30 enero 2026

Noventa años después

ABC - 30/01/2026

Quedó demostrado en Sevilla: noventa años después de la Guerra Civil, cierta España sigue fiel a sus peores vicios. Otros pueblos evolucionan, aprenden, archivan traumas y los estudian con rigor. Nosotros los sacamos en procesión, les ponemos un lazo azul o rojo y se los restregamos en la cara al vecino. Después llega un aniversario casi redondo, y en vez de servir para un ejercicio de concordia, reflexión o simple decencia, nos sirve para otra refriega de tertulia, pancarta y eslogan. España cañí.

Buena parte de los políticos y muchos de sus sicarios se ven felices con la gresca. La izquierda, porque llamar fascista a quien discrepa ahorra argumentos y simplifica el discurso; la derecha, porque carece de soporte intelectual y está a lo que caiga; la extrema derecha, porque todo lo arreglaría desempolvando el brazo incorrupto de Queipo de Llano; la extrema izquierda, boicoteando cuanto no encaje en el negocio del que vive y quiere seguir viviendo; y los nacionatas periféricos, porque cada costura que cruje los pone cachondos. Pero el problema principal no es la notoria mala leche, que la hay, sino la alarmante falta de lecturas de todo cristo. Basta con escucharlos cuando hablan, e incluso cuando callan en Sevilla han callado y hecho callar miserablemente unos cuantos. Casi nadie ha leído un carajo, pero todos opinan como si hubieran estado en Brunete, en el Ebro, en las cunetas andaluzas o en Paracuellos.

Lo hemos comprobado estos días. La izquierda en su versión más extrema y analfabeta la que más ruido hace maneja la Guerra Civil como un cómic de Marvel: rojos buenos, fachas malos, una Arcadia feliz rota por obispos, banqueros y villanos con gomina y bigote. Todo cuanto no encaje en ese tebeo es blanquear a nazis. No hay matices, no hay contexto. La Historia para ellos no es una disciplina sino un cuento de hadas y hados. Y cuanto menos la conocen, más fuerte gritan. Leer a historiadores serios es sospechoso, citar datos es provocación. Recordar que hubo atrocidades en ambos bandos es de repugnantes fachas.

Pero que nadie se confunda: la derecha no es mejor. Deambula igual de perdida, pero anémica. Incapaz de articular un discurso intelectual sólido, sólo contribuye con torpeza y falta de honradez. Donde haría falta lucidez, ofrece miedo a molestar o simplezas de colegio. Salvo contadas excepciones, la derecha española es incapaz de comentar su pasado o el de otros sin parecer culpable, acomplejada o tonta del ciruelo. En vez de argumentar, balbucea. En vez de leer, improvisa. En vez de explicar, elude. Y a menudo, cuando abre la boca, es para decir alguna gilipollez que refuerza el recochineo adversario. El ruido la supera.

Luego tenemos a la extrema derecha, eco absurdo de un pasado que se obstina en no dejar morir: banderas con la gallina, gente que habla del 36 con una nostalgia asombrosa, como si el Caudillo fuera un entrañable abuelito cuya ausencia lamentan. Para ellos la Guerra Civil no fue una compleja tragedia desencadenada por un golpe militar ilegal e ilegítimo, sino una cruzada. Su idea de reconciliación nacional consiste en decir que la cosa estaba muy chunga y hubo que enderezarla a sangre y fuego. Es el reverso exacto de la extrema izquierda: misma ignorancia, misma estolidez, distinto uniforme. Dos caras del analfabetismo ibérico gritándose desde extremos opuestos mientras el país se queda en medio, harto y aburrido.

Y claro. No podían faltar los periodistas sectarios que no han dado una noticia en su vida, pero opinan según les llenan el pesebre. No leen, no contextualizan, no dudan: editorializan disfrazando la opinión de noticia. Y se lanzan al espectáculo con maneras previsibles para confirmar al espectador lo que ya sabemos de todos ellos. Aquí no se cierran heridas porque mucha gentuza vive de atrincherarse en ellas para dividir, señalar, movilizar. Pocos se atreven a decir lo obvio: que fue una catástrofe colectiva desencadenada por un sector del Ejército, que no hubo pureza moral, que la matanza fue general, que hubo héroes e hijos de puta en ambos bandos, y que usarla hoy como arma política es una forma repugnante de insultar a quienes nuestros padres y abuelos se vieron atrapados en aquel disparate.

Y así estamos, noventa años después: una izquierda irresponsable, una derecha incompetente, una extrema derecha que sueña con dictadores y una extrema izquierda que, si pudiera, haría listas de candidatos para la checa. ¿Por qué? La respuesta es tan española que da náuseas: porque casi un siglo después seguimos prefiriendo el eslogan al libro, el grito al argumento y el pasado como arma en lugar de como lección. Sean ustedes bienvenidos a nosotros mismos.

https://www.abc.es/xlsemanal/firmas/arturo-perez-reverte/arturo-perez-reverte-noventa-anos-despues-20260130195938-nt.html

28 enero 2026

Comunicado de Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra

Comunicado de Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, coordinadores de Letras en Sevilla

La intención expresada en las redes sociales por grupos de ultraizquierda, proponiendo manifestarse de forma violenta ante el lugar donde está previsto celebrar la XI edición de letras en Sevilla ("1936: ¿La guerra que todos perdimos?") la semana próxima, nos hace aconsejar a Cajasol que aplace hasta nueva fecha los debates anunciados. Tal es el resultado de una campaña intolerable de presiones que desde el partido Podemos y medios afines se ha estado ejerciendo sobre algunos de los participantes, a fin de hacerles renunciar a su intervención en unas jornadas cuyo contenido éstos conocían perfectamente y cuya asistencia habían confirmado hace meses sin plantear objeción alguna.

En el programa de entrevistas y debates, como es habitual en Letras en Sevilla, se incluían encuentros con personalidades destacadas de la vida española, historiadores de prestigio, militares especializados y políticos de diversas tendencias ideológicas: un conjunto equilibrado, ecuánime y de altura intelectual. Sólo VOX (como ya ocurrió en anteriores ediciones de Letras en Sevilla) y Gabriel Rufián (ERC) se habían negado a asistir. Se procuró cuidadosamente que estuviesen representados todos los puntos de vista posibles, desde el ex presidente José María Aznar al actual ministro del Gobierno Félix Bolaños y la presidenta del Consejo de Estado Carmen Calvo, que confirmaron su asistencia, como también lo hicieron el coordinador de Izquierda Unida Antonio Maíllo, el ex presidente de la Comunidad de Madrid y ex Ministro Alberto Ruiz Gallardón, la vicesecretaria del PSOE de Andalucía María Márquez, el ex político Iván Espinosa de los Monteros, el teniente general Félix Sanz Roldán, el director de cine Alejandro Amenábar, el actor Juan Echanove y los historiadores Juan Pablo Fusi, Enrique Moradiellos, Pilar Martínez-Vasseur, Manuel Álvarez Tardío, Gutmaro Gómez Bravo, Zira Box, Fernando del Rey y Julián Casanova, entre otros nombres de extrema solvencia y reconocido prestigio.

Una semana antes de iniciarse las jornadas, y sin previo aviso a la organización, el novelista David Uclés (cuya asistencia estaba confirmada por él mismo para una conversación con el escritor Luis Mateo Díez sobre Guerra Civil, juventud y literatura), que conocía perfectamente desde hacía meses el programa de las jornadas, anunció en las redes sociales, en un tono lastimero e infantil que ofende cualquier inteligencia, su renuncia a participar debido a la presencia de Aznar y Espinosa de los Monteros. Su sorprendente anuncio, como si estuviera concertado de antemano, abrió lugar inmediatamente a una serie de intensas presiones personales desde el partido Podemos y sus medios políticos afines de extrema izquierda, en una desagradable campaña ejercida en las redes sociales y otros ámbitos (a la que se sumó el director del Instituto Cervantes Luis García Montero, cuya esposa, la fallecida novelista Almudena Grandes, participó gustosamente en otras jornadas de Letras en Sevilla denominadas "Literatura y Guerra Civil"). A esas coacciones públicas y privadas, con llamadas telefónicas a muchos de los intervinientes para que no asistieran a Sevilla, se fueron sometiendo vergonzosamente a lo largo de la semana, declinando la asistencia prometida, los políticos Antonio Maíllo (Izquierda Unida), María Márquez (PSOE) y Carmen Calvo (PSOE). En honor del resto de los asistentes previstos hay que señalar que a excepción del escritor Paco Cerdá, todos ellos, destacablemente el ministro Félix Bolaños y todos los historiadores con excepción de Zira Box, mantuvieron con gallardía su compromiso y confirmaron su asistencia.

Sin embargo, debido a que continuó la presión sobre los asistentes, las llamadas telefónicas privadas, las amenazas y la campaña en redes sociales incluyendo la incitación expresa a presentarse en la sede sevillana de la Fundación Cajasol para perturbar las jornadas, los coordinadores decidieron no exponer a Cajasol a los previsibles incidentes. Con la tristeza que nos causa que de manera tan irracional se hagan imposibles debates necesarios, donde participen de forma civilizada todas las voces, opiniones e ideologías posibles (como ocurrió en los años conciliadores de la Transición democrática), hemos aconsejado aplazar Letras en Sevilla XI, en principio hasta el próximo otoño. En honor al presidente de la Fundación Cajasol podemos añadir que en todo momento dejó en nuestras manos la decisión.

Es oportuno recordar que en 1982, tiempos mucho más tensos y difíciles que los actuales, el periodista José Luis Balbín convocó a un programa sobre las elecciones a Landelino Lavilla (UCD), Manuel Fraga (AP), Alfonso Guerra (PSOE), Santiago Carrillo (PCE), Agustín Rodríguez Sahagún (CDS), Luis Uruñuela (PSA), Miquel Roca (CiU) y Xabier Arzallus (PNV), y que todos ellos asistieron. Algunos pocos años después, Victoria Prego organizó un debate sobre el compromiso político de los intelectuales españoles invitando a Mario Vargas Llosa, Octavio Paz, Jorge Semprún, Fernando Savater, Juan Goytisolo y Manuel Vázquez Montalbán. Todos asistieron. Y que Manuel Fraga, padre espiritual del PP, presentó a Santiago Carrillo en el club Siglo XXI de Madrid en 1977. Es significativo y muy siniestro que ahora sean políticos y escritores de izquierda los que se niegan a hacer lo que hacían, con toda naturalidad, notorios marxistas como Vázquez Montalbán y Santiago Carrillo. La cobardía actual de cierta izquierda moderada y el retroceso en términos democráticos y liberales de la izquierda radical española, su progresiva decadencia, su sectarismo, mediocridad intelectual y la necesidad de mantener las heridas abiertas y la confrontación como único recurso político, son de una gravedad extrema. Demuestran que todo diálogo razonable es casi imposible y que el sectarismo sigue necesitando bandos, cordones sanitarios y enemigos imaginarios.

Para el próximo lunes 2 a las 17:00 está prevista en la sede de la Fundación Cajasol de Sevilla una conferencia de prensa en la que los organizadores y coordinadores darán todos los detalles oportunos sobre este particular.

Firmado:

Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra

La suspensión de Letras en Sevilla, pésima noticia para el pensamiento liberal

Sergio Vila-Sanjuán - La Vanguardia - 28/01/2026

El aplazamiento "sine die" del encuentro Letras en Sevilla consagrado a la Guerra Civil española, que iba a celebrarse la semana próxima, es una pésima noticia para quienes defienden el liberalismo en la cultura y en la sociedad. El pensamiento liberal descansa en la apertura al diálogo y la convicción de que la verdad de uno no necesariamente es la absoluta. Cuando se rompe la opción de que puntos de vista distintos sobre la realidad intercambien sus razones la sociedad inevitablemente se resiente.

Hace unos días el novelista David Uclés comunicó, ya a pocos días de su inicio, que se retiraba del programa porque no quería coincidir en el cartel con José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros. En el cartel, no en la mesa, ya que a él le tocaba conversar con el indiscutible Luis Mateo Díez. No ha sido, a mi modo de ver, una buena decisión, aunque estoy convencido de que Uclés no podía imaginar que el tema se complicara al nivel en que lo ha hecho.

Las presiones sobre los participantes -algunos de los cuales han cedido a ellas- y la intervención beligerante de integrantes del partido Podemos y figuras próximas a la formación que han seguido, incluso con amenaza de acciones agresivas, han llevado a los organizadores a replantearse la celebración. Una situación lamentablemente inaudita.

¿Qué es Letras en Sevilla? El encuentro auspiciado desde 2017 con carácter anual por el novelista Arturo Pérez Reverte y el periodista Jesús Vigorra en la Fundación Cajasol busca, precisamente desde una mirada liberal, propiciar en el plano cultural un intercambio de opiniones que en su equivalencia política cada vez es más arisco. Letras en Sevilla es lo más parecido hoy al desaparecido programa de Balbín 'La clave', que emblematizaba la voluntad de encuentro de la Transición. La convocatoria sevillana ha debatido la monarquía con partidarios de la institución junto a republicanos, y la estructura federal con autonomistas, centralistas e independentistas catalanes.

Ha reunido a la derecha, la izquierda, el centro y las distintas familias literarias, no siempre lo que se dice en buena armonía. Ha reivindicado al gran periodista Manuel Chaves Nogales, ha planteado los retos de la inmigración y ha discutido el mito y realidad de España. Es una apuesta por el necesario intercambio de pareceres y una bocanada de aire fresco en nuestro panorama cultural.

Siempre he disfrutado y aprendido en sus sesiones y lamento mucho tener que suspender mi participación de la semana próxima. Pero confío y espero, por el bien de nuestra vida cultural, que la sensatez se restablezca y que el diálogo vuelva a ser posible.

https://www.lavanguardia.com/cultura/20260128/11451840/suspension-letras-sevilla-pesima-noticia-pensamiento-liberal.html

26 enero 2026

"Hay gente que necesita las heridas abiertas y las trincheras para vivir en y de ellas"

Entrevista de Jesús Fernández Úbeda - 26/01/2026

Venía yo a dar mi opinión sobre la espantá zafia de David Uclés, quien, aun conociendo desde hace meses "la nómina de invitados y moderadores" de '1936: ¿La guerra que todos perdimos?', acto coordinado por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra en la undécima edición del festival Letras en Sevilla, anunciaba este domingo en Instagram, sin su característica boina calada tan tiposinfames, que se apeaba malamente de la cosa porque participan el expresidente Aznar, "la persona que más daño físico ha hecho al pueblo español recientemente", y el jefe de la Fundación Atenea, Espinosa de los Monteros, "que ayudó a fundar un partido que atenta contra mi libertad de expresión, contra mi derecho a existir y que defiende unos valores que no comparto y contra los que lucho". Ea.

Le he preguntado a Pérez-Reverte sobre el tema, el académico me ha respondido y, como esto es un periódico, no un blog, y su palabra es mucho más interesante y relevante que la mía, ahí va: "En Letras en Sevilla no ha habido nunca ningún problema. Es la primera vez que lo hay. Este chico –Uclés– se está construyendo un personaje, pero podría construírselo con cosas menos serias que esta". El escritor ha remarcado: "Llevamos once ediciones y jamás hubo un solo problema. Hemos llegado a tener a gente de extrema izquierda y de extrema derecha conversando en un foro de debate absolutamente civilizado. Tuvimos no hace mucho a Juan Carlos Monedero y a Cayetana Álvarez de Toledo y nadie puso ninguna pega".

Continúa Pérez-Reverte: "En esta jornada, vienen el ministro Bolaños, periodistas de todas clases, historiadores de todas las sensibilidades y gente de todas las ideologías. Precisamente se trata de eso: de juntar en un mismo espacio de debate civilizado tendencias muy dispares para que el público pueda escucharlos, debatir y que saque sus propias conclusiones. Ese siempre fue el objeto de Letras en Sevilla y sigue siendo. Precisamente, reacciones como la de Uclés demuestran la necesidad de estos debates y también demuestran que hay gente que necesita las heridas abiertas y las trincheras abiertas para vivir en ellas y de ellas". "Me has dado el titular", le digo.

Antes de colgar, Pérez-Reverte añade una aclaración: "El título –de la jornada– lleva interrogación, pero por un error de maquetación no se puso en el cartel. Todos sabemos quién ganó y quién perdió en la Guerra Civil, es evidente, y cuáles fueron las consecuencias. La idea es que quien perdió fue España, en general. Efectivamente, perdimos una república, una ley del divorcio, una reforma agraria, perdimos emancipación de la mujer y volvimos medio siglo atrás. A esa pérdida se refiere el título y sobre esa pérdida se va a debatir". Nos mandamos un abrazo telefónico y colgamos.

No he leído 'La península de las casas vacías', novela jaleada por, entre otros, Iñaki Gabilondo, Joaquín Sabina e Ian Gibson, y denostada por varios columnistas y numerosos usuarios de redes sociales. Uclés me parecía un tipo listo, astuto, hábil, una suerte de Pedro Sánchez del ecosistema literario patrio contemporáneo que sabía dónde, cuándo y cómo debe estar, con quién se jugaba los cuartos y que ha encandilado, personal o profesionalmente –ahí no me meto–, a los tiburones editoriales. A su Nadal remito.

Qué va: ya quisiera Uclés tener el instinto malévolo y sagaz del presidente del Gobierno, lector de la criatura, o de sus asesores. Su sectarismo ha cristalizado en un delirio de grandeza absurdo, en un derrape fatal. Sólo un necio alienado por su ombligo y sus followers es capaz de firmar semejante majadería. Ahora me recuerda a Simón Pérez, el de las hipotecas: igual estamos ante un reto vejatorio por el que ha cobrado. Conociendo el percal, a quién le extrañaría.

https://www.libertaddigital.com/cultura/2026-01-26/jesus-fernandez-ubeda-perez-reverte-responde-a-ucles-hay-gente-que-necesita-las-heridas-abiertas-y-las-trincheras-para-vivir-en-y-de-ellas-7349380/

25 enero 2026

David Uclés renuncia a participar en unas jornadas sobre la Guerra Civil

Rodrigo Terrasa - El Mundo - 25/01/2026

El escritor jienense David Uclés, autor del "best seller" 'La península de las casas vacías' y reciente ganador del Premio Nadal de literatura con 'La ciudad de las luces muertas', ha anunciado a través de las redes sociales su decisión de no asistir al evento ‘1936: La guerra que todos perdimos’, dentro del festival Letras de Sevilla, coordinado por el escritor Arturo Pérez-Reverte y el periodista Jesús Vigorra, tras conocer que compartiría cartel con el ex presidente del Gobierno José María Aznar y el ex secretario general de Vox Iván Espinosa de los Monteros.

"Debo ser honesto y fiel a los principios que defiendo y no puedo verme en el mismo cartel que estos dos individuos", ha explicado este domingo Uclés en un breve vídeo que publicó en su perfil de Instagram y en el que quiso disculparse con sus seguidores por no formar parte de un ciclo que se celebrará del 2 al 5 de febrero en la Fundación Cajasol de la capital andaluza. "Siento mucho que hayáis visto mi nombre justo a esos dos, lo desconocía y me acabo de enterar justo ahora".

El escritor ha contado que se había comprometido a participar en las jornadas pese a no considerar "ni exacto ni justo" su título. "La guerra no la perdimos todos, la sufrimos todos, pero la perdieron los republicanos y la ganaron los franquistas, que se lucraron de eso durante 40 años", apuntó. "El título no es de mi agrado, pero no por eso voy a dejar de ir", dijo antes de defender un debate "sano" sobre la guerra con "voces que opinan de manera distinta".

Sin embargo, no ha ocultado su sorpresa tras descubrir que entre los invitados del festival Letras de Sevilla no sólo habría escritores, sino también políticos. "Y concretamente dos personas que para mí quebraron los derechos fundamentales del hombre", ha dicho. "Por un lado, José María Aznar, que para mí es la persona que más daño físico ha hecho al pueblo español recientemente. E Iván Espinosa de los Monteros, que ayudó a fundar un partido que atenta contra mi libertad de expresión, contra mi derecho a existir y que defiende unos valores que no comparto y contra los que lucho, unos antivalores".

Uclés ha reiterado sus disculpas a sus lectores sevillanos, ha lamentando abandonar la convocatoria tras haberse confirmado su participación a los organizadores, pero ha asegurado que hay algo que está "por encima de los honorarios y del compromiso con los lectores". "No me salen ni las palabras, pero no puedo ir", ha dicho a sus seguidores.

Uclés no es el único que se ha caído del cartel en las últimas horas. El coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, también ha comunicado su renuncia a asistir como ponente. "Agradezco la invitación que se me hizo para una mesa redonda con otras organizaciones políticas, espacios que uso con normalidad para defender mis opiniones y a pesar de que, o precisamente por ello, no compartía en absoluto el título de las jornadas: en realidad, "Unos perdieron más que otros en la Guerra Civil", ha señalado Maíllo en un texto que ha compartido desde su perfil en la red social X. El dirigente de IU ha reconocido su impacto por cómo se han anunciado las jornadas desde la organización, su título y la nómina de participantes, "una especie de 'abajo firmantes' que sostiene la tesis de la equidistancia que sugiere el título, que no solo no comparto, sino que combato porque es un intento de revisar la lectura trágica y desigual de la guerra civil española".

Maíllo ha justificado en "ese desacierto" y en el "malestar e incomodidad" que le ha provocado el tono de la convocatoria y el "totum revolutum" de sus ponentes su decisión de no participar en el festival. "Defender la palabra y los debates que se acompañen también exige sensibilidad por los organizadores para no frivolizar ni establecer de antemano las reglas del juego sobre un debate que va a seguir dándose en nuestro país", ha sentenciado. Antonio Maíllo tenía previsto participar el día 3 de febrero en un debate político junto a Ester Muñoz, portavoz del Partido Popular, la portavoz del grupo socialista en el Parlamento andaluz, María Márquez, y el ex dirigente de Vox, Iván Espinosa de los Monteros.

El título del coloquio es 'Noventa años después ¿es posible el diálogo sobre la Guerra Civil española?' y su moderador es el escritor Edu Galán, que se ha pronunciado este mismo domingo sobre la renuncia de Uclés. "No quiero investigar todos los carteles de las participaciones de Uclés pero estoy seguro de que ha aparecido en listados mucho peores que este", ha escrito Galán en una tribuna publicada en Zenda. "Uclés asegura que no va porque su misión es combatir a esas figuras y sus valores. Razón de más para salir a su encuentro: ¿cómo va a combatirles si huye cuando se le aparecen? Si de verdad quiere combatirlas, tendrá que hacerlo en estos foros, debatiendo con ellos", ha explicado el moderador, que ha tildado de "infantiloide" y "tontorrona" la postura del autor de 'La península de las casas vacías'.

La participación de David Uclés se circunscribía a una charla junto a Luis Mateo Díez, Premio Cervantes 2025, titulada Memoria veterana, letras jóvenes, en la que ambos iban a conversar con un grupo de jóvenes estudiantes y que estaba prevista para el día 2. En el resto de la programación está anunciada la participación, entre otros, del director de cine Alejandro Amenábar, el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, la ex vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo, el ex director del CNI Félix Sanz Roldán, los escritores Paco Cerdá, Andrés Trapiello y Sergio Vila-Sanjuan, los historiadores Juan Pablo Fusi, Julián Casanova y Fernando del Rey o el actor Juan Echanove.

Tras la renuncia de Uclés y Maíllo, Arturo Pérez Reverte y Jesús Vigorra han hecho público otro comunicado para defender las jornadas de Letras en Sevilla como "un foro de debates amplio, ecuánime, sin adscripción ideológica alguna, donde voces de diversas tendencias y sensibilidades han dialogado siempre en admirable armonía".

Los coordinadores del evento han explicado que el escritor fue invitado hace meses, aceptó la invitación y "conocía perfectamente la nómina de invitados y moderadores de los coloquios" y han calificado su anuncio de este domingo como "una imperdonable descortesía y un incumplimiento de su compromiso" y aseguran que es "un síntoma siniestro" de lo que las jornadas pretendían poner de manifiesto. "El sectarismo y la ignorancia de David Uclés son un claro indicio de que hay sectores ideológicos en España que no desean debates ni razones, sino simplezas demagógicas, trincheras de odio y desprecio que hagan imposibles diálogos, acuerdos o reconciliaciones".

Reverte y Vigorra aseguran que "con su descortés y censurable arranque de última hora, al que acaba de unirse a toda prisa y con descarado oportunismo Antonio Maíllo, coordinador general de Izquierda Unida, que fue invitado hace meses a las jornadas, aceptó intervenir y conocía perfectamente la nómina de participantes, confirma tristemente lo necesarias que son las jornadas anunciadas para esta nueva edición de Letras en Sevilla, y lo profundas que son las heridas donde algunos parecen cómodamente instalados".

https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2026/01/25/69763519e85ece82158b45a6.html

--

David Uclés se retira de un evento sobre la Guerra Civil por la presencia de José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros

Sergio C. Fanjul - El País - 25/01/2026

El escritor David Uclés ha anunciado en un vídeo para redes sociales que no participará en el evento '1936: La guerra que perdimos todos', coordinado por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, dentro del festival Letras en Sevilla, que se celebra del 2 al 5 de febrero en la capital andaluza.

El motivo es la presencia en el mismo cartel del expresidente del gobierno José María Aznar y el exsecretario general de Vox Iván Espinosa de los Monteros. “Vi que en el cartel, además de escritores o articulistas, figuraban políticos que han hecho zancadillas a valores democráticos y a medidas que nos conforman como una sociedad moderna y empática”, cuenta en conversación con este periódico el autor de 'La península de las casas vacías' y flamante ganador del premio Nadal.

Antonio Maíllo, coordinador de Izquierda Unida, también ha cancelado su asistencia, según ha anunciado en un comunicado en redes sociales, por no estar de acuerdo en cómo se han difundido los actos: da la impresión, a su juicio, de que los participantes comparten la tesis del título.

A Alberto Ruiz-Gallardón, exministro de Justicia, también en el cartel, le afea Uclés sus políticas con respecto al aborto. A Aznar, la guerra de Irak, “que tuvo consecuencias desastrosas”. A Espinosa de los Monteros, su pasado en un partido, Vox, “que hoy está amenazando la democracia y la tranquilidad en nuestro país, ya sea proclamando arengas xenófobas que acaban en episodios como el de Torre Pacheco, ya sea censurando actos literarios —como me pasó a mí en tres ocasiones—, ya sea queriendo quitar leyes a favor del derecho al aborto o del matrimonio igualitario, que tanto nos han costado. Tantísimas cosas atroces... Lo más grave: tejer una trama en TikTok para convencer a los adolescentes de que les voten, metiéndoles en la cabeza el Cara al sol”.

Uclés también tiene comentarios sobre el título del ciclo, que difunde la idea de que la guerra la perdieron todos los españoles, fueran del bando que fueran. “Creo que el título acertado hubiera sido la guerra que sufrimos todos, que es lo que yo defiendo en mi libro, donde trato la intrahistoria del conflicto. Pero no la perdimos todos. Ahí hay un matiz muy importante: la guerra la ganaron los mismos que la provocaron, y se lucraron de ella durante 40 años”, dice el escritor. “Ese título hace flaco favor a la memoria histórica del país y a lo que realmente ocurrió. Además da la impresión de que todos los que figuran en el cartel comulgamos con esa idea, como abajofirmantes, y sé de primera mano que no es así”. Para Uclés estos asuntos son especialmente sensibles, dada la temática de la novela que le ha catapultado al estrellato literario en tiempo récord, con más de 300.000 ejemplares vendidos en 28 ediciones. Entre los otros participantes en los actos se encuentran el historiador Julián Casanova, el periodista Edu Galán, el cineasta Alejandro Amenábar, el ministro Félix Bolaños, la socióloga Zira Box, el escritor Paco Cerdá, el actor Juan Echanove o la presidenta del Consejo de Estado Carmen Calvo. Uclés también pone el ojo en la paridad: 27 hombres y solo 6 mujeres.

En los últimos tiempos, Uclés ha estado en el centro de la polémica, de varias polémicas: por lo que algunos consideran su sobreexposición en eventos y medios; por su abandono de la red social X al considerarla un “nido de fascistas”; por su cambio de editorial, de Siruela a Planeta, al ganar el premio Nadal; y hasta por su característica boina. De hecho, el propio Pérez-Reverte, que coordina el acto, se pronunció en una entrevista en Canal Sur Radio sobre este asunto: ”Me parece un chico muy interesante, Uclés. Es listo, además. Es muy listo. Da la imagen de chico de pueblo, con la boina. Me cae bien, me cae bien", dijo el creador de 'El capitán Alatriste', que además alabó su novela.

¿Por qué aceptó Uclés participar en el acto? Lo achaca a la gran cantidad de peticiones con que el equipo de prensa de la editorial, y él mismo (que parece tener el don de la ubicuidad), tienen que lidiar. No dedicaron la suficiente atención a la naturaleza del acto antes de enrolarse: “Ahí entono el mea culpa”, concluye Uclés.

https://elpais.com/cultura/2026-01-25/david-ucles-se-retira-de-un-evento-sobre-la-guerra-civil-por-la-presencia-de-jose-maria-aznar-e-ivan-espinosa-de-los-monteros.html

Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra califican a David Uclés de «sectario e ignorante» ante su plantón en las jornadas Letras en Sevilla

Cristina Rubio - ABC - 25/01/2026

La Fundación Cajasol prepara su décima edición de Letras en Sevilla, un festival en el que autores e intelectuales debaten sobre política y otras aspectos de interés general. Unas jornadas que corren a cargo de Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra y que se celebrarán del 2 al 5 de febrero. Este domingo el escritor David Uclés que iba a participar en el encuentro titulado '1936: La guerra que perdimos todos' ha comunicado que no asistirá debido a que en esa misma jornada estarán «dos individuos», en alusión expresa al expresidente del Gobierno por el PP José María Aznar, además de presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES); y el exportavoz parlamentario de Vox y presidente de la plataforma Atenea, Iván Espinosa de los Monteros.

Un anuncio que no ha sentado bien a los organizadores del festival y ante el que Pérez-Reverte y Vigorra han emitido su propia respuesta cargando con el comportamiento de Uclés: «En las diez ediciones que hasta ahora llevan las prestigiosas jornadas de Letras en Sevilla, patrocinadas por la Fundación Cajasol, se han tratado diversos temas de alto interés, con presencia de personalidades de la Historia, la Política, la Literatura, el Periodismo y otras disciplinas sociales. El éxito de público y la repercusión mediática han sido siempre enormes, y una de las razones de ese éxito reside en que se trata de un foro de debates amplio, ecuánime, sin adscripción ideológica alguna, donde voces de diversas tendencias y sensibilidades han dialogado siempre en admirable armonía, exponiendo con plena libertad ante el público sus diversos y a menudo diferentes puntos de vista», empieza el escrito. «Ese, como siempre, es el planteamiento de la XI edición prevista para la primera semana de febrero, «¿La guerra que todos perdimos? 1936-1939», para la que han confirmado su asistencia diversas personalidades muy relevantes de la Historia, la Política, la Literatura y el Periodismo, para exponer su visión de la Guerra Civil desde todos los puntos de vista posibles y discutir sobre ella en su 90 aniversario, a fin de abrir un debate importante, documentado, civilizado, constructivo y necesario en este momento», continúa el comunicado de los periodistas.

Explican en el comunicado que David Uclés conocía «perfectamente» la nómina de invitados« y que su actitud, anunciar una semana antes de la celebración del evento que no participará por la presencia de personas ideológicamente opuestas a él además de ser una «imperdonable descortesía pone de manifiesto su sectarismo e ignorancia». «El escritor David Uclés, que fue invitado hace meses, aceptó la invitación y conocía perfectamente la nómina de invitados y moderadores de los coloquios, acaba de anunciar, una semana antes, que no asistirá porque entre ellos (una veintena de todas las tendencias políticas españolas) hay dos personas que ideológicamente están en posiciones ideológicas muy opuestas a las suyas. Ese anuncio, hecho público por David Uclés sin avisar previamente a los organizadores del acto, que se han enterado por algunos medios informativos, además de ser una imperdonable descortesía y un incumplimiento de su compromiso, es un síntoma siniestro, revelador, de lo que precisamente Letras en Sevilla pretende poner de manifiesto con esta su XI edición: el sectarismo y la ignorancia de David Uclés son un claro indicio de que hay sectores ideológicos en España que no desean debates ni razones, sino simplezas demagógicas, trincheras de odio y desprecio que hagan imposibles diálogos, acuerdos o reconciliaciones».

También hacen alusión a Antonio Maíllo, coordinador general de Izquierda Unida, que ha seguido los pasos de Uclés bajándose del cartel de ese mismo evento y que según apuntan Pérez-Reverte y Vigorra, también era conocedor de la presencia de Aznar y Espinosa de los Monteros. «Sin pretenderlo, David Uclés, con su descortés y censurable arranque de última hora (al que acaba de unirse a toda prisa y con descarado oportunismo Antonio Maíllo, coordinador general de Izquierda Unida, que fue invitado hace meses a las jornadas, aceptó intervenir y conocía perfectamente la nómina de participantes) confirma tristemente lo necesarias que son las jornadas anunciadas para esta nueva edición de Letras en Sevilla, y lo profundas que son las heridas donde algunos parecen cómodamente instalados, como si las necesitaran abiertas para vivir en ella y de ellas. Confiamos en que los posibles lectores presentes o futuros de David Uclés tomen buena nota de todo esto», concluyen.

https://www.abc.es/sevilla/cultura/arturo-perez-reverte-jesus-vigorra-ante-planton-20260125173449-nts.html






https://www.elespanol.com/el-cultural/letras/20260126/perez-reverte-llama-sectario-ignorante-ucles-renuncia-participar-jornadas-guerra-civil/1003744103850_0.html


https://www.elindependiente.com/tendencias/2026/01/26/david-ucles-al-choque-con-perez-reverte-tras-apearse-de-sus-jornadas-sobre-la-guerra-civil-en-sevilla/







20 enero 2026

Pérez-Reverte presenta en 'La mañana de Andalucía' la nueva edición de 'Letras en Sevilla'


Canal Sur - 20/01/2026

Arturo Pérez-Reverte ha presentado en 'La mañana de Andalucía' la undécima edición de las jornadas 'Letras en Sevilla', que se celebrarán en la Fundación Cajasol del 2 al 5 de febrero. Bajo el título '1936, la guerra que todos perdimos', el evento coincide con el 90º aniversario del inicio de la Guerra Civil española y busca establecer un debate serio antes de llegar al centenario del conflicto.

El escritor ha destacado que esta edición contará con una novedad: proyecciones de cine por las mañanas que mostrarán visiones de ambos bandos, seguidas de sesiones de debate por las tardes a partir de las 18:00 horas. El autor ha subrayado que el objetivo primordial es recuperar un discurso ecuánime sobre la contienda, lamentando que actualmente la política utilice la Guerra Civil como un "arma arrojadiza" de forma partidista. Pérez-Reverte defiende la necesidad de escuchar a los protagonistas reales y comprender que en el frente había "personas admirables en ambos lados", atrapadas en una catástrofe común. "La política exige trincheras y barricadas y la Guerra Civil la están recuperando unos y otros de una manera absolutamente vil", afirma el académico, señalando que las jornadas pretenden devolver la mirada intelectual y serena frente al simplismo de "buenos y malos".

El programa de esta nueva edición reúne a personalidades de diversos ámbitos, desde historiadores de prestigio como Juan Pablo Fusi y Enrique Moradiellos hasta figuras políticas de diferentes espectros como José María Aznar, Carmen Calvo, Alberto Ruiz-Gallardón y Félix Bolaños, entre otros. Además, participarán escritores como David Uclés o Luis Mateo Díez y cineastas como Alejandro Amenábar, cuya película 'Mientras dure la guerra' fue elogiada por el autor por su valentía al abordar la figura de Unamuno con "objetividad".

El autor reflexiona sobre la utilidad de la cultura en tiempos de crisis. Entiende que el conocimiento y la educación funcionan como un "psicólogo" que permite al ser humano interpretar la hostilidad del mundo y asumir los golpes de la vida con naturalidad. En este contexto de resistencia y lucidez, también hizo una defensa del humor y la falta de corrección política, poniendo como ejemplo las chirigotas de Cádiz por su capacidad de convertir "lo más oscuro de la vida en algo convivible a través de la risa".

Pérez-Reverte resalta que 'Letras en Sevilla' es un espacio único capaz de sentar a personas de ideologías opuestas para hablar de libros e historia con respeto.

Vídeo:

https://www.canalsur.es/radio/perez-reverte-presenta-en-la-manana-de-andalucia-la-nueva-edicion-de-letras-en-sevilla/2236279.html

https://x.com/CanalSurRadio/status/2013556274181419045

19 enero 2026

Los vinos del Capitán Alatriste de Pérez-Reverte que aún se pueden beber

Adrián Roque - La Vanguardia - 19/01/2026

Son muchas las personas en nuestro país que han disfrutado de las novelas del Capitán Alatriste, escritas por Pérez-Reverte, en un intento histórico de narrar cómo era la España real del siglo XVII a través de un espadachín ficticio (que, además, sacó su octava entrega el pasado noviembre). Casualmente, en sus aventuras y desventuras reconocemos en Diego Alatriste una necesidad casi preocupante de ahogar sus penas en la taberna del Turco con su amigo, afianzado a la bota de vino más que a la poesía, Francisco de Quevedo.

Pero para Pérez-Reverte crear las novelas de su protagonista no era una mera invención de ficción. En ellas, el vino no es un detalle ambiental ni un mero "atrezzo" de época. Es carácter, es atmósfera y es una gran verdad histórica. Cuando el autor menciona qué vino en concreto beben y con qué botellas brindan sus personajes no está haciendo guiños al azar: está señalando qué se bebía, dónde y quién en el Madrid del siglo XVII. Y eso, para el lector atento, dice mucho más de las páginas que incluso la trama.

En la taberna del Turco —uno de los epicentros literarios del universo Alatriste— aparecen nombres concretos, vinos reales conocidos por cualquiera que pisara una tasca madrileña en tiempos de los Austrias. En la época de los noventa, cuando el escritor empezó a publicar las novelas de Alatriste, todavía existían grandes vinos que él mencionaba en las aventuras. 

La juventud cercana a las ciudades que se describían en las andanzas del protagonista y su escudero hacían rutas para descubrir los territorios y probar las tabernas y vinos que el personaje probaba. Yedra Núñez, por ejemplo, que se crio en La Adrada leyendo las novelas de Reverte y se independizó en Valdemoro en su juventud, lo cuenta: “Fue increíble poder vivir en el lugar del que salía el vino favorito del Capitán Alatriste. ¡Siempre hablaba de lo bueno que estaba el vino de Valdemoro en sus novelas!”.

Y no fue azar ni licencia literaria. Valdemoro fue durante siglos uno de los grandes proveedores de vino de Madrid. Su cercanía a la capital lo convirtió en un enclave estratégico para abastecer tabernas, mesones y casas particulares. No hablamos de vinos finos ni pensados para el lucimiento, sino de vinos recios, tintos, de consumo diario, hechos para saciar más que para impresionar. Y es que cuando Pérez-Reverte escribe «el vino de Valdemoro, el moscatel, o el oloroso de San Martín de Valdeiglesias» está trazando un mapa social del beber. El vino de Valdemoro es el vino del pueblo llano, del soldado, del buscavidas. El que corre por las jarras sin ceremonia, el que mancha manteles y lenguas. Un vino directo, sin metáfora posible: como la vida del propio Alatriste. Por desgracia, las bodegas de Valdemoro fueron cerrando a lo largo del siglo XX y los viticultores se vieron obligados a trasladar su producción a pueblos como Noblejas. La propia revista local de la ciudad de Valdemoro cuenta que fue así, “a excepción de una pequeña viña ubicada en la calle Libertad, donde la familia Figueras continuó produciendo vino por los métodos que hemos conocido hasta el año 2001”. Por eso, leer Alatriste sabiendo esta situación cambia la percepción del personaje. No es un héroe romántico; es un hombre curtido, acostumbrado a vinos ásperos y decisiones aún más duras con las que, si bien a día de hoy no pueden saborearse, el lector puede hacerse una idea. 

Muy distinto es el caso del vino de San Martín de Valdeiglesias. Esta zona, situada al suroeste de Madrid, ya gozaba en el Siglo de Oro de una notable fama vinícola. Y así se describe en los libros. No es un vino de bota para saciar el apetito, sino vinos más potentes, más alcohólicos y algo más peligrosos si se abusaba de ellos. Y ahí entra la literatura con toda su ironía. En una de las escenas más celebradas de la saga, leemos: «Cada vez que a don Francisco se le iba la mano con el vino de San Martín de Valdeiglesias —lo que ocurría con frecuencia—, se empeñaba en tirar de espada». Aquí el vino deja de ser bebida para convertirse en detonante narrativo. El vino de San Martín de Valdeiglesias explica al personaje tanto como sus versos. Francisco de Quevedo, pasado de copas, pendenciero, brillante y excesivo, es inseparable del vino que bebe. No es casual: estos vinos eran conocidos por “subir rápido”, por desatar la lengua… y el ingenio, como se demuestra en las páginas de Pérez-Reverte.

Afortunadamente, beber vino de San Martín de Valdeiglesias a día de hoy no es una misión imposible, como sí es el de Valdemoro. Si eres un verdadero fanático de las aventuras del Capitán Alatriste o de los versos del siglo de Oro, ten por seguro que puedes intuir a lo que sabían las copas de Lope, Quevedo o Góngora, y es que todavía puedes disfrutar de bodegas de San Martín como Las Moradas, con su vino Las Luces, “un vino muy complejo, redondo y equilibrado de garnacha tinta centenaria”; o la bodega Marañones, con el vino que le viene al pelo a un espadachín a sueldo como Alatriste, el 30.000 Maravedíes, “el carácter frutal y más delicado de la garnacha que nace en Gredos, reflejo en botella de la riqueza y diversidad de sus suelos”.

Entender qué vinos se bebían en el Madrid del XVII es otra forma de leer. El vino marca la clase social, el carácter, el estado de ánimo y hasta el ritmo de las escenas. En Alatriste, el vino no embellece: revela. Hoy, cuando hablamos de maridar libros y vinos, solemos hacerlo desde el juego contemporáneo. Pero en esta saga el maridaje ya estaba ahí, incrustado en la historia.

Leer a Alatriste con un tinto potente —pensando en Valdemoro— o con un vino de carácter como los que siguen latiendo en San Martín de Valdeiglesias, no es un capricho: es una forma de entrar en el texto por la puerta correcta. Porque a veces, para entender de verdad un libro, hay que beber lo que bebían sus personajes. Y en el Siglo de Oro español, el vino hablaba tan alto como la espada.

https://www.lavanguardia.com/comer/beber/20260119/11441580/populares-vinos-capitan-alatriste-perez-reverte-increible-vivir-lugar-salia-vino-favorito-personaje-cdv.html

18 enero 2026

Un golpe sobre la mesa de la Real Academia: polémica sobre la lengua, entre “el guasap” y “la Inquisición”


José Claudio Escribano - La Nación - 18/01/2026

Arturo Pérez-Reverte, el celebrado autor de la serie de aventuras del Capitán Alatriste y de una copiosa obra que incluye 'Una historia de España' y 'El problema final', veterano corresponsal de guerra y colaborador regular de 'La Nación', ha golpeado en protesta y advertencia sobre la mesa augusta de la Real Academia Española (RAE). 

Esta vez lo ha hecho sin el casco protector del periodista que corre una vez más hacia la primera línea de fuego y ya oye la primera ráfaga de disparos hacia su cabeza. Lo ha hecho como escritor y académico que grita (un grito controvertido y arrojado de la prosa) el desencanto por una laxitud que atribuye a la mayoría de sus pares. Los acusa de legitimar los usos lingüísticos “de un tuitero analfabeto o de un folleto farmacéutico mal traducido” y de anteponerlos a la autoridad de los maestros de la lengua, vivos o muertos. Ha usado pólvora de munición de guerra, no de pirotecnia, y la contestación comienza a llegar de igual manera.

Pérez-Reverte ha hecho crujir la mesa de la Academia desde la calle, al descampado, para que todo el mundo lo oiga y se entere de lo que a su juicio ocurre adentro, alrededor de aquella mesa a la que tienen derecho a sentarse los jueves 46 eminencias de la lengua. Lo hacen en el recinto de la RAE en Felipe IV, número 4, con el Museo del Prado de un lado, y el más que centenario Hotel Ritz del otro, desde hace años rebautizado con el pasmoso nombre, para los madrileños más tradicionalistas, de Mandarín Oriental Ritz. Esta referencia lateral sobre el más copetudo de los hoteles de Madrid, que seguirá siendo “el Ritz” por más que le hayan rediseñado la etiqueta, está lejos de ser ociosa. Concierne a la forma arrolladora en que todo se ha transformado en las últimas décadas, en particular en cuanto a las formalidades de comunicar y de entrecruzar culturas. El fenómeno asoma su hilacha perturbadora en la polémica arriesgada que ha abierto esta semana uno de los grandes escritores de España.

Pérez-Reverte ha empezado a pagar el precio por haber desafiado la conveniencia tácita, y de apego riguroso en las academias desde tiempo inmemorial, de andar en puntas de pie: silenciosas, cautas, prudentes, circunspectas, al punto de haber llevado a Chesterton a recordar que para algunos de sus pares ingleses aquellas pertenecen más bien a un paraíso plagado de carteles de prohibido pisar el césped. Pues bien: con otras controversias como esta las academias podrían desplazarse desde el paraíso a espacios mundanos preparados para el entrevero dialéctico en la plaza pública, como ha sido el Speakers’ Corner del londinense Hyde Park.

La RAE ha sido arrastrada a un jaleo entre principios y procedimientos lingüísticos, a pesar de que hace mucho más que aprobar o desechar vocablos. Realiza una tarea múltiple, entre las complejidades de la lexicología, la ortografía, la gramática, la filología, la fonología, y demás. Por añadidura, evacúa día a día decenas y hasta cientos de consultas de todo el mundo. Hace sus tareas en coordinación permanente, desde principios del siglo XXI, con las otras veintidós academias de naciones donde el español es la lengua madre.

Ayer, en el suplemento 'Ideas', volvimos a leer el artículo de Pérez-Reverte publicado originalmente en 'El Mundo', de Madrid. Sabemos por vías privadas que el autor no se siente en conflicto con el presidente de la RAE, Santiago Muñoz Machado, que es lo primero por lo que se ha indagado en los cotilleos literarios maldicientes de Hispanoamérica, pero a este no le ha gustado nada lo que aquel ha hecho. Puede haberle alcanzado a Muñoz Machado, tan amigo de los argentinos, alguno de los mandobles de Pérez-Reverte dirigidos a la mayoría de sus colegas en la corporación fundada 1713 en tiempos de Felipe V, a fin de que velara por la prestancia y unidad de la lengua. Pérez-Reverte deja a salvo su reconocimiento por la valía de la actual conducción integral de la RAE. Es más: cuando los funcionarios del Instituto Cervantes, que dependen de los ministerios de Asuntos Exteriores y de Cultura, han atacado a Muñoz Machado en lucha sorda por convertirse en los reales guardianes de la lengua, en lugar de hacer que ese instituto actúe como homólogo de la Alianza Francesa o de la Dante Alighieri para lo que fue concebido, Pérez-Reverte intervino en apoyo del presidente de la RAE.

Aunque no lo haya dicho expresamente, Pérez-Reverte ha explotado, si es que alguien puede explotar, en su doble condición de escritor y de periodista; o, para unificar categorías, en el carácter indiscutido de hombre de la cultura. Cualquier periodista de raza ha de sentirse interpretado por algunas de las admoniciones que ha hecho públicas a una academia que observa descompensada en favor de los filólogos y otros administradores del idioma, y en disfavor de los creadores más respetables de la lengua.

Los dos grupos están lejos de ser compactos, lo ha reconocido su artículo. Eso es tan evidente como que Pérez-Reverte añora la presencia de Javier Marías y de Mario Vargas Llosa, dos escritores de fama mundial, prosa prodigiosa y, a los efectos de la campaña en que se ha empeñado, sin pelos en la lengua. Cree que de estar vivos podrían haberlo acompañado en la lucha emprendida. Pérez-Reverte está, sin embargo, lejos de sentirse en soledad. Entre las filas ahora algo raleadas de los académicos de igual condición, o sea, escritores y periodistas, puede contar con la cercanía, pero no necesariamente con el acuerdo por lo que se sabe de lo sucedido este último jueves en la sesión privada, de Luis María Ansón, Juan Luis Cebrián, Álvaro Pombo, José María Merino, Luis Mateos Diez, Soledad Puértolas, Clara Sánchez, el helenista Carlos García Gual, y claro, Javier Cercas. Lo que ha de estar percibiendo Pérez-Reverte es que en el peso de las gravitaciones verdaderamente efectivas la línea de gravedad se ha deslizado en los últimos tiempos hacia la vereda de quienes son considerados los técnicos del lenguaje: Ignacio Bosque, Salvador Gutiérrez, Guillermo Rojo, José Antonio Pascual, Pedro Álvarez de Miranda, entre otras personalidades relevantes.

Así las cosas, lo que Pérez-Reverte imputa a la corriente a su juicio dominante en la Academia es la tendencia a aceptar todo lo que viene de la calle, sin frenos u orientación que moderen modernismos innecesarios, vulgaridades, y hasta errores. Quienes conocen al escritor de 'La Reina del Sur' saben que aún lo atragantan decisiones como la de que la Academia haya aceptado legitimar “álgido”, en el carácter de dicho sobre un momento o período crítico o culminante (candente), cuando toda la vida fue lo que sabíamos: un sinónimo de frío.

Las denuncias de Pérez-Reverte han repercutido también en otras de las academias, entre ellas la argentina, que comparten activamente desde comienzos del siglo XXI la máxima con la que se fundó la Academia de “limpiar, fijar y dar esplendor” a la lengua que hablamos y escribimos. Incomodó, en principio, a los académicos argentinos consultados el modo en que Pérez-Reverte irrumpió en público, pero anida entre ellos la esperanza de que el escándalo de sus palabras constituya el disparador de una política en adelante más cautelosa en la aprobación de voces discutibles. Nada agrega, por cierto, a la belleza de la lengua que se haya españolizado el anglicismo “whatsapp”. Ahora podemos escribir indistintamente “guasap” y “whatsapp”, aun con la desventaja para aquel de que al leerlo golpea en los ojos como un gazapo.

Con la irreverencia de la estudiantina de la que formábamos alegremente filas en épocas de juventud hubo un tiempo de preguntar con qué detergente fregaban los académicos en el afán de conferir pulcritud al idioma. Pérez-Reverte ha salido con rudeza al ruedo para referirse a eso mismo, pero con el rigor, por discutible que haya sido, del profesional consagrado, no con las desaprensiones de la muchachada. En su artículo destila bronca porque la Academia, en su opinión, se ha desentendido en demasía de la máxima de limpiar, fijar y dar esplendor a la lengua.

Pérez-Reverte ha ido lejos con palabras que llegan más hondo al espíritu de un viejo periodista de lo que acaso imaginara: “La presión del clic, la velocidad de la publicación y la precariedad laboral han erosionado el cuidado del idioma”. Y lo ha dicho, además, objetando que la Academia haya hecho poco para encarrilar por mejores sendas el fenómeno. Tal enjuiciamiento ha sido como un disparo que alcanza, en el rebote inevitable, el corazón siempre expuesto a cielo abierto de los medios de comunicación. El clic de las convocatorias algorítmicas presiona también entre nosotros, don Arturo. Cuantos más clics sobre el título de una noticia desplegada en las pantallas del mundo virtual, y no necesariamente virtuoso, más incentivos para insistir con esa u otras noticias de igual índole. Pareciera que fuera desdeñable que carezcan muchas veces de otro mérito que el interesar al mayor número de gentes con tal de que al final conquisten, en gran emulación en cadena, a cientos, a miles de clics más en un fragoroso cliqueo.

El prodigio de esa naturaleza se explaya en una retroalimentación incesante, y a menudo perversa, entre editores y lectores. El problema es que la opinión aprobatoria de la mayoría no asegura que sea la más razonable y certera sobre la real trascendencia de las informaciones que se divulgan. Anotarlo no significa ignorar que estas deban impregnarse con la sal y pimienta que generen, en proporción adecuada, interés por los contenidos. Un alto número de clics puede estimular a que se insista con infortunios que deriven en gigantescos equívocos de los que el periodismo profesional se cuidaba de caer en un pasado más precavido, exigente, riguroso. Basta observar la reiterada, abrumadora presencia, en palabras e imágenes, de sujetos desprovistos de solvencia moral, artística o deportiva suficiente y a los que el periodismo-espectáculo eleva en la actualidad a la azarosa condición de "influencers".

En este mundo de hoy un tipo puede correr carreras de Fórmula 1 a lo largo del año. No arañar el podio en ninguna competencia ni obtener un solo puesto medianamente destacado; provocar, incluso, consternación hasta por los riesgos para su propia constitución física a raíz de tanta insistencia en llevarse empalizadas por delante y suscitar, sin embargo, en los comentarios generales la simpatía eufórica, y recibir laureles, en otro tiempo destinados al círculo estricto de los verdaderos campeones.

La parodia es hija descarriada de las posibilidades, en otros campos enriquecedoras del conocimiento social, que han abierto las tecnologías aplicadas a la comunicación. Cuantos más clics, más se remacha el clavo de un tema con todos los dilemas que plantearía no hacerlo. Y si es esto parte, como creemos, de las patologías implícitas en la denuncia de Pérez-Reverte, bienvenida la clarinada.

Pérez-Reverte reflexiona sobre el asunto cuando inquiere qué ha hecho la Academia para contener las tendencias impulsadas en la contemporaneidad por la alianza entre la tecnología y el "marketing" en situaciones desprovistas de otro objetivo social que el de acrecentar las audiencias: “Un tertuliano (un panelista de segundo o tercer orden), youtuber e influencer analfabetos pueden tener más influencia lingüística que un Premio Cervantes”, se lamenta el escritor. En los versos de Discépolo en “Cambalache” (1934) el lamento vendría a ser así: “Todo es igual, / nada es mejor, / lo mismo un burro que un gran profesor. / No hay aplazaos ni escalafón… / Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, / da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón”.

La cantidad de clics nada confirma sobre la verdadera importancia de una noticia. Tampoco garantiza nada bueno la magnitud del tiempo que un televidente se detiene ante alguno de esos programas que sin prejuicios descerebran a pobres gentes que inocentemente aceptan que las descerebren. Son datos que nada de provechoso agregan a lo que debería ser la perspectiva sacralizada del periodismo de propender esencialmente a la difusión de cuestiones de interés público. De manera que nos ha tocado nuestra parte en la recriminación que Pérez-Reverte ha hecho en términos directos a la cofradía intelectual que integra desde hace veintitrés años. Ocupa, al margen de un núcleo duro de no menos de ocho filólogos que han sido los destinatarios directos de la filípica urbi et orbe, el sitial “T” de la academia.

Nuestro colaborador imputa a la RAE estar hoy más pendiente del lenguaje de las redes, “diseñadas para impactar y no para pensar”, que de lo que pudieran haber escrito Cervantes, Calderón, Lope de Vega, Borges o Vargas Llosa. Contrasta el lenguaje de estos gigantes de la lengua con el de las redes, “fragmentario, caótico, vulgar, erróneo”. Pérez-Reverte se queja, también, de una supuesta pasividad de la Academia frente al lenguaje inclusivo, pese a que aplaude lo hecho por esta en respuesta a las posiciones más extravagantes en materia de género, como las que procuraron poner de moda en la Argentina las voces rectoras de la cultura kirchnerista. Habla, en el fondo, de los abismos de los que todos hemos hablado en algún momento sobre sociedades que ahora se encuentran (en Europa, en Estados Unidos, aquí mismo) en un giro de tendencias que ya se verá cuánto perdura.

La RAE ha tomado nota de los razonamientos públicos del escritor nacido en Cartagena y ha anunciado que se abrirá un debate a fin de introducir con urgencia las correcciones que correspondan a su labor. Ha preguntado también, con filo irónico, cuántos académicos acompañan a Pérez-Reverte en su posición sobre los temas que ha ventilado. No le falta humor a la Academia: ha proclamado que “arancel” ha sido la palabra de 2025.

Este escritor de 74 años propugna un debate que haga entrar en razones a colegas a quienes imputa hacer de la Academia una escribanía limitada a registrar lo “que se repite en periódicos mal escritos, titulares apresurados, tertulias descuidadas o redes sociales”, en lugar de sustentarse más en la autoridad de escritores, filólogos y creadores que han trabajado la lengua con rigor. Entre las denuncias, Pérez-Reverte llama la atención ante lo que observa como una falta de liderazgo frente a la avalancha de anglicismos y tecnicismos innecesarios, que empobrecen el léxico español. Ahora bien, ¿cabía denunciar a una o más academias o cabía exasperarse ante el balance histórico de lo que han producido las sociedades que comparten el español como lengua madre? 

Hace largo tiempo escuché, precisamente en la RAE, en Madrid, a un interlocutor que decía con absoluta crudeza: “Nadie es nada en ciencia si no publica en inglés”. Nadie lo contradijo. El artículo de Pérez-Reverte en 'El Mundo' coincidió con la divulgación de 330 vocablos aprobados por la RAE en consulta con las otras academias de la lengua. Ignoramos si el articulista ha apuntado en su filípica contra estos extranjerismos que acaban de legitimarse: “mailing”, correo masivo; “hashtag”, etiquetas de identificación en las redes sociales; “gif”, formato de imágenes animadas que acompañan los chats.

¿Cómo volver atrás, cuando estos anglicismos han tomado nuestra ciudadanía lingüística hace una eternidad, pues maduraron vertiginosamente por la dinámica natural de los fenómenos tecnológicos? Ya teníamos, oh, sí, “jipi”, por "hippie", y “bluyín”, por "blue jean". En su última tirada, la Academia registró la voz “loguear”, por acceder a un sistema, pero dejó una vez más relegado a nuevos exámenes la acción de “googlear”, seguramente una de las de mayor imperio en la vida cotidiana.

-Che, ¿qué sabés de Napoleón?

-Googlealo -contesta el otro, sin dar vuelta la cabeza.

Apuesto a que Pérez-Reverte no se habría jugado en favor de “güisqui”, aceptado por la RAE desde la vigésima edición del diccionario, de 1984. ¿Quién de nosotros bebería, comentábamos con gravedad en una charla de estos días con Juan Luis Cebrián, académico, exdirector de El País, de una botella en cuyo marbete se leyera “Güisqui”, en lugar de Whisky? Convinimos en que ninguno de nosotros tomaría un trago de “güisqui”. Me reservé de confesar que no sabría qué hacer de hallarme ante una botella del destilado de tono más fuertemente ahumado en gusto y sabor de los que conozco entre los procedentes de Islay, en el sudoeste de Escocia, donde se producen los whiskies afamados por la incidencia peculiar de la turba quemada sobre la cebada malteada. Queremos suponer que a fin de evitar este tipo de dilemas de la debilidad humana la Academia terminó incorporando “whisky” en el corpus de su diccionario, y en carácter de extranjerismo.

Este será un año de acontecimientos fuera de lo ordinario en la vida de la Academia, no solo por los sobresaltos que ha producido Pérez Reverte. En 2026 se cumplen los trescientos años del Diccionario de autoridades de la RAE. Fue una primera y y admirable obra para su tiempo, como que se editó con citas ejemplificadoras del significado de los vocablos, al estilo del celebrado Diccionario del español actual, de Manuel Seco, que se publicó en el siglo XX. Hacia fines de año, como parte de las celebraciones, la RAE publicará en papel la vigésima cuarta edición de su diccionario. No lo hacía desde 2014, cuando editó la vigésima tercera edición. El tiempo no vuelve atrás: la edición en papel será complementaria, y no al revés, de la versión simultánea digital, que abarcará un contenido más amplio.

Los eruditos del Instituto Lexicográfico de la Academia, con Elena Zamora a la cabeza, han retenido cientos de voces nuevas que podrían haber acompañado a las que se han difundido ahora. Los ha decidido por la procrastinación, como se dice ahora sin rubor en lugar de postergación, la voluntad de consolidar la masa crítica de novedades que se difundirán hacia fines de año con la edición histórica del vigésimo cuarto diccionario. Entre las incorporaciones que la RAE ha hecho conocer en estos días figuran voces y acepciones provenientes de diversos espectros:

“Farlopa”: dosis de una droga o sustancia.

“Brutal”: por magnífico o maravilloso (infaltable en tertulias de bares chics de Recoleta, ¿verdad?).

“Exoesqueleto”: cobertura protectora de insectos, de invertebrados, como caparazón de crustáceos (en los cangrejos, por ejemplo).

“Biobancos”: repositorios o muestras biológicas con fines de diagnóstico o investigación.

“Narcoléptico”: que sufre de accesos irresistibles de sueño profundo.

La vigésima cuarta edición del diccionario contendrá no menos de 42.800 sinónimos o palabras afines e incluirá unos 95.000 vocablos. Las reglas de acepción serán, en lo esencial, las de siempre: que una voz haya estado en uso un tiempo razonablemente prolongado y dentro de un espacio territorial de dimensiones definidas, como puede ser un país o la región del Río de la Plata. Cuando se requieren otras exigencias sobreviene el riesgo de que le endilguen a uno querer que la Academia se convierta en otra Inquisición, como han dicho fuentes del cuerpo sin identificarse, en respuesta a Pérez-Reverte. Podrían decir algo más duro si se agigantara la ola de disconformidades en formación por el artículo.

La lengua es un cuerpo vivo por naturaleza, eminentemente popular y plástico, y si Pérez-Reverte lo olvidara su causa estaría perdida; la lengua es refractaria a las discrecionalidades académicas, pero reclama reglas que aseguren la lógica interna de su estructura y una autoridad que legitime lo que de todos modos seguirá diciéndose en la calle mal que nos pese.

El español que se habla hoy no es el español que hablaron Cervantes o Quevedo. Pero si por encima de los cambios sucesivos ha preservado una unidad que impresiona frente a la balcanización de otros idiomas es evidente que ha sido por el genio de haber propendido la Academia al ideal en que ha perseverado durante tres siglos: el de su homogeneidad, allí donde se hablara. Integramos así, desde un confín del mundo, una comunidad planetaria de 600 millones de hispanohablantes. Ahí reside, como razón indiscutible, la grandeza de la lengua que nació en Castilla, en el Medioevo, como embrión del latín vulgar.

https://www.lanacion.com.ar/cultura/un-golpe-sobre-la-mesa-de-la-real-academia-polemica-sobre-la-lengua-entre-el-guasap-y-la-inquisicion-nid18012026/

17 enero 2026

¡Uno para todos!

Javier Sánchez Bernal - buhardilladetristan.wordpress - 17/01/2026

¡Por fin, tras catorce larguísimos años de espera, el pasado mes de septiembre de 2025 Arturo Pérez-Reverte nos permitió reencontrarnos con el Capitán Alatriste! Como gran aficionado a la saga —no me resulta fácil expresar al visitante de este blog cuánto ha marcado mi vida como lector esta serie de novelas—, decidí, un par de días después del lanzamiento de esta novedad, comenzar por releer las siete entregas anteriores y, una vez finalizadas, enlazar con 'Misión en París'. Ello porque quería empaparme nuevamente del universo Alatriste, refrescar escenas, personajes y sensaciones antes de sumergirme en esta nueva intriga alatristesca —¡quién sabe si será la última!—.

A pesar de las dudas que, durante años, el propio Pérez-Reverte expresó sobre retomar estos personajes tanto tiempo después, lo primero a destacar es que nos encontramos ante un ‘Alatriste’ (entiéndase, la novela) reconocible; lo mismo podría decirse de su protagonista, quien, si bien más reflexivo, más cansado y más amargo, mantiene su vigor de espíritu y la fidelidad a su personal código de honor. También es apreciable la evolución de Íñigo, del infante que admira a su amo al joven que, consciente y bregado en batalla —nunca expresado de modo más literal—, recela de las sombras que va descubriendo en el capitán.

Me ha llamado poderosamente la atención la tensión continua que se respira en la obra entre el pasado y el presente. Desde luego, parece ser algo más que un recurso narrativo por parte de Pérez-Reverte —orientado, a buen seguro, a traer de vuelta al lector al universo alatristesco—: la aparición del duque de Buckingham; el nombre y el recuerdo de esa mujer de antaño que todavía atormenta a Diego Alatriste y la relación de aquélla con el nuevo personaje, Juan Tronera; la irrupción en París de Angélica de Alquézar… el tono oscuro de tales escenas parece recordar al lector que el destino de estos héroes está escrito, por más tiempo que pase y más lejos que se encuentren. ¿Lo anterior es, además, un aviso del autor acerca de la posibilidad de que la saga se haya cerrado ya Pues vuestra excelencia, señor duque, sabrá qué hace con sus deudas. Si las paga o no.

Respecto de la trama, con ánimo de no espoilear demasiado, sólo destacaré que la incorporación de los mosqueteros me parece un acierto pues, sin llegar a convertirse en villanos, aportan un contrapunto que genera ritmo y profundidad al entramado. No me resisto a resaltar que las señales de fatiga que comienza a lanzar Alatriste cristalizan en que, por primera vez —si la memoria no me falla—, el duelo protagonista con la espada no lo librará el capitán —quien, a pesar de la guerra fría con Athos, no llega a batirse a solas contra él—, sino Íñigo, al danzar de aceros con D’Artagnan. En este punto, y por afilar algún punto débil del relato, sorprende que la misión que lleva a la capital gala a los espadachines no se revele hasta bien entrado el nudo de la narración y, quizás por las altas expectativas que se van generando, el planteamiento y resolución de ésta me resultó en cierta medida descafeinado: Alatriste y los suyos vuelven a fracasar, como ya sucediera en la aventura anterior, y, de nuevo, terminan desamparados y a su suerte.

La que aparece completamente revitalizada es la conexión de amor-odio entre Íñigo y Angélica. Aquellos ojos como el cielo frío de Madrid vuelven a zaherir el ánimo del joven vascongado. La atracción fatal que ambos se profesan nos transporta, de forma inexorable, a caricias pasadas y a cicatrices todavía frescas; a aquella burbuja en la que los dos se refugian cuando están juntos, sin importarles de dónde vienen ni hacia dónde van.

—Quieren casarme, Íñigo.

—¿Es alguien a quien yo pueda matar?

Por lo que respecta a cuestiones más de índole formal, el lenguaje utilizado mantiene los rasgos esenciales del llamado "alatristés", esa suerte de habla propia de estas novelas revertianas, si bien se percibe una suave evolución, quién sabe si, como ha subrayado el escritor, por la necesidad de conectar con una nueva generación de potenciales lectores. También este libro goza de las ricas descripciones a las que Pérez-Reverte nos tiene acostumbrados, en especial de las escenas de espada y daga.

Como última reflexión, reconozco que la espera ha merecido la pena. Poder disfrutar de este nuevo ‘Alatriste’ es como recibir al hijo pródigo tras un largo invierno de penurias y desazón. Y así, por su estética cuidada y por transportarme, más de una década después, a uno de mis hogares literarios, esta novela obtiene, en la Buhardilla de Tristán, la mención de recomendada.

https://buhardilladetristan.wordpress.com/2026/01/16/uno-para-todos/

Segundos #PremiosZenda: 23 recomendaciones para 2026


Rogorn Moradan - zendalibros.com - 17/01/2026

Al igual que ocurrió durante el acto de entrega de los primeros premios Zenda en enero de 2025, doce meses después, en la segunda ceremonia, también se dejo un hueco para que los entregadores de cada galardón tuvieran la ocasión de acercarse un momento al micrófono para recomendar libros a los espectadores antes de dejar paso a cada uno de los premiados. Aquí está la lista completa, en el orden en el que se hicieron desde el escenario.

José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid: Los tres mosqueteros, en edición de Zenda, y Puro fútbol, colección de cuentos de Roberto Fontanarrosa.

Soledad Puértolas: Voy a recomendar un libro de una rusa de nombre impronunciable, pero que firma con el facilísimo nombre de Teffi, y que se titula Memorias: De Moscú al mar Negro, publicado por Libros del Asteroide.

Clara Sánchez: Para celebrar el centenario de Mercè Rodoreda, yo creo que mencionaré dos de sus libros, La plaza del diamante y Espejo roto.

Félix Bolaños, ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes: La liebre con ojos de ámbar, de Edmund de Waal y, dado que estamos dando un premio de poesía, Viaje hacia la sombra, de Joan Margarit.

Antonio Lucas: Como la poesía siempre es poco, yo voy a insistir con la poesía también, con un texto en prosa fundamental para entender al menos una parte de la obra de nuestra premiada de hoy, Chantal Maillard: Diario de Benarés.

Julia Navarro: Como el alcalde ha recomendado dos libros, yo voy a seguir por el camino que ha abierto: Íntima Atlántida, de Anna Caballé, una biografía de Rosa Chacel absolutamente maravillosa, con la que me he dado cuenta de que no sabía nada en realidad sobre ella y gracias a la que he descubierto a una mujer fascinante. Y luego, dos libros en uno: Gracias: Cincuenta años después y Te dejo, amor, en prenda el mar, ambos de Carmen Riera.

Fernando Bonete: Supongo que me tocaría recomendar las memorias de Leticia Valle, pero estando aquí su biógrafa recomendaré Sinsonte, de Walter Tevis, un libro en el que veremos que si el mundo se acaba alguna vez no será por los robots, las máquinas o la inteligencia artificial sino porque decidimos abandonar el fondo de lo humano.

Fernando Belzunce, director editorial de Vocento: Yo querría recomendar Seismil, de Laura C. Vela, un librito tan breve como duro. Todavía sigo impactado tras su lectura.

Leandro Pérez, director de Zenda: Quiero recomendar La tentación del fracaso, de Julio Ramón Ribeyro y pedir a alguno de los editores aquí presentes que publiquen sus diarios, todavía inéditos.

Miguel Rellán: Mi recomendación: El verano de Cervantes, de Antonio Muñoz Molina, un hermoso canto a la vida y a la lectura, especialmente del Quijote. Magnífico.

José Carlos Llop: Como un libro siempre nos parece poco y un tiempo siempre nos parece poco, quiero recomendar un libro que no necesita recomendación: la Biblia, el libro de todos los libros y la historia de todas las historias que haya habido, haya y pueda haber.

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid: Yo voy a recomendar Pantaleón y las visitadoras, de Mario Vargas Llosa, una sátira maravillosa sobre un militar peruano que nos recuerda qué parecidos somos, porque somos lo mismo los españoles de Perú y de aquí. Va también sobre la hipocresía, sobre lo bueno y malo de la condición humana. Una joya breve y sobre todo muy animosa.

Lorenzo Silva: Como este es el premio de los editores, voy a recomendar un libro cuyo mérito reside sobre todo en ellos: El imperio escita, publicado por Ático de los Libros, de esos editores que buscan libros tan peculiares como este. Tiene una tesis tan controvertida como sugestiva: ¿y si todos (chinos, indios, persas, griegos, romanos) y quienes de ellos venimos (cristianos, hebreos, musulmanes) tuviéramos el mismo origen, ese oscuro pueblo de la estepa euroasiática? Y de los editores premiados hoy, Libros del Asteroide, se podrían decir muchos, pero voy a destacar Vamos a comprar un poeta, de Afonso Cruz, con una frase luminosa: “La poesía libera las cosas de lo que son y les permite defenderse a sí mismas”.

Luis Alberto de Cuenca: Yo tengo que seguir recomendando poesía, y hay una traducción extraordinaria al español de la Elegía a Adonáis, escrita a la muerte de John Keats, de Percy B. Shelley, que ha salido en una editorial mexicana, Asterisco. Me gustaría verla disponible en España.

María José Solano, cofundadora de Zenda y directora Zenda-Edhasa: Yo voy a recomendar el nuevo lanzamiento de Zenda-Edhasa, Cinco semanas en globo, de Julio Verne, que tiene como novedad a partir de ahora el tener portadas firmadas por una mujer, una jovencísima pintora de historia que con su elegancia, imaginación y delicadeza va a crear una nueva imagen, suya y a la vez en nuestra línea, para esta editorial.

Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible: Todos los libros de Stefan Zweig son recomendables, pero en este momento en el que la humanidad parece asomarse de nuevo al abismo recomendaría leer, o releer, El mundo de ayer.

José María Merino: A principios del año pasado La Esfera de los Libros publicó un libro imprescindible sobre un tema tan ominoso como la leyenda negra hispanófoba de nuestra actuación en América: Al día siguiente de la conquista: La historia de lo que España construyó en América, de Juan Miguel Zunzunegui. Merece leerse porque hay demasiada oscuridad sobre este tema.

Luis Mateo Díez: El ayuntamiento de Madrid ha reconocido a uno de los grandes escritores comprometidos con esta ciudad, Manuel Longares, y le han dado un premio hermoso que se llama Sentir Madrid. Pocos escritores pueden demostrar un sentimiento tan profundo de lo que es nuestra ciudad en todos los ámbitos en que podemos contemplarla. Ahora tenemos la suerte de que acaba de publicar Cortesanos, una obra maestra.

Eva García Sáenz de Urturi: Ya que hemos hablado de Libros del Asteroide, quería recomendar Comerás flores, de Lucía Solla Sobral. Es un libro bellísimo, que habla del duelo y de las relaciones desiguales con una crudeza y una belleza que se quedan.

Mario Ruiz-Tagle, consejero delegado de Iberdrola: Cumplimos 125 años, y desde nuestros orígenes siempre hemos apoyado la lectura como un elemento transformador del conocimiento, y apostar por ideas como Zenda, que promueven el talento literario, es una gran iniciativa. Como se han citado ya a dos autores chilenos y ese es mi origen, me permito recomendar a un tercero: Alejandro Zambra, que tiene una novela muy simpática y amena sobre un padrastro y un hijastro en Santiago y Nueva York: Poeta chileno.

Ana Botín, presidenta de Santander: Como yo soy de Santander voy a recomendar Santander, 1936, de Álvaro Pombo, que en algunas cosas se corresponde bastante con algunas cosas que estamos viviendo ahora, una época de gran agitación. Hay dos palabras que me vienen a la mente: fragmentación y fragilidad. Es una historia muy personal que nos hace reflexionar sobre las grandes decisiones a las que nos enfrentamos todos (personas, gobiernos empresas) y que requieren que seamos valientes. Como ha escrito el premiado de honor de hoy, Enrique Vila-Matas, “si un escritor no se atreve a todo, no será jamás un escritor”.

Javier Cercas: Quiero recomendar uno de mis libros de cabecera, Diccionario del diablo, de Ambrose Bierce, particularmente saludable para los optimistas patológicos, como yo mismo, y sobre todo al principio de un nuevo año. De hecho, baste recordar su definición de la palabra “año”: “Periodo de 365 decepciones”.

Arturo Pérez-Reverte: En Zenda siempre hemos querido mostrar que literatura es tanto Vargas Llosa o Javier Marías como Juan Gómez-Jurado o Megan Maxwell. Y que tan respetable es Madrid, de corte a checa, de Agustín de Foxá, como Contraataque, de Ramón J. Sender, dos libros que recomiendo, sobre todo en este año del 90º aniversario del comienzo de la Guerra Civil española.

https://www.zendalibros.com/segundos-premioszenda-23-recomendaciones-para-2026/

La RAE destapa sus heridas tras “el ataque más grave desde que hay memoria”

Jorge Morla - El País - 17/01/2026

La Real Academia Española (RAE), institución tricentenaria encargada de “limpiar, fijar y dar esplendor” al idioma, atraviesa uno de los momentos más convulsos de su historia reciente. Lo que comenzó como un desacuerdo soterrado sobre el rumbo de la política lingüística ha derivado en una crisis abierta, con reproches públicos, heridas internas y un debate de fondo sobre quién debe marcar el destino de la lengua común de más de 600 millones de hablantes. Esto se suma al cruce de acusaciones entre la institución y el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, que se produjo a finales del año pasado, un desencuentro que ha derivado en polémica sobre la designación de la sede que acogerá en 2028 el próximo Congreso de la Lengua. 

La chispa que provocó el último incendio fue una tribuna de Arturo Pérez-Reverte (académico desde 2003 y uno de los escritores españoles más leídos) publicada en ‘El Mundo’ este lunes 12, en la que lanzó un ataque frontal contra la RAE y su actual director, Santiago Muñoz Machado (al frente desde 2018). El escritor acusó a la institución de haberse rendido a las presiones mediáticas y políticas, de practicar una normativa “laxa y ambigua” y de haber roto el equilibrio histórico entre filólogos y creadores literarios. En su texto, Pérez-Reverte cargaba contra lo que denomina los “talibanes del todo vale” y denunciaba que la Academia se limita a registrar usos impulsados por las redes sociales o la corrección política, en lugar de defenderla con firmeza y normas claras. Citaba como ejemplos la falta de contundencia en debates como el lenguaje inclusivo, la acentuación de “solo” o “guion” o el uso de mayúsculas. “Hoy todo vale”, escribió, “y cualquier cateto audaz puede imponerse, si persevera, a Cervantes, Galdós o García Márquez”. 

La publicación cayó como una bomba dentro de la institución. Varios académicos consultados expresan opiniones que se pueden resumir en una frase pronunciada por uno de ellos: “Es el ataque más grave desde que hay memoria”. Señalan que lo es no tanto por el contenido —opinable— como por la forma: una crítica pública, sin previo aviso, al margen de los cauces corporativos. El malestar se agravó por el contexto: la tribuna apareció la víspera de la entrega de los premios Zenda, impulsados por el propio Pérez-Reverte. Varios académicos habían confirmado su asistencia al acto y se encontraron de pronto en medio de un fuego cruzado. Muñoz Machado no acudió. La respuesta de la RAE fue contenida, pero firme. La institución subrayó que se trata de “una opinión personal y respetable” y anunció que analizaría “con rigor” las críticas en los departamentos correspondientes, invitando al escritor a defender sus argumentos en el pleno. Pérez-Reverte, por su parte, dio el debate por cerrado: en el cóctel posterior a la entrega de los Premios Zenda habló con ‘El País’, sostuvo una conversación sobre el revuelo causado, pero prefirió no incidir en sus quejas: “Todo lo que quería decir, lo he dicho en el artículo”. 

Este jueves hubo pleno, como todos los jueves. Venía, evidentemente, precedido de la polémica acumulada estos últimos días. Varios académicos consultados por este medio sostenían no recordar un pleno que llegara precedido de tanta tensión. Arturo Pérez-Reverte asistió a la cita. Expuso, de forma sintética, las mismas denuncias que en su artículo. El desarrollo del pleno fue tranquilo, pero varios intervinientes, según ha podido saber ‘El País’, mostraron su “rechazo” a que un académico se expresara como Pérez-Reverte lo hizo en un medio de comunicación. Alguno le reprochó el “desconocimiento” del trabajo diario de la Academia y varios valoraron de forma muy positiva la labor del actual director. El tiempo estranguló la sesión y no todos pudieron participar, por lo que el debate continuará la semana que viene. 

No todos, pero dentro de la RAE son muchos los que, tras la publicación del artículo, defendían estos días una visión distinta a la del novelista. Varios académicos (que prefieren no dar su nombre) rechazan de plano la idea de una Academia frívola o dominada por filólogos dogmáticos. Y recuerdan que la institución funciona como un “régimen confederal”, en coordinación con las Academias americanas (también Filipinas y Guinea Ecuatorial), y que ninguna palabra se aprueba a la ligera: primero se estudia en comisiones delegadas de seis o siete académicos, luego se consulta al ámbito panhispánico y solo en caso de conflicto se llega a discutir en un pleno delegado. “No existe ningún sesgo”, insisten varios académicos. La RAE —subrayan— se estructura desde hace décadas en tres tercios oficiosos: creadores literarios, filólogos y un grupo heterogéneo que incluye juristas, médicos o científicos. “Nada ha cambiado”, aseguran. 

La RAE consta de 46 académicos de número, elegidos por mayoría absoluta de los votantes del pleno. La última persona electa es Cristina Sánchez López (elegida el pasado marzo), y el último miembro en ingresar tras pronunciar su discurso, Javier Cercas. Síntoma de bloqueo en la institución o no, lo cierto es que el pasado mayo Luis Alberto de Cuenca y Luis Fernández-Galiano se disputaron la silla “o”, pero ninguno de los dos candidatos obtuvo los votos necesarios, así que la plaza quedó vacante (también está libre la silla “L”).  

Algunas voces internas han sido estos días más duras con Pérez-Reverte. Un miembro de la Academia le acusa de provocador en su artículo y de ofrecer una visión “obsoleta” de la Academia y del cambio lingüístico. “Aquí no hay una guerra entre escritores y filólogos”, recalcan otros. “Lo que hay son filias y fobias personales”. Lo cierto es que habría que remontarse a 1968, cuando fue elegido Dámaso Alonso, para llegar a una RAE dirigida por un escritor. Los siguientes directores de la institución (Fernando Lázaro Carreter, 1991; Víctor García de la Concha, 1998; José Manuel Blecua, 2010; Darío Villanueva, 2014) fueron filólogos. Muñoz Machado, que llegó a la dirección en 2018 y que ayudó a una crucial financiación tras una reducción de fondos estatales que afectó gravemente a la institución (especialmente durante el Gobierno de Mariano Rajoy), es jurista. 

Las turbulencias que vive la RAE no se limitan al choque con Pérez-Reverte. Desde hace meses, el organismo mantiene un pulso abierto con el Instituto Cervantes, encabezado por el catedrático y poeta Luis García Montero. En octubre de 2025, García Montero criticó públicamente que la Academia esté dirigida por un catedrático de Derecho Administrativo y no por un filólogo, insinuando una deriva tecnocrática y una desconexión con la esencia lingüística de la institución. La reacción de la RAE fue inmediata: el pleno aprobó una declaración de “absoluta repulsa” a las palabras del poeta. Muchos interpretaron sus declaraciones como un ataque político —García Montero fue candidato de Izquierda Unida en Madrid en 2018— más que como una crítica técnica. Precisamente, Pérez-reverte fue uno de ellos. Más allá de lo personal, el conflicto se trasladó al plano internacional durante el X Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), celebrado en Arequipa del 14 al 17 de octubre, donde las fricciones entre ambas instituciones se hicieron visibles. Desde entonces, el Cervantes ha reprochado a la RAE la elección “unidireccional” de Panamá como sede (en 2028) del próximo congreso. El Instituto esgrime un documento, al que ha tenido acceso ‘El País’, firmado por anteriores responsables de la RAE (entonces el director era José Manuel Blecua) y que regula un procedimiento conjunto para la elección de las sedes del CILE. En la Academia replican: “Lo primero de todo es que un país haga una propuesta para acoger el CILE. Y hasta ahora la única propuesta formal es la de Panamá”. Pese a todo, García Montero ha suavizado su discurso y ha asegurado que no ha roto “ningún puente” con la RAE. En medio de la tormenta, Muñoz Machado ha recibido el respaldo de academias al otro lado del Atlántico y de instituciones como la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, que ha calificado las críticas externas de “injustificadas y fuera de lugar”. Varios académicos niegan cualquier injerencia gubernamental, cosa que también se ha insinuado en los últimos meses: “Sabemos que el Gobierno no agrede a la Academia; al contrario, siempre hemos notado su apoyo”. 

“Aunque no lo parezca, aquí normalmente reina la paz”, señalan varios miembros. Aun así, las heridas son evidentes. “Hay mucha gente dolida”, admiten otros, que lamentan el daño reputacional y la sensación de desgarro en una casa acostumbrada a resolver sus disputas de puertas hacia dentro. Todo esto llega, además, en un momento clave: en diciembre se elegirá al próximo director de la RAE. El propio Muñoz Machado podría postularse, pero para una segunda reelección se precisan dos tercios de los votos, algo muy complicado de conseguir. La institución que aspira a fijar el idioma se enfrenta hoy a una tarea más urgente y delicada: recomponer su propio relato y decidir qué equilibrio quiere mantener entre tradición, uso y autoridad en este siglo XXI. A día de hoy, todavía ningún candidato se ha presentado oficialmente para dirigir la Academia en su próxima etapa.

https://elpais.com/cultura/2026-01-17/la-rae-destapa-sus-heridas-tras-el-ataque-mas-grave-desde-que-hay-memoria.html

16 enero 2026

La Reina, Pérez-Reverte y Vila-Matas

Sergio Vila-Sanjuán - La Vanguardia - 17/01/2026

Aparentemente pocos autores españoles hay más diferentes que Arturo Pérez-Reverte y Enrique Vila-Matas. El primero ha cultivado una narrativa aventurera y vitalista. El segundo, una obra metaliteraria y autoindagatoria. El primero, aunque nacido en Cartagena, es una figura muy emblemática de Madrid; el segundo, de Barcelona. No parece haber duda de que no pertenecen a la misma familia literaria.

Sin embargo, tienen más puntos en común de lo que podría parecer, además de los apellidos compuestos. Son casi de la misma edad (Pérez-Reverte de 1951, Vila-Matas de 1948). El primero también ha trufado toda su obra de referencias literarias, aunque de otra órbita (si para Vila-Matas una referencia clave pudiera ser Robert Walser, para Arturo la podría constituir quizás Alejandro Dumas). Ambos han dotado de ambientación cosmopolita buena parte de sus títulos y los dos son internacionales: Pérez-Reverte es el autor español vivo más traducido, Vila-Matas un firme candidato al Nobel. Apenas se habían tratado, y por eso fue para muchos una sorpresa verles juntos en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, donde se entregaban los premios Zenda el pasado martes. 

El barcelonés, que recibió el Zenda de Honor a la trayectoria, se mostró fiel a su leyenda: anunció que iba a leer “el discurso de minuto y medio, que en realidad será de dos minutos” (en referencia al tiempo que le habían fijado), y comentó que Ana Botín, quien le precedió en los parlamentos, había adelantado una cita de su intervención antes de que él mismo la leyera, sin que supiera cómo podía haber ocurrido. “A Enrique siempre le pasan estas cosas”, comentó una persona próxima.

La celebración de Zenda, que llega a su segunda convocatoria, me ha recordado, aunque en formato muy diferente, una característica de la fiesta de 'La Vanguardia' en Sant Jordi. Son encuentros con gran capacidad de convocatoria que congregan a una audiencia transversal, tanto en lo político como en lo cultural, transcurren en un clima simpático y amable y demuestran que la buena convivencia sociocultural se genera creando y ofreciendo puentes.

Zenda es una publicación literaria digital impulsada desde hace diez años por Arturo Pérez-Reverte, con más de 300 artículos mensuales y derivaciones como la colección de libros de aventuras Zenda-Edhasa, y con un equipo integrado por el director Leandro Pérez, Álvaro Colomer, María José Solano y Miguel Santamarina, entre otros. Los premios los decide un amplio jurado independiente, compuesto por periodistas culturales y responsables de suplementos, entre los que figura Cultura/s. 

La fiesta congregó a ministros socialistas (Félix Bolaños, Óscar Puente) junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde José Luis Martínez-Almeida, del PP. En el campo literario, nutrida presencia de académicos de la RAE como Soledad Puértolas, Clara Sánchez, Javier Cercas, José María Merino y Luis Mateo Díez (Pérez-Reverte, también académico, había publicado el día anterior en El Mundo un duro artículo criticando el funcionamiento de la institución). A su lado, Espido Freire, Sergio del Molino, Carlos Zanón, A.J. Ussía, Carmen Posadas, José Carlos Llop o Emilio Lara; superventas como Luz Gabás y Juan Gómez Jurado; numerosos editores; el cantante Loquillo y el director Alejandro Amenábar.

La entrega estuvo presidida por la reina Letizia, buena lectora, siempre comprometida con la difusión de la literatura. La Reina hizo un elaborado discurso con alusiones a una frase ya célebre de Pérez-Reverte (“no tengo ideología, lo que tengo es biblioteca”), a los contenidos de la revista (invitó a “vivir en Zenda ”) y a los distintos premiados. De Vila-Matas destacó la capacidad de desafiar convenciones, y al acabar el acto quiso seguir la conversación con él, para lo que el novelista venció con éxito lo que calificó como “mi timidez”.

Al igual que el año pasado, los premios contaron con buena presencia catalana: junto al autor de Bartleby y compañía fueron reconocidos Anna Caballé (ensayo), José María Micó (traducción), Luis Solano de Libros del Asteroide (editorial) y Najat el Hachmi (infantil). Otros premios fueron para Paco Cerdá (narrativa), Chantal Maillard (poesía), Esther L. Calderón (ópera prima) y Letras Corsarias (librería). El de innovación recayó en el servicio bibliotecario digital eBiblio, que recogió el secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí.

https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20260117/11441696/reina-letizia-zenda-perez-reverte-vila-matas.html