo en trincheras llenas de barro, siempre hay alguien en un despacho climatizado, muy lejos de allí, que diseña banderas, himnos nacionales y se enriquece a costa de la sangre y la miseria de los demás".

Conclusiones: creo que es mi libro favorito de él (de unos 15 leídos) porque se nota que habla desde la verdad. No habla usando libros de historia, ni habla de oídas. Y también porque no se anda con tonterías, no adorna lo que no se puede realmente adornar. Un libro que mereció una segunda lectura. Porque ahí es dónde uno descubre si realmente es bueno. Y 'Territorio comanche' pasó la prueba. Sigue siendo brutal.

https://sussudio.substack.com/p/el-mejor-libro-de-arturo-perez-reverte

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