17 octubre 2026

Arturo Pérez-Reverte es muchos


José Carlos Llop - theobjective.com - 17/10/2026

Digamos que el gran Christopher Nolan no ha filmado 'La Odisea', sino que ha utilizado la 'Odisea' —y la figura de Ulises— para hablar de la crisis del hombre moderno. O de la crisis del mundo contemporáneo y el lugar del hombre actual en él: su fin y sus obligadas travesías que, al revés que en el mundo antiguo, ahora son vanas y sin salida.

Todo clásico nos regala multitud de pasajes y metáforas que atraviesan el tiempo, y por eso mismo es un clásico. "I contain multitudes", cantó Dylan apoyándose en un verso de Walt Whitman. En esa canción Dylan dice: «Las flores están muriendo, como todas las cosas», y la última novela de Arturo Pérez-Reverte —'La hipótesis más peligrosa', en Alfaguara, "as usual"— surge de esas cosas que mueren y fueron la vida.

De entrada, su personaje principal también contiene multitudes —como las contiene la suma de las novelas de Pérez-Reverte— y desde el principio planea la posibilidad de que ese personaje sea Ulises. Un Ulises —«mi nombre es nadie», le había dicho a Polifemo— desterrado para siempre no tanto de su tiempo como del Tiempo, al no poder fijarse en él, condenado al nomadismo por un lado y a la imposibilidad de envejecimiento por otro. O sea, ser muchos y la fatalidad de ser uno mismo.

A su lado un joven "gamer" que, tras la muerte de su madre, va en busca de su padre —desconocido primero e inaprehensible después—, y que acepta la invitación del personaje principal a subirse a su velero y navegar por el Mediterráneo con la misión de entregar el fragmento de una tabla gótica —la alusión a 'La tabla de Flandes', la novela Pérez-Reverte que desbrozó la jungla de la crítica— a una mujer misteriosa y malvada —otra vez el espíritu de la dumasiana Milady planeando sobre el novelista—.

Así, 'La hipótesis más peligrosa' —y no hago "spoilers"— oscila entre una sucesión de lecciones de navegación y su aprendizaje en el Mediterráneo —el mar que no parece todo lo que es— y la renovación del mundo a través de su plasmación en un juego cibernético que ideará el joven bajo el nombre de Telémakhos. Telémaco o el hijo de Ulises: el clasicismo que nos hizo, ya en trance de desaparición y la vida después de la modernidad, que se dan la mano en el mismo barco y sobre el mismo mar, mientras las pruebas a pasar son parientes de las diferentes etapas del viaje de Ulises.

Y guiándolo todo, como si fuera la quilla del barco que nunca abandona el mar, el relato de las diferentes vidas del misterioso personaje en momentos claves de la historia del Mediterráneo. Una especie de 'Momentos estelares de la Humanidad', de Zweig, en clave personal de ese Ulises desterrado del Tiempo, que aporta a la novela las magníficas huellas de Marcel Schwob o del mismo Borges, de Salgari y tantos otros. Ya dije que Pérez-Reverte es muchos.

La hipótesis más peligrosa se publicará la semana que viene y acaba de estrenarse en días pasados la versión televisiva de 'El problema final' en Netflix, con escenario mallorquinizado, siendo como es la segunda entrega de lo que podríamos llamar su «Trilogía griega» —'La isla de la mujer dormida', 'El problema final' y esta, 'La hipótesis más peligrosa'—, bajo la luminosa huella de Agatha Christie las dos primeras.  

"I contain multitudes", canta Dylan, y Arturo Pérez-Reverte pasó hace años desde el periodismo de las guerras hasta la literatura: un pasaporte que le ha permitido navegar entre distintos mundos y le ha hecho, con sus artículos semanales, su uso de Twitter y Real Academia mediante, un personaje que siempre está ahí. En los últimos tiempos, con el Ministerio de Cultura "in absentia", Pérez-Reverte se ha convertido también en una especie de Malraux nacional —con los Premios Zenda y las jornadas Letras en Sevilla— que teje ahí donde no llega nadie o a nadie interesa llegar y así nos señala que hay un lugar donde las cosas funcionan como deberían y que encierran una tradición múltiple. Y aquí he de volver al caleidoscopio de historias de 'La hipótesis más peligrosa' o lo que nos ha hecho como somos. Él, sencillamente, nos lo recuerda. Y el peso de todos los siglos es el espejo de ese recuerdo.

https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2026-10-17/arturo-perez-reverte-muchos-articulo-llop/

No hay comentarios:

Publicar un comentario