27 marzo 2026

Pérez-Reverte y Muñoz Machado, cara a cara: La gran disputa de la RAE


Jesús García Calero - ABC - 27/03/2026

Ha habido una enorme polémica en la RAE, casi un terremoto. Habrá que consultar a los sismólogos del idioma, porque últimamente han abundado los enjambres sísmicos subterráneos, como los que anuncian una erupción volcánica, en torno a las principales instituciones del idioma español.

En mayo pasado, la votación para renovar una silla de la Real Academia Española destapó una pugna sorda entre los escritores y los filólogos en la Docta Casa. Por sorpresa, un "partido" de votos en blanco bloqueó la elección. Y pocas semanas después, el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, atacó al de la RAE, Santiago Muñoz Machado, en Madrid y Arequipa, de una forma tan burda y personal que sonrojó al cuerpo diplomático y provocó un cierre de filas en torno a la academia. La guerra cultural y la polarización política han alcanzado la lengua.

Y estábamos así, cuando Arturo Pérez-Reverte, académico desde 2003, publicó en enero un artículo titulado 'Por qué ni limpia, ni fija ni da esplendor' en el diario 'El Mundo', que expresaba sonoras críticas por «decisiones cuestionables» de los lingüistas y fue la causa del último y mayor terremoto en la RAE.

Hubo temor entre los miembros de la academia. Santiago Muñoz Machado, académico desde 2013 y director desde 2018, encajó la andanada, declaró que el escritor tenía todo el derecho a expresarse, aunque tuvo que doler. La polémica corrió como la pólvora, parecía que las posturas eran irreconciliables. Pero hablamos de una RAE que no es tan solo la sede espiritual y ensimismada del español, sino una institución moderna, dinámica, llena de proyectos.

Poco antes de los casos citados hubo seísmos menos destructivos. Cuando se cerró el debate de la tilde de "solo", todo el país estuvo pendiente del signo ortográfico, tildistas o antitildistas llenaron medios y redes. Esa tilde fue portada de 'ABC'. Por ello y con la convicción de que la RAE es la casa de la inteligencia, hemos invitado a Pérez-Reverte y a Muñoz Machado a hablar cortésmente de sus diferencias y tratar de resolver alguno de los dilemas de la institución tricentenaria. El director de 'ABC Cultural', quien esto suscribe, será testigo.

Los dos académicos nos reciben sonrientes, posan para las fotos de Matías Nieto en el jardín, en la escalera y la biblioteca de la sede de Felipe IV, junto al Museo del Prado. Disimulan los nervios, si los tienen. De algún modo, y pese a cierta tensión entre ambos, mantienen una cortesía y una dignidad que es un ejemplo en un país de tertulianos donde ya no sabemos entendernos hablando, ni escuchar.

—¿Qué se sabe y qué no se sabe de la RAE? Si las polémicas notorias añaden curiosidad por su trabajo, ¿cómo viven tanta atención?

—PR: Abre fuego tú, que eres la autoridad.

—MM: En primer lugar, muchas gracias, Jesús, por haber organizado esta reunión. Quiero expresar que, para mí, Arturo es una persona muy admirada y querida.

—PR: Sáltatelo, sáltatelo.

—MM: No, no, quiero que conste. Es un académico muy apreciado, como es natural, por lo que él significa como escritor y como personalidad. Y con respecto a la academia, ha cambiado mucho en los últimos años y su presencia pública es muy superior a la de cualquier momento anterior.

—PR: Es una institución necesaria y respetable. Yo creo que en España no somos conscientes, en general, del enorme trabajo hecho y del prestigio de la academia, de lo que significa en América. En un mundo cada vez más fragmentado, la academia es una herramienta potentísima. Hace lo que ni siquiera la diplomacia española puede por razones tácticas, de inoperancia o de incompetencia. España tendría que haber sido el gran interlocutor entre Europa y América y viceversa. La academia lo ha mantenido con un trabajo hermosísimo de diplomacia cultural. Santiago estará de acuerdo.

—MM: La RAE es la institución cultural más importante de este país a mucha diferencia de la siguiente, porque defendemos el valor cultural más importante que tenemos, que es la lengua. Sin su lengua, España no sería lo que es como potencia cultural en el mundo, con 600 millones de hablantes, la mayor parte de ellos en América hispana. Cuando viajamos a América se nota el respeto enorme que inspira la academia. Cuando todas las instituciones políticas españolas salieron de América a partir de los primeros años del siglo XIX, la única que quedó allí fue la Real Academia Española. A veces no tenemos en cuenta lo plurales que somos, y el hecho de que trabajemos junto con ellos nos impone en algunas ocasiones la necesidad de adaptarnos a las particularidades de aquellos países.

—Estamos en franca minoría como hablantes.

—PR: Pero aun siendo minoritarios, seguimos teniendo ese peso, como una familia en el que a uno de los hijos lo miran con más respeto por lo que sea, por una tradición familiar.

—MM: El liderazgo es indiscutible y se expresa a través de la AsALE, que reúne a todas las academias. Ahí, por voluntad de los socios, el presidente es el director de la RAE. Somos una confederación, los reguladores de nuestro idioma, y lo regulamos en términos de igualdad con participación de todos, pero hace falta alguien que dirija la orquesta. Ese director es, sin duda, la Real Academia Española.

—En el mundo las reglas desaparecen. ¿En Arequipa el Cervantes ha impugnado esta posición de respeto y hegemonía de la academia?

—PR:¿Respondes tú?

—MM: Lo bueno que puedo decir es que el Cervantes es una institución con la que la academia ha trabajado regularmente a lo largo de su historia y va a seguir trabajando, porque tiene una misión muy distinta de la nuestra. Nosotros somos los que establecemos la normativa de la lengua, y tratamos de preservar su unidad. Y ellos son los que procuran la expansión. Pero no siempre se limitan al terreno de la expansión, algunas veces entran en el terreno de la normatividad de la academia.

—PR: En América el español está superexpansionado, no necesita ningún Cervantes que lo expansione allí. Que conste.

—MM: Esto es independiente de la coyuntura de quién sea el director del Cervantes y su comportamiento, en el cual yo no entro, porque no me parece relevante el asunto.

—PR: En España en los últimos tiempos todo se ha convertido en arma política, todo: la memoria, la guerra… Y la ofensiva política ha terminado salpicando a la academia. Esa injerencia, ese dar codazos para protagonizar lo que no les corresponde, es este caso concreto. Una parte de la política española no respeta la academia, quiere contaminar ese limpio trabajo y perturbarla. Y la paradoja es que el Cervantes depende del Ministerio de Exteriores, que es el que ha fracasado en América desde hace ya varias legislaturas, no sólo ésta. Los fracasados están queriendo interferir en el trabajo de la academia, que hace por prestigio lo que el Ministerio no es capaz de hacer por incompetencia, o por dejadez. Es indignante que se atrevan a meter la zarpa, puedes usar esa palabra, en la academia. Y lo hacen además desde la mala fe y la mediocridad.

—¿La política, que ha hecho moneda de todo, también quiere hacerlo con la lengua, entonces?

—PR: Todo por una cuota de partido. Lo contaminan todo y aquí no vamos a consentirlo.

—MM: Aquí hemos procurado, Jesús, hasta el momento, evitar la penetración de la política. Esta casa lleva a mucha honra el haber sido un islote independiente de la política y lo ha conseguido.

—PR: Es que aquí hay gente de todo tipo.

—MM: Y nunca se ha dicho de tal académico que haya sido elegido por ser del PSOE, del PP o de cualquier otro partido. Y si ha sido necesario nos hemos manifestado, siempre con mucha prudencia, porque esta casa es muy prudente en sus manifestaciones, contra el poder. Entre otras cosas porque necesitamos colaborar con él. Siempre hemos tenido una neutralidad a prueba de bombas.

—Pasó con el lenguaje inclusivo, cuando os pidieron respaldar cambios en la legislación para desdoblar el género en los textos.

—PR: Querían que avalásemos aquello. La academia se negó. Y no hicieron ni puñetero caso, porque siguieron adelante, lo que demuestra que no querían una opinión, querían únicamente el aval.

—Es más difícil enfrentarse al poder cuando es el Estado el que tiene que sostener la RAE, ¿no?

—PR: Quiero que conste que Santiago la ha salvado. Rajoy la dejó en la indigencia. No pisó la academia jamás. Estaba en un estado de depauperación enorme. Y Santiago, por sus contactos, su mundo, salvó a la academia. Con otro director quizás no lo hubiéramos conseguido.

—Han conseguido algunos fondos públicos, tal vez menos de los que deberían, habida cuenta de los fondos disponibles en el Perte de la lengua.

—MM: Cumplimos un programa bastante bastante intenso. Tenemos 110 empleados. Trabajamos mucho, llegan recursos, pero tenemos menos de la décima parte de los recursos que el Estado provee para el Cervantes, por ejemplo.

—PR: Lo cual es un disparate.

—MM: Con esa décima parte, me atrevería a compararme con cualquier otra institución cultural de España en cuanto al producto que sale de aquí. Hacemos un producto final que es el más relevante, porque es el normativo. Es el que establecemos para que la gente cumpla.

—Vamos a la polémica. Los debates de la RAE sacuden últimamente a los medios.

—PR: Sobre todo a través de mí.

—Con la no elección de Luis Alberto de Cuenca afloró el problema de las dos corrientes que pugnan en la vida académica, igual que con el tema de la tilde. ¿Hay una falla, un problema grave?

—MM: Yo con Luis Alberto quiero agotar un turno, como se dice ahora. Luis Alberto, en primer lugar, es buen amigo mío y una persona admirada, justamente porque es un tipo que tiene una trayectoria intelectual extraordinaria. Lamento muchísimo que no esté en la academia, como es natural.

—PR: Por segunda vez, ¿eh?

—MM: Por segunda vez. Es injusto lo que ha ocurrido. Ahora, ¿ocurrió, como se ha comentado, porque hay una convención de algunos filólogos para que no entre en la academia?

—PR: Pero no es de ellos.

—MM: Bueno, eso puede ser. Hay entre los filólogos diferentes orientaciones.

—PR: Los filólogos forman un cuerpo solidario.

—MM: No, porque Luis Alberto es filólogo. Yo lo imputo al hecho de que había otro candidato muy notable del que nunca se habla, el arquitecto Luis Fernández Galiano, un humanista.

—PR: Y tampoco salió.

—MM: Sí, pero este este tuvo 8 o 10 votos que hubiera tenido Luis Alberto de Cuenca.

—PR: ¿Pero aparecieron cuántos en blanco?

—Trece, si no me equivoco, en bloque.

—PR: Fue sistemático. No había ocurrido nunca.

—MM: Que se concertaron un grupo de gente para votar en blanco no cabe duda. Que eso fuese una acción contra Luis Alberto, no creo.

—PR: No era contra Luis Alberto, él era un mero pretexto. No quieren a nadie que no esté controlado por ellos. Si quieres entramos ya en materia.

—MM: Sí, entramos. Lo contamos.

—PR: En esta casa hay dos tendencias. Que el director me corrija sobre la marcha si quiere. Hay una tendencia que es mayoritariamente lingüística o filológica, y otra que es creadora o práctica. Han estado equilibradas durante décadas. La academia cuidaba mucho ese equilibrio y había respeto mutuo. A mí me trajeron Txomin Ynduráin y Gregorio Salvador, dos filólogos notables. Pero en los últimos tiempos se ha dado más peso a los filólogos.

—¿A qué ha llevado eso?

—PR: Para un filólogo de la rama talibán esto debería ser una academia de filólogos, de científicos de la lengua, no de creadores. Lo han dicho públicamente más de una vez. Al morir Javier Marías, que era muy combativo, y Vargas Llosa, gente de prestigio que contrapesaba esa tendencia a adueñarse de la academia, los partidarios de lo otro hemos quedado en minoría. Por eso sólo quieren que entre gente que refuerce su posición. Y eso es lo que pasó con Luis Alberto. Corrígeme, director.

—MM: Sí, te corrijo un poco, porque eso no es exacto del todo, Arturo. El dato objetivo es la composición de la academia hoy. Hay tres tercios en la academia: uno de escritores o creadores (narradores, dramaturgos, poetas, etcétera), no ensayistas, entre los que me incluyo, que estamos en otro cupo, y luego está el tercio de filólogos lingüistas y el de otros profesionales de diferentes especialidades. Eso se ha mantenido hasta llegar al día de hoy, en que esos tercios están más o menos equilibrados.

—¿Y ahora se está desequilibrando de algún modo?

—MM: La presencia más intensa de filólogos o escritores depende de las épocas, de las personalidades. Arturo suele decir que ya no hay un filólogo que escriba en la Tercera de 'ABC' como Lázaro Carreter. Es verdad, ya no hay un Lázaro Carreter, pero hacemos muchas consultas y evacuamos muchas respuestas a preguntas lingüísticas en las que mantenemos una opinión. Vargas Llosa, al que cita Arturo, jamás intervino en esto, jamás.

—PR: No es cierto, perdóname, no es verdad. ¿Me estás diciendo embustero? Yo estaba en los plenos.

—MM: No, no te digo eso. Mario no se interesó en el problema de la tilde.

—PR: Intervino en muchos temas, antes de que tú llegases a la academia. Y, como Javier Marías, era favorable a la tilde. Vargas Llosa y Marías tenían una postura de autoridad.

—MM: Mario, como te consta, intervenía en los plenos poco.

—PR: Tú conociste un Mario ya mayor. Yo llevo aquí 23 años.

—MM: Le he conocido en los quince últimos años y no intervenía demasiado. Era la persona más correcta del mundo, la más respetada, jamás entró en una polémica dura. Solía conformarse con la mayoría.

—PR: No estoy de acuerdo en eso. Se puede ser muy correcto y disentir.

—MM: Marías, que sí era más amigo tuyo, más en contacto contigo…

—PR: A ver, ¿porque era amigo? O sea, al final soy yo el responsable, ¿no? Es Arturo el que la lía.

—MM: Arturo, no te estoy haciendo responsable de nada, por Dios.

—PR: Parece que soy yo y mis amigos los que estamos liándola. Yo debo decirte que estás equivocado. Mario intervenía hasta que se hizo mayor y dejó de intervenir.

—MM: Bueno, los últimos años no ha intervenido mucho. En fin, ¿de qué iba esto?

—PR: De los filólogos. No es que manden más, es que la academia ha puesto en manos de estos lingüistas sus mecanismos. Antes había más debates en los plenos y en las comisiones. Ahora, el debate se ha atenuado y ha pasado más a una toma de decisiones operativas por parte de los lingüistas. Ahora son decisiones que vienen casi sin consultar con nadie, unilaterales.

—MM: Del director.

—PR: Bueno, del director con los lingüistas. Antes había lingüistas como [Manuel] Seco, [Gregorio] Salvador, [Valentín García] Yebra, [Francisco Rodríguez] Adrados, gente muy razonable en cuanto a la manera de de de enfocar la academia. Estos de ahora son más intransigentes, más talibanes, más "científicos", entre comillas. Expresan un profundo desprecio por todo aquello que no está en su territorio. Hablan de la ciencia, vale. Pues mire usted: yo me levanto cada mañana a trabajar desde hace 40 años y tengo lectores, como hacía Marías o hace Luis Mateo. ¿Usted me va a contar a mí si una coma, una tilde, un punto y coma? Y para ellos pesa más que mi opinión la de 'El Eco de Calahorra'.

—Si lo entiendo bien, ¿usted denuncia que, cuando salen los temas de las comisiones, los lingüistas influyen en el resultado de lo que se hace llegar al pleno? ¿Que realizan un control digamos burocrático para que determinadas cosas no se traten? ¿Que los temas salgan imantados?

—PR: Vienen condicionados. La academia ha pasado de ser un equilibrado mecanismo de pesos y medidas y contrapesos para que la lengua, abierta a lo popular y a la evolución, se fije, a ser una especie de bebedero de patos donde todo vale y donde nada se cuestiona porque está documentado o sale en las redes sociales. ¿A mí qué me dicen de 'El Eco de Calahorra' o YouTube? Tenga usted también en cuenta a Cervantes, a Lope, a Marías, a Vargas Llosa.

—MM: Me gustaría decir que la academia no ha tenido nunca un elenco de escritores como el que tiene ahora. Además de Arturo, hay dos premios Cervantes, y hay un dramaturgo comparable con cualquier dramaturgo que haya estado en la RAE, e intelectuales de nivel. Yo le decía a Marías que no era peor que Cela. Y los filólogos actuales que hay en la academia no son peores, comparativamente, con su currículum y sus obras y actividad, a los académicos que suele citar Arturo.

—PR: En eso no estoy de acuerdo, es mi apostilla.

—MM: No es una opinión, es objetivo. Pero una cosa es que discrepe y otra que no respete lo que Arturo dice. Cuando hizo las últimas manifestaciones públicas, he sido el primero en decir que tiene todo el derecho a opinar lo que le parezca. Y no estoy de acuerdo con que el método de trabajo en la academia sea el que él describe. En la academia se dejó de trabajar en pleno porque era muy improductivo. La discusión que echa de menos Arturo se ha pasado a las comisiones y no está predeterminado en absoluto cuál sea el resultado. No hay ese sesgo.

—¿No juegan entonces los lingüistas con ventaja?

—MM: La Academia española, cuando se creó en 1713, no fue una academia de literatos, como la francesa, sino otra en la que tuviera cabida la lengua vulgar, la de germanía, la de los gitanos y cualquier otra lengua. La división en tercios contribuye a eso. Si los escritores, como se queja Arturo, no sé si con toda la razón o no, han perdido preeminencia en algún momento, no será por no estar cualificados, que los hay muy cualificados en esta casa. No ha habido nunca dos premios Cervantes sentados en el óvalo de la Real Academia, ni escritores tan leídos como Pérez-Reverte o Javier Cercas.

—PR: Sí, pero ¿quién toma las decisiones sobre las cosas que hace la academia?

—MM: Cada una de las comisiones.

—PR: Las toman los lingüistas. ¿Le cuento a Jesús cómo fue lo de la tilde?

—MM: Sí, cuéntaselo. Claro, por supuesto.

—PR: Cuando se va a plantear en un congreso eliminar la tilde de "solo" y los demostrativos, la academia decidió en pleno su postura. En el debate, interesantísimo, Marías, Vargas Llosa, Pérez-Reverte, Luis Mateo, Gregorio Salvador, y la mayoría votamos por que la tilde se mantenga. El que tiene que llevar esa decisión ortográfica es Salvador Gutiérrez. Llega allí y no la defiende. Vuelve y dice que es que han dicho, que han argumentado, que tal.

—MM: No fue así, no.

—PR: Ah, ¿no fue así? Yo estaba en esa votación. Tú no estabas todavía, perdóname.

—MM: Yo pensaba que te referías a una votación que se produjo conmigo.

—PR: No, no. Cuando fue Salvador Gutiérrez al congreso aquél, que era en América. La Academia Mexicana se niega, de hecho mantiene la tilde. Pero es que Salvador Gutiérrez, partidario de no usar la tilde, llevaba un mandato. Y no defendió el acuerdo.

—MM: Te digo lo que está documentado. Fue una reunión interacadémica, sería la Gramática o la del Panhispánico de dudas. Llevaron la propuesta de que se mantuviera la tilde en "solo" y en los demostrativos.

—PR: No la propuesta, la decisión de la Real Academia Española.

—MM: Sí, la decisión de la Academia Española de que se permitiese la tilde en casos de ambigüedad, y por lo visto, según está documentado, el director de la Academia Mexicana de la Lengua de entonces dijo que nada de excepciones.

—PR: Era una academia más. Y además, la Academia Mexicana hoy la mantiene, la tilde.

—M.M.: Sí, sí, pero es que eso fue luego al congreso de AsALE y se aprobó que se quitara.

—PR: La cosa es que Salvador Gutiérrez no defendió lo que tenía que defender. Llegó allí, se calló y no dijo lo que aquí se había decidido. Hombre, que la Academia Mexicana imponga algo y la Academia Española ni defienda su postura, reconoce que suena raro.

—MM: Pero en los anales queda de la otra manera, porque hay un acta donde se dice: "Se quita la tilde porque lo pide el director de la mexicana".

—PR: El acta la hace él. ¿La Academia Mexicana pide y la Academia Española no cuenta? Se juntó el hambre con la gana de comer.

—MM: Es importante tener en cuenta que las academias también pintan, ¿eh?

—PR: Pues claro que pintan. Eso demuestra el problema. El afán de autonomía de ese sector que dice: "La lengua es una cosa científica, nosotros somos los sacerdotes de esa ciencia y los demás están ahí para hacer novelas, libros, artículos". ¿Cómo lo dictaminan? Echa un ojo a @RAEinforma. Hay consultas que han respondido de forma equivocada. ¿No te consta?

—MM: No me consta que se equivoquen. Y es verdad que lo de la tilde ha sido un problema muy notorio. ¿Me puedes decir otro?

—PR: Sí, "guion". Al no deshacer el diptongo con la tilde, los lingüistas se han cargado la métrica de la poesía del Siglo de Oro, toda. Los versos de Lope de Vega ya no valen.

—MM: El tercer ejemplo.

—PR: ¿Te parece poco?

—MM: Aunque encontraras diez, eso en el trabajo de la academia es una menudencia.

—PR: Pero que no le estoy quitando el mérito a la academia. Si la academia yo creo que hay que defenderla en público.

—MM: Tú sabes lo que hace la academia en la actualidad.

—PR: Lo que digo es que esta academia está desequilibrada. Se toman decisiones...

—MM: No.

—PR: ¿Cómo que no? ¿Te acuerdas de la palabra "balé", por "ballet"? La propone Salvador Gutiérrez. Y digo yo en el pleno: "Esto es una barbaridad". La gente estaba de acuerdo, "es una barbaridad", tal. Bueno, pues está.

—MM: ¿En qué diccionario?

—P.R.: En el 'Diccionario panhispánico de dudas' se documenta su uso.

—(Lo consulto). No está como entrada, sino en una acepción: hay un comentario que dice que esa forma es válida.

—PR: ¿Ves? Pues que quede ahí, que quede ahí.

—MM: No hay una recomendación de que se escriba "balé". Hay una tendencia en la RAE, representada por esta persona a la que tú citas tanto, de que se castellanice todo. No muchas palabras lo logran.

—PR: Bueno, pero en la academia somos treinta y tantos académicos. Mi impresión es que la parte operativa de la academia reside en muy pocas personas que son talibanes lingüísticos. Y te voy a poner otro ejemplo importante. Yo llevo 20 años pidiendo que la academia haga una especie de balance anual de la lengua española. Que se aproveche para decir: "Señores, se está utilizando mal tal palabra", lo que sea. Evidentemente, el habla la tiene la gente, pero "que sepan que la palabra correcta es esta y la usaron Cervantes, Marías" o quien sea.

—Esa crítica aparecía también en el artículo de 'El Mundo' que desató su mayor desencuentro.

—PR: He desistido de intentarlo. Que la academia fije, insisto, no como una policía del idioma, pero "que sepan ustedes que lo correcto es" esto o aquello. La palabra "autoridad" como referencia ha desaparecido. Esa es mi gran crítica a la academia. En la duda, Galdós; en la duda, Cervantes; en la duda, Vargas Llosa; en la duda, García Márquez. Ahora ya no hay duda, ahora ya es "cualquiera vale".

—MM: No, no es así. Arturo dice que la academia no hace recomendaciones lingüísticas.

—PR: No, he dicho que no las hace según el principio de autoridad.

—MM: La academia se sumó a ese lema que Arturo ha comentado recientemente de «limpia, fija y da esplendor». No al otro que se propuso también en los tiempos fundacionales que era «aprueba y desaprueba». Pero la academia nunca se ha preocupado tanto por la corrección en el uso de la lengua como ahora, porque la academia está contestando todos los días a través del departamento del Español al día y de Fundéu RAE.

—PR: A veces contestando de forma incorrecta.

—MM: Bueno, yo no sé si se equivocarán, como es humano que ocurra. Todos los días la RAE se está pronunciando en redes y en la web. Tiene un 'Diccionario panhispánico de dudas' que a Arturo probablemente le resulta un poco irritante porque lo ha dirigido una persona que no le gusta. Bueno, es un diccionario que resuelve muchísimas dudas idiomáticas a mucha gente. Y hombre, anualmente el director hace un informe sobre el estado de la cuestión que se llama 'Crónica de la lengua española'.

—PR: Ese librito lo leerán cuatro académicos, cuatro catedráticos. Una comunicación pública con prensa la oye todo el mundo. Eso no se ha hecho y llevo veinte años pidiéndolo.

—MM: Siéntate conmigo en una rueda de prensa, si te parece que hay que hacer esto. No me parece mal.

—PR: A estas alturas ya me da igual.

—MM: No, porque estás protestando por eso. A mí también me parece bien. En la medida que pueda, aunque solo sea por darte gusto, me parece bien eso. Arturo, cuando tienes razón, a mí me da mucho gusto dártela. Y si eso puede mejorar el papel de la academia, estupendo.

—PR: Pero eso no les gustaría a los talibanes, porque eso significa que les estamos negando el que cualquier pelagatos en Twitter tenga la misma autoridad que Vargas Llosa.

—MM: Esa idea es buena, hay que desarrollarla. Lo que está bien, está bien y lo que está mal, está mal, Arturo; y esto es una buena idea, de modo que habría que hacerlo.

—Cada vez que la academia baraja palabras los medios estamos muy pendientes: la que ha entrado, la nueva, la que ha salido. Publicamos las noticias y están entre las más leídas del año.

—PR: Hay una tendencia en esta academia, y de esto también hago responsable al director, que es decir: "Cosas de Arturo". ¿Sabes qué pasa? Aquí hay mucha gente que piensa como yo, muchísima. Pero a la hora de votar se retraen. Aquí nadie quiere mojarse ni quiere complicarse la vida. Antes había más manos que se levantaban y daban la cara, Marías era muy peleón. Ahora Marías no está, otros somos mayores. Entonces, cuando hay polémica, es que Arturo es un broncas. Y no estoy solo, estoy solo a la hora de votar, pero no a la hora de plantear.

—MM: La historia de Arturo en este punto es muy hermosa, por cierto. Arturo es un revolucionario, tiene un punto que él mismo califica de gamberro, que no podemos emplear los demás porque...

—PR: Siempre he sido un académico muy leal.

—MM: Muy leal y muy importante, lo he dicho al empezar la entrevista, al que respeto y admiro. Ahora, esa impresión que tienes de que lo que opinas tú lo opina todo el mundo… déjame que te diga que te equivocas.

—PR: No he dicho todo el mundo. Pero te puedo decir muchos nombres, por supuesto.

—MM: Yo sé que pueden apoyarte en una opinión. Lo que no está bien es que tú creas que el silencio es positivo. Yo soy del ramo de derecho administrativo y sé que el silencio siempre es negativo. Tú interpretas el silencio como positivo a tu favor, pero ¿de dónde has sacado eso?

—PR: Yo he dicho lo contrario.

—MM: Del silencio deduces que la gente opina como tú.

—PR: No, no es verdad.

—MM: Yo te he entendido eso.

—PR: Pues me ha entendido mal, abogado, me ha entendido mal. Yo estoy hablando de cobardes.

(Ambos debaten sobre nombres concretos y no quieren que salgan publicados)

—PR: Tú estás de acuerdo en muchas cosas conmigo también.

—MM: Yo soy mucho más leal a Arturo que él a mí, lo quiero mucho. Pero te digo que esa gente cuando no opina es porque no están de acuerdo contigo. Ninguno de esos ha apoyado que publicaras lo que publicaste. No por el contenido, sino por el hecho de que lo publicaras.

—PR: Claro que no, si también iba contra ellos, contra lo que llamo "el silencio de los corderos".

—MM: No digas que en esto tienes ocho o nueve apoyos, porque no los tienes.

—PR: Pero no me cambies las cosas, no me leguleyices esto, coño.

—MM: Nadie, nadie. En votación Arturo habría perdido por 40 a 1

—PR: Naturalmente, porque estoy solo.

—MM: Vargas o Marías no te habrían apoyado en eso.

—PR: Marías lo habría hecho él.

—Hay un tema de fondo muy interesante. ¿La enorme capacidad actual en el manejo de datos de la lengua quizá da mayor prevalencia a la existencia estadística de ciertas palabras para ser aceptadas? Los periodistas incluso nos quejamos lo fácilmente que a veces se acepta una palabra.

—PR: Vete al Corpes [la base de datos del español del siglo XXI, con millones de entradas]. Mira la prevalencia de una palabra. Vete a ver qué libros de Javier Marías hay metidos en la base: habrá tres y uno es de fútbol. Así era hace diez años. Compara el peso de las redes sociales con el peso de los autores de autoridad y te vas a quedar estupefacto.

—MM: No, no es así. Cuando se hizo el 'Diccionario de autoridades', las fuentes literarias eran relativas. Hay muchas fuentes de otro carácter, la ordenanza de tasas, fuentes jurídicas de una riqueza extraordinaria. Hay más referencias a esa ordenanza, en términos relativos, considerando su extensión, que al 'Quijote'.

—PR: Quien redactaba esas tasas era gente culta de la época. Eran palabras con una solidez impresionante. Ahora entra cualquier analfabeto de Twitter o Facebook. No compares una cosa con la otra.

—MM: No quiero comparar nada con nada. No son fuentes de ignorantes…

—PR: No, digo que también entra mucho ahora el peso de la ignorancia.

—MM: En la misma proporción que la ignorancia tiene en la sociedad actual.

—PR: Precisamente, para eso está la academia. Ayudemos a que hablen mejor.

—MM: Esta mañana en mi comisión se planteó la palabra "supercalifragilístico". Yo dije de broma que por qué no aceptar entonces "aserejé". Hay palabras muy coyunturales. No incorporamos palabras que van a declinar inmediatamente.

—PR: Pero hecho eso, llega Salvador Gutiérrez y mete lo que él quiere. ¿O no ocurre eso? Mírame a la cara.

—MM: (lo mira fijamente): No me consta. Más aún. Se discute y aprueba cada palabra en las comisiones y luego en la delegada. Y antes de pasar al diccionario va a América y la miran las 22 academias de AsALE, con una seriedad extraordinaria.

—PR: ¿Las consultas en @RAEinforma también para América?

—MM: Pero mira, Arturo. El consultorio de la academia exige una interpretación de las reglas. Las reglas son generales y el consultorio es para un asunto particular, y quien resuelve el asunto concreto en cualquier rama de la ciencia interpreta.

—PR: ¡Cómo está el abogado!

—MM: Pues te voy a poner un ejemplo de abogado. La Revolución Francesa impidió a los jueces interpretar las leyes, porque cuando las interpretaban eran creativos, creaban normas al interpretarlas. Pues hombre, al interpretar las normas de la academia es casi lógico que alguna vez el intérprete cree. Entonces, ¿cómo resolvemos eso? O dejamos que un intérprete haga un servicio a la sociedad importante o suprimimos el servicio.

—PR: Por supuesto, el servicio. Yo sigo siendo académico.

—MM: Sí, tú eres un académico extraordinario.

—Al absorber palabras de 50 redes y miles de webs podría haber una crecida estadística difícil de gestionar. ¿Cuál es el papel de la RAE entonces?

—MM: Ahora estamos añadiendo al diccionario algo que nunca ha tenido, que son citas de autores que muestran de dónde viene la utilización de la palabra, o ejemplos inventados cuando no tenemos citas. No hay ni una de Twitter, ni de internet.

—Esto es volver la mirada al primer diccionario, al de autoridades, que hacía lo mismo.

—PR: Esto es nuevo.

—MM: Sí, sí, exactamente eso. Buscar la cita donde surge el uso o lo ratifica. Cuando salga el diccionario en diciembre lo vas a ver. Está lleno de citas de autoridad. También tuyas, ¿eh?, por cierto.

—PR: Hombre, estaría bueno, tengo publicadas treinta y tantas novelas. Si es así me parece magnífico.

—MM: Todas las citas están sacadas de la literatura.

—PR: Estupendo. Pero yo reprocho a esta academia que cuando ha habido algunas situaciones, el principio de autoridad no lo ejerce, o lo ejerce poco.

—MM: ¿Cuál es el principio de autoridad, Arturo?

—PR: Que la academia está hecha por sabios. Y estos sabios tienen un peso social y un peso cultural importante y se les debe escuchar. Y lo que ellos dicen tiene un peso superior a lo que diga un ministro de exteriores, o un sindicalista, o Yolanda Díaz, o Zapatero. Esa autoridad la academia no la está ejerciendo como tal. Cuando sale una barbaridad tiene que señalar que eso es una mierda.

—MM: La ejerce cada vez que se pronuncia y, sobre todo, en todas y cada una de las obras que publica.

—PR: Muy pocas veces.

Se habla durante un rato más. La conversación se va apagando. Se comentan proyectos académicos y otros asuntos ajenos a la Docta Casa. Muñoz Machado le pregunta a Pérez-Reverte por el congreso de la Guerra Civil que organizará de nuevo en Sevilla. La cordialidad se instala entre ambos. Después de la intensa conversación, nos levantamos de la mesa. Se dirigen a la salida. Caminan uno al lado del otro, junto a las escaleras, entran en el pequeño ascensor, aún se oye alguna pequeña pulla de viejos amigos, alguna anécdota rescatada y vuela alguna risa breve. Es jueves y el vestíbulo se va llenando de académicos. El novelista acude últimamente menos a los plenos y el director le invita a quedarse. Arturo se excusa, tiene otro compromiso. Tal vez aún hay distancia entre ellos. Se estrechan las manos y se despiden. Han expuesto sus razones en la casa de las palabras, de manera tan contundente como cortés. La puerta se cierra, como un libro.

Postpartido en vídeo: https://www.abc.es/cultura/dios-dijo-chuck-norris-duelos-titanes-20260326155513-nt.html

https://www.abc.es/cultura/cultural/perezreverte-munoz-machado-cara-cara-gran-disputa-20260327072130-nt.html

17 marzo 2026

Visita al escultor de la estatua de Alatriste


Pérez-Reverte avala el monumento a Alatriste con el que Cartagena homenajea al escritor y a los tercios

cartagena.es - 17/03/2026

El monumento al capitán Alatriste que el Ayuntamiento de Cartagena levantará frente al Arsenal afronta ya su fase final y se perfila como el gran homenaje de la ciudad a Arturo Pérez-Reverte, a los Tercios y a los hombres de armas vinculados a su historia, como lo ha descrito la alcaldesa, Noelia Arroyo, que, junto al escritor cartagenero, visitó en Toledo el taller del escultor Salvador Amaya.

Pérez-Reverte ha expresado su satisfacción al ver materializado a su personaje. “Salvador Amaya es un maestro”, afirmó el escritor cartagenero, que subrayó además la fidelidad de la obra. “No es que sea un Alatriste, es mi Alatriste. Reconozco al personaje, su cara y su actitud muy de viejo y sufrido soldado que batió en el mundo con su miseria y su grandeza. Para un escritor, ver encarnado así a su personaje es una absoluta felicidad”.

Arroyo destacó que el monumento constituye “un homenaje de Cartagena a nuestro autor más universal a través de su personaje, pero también a todos los hombres de armas vinculados a nuestra ciudad. Va a ser, además el primer monumento a los Tercios que se erige en España”. La alcaldesa definió además la pieza como una creación “a seis manos”, al reunir la narrativa de Pérez-Reverte, el trabajo escultórico de Salvador Amaya y la iconografía del pintor Augusto Ferrer-Dalmau, el “pintor de batallas”, autor del boceto.

La obra se instalará en la plaza del Cuartel del Rey, emplazamiento que enlaza la figura literaria del capitán Alatriste con la memoria de los soldados que partieron desde Cartagena hacia Flandes, Nápoles o el norte de África. “Esta ubicación tan especial, en el entorno del Arsenal, junto a los jardines de la Capitanía General, en la plaza del Cuartel del Rey, es un espacio que servirá de homenaje a los hombres de armas, tan importantes en la historia de España y, muy especialmente, en Cartagena”, destacó la alcaldesa.

El escultor Salvador Amaya explicó que el modelo en barro que está a punto de concluirse se ha realizado con mil kilos de barro y que la futura estatua de bronce tendrá un peso aproximado de 600 kilos. La pieza, de más de dos metros y medio de altura, acumula cuatro meses de trabajo y en unas dos semanas será trasladada para su fundición.

Amaya señaló que, tras una primera fase centrada en las medidas anatómicas, el trabajo se ha concentrado en la indumentaria, las cicatrices y las arrugas para reforzar el carácter del personaje. “Es una escultura muy racial, muy española; llega un momento en el que ya no ves arcilla, sino un personaje real con el que puedes hablar”, indicó.

Pérez-Reverte y Arroyo coincidieron en destacar el alto grado de realismo de una escultura que aspira a convertirse en el primer homenaje de España a los Tercios y a los hombres de armas.

https://www.youtube.com/watch?v=p6c47yEv9hw

https://www.cartagena.es/detalle_noticias.asp?id=87443

https://www.la7tv.es/articulo/cultura/perez-reverte-celebra-monumento-capitan-alatriste-que-cartagena-instalara-frente-arsenal-es-alatriste/20260317121153066267.html

https://www.orm.es/informativos/cartagena-rinde-homenaje-al-capitan-alatriste-con-un-monumento-unico-en-espana/

https://www.laverdad.es/culturas/monumento-capitan-alatriste-cartagena-primer-homenaje-espana-20260317114746-nt.html

https://cadenaser.com/murcia/2026/03/17/es-mi-alatriste-perez-reverte-avala-el-monumento-que-cartagena-dedica-a-los-tercios-radio-cartagena/

https://www.cope.es/emisoras/region-de-murcia/murcia-provincia/cartagena/noticias/capitan-alatriste-perez-reverte-cobra-vida-bronce-20260317_3328272.html

https://www.elconfidencial.com/cultura/2026-03-17/1qrt-capitan-alatriste-monumento-600-kilos-ciudad-reaccion-reverte_4322142/

https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2026/03/17/69b97fdae4d4d8ae6d8b45b0.html

https://www.larazon.es/murcia/cartagena-rendira-tributo-capitan-alatriste-perezreverte_2026031769b9834a3156ba241d5881fe.html

https://www.marca.com/tiramillas/sociedad/2026/03/17/construyen-estatua-capitan-alatriste-homenaje-arturo-perez-reverte-dos-metros-600-kilos-peso.html

https://as.com/meristation/libros/arturo-perez-reverte-recibe-un-homenaje-muy-especial-en-su-ciudad-natal-es-mi-alatriste-f202603-n/

https://www.elespanol.com/espana/murcia/20260318/escritor-arturo-perez-reverte-elogia-escultura-salvador-amaya-rendira-homenaje-alatriste-cartagena/1003744172943_0.html

https://www.latribunadetalavera.es/noticia/z9171eaa1-8532-4297-9eac99a499588591/202603/el-alatriste-de-perez-reverte-fraguado-en-un-taller-de-toledo

https://www.20minutos.es/cultura/estatua-mil-kilos-que-rendira-homenaje-capitan-alatriste-arturo-perez-reverte_6948206_0.html

https://www.midiario.com/mundo/el-capitan-alatriste-salta-de-las-paginas-al-bronce-en-cartagena/

15 marzo 2026

Alatriste, la España eterna

Rafael Padilla - diariodesevilla - 15/03/2026

El capitán Alatriste es, creo, mucho más que un personaje nacido del talento de Pérez-Reverte. Tras treinta años de fiel amistad, asistiendo a sus lances en Madrid, Orán, Venecia o La Rochela, a mi juicio encarna una idea permanente de España, este terruño nuestro austero, orgulloso y contradictorio. No es un adalid ni un villano, sino un hombre cansado que sobrevive entre la tizona y la miseria, fiel a un código de honor que parece anacrónico incluso en su propio tiempo. En él se cruzan la grandeza imperial y la decadencia moral, la epopeya de los Tercios y el barro de las sórdidas tabernas. Alatriste no presume de patriotismo, pero lo practica; no cree en banderas ni en consignas huecas; no lucha ni por la gloria ni por el futuro, sino por dignidad. Y en esa porfía silenciosa se reconoce una manera muy nuestra de estar en el mundo, esa capacidad tan española de resistir aunque nos sepamos vencidos.

Como tal símbolo, Diego Alatriste personifica la lealtad a unos valores no siempre recompensados: la palabra dada, la amistad, el desprecio por el engaño, la desconfianza hacia el poder. Vive en una patria que maltrata a sus mejores hombres, gobernada por corruptos e hipócritas, pero aun así se niega a venderse. Esa tensión permanente entre el ideal y la realidad ha atravesado siglos de nuestra historia hasta el presente, y convierte a Alatriste en un espejo incómodo, ya que, como nuestra infeliz nación, sobrevive mal gobernado, mal pagado y peor comprendido; aunque –y en eso asienta, también como ella, su auténtica grandeza– es incapaz de traicionarse a sí mismo.

Arturo Pérez-Reverte construyó en Alatriste un verdadero antihéroe que nos insta a mirarnos sin careta. Su melancolía es la de un país que apenas recuerda lo que fue y duda de lo que es. Su violencia no es gratuita, sino consecuencia de la podredumbre y el cinismo que lo rodean. No promete redención ni mejora: únicamente –y eso ayer y hoy es admirable– coherencia consigo mismo.

Alatriste es, al cabo, la nobleza del abatido, la épica sin aplausos. Por eso representa a una España inexplicable que únicamente se siente; una España que, doblegada, obstinadamente permanece. Una España vieja, herida y orgullosa que sabe, como él, que al final sólo queda la memoria y la honorable forma en que se sostuvo la espada.

https://www.diariodesevilla.es/opinion/articulos/alatriste-espana-eterna_0_2006176609.html

11 marzo 2026

Compañeros y amigos despiden a Raúl del Pozo


Jesús Soler – elespanol.com - 11/03/2026

(…) La capilla ardiente del escritor se ha abierto este miércoles en la Casa de la Villa, en Madrid, donde desde primeras horas de la mañana familiares, compañeros de profesión y lectores se acercan para despedir a una de las firmas más emblemáticas del periodismo político. (…)

El escritor Arturo Pérez-Reverte lo recordaba con una estampa muy precisa, casi cinematográfica: "Era un señor vestido como un señor, triunfador, coqueto, elegante, guapo y querido". Subrayaba que su mayor orgullo, ya en la recta final, era sentirse respetado y admirado por generaciones jóvenes "que no habían sufrido nada" de lo que vivió él, pero que lo leían con devoción. En esa mezcla de bonhomía, ingenuidad encantadora y coquetería había, según Reverte, parte del secreto de su magnetismo. "Estaba encantado de terminar su vida profesional y personal entre el cariño de la gente", apuntaba, antes de recordar cómo seguía firmando en primera página y celebraba, con esa "ingenuidad maravillosa", cada una de sus apariciones.

https://www.elespanol.com/madrid/sociedad/20260311/madrid-despide-raul-pozo-veneno-periodismo-sangre-forma-vida/1003744164880_0.html

"Fue, como dicen los italianos, un "matatore", un seductor en todos los sentidos"


ondacero.es - 11/03/2026

Arturo Pérez-Reverte ha recordado en la tertulia de ‘Más de uno’ la figura Raúl del Pozo, quien fue su amigo durante 40 años. Su satisfacción mayor según el escritor fue que en los últimos años de su vida estuvo rodeado de periodistas jóvenes, a recordado sus palabras de orgullo: "Arturo, ¿te das cuenta? Son jóvenes, son brillantes y me respetan".

Ha recordado una anécdota en una tertulia con Luis del Olmo en el que se cagó en la puta madre del tertuliano Casimiro García-Abadillo. Ha explicado como encadiló hace dos años a la médica que le trataba, que se enamoró de él. "Fue como dicen los italianos un 'matatore', un seductor en todos los sentidos". Seducía a los amigos, a las mujeres, al periodismo y a todo el mundo. Ha muerto feliz.

https://www.youtube.com/watch?v=_1nSTgvJydI

https://www.youtube.com/watch?v=H1ZYYLw6gtA

10 marzo 2026

Raúl del Pozo, el reportero cansado que soñaba con Buenos Aires

Jorge Fernández Díaz – abc.es - 10/03/2026

Nos presentó Arturo Pérez-Reverte en Casa Lucio, y lo primero que Raúl del Pozo me dijo fue que él era muy cobarde: siempre que oía las noticias y había una nueva guerra, hacía todo lo posible para llegar tarde a la redacción del diario 'Pueblo'. «La idea era que Arturo llegara primero y lo mandaran a él, que le gustaban tanto los tiros y el humo», dijo. (…) Raúl encarnaba como nadie «la vieja escuela» del periodismo, y logró al final de sus años convertirse en leyenda y en un ídolo de las nuevas generaciones: «Nos admiran, Arturo, nos admiran», le decía a Pérez-Reverte con auténtico asombro. Sus recuerdos, que desgranaba de un modo preciso y por momentos hilarante, no excluían la autocrítica: bromeaba sobre sí mismo y le gustaba presentarse como una especie de antihéroe.

Aquella primera noche en Casa Lucio presidió naturalmente la mesa con bromas y comentarios políticamente incorrectos, que involucraban desde el Rey emérito hasta Paco Umbral. Contó, a propósito, cómo debió hacer malabarismos para que Arturo no le diera «un par de hostias» a Paco en el café Gijón, a raíz de que éste había despreciado dos veces en sus columnas al gran capitán. «Me ha gustado mucho tu último artículo. Ven conmigo un momento a la calle, a ver si te gusta el mío», le dijo Pérez-Reverte en aquella ocasión. Umbral estaba pálido de miedo. Del Pozo evitó que todo eso terminara mal: los quería a los dos. Arturo lo miraba a Raúl como sólo un viejo soldado es capaz de mirar a otro con quien ha compartido cien batallas, y le celebraba las evocaciones y ocurrencias, y aquella noche en Lucio aportaban también anécdotas de su inagotable cosecha David Gistau, Edu Galán, Juan Eslava Galán y mi mujer, Verónica, a quien Raúl no dejaba de piropear. (…)

https://www.abc.es/cultura/mil-palabras-sobre-raul-pozo-20260310154927-nt.html

A hombros de amigos leales


Se lo bebió todo, se lo jugó todo, se lo folló todo. Fue muchacho de pueblo, pastor, noctámbulo, buscavidas, bohemio sin un céntimo en el bolsillo, pasó hambre antes de ponerse hasta las trancas de caviar, escribió novelas, reportajes y columnas deslumbrantes, firmó mil veces en primera página, quemó tapetes de casinos, levantó señoras espectaculares desde la princesa altiva a la que pesca en ruin barca. Hizo todo lo que a cualquier hombre le gustaría hacer, y todavía se atrevió a un poco más. Era guapo de joven y lo siguió siendo de mayor. Cierta madrugada, a poco de llegar a Madrid, salió de una casa señorial, fue a una cabina telefónica, llamó a su padre y le dijo: "Papá, acabo de estar en la cama con una duquesa", y su padre respondió: "Por fin has triunfado, hijo mío". Era lo que los italianos llaman un "mattatore": capaz de poner a cualquiera de su parte con una sonrisa y aquellas frases perfectas que brotaban, con increíble naturalidad, de un talento capaz de definir situaciones y personajes con una belleza, hondura y precisión asombrosas. "Los franceses tienen el corazón a la izquierda y la billetera a la derecha", escribió una vez. Y durante una discusión en el bar del Palace con Santiago Carrillo, que era amigo suyo, Carrillo le dijo una inconveniencia y Raúl respondió: "Pues tú tienes cara del nueve largo".

Fue tan afortunado que hasta la vejez, el declinar de los años, lo trató con respeto. Los más brillantes periodistas jóvenes lo adoraban, y de eso soy testigo. Hace quince años, cenando en mi casa con algunos de ellos, Raúl me llevó aparte para decirme, satisfecho: "Me respetan, oye. No lo esperaba. Estos chicos magníficos me quieren y me respetan". Y así era. Tanto lo respetaban y lo querían, que aquellas cenas, primero en Lucio y luego en la Posada de la Villa o el café Varela, las convertimos en ritual continuo de amistad en torno a él: David Gistau, Antonio Lucas, Jabois, Edu Galán y Juanma Lamet, a los que se sumaron Antonio García Ferreras, Alex de la Iglesia y, sobre todo, su hermano de vida y sangre desde los años del diario 'Pueblo', José María García; un duro de verdad que estos días, en la despedida a su viejo camarada, llora como un chiquillo porque sabe que con Raúl se va un trozo enorme de su vida, sus mejores años y su memoria. Y, bueno. Entre todos, para darle sentido especial a nuestra amistad, creamos el premio Raúl del Pozo de Periodismo de Opinión -Carlos Alsina siempre presume con toda razón de tenerlo-, cuya undécima edición, la de este año, correspondió a Javier Cercas.

Ya no está. Se ha ido como un caballero, sin molestar a nadie. Como siempre quiso irse. Firmando en primera página y por la puerta grande, a hombros de amigos leales, mujeres magníficas, camareros fieles, crupieres cómplices. Su última hazaña fue, ya con 88 años, rodear con un brazo galante la cintura de una bellísima doctora que acababa de hacerle un reconocimiento médico, decir tres o cuatro palabras de las que componía como nadie, y previo adecuado consentimiento besarla en los labios, haciéndola caer en el acto enamorada de él. En cuanto a los amigos, en la próxima cena brindaremos ante la silla vacía mientras entonamos en su honor la cancioncilla que musitaba a veces, cuando era feliz: "Por detrás / aseguran que duele / un poco más".

https://www.elmundo.es/opinion/columnistas/2026/03/10/69b03e88fc6c83e51d8b45c0.html

28 febrero 2026

'The Final Problem'

Bethany Latham - historicalnovelsociety.org - 02/2026

Perez-Reverte has been on my to-read list for a while, and now I regret waiting so long to get around to him. TL; DR: I thoroughly enjoyed this book.

In 1960, Ormond Basil still has name recognition, but his acting career, rubbing elbows with everyone from Errol Flynn to Gloria Swanson, is mostly behind him. A storm strands him and a few other travelers at the only hotel on a small Greek island. The extensive reading, research, and method for Basil’s most famous film role – Sherlock Holmes – comes in handy when a guest ends up dead. Was it suicide… or murder? Until the water calms and police arrive, everyone agrees Basil is the man to conduct an investigation. Real-life deduction could pass the time!

Basil is obviously patterned on Basil Rathbone, and there’s much mixing of historical Hollywood lore with Pérez-Reverte’s tweaked version of same. This is a witty offering that laughs at its own premise, the prose convincing for British Basil’s diffident tone as narrator (“She wasn’t a great beauty by any means, but not bad for an Englishwoman”). It’s also entirely meta; there’s discussion of how different mystery authors use conventions of the genre and their application to the situation at hand. Basil remarks to his “Watson”: “The true art of narrating a mystery … does not consist of telling a story, but making the reader, mistakenly or not, tell it to themselves. … The tension in a mystery novel is not between the killer and the detective, but between the author and the reader.” There are copious quotes from Holmes and others, both Golden Age cozy and hardboiled crime (this last, wryly denigrated). The end result: a literary novel that strikes a beautiful chord with anyone who loves the Golden Age of mysteries. It’s a heck of a lot of fun.

https://historicalnovelsociety.org/reviews/the-final-problem/

26 febrero 2026

'La ley de la calle': el programa de Arturo Pérez-Reverte que estaba a ambos lados de la ley


Mónica Pérez - rtve.es - 26/02/2026

Dirigido y presentado por Arturo Pérez-Reverte (veterano reportero de guerra ya entonces) junto a Maite Pascual, 'La ley de la calle' es leyenda en la radio española. Nacido a finales de los 80 como 'Crónica en negro', se emitía los viernes por la noche, siempre en directo. El programa sumergía a la audiencia en las turbias aguas que circulan por los márgenes de la sociedad con testimonios de delincuentes, de sus víctimas y de policías, de presos y funcionarios de prisiones y todo ello contado con el lenguaje de la calle, sin ningún tipo de filtro.

En la nómina de colaboradores, el entonces jovencísimo reportero Manu Marlasca, el policía Manuel Jiménez, el exdelincuente Ángel Ejarque (que fue, incluso, detenido por la policía durante un programa en directo y que, gracias al programa, abandonó la "mala vida"), Ruth, que ejercía la prostitución, o el toxicómano Juan. Todos hablaban con total libertad, sin paños calientes, expresando opiniones que hoy serían consideradas políticamente incorrectas, mostrando a los españoles la crudeza de una realidad que no veían y/o no querían ver.

La participación de los oyentes en la emisión era otro de los valores del programa: como los colaboradores, daban su opinión sobre cualquier tema, por delicado que fuera, sin ningún tipo de censura.

El programa ganó varios premios, entre ellos el prestigioso Ondas en 1993 "por haber aportado un estilo propio desde el rigor y el tratamiento periodístico en temas de repercusión social". Salió por última vez al aire el 26 de febrero de 1994, tras más de cinco años en antena.

Audios:

https://www.rtve.es/television/20260226/ley-calle-programa-arturo-perez-reverte-premio-ondas/16949722.shtml

24 febrero 2026

Pérez-Reverte y su banda imponen la ley de la calle

rtve.es - 24/02/2026

A finales del mes de febrero del año 1994 se despedía de las ondas 'La ley de la calle'. Arturo Pérez-Reverte, al mando de su banda, hacía una radio que bajaba al barro. Los “sin voz” encontraban un espacio que se convertía en su “plaza pública” en la que expresarse.

https://www.rtve.es/play/audios/tirando-de-archivo-en-radio-5/perez-reverte-su-banda-imponen-ley-calle/16944541/