13 enero 2026

Entrega de los Premios Zenda 2024-2025


Letizia mezcla ironía y bagaje cultural en su aplaudido guiño a Arturo Pérez-Reverte: su discurso en los Premios Zenda

Mariana Goya - El Español - 13/01/2026, 19:47h

Una vez más, el comienzo del nuevo año ha venido acompañado de multitud de compromisos y quehaceres. Las Navidades han acabado y, aunque a veces la vuelta a la rutina se hace un poco cuesta arriba, es momento de retomar todas las actividades que se frenaron durante las vacaciones. Y, como no podía ser de otra forma, la Familia Real no está exenta de ello. En lo que llevamos de 2026, Letizia se ha dejado ver en tres ocasiones: primero, durante la Pascua Militar; después, hace cinco días, en su primer acto en solitario. Este último, en la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando en Madrid, donde se celebraron unos premios de periodismo.

Este martes, 13 de enero, la Reina ha presidido su tercer acto del año. Esta vez ha sido el turno de los Premios Zenda 2024-2025, celebrados en la Real Fábrica de Tapices, ubicada en la capital madrileña. Con su asistencia, ha situado nuevamente estos galardones en el centro de la agenda cultural e institucional, reforzando su visibilidad pública y su vocación de reconocimiento al conjunto del ecosistema literario en español.

Durante su discurso de cierre ha definido el evento como "unos premios que son relevantes porque son libres, transversales, como lo es Zenda", donde también ha anunciado que le tocaba entregar el Zenda de Honor al escritor Enrique Vila-Matas, una de las figuras más influyentes de la literatura contemporánea en la lengua española y a quien ha agradecido que "no sea director de circo, como era su deseo infantil, y que se dedique a escribir libros". El broche final a su intervención lo ha puesto con un toque irónico dedicándole unas palabras a Arturo Pérez-Reverte, fundador de Zenda y a quien la Reina ha identificado como "el alma de todo esto". "Unas palabras quiero recordar antes [de terminar el discurso], de un escritor poco conocido, de un autor que está intentando abrirse paso en este camino de los autores emergentes. Yo creo que escribe bastante bien, ya verán. Creo que es una promesa de las letras. Sus palabras son: "Yo no tengo ideología, lo que tengo es biblioteca". Se llama Arturo y es el alma de todo esto", concluía Letizia.

La gala ha contado con la asistencia de todos los premiados de esta edición, así como de alrededor de un centenar de escritores, editores y creadores del ámbito cultural. Junto a ellos, han acudido diversas autoridades políticas y representantes institucionales, entre los que se encontraban la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; los ministros Félix Bolaños y Óscar Puente; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; y Jordi Martí Gau, secretario de Estado de Cultura. También ha asistido Ana Botín, presidenta de Banco Santander, y Mario Ruiz-Tagle, CEO de Iberdrola España, empresas patrocinadoras del evento, además de numerosas personalidades de la vida cultural, política y social española.

Los Premios Zenda reconocen la labor literaria, editorial y el fomento de la lectura y, en esta segunda edición, los galardones se han estructurado en nueve categorías, a las que se han sumado un premio especial y uno de honor, y han abarcado el curso editorial comprendido entre agosto de 2024 y julio de 2025. La ceremonia ha estado presentada por la escritora Espido Freire y el periodista Jesús Vigorra. Y su fundador, Arturo Pérez-Reverte, los ha definido como "un ejemplo de lo que puede ser la cultura en España", concebida como un espacio ajeno a "la contaminación política, la crispación y la mala fe".

El jurado de esta edición ha estado integrado por profesionales del sector del libro y del periodismo cultural, entre ellos Guillermo Altares (El País), Nuria Azancot (El Cultural de EL ESPAÑOL), Pepa Blanes (Cadena SER), Laura Barrachina, Jesús García Calero (ABC Cultural), Irene Hernández Velasco (El Confidencial), Antonio Lucas (El Mundo), Alberto Olmos, Javier Ors (La Razón), Santos Sanz Villanueva y Sergio Vila-Sanjuán (La Vanguardia). A ellos se han sumado Álvaro Colomer, redactor jefe de Zenda y secretario del jurado, y Leandro Pérez, director de la plataforma y coordinador del jurado.

En cuanto al palmarés, el Premio Zenda de Narrativa ha sido concedido a Paco Cerdà, por Presentes (Alfaguara); el de Poesía, a la 'Top 100' Chantal Maillard por Poesía completa. 1988-2022 (Tusquets); y el de Ensayo, a Anna Caballé, por Íntima Atlántida. Vida de Rosa Chacel (Taurus). Najat El Hachmi ha recibido el galardón de Infantil y Juvenil por Los secretos de Nur (Destino), mientras que Esther L. Calderón ha sido reconocida con el Premio Zenda Ópera Prima por Pipas (Pepitas de Calabaza). El premio de Traducción ha recaído en José María Micó; el de Librería, en Letras Corsarias (Salamanca); el de Editorial, en Libros del Asteroide; y el de Innovación, en eBiblio.

https://www.elespanol.com/mujer/royals/20260113/letizia-mezcla-ironia-bagaje-cultural-aplaudido-guino-arturo-perez-reverte-discurso-premios-zenda/1003744088351_0.html

Letizia agradece a Vila-Matas que renunciara a ser “director de circo” para ser escritor

Maria Ángeles Alcázar Modrego - La Vanguardia - 13/01/2026, 20:02

Hace años, el padre de Enrique Vila-Matas le preguntó qué quería ser de mayor y él le contesto: “director de circo”. Este martes, la reina Letizia ha agradecido al escritor catalán que renunciara a su sueño infantil para dedicarse a la literatura, antes de entregarle el premio Zenda de Honor, que concede la fundación y la plataforma de difusión de libros homónima impulsada por el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte, en un acto que ha tenido lugar en la Real Fábrica de Tapices, en Madrid.

Fiel a su pasión por los libros y la literatura, la Reina ha abierto el acto con una referencia a las palabras que el escritor mallorquín José Carlos Llop publicó en Zenda, dedicadas a la princesa Leonor, en las que le recomendó que fuera “querida, plácida, culta”, y, por lo tanto, “feliz”. La Reina ha aconsejado vivir la aventura de adentrarse en Zenda (el nombre de la plataforma cultural y de la Fundación) y leer los artículos que publica para seguir la huella de los libros que recomienda,  “porque son” ha dicho “cobijo y faro”. También, bromeando, recomendó seguir a una “promesa de la literatura” que tiene como lema “Yo no tengo ideología, tengo biblioteca”. Se refería a Arturo Pérez Reverte,  “el alma de todo esto”, ha dicho. 

Zenda es una plataforma cultural abierta que integra y aglutina a diferentes personas del mundo de la cultura que se define  como “espacio público, libre e independiente”. Nació en 2016 como revista en formato papel [sic] y, en la actualidad, sigue, como edición digital que se actualiza a diario y publica más de trescientos artículos al mes. En estos diez años han publicado en Zenda más de dos mil autores, tanto de España como del otro lado del Atlántico; no sólo los escritores más conocidos y prestigiosos sino también muchos noveles y no tan conocidos, de cualquier género literario. En sus palabras, la Reina ha calificado a los galardones, que se entregan por primera vez, de ”libres, independientes y transversales”.

https://www.lavanguardia.com/gente/20260113/11436411/letizia-agradece-vila-matas-renunciara-director-circo-escritor.html

La reina invita a «vivir en Zenda»

Miguel Lorenci - 13/01/2026

«Zenda es un buen lugar para quedarse a vivir, porque es cobijo y faro» Palabra de la Reina Letizia, que presidió la entrega de los premios Zenda. Entre ellos a los escritores Enrique Vila-Matas, premio de honor, y a Paco Cerdá, de narrativa. Los recogieron este martes en un multitudinario acto de celebración de la literatura y la creación que acogió la Real Fábrica de Tapices de Madrid. En esta segunda edición se entregaron en diez categorías unos premios que reconocen la labor literaria, editorial y de fomento de la lectura.

«En este territorio que también es hogar y brújula, hay un bar de guardia, el de Zenda», por el que según la reina «pasa toda la historia de literatura». «Gracias a quienes parieron Zenda, a ese grupo de valientes que con un capitán al frente lo han convertido en un territorio feliz para que sintamos que la literatura está con nosotros», felicitó doña Letizia a una plataforma «libre independiente y transversal». Citó luego unas palabras de «una joven promesa» de la literatura: «yo no tengo ideología, lo que tengo es biblioteca». «Ese joven se llama Arturo y es el alma de todo esto», aclaró la reina provocando una cerrada ovación. «A Zenda hay que llegar contenta y curiosa y hay que tener tiempo. Dejarse caer, entregarse, leer y leer, leer sus artículos, seguir la huella de los libros que recomienda», aconsejó.

Vila-Matas (Barcelona, 1948), forjador de un singular universo literario y hoy recurrente candidato al Nobel, fue premiado a sus 77 años «por desafiar desde hace medio siglo las convenciones y rutinas literarias». La reina agradeció al autor «que no fuera director de circo como era su deseo infantil, y se dedicara a escribir». «Un narrador es un tipo que se atreve a todo. Si no se atreve a todo, no será jamás un escritor» dijo un agradecido Vila-Matas que citó a Melville para evocar «el viejo e interesante espíritu de la literatura».

«Zenda nació transversal y así ha sido en estos diez año», dijo Pérez-Reverte, muñidor y alma de Zenda y gran 'padrino' del acto que repasó los brillantes años de la plataforma. Recordó a Almudena Grandes,Vargas Llosa o Javier Marías como impulsores de Zenda y agradeció a la reina que amadrinará» los premios. Para él académico y escritor «tanto vale Vargas llosa como Megan Maxwell o Juan Gómez Jurado.

Fundada en abril de 2016 por el escritor y académico y creador del 'Capitán Alatriste', dirigida por Leandro Pérez, la plataforma Zenda Libros se dedica a la promoción y difusión de la literatura en español. Ha publicado artículos de casi dos millares de autores iberoamericanos, celebra concursos literarios y publica novelas de aventuras en la editorial Zenda-Edhasa, dirigida por María José Solano. Fue distinguida con el premio Liber por el fomento de la lectura y con el premio Pop Eye 2022 a la mejor publicación. «Zenda será un territorio de libros y amigos. Un espacio transversal de gran alcance. Una especie de cooperativa puesta a disposición tanto de los lectores como de los autores que participen en ella, y donde a todos éstos, desde el más afortunado al más modesto, se preste la merecida atención», dijo Arturo Pérez-Reverte, cofundador de Zenda, cuando nacía el proyecto a principios de 2016.

https://www.diariovasco.com/politica/reina-invita-vivir-zenda-20260113195318-ntrc.html

Los Premios Zenda 2026 reúnen a escritores y políticos en una gala marcada por las recomendaciones literarias

Jorge Morla - El País - 13/01/2026

Los premios Zenda 2026 se han entregado esta tarde en un acto que reunió a autores, editores y representantes del ámbito cultural. Se trató de la segunda edición de los galardones, cuyos ganadores fueron anunciados en diciembre de 2025. La ceremonia, como en la primera edición, se celebró en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, a cuya gala asistieron la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso; el ministro de Transportes, Óscar Puente, y el de Justicia, Félix Bolaños, y la reina Letizia, que presidió el acto. “A Zenda hay que llegar contenta y curiosa”, dijo la reina en la inauguración. “Es un territorio en el que sentimos que la literatura está con nosotros”, señaló, “gracias a quienes parieron Zenda, un territorio libre y plural hace 10 años”.

Entre ese grupo está Arturo Pérez-Reverte, creador e impulsor del portal literario Zenda. El escritor recordó que Zenda nació “transversal a izquierda y derecha: con la convicción de que tan recomendable es 'Contraataque', de Ramón J. Sender, como 'Madrid, de corte a checa', de Foxá”. Pérez-Reverte entregó junto a la Reina el Premio de Honor a Enrique Vila-Matas, en reconocimiento al conjunto de una obra que ha marcado la literatura en lengua española de las últimas décadas.

Al recoger el galardón, Vila-Matas declaró: “Un escritor es un tipo que se quita los guantes, se frota las manos, cuelga el abrigo y se atreve a todo”. “No se trata de luchar a fondo contra los imbéciles digitales, sino de escucharlos para construir un mundo mejor; un mundo donde los imbéciles no entren”, apuntó durante su discurso. El galardonado recordó cuando le pidieron cambiar el color de una chimenea en uno de sus relatos y él se negó. Y rindió homenaje al “viejo espíritu de la literatura; nada que tenga mucha importancia, pero precisamente por eso es tan interesante”.

Sobre la gala planeaban las recientes declaraciones de Pérez-Reverte, que en una tribuna publicada en 'El Mundo' acusó el lunes a la RAE (de la que forma parte desde 2003) de no hacer ya honor a su lema: “Ni fija, ni limpia, ni da esplendor”, en lo que muchos han visto como un ataque a su director, Santiago Muñoz Machado. El escritor también afeaba el excesivo caso que la institución hace al contenido en internet y a los usuarios digitales: “Todo vale, y cualquier cateto audaz puede imponerse, si persevera, a Cervantes, Galdós o García Márquez”, lamentaba el autor en su artículo.

José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, entregó el Premio Zenda de Narrativa a Paco Cerdá tras recomendar 'Los tres mosqueteros'. “No me gustaba leer y a mi abuelo no le gustaba hablar. Por ejemplo, no habló del paredón de Paterna donde su padre fue fusilado”, dijo Cerdá, autor de 'Presentes' (Alfaguara), obra que recrea el pomposo cortejo fúnebre de José Antonio Primo de Rivera en 1939 y que también se hizo con el Premio Nacional de Narrativa. “Vale la pena hablar, leer y escribir”, terminó.

Felix Bolaños (que recomendó 'La liebre con ojos de ámbar') entregó el Premio de poesía a Chantal Maillard por 'Poesía completa, 1988-2022' (Tusquets), una edición que reúne más de tres décadas de escritura poética. En su intervención, Maillard se refirió a que “la voz poética es la más común, porque surge del fondo de lo humano. El premio del poeta es saber qué esa voz puede guiarnos hasta las profundidades donde no hay diferencias. Ojalá desde allí podamos abrir cauces para la escucha”, declaró la poeta.

“Este es un premio a la biografía, un género que no ha tenido tanto predicamento como otros”, dijo Anna Caballé, Premio Zenda de Ensayo por 'Íntima Atlántida', el libro que precisamente recomendó Julia Navarro, que le entregó el Premio, y que es una biografía sobre Rosa Chacel. “Pero no hay dos vidas iguales, y hay que reivindicarlas”.

En la categoría de Ópera Prima, el reconocimiento fue para Esther López Calderón por 'Pipas', que dedicó su premio “a quienes lidian con el fuego interno que les empuja a escribir un libro”. Y el premio de Traducción fue para José María Micó (por toda su trayectoria), qué recibió su premio de manos de Miguel Rellán, que recomendó 'El verano de Cervantes'.

Libros del asteroide (fundada en 2005 en Barcelona), recibió el premio Zenda Editorial. Luis Solano, su editor, recibió el galardón de manos de Isabel Días Ayuso, que recomendó 'Pantaleón y las visitadoras'; y Lorenzo Silva, que recomendó 'El imperio escita'.

Además de los 10 premios Zenda, se entregó el Premio especial Zenda Edhasa. Luis Alberto de Cuenca y María José Solano (coeditora de Zenda Edhasa) entregaron el galardón al militar e historiador Manuel Ángel Cuenca. Letras Corsarias, de Salamanca, se llevó el premio a mejor librería. 'Santander 1936' fue el libro recomendado por Ana Patricia Botín, y 'El diccionario del diablo' por Javier Cercas. Juntos entregaron el premio a ebiblio, el servicio público de préstamos digitales. Jordi Martí, secretario de Estado de Cultura, recogió el galardón Zenda Innovación.

El premio a libro infantil o juvenil lo entregó Óscar Puente (que recomendó 'El mundo de ayer'), junto con José María Merino y Luis Mateo Díez y el galardón fue para Najat el Hachmi por 'Los secretos de Nur' (Destino). Dedicó el premio “a las niñas que aprenden a leer en sitios donde no les dejan, y que echan raíces en lugares donde nadie quiere que lo hagan”.

La actuación musical del intermedio corrió a cargo de David Summers, líder de la banda Hombres G, y el pianista Basilio Martí. El acto, al igual que en la primera entrega, terminó en una fiesta multitudinaria. Con esta segunda edición, los Premios Zenda refuerzan su apuesta por una literatura diversa en géneros y miradas, consolidándose como una de las citas culturales del inicio del año literario en España. Como dijo el propio Pérez-Reverte: “Transversal de izquierda a derecha”.

https://elpais.com/cultura/2026-01-13/los-premios-zenda-2026-reunen-a-escritores-y-politicos-en-una-gala-marcada-por-las-recomendaciones-literarias.html

La Reina, a Vila-Matas: «Agradezco que no sea director de circo y se dedique a servir a los libros»

Angie Calero - ABC - 14/01/2026

https://www.abc.es/cultura/reina-celebra-vilamatas-vocacion-director-circo-sirva-20260113185922-nt.html

La Reina entrega el Premio Zenda a Vila-Matas, que afirma que hay "imbéciles" en todos los ambientes y no solo digitales

Europa Press - 14/01/2026

https://www.europapress.es/cultura/libros-00132/noticia-reina-entrega-premio-zenda-vila-matas-afirma-hay-imbeciles-todos-ambientes-no-solo-digitales-20260113200707.html

La reina alaba los premios literarios Zenda, "libres e independientes"

Efe - 14/01/2026

https://www.elconfidencial.com/cultura/2026-01-13/premios-literatura-zenda-reina-1hms_4283301/

https://www.ondacero.es/noticias/sociedad/guino-reina-letizia-arturo-perezreverte-tengo-ideologia-que-tengo-biblioteca_202601146967531e384d9f038d87eab9.html

https://www.milenio.com/cultura/perez-reverte-capitan-grupo-valientes-letizia-espana

https://www.articulo14.es/cultura/dona-letizia-preside-los-premios-zenda-relevantes-libres-y-transversales-20260113.html

Vídeo:

https://www.europapress.tv/reportajes/1042264/1/reina-letizia-junto-perez-reverte-entrega-premio-zenda-honor-enrique-vila-matas

https://www.europapress.tv/reportajes/1042278/1/reina-dona-letizia-posa-galardonados-mientras-charla-arturo-perez-reverte

https://www.telecinco.es/noticias/cultura/20260113/esther-lopez-autora-pipas-ganadora-premio-zenda-2024-2025_18_018055042.html

https://www.youtube.com/watch?v=lX1tVqYSawg

https://www.youtube.com/watch?v=2JzK7l6qr8A

https://www.youtube.com/watch?v=rD7XNJXrVpM

12 enero 2026

La RAE analizará con "rigor" las críticas de Pérez-Reverte y no descarta corregir defectos de funcionamiento

Europa Press - 12/01/2026

La Real Academia Española (RAE) ha señalado que procederá con "rigor" al análisis de las críticas que ha realizado este lunes el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte, quien ha acusado a la institución de doblegarse ante la presión externa, al uso político y mediático del lenguaje, y de haberse sometido a una "normativa laxa y ambigua". Así lo señalan fuentes de la RAE a Europa Press, que explican que han hecho una primera valoración sobre el escrito de Pérez-Reverte. "Se trata de una opinión personal y, desde luego, respetable sobre algunos aspectos parciales del funcionamiento de la Academia", apunta la entidad.

La institución académica revela que se procederá con "rigor" al análisis de las críticas que contiene con los directores y especialistas de los departamentos concernidos. El Pleno de la RAE verificará si cuenta con el apoyo de algún académico más, el alcance y realidad de los datos en que se basa y, en su caso, propondrá las medidas que convengan para corregir con "urgencia, en la medida en que sea posible, los defectos de funcionamiento que el académico Pérez-Reverte ha hecho públicos. Comenzará a debatirlos de modo inmediato y se espera que el señor académico pueda exponer y defender sus propuestas en el pleno de la institución", asegura la RAE.

Las críticas mencionadas han tenido lugar este lunes en un artículo publicado en el diario 'El Mundo', en el que el escritor ha denunciado que la voz de los académicos escritores que por naturaleza son creadores, trabajadores y especialistas del lenguaje, "apenas cuenta hoy en la RAE. Muchos de ellos, vivos o recientemente fallecidos, han señalado errores, empobrecimientos y banalizaciones del idioma, sólo para ver cómo el sector ahora dominante en la Academia, los talibanes del todo vale, los ignora o trata como opiniones respetables, pero irrelevantes", ha indicado.

Asimismo, ha reconocido "importantes logros" al director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, como la "salvación económica", si bien ha denunciado que se ha roto el "vínculo histórico y el respeto mutuo" entre creación literaria y técnica lingüística. El autor, que es miembro de la RAE desde el año 2003, arremete así contra Muñoz Machado mientras destaca que los anteriores directores de la institución, incluido Darío Villanueva, el penúltimo, mantuvieron un "exquisito y útil equilibrio entre lingüistas y creadores", aunque "hoy ocurre todo lo contrario". "Suele imponerse el hecho consumado. Ahora, lamentablemente, el núcleo de lingüistas al que la actual dirección confía las decisiones, maneja con naturalidad y sin apenas control, como justificación normativa, titulares periodísticos redactados con descuido o usos masivos en redes sociales, aunque estos contradigan principios sintácticos, semánticos o estilísticos largamente asentados".

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Los lingüistas responden a Pérez-Reverte: "La RAE no es la Inquisición, la lengua es de todos, no solo de los escritores"

Pablo R Roces - El Mundo - 12/01/2026

En marzo de 2023, en mitad del debate sobre la necesidad o no de la tilde en "solo", se evidenció que algo pasaba en el Pleno de la Real Academia de la Lengua Española (RAE). Que existían diferencias notables entre dos facciones de la institución. Una en la que estarían los escritores y otra en la que se englobarían los técnicos o lexicógrafos. Casi tres años después, esa realidad ha vuelto a hacerse palpable a raíz de una tribuna que el académico Arturo Pérez-Reverte publicó ayer en las páginas de este periódico bajo el título 'Por qué ni fija, ni limpia, ni da esplendor'.

Usando la máxima de la Academia, el escritor defiende que la institución ha renunciado a «su papel normativo y cultural con la claridad, coherencia y autoridad que el antiguo lema sugería». Reverte defiende que la RAE se pliega a la «presión externa» para admitir «construcciones que hace años habría considerado erróneas», que ha «externalizado» la función de fijar un criterio sobre la lengua a los medios de comunicación por «miedo» a que se califique de «elitista» a la institución, permitiendo «un registro cada vez más vulgar, adaptado al lenguaje de redes sociales», o que la actual dirección está fomentando una «marginación» de los escritores porque «ha roto el vínculo histórico, el respeto mutuo, el equilibrio entre creación literaria y técnica lingüística».

Varias fuentes del Pleno confiesan en conversación con este periódico que existe «mucho ruido en torno» a la RAE, que se están produciendo «disputas muy extrañas» y que algunas decisiones dejan «fuera de juego» a los escritores, como pueden ser el propio Pérez-Reverte, Álvaro Pombo o Carlos García Gual. Otro académico asegura que se está produciendo un «sorpasso» de los denominados técnicos o lexicógrafos sobre ese otro grupo a la hora de afrontar los acuerdos. Sin embargo, otras fuentes niegan que esa sea la realidad y señalan que «se producen debates internos como siempre ha habido». El uso o no de la tilde en la palabra "solo", por ejemplo. O la pertinencia de adaptar el lenguaje a los usos de la ciudadanía. Ese es el nuevo foco de fricción entre académicos.

«La Academia no es la Inquisición, no tiene la llave de todo lo que es correcto. La Academia es notario de la lengua, que es de todos los hablantes no solo de los escritores», apunta Salvador Gutiérrez Ordóñez, director desde el año 2008 del Departamento de Español al día, un equipo de filólogos y lingüistas encargados de lo que sería el servicio de atención a consultas lingüísticas de la Academia. El académico se muestra contrario a la tesis que defiende Reverte y apunta que «hubiera sido deseable que ese debate se planteara dentro de la Academia antes de hacerlo en la esfera pública». «El uso del lenguaje es el que manda y los técnicos defendemos que no se puede estar todo el día con el estropajo. Nuestra labor no es prohibir ni reñir, esa es una mirada muy antigua, lo que debemos hacer es orientar», incide el filólogo.

Una línea similar es la que explora Guillermo Rojo, también filólogo y académico desde el año 2000. «Las lenguas están cambiando continuamente y a eso nos corresponde prestarle atención en la Academia. No nos podemos quedar encerrados en un único modelo. Además de que no veo cambios importantes en los procedimientos de la organización», asegura el gallego. Y como ejemplo cita que en el 'Diccionario de Autoridades', el primer diccionario editado por la Real Academia en el siglo XVIII, «ya se prestaba atención tanto a los autores que podemos considerar del canon como a otros textos que podían ser un decreto de tasas». «No he observado ningún cambio importante en los procedimientos que se abordan en este momento. Que se preste atención a todos los textos no quiere decir que se estén priorizando unos sobre otros. Pero es que debemos prestar atención, sobre todo ahora que tenemos un banco de datos mucho más amplio y mucho mejor», concluye.

También hay académicos que, prefiriendo el anonimato en sus opiniones, afirman que «es muy complicado llegar a acuerdos» en este momento. «Nada es sagrado, por supuesto, pero es ciertamente complejo cerrar acuerdos cuando las ópticas son tan distantes. Esto es más complejo que una cuestión de bandos, pero es algo que también afecta», señala un académico en conversación con este periódico. Otro agrega: «No podemos estar en una disputa continua, esto no puede convertirse en dos facciones de la RAE que estén enfrentadas siempre. Porque la política lingüística es algo que se debe tomar en serio».

Uno de los más veteranos en el Pleno de la RAE es Víctor García de la Concha, director de la Academia entre 1998 y 2010 y miembro de la misma desde 1991 -solamente Pere Gimferrer, nombrado en 1985, le supera en años en la institución-. El académico asturiano defiende que «el español es uno y diverso» además de «muy amplio». Y que esa diversidad «no es un defecto, sino que es un enriquecimiento». «No puede ser la misma lengua la que habla alguien en Asturias, en Andalucía, en Latinoamérica o en Estados Unidos, donde también tenemos un grueso de hablantes. Y además el español es un instrumento vivo que está cambiando. No es igual hoy que en el siglo XVI porque tampoco puede serlo», remarca. Y sigue: «La organización hoy es una organización perfecta, pero también complicada porque hay que estar siempre atentos a los nuevos términos. Lo que sí estamos teniendo es una dificultad para la comunicación. Nos falta proyección hacia el exterior tanto en los acuerdos que adoptamos como en la propia actividad».

Dentro de esas complejidades a las que se enfrenta la Academia, el ex director apunta también a la relación de equilibrio que la RAE debe mantener con el resto de la academias de la lengua española en los países de América Latina, reunidas en la ASALE -la asociación donde se agrupan las de 23 países y que preside la RAE-, con la política panhispánica. «No se puede desatender la realidad idiomática de tantos millones de hablantes. De hecho, en nuestras reuniones siempre hay miembros permanentes de las academias de otros países y cada año se van renovando otros dos, entre los distintos países, que también asisten», ahonda Víctor García de la Concha.

El escritor Álvaro Pombo, en conversación telefónica con este diario, afirma que, en estos momentos, en la Academia existe «la contraposición clara entre decantarse por el uso o hacerlo por la norma» y que la institución «se ha decantado por el uso frente a la norma». Es uno de los argumentos que esgrime precisamenete Pérez-Reverte en su artículo en las páginas de 'El Mundo' pero, a diferencia de su compañero, Pombo no considera que esto pueda ser perjudicial para la lengua española. «Me parece que ese es un argumento un poco anticuado. La gente habla mal el español, claro, pero es que también los ingleses hablan mal el inglés y la Academia no debe estar en eso, sino en garantizar unas pautas», comenta el novelista y poeta cántabro.

El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, que hoy compartirá acto en la entrega de los premios Zenda con Arturo Pérez-Reverte, no se ha pronunciado respecto a la crítica que ha trasladado el académico. Sin embargo, fuentes de la Real Academia Española manifiestan que «han hecho una primera valoración sobre el escrito del académico Pérez-Reverte»: «Se trata de una opinión personal y, desde luego, respetable sobre algunos aspectos parciales del funcionamiento de la Academia. Se va a proceder con rigor al análisis de las críticas que contiene con los directores y especialistas de los departamentos concernidos. El Pleno verificará si cuenta con el apoyo de algún académico más, el alcance y realidad de los datos en que se basa y, en su caso, propondrá las medidas que convengan para corregir con urgencia, en la medida en que sea posible, los defectos de funcionamiento que el académico Pérez-Reverte ha hecho públicos. Comenzará a debatirlos de modo inmediato y se espera que el señor académico pueda exponer y defender sus propuestas en el pleno de la institución», detallan desde la institución.

Esta situación se encuadra también en un momento particular para la Real Academia Española. A finales de este año, la institución tendrá que abordar la sustitución del actual director al vencer su mandato. Ese es uno de los puntos que despierta suspicacias en el seno del organismo. Cabe recordar que las palabras del director del Cervantes, Luis García Montero, contra el actual dirigente ya abordaban esa cuestión de la sucesión, durante el Congreso Internacional de la Lengua Española en Arequipa, el pasado mes de octubre. «Las diferencias que haya las podremos conversar una vez acabado el congreso, en España, incluida la preparación de la sucesión del director de la RAE», deslizaba García Montero en aquella rueda de prensa conjunta. Uno de los nombres que ya se deslizó durante aquella polémica fue el de Juan Luis Cebrián, ex director ejecutivo del Grupo Prisa y muy crítico con el actual Gobierno de la Nación. Aunque gran parte de las fuentes consultadas por este diario aseveran que «aún es demasiado pronto para centrarse en esa cuestión» y que «todavía puede haber muchos cambios».

Pero eso vendrá más adelante.

https://www.elmundo.es/papel/cultura/2026/01/12/69653aeafdddff001d8b459a.html

11 enero 2026

Por qué ni fija, ni limpia, ni da esplendor

El Mundo - 11/01/2026

La célebre divisa de la Real Academia Española Limpia, fija y da esplendor surgió con un nobilísimo propósito: la lengua española contaría con una institución encargada de cuidarla, ordenarla y ennoblecerla. Pero el tiempo no pasa en balde. Trescientos trece años después de su fundación, para un buen número de hablantes, lingüistas, escritores y lectores, esa promesa ya no se cumple. No porque el español esté en decadencia al contrario, camina más vivo e imparable que nunca sino porque crece la impresión de que la RAE ha dejado de ejercer, incluso renuncia deliberadamente a ello, su papel normativo y cultural con la claridad, coherencia y autoridad que el antiguo lema sugería. Decir que la RAE ya no limpia, ni fija, ni da esplendor es, lamentablemente, una impresión generalizada.

Intentaremos explicarlo, aunque ni sea fácil ni sea cómodo, ni agradable. Limpiar, en el origen del lema, significaba depurar el idioma de usos incorrectos, confusos o innecesarios. No se trataba de imponer un castellano o español rígido, sino de establecer criterios claros que facilitaran la comprensión y la alta calidad expresiva. Sin embargo, la Academia se repliega ahora hacia posiciones más descriptivas que normativas, aunque rara vez sus miembros lo admitamos en público. Esto da ocasión a debates académicos internos, a veces muy tensos, que por prudencia institucional no suelen ir más allá de la sala de plenos. Debates que a menudo han opuesto y oponen dos formas distintas de entender la RAE, su función y sus obligaciones.

El argumento habitual de un sector académico, en el que se sitúan principalmente lingüistas aunque no se trata de grupos compactos, es que la Academia registra el uso. El problema, replica a eso otro sector donde abundan escritores o creadores, es que registrar no es limpiar. Si todo uso mayoritario, por vulgar o incorrecto que sea, resulta automáticamente válido, la noción misma de corrección pierde sentido. Y ahí reside uno de los problemas. La actual RAE acepta construcciones que hace años habría considerado erróneas, no tras un debate lingüístico profundo, sino por presión externa. Doblegándose con demasiada facilidad y frecuencia al simple uso mediático, político o de redes sociales. El resultado es una normativa cada vez más laxa, ambigua y contradictoria, que deja al hablante sin referencias firmes, sometido a los vaivenes de las modas y, lo que es peor, a la proliferación de elementos con notable presencia pública pero con escasa formación cultural. Un tertuliano, youtuber o influencer analfabetos pueden tener más influencia lingüística que un premio Cervantes. Y no es una figura retórica exagerada. Es que realmente ocurre.

Como institución colectiva, y desde hace tiempo, la RAE ha estado esquivando la constante petición de algunos académicos cada vez menos, pues los más combativos van falleciendo o se cansan de bregar en los debates de los plenos de los jueves: una declaración pública anual sobre el estado de la lengua española, a modo de balance, y no para imponer normas policiales, sino para prevenir y advertir de errores y malos usos antes de que éstos sean irremediables. Pues, al no establecer límites claros, la RAE deja de proteger precisamente a quienes más necesitan normas o referencias claras: estudiantes, docentes y hablantes no nativos. Pero esa renuncia de la Academia a limpiar advertir de las amenazas antes de que se asienten sin remedio no responde sólo a la fría concepción científica de algunos académicos, sino también a un miedo general asentado en la RAE: miedo a parecer elitistas, conservadores o excluyentes en un ámbito cultural hipersensible, en una España y una Hispanoamérica propensas a desconfiar de toda autoridad lingüística aunque esa autoridad sea noblemente compartida por todos los componentes de la Asociación de Academias de la Lengua Española. Que a diferencia de la notoria incompetencia panhispánica del ministro español de Asuntos Exteriores, señor Albares sí mantienen excelentes relaciones entre ellas y participan juntas en un Diccionario, una Ortografía y una Gramática milagrosamente comunes.

En cuanto a la segunda palabra del lema, Fijar, no pretendía en su origen congelar la lengua, sino establecer consensos estables. Todo idioma necesita puntos de anclaje; sin ellos, se fragmenta y empobrece. Paradójicamente, hoy la RAE se muestra incómoda con la idea de fijación, y las sucesivas reformas ortográficas son un ejemplo elocuente. Cambios poco justificados, explicaciones confusas y decisiones cuestionables erosionan la autoridad académica. ¿Se escribe solo o sólo? ¿Guion o guión? ¿Mayúsculas opcionales?... La respuesta académica suele ser tibia: «depende», «es válido», «se recomienda, pero no es obligatorio». Una institución que no fija, duda; y una que duda, deja de ser referencia. Además, y esto es asombroso, la RAE institucional hace caso omiso del criterio de escritores consagrados muchos de ellos fueron en vida o son hoy académicos para quienes la lengua era y es una herramienta con la que trabajan a diario. Sucede lo contrario: la Academia externaliza hoy parte de su función fijadora dejándola en manos de medios de comunicación y redes sociales, que se convierten en árbitros del asunto. Y con esa claudicación, en vez de orientar hacia el buen uso, la RAE lo desprecia.

Pero quizá lo más grave sea el abandono del Esplendor. Porque dar esplendor no es sólo pulir la ortografía y la gramática y hacer un Diccionario digno y eficaz; es, también, defender la riqueza literaria, histórica y simbólica del idioma. Desde su creación en 1713, la RAE estuvo asociada a una idea de la lengua como patrimonio cultural. Hoy, lamentablemente, esa ambición parece diluida. El sector oficial de la Academia responsable de las manifestaciones y comunicaciones exteriores vive obsesionado con que nadie asigne a la RAE la palabra elitista. En consecuencia, maneja un registro cada vez más vulgar, adaptado al lenguaje de redes sociales, con respuestas rápidas, ingeniosas y a menudo superficiales. A la altura intelectual de lo que hay.

Las redes sociales, desde luego, representan el grado extremo del problema. Son espacios donde priman la rapidez, la simplificación y la falta de contexto. Útiles como indicador sociolingüístico, resultan tóxicas como modelo normativo. Sin embargo, la RAE las menciona cada vez más como prueba de uso. El lenguaje de las redes, diseñado para impactar y no para pensar, es fragmentario, caótico, pobre en matices y proclive a la incorrección, la vulgaridad y el error. Cuando la Academia lo legitima, envía un mensaje peligroso: el cuidado, el rigor, no importan; basta con que algo circule lo suficiente. Esto tiene un efecto social devastador. Si todo vale porque se usa, ¿para qué esforzarse en escribir bien? ¿Por qué leer a buenos autores, estudiar o ampliar vocabulario? La lengua deja de ser una conquista cultural, una herramienta cuidada y noble, y se convierte en reflejo automático del confuso ruido social.

Y, bueno. Los resultados están a la vista. La sumisión de la RAE a las redes deteriora su imagen. El criterio académico se hace coloquial, el rigor es negociable. Todo vale y cualquier cateto audaz puede imponerse, si persevera, a Cervantes, Galdós o García Márquez. El antes buscado esplendor exigía distancia, profundidad, autoridad y exigencia sin complejos. Además, y como postre, la RAE ha mostrado una evidente falta de liderazgo cultural frente a la avalancha de anglicismos, tecnicismos innecesarios y empobrecimiento léxico. Aunque a veces los adapta, no siempre propone alternativas convincentes o realistas todavía me sangran los ojos ante el amago de algún académico lingüista de proponer balé para sustituir a ballet. Y cuando las alternativas razonables son asumidas, llegan tarde o no se aplican. El mensaje implícito es de resignación: la lengua cambia, y poco se puede hacer; sólo seguirle el paso, aunque sea cojeando.

Otro de los factores negativos para la autoridad de la RAE es su relación ambigua con el debate político, sobre todo respecto al llamado lenguaje inclusivo. La resistencia académica viene siendo honorable, pero sin la contundencia propia de su autoridad. No abrir la boca es la respuesta más frecuente, y dice poco en favor de la institución que las respuestas enérgicas se dejen a la iniciativa personal de los contados académicos Javier Marías lo hizo siempre de forma destacada que se atreven, por su cuenta y sobre todo su riesgo, a intervenir en el debate público. En la grotesca injerencia del oportunismo político, la ignorancia y la estupidez sectaria en materia lingüística, la Academia, en vez de sostener la posición firme y argumentada de su legítima autoridad, suele situarse entre el silencio administrativo y la cautela diplomática, intentando no incomodar a nadie. Esa prudencia, o ambigüedad, es interpretada como debilidad e incluso como cobardía. Cada vez que la Real Academia Española parece más preocupada por no irritar al poder político que por su propia coherencia y obligaciones, pierde autoridad. Y no se trata de negar debates sociales, que son necesarios, sino de establecer con claridad qué pertenece al ámbito de la lengua y qué al de la ideología, y ser inflexible con quienes desde el interés partidista intentan contaminar la lengua o adaptarla a sus intereses. Al no plantar cara públicamente a ese oportunismo ignorante e irresponsable, la RAE contribuye a la confusión general y abdica de su autoridad y prestigio.

Otro síntoma inquietante es la invisibilidad intelectual de muchos actuales académicos. Históricamente, la RAE estaba integrada por figuras literarias y filológicas de primer orden, cuya autoridad provenía tanto de su obra como de su pensamiento. Hoy, aunque sigue habiendo elementos brillantes entre los lingüistas Ignacio Bosque, Pedro Álvarez de Miranda y también hay escritores de reconocido prestigio y notables académicos de otras especialidades, sus voces públicas suenan aisladas, cuando suenan, y la institución en su conjunto no proyecta una voz prestigiosa y sólida. Las discusiones importantes sobre la lengua se dan fuera de la Academia, en universidades, medios, redes sociales y espacios independientes. La RAE suele reaccionar tarde y mal, y rara vez lidera el debate. Ha pasado de ser un faro que guía a comentarista de lo que hay.

Pero lo más grave, en mi opinión, es que en el corazón de la Real Academia Española se registra un desplazamiento silencioso, lamentable, de su principal fuente de autoridad. Durante tres siglos, la RAE entendió que la lengua se establecía principalmente de abajo arriba, pero enriquecida, contrastada, analizada y devuelta desde arriba hacia abajo mediante la literatura, el pensamiento, la tradición escrita y el criterio de autores solventes cuya obra demostraba excelencia, precisión y capacidad de perdurar. Hoy, en cambio, entregados los aspectos técnicos de la RAE a lingüistas partidarios de asumir dócilmente cuanto ocurre y no prevenir lo que ocurra, la Academia invierte esa jerarquía: otorga más peso normativo a lo que se repite en periódicos mal escritos, titulares apresurados, tertulias descuidadas o redes sociales, que a la autoridad intelectual de escritores, filólogos y creadores que trabajaron o trabajan la lengua con rigor. Se anteponen, más de lo necesario, los usos de un tuitero analfabeto o el texto de un folleto farmacéutico mal traducido a la obra de Soledad Puértolas, Carlos García Gual, Juan Mayorga, José María Merino, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, José Manuel Sánchez Ron, Clara Sánchez, Javier Cercas y tantos otros académicos vivos o muertos.

Tradicionalmente, los buenos escritores no se limitaban a utilizar la lengua española: la afinaban. La literatura era un laboratorio de posibilidades expresivas, de creación e innovación, pero sobre todo un espacio de autoridad. Un uso reiterado en Cervantes, Galdós, Borges o Vargas Llosa tenía más peso que mil ocurrencias bastardas o efímeras. La Academia observaba todo eso registrando cuanto había, pero aconsejando utilizar lo mejor. Don Manuel Seco, al que mi querido don Gregorio Salvador definió como «el académico perfecto», abrió siempre su diccionario al lenguaje popular y su evolución natural, pero nunca perdió de vista la autoridad superior de los grandes escritores. Durante mucho tiempo llevo 23 años en la RAE y he conocido otras épocas los sucesivos directores de la RAE, incluido Darío Villanueva, el penúltimo de ellos, mantuvieron un exquisito y útil equilibrio entre lingüistas y creadores. Hoy ocurre todo lo contrario. Los debates lingüísticos aquellas tradicionales papeletas de toda la vida han desaparecido de los plenos y se solventan en comisiones parciales o con decisiones casi personales, ajenas al criterio general. En 2009, cuando Ignacio Bosque iba a publicar su importantísima Gramática, todos los académicos leímos, comentamos y discutimos durante mucho tiempo el borrador. Hoy eso sería imposible: suele imponerse el hecho consumado.

Recuerdo con añoranza mi primera década en la Academia, en la que tardé años en abrir la boca si no me preguntaban. Hoy están lejos los tiempos en que los jueves suponían fascinantes discusiones de gran altura: lingüistas de categoría como García Yebra, Rodríguez Adrados, Manuel Seco, Gregorio Salvador, se medían y enfrentaban en debates inteligentes, respetables y amistosos con Camilo José Cela, José Luis Sampedro, Mario Vargas Llosa, Claudio Guillén, Carmen Iglesias, Francisco Ayala o Castilla del Pino. Ahora, lamentablemente, el núcleo de lingüistas al que la actual dirección confía las decisiones maneja con naturalidad y sin apenas control, como justificación normativa, titulares periodísticos redactados con descuido o usos masivos en redes sociales, aunque estos contradigan principios sintácticos, semánticos o estilísticos largamente asentados. La repetición cuantitativa ha sustituido a la calidad cualitativa. Se confunde frecuencia con legitimidad, visibilidad con corrección. Y esta inversión es muy grave, porque los medios de comunicación actuales con pocas y honrosas excepciones ya no funcionan como filtros de calidad lingüística. La presión del clic, la velocidad de publicación y la precariedad laboral han erosionado el cuidado del idioma. Que la Academia tome ese material como referencia prioritaria equivale a aceptar como patrón lo que antes habría considerado síntoma de deterioro.

Una de las actitudes más discutibles, siempre en mi opinión, es que la RAE apenas advierte ya con claridad del mal uso. Tiene verdadero miedo de hacerlo. Antes, el diccionario y la gramática no sólo indicaban qué se decía, sino qué se debía o podía evitar. En el Diccionario o fuera de él constaban marcas claras: incorrecto, impropio, desaconsejado, vulgar... Hoy, esas advertencias se han atenuado o desaparecido, sustituidas por fórmulas ambiguas: se documenta, se usa, es frecuente en la lengua hablada. El problema no es admitir que un uso existe, pues la RAE está obligada a registrarlo, sino elevarlo a la categoría de aceptable o correcto sin un juicio crítico. Cuando se deja de señalar un error, el error ya no se percibe como tal: el hablante pierde herramientas para distinguir entre el descuido y el rigor, entre una solución pobre y una rica, entre una desviación ocasional y una norma consolidada. Y de ese modo la Academia ya no corrige la incorrección, sino que la acepta a toro pasado. Espera a que el mal uso se imponga por cansancio, repetición o presión mediática y entonces lo incorpora al Diccionario; no como excepción a señalar, sino como variante válida. Y así, la autoridad normativa se convierte en simple notaria del hecho consumado.

Mientras tanto, como dije, la voz de los académicos escritores que por naturaleza son creadores, trabajadores y especialistas del lenguaje, apenas cuenta hoy en la RAE. Muchos de ellos, vivos o recientemente fallecidos, han señalado errores, empobrecimientos y banalizaciones del idioma, sólo para ver cómo el sector ahora dominante en la Academia los talibanes del todo vale los ignora o trata como opiniones respetables, pero irrelevantes. Durante el mandato del actual director al que por otra parte se deben importantes logros, como la labor panhispánica en América y la salvación económica de una RAE asfixiada por el ex presidente Mariano Rajoy se ha roto el vínculo histórico, el respeto mutuo, el equilibrio al que antes aludía entre creación literaria y técnica lingüística. Y esto es especialmente grave, porque los escritores no sólo conservan la lengua: la trabajan y proyectan hacia el futuro. Son quienes exploran sus límites sin romper su coherencia. Prescindir de su criterio equivale a amputar la dimensión estética e intelectual del idioma, reduciéndolo a un mero instrumento funcional. La lengua sin autoridad literaria se vuelve plana; y una academia que no escucha a quienes mejor la manejan renuncia a dar esplendor en el sentido más profundo del término.

El proceso es siniestro: en los medios se escribe peor, la Academia lo acepta, y al aceptarlo, legitima ese empeoramiento. Al legitimar, los medios se esfuerzan todavía menos. El hablante asume que la corrección es irrelevante y reproduce usos cada vez más pobres. Pero este empobrecimiento no es sólo estilístico, sino cognitivo: una lengua descuidada piensa peor. La precisión léxica, la complejidad sintáctica y la riqueza expresiva no son adornos superfluos, sino herramientas para comprender y describir la realidad. Cuando la norma se rebaja, también se reduce la capacidad de pensar con claridad.

Decir que la Real Academia Española ya no limpia, ni fija, ni da esplendor no es negar su utilidad, su hermosa y noble historia ni su necesario futuro, sino prevenir una crisis. La lengua española no necesita una policía autoritaria, pero sí una institución capaz de establecer criterios, defender la excelencia y asumir que toda norma implica incomodar a alguien. Sin limpieza no hay claridad; sin fijación no hay estabilidad; sin esplendor no hay belleza. Si la RAE no mantiene esa triple vocación, su lema será una reliquia retórica. La Real Academia Española no perderá autoridad porque la lengua evolucione y cambie; la perderá si continúa consagrando más el ruido que el pensamiento, más el error y la vulgaridad que la excelencia. Privilegiar a periódicos mal escritos y redes sociales sobre escritores solventes y tradiciones literarias sólo contribuirá a la pérdida de calidad del español. Mientras no practique la valentía de señalar el error en vez de certificarlo, y de sostener la autoridad superior de quienes a uno y otro lado del Atlántico mejor escribieron y escriben en nuestra lengua, la RAE será una institución útil pero traidora a sí misma: alguien que llega tarde, cuando el daño está hecho. Y una lengua que renuncia a la exigencia, el rigor y la belleza, acaba por renunciar a su grandeza.

04 enero 2026

Misión en París, Arturo Pérez Reverte

laalternativadigital.com - 04/01/2026

La colección Alatriste se ha consolidado, con el paso de los años, como una de las propuestas más sólidas y personales de la novela histórica contemporánea en lengua española. Arturo Pérez-Reverte no escribe sobre el Siglo de Oro desde la nostalgia ni desde la épica idealizada, sino desde una mirada lúcida, áspera y profundamente consciente de sus contradicciones. En estas novelas, la aventura no es un fin en sí mismo, sino el vehículo para explorar una época marcada por la decadencia política, el orgullo nacional herido y un concepto del honor tan férreo como autodestructivo.

Desde la primera entrega, el capitán Diego Alatriste emerge como un personaje memorable precisamente por lo que calla. Soldado veterano, espadachín a sueldo y hombre fuera de su tiempo incluso dentro de su propio siglo, Alatriste encarna a la perfección ese mundo crepuscular que Pérez-Reverte domina con pulso firme. A su alrededor, narrado por un Íñigo Balboa ya adulto, el lector asiste a una reconstrucción histórica minuciosa, donde tabernas, corrales de comedias, palacios y callejones no son simples decorados, sino espacios vivos que condicionan la conducta y el destino de quienes los transitan.

En ‘Misión en París’, última aventura de la saga, ese control narrativo alcanza una madurez especialmente notable. Pérez-Reverte desplaza la acción fuera de España para sumergirla en el complejo entramado político europeo del siglo XVII, demostrando que la serie no depende de un único escenario para mantener su identidad. París aparece retratada con la misma precisión sombría que Madrid o Flandes: una ciudad elegante y peligrosa, donde la diplomacia y la traición se cruzan en pasillos silenciosos y salones cargados de tensión. El autor maneja la intriga con la serenidad de quien conoce bien los mecanismos del género y confía en la inteligencia del lector.

Uno de los grandes aciertos de esta novela, y de la colección en general, es el absoluto control sobre el ritmo de la aventura. No hay escenas superfluas ni acción gratuita. Cada duelo, cada conspiración y cada desplazamiento tiene un peso narrativo claro, reforzando la sensación de verosimilitud histórica. Pérez-Reverte sabe cuándo acelerar el relato y cuándo detenerse para dejar que la atmósfera respire, logrando una tensión sostenida que no depende del espectáculo, sino de la amenaza constante y del destino incierto de los personajes.

Pero si algo distingue a Alatriste es la autoridad con la que su autor maneja la época. El Siglo de Oro no aparece como una lección académica, sino como una experiencia sensorial: se huele el humo de las velas, se escucha el roce del acero, se percibe el cansancio moral de un imperio en declive. Pérez-Reverte no explica la historia; la integra en la acción, haciendo que el lector la asimile casi sin darse cuenta. En Misión en París, esta virtud se mantiene intacta, confirmando que la saga sigue fiel a su espíritu original.

En conjunto, la colección Alatriste representa una defensa de la novela de aventuras clásica, pero elevada a un nivel literario y reflexivo poco habitual. Y 'Misión en París' reafirma que Pérez-Reverte no solo domina el género, sino también el tiempo que retrata. Con pulso firme y mirada crítica, el autor sigue guiando a sus personajes —y a sus lectores— por un mundo tan fascinante como implacable, recordándonos que la verdadera aventura no está solo en la acción, sino en la forma en que se cuenta y en la verdad histórica que la sostiene.

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30 diciembre 2025

La noche en que Alatriste volvió a cruzar el Sena

Andrés García Pérez-Tomás – revistacervantes.es - 30/12/2025

Sonaba la medianoche en los relojes de París cuando cuatro jinetes cruzaban la puerta de Saint-Jacques y se internaban por las calles oscuras de la orilla izquierda del Sena, entre patrullas somnolientas, puentes sombríos y cuchilladas posibles en cada esquina. Uno de esos hombres, seco de rostro, capa gastada, mirada que ya ha visto demasiadas guerras, se llama Diego Alatriste y Tenorio; el muchacho que aguarda su llegada, convertido ahora en correo real del rey católico, es Íñigo Balboa. Así arranca ‘Misión en París’, octava entrega de la saga, y desde las primeras líneas queda claro que no estamos ante un simple “regreso nostálgico” del capitán, sino ante una pieza que cierra un círculo de tres décadas de ficciones sobre el Siglo de Oro llevadas al territorio francés, con La Rochelle y el cardenal Richelieu como telón de fondo.​

La situación histórica no es decorado gratuito. Francia libra una guerra interna contra los hugonotes atrincherados en La Rochela, apoyados por Inglaterra; el cardenal Richelieu, cerebro político de Luis XIII, sitia la ciudad y levanta esa muralla de madera y piedra que cualquier lector de Dumas recuerda alrededor del puerto. A esa Francia convulsa llega un pequeño grupo de españoles enviados por mediación de Quevedo, que vuelve a jugar el papel de conspirador ingenioso: Alatriste, Sebastián Copons, ahora también Juan Tronera —nuevo soldado curtido que permite asomarse a zonas poco iluminadas de la vida privada del capitán— y el propio Íñigo, metido en el oficio de correo pero con las viejas lealtades intactas. El conde-duque de Olivares, desde Madrid, mueve los hilos: hay una misión secreta que podría cambiar el rumbo de los acontecimientos, una jugada arriesgada en el tablero europeo que exige hombres capaces de ensuciarse las manos sin preguntar demasiado.​

Como en las mejores entregas de la serie, la novela combina el pulso aventurero —duelos al amanecer, emboscadas en callejones, persecuciones nocturnas entre tabernas y burdeles— con un rigor histórico que no pesa, sino que sostiene el andamiaje narrativo. El París que atraviesa Alatriste no es postal turística, sino ciudad peligrosa: barrios malolientes, callejas encharcadas, puentes abarrotados, gentes de toda calaña; un mundo donde la vida vale poco y el acero vale mucho. Las apariciones de personajes reales —el rey Luis XIII, Richelieu, el duque de Buckingham, Olivares, un Quevedo zumbón y lúcido— se integran en la trama sin forzar guiños; la Historia, como se espera en esta saga, no es coartada sino materia viva, campo de batalla donde se cruzan intereses de reyes, cardenales y soldados rasos que intentan salir con la cabeza sobre los hombros.​

En ‘Misión en París’ regresan todos los ingredientes reconocibles por cualquier lector de Alatriste: la primera persona de Íñigo, que escribe desde la vejez y recuerda “cuando yo era muchacho”, la mezcla de nostalgia y escepticismo, el código de honor de un soldado al que ya casi no le quedan más principios que la palabra dada y la lealtad a los suyos. Al mismo tiempo, hay una voluntad evidente de hacer al capitán más humano: la dureza no tapona las grietas, el pasado pesa, ciertas derrotas íntimas se dejan ver, y la aparición del nuevo compañero, Juan Tronera, sirve para deslizar detalles sobre la vida privada del protagonista que las novelas anteriores solo sugerían. La relación con Íñigo, convertido en hombre hecho pero todavía fiel al modelo del viejo soldado, mantiene ese tono de paternidad nunca confesada, mezcla de disciplina, afecto y ironía que ya era una de las marcas de la casa.​

Se ha dicho que esta entrega repite la argucia habitual: un alto personaje —Guadalmedina como intermediario, el conde-duque en la sombra— llama a Alatriste, le propone una empresa sucia, le advierte de que, si todo sale mal, nadie responderá por él, y, poco a poco, va desvelando los detalles de la misión. A partir de ahí, se activa la “cuadrilla” conocida: Quevedo aporta wit, poesía y mala leche; Copons, profesional frío que sigue contando muertos por instinto; Íñigo, mezcla de admiración y juicio propio; ahora también Tronera, que añade otra voz del frente. Sería fácil reprochar al libro la repetición de fórmula, pero lo cierto es que, en este tipo de saga, la reiteración no es defecto sino ley del género: lo que importa no es tanto el esquema como el modo concreto en que, esta vez, se tuerce o se afila, y aquí la novedad reside en el escenario francés, en la tensión entre la decadencia española y la pujanza calculadora de Richelieu.​

La prosa mantiene lo que la crítica ha señalado desde el primer volumen: un doble milagro, que los personajes hablen como nosotros y que al mismo tiempo leamos como ellos hablaban. El lenguaje es contemporáneo, directo, pero salpicado de giros, insultos, refranes y formulaciones que recuerdan al castellano del XVII sin convertir el texto en pieza arqueológica. Esa mezcla de naturalidad y sabor antiguo hace posible que un lector actual se mueva por tabernas parisinas del siglo de Richelieu como por calles conocidas, sin perder la sensación de estar escuchando voces de otro tiempo. Las escenas de combate siguen siendo uno de los puntos fuertes: duelos descritos con precisión casi coreográfica, sensación física de peso del acero, del cansancio, del miedo que no desaparece sino que se domina.​

‘Misión en París’ no es, ni pretende ser, una sorpresa radical en la trayectoria de la serie, pero sí un recordatorio de por qué, a estas alturas, Alatriste se ha convertido en algo más que un personaje de novela de capa y espada. En un mundo donde la palabra honor suena a chiste y la lealtad se mide en contratos, la figura de un soldado pobre, orgulloso, que ni se pliega ni se vende, tiene algo de anacronismo necesario. Volver a verlo cruzar el Sena de madrugada, con la espada a la cadera y la certeza de que lo están utilizando, pero dispuesto a cumplir hasta el final lo que ha aceptado hacer, es también una forma de preguntarse qué clase de país fuimos, qué clase de país somos, y si todavía quedan, en algún rincón, hombres capaces de mantenerse en pie cuando casi todo invita a ponerse de rodillas.

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11 diciembre 2025

Lista de los ganadores de los Zenda: Vila-Matas, Premio Zenda de Honor


zendalibros.com - 11/12/2025

Arturo Pérez-Reverte ha anunciado los ganadores de los Premios Zenda 2024-2025 en un desayuno de prensa celebrado este jueves por la mañana en el Café Varela de Madrid. El Premio Zenda de Honor ha recaído este año en Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948), “un creador que ha desafiado desde hace medio siglo las convenciones y rutinas literarias”, según el jurado de estos premios. El resto de los ganadores son Paco Cerdà, Chantal Maillard, Anna Caballé, Najat El Hachmi, Esther L. Calderón, Libros del Asteroide, José María Micó, Letras Corsarias y eBiblio. Además, Manuel Ángel Cuenca López ha ganado el Premio Especial Zenda-Edhasa.

Los Premios Zenda, organizados por la revista literaria, que celebran su segunda edición, reconocen la labor literaria, editorial y el fomento de la lectura durante la temporada literaria y cuentan con el patrocinio de Iberdrola y de Banco Santander. Los ganadores recibirán un Zenda en una ceremonia de entrega que se celebrará el 13 de enero de 2026 en Madrid.

Durante la presentación a los medios de la segunda edición de los galardones, Arturo Pérez-Reverte ha destacado que esto premios es “un ejemplo de lo que puede ser la cultura en España”, un territorio alejado de “la contaminación política, la crispación y la mala fe”.

En esta segunda edición, los premios constan de diez categorías. Además del Zenda de Honor a Vila-Matas, Paco Cerdà (Genovés, Valencia; 1985) ha ganado el Premio Zenda de Narrativa por Presentes (Alfaguara), según el jurado “una novela de no ficción que funciona como una especie de panóptico donde es posible intuir y vivir en la España de 1936”. La ganadora del Premio Zenda de Poesía es Chantal Maillard (Bruselas, 1951) por Poesía completa. 1988-2022 (Tusquets), autora de “una escritura que estremece e impulsa en su decantación, en su rigor y en la rotunda capacidad de proponer al lector una insólita aventura estética y emocional”. El Premio Zenda de Ensayo ha distinguido a Anna Caballé (Hospitalet de Llobregat, 1954), por Íntima Atlántida. Vida de Rosa Chacel (Taurus), donde “ha sabido descifrar las claves de una de las personalidades más complejas de la cultura española del siglo XX”.

El Zenda Infantil y Juvenil premia a Najat El Hachmi (Beni Sidel, Marruecos, 1979), por Los secretos de Nur (Destino), “una novela que destila amor por los libros y por el oficio de escribir en cada una de sus páginas”. El Premio Zenda Ópera prima, a Esther L. Calderón, por Pipas (Pepitas de Calabaza). “La mezcla de ternura, humor y bajos fondos resulta brillante y adictiva”, ha señalado el jurado. Libros del Asteroide ha ganado el Premio Zenda Editorial “por una larga y valiente labor que ha revalorizado grandes clásicos recientes, al tiempo que ha encontrado voces nuevas capaces de enriquecer nuestras letras desde los géneros de la narrativa y el ensayo”. José María Micó (Barcelona, 1961) ha obtenido el Premio Zenda de Traducción. “Su trabajo en la versión al castellano de clásicos italianos como el Orlando furioso de Ariosto o La Divina Comedia de Dante le han valido un puesto de honor en el panorama de la traducción en nuestro país”. Letras Corsarias ha sido distinguida con el Premio Zenda Librería “por ser un auténtico referente cultural de Salamanca y crear un espacio único de intercambio intelectual y de entusiasmo por la lectura”. Y el Premio Zenda Innovación ha recaído en eBiblio, el servicio de préstamo de las bibliotecas públicas españolas. “Su trabajo no sólo es valioso por la disponibilidad de los títulos, sino también por las variadas selecciones y sugerencias que regularmente ofrece a los lectores”.

El jurado de los Premios Zenda de esta segunda edición ha estado compuesto por los profesionales del sector del libro Guillermo Altares, redactor jefe de El País; Nuria Azancot, redactora jefe de El Cultural de El Español; Pepa Blanes, jefa de cultura en la Cadena SER; Laura Barrachina, periodista cultural, colaboradora de Abril; Jesús García Calero, director de ABC Cultural; Irene Hernández Velasco, jefa de Cultura de El Confidencial; Antonio Lucas, poeta y periodista de El Mundo; Alberto Olmos, escritor y columnista; Javier Ors, jefe de Cultura de La Razón; Santos Sanz Villanueva, crítico cultural, y Sergio Vila-Sanjuán, director de Cultura/s en La Vanguardia. Además, participan Álvaro Colomer, redactor jefe de Zenda, secretario del jurado, y Leandro Pérez, director de Zenda, coordinador del jurado.

Como en la primera edición de los premios, celebrada el pasado mes de enero, durante la gala se entregará el Premio Especial Zenda-Edhasa, un galardón independiente, propio y original, otorgado por los editores del sello y vinculado a la colección de Clásicos de Aventuras de Zenda-Edhasa. Según ha indicado María José Solano, coeditora del sello, el militar de carrera, divulgador histórico y editor Manuel Ángel Cuenca López merece ser el segundo ganador de este premio porque «como director de la web Zenda-Edhasa, ha impulsado un espacio literario vibrante, moderno y respetuoso con la tradición, donde los clásicos de aventuras recuperan vida y sentido para nuevas generaciones. Destaca por profesionalidad, creatividad y un profundo amor por los libros».

Zenda ofrece información sobre los premios a través de zendalibros.com y de premioszenda.com, así como en las redes sociales, con el hashtag #PremiosZenda.

https://www.zendalibros.com/lista-de-los-ganadores-de-los-zenda-vila-matas-premio-zenda-de-honor/

Pérez-Reverte desvela el Zenda de Honor a Vila-Matas: "Tiene más valor en tiempos de navajeo"

Europa Press - 11/12/2025

El Premio Zenda de Honor, galardón organizado por la revista literaria homónima, ha recaído en su segundo edición en Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948), por ser "un creador que ha desafiado desde hace medio siglo las convenciones y rutinas literarias", según ha anunciado el autor Arturo Pérez-Reverte este jueves. "En estos tiempos de polarización y navajeo, en que todo el mundo parece que está en trincheras y dispara contra las trincheras de que quien esté en ella, donde todo está tan revuelto y tan crispado, conseguir un jurado en el cual están representados todos los medios de comunicación españoles en lo que se refiere a la cultura y que estén de acuerdo, que conversen, que dialoguen que lleguen a conclusiones brillantes. Lo infrecuente de eso, lo extraño de eso en estos momentos actualmente, es lo que hace que este premio tenga para nosotros además un valor especial", ha apuntado el escritor, quien ha añadido que estos premios son un "ejemplo" de lo que puede ser la cultura en España cuando está en manos "de gente razonable y digna". Pérez-Reverte ha asegurado que el premio a Vila-Matas no le costó al jurado ni un momento decidirlo y aceptar la propuesta de manera unánime. 

https://www.elconfidencial.com/cultura/2025-12-11/premios-zenda-perez-reverte_4263578/

Pérez-Reverte elude la polémica entre Cervantes y RAE pero reconoce "metidas de pata" por parte de los de "siempre"

diariosigloxxi.com - 11/12/2025

El autor y académico Arturo Pérez-Reverte ha eludido este jueves la polémica entre el Instituto Cervantes y la Real Academia Española (RAE) por la elección de Panamá como sede del próximo Congreso Internacional de la Lengua (CILE) aunque ha asegurado que sabe que ha habido "metidas de pata" por parte de quien "siempre se mete la pata".

"Volví de viaje ayer y no he seguido la polémica en absoluto. Sé que ha habido metida de pata por parte de donde siempre se mete la pata. Pero como he vuelto y he llegado, no tengo mucha información. Hoy justamente voy a la (Real) Academia y después voy a enterarme de cómo está el asunto", ha explicado Pérez-Reverte durante un encuentro con medios para desvelar los galardonados por los Premios Zenda.

Precisamente, este pasado martes, el director del Cervantes, Luis García Montero, anunció que Panamá será la sede del próximo CILE y acusó a la RAE de querer imponer su decisión sobre el enclave. Este anuncio se suele conocer en el acto de cierre del Congreso de turno, algo que no ocurrió durante el final del X CILE celebrado en Arequipa (Perú) el pasado mes de octubre. Horas después del anuncio, fuentes de la RAE replicaron al director del Cervantes que la decisión se tomó en Arequipa (Perú) durante el X CILE y que fue entonces cuando se le comunicó al ministro de Exteriores, José Manuel Albares. Este miércoles el Cervantes emitió un comunicado en el que critica que la RAE se "beneficie" de la presidencia nata de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) y que "utilice" a las Academias latinoamericanas, provocando "daños a las relaciones institucionales y culturales con Panamá". La institución dirigida por el escritor Luis García Montero exigía a la RAE una rectificación de su actuación y la vuelta "a la senda responsable de mutua colaboración", ante el incumplimiento de las obligaciones y compromisos asumidos con el Cervantes. Por ahora, la RAE no ha replicado. El Cervantes asegura que la elección "unilateral" de Panamá sin su previo conocimiento vulnera la "buena relación" entre instituciones que ha sido la norma general de estos congresos, fundados por el Instituto Cervantes en 1997, y a los que en 2001 se sumó la RAE y ASALE. Según el comunicado, la designación de las sedes se consensúan entre el Instituto Cervantes y la RAE tras una evaluación de las candidaturas presentadas a ambas instituciones y al Gobierno de España, tal y como indica el punto 5 de las Directrices Básicas para la Organización de los Congresos de la Lengua Española.

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07 diciembre 2025

MC Cartagena critica el rechazo al ‘Camino de Alatriste’ para ensalzar aún más la figura del gran personaje de Pérez-Reverte

mccartagena.com - 07/12/2025

El concejal de MC Cartagena, Enrique Pérez Abellán, ha criticado con dureza la decisión del Pleno municipal de rechazar la propuesta de su grupo para rendir homenaje al cartagenero Arturo Pérez-Reverte y a su célebre personaje literario, el capitán Alatriste, mediante la creación del “Camino de Alatriste”.

La iniciativa planteaba un recorrido desde Puerta de Murcia hasta la plaza del Cuartel del Rey, atravesando la calle Intendencia, con frases extraídas de las novelas del capitán Alatriste grabadas en letras de bronce sobre el pavimento, una propuesta inspirada en experiencias de gran éxito internacional, como el Barrio de las Letras de Madrid, donde las citas de grandes autores forman parte del paisaje urbano y constituyen un atractivo cultural y turístico de primer orden en la calle Huertas.

Pérez Abellán ha subrayado que su propuesta sería complementaria al proyecto de la escultura ya aprobada en honor a Pérez-Reverte y Alatriste, ya que permitiría que ésta no quedara aislada en una plaza fuera del itinerario turístico de la ciudad, sino integrada en un circuito que facilitaría que ciudadanos y visitantes acudieran a la citada plaza y disfrutaran de un recorrido literario único en Cartagena.

“Lo que vimos en el pasado Pleno fue una demostración más de que algunos políticos carecen de altura de miras y prefieren denostar cualquier propuesta que provenga de MC, aunque ello suponga ir en contra de Cartagena y de su proyección cultural.” El edil ha denunciado que esta actitud perjudica a la imagen de Cartagena y, además, se sostiene gracias al apoyo de tránsfugas que, con su voto, refuerzan la estrategia de quienes practican el juego sucio y bloquean iniciativas que podrían enriquecer el patrimonio cultural y turístico de la ciudad. “Cuando se desprecia a Pérez-Reverte y al capitán Alatriste, se desprecia también a Cartagena”, ha señalado Pérez Abellán, quien ha añadido que “es inaceptable que se antepongan intereses partidistas a proyectos que podrían situar a nuestra ciudad en el mapa de la literatura universal”.

Así, MC Cartagena reafirma su compromiso de seguir defendiendo proyectos que impulsen la identidad cultural de Cartagena y que reconozcan el talento de sus hijos más ilustres, frente a la cerrazón de quienes anteponen intereses partidistas a las oportunidades de progreso colectivo.

https://mccartagena.com/2025/12/07/mc-cartagena-critica-el-rechazo-al-camino-de-alatriste-para-ensalzar-aun-mas-la-figura-del-gran-personaje-de-perez-reverte/

21 noviembre 2025

Reseña de 'Misión en París' de Arturo Pérez-Reverte

Noé Muñoz Barallobre - revistatarantula.com - 21/11/2025

El regreso de Diego Alatriste y Tenorio a las librerías no es un simple evento editorial; es la recuperación de una deuda histórica que Arturo Pérez-Reverte mantenía con sus lectores. Tras catorce años de silencio desde la publicación de 'El puente de los Asesinos' (2011), la octava entrega de la saga, titulada 'Misión en París', llega como un golpe de realidad sobre la mesa, recordándonos por qué esta serie redefinió la novela histórica en el ámbito hispano.

Si las anteriores entregas nos mostraron el barro de Flandes, el brillo engañoso de Sevilla o las galeras del Mediterráneo, esta novela nos traslada al corazón de la potencia emergente que amenaza con eclipsar al Imperio Español: la Francia del cardenal Richelieu. La trama sitúa al capitán Alatriste y a un Íñigo Balboa ya veinteañero en un París hostil y fascinante. Corre el año 1627, y mientras los tambores de guerra suenan en La Rochela, nuestros protagonistas se ven envueltos en una trama de espionaje que involucra a la corona española, al inefable Francisco de Quevedo y a las más altas esferas del poder francés. Pérez-Reverte despoja a París de su romanticismo decimonónico para devolverle su crudeza del siglo XVII: una ciudad de callejuelas oscuras, duelos al amanecer y traiciones políticas.

Uno de los puntos más exquisitos de la novela para el lector avezado es el tratamiento técnico de los duelos. Pérez-Reverte no narra simples peleas, sino el enfrentamiento de dos concepciones filosóficas de la guerra representadas por la esgrima. Por un lado, tenemos la Verdadera Destreza española, encarnada en Alatriste. El autor describe con precisión casi matemática los movimientos circulares, el uso de los compases y la búsqueda del ángulo recto. Es una esgrima cerebral, basada en la geometría y la paciencia, donde se camina alrededor del oponente esperando el error ajeno. Alatriste utiliza la espada de cazoleta y, fundamentalmente, la vizcaína (daga de mano izquierda), convirtiendo su defensa en una trampa cerrada. Frente a ellos, la novela presenta la escuela francesa, más lineal, ágil y agresiva. Los adversarios galos confían en la velocidad, el fondo (la estocada larga estirando el cuerpo) y una mayor ligereza en el desplazamiento. El contraste es fascinante: la sobriedad letal y estática del español, que mata por necesidad y economía de movimientos, frente a la espectacularidad atlética y el orgullo del tirador francés. En estas secuencias, la prosa alcanza una tensión vibrante, demostrando que para un soldado de los tercios, la estética es irrelevante cuando el objetivo es sobrevivir.

Si Diego Alatriste es el ancla inamovible de la saga, Íñigo de Balboa es el barco que ha navegado a través de la tormenta, y en 'Misión en París' observamos los daños estructurales de esa travesía. El perfil psicológico de Íñigo en esta entrega es el elemento más sofisticado de la novela. El lector asiste a la culminación de su pérdida de inocencia. Íñigo ya no es el pupilo que busca aprobación; es un hombre joven forjado en la violencia, cuya lealtad hacia Alatriste ha mutado de la admiración ciega a un amor filial complejo, teñido de compasión y fatalismo. Observamos en él una adultez prematura, característica de quienes han matado para sobrevivir antes de aprender a vivir. Psicológicamente, Íñigo se muestra escindido. Por un lado, posee la vitalidad y el ardor de la juventud, que se manifiesta en su curiosidad por el mundo parisino y sus pulsiones amorosas. Por otro, arrastra el cinismo heredado de su mentor. Su voz narrativa se funde con la del joven protagonista para mostrarnos a un personaje que ya intuye que el honor es una trampa y que el Imperio al que sirve es un gigante con pies de barro. Además, la sombra de Angélica de Alquézar sigue proyectándose sobre su psique, condicionando su relación con las mujeres y endureciendo su corazón ante el afecto.

El aspecto más comentado de la obra es el diálogo metaliterario que establece el autor. Pérez-Reverte cumple la vieja promesa de cruzar los caminos de sus personajes con el arquetipo de los mosqueteros franceses. Lejos de caer en el pastiche, el encuentro es un choque de filosofías: el pragmatismo estoico y amargo de la vieja infantería española frente a la gallardía, a veces teatral, de los franceses. Es un duelo entre el realismo sucio español y la aventura romántica de Dumas.

Esta experiencia en primera línea de fuego es el sustrato fundamental de la saga Alatriste. Pérez-Reverte no escribe sobre la violencia desde la teoría académica, sino desde la memoria visual de quien ha conocido el caos, la crueldad y la extraña solidaridad que surge en las trincheras. Su estilo combina una rigurosa documentación histórica con un ritmo narrativo ágil, heredero tanto del folletín clásico como de la novela negra moderna. Con obras como 'El club Dumas', 'La tabla de Flandes' o la trilogía de Falcó, ha consolidado un universo literario donde la moral es gris y los héroes suelen ser supervivientes cansados. 

'Misión en París' no es una lectura complaciente. Es una obra crepuscular, impregnada de la melancolía de quien sabe que el Siglo de Oro español brilla más fuerte justo antes de apagarse para siempre. La prosa de Pérez-Reverte es más precisa y afilada que nunca, y la construcción psicológica de Íñigo de Balboa confirma que esta saga es, en realidad, la historia de su educación sentimental y marcial. Estamos ante una novela imprescindible que no solo satisface la nostalgia de los veteranos de los Tercios literarios, sino que eleva el listón de la narrativa histórica actual. Es, en definitiva, una despedida a la francesa, pero con alma española.

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"La vejez es fea y se arrincona, es un error"


Joan F. Losilla - Heraldo de Aragón - 21/11/2025

Arturo Pérez-Reverte ha vuelto a sentarse en una mesa con el youtuber Jordi Wild para mantener una larga y muy interesante conversación. Por espacio de más de dos horas y media, el escritor ha compartido reflexiones y anécdotas. 

Uno de los capítulos más importantes ha sido el del trato que la sociedad da a sus mayores. El creador de la saga de Alatriste ha plasmado su enojo ante la situación. Así ha comenzado su intervención: "Antes teníamos la necesidad social de escuchar a las personas mayores que transmitían su experiencia. Era útil porque cuando llegaba el dolor y el sufrimiento, que siempre llega, sabían cómo afrontarlo. Eso lo hemos ido perdiendo".  Y ha proseguido con la argumentación: "La vejez es fea y se arrincona. Todos tenemos que ser guapos y jóvenes. El viejo queda fuera. Es un error enorme que estamos cometiendo en Occidente y en Europa. Eso no sucede en África, en Asia, en América del Sur, donde la gente mayor sigue siendo una referencia y la joven calla". 

Pérez-Reverte ha puesto un ejemplo vivido en primera persona que plasma cómo han cambiado los tiempos: "Cuando yo llegué a la Academia de la Lengua en 2003, era un académico joven que venía de otro mundo. Y allí estaba gente extraordinaria como Manuel Seco, Mingote o Camilo José Cela, y yo estaba callado. No abría la boca. Ahora soy de los más viejos. No hablé durante dos años. Me quedaba y escuchaba. Me encantaba ser académico por llevarme una cantidad de información participando de un mundo que ya no existe y que está desapareciendo. Los grandes me contaban sus cosas. Esa es la vez a la que tenemos que mirar". 

Finalmente, el escritor ha cerrado este tema con la siguiente conclusión: "Es un error muy frecuente arrinconar a los viejos. Yo sigo vivo y tengo curiosidad por el mundo, pero conozco mis limitaciones. Hay cosas que no puedo cambiar. Fui educado para un mundo que ya no existe. Intento en lo que puedo adaptarme al mundo presente para no ser un marciano".

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2025/11/21/dura-reflexion-perez-reverte-jordi-wild-vejez-1872338.html

Vídeo completo:

https://www.youtube.com/watch?v=a-CJDSkUYPY