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17 julio 2026

Inauguración de la escultura de Alatriste en Cartagena


El capitán Alatriste ya monta guardia frente al Arsenal de Cartagena

Alba Molina - murciaeconomia.com - 17/07/2026

“No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente”. Treinta años después de aparecer por primera vez sobre el papel, Diego Alatriste ha abandonado por un momento las calles oscuras del Madrid del siglo XVII para ocupar un lugar permanente en Cartagena.

La ciudad portuaria ha inaugurado este viernes el monumento dedicado al capitán Alatriste, el célebre personaje creado por Arturo Pérez-Reverte, en un acto celebrado en la plaza del Cuartel del Rey y al que ha asistido el propio escritor cartagenero. La escultura se levanta junto a los Jardines de Capitanía General y frente al Arsenal Militar, un enclave que refuerza el vínculo de la obra con la historia naval y castrense de Cartagena. El descubrimiento del monumento, presidido por la alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, convierte al veterano soldado de ficción en un nuevo habitante del casco histórico. Alatriste permanecerá allí con la mano cerca de la espada, el rostro curtido y esa actitud sobria de quien ha visto demasiado como para concederse gestos innecesarios.

La estatua alcanza los 2,40 metros de altura y ha sido realizada en bronce por el escultor Salvador Amaya a partir de un boceto original del pintor Augusto Ferrer-Dalmau. Para crear la pieza definitiva, Amaya trabajó previamente con un modelo de cerca de 1.000 kilos de barro, posteriormente trasladado a fundición para obtener una figura de aproximadamente 600 kilos. El resultado reproduce con detalle la indumentaria, las cicatrices, las arrugas y el cansancio contenido del personaje. No presenta a un héroe reluciente o victorioso, sino a un soldado veterano, firme y endurecido por las campañas, las heridas y una España tan poderosa en apariencia como frágil en sus entrañas. Pérez-Reverte pudo seguir de cerca la fase final del modelado durante una visita realizada en marzo al taller de Salvador Amaya en Toledo. 

La conexión del monumento con Cartagena no termina en el lugar elegido. El pedestal incorpora sillares históricos procedentes del Arsenal Militar y cedidos por la Armada, de manera que el personaje literario se sostiene simbólicamente sobre una parte material de la historia naval de la ciudad. La plaza del Cuartel del Rey, donde se encontraban los antiguos cuarteles del mismo nombre, ha sido remodelada para dar protagonismo al conjunto escultórico. Su ubicación frente al Arsenal convierte la estatua en una pieza integrada en el paisaje militar de Cartagena y en un nuevo punto de interés para vecinos, visitantes y lectores de la saga.

El proyecto fue presentado públicamente en octubre de 2025 en la sede de la Real Academia Española, con la participación de Noelia Arroyo, Arturo Pérez-Reverte, Augusto Ferrer-Dalmau y Salvador Amaya. Desde su concepción, la obra fue planteada no solo como un homenaje al personaje y a su creador, sino también como el primer gran monumento público dedicado específicamente a los Tercios de España.

Diego Alatriste y Tenorio es un veterano de los Tercios de Flandes que, tras regresar de la guerra, malvive como espadachín a sueldo en el Madrid del siglo XVII. A pesar del tratamiento con el que todo el mundo lo conoce, en realidad nunca llegó a ser capitán. Es un hombre de pocas palabras, moral incómoda y lealtades profundas, atravesado por las luces y las sombras del Siglo de Oro español. Sus aventuras son narradas principalmente por Íñigo Balboa, el joven hijo de un antiguo compañero de armas al que Alatriste acoge tras quedar huérfano. A través de ambos personajes, Pérez-Reverte recorre las intrigas de la Corte, las guerras de Flandes, los callejones de Madrid, los corrales de comedias, la Inquisición y las campañas militares de una monarquía que extendía su poder por Europa mientras comenzaba a mostrar sus grietas. La primera novela, 'El capitán Alatriste', apareció en 1996 y dio origen a una saga que reúne ya ocho entregas. La más reciente, 'Misión en París', fue publicada en 2025, catorce años después de 'El puente de los Asesinos', y llevó de nuevo al personaje junto a Íñigo Balboa, Francisco de Quevedo y Sebastián Copons. La relación literaria con Cartagena también aparece dentro de la propia serie. En 'El sol de Breda', tercera novela de la saga, Íñigo Balboa sirve como mochilero en el Tercio Viejo de Cartagena durante las campañas de Flandes.

 La estatua permite a Cartagena rendir homenaje a uno de sus escritores más universales mediante el personaje que mejor ha sabido atravesar las fronteras entre literatura, historia y cultura popular. Las aventuras de Alatriste han vendido millones de ejemplares, han sido traducidas a numerosos idiomas y han llegado también al cine y la televisión. Pero el monumento mira más allá de las novelas. A través del soldado imaginado por Pérez-Reverte, recuerda a los hombres que integraron los Tercios y a quienes partieron desde puertos como el de Cartagena para combatir lejos de su tierra. Literatura e historia se encuentran así frente al Arsenal, en un lugar donde el pasado militar de la ciudad nunca ha sido una abstracción.

Alatriste nació de la tinta, cruzó campos de batalla, tabernas y callejones, y terminó convirtiéndose en uno de los personajes más reconocibles de la narrativa española reciente. Desde este viernes, tiene también rostro, espada y sombra propia en Cartagena. Y allí seguirá, frente al Arsenal, como corresponde a los viejos soldados: sin hacer ruido, pero sin abandonar nunca su puesto.

https://murciaeconomia.com/art/107775/el-capitan-alatriste-ya-monta-guardia-frente-al-arsenal-de-cartagena

Cartagena inaugura el monumento al Capitán Alatriste como nuevo símbolo cultural de la ciudad

Jesús Nicolás - laverdad.es - 17/07/2026

Cartagena inauguró este viernes el monumento dedicado al Capitán Alatriste en la plaza del Cuartel del Rey, donde la escultura del célebre personaje creado por Arturo Pérez-Reverte pasa a formar parte desde hoy del patrimonio urbano y símbolo cultural de la ciudad. El acto, celebrado junto al Arsenal y abierto al público, contó con la presencia del escritor cartagenero, así como de la alcaldesa, Noelia Arroyo.

La jornada, que amaneció especialmente calurosa, comenzó en el Palacio Consistorial. Por allí se dejó caer el escritor cartagenero, quien, antes de departir con la alcaldesa, se fotografió con el grupo de recreacionistas que dieron empaque histórico al acto. Una vez salieron la regidora y Reverte del afrancesado edificio, desfilaron con esa escolta de Tercios hasta el lugar donde ahora se yergue la estatua. Pese al bochorno y el solazo que caía sin piedad desde primera hora de la mañana, una gran cantidad de cartageneros se congregó para poder compartir unos segundos con el afamado autor cartagenero. Entre el público, los protagonistas fueron sin duda los abanicos, entre las señoras, y los sombreros, entre los caballeros.

Una banda de infantería de marina puso acompañamiento musical al evento mientras prácticamente todos los sectores e instituciones de la sociedad civil cartagenera estuvieron representados en el acto. Autoridades militares y representantes empresariales y del tejido social y cultural de la ciudad pudieron observar en primera fila el destape de tamaña obra de arte. El repertorio escogido, por supuesto, fue muy patriótico, con temas y marchas como 'Banderita' o el propio himno de España.

La alcaldesa, Noelia Arroyo, hizo en su alocución, tan solo interrumpida por unos anecdóticos problemas de sonido, un repaso por la trayectoria vital del autor. Desde su entrada a la delegación de 'La Verdad' en Cartagena, pasando por su etapa como corresponsal de guerra y, finalmente, llegando a su triunfo como escritor de "best sellers". La alcaldesa destacó la estatua como la mejor «excusa» para brindar ese doble homenaje a los hombres de armas y a uno de los más ilustres hijos de la ciudad, de quien, expresó, recibió su «compromiso» y su «entrega» desde el primer momento.

Por su parte, el autor, que intervino una vez desvelada la estatua de su hijo literario, tiró de modestia para expresar que no se consideraba digno de recibir tal reconocimiento de parte de su ciudad, la que le vio crecer en el desaparecido poblado de Repesa, en Escombreras. En múltiples ocasiones, el autor se deshizo en elogios a la Armada, a la que dijo sentirse fuertemente vinculado. En recuerdo de aquellos marinos y soldados que dieron su vida por España, Reverte les dedicó varias citas, una de ellas de Cervantes, y recordó a todos aquellos hombres del Siglo de Oro que murieron en batallas lejos de su patria, como reza una de las inscripciones en el pedestal de la estatua. Jóvenes que, expresó, murieron «muchas veces abandonados» y que, en su viaje, encontraron «más miseria que gloria». El escritor cartagenero reivindicó en este sentido el legado de la hispanidad en el mundo. La época en la que, evocó, «España tenía cogido por el pescuezo a la mitad del mundo mientras estaba en guerra con la otra mitad». Así, con el objetivo de hacer justicia con ese pasado lleno de «luces y sombras», fue cómo, recordó, surgió en su cabeza la idea de crear a Alatriste. Tarea que se encomendó a sí mismo cuando descubrió que, en el libro de Historia de su hija, el Siglo de Oro se despachaba «en una página llena de lugares comunes».

Con la inauguración de la estatua, culmina así un proyecto impulsado por el Ayuntamiento de Cartagena para rendir homenaje al autor cartagenero a través de uno de sus personajes más universales y, al mismo tiempo, reconocer la memoria de los Tercios españoles y de los hombres y mujeres de armas vinculados a la historia de la ciudad. La escultura, realizada en bronce por Salvador Amaya a partir de un boceto original de Augusto Ferrer-Dalmau, representa al Capitán Alatriste con el realismo y el rigor histórico que caracterizan la obra de ambos artistas. La figura, de 2,40 metros de altura y cerca de 600 kilos de peso, se alza sobre un pedestal construido con sillares históricos procedentes de antiguos muelles del Arsenal Militar, cedidos por la Armada para este proyecto.

El monumento presidirá de este modo una plaza del Cuartel del Rey completamente transformada tras las obras de remodelación ejecutadas por el Ayuntamiento. El espacio, anteriormente ocupado por plazas de aparcamiento, ha sido peatonalizado para crear un entorno acorde con la relevancia del conjunto monumental, situado frente al Arsenal y junto a los jardines de Capitanía General. De momento, el solado se ha dejado exento de todo tipo de mobiliario urbano, sean árboles, bancos o papeleras. La elección de este enclave responde a su significado histórico. Cartagena fue durante siglos uno de los principales puertos militares de la Monarquía Hispánica y punto de partida de tropas hacia escenarios como Flandes, Nápoles o el norte de África. Además, en la saga literaria de Pérez-Reverte, el Capitán Alatriste pertenece al ficticio Tercio Viejo de Cartagena, reforzando el vínculo entre el personaje y la ciudad natal del escritor.

La inauguración coincide con la conmemoración del trigésimo aniversario de la publicación de 'El Capitán Alatriste', la novela con la que Arturo Pérez-Reverte inició una de las sagas más exitosas de la literatura española contemporánea.

Vídeo:

https://www.laverdad.es/murcia/cartagena/cartagena-inaugura-monumento-capitan-alatriste-nuevo-simbolo-20260717213802-nt.html

Pérez-Reverte descubre el monumento al capitán Alatriste, homenaje de Cartagena al escritor

cartagena.es - 17/07/2026

El Ayuntamiento de Cartagena ha inaugurado este viernes el monumento al capitán Alatriste, una obra con la que la ciudad expresa públicamente su admiración por Arturo Pérez-Reverte y rinde homenaje a los Tercios españoles y a los hombres y mujeres de armas vinculados a la historia de Cartagena.

La alcaldesa, Noelia Arroyo, destacó durante el acto que el Ayuntamiento llevaba años buscando la forma de dejar constancia de "la admiración y el orgullo que los cartageneros sentimos por Arturo Pérez-Reverte" y afirmó que el monumento convierte esa gratitud en un reconocimiento público y permanente. "Arturo, te damos las gracias por llevar a Cartagena siempre en el corazón y queremos que esa gratitud sea pública y permanente con el monumento al capitán Alatriste", señaló la alcaldesa ante el escritor, que descubrió junto a ella la escultura instalada en la plaza del Cuartel del Rey, frente al Arsenal Militar.

Durante su intervención, Arturo Pérez-Reverte recordó que el capitán Alatriste nació como un homenaje a los soldados anónimos que sostuvieron la historia de España durante el Siglo de Oro. La idea surgió mientras contemplaba Las lanzas, de Velázquez, en el Museo del Prado, cuando reparó en que los hombres que habían hecho el trabajo más duro apenas aparecían representados en el cuadro, ocultos tras los generales, los caballos y las banderas. El escritor explicó que quiso contar "la historia de esas lanzas, de los hombres que estaban detrás", reivindicando a quienes combatieron durante siglos lejos de su tierra y cuyo sacrificio apenas ha ocupado espacio en los relatos históricos más conocidos. Su propósito, señaló, era recuperar tanto la luz y la gloria de aquella época como sus sombras y contradicciones. Ese empeño se hizo aún más personal cuando su hija Carlota, que entonces tenía 12 años, estudiaba un Siglo de Oro resumido en apenas una página y media de su libro de texto. Pérez-Reverte quiso ofrecerle a ella y a toda una generación una forma distinta de acercarse a esa parte de la historia de España, recuperando la memoria y las aventuras de los hombres que hicieron posible aquel periodo histórico.

El escritor recordó también el sacrificio de "esos hombres que embarcaron por aquí, camino de lugares donde iban a dejarse la vida, la salud, donde obtuvieron poca gloria y mucha miseria, como ocurre a todos los soldados honrados que mueren siempre", unos combatientes a los que definió como "españoles mal pagados, mal tratados siempre, abandonados a menudo, porque supieron por honor, por punto de honor, por lo que fuera, hacer su papel con honra, con decencia y con valentía", concluyendo con un sincero agradecimiento a la alcaldesa, a sus amigos, a la Armada y a su "querida Cartagena que ha hecho esto posible".

Arroyo resaltó también el simbolismo del lugar escogido, frente al Arsenal Militar y junto a los Jardines de Capitanía. La plaza del Cuartel del Rey era el espacio en el que se abastecía a la flota que trasladaba tropas hacia Flandes y, según explicó, puede considerarse uno de los puntos de partida del Camino Español que recorrieron miles de soldados hacia el centro de Europa. "Perfectamente, aquí mismo podría haberse pertrechado antes de embarcar el capitán Diego Alatriste, al frente del Tercio Viejo de Cartagena", afirmó. La alcaldesa explicó que la ciudad había buscado "el mejor proyecto" por tratarse de un homenaje a Pérez-Reverte y de la incorporación de un nuevo monumento al casco histórico. Sobre los autores, señaló que Ferrer-Dalmau elaboró el boceto del personaje y destacó de Salvador Amaya "el rigor con el que retrata a los personajes", además de "hacer respirar al bronce".

La obra representa al capitán Alatriste en bronce, con una altura de 2,40 metros, y ha sido modelada por el escultor Salvador Amaya a partir de un boceto original del pintor Augusto Ferrer-Dalmau. La estatua descansa sobre siete sillares históricos procedentes de los antiguos muelles del Arsenal de Cartagena, cedidos por la Armada a el Ayuntamiento. En referencia al autor, Arroyo insistió en que Cartagena ha seguido la trayectoria de Pérez-Reverte desde sus comienzos como periodista en la delegación de 'La Verdad' que dirigía Pepe Monerri y subrayó su capacidad para reunir prestigio literario y respaldo de millones de lectores.

"Pocos creadores son capaces de lograr la magia de llegar a tanta gente con tanta calidad", afirmó la alcaldesa, que también destacó la independencia mantenida por el escritor a lo largo de su trayectoria. "Como Alatriste, Pérez-Reverte nunca ha rehuido una pelea" y "su espada se mueve por igual a izquierda que a derecha", añadió. La alcaldesa explicó que esa defensa de su libertad hacía difícil que el escritor aceptara un homenaje personal. "Finalmente, lo hemos conseguido con la pequeña treta de proponerle un monumento a uno de sus hijos literarios. ¿Qué padre va a negarse a un reconocimiento para uno de sus hijos?", señaló.

Uno de los sillares de la base incorpora una inscripción elaborada expresamente por Arturo Pérez-Reverte y dedicada "a los soldados españoles que a lo largo de los siglos embarcaron en Cartagena para combatir lejos de su patria". Junto al texto figura grabada en la piedra la firma autógrafa del escritor. Los bloques de piedra proceden de los muelles del Arsenal construidos en el siglo XVIII conforme a los proyectos de Jorge Juan y Sebastián Feringán. Durante casi tres siglos estuvieron en contacto con el mar y acogieron el atraque de barcos de madera, hierro y acero. En su superficie se han conservado las huellas dejadas por los organismos marinos que los colonizaron. "Son bloques que han visto el atraque de cientos de buques de madera, de hierro y de acero durante casi tres siglos", señaló Arroyo, quien agradeció a la Armada la cesión de las piezas y la colaboración del almirante del Arsenal para hacer posible el monumento. La alcaldesa indicó que estos elementos permiten recordar a los Tercios españoles, honrar a quienes han defendido España a lo largo de la historia y homenajear a Pérez-Reverte, cuyas novelas han sido leídas por unos 30 millones de personas y traducidas a más de 40 idiomas. "El niño que jugaba con una espada imaginaria en el poblado de Repesa ha hecho que el mundo entero haya vuelto a disfrutar de las novelas de capa y espada con el capitán Alatriste", afirmó.

El momento en el que la alcaldesa y el escritor descubrieron la estatua estuvo acompañado por la Unidad de Música del Tercio de Levante de la Armada, que interpretó la fanfarria compuesta por el músico jumillano Roque Baños para la película 'Alatriste', dirigida por Agustín Díaz Yanes. La Unidad de Música interpretó además otras piezas durante una ceremonia en la que el monumento estuvo escoltado por quince recreadores históricos de la Asociación Tercio Viejo de Cartagena y de la Asociación Cultural Yecla Siglo de Oro, caracterizados como capitán, abanderado, tambor, arcabuceros, rodelero y piqueros de los Tercios españoles.

La iniciativa para rendir este homenaje fue propuesta por la alcaldesa y aprobada por unanimidad por el Pleno del Ayuntamiento. El proyecto había sido presentado previamente en la Real Academia Española por Noelia Arroyo, Arturo Pérez-Reverte y los autores de la obra.

Fotos: https://www.cartagena.es/detalle_noticias.asp?id=89013

Vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=qnUtXpu5pS4

https://www.rtve.es/play/videos/programa/perez-reverte-descubre-estatua-del-capitan-alatriste-cartagena/17160367/

https://www.youtube.com/watch?v=gIBfLimwaYY

https://www.cope.es/emisoras/region-de-murcia/murcia-provincia/cartagena/noticias/capitan-alatriste-perez-reverte-eterno-cartagena-natal-20260717_3406554.html

https://www.cartagenaactualidad.com/articulo/actualidad/cartagena-rinde-homenaje-perez-reverte-monumento-unico-capitan-alatriste-pierdas-obra-emblematica-frente-arsenal-militar/20260717114616221495.html

https://www.elmundo.es/cultura/2026/07/17/6a59ef6ae4d4d84c328b4593.html

https://cartagenadiario.es/monumento-capitan-alatriste-cartagena-perez-reverte-inauguracion/

https://efe.com/murcia/2026-07-17/arturo-perez-reverte-homenajea-soldados-estatua-alatriste-cartagena/

https://www.ondacero.es/podcast/emisoras/cartagena/mas-de-uno-cartagena/cartagena-rinde-particular-homenaje-perezreverte-monumento-capitan-alatriste_202607176a5a2598550cb0e4d02c689c.html

https://www.laopiniondemurcia.es/cartagena/2026/07/17/inaugurado-monumento-capitan-alatriste-homenaje-132548401.html

https://www.infobae.com/espana/agencias/2026/07/17/perez-reverte-homenajea-a-los-soldados-al-descubrir-una-estatua-de-alatriste-en-cartagena/

https://www.orm.es/informativos/arturo-perez-reverte-inaugura-la-estatua-del-capitan-alatriste-en-cartagena/

https://www.radiohoy.com/2026/07/17/perez-reverte-descubre-estatua-del-capitan-alatriste-en-cartagena-espana/800703/

https://cadenaser.com/murcia/2026/07/17/alatriste-ya-monta-guardia-en-cartagena-radio-cartagena/

Alatriste

José Belmonte Serrano - laverdad.es - 17/07/2026

A Arturo Pérez-Reverte, que, en estos últimos años, se ha creado una bien ganada fama de polemista por llamarles a los tontos por su...

https://www.laverdad.es/opinion/jose-belmonte-alatriste-20260717235256-nt_amp.html

Así es la escultura de Alatriste que Arturo Pérez-Reverte inaugura en Cartagena


Manuel P. Villatoro - abc.es - 17/07/2026

Don Diego Alatriste, bregado veterano de los Tercios de la Monarquía Hispánica, ha llegado este viernes a Cartagena presto a disfrutar de la brisa marina y del cariño popular. Este 17 de julio, a primera hora de la mañana –los soldados siempre madrugan– la ciudad inaugurará de forma oficial el monumento dedicado al personaje más famoso de Arturo Pérez-Reverte, que poca presentación necesita.

El acto contará con la participación del académico y escritor y de la alcaldesa de la ciudad, Noelia Arroyo, quien ha recalcado en muchas ocasiones la importancia que ha tenido para la literatura la saga de Alatriste y su autor.

La obra, ubicada en la plaza del Cuartel del Rey, frente al histórico Arsenal de la ciudad, es más que una escultura. Tal y cómo recalcó la alcaldesa durante la presentación de los bocetos en la capital el pasado noviembre, también rinde homenaje a los Tercios españoles –esos que dominaron los campos de batallad de la Vieja Europa durante tres siglos– y a los hombres y mujeres de armas vinculados a la historia de Cartagena.

Además, la base está formada por sillares históricos procedentes del Arsenal Militar de Cartagena, cedidos por la Armada al Ayuntamiento para su incorporación al monumento. Qué más se puede pedir.

Desde los primeros compases de la escultura, nada quedó al azar. Para empezar, el boceto fue alumbrado por el pintor Augusto Ferrer-Dalmau. «Lo hice en apenas un día porque tenía en la cabeza cómo es Alatriste: postura desgarbada, desaliñado… y aspecto peligroso», explicó el pintor de batallas el pasado noviembre.

Porque sí, tanto él como Pérez-Reverte se imaginan al veterano de los Tercios como un tipo feroz al que colegas y adversarios habrían temido. «Es el resultado de una España peligrosa y cruel, grande y miserable; una España que tenía el mundo agarrado por el pescuezo. Por eso queremos a un personaje admirable y peligroso», incidió el académico.

El encargado de alumbrar el monumento ha sido el escultor Salvador Amaya, también autor del grupo escultórico que tendrán los Tercios españoles en Madrid. «La escultura la visualicé como la imagen de un soldado veterano de los Tercios el día de su vuelta a Cartagena, el puerto de dónde partió, después de un tiempo fuera de España», explica el artista a este diario a través de una conversación telefónica. En sus palabras, este veterano «luce como un soldado curtido por muchos años de guerras y penurias con la expresión trágica de una persona que ha pasado las de Caín, como se suele decir de forma coloquial, y que, aún así, sigue mirando al horizonte, hacia el futuro», sentencia.

La maniobra de instalación de la estatua, realizada el pasado miércoles por operarios municipales, fue supervisada por el mismo Amaya, quien se preocupó de que esta mole de 2,40 metros reposara sobre su pedestal. Meses antes, en marzo, Arroyo y Pérez-Reverte se desplazaron hasta el taller que el escultor tiene en Toledo para conocer el estado de los trabajos. La obra se encontraba entonces en la recta final de su modelado, un proceso en el que el artista empleó alrededor de una tonelada de barro antes de proceder a la fundición en bronce. Durante aquella visita, el novelista no ocultó su entusiasmo ante el nivel de detalle de la obra. Lógico, pues Este colosal Alatriste destaca por una indumentaria de época, cicatrices, y un gesto que denota sus muchos años en brega.

https://www.abc.es/historia/escultura-alatriste-arturo-perezreverte-inaugurado-cartagena-20260717011816-nt.html

03 mayo 2026

A sala llena, Pérez-Reverte habló de Alatriste, la guerra y su nueva novela, 'Misión en París'


Inés Hayes - Clarín - 03/05/2026

La cola para la sala con más capacidad de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires empezó temprano. El sol llegaba completo a uno de los patios de La Rural. Las 500 sillas de la sala José Hernández se ocuparon todas y a las 17:05 el periodista Jorge Fernández Díaz presentaba a su amigo, el escritor español Arturo Pérez-Reverte, con su nueva novela, 'Misión en París' (Penguin), en la que su mítico personaje, el Capitán Alatriste, vuelve con sus aventuras luego de más de una década de hacerse esperar.

“Después de muchos años, cuando parecía que su mítico espadachín ya lo había dado todo –dijo Fernández Díaz–, Arturo escribió una nueva peripecia de Alatriste en 'Misión en París'. Su autor fue corresponsal de guerra y hoy camina por las calles de Madrid, tiene 7 millones de lectores en todo el mundo. Para este gran narrador, la literatura es el juego más serio del mundo y supo arrebatarles a los anglosajones la épica de los mosqueteros. Desde que comenzamos a leerlo pasamos las páginas y somos de nuevo niños adultos: nunca fuimos más felices que cuando leemos esos libros de aventuras”. Luego de un cálido abrazo de bienvenida, Reverte dijo: “Ya es una vieja tradición que tú y yo nos encontremos acá, con lectores y lectoras, para charlar de nuestras cosas”.

"¿Cómo fue doblegarte a vos mismo para volver a crear a Alatriste?", le preguntó Fernández Díaz, y Reverte explicó que se cumplían 30 años del primer libro y lo que lo venció fue el desafío de volver a escribirlo no siendo el mismo. “Alatriste tampoco es el mismo –explicó el español–, volví a leer los 7 volúmenes de la serie y me sentí bien, fue como reencontrarte con viejos amigos en una taberna. Y fue interesante porque yo tengo un lado oscuro como Alatriste, era como una forma de competencia, a ver quién tenía más fantasmas. El libro no es ficción del todo, se disimula en recovecos narrativos, pero soy yo y es mi memoria. Ha sido un proceso interesante y doloroso: me di cuenta de que soy mayor y llevo una mochila llena de remordimientos”.

Ante la pregunta del periodista sobre qué significó que se hayan hecho series, películas, que se den sus libros en los colegios y que hasta haya rutas gastronómicas en homenaje a sus libros, Pérez-Reverte dijo que había ido más allá de lo que esperaba: “Empecé a escribir para recuperar una parte de nuestra propia historia, pero los libros se terminaron convirtiendo en una reflexión sobre la soledad, la oscuridad, el fracaso, y de qué manera palabras como patria, religión, bandera se han ido desgastando con el paso de la vida. Fui educado en un mundo donde los policías eran honrados y los políticos eran honestos, pero después descubrí que me habían estafado y había que construir un baluarte donde atrincherarte en el valor y la lealtad”.

Fernández Díaz le consultó sobre su desafío de escribir historias sobre mosqueteros siendo español y el escritor le respondió que creció en una casa con biblioteca: “A mis 16 años había leído de todo, me eran familiares las historias, el cine, mi imaginario era la aventura, el mar, el Mediterráneo, para mí nunca hubo complejos, quería escribir aquello que me había hecho feliz. Nunca quise ser novelista, fue un accidente, quería escribir sobre aventuras, por eso me hice reportero, no quería que me aplaudieran los críticos y eso me llevó donde me llevó. Tú entiendes porque nunca has querido complacer, has querido ser feliz contando historias y que el lector las comparta. Para mí cada novela es una aventura”.

'Misión en París' transcurre en el año 1628 y el escritor tenía el trabajo de no repetirse: “Cuidado, porque puede ser un pastiche, me dije. Tenía que crear un libro original, creíble. Cuando tienes mi edad (75 este año), necesitas probarte constantemente cosas, cuando voy a navegar pienso si seré capaz de bancarme lo que pasa, la tormenta, ese desafío de ver si soy capaz todavía, me da valor y respeto por mí mismo y eso es oro puro”.

Jorge Fernández Díaz y Arturo Pérez Reverte se conocieron en 1994 en tiempos de 'El Club Dumas' y desde entonces se hicieron amigos y cada uno lee el libro del otro, muchas veces antes de que salgan a la venta. “Estamos a pocos días de que se lance un nuevo libro tuyo que no está todavía en la Argentina, que llegará en unos días y, sin embargo, no puedo resistir la tentación de hablar de ese libro, un libro inesperado. 'Enviado especial' es una biografía de guerra y el hombre que está en la tapa fumando –el periodista y escritor levantó de la mesa el libro y lo mostró al público– es Arturo como corresponsal de guerra. Los editores han hecho un trabajo espectacular con tus reportajes (como les dicen en España a las crónicas) de guerra. ¿En cuántas has estado?”, preguntó el argentino.

“En 17 o 18. Cuando vives pendiente del reloj, de una conexión por satélite para enviar el material, eres un egoísta profesional: si no transmites, nada de eso vale para nada, y para eso necesitas conseguir la información, comprar a policías, a aduaneros, a soldados, llevar mucho tabaco encima para conseguirlo. Las tácticas que tiene que tener un reportero en esos lugares no siempre son honorables y esa lucha entre ética y práctica es muy frecuente. En Sarajevo, íbamos a trabajar para la televisión en medio del bombardeo. Yo tengo mi mochila llena de esas escenas”, recordó Pérez-Reverte.

“La prehistoria de Arturo comienza con una primera crónica que escribió cuando bajó a una mina, ¿qué recordás de esos días?”, preguntó Fernández Díaz. “Tenía 18 años, la editora eligió esa crónica y ahí aprendí una cosa: tú nunca eres uno de ellos sino alguien que entra y sale, y para entrar hay que seducir para que te acepten y después poder salir para poder contarlo. Ese chico había leído mucho y quería ver si la vida se parecía a los libros que había leído. Era un chico viajando por todo el mundo: África, Asia, América Latina, en un mundo fascinante en el que me sumergí con entusiasmo”, compartió ante la sala atenta.

Fernández Díaz contó que, durante unas vacaciones, cuando Pérez-Reverte era adolescente, se anotó para ir en un barco pesquero, hizo un curso de paracaidismo y de buceo. “Me fueron muy útiles esos cursos. Había un barco de la CIA que estaba en Canarias y me mandaron del periódico a cubrirlo. Tenía 22 años, estaba toda la prensa pendiente y yo me alquilé un equipo de buceo porque no quería hacer lo que iba a hacer todo el mundo”, contó el escritor. “¿Y qué pasó cuando desapareciste un tiempo?”, preguntó Fernández Díaz. “El resto no sabía dónde estaba, pero yo sí”, bromeó. “Me fui con la guerrilla de Sudán, entré con ellos en la ciudad, estuve dos meses y nadie sabía nada de mí, volví hecho bolsa, pero volví. Estuve muy enfermo, pensé que iba a morir ahí, tenía 23 años. Conservé las fotos y cuando volví a Madrid, mis fotos salieron en primera plana”.

Cuando Fernández Díaz le preguntó por su mirada del mundo actual, Pérez-Reverte le dijo que sería entrar en un territorio demasiado complejo: “Hay una guerra contra la ilustración, la Europa que llenó al mundo de libertades, que hizo posible los derechos humanos, también con sus monstruosidades, con los colonialismos y con todo lo malo, ahora está resistiendo la guerra de Trump y el Islam contra ello. La democracia ya es un obstáculo en todas partes, ahora los tiranos son tipos con chaquetas de Silicon Valley. Las dictaduras que vienen en camino lo hacen a través de Silicon Valley”.

“Para mi sorpresa, el libro que está por llegar a la Argentina tiene seis relatos largos sobre la Guerra de Malvinas, ¿qué pensás de esa guerra?”, le preguntó Fernández Díaz y Pérez Reverte contestó: “No pude ser ecuánime, cada día luchaba para que mi simpatía no quedara de manifiesto, era consciente de que si ganaban la guerra la junta militar seguiría y por ese lado quería que la perdieran, pero no quería que la perdiera la Argentina. Un día, subiendo por la calle Florida, escuché el grito "goooooooooool" y me acuerdo de que pensé, quizás merezcan perder la guerra: estaban muriendo los chicos allá y acá festejaban un gol. Cuando vengo a Argentina, vengo a mi casa y eso lo digo desde el cariño, Argentina ha sido infame con sus hombres de Malvinas”, dijo y los aplausos se encendieron de a uno hasta multiplicarse en todas las manos.

La anteúltima pregunta fue sobre el miedo: “El miedo es gris, todavía ahora los amaneceres me producen malestar. He tenido mucho miedo, lo tienes siempre”. “¿De qué manera te cambió la guerra?”, preguntó para cerrar Fernández Díaz. “Me hizo mirar el mundo de una manera que no la hubiera visto si no hubiera estado en ella. Te das cuenta de que el ser humano es lo que es, que tiene ángeles y demonios. La guerra me dio una forma de mirar, de no odiar ni admirar al hombre de una manera excesiva. También te da una manera de comer, de dormir, de relacionarte, de vivir y de morir. Lo que yo soy y la mirada en mis novelas se la debo a la guerra. Soy un lector que accidentalmente escribe novelas, pero fundamentalmente soy un lector. Haber leído te da una forma de interpretar el mundo, no ves el mundo de la misma manera habiendo leído. Cuando lees ves que el mundo es una sucesión de catástrofes y de cosas hermosas también, y tu actitud es estoica. Va a haber un apagón, un colapso, esto es insostenible. No es ninguna tragedia, ha pasado ya, lo hemos leído: ocurrió en Grecia, en Roma”.

https://www.clarin.com/cultura/sala-llena-perez-reverte-hablo-alatriste-guerra-nueva-novela-mision-paris_0_mBeC8Uimac.html

02 mayo 2026

Alatriste, las guerras y su filosa mirada sobre Malvinas y el futuro


Cecilia Martínez - La Nación - 02/05/2026

Arturo Pérez-Reverte presentó 'Misión en París' (Alfaguara), el regreso del Capitán Alatriste tras 14 años de espera, en una conversación con Jorge Fernández Díaz que ya es un clásico de la Feria del Libro. Ante más de 500 personas y con colegas como Eduardo Sacheri entre el público en la sala José Hernández, el escritor y su par argentino hablaron de literatura, el paso del tiempo, las guerras, los remordimientos, Malvinas y el porvenir de una civilización que, para el autor español, avanza hacia el colapso.

“Ya es una vieja tradición que tú y yo nos juntemos aquí”, soltó Pérez-Reverte al ser recibido en el escenario, entre aplausos. Fernández Díaz le dio la bienvenida con una primera mención al libro: “Después de muchos años, cuando parecía que su mítico espadachín ya lo había dado todo, el autor volvió con sus libros y documentos del Siglo de Oro español y escribió como si no hubiera pasado el tiempo”.

Para dimensionar el fenómeno, el escritor argentino recuperó una definición del filólogo Alberto Montaner, especialista en aquel período histórico, quien sostuvo que Alatriste ingresó al linaje reservado a los grandes mitos literarios españoles: el Cid, la Celestina, Don Juan y Don Quijote. “La aseveración es asombrosa pero no exagerada; aunque el carácter contemporáneo del padre de la criatura tiende injustamente a relativizarla: ¿cómo va a resultar un mito clásico español este espadachín de ficción si su autor es de carne y hueso, camina por las actuales calles de Madrid y de Buenos Aires y sale todos los años en la radio y en la tele?”.

La saga cuenta con millones de ejemplares vendidos, adaptaciones cinematográficas, juegos, circuitos culturales. Sin embargo, volver a ese universo después de tanto tiempo implicaba para su creador un desafío: “Había lectores que decían: "Usted prometió". Y se cumplían 30 años, pero, ¿era capaz de reencontrarme con esos personajes? Yo ya no era el mismo”. Sin embargo, se puso a ello y fue como encontrarse “con viejos amigos en una taberna”, lo cual, según dijo, lo llenó de felicidad. Volver implicó también enfrentarse a su propia historia: “Descubrí que yo he ido más rápido que Alatriste en oscuridades; no es ficción del todo, hay una parte de mi memoria, por eso también fue un proceso doloroso: he envejecido”, apuntó el escritor de 75 años.

La charla giró luego hacia 'Enviado especial', el nuevo libro que verá la luz en los próximos días y que reúne sus crónicas como corresponsal de guerra, de las que mencionó: “Cuando vives pendiente del reloj, de un télex para enviarlas, te vuelves egoísta. Si no transmites, nada vale para nada. Tienes que conseguir la información, sobornar a policías, aduaneros; llevar tabaco encima. Toda esa táctica requiere no siempre hacer cosas honorables, pero sí necesarias para tu trabajo. Yo era un buen reportero; por eso hice cosas de las que no estoy orgulloso”, confesó. Y dio ejemplos: “En Sarajevo, corriendo entre tiros y bombardeos, una familia salió al paso a pedirnos que paráramos, pero no llegábamos al 'Telediario'... Todavía recuerdo la cara del niño. Cosas que pude hacer y no hice. Todo se va acumulando”.

Sudán, Medio Oriente, minas, guerrillas, cárceles. La guerra, tras más de 20 años en el oficio, fue horror y aprendizaje. “He tenido mucho miedo, lo tienes siempre”, confesó. “Aunque aprendes que tú nunca eres uno de ellos: no eres un minero, ni un guerrillero; estás de paso, por eso debes tener habilidades para entrar y salir”, sumó.

El autor fue cronista en la guerra de Malvinas y señaló que, en ese caso, vio a “los pilotos con rosarios que iban a jugarse la vida”, pero “era consciente de que si ganaba Argentina, la dictadura seguiría”. De aquellos tiempos, recuerda una escena en Buenos Aires, durante el Mundial de Fútbol: “Yo estaba en el hotel Sheraton y un día, subiendo por la plaza, escuché: "¡goooool!", y pensé: "Quizás merezcan perder la guerra". Ese día, solo ese día, detesté a la Argentina. Fue el momento más amargo: mientras estaban muriendo los chicos ahí, otros estaban viendo el partido”. Y profundizó en el origen de su disgusto: “Que Argentina no haya sabido trazar la línea entre esa dictadura infame y la gente que luchó, esos soldaditos… que se los ningunee y se los olvide, me parece una infamia nacional. Y digo esto porque cuando yo vengo a Argentina, vengo a mi casa, y desde el cariño me permito hablar: Argentina ha sido infame con sus hombres de Malvinas”.

La conversación avanzó hacia el presente. “Hoy hay una guerra contra la Ilustración, contra esa Europa que iluminó el mundo; el peligro son las dictaduras que vienen del teléfono móvil, de Silicon Valley”, sostuvo. Y fue más lejos: “Esto va a terminar muy mal. Va a haber un apagón, un colapso; el mundo artificial que estamos construyendo es insostenible... Esto se va al carajo”. Fernández Díaz, consciente del tono apocalíptico del final del encuentro y antes de que se diera paso a la firma de ejemplares por parte del autor, eligió cerrar el intercambio con humor, evocando el poder de la literatura: “Antes de que venga el colapso, nos quedan todavía muchos libros y muchas oportunidades de escuchar a Arturo; como en 'Casablanca': siempre nos quedará Pérez-Reverte”.

https://www.lanacion.com.ar/cultura/perez-reverte-y-fernandez-diaz-en-la-feria-del-libro-alatriste-las-guerras-y-su-filosa-mirada-sobre-nid02052026/

"El lector inteligente se da cuenta de que no me lo he inventado todo"


Entrevista de Adriana Muscillo - Clarín - 02/05/2026

En un salón versallesco del Hotel Alvear, se presentó un Arturo Pérez-Reverte que no es el columnista algo gruñón y enojado que acaso se muestra habitualmente en los medios. Tampoco es el miembro de número de la Real Academia Española que se adivina como un acartonado y distante purista del lenguaje. Bueno, purista del lenguaje es.

El periodista, escritor y académico español es autor de más de cincuenta [sic] joyas literarias, en su mayoría históricas, muchas de las cuales han sido llevadas al cine, a la televisión y al cómic. Recibió numerosas distinciones internacionales, entre ellas, la de Caballero de las Artes y de las Letras del gobierno francés. Antes de eso, fue cronista de guerra durante veintiún años: cubrió los principales conflictos armados ocurridos entre 1973 y 1994, en territorios como el Golfo Pérsico, el Líbano, Eritrea, el Sahara, Bosnia, nuestras Islas Malvinas, entre muchos otros. Está de visita en Buenos Aires para presentar, en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, su más reciente entrega de la célebre saga que tiene al Capitán don Diego Alatriste como hidalgo protagonista de múltiples andanzas a capa y espada, quien, junto a sus ya legendarios compañeros, acomete una importante y arriesgada 'Misión en París' (Alfaguara, 2025).

Este libro, que aparece después de una pausa de catorce años, es el octavo de la saga, que ahora cumple treinta. Además, en unos días, se publicará 'Enviado especial' (Alfaguara), que recorre la memoria de un reportero en primera línea. La novela transcurre en 1627, durante el asedio de La Rochelle, que forma parte de los antecedentes históricos de 'Los tres mosqueteros', de Alexandre Dumas –quienes, de hecho, aparecen en la trama–, con lo cual Arturo Pérez-Reverte duplica aquí la ya difícil tarea de cruzar el dato histórico con la ficción: “'Los tres mosqueteros' es un libro fundamental para mí, marcó mi vida. Lo leí con ocho o nueve años, en una edición antigua y con grabados que era de mi bisabuelo, y quedé fascinado”, contó el autor español, con emoción.

¿Cómo surge la idea de retomar el personaje del Capitán Alatriste?

Primero, hay unos lectores que son muy fieles. Algunos hasta llevan tatuajes de Alatriste. Entonces, me presionaban. Segundo, el aniversario y, por otra parte, había un desafío personal: “¿Seré capaz, después de haber hecho otras cosas, de recuperar ese mundo que tengo olvidado completamente?”. Y, después, quedaba una deuda íntima con Dumas, que es que mi primer libro leído fue 'Los tres mosqueteros'. Ahí estaba todo: el amor, la amistad, la traición, la mujer peligrosa, la mujer dulce y amorosa, los amigos leales, el poder en la sombra, el misterio, estaba todo. Yo no era un lector, era uno más. ¡Yo formaba parte de esa historia! Me disfrazaba y me pasaba el tiempo jugando al espadachín.

¿Es quizás ese mismo entusiasmo el que logró usted en sus lectores con la saga de Alatriste?

Vamos a ver, hay dos tipos de lector: el lector testigo y el lector partícipe. Los dos son respetables, ¿eh? El testigo es el lector que lee un libro, como el que va a ver una película, asiste al espectáculo narrativo de una novela. El partícipe es el lector cuya imaginación lo lleva a meterse en la historia, a formar parte de ella. Ese es el lector, digamos, de verdad o de más alta categoría, de más alto nivel. No despreciemos al otro, porque todo acto de leer ya es noble. Pero ese introducirte en la historia me ha pasado siempre. Entonces, ese es el lector que busco. Alatriste está hecho con los trucos nobles del oficio de que dispongo para que el lector sea un compañero de viaje y no un testigo.

¿Cuáles son esos trucos?

Los trucos se aprenden leyendo. No soy un artista, sino un artesano: soy un tipo que ha leído, un lector que accidentalmente escribe. A veces, frente a un papel o a una pantalla, no todo fluye, a veces se encuentra uno con problemas: “¿Cómo resuelvo esto?”. Entonces, me levanto y voy a ver a mis maestros: Conrad, Stendhal, Balzac, Flaubert, y siempre está ahí la solución. Pero ojo, esto es muy importante: tendemos a despreciar la literatura ligera y superficial. Hablo de Agatha Christie, Chandler, Conan Doyle, pero todo es literatura. Ese cóctel de literatura, alta y baja, esos son mis trucos. Los he aprendido de ellos y los aplico a mi mundo, a mi época, a mis temas y a mi propia escritura.

¿Qué cosas le enseñó cada uno de sus maestros?

Conrad me ha enseñado a describir a un tipo de gente, un lugar, un mar parecido al alma del hombre que lo está mirando, pero Agatha Christie me ha enseñado a empezar un capítulo, a terminarlo, a agarrar al lector por el cuello y decirle: "Ven aquí". El "best seller" americano más burdo, más torpe, a lo mejor me enseña cómo hacer que el lector tenga un estremecimiento. Thomas Mann no me enseña a abrir un capítulo. Me enseña, a lo mejor, a desarrollar un personaje, un diálogo. Entonces, el autor que soy aprende de todo, sigo aprendiendo todavía ahora, ¿no? Borges sí, claro, y Arlt, naturalmente, y Bioy, que son mis tres iconos argentinos, y Mujica, también, en un cuarto lugar. Pero es que yo me voy a Soriano y entiendo a Argentina. Yo entiendo a Argentina mejor leyendo a Soriano que leyendo a Borges.

¿Su experiencia como cronista de guerra influye en ese cóctel?

Yo tengo una suerte: no he aprendido a vivir en un bar, en un hotel, en un despacho de abogados ni en un banco, aunque son lugares muy respetables, no los desprecio. Entonces, he visto cosas duras, he visto aspectos del ser humano y de la vida que aquí no es fácil ver. A lo mejor he visto en dos días de guerra en Beirut o en Sarajevo lo que otras personas tardan diez años en entender. Eso me ha dado una memoria personal. Pero el haber sido lector antes me permitió identificar el mundo y entenderlo. Entonces, cuando hablo de violencia, de soledad, de fracaso, de muerte, de cómo se degüella a un tío, no es teoría, no me lo han contado. Lo había leído, pero es que, además, lo he vivido.

¿Cómo se lleva con esos recuerdos?

Yo soy una persona serena, no he ido a un psicólogo en mi vida. Esto a un argentino le debe de sonar raro, pero es verdad. Mis psicólogos son los libros. Entonces, todo eso lo digerí muy bien. Todos tenemos fantasmas, yo tengo remordimientos, tengo sangre en las uñas, hay noches en que estás despierto y te pesa, pero soy una persona bastante equilibrada. Lo fui siempre. Entonces, digamos que todo esto, en lugar de traumatizarme, lo he digerido de una manera nutritiva. Yo miro al mundo de Alatriste, una historia es una mirada. Hay gente que mira las que se forjan en un bar, en un café, en el divorcio… En mi escritura, el lector inteligente se da cuenta de que no me lo he inventado todo.

En Alatriste también hay valores como el honor, la amistad, la lealtad… ¿Eso es, igualmente, transmisión de lo vivido? ¿Cómo dialogan esos principios con el presente?

Es un mundo distinto. Yo fui educado para un mundo diferente al que era de verdad. En mi mundo los curas eran santos, los políticos eran honestos, los policías eran honrados. La vida me fue desmontando un montón de ideas: honor, patria, bandera, religión. La vida te despoja, te va arrancando todo eso y te encuentras huérfano. Entonces, necesitas algo en lo que apoyarte. Te dices: “A ver, ¿qué sobrevive?”. La admiración por el valor, la dignidad, la lealtad, la amistad, el amor y poco más. Entonces, con eso, construyes un reducto donde refugiarte cuando hace mucho frío. Esa visión del mundo, ese despojo de grandes palabras, se lo presto a Alatriste.

En la obra se evidencia una investigación de fechas y lugares muy precisa. ¿Cómo logró cruzar los datos históricos con la ficción, la propia y la de Dumas?

Bueno, ese era el desafío. Pero había un problema que intenté evitar, y creo que lo logré, que es algo que se da mucho en la novela histórica, que es que cuando un novelista hace un trabajo histórico, después tiene la tentación de meterlo todo en la novela. Como ha trabajado tanto, quiere que esté todo dentro. Entonces, yo tengo la certeza de que eso estropea una novela. No puedes hacer una novela enciclopédica. Debes dejar fuera todo aquello que no es necesario. Aunque yo lo necesito para entender, el lector a lo mejor lo puede intuir, pero no debe estar escrito.

Si sobra material, ¿quedará para la próxima?

Mira, en noviembre tendré 75 años. La cabeza se desgasta y no hay nada más triste que un escritor que está muerto y no lo sabe. Es lo más triste del mundo. Yo he conocido casos, y algunos de los grandes, lo que no les quita grandeza, pero las decadencias, los finales, son muy tristes y penosos. Y los escritores no siempre son conscientes de que están acabados. Hay autores a los que hay que decirles: “Déjalo, maestro, ya está”. Soy consciente de eso. Pues sí, lo siento, lector. Yo sé que tengo fecha de caducidad. ¿Qué me queda de vida práctica, diez años? ¿Cuántas novelas más podré escribir? ¿Tres, cuatro? Tengo que elegir, no puedo equivocarme, es terrible una novela que dejaré sin escribir. ¿Qué puedo hacer de aquí a diez años que sea capaz de hacer, que no sea una novela senil, ni absurda, ni idiota, ni acabada, ni decadente? Y es muy duro eso, es dolorosísimo. Hay novelas para las que me preparé durante mucho tiempo y que no llegaré a escribir.

https://www.clarin.com/cultura/arturo-perez-reverte-lector-inteligente-da-cuenta-inventado_0_ixtJyQHQNs.html

29 abril 2026

"La batalla está perdida"


Entrevista de Marcelo Pasetti y Mariano Suárez - Agenda Real - YouTube - 30/04/2026

Arturo Pérez-Reverte analiza el regreso de su emblemático Capitán Alatriste en la obra 'Misión en París'. El escritor y periodista español afirma que la estupidez es el mal verdadero del mundo y la herramienta predilecta de los nuevos tiranos de Silicon Valley. Bajo la premisa de que "la democracia estorba" para los planes de las élites tecnológicas, el académico advierte sobre un ciclo histórico que termina y una libertad que sucumbe ante la manipulación digital.  

Con la mirada de quien fue corresponsal de numerosos conflictos bélicos, Pérez-Reverte evoca su paso por la Guerra de Malvinas y su encuentro con un Leopoldo Galtieri que "olía a alcohol". Entre historias sobre sus amigos "el Negro" Fontanarrosa y Osvaldo Soriano, el autor destaca la necesidad de preparar a las nuevas generaciones para el desastre inminente. Esta charla es un recorrido por la dignidad, el escepticismo y los aromas de la vieja Europa que todavía habitan en las calles de Buenos Aires.

00:00:00 - Introducción y presentación: El regreso de Alatriste

00:01:25 - Por qué retomar 'Misión en París' tras una década

00:03:05 - Diagnóstico del mundo actual: "La batalla está perdida"

00:04:26 - El pasado como herramienta para entender el presente

00:07:04 - Valores de resistencia: Honor, Lealtad y Dignidad

00:09:54 - Dictaduras tecnológicas y la crisis de la democracia

00:12:12 - La evolución del periodismo: De reporteros a redes sociales

00:15:43 - Memorias de Malvinas: La guerra donde se perdió la ecuanimidad

00:17:52 - El encuentro con Galtieri y la realidad de la época

00:23:58 - El peligro de la estupidez humana y la falta de cultura

00:30:40 - El vínculo con Buenos Aires y la herencia de la vieja Europa

00:38:23 - La definición de felicidad: Mar, libros y soledad

https://www.youtube.com/watch?v=J9xTcCQQ93c

Entre Alatriste, el tango y el recuerdo de Soriano y Fontanarrosa: Pérez Reverte en Agenda Real

En su paso por 'Agenda Real', el programa de streaming de Canal 8 Mar del Plata y el diario 'La Capital', Arturo Pérez-Reverte no solo habló de política, guerra y decadencia cultural: también dejó una faceta más íntima, ligada a su visita a la Argentina, a la presentación de su libro 'Misión en París' y a las historias personales que lo unen con Buenos Aires, el tango, Osvaldo Soriano y Roberto Fontanarrosa.

El escritor español se presentará este sábado 2 de mayo a las 16 en la Sala José Hernández de La Rural, donde hablará de la nueva aventura de Alatriste, publicada después de más de una década. Según contó, el regreso del personaje estuvo empujado por una combinación de factores: la insistencia de los lectores, el aniversario de los 30 años del primer libro y su propia curiosidad por saber si todavía era capaz de reencontrarse con ese viejo universo. En ese tramo de la entrevista, Pérez-Reverte explicó que quien más cambió con el paso del tiempo fue él, no Alatriste. Incluso remarcó que, a diferencia suya, el personaje todavía tiene por delante un porvenir posible. “Alatriste todavía tiene que ganarse la vida día a día”, dijo, al marcar que ese viejo capitán aún conserva futuro. Pero además planteó que Alatriste representa una forma de resistencia frente a un mundo en decadencia. Explicó que tanto el personaje como su círculo más cercano encarnan la posibilidad de reunirse entre leales, amigos y solidarios para construir pequeños núcleos donde todavía sea posible sobrevivir con dignidad frente al frío del tiempo que viene. En esa línea, sostuvo que en su literatura, incluso en la histórica, siempre habla del presente. Por eso explicó que Alatriste también expresa su propia mirada sobre el mundo: una visión pesimista, escéptica, pero aferrada todavía a unas pocas palabras intactas, como valor, dignidad, lealtad, amor y amistad.

Pero buena parte de la entrevista giró también alrededor de su relación afectiva con la Argentina. Pérez-Reverte confesó que cada vez que llega a Buenos Aires siente que sigue dentro de Europa, aunque de una Europa que, según él, en muchos lugares ya desapareció. Dijo que en esta ciudad todavía percibe un eco cultural, literario y humano que lo sigue fascinando. En ese vínculo aparece el tango como una marca decisiva. Contó que su pasión argentina empezó en su propia casa, por influencia de su padre, un gran bailarín que cantaba tangos mientras se afeitaba. Esa música, dijo, fue el primer puente emocional con Buenos Aires y con una imaginación que luego se completó con lecturas, viajes y caminatas por la ciudad. Esa fascinación incluso se convirtió en literatura. Recordó que una parte de 'El tango de la Guardia Vieja' transcurre en Buenos Aires y que escribir esa novela fue para él una experiencia especialmente feliz, alimentada por fotografías antiguas, libros, escenarios porteños y todo ese imaginario de pulperías, esquinas y tangos viejos.

Pérez-Reverte también se detuvo en Osvaldo Soriano, a quien reivindicó con fuerza. Dijo que leerlo es una manera de entender a la Argentina y cuestionó con dureza a cierta intelectualidad porteña que, según recordó, lo despreció durante años pese a su enorme conexión con los lectores. “No perdono el trato que dispensó a Soriano”, lanzó. En la misma línea evocó a Roberto Fontanarrosa, de quien habló con afecto y admiración. Recordó entre risas una presentación en la que el rosarino lo dejó plantado para irse a ver un partido de Rosario Central, una escena que definió como absolutamente natural en alguien como el Negro. También contó que conserva en su casa un dibujo dedicado de Boogie el Aceitoso. Lejos de presentarse solo como un escritor exitoso que llega a la Feria del Libro, Pérez-Reverte mostró durante la entrevista una relación mucho más profunda con Buenos Aires y con ciertos nombres de la cultura argentina que, según dejó entrever, forman parte de su educación sentimental.

https://mi8.com.ar/entre-alatriste-el-tango-y-el-recuerdo-de-soriano-y-fontanarrosa-perez-reverte-en-agenda-real/

“Ahora el mundo está lleno de escritores que no han leído un libro en su vida”


Entrevista de Guillermo E. Pintos - infobae.com - 29/04/2026

“¡Pero si el ser humano no ha cambiado! El ser humano sigue siendo un hijo de puta”, suelta con una sonrisa Arturo Pérez-Reverte en un coqueto salón de un hotel de Recoleta, allí donde casi siempre suele pasar sus temporadas porteñas. Le fascina esta ciudad, cuenta, desde la primera vez que la visitó a mediados de los 70. Y le sigue pareciendo fascinante. Por eso la quiere. “Casi no viajo. Sí por Europa, pero más lejos solo vengo a Argentina”, confiesa el escritor español "best seller", polemista y hábil declarante.

Pérez-Reverte, todo un personaje, reflexionó sobre la naturaleza humana y su evolución, el estado de las cosas en Occidente y el devenir de su estilo literario en un extenso y relajado diálogo que se da a propósito de su participación en la Feria del Libro de Buenos Aires para presentar, nada menos, la octava aventura de su gran creación, el Capitán Alatriste. La conversación con Infobae Cultura, marcada por una mirada sin concesiones sobre la vida, la literatura y el paso del tiempo, recorrió también los silencios y los límites de una de las polémicas culturales (y políticas) del año en su país.

“¿Ha leído 'La península de las casas vacías'?”, se le preguntó. Y él respondió tajante: “No”. Y enseguida agregó: “No quiero hablar de esto, porque si hablo de esto va a salir en España... Es un tema que cerré por completo”. Breve explicación para el lector que eventualmente no sepa de qué se trata todo esto: el libro aludido fue escrito por el joven autor David Uclés, un autor de moda en la literatura española, ganador del premio Nadal 2025. Y la polémica surgió cuando Uclés decidió no participar en unas jornadas sobre la Guerra Civil española coorganizadas por Pérez-Reverte, al discrepar del título del evento (“La guerra que todos perdimos”) y de la presencia de ciertos ponentes. Pérez-Reverte criticó duramente la decisión de Uclés, calificándola de descortesía. El conflicto provocó la suspensión temporal del evento y abrió un debate sobre la memoria histórica y el papel político de los escritores en España. Punto.

Vuelta a la literatura de aventuras que tan bien escribe Pérez-Reverte y le ha valido cifras relevantes de venta de ejemplares y reconocimiento global (fue traducido a más de 40 idiomas). 'Misión en París'. Las aventuras del Capitán Alatriste se desarrollan apenas un año después de 'El puente de los Asesinos' (Alfaguara, 2011), la entrega que transcurre en Italia. Casi 30 años después del inicio de la saga y 14 desde la última entrega hasta ahora, Pérez-Reverte traslada a sus personajes a La Rochela, epicentro de la resistencia hugonote frente al rey Luis XIII de Francia, asediado por el cardenal Richelieu y con la injerencia de los ingleses, siempre dispuestos a complicar las cosas. En esta nueva misión, Alatriste y sus compañeros se ven envueltos en una trama llena de incertidumbre y guerra de religiones, sin saber del todo a qué intereses responden hasta bien entrada la historia. Como dato de color, la novela introduce cameos de los legendarios personajes de Alejandro Dumas: los tres mosqueteros y D’Artagnan.

—Pasaron catorce años entre un Alatriste y otro... Cambió el mundo, cambiaron los lectores, ¿También cambió usted?

—¡Pero si el ser humano no ha cambiado! El ser humano sigue siendo un hijo de puta. Sigue siendo un hijo de puta al que a veces le sale la parte buena, pero por lo general no ha cambiado. Es el mismo, es el mismo.

—¿Y Alatriste?

—Alatriste se ha hecho más oscuro, porque también el autor se ha vuelto más viejo. Es decir, todo viene de un proceso de demolición. Eso lo decía Scott Fitzgerald... Entonces, claro, uno sale del punto de partida de Alatriste en su mundo y yo en el mío. Salimos del punto de partida con un montón de palabras con mayúscula: Dios, Patria, Bandera, Religión, Amor. Y después la vida poco a poco nos va dando zarpazos y nos va demoliendo... Y al final llegamos a un momento (cada uno tiene el suyo). Todos llegamos a ese momento en el cual dices: “¿Qué me queda? Me quedan cuatro palabras o tres. ¿Qué hago? Bueno, tengo que vivir. Tengo que relacionarme, necesito un lugar donde no tener frío, donde respetarme a mí mismo, ¿no?”. ¿Qué me queda? Pues me queda... Amor, dignidad, valor, lealtad y poco más. "Bueno, pues con eso que me ha quedado", digo, "voy a hacerme una segunda ética práctica para poder aguantar hasta que termine la aventura". Ese es el proceso vital de todos, más o menos. Unos son conscientes, otros no, pero es el proceso. Yo soy consciente del mío por la vida que he llevado. Entonces, Alatriste es consciente de eso. Y yo le presto a Alatriste esa mirada, esa certeza de la demolición. Alatriste mira el mundo como lo miro yo. Yo no soy Alatriste, ojo. Tengo otros fantasmas, pero no esos, ni soy un asesino a sueldo. Pero es verdad que cuando miro el mundo, digo: “Esto me vale”.

—En el relato, el capitán aparece en una época muy especial de Francia, y coincide con personajes tan populares como los mosqueteros. ¿Por qué esa elección y qué relación tiene con su propia experiencia como lector?

—Primero, yo, como lector, cuando leí 'Los tres mosqueteros' me cambió la vida. Yo lo leí con ocho, nueve años, y quedé fascinado. Imagina: con ocho años descubrí la lealtad, la amistad, la mujer peligrosa, el amor inocente, el valor, el desafío, la arrogancia...

—La traición.

—La traición, el poder, el poder en la sombra, los tentáculos del poder, la conspiración. Me quedé fascinado. Pero claro, hay dos tipos de lector, y los dos son respetables. Uno es el lector testigo, que se sienta como el que ve una película: 'Los tres mosqueteros', 'Madame Bovary', 'Los hermanos Karamazov'... Y después está el lector actor: el que entra en la historia, el que se ve dentro, el que forma parte y a quien la historia le cambia su vida, porque él es uno de ellos. Yo era el quinto mosquetero. Y me huelo que tú también eres ese tipo de lector. Ese lector es distinto, porque ese lector hace suya la historia, participa de ella. Incluso influye en ella. La actividad del lector, su actitud la modifica. O sea, no es igual tratar con Milady de Winter desde dentro que desde fuera. Después te pasas la vida buscando a Milady. A ver, entre Milady y Constanza, ¿a quién me quiero follar? Prefiero a Milady... Yo era ese tipo de lector. Y aquí vengo con esa memoria lectora, con esa mirada. Para mí este libro no es una novela, ha sido una especie de de inmersión durante un año y un poco más, una inmersión gozosa. Yo estuve, otra vez, dentro de 'Los tres mosqueteros', y además hice una cosa que me satisface mucho: uso mis personajes, uso los personajes de otro y los ubico en mi propia imaginación. Es una especie de deuda que tuve con Dumas desde siempre, y este es un acto de justicia lectora. Porque insisto: yo no soy un artista, soy un tipo que cuenta historias. Soy un lector que accidentalmente, por ser lector, he escrito. Ahora el mundo está lleno de novelistas, de escritores que no han leído un libro en su puta vida. Basta mirar, basta oír. ¿Pero cómo se atreve a decir que ha escrito un libro? Eso que está contando ya está contado desde Sófocles hasta ahora. Entonces, yo soy un lector. Soy escritor como consecuencia de ser lector, no es al revés. Yo conozco novelistas, y esto lo sé, que me han llamado, novelistas jóvenes. Te llaman para ver qué libros deben leer ahora que son novelistas. Lo mío es una consecuencia. Mañana podría dejar de escribir y sería igual de feliz. O casi, porque leer es lo fundamental. Y además, eso me lleva a otra cosa, que es muy interesante para mí. Cuando has leído lo suficiente (claro, son 75 años y no es mérito, es que son muchos años con libros en la mochila) te das cuenta de que hay libros que ya te han dado todo lo que tenían que darte. Yo leo 'Madame Bovary' por sexta vez, o leo 'La cartuja de Parma' por tercera vez, o leo 'La montaña mágica' por quinta vez, o 'París era una fiesta' por décima vez (es un libro extraordinario, el mejor libro de Hemingway, sin duda, ese es el libro de verdad, el que escribió ya de mayor, cuando no era un fantasma fanfarrón y era un escritor cuajado), y todo tiene su explicación. Hay libros que ya han cumplido su misión, que ya te han dado todo lo que te podían dar. No porque tú seas muy listo, sino porque los has leído tanto que los has exprimido como un limón, ¿no Y hay libros que todavía están ahí. Yo cuando leo a Joseph Conrad, fíjate, hay una cosa curiosa. Yo empiezo a leer a Conrad con quince años. Mi libro favorito es 'La línea de sombra', que es extraordinario. Después, mi libro favorito fue 'Lord Jim'. Después, mi favorita fue 'Victoria'. Y ahora mi favorita es 'El rescate'. ¿Por qué? Porque yo he ido evolucionando. El niño, el jovencito que leía a Conrad, ahora es el veterano de 75 años que lee a Conrad. Descubro cosas que antes no era capaz de ver. Hay libros que todavía te enseñan cosas que no has visto. Y eso me pasa ya con muy pocos. Pero aparte de esos libros, lo que me hace sentir esa especie de excitación, de estímulo, es la novela policíaca. Siempre he leído novela policíaca, pero ahora es lo que más leo. Lo que me hace sentir estremecimiento como lector.

—¿Es un género subvalorado, para usted?

—Bueno, 'El asesinato de Roger Ackroyd', de Agatha Christie, es una obra maestra tan buena como 'Crimen y castigo', de Dostoievski. Solamente que responde a otro nivel, otro momento, otra exigencia. Pero es una obra maestra.

—Al principio de esta entrevista mencionó la palabra "aventura". ¿Piensa que su vida ha sido una aventura?

—Sí, pero yo no la busqué. Es que mi vida ha sido como... Javier Marías y yo tuvimos la misma formación de niños: mismas lecturas, mismas historietas, mismo colegio, mismo tipo de familia. Él quería escribir las novelas que había leído, yo quería vivirlas. Eso fue lo que después en la vejez nos unió. Yo salí de mi casa a vivir aventuras, a conocer a Milady, a conocer a D’Artagnan, y la vida me fue llevando. Hay distintas etapas. En el momento en que la aventura se transformó en trabajo profesional y me vuelvo periodista responsable, serio, ya dejó de ser aventura. Pero cuando ahora miro para atrás, claro, la aventura... Han pasado muchas cosas. He vivido... Empecé a viajar con veinte años, en los años 70. No existía ni el sida todavía. Viajé por África, por Asia, por América, por todos lados. Me pasó de todo. Conocí chicas, amigos, viajes. Eso es una aventura. Mirando para atrás, ha sido una aventura. Pero hay una frase de Conrad que dice que la aventura en realidad era la vida. Pero mi vida todavía es una aventura. Te casas, tienes hijos, te divorcias, luchas en el trabajo, intentas ser digno de mil cosas. Pero mi aventura fue más explícita, más clásica. Pero en realidad es lo mismo que un delincuente, que un médico de urgencias, que un policía pueda haber vivido.

—¿Cómo vive ahora esa etapa?

—He descubierto un espectáculo fascinante que también en mis novelas se va manifestando y se va filtrando. Pensaba que la vejez era la indiferencia, y es verdad. La vejez es que llega Monica Bellucci y te dice “ven” y tú dices: “Joder, hostia, son las cuatro de la mañana, Monica”. Esa es la vejez. Pero esto me produce un estímulo. Es muy interesante el espectáculo al que estoy asistiendo. Ves cómo se repiten los viejos mecanismos de la historia. Lo que había leído otra vez, ahora lo vivo en mi casa. Lo había vivido en otras, pero ahora es en la mía.

—Este año se cumplieron sesenta [noventa] años del inicio de la Guerra Civil y hubo toda una sensación de retrospectiva histórica en España.

—Yo tengo un libro que se llama 'Línea de fuego' sobre la Guerra Civil. Un libro gordo, ha ido muy bien y sigue yendo muy bien. Es así: de mi generación, nuestros padres vivieron la guerra civil combatiendo. Mi familia combatió: mi padre, mi tío y mi abuelo combatieron con la República. Pero la Guerra Civil fue un proceso muy complejo, donde se dieron cita muchos factores políticos, geoestratégicos, geopolíticos con nazis, comunistas, fascistas, la Iglesia, la República, anarquismo, socialismo, falangismo... Muy complicado. Fue una trampa en la cual el país se vio metido. Te pongo un ejemplo: mi padre y mi tío, que eran chicos de buena familia, lucharon con la República. Mientras que mi suegro, que era un joven izquierdista, luchó con los nacionales de falangista, porque vinieron al pueblo y dijeron: “Vosotros, al camión”. Le tocó estar allí. Fue una trampa en la cual España quedó atrapada. Hay un caso que me contó un periodista: en el frente de Huesca había posiciones a treinta metros unos de otros. Un chico de 19 años, con los nacionales. “¿Hay alguien de Tardienta?”. “Sí, yo soy de Tardienta”. “¿Quién es?”. “Soy Pepe, el hijo del estanco”. Un silencio. “Pepito, soy Paco, tu hermano”. Un silencio. El capitán le dice: “Júrame que no te vas a pasar”. Le responde: “Le juro que no me voy a pasar”. Y durante una hora dejaron que los dos hermanos se encontraran y se abrazaran. Luego estuvieron siete años sin verse otra vez. Eso es la guerra civil.

—¿Por qué hay tanta polémica con la memoria histórica y el relato hoy todavía, 60 [90] años después?

—Ahora, una generación de Podemos, de extrema izquierda, está diciendo que la Guerra Civil fue dos militares, dos obispos y dos banqueros contra el pueblo español. Se está imponiendo ese discurso, pero la guerra fue mucho más compleja, donde hubo hijos de puta en todos los bandos, donde hubo fusilados. Lo que pasa es que unos, como ganaron la guerra, sacaron a fusilar y otros tardaron mucho, pero todo el mundo sufrió. Ese es el discurso. Contra eso escribí ese libro y son estas jornadas. De ahí viene toda la polémica.

https://www.infobae.com/cultura/2026/04/29/arturo-perez-reverte-ahora-el-mundo-esta-lleno-de-escritores-que-no-han-leido-un-libro-en-su-vida/

27 abril 2026

“No hay nada más triste que un escritor que está muerto y no lo sabe”


Entrevista de Natalia Blanc - La Nación - 28/04/2026

De visita en Buenos Aires para presentar 'Misión en París' (Alfaguara), última entrega (hasta la fecha) de la exitosa saga de aventuras protagonizada por el Capitán Alatriste, Arturo Pérez-Reverte resalta en diálogo con 'La Nación' que su célebre personaje ha vuelto a las andadas, catorce años después, “más amargo, más desesperado y con más remordimientos”. En septiembre pasado, cuando salió el libro para el mercado hispano, el autor y periodista español había asegurado a la prensa: “Alatriste ha envejecido y yo también”.

¿El capitán se volvió más cabrón?

Siempre ha sido un personaje oscuro y peligroso. Lo que pasa es que, ahora, con la edad, miras más hacia atrás. Eso sucede cuando tienes más pasado que futuro o cuando no tienes futuro. Ahora los remordimientos, los fantasmas, están más presentes. Alatriste no soy yo, pero es verdad que él mira el mundo como lo miro yo.

¿Y por qué volvió? Más allá de que has contado que los lectores te lo pedían, ¿qué sentías como autor que le faltaba vivir al personaje?

Volvió por varias razones. Hay gente muy fanática, que no lee nada mío más que a Alatriste; hay gente que lleva tatuadas sus frases. Entonces, eso era una presión. Incluso algunos me insultaban: “Cabrón, tiene que volver”. Pero, además, hubo otra razón: se cumplían treinta años del primer libro y la editorial dijo que ya era el momento. Por otra parte, yo quería ver si era capaz, si después de haber abandonado el personaje durante catorce años podía volver a ese mundo, si podía recuperarlo y verlo actualizado para un público que no es el mismo.

En 'Misión en París' hay un homenaje a 'Los tres mosqueteros', de Alejandro Dumas. ¿Esa también era una asignatura pendiente?

Claro. Yo tenía una deuda con Dumas. Desde pequeño he soñado con 'Los tres mosqueteros'. El regreso de Alatriste era la ocasión de saldar esa deuda. Sobre todo, ver si era capaz de hacerlo.

¿Y cómo resultó?

Bueno, ahí está [señala el libro sobre la mesa del salón Embajador del Hotel Alvear]. El proceso fue muy interesante. Me obligó a releer cosas que yo pensaba que ya no iba a leer, a revisitar un mundo que había dejado atrás. Fue un gran ejercicio. Además, tuve que releer los otros siete. Y eso fue nuevo para mí porque nunca me leo cuando publico un libro. Me olvido y ya. Entonces, leerlo así me hizo ubicarme en el lugar del lector, no del autor. Ha sido una experiencia muy original.

¿Habrá un Alatriste más?

No sabemos. Tengo 75 años. No sé cuánto me queda. Pero mientras esté intelectualmente lúcido, sí. El problema es que yo ahora tengo que elegir. Hasta los 85, hasta los 80 más o menos, me quedan cuatro, cinco libros. No mucho más. Entonces, ya no puedo equivocarme. No hay nada más triste que un escritor que esté muerto y no lo sabe.

El 7 de mayo sale en el país 'Enviado especial', libro que recopila tus crónicas de guerra. ¿Por qué crees que la guerra parece ser el único invento del hombre que nunca termina?

Primero aclaro que yo escribí el prólogo de ese libro, y la selección de los textos la ha hecho la editorial. Yendo a tu pregunta, el error del hombre moderno es pensar que la guerra es algo superado, como la violencia o la misoginia. En la sociedad actual hemos conseguido durante un tiempo rodear al hombre de un montón de mecanismos que camuflan, ignoran o disimulan esa pulsión del ser humano. La guerra forma parte de nuestra naturaleza. La guerra, la vanidad, la ambición, la lujuria: todos son mecanismos normales que no vamos a perder nunca por más cambios sociales que haya. Se transforma, claro: ya no incendiamos Troya, ya no pasa no pasamos a cuchillo a los niños ni esclavizamos a los supervivientes.

¿Y lo que está pasando en Ucrania y el Medio Oriente?

Pasa que lo que había conseguido la Ilustración europea, con su idea de progreso, de derechos humanos, libertades y democracia, se está yendo al diablo otra vez. Pero también desde adentro. Somos cómplices también los mismos europeos, y esa franja cultural (no geográfica) incluye a la Argentina. En Occidente somos responsables, somos culpables de lo que pasa. Es la única civilización que ha tenido que hacer autocrítica, criticarse a sí misma para mejorar. Pero esa autocrítica, en lugar de utilizarla para la paz, la hemos utilizado para destruirnos. Nos estamos destruyendo como civilización.

¿Recordás lo que decíamos en pandemia? Que íbamos a salir mejores.

He visto muchas desgracias en mi vida y no he visto nunca al ser humano salir mejor de ninguna de ellas. Al contrario. Toda desgracia deja rencores, frustraciones, complejos, amarguras, traiciones, claudicaciones... Además, hay una cosa muy amarga, que es que el ser humano tiene una extraordinaria capacidad de olvidarse de sí mismo, de olvidar las lecciones. Siempre volvemos a hacer lo que hicimos antes de que eso ocurriera y lo que produjo esa cosa. Cuando has leído, cuando has vivido de una manera razonable, no puedes ser optimista. Estamos asistiendo a la demolición de un sistema de derechos y libertades que ha cambiado la historia de la humanidad. Todo el mundo quería imitarlo. Ahora, todo el mundo quiere destruirlo. Hace un siglo y medio, con la Ilustración, todo el mundo quería parecerse a Occidente. Ahora es al revés, ahora todos están contra eso, a todos les molesta, también a gente como Trump y otros, para quienes la democracia es un obstáculo, y por eso necesitan destruirla. Por eso hay una guerra contra la Ilustración, contra todo aquello que hace al hombre libre, individual, pensativo, creativo, independiente y democrático.

Pero al mismo tiempo se llenan la boca hablando de libertad.

Es que nunca hemos sido menos libres que ahora. Es un error pensar que Trump es el problema. Trump es un síntoma del problema. Trump no es más que el efecto de una causa, como lo es Putin. La dictadura que viene no es política. Ahora son los técnicos de Silicon Valley, las grandes corporaciones, los grandes grupos financieros. El error es pensar que es el fascismo, el comunismo. ¿Qué coño? Estás equivocado, gilipollas. El problema son esos tíos de zapatillas y chaqueta que están en Silicon Valley, en Pekín o en Shangai. Esos son los dictadores del futuro que necesitan a estos políticos. Pero lo grave es que estamos asumiendo voluntariamente esa dictadura. Estamos encantados con esto [muestra el celular]. Esto es la cadena en torno al cuello de los nuevos esclavos. Y la gente no se da cuenta. Tengo 75 años, he visto hundirse muchos imperios. Ahora estoy viendo por primera vez hundirse mi propio mundo.

¿Eso te deprime?

Es duro, claro, pero me resulta fascinante. Es muy interesante ver que suceda algo similar a lo que has leído en la historia: la caída de Roma, Bizancio, el Imperio Británico, el Imperio tal y cual, de una manera distinta, claro, acorde al tipo en el que estamos. Hoy hay otra manera de ser un bárbaro. Entonces, claro, ver ese espectáculo refuerza en parte el escepticismo respecto al género humano. Pero, por otra parte, dices: “Es un privilegio ver morir una civilización, ver morir un mundo democrático de libertades y derechos”. Vamos a pagar el precio de nuestros pecados. Tardará, no digo que será mañana, va a tardar a lo mejor medio siglo, un siglo, pero vendrá otro mundo distinto, en el que habrá tiranías que habíamos conseguido apartar, controlar, denunciar, señalar, acorralar y que ahora estamos permitiendo que vuelvan de otra manera. Claro, con la tecnología.

Seguimos tus posteos en redes sociales sobre cuestiones vinculadas al lenguaje, por ejemplo el uso de la tilde, y tus diferencias con la RAE. Si pudieras dirigirla, ¿cómo debería ser esa institución? ¿Te interesaría ese puesto?

Eso está fuera de mí. Yo estoy ahí porque me hicieron académico. No quería ser académico, me convencieron. Entonces, tengo que ser un académico leal a lo que pienso. Resumiéndolo: la RAE tiene la obligación de aceptar toda evolución del lenguaje, pero también tiene obligación de decir: “Cuidado, recordemos que existen normas que usaban Borges, Vargas Llosa, García Márquez”. Vale tanto un tuitero analfabeto que tenga muchos seguidores que algo que ha escrito Vargas Llosa. Yo no estoy de acuerdo con eso. Entonces, claro, no me pudo callar. Lo que hice fue salir al paso, y eso me ha producido desencuentros con la RAE. Hay otra cosa más: la tilde, la ortografía y la gramática son herramientas que hacen que un escritor sea eficaz. Yo utilizo tildes, utilizo lo que sea para que los lectores me comprendan. Yo cada día me levanto a trabajar. No soy un teórico de la universidad. Soy un artesano del lenguaje. Yo y los escritores como yo. Mi lenguaje no es científico ni académico, es un lenguaje práctico, operativo, eficaz. Yo quiero que tú al leerme entiendas perfectamente lo que te voy a decir. Y para eso necesito un montón de herramientas que los teóricos de la lengua me están negando. Están cargándose toda la métrica del Siglo de Oro.

La última pregunta tiene que ver con la “pelea” entre la RAE y el Instituto Cervantes. ¿Es una cuestión territorial, política, a qué se debe?

Tiene que ver con las instituciones: el Cervantes es un organismo que depende del Estado y existe para la difusión del español donde el español no existe. Aquí, por ejemplo, el español existe, luego aquí no se necesita la presencia del Cervantes. Aquí la RAE, en coordinación con todas las Academias de la Lengua locales, tiene prioridad, como en toda América. Pero el Cervantes quiere intervenir, por razones políticas. Entonces, claro, viene el choque; es una cuestión de celos y competencias. El Cervantes quiere invadir, quiere estar presente de una manera más intensa de lo que indica su propia naturaleza como institución. Es así, ese es el problema.

Arturo Pérez-Reverte presentará 'Misión en París' el sábado 2 de mayo, a las 16, en diálogo con Jorge Fernández Díaz, en la sala José Hernández de la Rural. Luego firmará ejemplares en el stand de Penguin Libros.

18 abril 2026

Mirar el mundo con aplomo desde el principio


La Verdad - 18/04/2026

El inicio de Arturo Pérez-Reverte en el mundo de la creación literaria comenzó hace ahora justamente cuarenta años, cuando sacó a la luz, en una editorial modesta, 'El húsar', con asuntos y obsesiones que aflorarán en el resto de sus novelas.

Cuatro décadas de históricas novelas de Arturo Pérez-Reverte

María Martínez, directora de la Cátedra Arturo Pérez-Reverte de la Universidad de Murcia (UMU) y la Fundación Cajamurcia

Del húsar al (pen)último Alatriste de Pérez-Reverte han pasado 40 años. Con sus novelas hemos vivido aventuras inolvidables. Cuando publicó en 1986 'El húsar' (a quien «la hoja del sable lo fascinaba», frase inicial) aún llevaba la piel impregnada de guerra (su «escuela de vida»), porque ejercía de reportero: en mayo se publica 'Enviado especial', compendio de sus crónicas y fotos. Guerra, una de las claves de su narrativa, simbolizada en las moscas que huelen la muerte.

Con mirada histórica enfoco algunos protagonistas del universo literario revertiano para destacar la aleación literatura e historia. Despojadas de juicio histórico, sus obras iluminan diferentes épocas de la Historia de España: ocho de Alatriste (1996-2025); 'Cabo Trafalgar' (2005), 'Un día de cólera' (2007); 'El asedio' (2010), 'Hombres buenos' (2015); 'Sidi' (2019); 'Línea de fuego' (2020), más 'Revolución' (2022), y protagonistas respectivos: capitán Diego Alatriste; comandante Carlos de la Rocha; pueblo de Madrid; sociedad gaditana y comisario Rogelio Tizón; almirante Pedro Zárate y bibliotecario Hermógenes Molina; campeador Ruy Díaz; miliciana 'Pato' Monzón; e ingeniero de minas Martín Garret.

Me interesa la función pedagógica de los sucesos novelados y la antropología de sus personajes. En 'Entre la Historia y la Novela. Sidi, de Arturo Pérez-Reverte' (2021) escruté al Cid y algunas características narrativas de la obra. Leer ficción viviendo aventuras bélicas sirve para comprender nuestra historia, luminosa y sombría. Placer y aprendizaje de literatura histórica realista, ensamblaje estructural, retrato de personajes audibles, vestidos de época, aderezados con ironía y humor dentro del drama, ambientación rigurosa y desarrollo de intrigantes tramas como juego de ajedrez convierten esas obras en canon de novela histórica de aventuras. La visión literaria del pasado, sostenida sobre fuentes y bibliografía, despierta los sentidos para adentrarse en el túnel del tiempo revertiano. Novelas provechosas en aulas de Literatura y de Historia.

Pérez-Reverte utiliza seductores recursos literarios (previa documentación de sabueso investigador) que marcan con veracidad el argumento: datos topográficos (planos incluidos), diversidad social, lenguas sonoras y vocabularios adaptados a un estilo moderno incitan a indagar en la historia. Logros del autor que crea (y difunde al gran público) personajes (reales o ficticios) y hechos históricos, si bien aclara que «es privilegio del novelista manipular la historia en beneficio de la ficción», aunque no fantasea la realidad histórica del relato. Personajes reconocibles, resortes emotivos, argumentos sorprendentes, lenguajes de mundos pretéritos, escenarios vívidos, muestran la destreza del literato que historia novelas. Y del historiador que sintetiza con verbo ameno 'Una Historia de España' (2019) y de Europa (entregas en 'XL Semanal'); o ilustra la comprensión en 'La guerra civil contada a los jóvenes' (2016).

Sobre lo histórico emerge lo literario. Con Alatriste, soldado del Imperio español cuando entonces aún no se ponía el sol; en 'Cabo Trafalgar' durante el combate naval en 1805 entre la escuadra británica y franco-española; con quinientos personajes reales que resucitan en Madrid el dos de mayo de 1808 en 'Un día de colera'; en la resistencia recreada de los gaditanos frente a los franceses en 1811 durante 'El asedio'; con la peligrosa compra en París de 'L'Enciclopédie' por dos 'Hombres buenos' en los albores de la Revolución Francesa (manual de cómo hacer una buena novela histórica); con 'Sidi' guerreando en el siglo XI con cristianos y musulmanes; durante la batalla del Ebro de 1938 entre nacionales y republicanos en 'Línea de fuego', cuya reedición (2026) adjunta volumen con textos especializados; y en 'Revolución' con la narrativa de los violentos sucesos vividos en 1911 por un español en Méjico.

El novelista capta literariamente el tiempo y el espacio históricos. Su estética narrativa es refinado cóctel de literatura culta y popular, conocimiento de la historia y de la condición humana. No crea héroes sino hombres (y mujeres) valientes que, aun con pies de barro, entonan valores universales (honor, valor, lealtad, amistad). El éxito y popularidad del escritor se ha sostenido imbatible durante cuatro décadas, golpe a golpe y letra a letra tecleados con la experiencia, mente lúcida y lecturas y vivencias acumuladas. Novelas ejemplares de la intensa e inconfundible narrativa que acreditarían a Arturo Pérez-Reverte al Premio Cervantes. «No nos queda sino batirnos». «Espadas y dagas tenemos, ¿no?... Lo demás, Dios lo remedie» (frase final de 'Misión en París', 2025).

Hasta la próxima aventura y década disfrutando y aprendiendo de las novelas de Arturo Pérez-Reverte.

Desde Homero hasta Hergé (e Indiana Jones) 

Alexis Grohmann, catedrático de Literatura de la Universidad de Edimburgo

Con la publicación en 1986 de su novela corta 'El húsar', Arturo Pérez-Reverte se incorpora ya desde sus inicios como escritor a una tradición literaria que trasciende la española, al cultivar tanto un género (novela corta) como un tipo de obra (relato de aventuras) poco comunes en la historia de la literatura española y mucho más frecuentes en otras tradiciones literarias europeas, con las que el autor ya estaba plenamente familiarizado por aquel entonces. De esta forma, él también, como otros de esa generación de escritores nacidos en los años 50, tales como Javier Marías o Antonio Muñoz Molina, participa a su modo de esa invención de un pasado y una tradición literarios por parte de quienes, a falta de una tradición propia, hubieron de buscar o inventársela, dadas las dificultades, o la imposibilidad de vincularse a un pasado literario, creadas por la victoria franquista en la guerra civil y los derroteros posteriores de la literatura española durante el franquismo.

Su familiaridad con otras tradiciones literarias, sobre todo europeas (y bajo el concepto de literatura también se han de incluir los tebeos o las historietas), le ayudará a construir un prisma a través del cual abordará no sólo su propio ejercicio literario sino toda su vida, hasta cierto punto. Heredero adulto del ánimo infantil y juvenil, lo impulsarán los libros a partir en busca de las aventuras que había leído. Cuando de joven acomete la aventura que es la vida al marcharse del hogar familiar y su ciudad natal de Cartagena, lo hará embarcándose a bordo de un petrolero rumbo a Oriente Medio con toda su memoria lectora intacta y activa y proyectando sobre el mundo y la vida a los que se lanzaba sus lecturas previas; de ahí que él se imaginara a Tintín rumbo al país del oro negro. Y así sucesivamente.

Así que se puede afirmar que todo lo leído y lo visto en el cine le ayudará a Arturo Pérez-Reverte a formar esta cosmovisión mediante la cual se acercará a todo de forma lúdica. Esto le ayudará a mirar el mundo con aplomo desde el principio, ya que le permitirá moverse por él, como él mismo explicó, «con la certeza creciente de que cuanto veía o iba a conocer ya estaba, de alguna forma, en lo que había leído antes». Vida y literatura afrontadas, pues, como juego.

De esta forma forjará una de las obras más originales y fascinantes que ha surgido en España desde el reinicio del período democrático. Una literatura nueva que reconoce lúdicamente sus filiaciones con textos anteriores y que está en permanente diálogo con fuentes literarias, desde Homero hasta Hergé. Y así construirá a un lector modelo a través del diálogo que se entabla mientras se está haciendo la obra. Es decir, su literatura acaba por crear a un tipo de lector nuevo en cierta medida, un lector cómplice que antes no había existido y que, como el lector a quien buscaba Umberto Eco mientras escribía 'El nombre de la rosa', entrase en su juego.

De este modo, las novelas de Arturo Pérez-Reverte rescatan tesoros no sólo concretos sino también abstractos, los sueños de nuestra juventud y sus huellas; sus obras figuran la búsqueda y el rescate del mundo perdido primigenio y elemental de la infancia y juventud, entendido como la tierra poblada menos por un mundo real, empírico, que por un mundo a la vez leído, soñado, imaginado, anticipado, añorado y proyectado sobre el mundo.

Como la serie de películas 'Indiana Jones', de Steven Spielberg, por ejemplo, las novelas revertianas nos deleitan y, a la vez, nos remiten con admirable fidelidad al mundo narrativo que ha contribuido a forjarnos a muchos de nosotros, sus lectores. Y este tesoro no hay quien se lo pague.

Pérez-Reverte y su 'Línea de fuego'

Ángel Basanta, catedrático de Literatura y crítico literario

Arturo Pérez-Reverte tuvo directa noticia de la Guerra Civil por su abuelo, su padre y un tío, que lucharon por la República. Completó su información en libros de Historia, documentos y novelas, con preferencia por las interpretaciones de Chaves Nogales (y el magisterio de Conrad en el arte de contar). Amplió conocimientos en 21 años como corresponsal de prensa que informaba de guerras en el mundo, siete de las cuales fueron guerras civiles en Europa, África y América. La guerra es tema central en su obra literaria, desde 'El húsar' (1986) hasta 'Línea de fuego' (2020), pasando por 'Cabo Trafalgar' (2004), 'El pintor de batallas' (2006), 'Un día de cólera (2007) y 'El asedio' (2010), además de 'Las aventuras del Capitán Alatriste' (1996-2011, continuadas en 2025 con 'Misión en París'). Tan amplia formación y andadura biográfica y literaria favorecen la consideración de 'Línea de fuego' como novela de llegada en plena madurez, tanto por su afortunada síntesis de experiencias y lecturas como por la ejemplaridad de esta obra concebida para contar, sin banderías ideológicas y centrándose en los valores de quienes combatieron en los dos bandos, la trágica historia (aún no amortizada) de nuestra Guerra Civil.

'Línea de fuego' antepone un paratexto explicativo de su creación: «En la noche del 24 al 25 de julio de 1938, al comienzo de la batalla del Ebro, 2.890 hombres y 18 mujeres de la XI Brigada Mixta del ejército de la República cruzaron el río para establecer la cabeza de puente de Castellets del Segre, donde combatieron durante 10 días». A continuación, se aclara que, aunque lugar, personajes y tropas que se enfrentan en 'Línea de fuego' son ficticios, «no lo son los hechos ni los nombres en que se inspiran». Y se añade que, «combinando hechos reales, rigor, invención y algunos recuerdos personales y familiares, el autor ha construido esta novela» imaginada en la histórica batalla del Ebro, «la más dura y sangrienta de cuantas se han librado en suelo español».

La novela se articula en tres partes, en las que se cuenta la invasión de Castellets, la lucha entre los dos bandos y la recuperación del territorio por el ejército franquista, con retirada del republicano. La narración de la historia se desarrolla en calculada simetría, con seis capítulos en cada parte y parejo número de secuencias en cada capítulo, distribuidas en alternancia no sistemática en su atención a uno y otro bando. Hay una equilibrada combinación de narración de combates protagonizados por ambos ejércitos (con intervalos en escenas de entretiempo, confidencias e incluso evasión y humor), descripción de lugares, situaciones y personajes principales y secundarios, reflexión sobre desmanes y horrores de esta guerra civil y diálogos llenos de vida por desnudamiento de almas.

La estructura interna descansa en un narrador que conduce el relato con omnisciencia neutral, contando las operaciones militares con precisión en nombres y características de las armas y configurando a los combatientes en fragmentarias minibiografías distribuidas a lo largo de la novela (con nombres y apellidos, lugares de procedencia y aficiones y compañías) y en diálogos con sus compañeros e incluso con los contrarios. Muy representativas son las minibiografías del comandante del Batallón Ostrovski, Emilio Gamboa Laguna, quien ajusta cuentas en confrontación final con el comisario político Ricardo, alias El Ruso; el alférez provisional Santiago Pardeiro Tojo, jefe del Tercio de Legionarios (con 20 años cumplidos estos días) por bajas de los oficiales; y el carpintero albaceteño Ginés Gorguel Martínez, harto de todo y con miedo y sin poder escaparse.

En los diálogos, elaborados con nervio expresivo y profundidad psicológica en su revelación de interiores, destacan por su hondura humana las cinco escenas dialogadas en diferentes momentos entre el capitán Juan Bascuñana y la joven soldado de transmisiones Pato Monzón, quienes esconden con emoción contenida su atracción correspondida, pero sin tiempo para desarrollarse, a la vez que él va descubriendo su resignación fatalista ante la temida derrota final. Esta esmerada caracterización de personajes se enriquece con marcas lingüísticas de la región de procedencia de algunos: el malagueño cabo Longines obedece con el andalucismo "zusórdenes", los falangistas aragoneses prodigan sus "ridiela" y "cagüendiela", y no faltan la cansera murciana de Julián Panizo ni algunos juramentos populares.

Aquella hondura humana de los personajes y esta vitalidad y variedad con que se expresan enriquecen la modélica construcción de la novela en su estilo de impecable factura clásica y abierto a otras posibilidades de la lengua. Todo ello hace de 'Línea de fuego', galardonada con el Premio de la Crítica, la obra cumbre de Pérez-Reverte y la mejor novela sobre los hombres y mujeres que lucharon en la Guerra Civil.

'El húsar': cómo nace y se hace un escritor

José Belmonte, profesor de la UMU, poeta y crítico literario

Parece que fue ayer, pero el inicio de Arturo Pérez-Reverte en el mundo de la creación literaria comenzó hace ahora, justamente, cuarenta años, cuando sacó a la luz, en una editorial modesta como Akal, 'El húsar', un relato ya cuajado (no en vano el autor estaba a punto de cumplir treinta y cinco años, y cargaba sobre sus espaldas una flamante trayectoria de periodista en la redacción de uno de los más prestigiosos diarios españoles) en donde se observan esos asuntos y esas obsesiones que aflorarán en el resto de sus novelas, con decenas de títulos que llevan la inconfundible firma de uno de los creadores españoles más leídos en todo el mundo.

Que se sepa, aunque el escritor cartagenero era portador de un nombre que ya sonaba en el mundo del periodismo, sólo hubo una única reseña de 'El húsar', llevada a cabo en el número 56 de la revista 'Quimera', en su sección titulada 'Escaparate', dedicada a los libros recibidos. Una crítica breve, sin firma, pero que fue, de algún modo, providencial. Porque en la reseña de 'Quimera' ya se habla de la ambientación rigorosamente histórica del relato, así como del contraste existente "entre la lustrosa mitología bélica y la sucia y sangrienta realidad de la guerra", dos conceptos que Pérez-Reverte mantiene todavía intactos en su poética narrativa, en su particular e inimitable coctelera.

Aparece, además, el que se va a convertir en el primer gran personaje de Reverte, un precedente, aunque con sus matices, de otros tan relevantes como Jaime Astarloa, Lucas Corso o Lorenzo Falcó: un hombre llamado Álvaro de Vigal, un tipo adelantado a su tiempo que no oculta su condición de afrancesado, de fiel seguidor de las doctrinas de Rousseau y de Voltaire.

Aunque el ciclo del capitán Alatriste aún estaba por llegar, hecho que sucederá justo diez años después, en 1996, en 'El húsar' ya se vislumbra, además, la figura de don Diego. La combinación de dos personajes de la novela de 1986, Letac y un viejo húsar innominado, dan la medida del futuro Alatriste y Tenorio. El primero es un hombre firme, justo y razonable con los demás soldados, aunque tenía fama de cruel cuando se enfrentaba al enemigo. El otro, el anónimo húsar, coincide, casi por completo, con el aspecto físico de Alatriste: cicatriz perpendicular en la mejilla, nariz aguileña y fuerte como la de un halcón, entre cuarenta y cincuenta y cinco años, piel tostada «y unos ojos tranquilos en torno a los que se agolpaban innumerables arrugas». Un héroe cansado.

En 'El húsar', a pesar de la brevedad de la novela, también hallamos una honda reflexión sobre España y sus gobernantes, dejando con el culo al aire a sus inútiles reyes. El análisis más sesudo y profundo que encontramos en 'El húsar' lo lleva a cabo el afrancesado Vigal, que se convierte así en una especie de "alter ego" del propio Reverte, sobre todo del temido Reverte articulista. Se habla, en esas páginas, de las causas de nuestra decadencia, con una finalidad, incluso, didáctica, con propósito de enmienda; y asoma un Pérez-Reverte aún esperanzado, con algo de fe en un país que ya parecía no tener arreglo. En 'El húsar' el blanco de su mirada será la infame figura de Fernando VII, el cual, ante la invasión napoleónica, sostiene una actitud servil y cobarde.

En 'El húsar', que lleva al frente una cita del libro de Céline 'Viaje al fin de la noche', no faltan, pues, las reflexiones sobre la guerra, con lo que la novela de 1986 entra en conexión con conocidos relatos posteriores como 'La sombra del águila', 'Territorio comanche', la saga del capitán Alatriste y de Falcó, 'Revolución'… hasta llegar a 'Línea de fuego', quizá su obra más redonda y ambiciosa, la 'Ilíada' del siglo XXI, como tan certeramente la han calificado algunos críticos.

En sus novelas siguientes, hasta llegar a nuestros días, personajes de 'El húsar' como Frederic, al que se le considera un «alma pura», uno de esos hombres que sólo en la escena final, cuando teme por su vida, se da cuenta de la enorme distancia que existe entre la realidad y el deseo, irán perdiendo la ingenuidad, su candidez, y verán crecer en su cuerpo una coraza con la que poder defenderse de un loco mundo abocado a la perdición y al abismo.

https://www.laverdad.es/ababol/cuatro-decadas-historicas-novelas-arturo-perezreverte-20260418073857-nt.html