29 agosto 2026

Una despedida


ABC - 29/08/2026

Durante treinta y tres años, sin faltar un solo domingo, publiqué mis artículos en ‘XL Semanal’: suman en total unos 1.600. Todavía era reportero en aquella época –dejé de serlo a mediados de 1994– y cuando me disponía a emprender un viaje largo dejaba escritos media docena, incluso más. Durante todo este tiempo me mantuve fiel a esta publicación y a sus lectores. No siempre fueron artículos de opinión, o más bien éstos fueron minoría; en su mayor parte se trataba de consideraciones sobre lo que me encontraba por el camino, recuerdos de episodios históricos, escenas de guerra o de viajes. Fui muy feliz contando todo eso, y espero haber contribuido también, con mi trabajo, a la felicidad o el interés de algunos lectores, cuya lealtad me ata a ellos con una deuda imposible de compensar por mi parte. Siempre escribí aquí con absoluta libertad, y es algo que deseo especialmente destacar: en estos treinta y tres años en los que en mi página hablé de lo que quise como quise y cuanto quise, a menudo con escaso respeto por lo divino o por lo humano, nunca nadie de ‘XL Semanal’ ni del grupo Vocento interfirió, protestó ni censuró una palabra. Mi libertad fue siempre respetada y absoluta, incluso cuando algunos artículos especialmente agresivos, religiosa, social o políticamente incorrectos –lo que ocurría con cierta frecuencia– pusieron a la empresa en dificultades con lectores disconformes y clientes irritados, amenazando incluso sus ingresos publicitarios. Entre otras razones, ésa es una de las causas de que durante tantos años haya permanecido férreamente fiel a esta publicación. Orgulloso de ella.

Pero pasa el tiempo, pasan los años y pasa la vida. Dentro de dos meses cumpliré 75, y hay cosas que la edad y el mundo en el que vivo hacen que me replantee y considere con otra mirada. Por eso he tomado, tras pensarlo mucho, la decisión de abandonar ‘XL Semanal’. No por ningún agravio personal –como digo, es todo lo contrario– sino por la necesidad de plantearme mi trabajo en medios periodísticos, aparte mis novelas, de un modo distinto. Con otro ritmo. Aunque en las últimas semanas he dejado temporalmente de publicar artículos, no es mi intención abandonar la prensa escrita. Incluso, al enterarse de mi decisión, amigos situados en otros medios informativos, también de Vocento, me han ofrecido acoger mis próximos trabajos, y le estoy dando a eso algunas vueltas y revueltas sin prisa, con calma. En estos días, supongo, tomaré decisiones al respecto. Pasado el plazo de descanso periodístico que me he concedido –que ha ido muy bien para rematar y corregir mi próxima novela, que se publicará en octubre– los lectores que lo deseen podrán seguir mi rastro en otros lugares, espero. También en las redes sociales, y la revista digital Zenda los seguirá reproduciendo, como hasta ahora, cuando se publiquen.

Son más de tres décadas acudiendo puntual a la cita de cada semana con los amigos –siempre dije que un lector habitual de mis novelas o artículos es mi amigo–, y eso me produce una natural tristeza en el momento de decir adiós a estas páginas que han sido tanto tiempo mi confortable hogar, y al magnífico equipo –Ana Tagarro, Diego Bagnera, Fernando Goitia y los demás– que tan bien y tan respetuosamente me trataron siempre. La buena noticia, la mejor y que más me consuela, es que Andrés Trapiello, de quien soy viejo amigo y viejo lector, hará con su trabajo que los lectores que me echen de menos –si realmente los hay– dejen muy pronto de hacerlo. La erudición, el talento, el inteligente poso cultural de Andrés traerán magníficas y brillantes páginas a este lugar donde tan feliz fui durante tanto tiempo. No puedo imaginar mejor relevo, ni más digna y afectuosa despedida. Gracias, Andrés Trapiello. Gracias, ‘XL Semanal’ y periódicos del grupo Vocento. Gracias, siempre, queridos amigos míos.

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