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18 noviembre 2023

Meik: "El grafiti ilegal siempre va a existir"

Roberto Bécares - epe.es - 18/11/2023

Javier Lobo, "Meik", es uno de los referentes del arte mural y el grafiti, y sus obras decoran muchas paredes de Madrid. El Ayuntamiento le contrató para homenajear a Goya. 

-Empezó en la calle pintando con 13 años

-Sí, yo veía a la gente que pintaba en mi barrio, y gracias a ellos me animé y empecé a pintar también.

-¿A quién tenían de referencia? ¿Ya estaba Suso 33? 

-Sí, ya estaba, él es mayor que yo. Es de una generación anterior a la mía, que a la nuestra nos sirvió como inspiración. 

-Muelle pillaría demasiado lejos, ¿no?

-Bueno, para esa generación todo lo que pasaba en Nueva York les influyó bastante, y también a los flecheros madrileños, tipo Muelle. Los flecheros es un estilo autóctono de Madrid, del que sirve de inspiración Muelle. Todos firman con flechas en diferentes formas. Hay auténticos fieles que siguen pintando así. 

-¿Cada vez se da más importancia al grafiti como arte?

-Sí, hace como ocho años eclosionó y la gente del grafiti lo hemos vivido de esa manera. Luego se ha unido más gente que no viene de grafiti, sino de Bellas Artes, ilustración y otros ámbitos. La gente que venimos del grafiti sí hemos visto ese cambio. 

-¿Podría estudiarse como una asignatura ya en Bellas Artes?

-Hay cursos ya, sí. 

-¿Qué eres más, muralista o grafitero?

-No sé, las dos cosas. Soy muralista, pero también soy grafitero, quedo con mis amigos a pintar grafitis.   

-¿Qué le dices a los que empiezan a pintar en trenes?

-Bueno, es algo largo de contar. El grafiti tiene dos partes, una ilegal y otra más artística. La ilegal correspondería al sentimiento de rebeldía que tienen las personas mayormente jóvenes, pero también gente mayor, y la parte artística tiene que ver con tu personalidad y lo que te llama la atención dentro del grafiti. El problema que hay actualmente es que no hay sitios para pintar. Hacen eventos y festivales, pero no hay sitios, muros libres, donde la gente pueda desarrollar sus inquietudes artísticas. Ahora mismo si tú te vas a un túnel de la M-40 que está lleno de basura y te pones a pintar, si te viene la Policía y te multa son como dos mil euros. Eso favorece un poco ese grafiti ilegal, que siempre va a existir, a no ser que vivamos en 'Gran hermano' y estemos todos vigilados.

-¿Había más libertad antes?

-Sí, cuando yo era pequeño te ponías a pintar y los colegios daban permisos. Era más accesible. Además, tampoco había tanta gente que pintara. Ahora hay mucha gente que pinta y muy pocos muros. Es un problema. La solución sería que en cada barrio hubiera muros de hormigón, igual que se hacen pistas de "skate" o de "parkour" y se construyan para pintar. Yo pinto mucho en la calle y casi al 100% le gusta la pintura mural. Que la gente fuera libremente a sitios y se pudiera pintar sería la solución. Eso tarde o temprano va a salir [...]. Es que hay una incongruencia. Hay gente como yo, a la que el Ayuntamiento paga no sé cuánto por pintar un mural, y si yo mismo quiero pintar algo artístico y que no sea un encargo, que me pongan dos mil euros de multa no tiene mucho sentido. No solo yo. A gente más conocida que yo le pasa lo mismo. Creo que es una incongruencia. 

-Usa muchos diferentes estilos, ¿no?

-Sí, como empecé haciendo encargos me he vuelto muy versátil, muy camaleónico. Me llaman un poco la atención diferentes estilos [...]. Por ejemplo, hice un curso de dibujos animados, y sí que mantengo ese estilo de "cartoon" y sí que me gusta, porque al final diseñas tu propia escena y no te fijas en fotos ni nada. También tengo que tener tiempo para dibujar. A veces es más fácil coger imágenes y hacer un montaje o lo que sea. Y el realismo también me gusta. 

-¿Ensayas antes?

-Hoy en día la tecnología ha avanzado bastante, sobre todo en cuestiones de encaje. Hay una aplicación que haces unas marcas, pones la imagen que quieres pintar, y ya la encajas del tirón. Es lo más rápido para pintar fachadas, por ejemplo. Es una manera de ganar tiempo. Si pinto algo más personal siempre meto algunas marcas y ya fluyo. Eso es lo más divertido, aunque eso lleva más tiempo.  

-¿Cuál ha sido el encargo más complicado?

-Pues, seguramente, por los plazos y adversidades, puede que sea el mural que pinté de 'Los fusilamientos del 3 de mayo', de Goya, en donde está enterrado, por Casa Mingo. Me lo encargó el Ayuntamiento. Es un mural de 300 metros cuadrados. Cuando me dijeron que podía arrancar estuvo lloviendo mucho y los días siguientes seguía la lluvia. Al final, tuve que hacerlo todo perfecto para no fallar y que en ese plazo estuviera listo.

-¿El que más orgulloso le hace sentir?

-Pues Goya me ha traído muchas cosas buenas. De ahí me llamaron para ir a su pueblo, Fuendetodos, a pintar un mural. Y me moló mucho. Ya me interesé por su vida y es un tío fascinante.

-¿Cómo fue lo de pintar a Alatriste [tiene un mural dedicado al personaje frente a la Taberna del Capitán Alatriste, en La Latina]?   

-Arturo Pérez-Reverte escribió hace tiempo un libro sobre grafiti y para esa novela se puso en contacto con un amigo mío, que se llama Jeosm, que es fotógrafo, y Félix [dueño de la taberna Alatriste y la Posada de la Villa] le dijo que quería pintar unos murales, y Jeosm le pasó mi contacto a Arturo y de ahí a Félix. Arturo diseñó un poco el organigrama del mural. Ahí Flandes, luego Madrid... y luego contraté a modelos con traje de época cuando tenía los esqueches. Tengo una amiga que hace esgrima, y estuve en su escuela, y contraté a modelos de esgrima para ponerlos en diferentes posiciones, y luego ya lo pinté. 

-Le han llegado a hacer encargos en La Moraleja. ¿De qué tipo?

-Trabajo para mucha gente particular, y en ese contexto hago un amplio abanico de sitios y de viviendas, pero sí, en este caso un cliente vive allí y le he pintado tres murales, entre ellos un póster de Jordan y un cuadro de Klimt. 

-El espray entiendo que habrá evolucionado. 

-El espray cada vez lo utilizo menos, porque estar ahí con la mascarilla... Y luego la gama cromática está muy bien, pero al final con un pincel es mucho más artístico, eliges tú tu propio color. Antes pintaba murales con aerógrafo y ya ni lo utilizo. Lo que más me gusta ahora es a pincel.

https://www.epe.es/es/madrid/20231118/javier-lobo-artista-urbano-entrevista-grafiti-94021609

23 noviembre 2022

¿Arturo Pérez-Reverte “spoileó” a Banksy? Las curiosas coincidencias entre sus libros y el último mensaje del grafitero más famoso

Alejo Santander - infobae.com - 23/11/2022

En los últimos días las redes de Banksy, el grafitero más famoso del mundo, volvieron a activarse. Lo hacen intermitentemente y se convirtieron en la forma de confirmar que en algún rincón del mundo el artista volvió a dejar una obra. Este noviembre Banksy compartió un video en el que se lo ve trabajar en piezas que instaló entre los escombros de la ciudad de Horenka, en Ucrania, en plena guerra con Rusia. Pero a poco de esa publicación, otra sorprendió a sus casi 12 millones de seguidores. Banksy publicó la foto de un local de ropa de la marca Guess sobre la calle Regent, en Londres, donde una vidriera exhibe modelos de camperas y remeras con sus diseños. Al post, el artista sumó este mensaje: “Atención a todos los ladrones de tiendas. Por favor, vayan a Guess en la calle Regent. Se ayudaron a ellos mismos usando muchas de mis obras sin preguntar. ¿Cómo puede estar mal que ustedes hagan lo mismo con su ropa?”.

Es la primera vez que el inglés insta a una acción a sus "followers". Pero no es la primera vez que “el grafitero más famoso del mundo” envía un mensaje a través de Internet, sugiriendo una “misión” para que sus seguidores salgan a la calle. Arturo Pérez-Reverte ya lo había imaginado y escrito en 'El francotirador paciente' (Alfaguara), en 2013. En la novela, el personaje Sniper, según el propio Pérez-Reverte “el artista más famoso y más buscado del arte urbano, a medio camino entre Banksy y Salman Rushdie”, pone retos a sus seguidores, con mensajes que va dejando en el mundo virtual. Así, los saca a la calle a cumplir con distintos objetivos:

“Una forma de resumirlo, concluí. Acontecimientos en toda regla que trascendían los límites del simple grafiti y y lanzaban a la calle, de forma automática, a una legión de chicos jóvenes y otros que no lo eran tanto, con aerosoles y rotuladores en las mochilas, dispuestos a quemar a toda costa el objetivo u objetivos, por difíciles que fuesen. Era precisamente el grado extremo de dificultad, o de riesgo, lo que convertía cada idea lanzada -Internet, pintadas callejeras, mensajes de móviles y boca a boca- en un acontecimiento que movilizaba a la comunidad internacional de escritores de paredes y ponía en estado de alerta a las autoridades”, escribe el español en su novela de 2013.

Durante una de esas pruebas lanzadas por el grafitero, un joven español, Daniel, muere al intentar escribir “Holden”, su "tag" (pseudónimo con el que firman los grafiteros), en lo alto de un edificio. A partir de eso, la periodista Alejandra Varela, una de las protagonistas de la historia, es contratada para buscar a Sniper, en un viaje que la llevará tras su rastro de pintura a lo largo de distintos países y que asoma en esta conversación, parte de 'El francotirador paciente':

—(…) De pronto se corría la voz: “Sniper propone la curva del kilómetro tal de la R-4, o el túnel de El Pardo, o la Torre Picasso”… Y allá íbamos como soldados. Los que se atrevían, claro. A merodear e intentarlo, por o menos. A comprobar quién le echaba huevos. Solían ser sitios peligrosos, por lo general. Cualquiera podría haberlo hecho, si no. Eso nos picaba, claro. A Dani, a mí. A todos.

—¿Y él?… ¿No aparecía por allí?

—Nunca. No tenía nada que demostrar, ¿comprendes?…. Lo había hecho todo, ya. O casi. Lo máximo. Ahora actúa muy de tarde en tarde. Sólo cosas especiales, que hacen flipar. A veces anda jodiendo en museos y sitios así. El resto del tiempo está callado, a lo suyo. Sin comerte la oreja. Y de pronto suelta ideas.

Aunque todo indica que Pérez-Reverte se inspiró en Banksy para crear a Sniper, el autor español hace que el artista británico de carne y hueso y el que él inventó en la ficción sean contemporáneos y hasta menciona al inglés en algunos pasajes. Son los dos parte de un multiverso literario. Comparten sin embargo la filosofía, el estilo, el anonimato y hasta sus primeras obras datan de las mismas fechas (mediados de los 70′s y 80′s). No es difícil descubrir que el Sniper del libro es el Banksy del mundo real. Todo lo que genera Sniper en la historia, en los otros grafiteros, esa mezcla de admiración, fascinación y en muchos casos justificación, recuerda a debates que se volvieron muy comunes en los últimos años alrededor del oriundo de Bristol (de los pocos datos que se conocen de Banksy); la superestrella indiscutida del arte urbano. Uno de esos ejemplos es esta charla entre la periodista Varela y un grafitero, SO4, tras la muerte de Daniel (Holden) y de otros grafiteros, mientras intentaban cumplir con las “misiones” de Sniper:

—Nadie puede cargarle a Sniper la responsabilidad—dijo SO4—él sólo da ideas. Y cada quien es cada cual.

—¿Y qué opinas de él?… Al fin y al cabo murió tu compañero. Tu amigo.

—Lo de Dani no fue culpa de Sniper. Acusarlo es no entender el tema.

—Es triste, ¿no te parece?… Que se matara en una intervención sobre el edificio de la fundación que preside su padre.

—Es que ése era el punto, precisamente. Su motivo para hacerlo. Por eso no me dejó ir con él.

—¿Y qué se cuenta entre los escritores? ¿Dónde crees que Sniper se esconde ahora?

—Ni idea— de nuevo me observaba receloso—. Nunca da pistas sobre eso.

—Aún así, sigue siendo un superlíder.

—Él no quiere liderar una mierda. Sólo actúa.

Tras decir eso permaneció un momento callado, muy serio, contemplando sus zapatillas salpicadas de pintura. Al cabo movió la cabeza.

—Esté donde esté, escondido o no, sigue siendo un crack. Pocos le han visto la cara, nunca lo pillaron con una lata en la mano… Venían de fuera, los guiris, a fotografiar sus cosas antes de que las tacharan o quitaran de allí. Llegó un momento en que casi dejó de actuar en paredes, pero lo poco suyo que quedaba no lo tocaba ni Dios. Nadie se atrevía. Hasta que el ayuntamiento decidió, por presiones de críticos de arte, galeristas y esa gente que se embolsa los cheques, declararlas de interés cultural, o algo parecido.

Es por eso que el mensaje en la última publicación del inglés, hablándoles a sus seguidores, recuerda al Sniper de Pérez Reverte. Pero Banksy es humano. Algunas publicaciones aseguran que la marca de ropa Guess reforzó las medidas de seguridad en la tienda de Regent Street. Otros lo creen una estrategia de marketing de la que el artista es parte.

Desde hace tiempo distintas franquicias buscan hacerse de Banksy o, en su defecto, de su poder creativo. Pero es verdad que hacerlo deliberada y explícitamente traería una catarata de críticas contra él. Es que en parte es justamente reconocido por sus trabajos contra la sociedad de consumo, la propia industria del arte y el dinero que se invierte desmesuradamente en eso. En el año 2012 el grafitero estadounidense Kidult pintó con letras rojas la palabra “ART” (arte) en el frente de la tienda que el diseñador Marc Jacobs tiene ubicada en el exclusivo barrio del SoHo neoyorquino. La respuesta de la marca fue una edición limitada de remeras con la imagen del local intervenido por el artista y la leyenda “Art by Art Jacobs”. Se vendieron a 686 dólares cada una y hay fuentes aseguran que fue ese el costo de volver a pintar la fachada. La historia siguió, pero lo que importa es que después de la ¿crítica? de Kidult, la marca estuvo en boca de todos.

Un año después el propio Banksy fue protagonista de una sucesión de hechos, al menos, llamativos. En febrero de 2013 parte de una pared en la que había una obra del artista que se llamó "Slave Labour" desapareció en plena calle. En una ciudad vigilada y monitoreada como Londres, alguien logró picar el muro sobre la avenida Whymark, al norte de la capital inglesa, y fugarse con la pieza. La obra había sido pintada por el artista apenas un año atrás para el “Queen's Jubilee”, y mostraba una crítica al trabajo esclavo infantil en la que se veía a un niño coser banderas británicas en un cordel, una referencia a las típicas guirnaldas que para esa fecha decoran las calles londinenses. Su extraña desaparición no fue menos extraña que su aparición unos meses más tarde, en Miami, Estados Unidos, siendo subastada en Ebay. Tras conocerse la noticia activistas ingleses reclamaron que la pared volviera a su país y llegaron a manifestarse con pancartas y mensajes en los que se leía “Devuelvan nuestro Banksy”. Lograron su objetivo, pero el final de la historia no fue del todo feliz. El muro no regresó a la pared en avenida Whymark, sino que fue subastado con una base de 900.000 libras en Inglaterra. Si alguien como Banksy quisiera poner precio a una de sus obras sin dañar su imagen, podría pensarse que fue una estrategia conveniente. Pero como muchas cosas sobre él, estas son especulaciones.

En este punto el llamado a la acción luego de que la tienda Guess le dedicara una vidriera entera (¿sin su permiso?) vuelve a llenarse de interrogantes y recuerda a los mensajes de Sniper en la novela de Pérez-Reverte. A ese pedido desde las sombras, a esa misión coordinada desde el anonimato por el grafitero más buscado. En todo caso, que el arte se vende no es novedad. Un cartel se repite a lo largo de museos y galerías alrededor del mundo, una misma leyenda que el propio Banksy eligió para dar nombre a su primer documental en 2010: “La salida es por la tienda de regalos”.

https://www.infobae.com/leamos/2022/11/23/arturo-perez-reverte-spoileo-a-banksy-las-curiosas-coincidencias-entre-sus-libros-y-el-ultimo-mensaje-del-grafitero-mas-famoso/