Jose Madrid - elconfidencial.es - 15/09/2026
Una serie basada en un libro de Arturo Pérez-Reverte que también es un homenaje a Agatha Christie y al personaje de Sherlock Holmes siempre es una buena noticia. Si en esa serie están, además, José Coronado como un actor en horas bajas que en su día hizo de Sherlock (y que además se llama Benjamin Basil, lo cual supone un indudable homenaje al legendario Basil Rathbone que tantas veces hizo del detective de Conan Doyle en la gran pantalla), María Valverde, Maribel Verdú, Martiño Rivas o Gonzalo de Castro, las ganas de verla se multiplican por mil.
'El problema final' se estrena el 25 de septiembre y propone un misterio y la resolución de varios crímenes en el hotel de una isla perdida en 1960. Un '¿quién lo hizo?' con homenajes y guiños al cine, borbotones de glamour y el trabajo a conciencia de un Coronado que, como él mismo nos dice en esta entrevista junto a María Valverde, ya ha hecho "muchas veces" de detective. Pero no tanto de un actor que, de tanto investigar delante de las cámaras, ha adquirido la costumbre de hacerlo tras ellas.
De la química entre ambos actores en una serie tan coral (de la que publicaremos más entrevistas la próxima semana), del trabajo en equipo o la afición del público por los 'whodunits' hablamos en esta charla con ambos.
-Es muy interesante el cuarto capítulo, porque es como un "tour de force" entre los dos. Ese cara a cara, descubriendo uno cosas del otro… ¿Cómo lo preparasteis?
-JC: Con mucho mimo, con mucha ilusión, con mucha generosidad, creo que por parte de los dos, y con mucha confianza. Con tiempo y con un director que nos sabía poner en el sitio de una forma admirable. Y con la seguridad de que estábamos haciendo un homenaje al cine, al cine de actores.
-MV: Sí, este capítulo es un regalo. Es uno de esos espacios que, como actor, es un privilegio poder tener.
-JC: Ese dúo, ese descubrir… Esas escuchas, cómo nos escuchábamos. Yo, viéndolo, digo: “Mira qué bien me está escuchando”.
-MV: Te he escuchado siempre (risas).
-JC: Sí, pero bien. Tú no estás jugando.
-MV: Era un ritmo que al final contagió también a todo el equipo. Estábamos por y para ellos y tuvimos tiempo para poder disfrutarlo, que creo que es importante. A pesar del frío, de las condiciones climáticas… Sobre todo en la última secuencia que tuvimos en la casa de Basil se creó algo que creo que se contagió a todo el equipo y que pocas veces pasa. Y yo creo que eso se ve ahí.
-En tu caso, María, ¿era difícil mantener durante toda la serie ese tono tan sosegado, de mujer misteriosa, con ese vestuario de los años 50?
-MV: Fue fácil en el sentido de que estaba muy bien dibujado desde antes y estaba Félix (Viscarret, el director), que era mi referencia. Lo viví como dos espacios distintos. Creo que al final todo es consecuencia de esas luces y sombras que tienen todos los personajes.
-También es una historia muy referencial, empezando por la propia novela y por Basil Rathbone, que protagonizaba las películas de Sherlock Holmes. ¿Qué relación previa teníais vosotros con Conan Doyle o con la novela de Pérez-Reverte?
-JC: Yo venía empapado. Venía empapado de Reverte, me lo he leído todo, y venía empapado de Conan Doyle porque he hecho los Sherlock Holmes en audiolibro. Y además, a lo largo de mi carrera he interpretado a muchos investigadores. Por lo tanto, cuando llegué a mi personaje dije: “Esto es para mí, esto es para mí. Venga, a por ello”.
-MV: Yo leí la novela antes de leer los guiones de la serie y me fascinó. La verdad es que disfruté muchísimo con la novela. Luego recuperé cosas del escrito que ya no estaban y quise añadirlas al personaje de Adela porque me parecían importantes, necesarias. Y para preparar el personaje fui descubriendo las películas de Basil Rathbone, muchas de las cuales me encantaron. Luego adopté también otro tipo de géneros que creía que bebían un poco del lenguaje que teníamos que utilizar durante la serie. Pero sí, me hizo muy bien leer la novela y revisarla incluso durante el rodaje.
-Hay además una sensación, que se contagia al espectador, casi de vacaciones, de pensar: “Qué bien se lo ha pasado esta gente rodando ahí”.
-MV: En parte sí, porque era un sitio idílico. Rodar en Santa Clotilde, en Lloret de Mar, era idílico. Y luego lo que recrearon en los estudios de Netflix…
-JC: Era como si nos dieran mejores cartas para jugar nuestro trabajo. Y eso se veía, se palpaba. A mí siempre me ha gustado el cine de misterio, el cine clásico, pero normalmente había sido mucho más británico, más gris… Aquí, en cambio, teníamos la luminosidad, el colorido, la belleza con la que estábamos trabajando. Esa narración mucho más mediterránea, mucho más nuestra, creo que enriquece la historia.
- Hay compañeros vuestros que defienden mucho la coralidad y otros a los que no les gusta tanto porque prefieren tener un personaje con muchísimo peso. ¿Nos diríais algo en defensa de estar en una serie con tantos personajes?
-JC: Hay muchos personajes y además todos tienen sentido, porque no hay ningún personaje de floreo o gratuito.
-MV: Es fascinante poder trabajar en equipo. Yo creo que te da mucha más libertad también que tener un peso absoluto, que supone una carga muy grande. Y al final volvemos a lo que hablábamos de la escucha. Es muy importante sentirte sostenido. Cuando uno tiene un protagonista con tanto peso, es difícil. Pero cuando tienes compañeros generosos y estamos todos a una, creo que es el mayor regalo que puedes tener como actor.
-Este género siempre ha estado de moda, en realidad, desde 'Diez negritos' hasta ahora con 'Puñales por la espalda'. ¿Por qué le sigue gustando tanto al público este tipo de historias? ¿Qué tiene para enganchar tanto?
-JC: Que te hace pensar, que te hace participar. Al final es una experiencia, ¿no? No es simplemente algo que te están mostrando, sino que desde el minuto quince o veinte estás ya con tu pareja o con tu familia viéndolo y diciendo: “Yo creo que ha sido este. Yo creo que ha sido este”. Al mismo tiempo, estás disfrutando de unas imágenes maravillosas y de giros continuos que de pronto te hacen decir: “Guau, mira lo que te he dicho”. Entonces yo creo que invita al espectador y apela al intelecto del espectador.
-Cuando leísteis el último capítulo en el guion, cuando se ve que vuestros personajes arrastran un peso, ese pasado, esa historia de rencor, ¿qué pensasteis?
-JC: Son dos personajes bastante fríos, pero se buscan el uno al otro desde la admiración, desde el intelecto. Y luego llegan a ese final que, para mí, también es de decir: “Guau”. Me parece una historia de amor, entre comillas, muy original y muy diferente a todo lo que solemos ver.
-MV: Y el final para mí es la razón de todo. Es verdad que es inesperado, por lo menos para mí. Podrías pensar: “Bueno, esto consiste en saber quién lo hizo y ya está”, pero al final los personajes tienen un peso dramático.
-JC: Sí, porque es importante también entender el porqué, que yo creo que al final es lo que a los espectadores y a los lectores nos interesa más que saber simplemente quién ha sido el asesino. ¿Por qué han llegado estos personajes ahí?
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