17 enero 2026

La RAE destapa sus heridas tras “el ataque más grave desde que hay memoria”

Jorge Morla - El País - 17/01/2026

La Real Academia Española (RAE), institución tricentenaria encargada de “limpiar, fijar y dar esplendor” al idioma, atraviesa uno de los momentos más convulsos de su historia reciente. Lo que comenzó como un desacuerdo soterrado sobre el rumbo de la política lingüística ha derivado en una crisis abierta, con reproches públicos, heridas internas y un debate de fondo sobre quién debe marcar el destino de la lengua común de más de 600 millones de hablantes. Esto se suma al cruce de acusaciones entre la institución y el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, que se produjo a finales del año pasado, un desencuentro que ha derivado en polémica sobre la designación de la sede que acogerá en 2028 el próximo Congreso de la Lengua. 

La chispa que provocó el último incendio fue una tribuna de Arturo Pérez-Reverte (académico desde 2003 y uno de los escritores españoles más leídos) publicada en ‘El Mundo’ este lunes 12, en la que lanzó un ataque frontal contra la RAE y su actual director, Santiago Muñoz Machado (al frente desde 2018). El escritor acusó a la institución de haberse rendido a las presiones mediáticas y políticas, de practicar una normativa “laxa y ambigua” y de haber roto el equilibrio histórico entre filólogos y creadores literarios. En su texto, Pérez-Reverte cargaba contra lo que denomina los “talibanes del todo vale” y denunciaba que la Academia se limita a registrar usos impulsados por las redes sociales o la corrección política, en lugar de defenderla con firmeza y normas claras. Citaba como ejemplos la falta de contundencia en debates como el lenguaje inclusivo, la acentuación de “solo” o “guion” o el uso de mayúsculas. “Hoy todo vale”, escribió, “y cualquier cateto audaz puede imponerse, si persevera, a Cervantes, Galdós o García Márquez”. 

La publicación cayó como una bomba dentro de la institución. Varios académicos consultados expresan opiniones que se pueden resumir en una frase pronunciada por uno de ellos: “Es el ataque más grave desde que hay memoria”. Señalan que lo es no tanto por el contenido —opinable— como por la forma: una crítica pública, sin previo aviso, al margen de los cauces corporativos. El malestar se agravó por el contexto: la tribuna apareció la víspera de la entrega de los premios Zenda, impulsados por el propio Pérez-Reverte. Varios académicos habían confirmado su asistencia al acto y se encontraron de pronto en medio de un fuego cruzado. Muñoz Machado no acudió. La respuesta de la RAE fue contenida, pero firme. La institución subrayó que se trata de “una opinión personal y respetable” y anunció que analizaría “con rigor” las críticas en los departamentos correspondientes, invitando al escritor a defender sus argumentos en el pleno. Pérez-Reverte, por su parte, dio el debate por cerrado: en el cóctel posterior a la entrega de los Premios Zenda habló con ‘El País’, sostuvo una conversación sobre el revuelo causado, pero prefirió no incidir en sus quejas: “Todo lo que quería decir, lo he dicho en el artículo”. 

Este jueves hubo pleno, como todos los jueves. Venía, evidentemente, precedido de la polémica acumulada estos últimos días. Varios académicos consultados por este medio sostenían no recordar un pleno que llegara precedido de tanta tensión. Arturo Pérez-Reverte asistió a la cita. Expuso, de forma sintética, las mismas denuncias que en su artículo. El desarrollo del pleno fue tranquilo, pero varios intervinientes, según ha podido saber ‘El País’, mostraron su “rechazo” a que un académico se expresara como Pérez-Reverte lo hizo en un medio de comunicación. Alguno le reprochó el “desconocimiento” del trabajo diario de la Academia y varios valoraron de forma muy positiva la labor del actual director. El tiempo estranguló la sesión y no todos pudieron participar, por lo que el debate continuará la semana que viene. 

No todos, pero dentro de la RAE son muchos los que, tras la publicación del artículo, defendían estos días una visión distinta a la del novelista. Varios académicos (que prefieren no dar su nombre) rechazan de plano la idea de una Academia frívola o dominada por filólogos dogmáticos. Y recuerdan que la institución funciona como un “régimen confederal”, en coordinación con las Academias americanas (también Filipinas y Guinea Ecuatorial), y que ninguna palabra se aprueba a la ligera: primero se estudia en comisiones delegadas de seis o siete académicos, luego se consulta al ámbito panhispánico y solo en caso de conflicto se llega a discutir en un pleno delegado. “No existe ningún sesgo”, insisten varios académicos. La RAE —subrayan— se estructura desde hace décadas en tres tercios oficiosos: creadores literarios, filólogos y un grupo heterogéneo que incluye juristas, médicos o científicos. “Nada ha cambiado”, aseguran. 

La RAE consta de 46 académicos de número, elegidos por mayoría absoluta de los votantes del pleno. La última persona electa es Cristina Sánchez López (elegida el pasado marzo), y el último miembro en ingresar tras pronunciar su discurso, Javier Cercas. Síntoma de bloqueo en la institución o no, lo cierto es que el pasado mayo Luis Alberto de Cuenca y Luis Fernández-Galiano se disputaron la silla “o”, pero ninguno de los dos candidatos obtuvo los votos necesarios, así que la plaza quedó vacante (también está libre la silla “L”).  

Algunas voces internas han sido estos días más duras con Pérez-Reverte. Un miembro de la Academia le acusa de provocador en su artículo y de ofrecer una visión “obsoleta” de la Academia y del cambio lingüístico. “Aquí no hay una guerra entre escritores y filólogos”, recalcan otros. “Lo que hay son filias y fobias personales”. Lo cierto es que habría que remontarse a 1968, cuando fue elegido Dámaso Alonso, para llegar a una RAE dirigida por un escritor. Los siguientes directores de la institución (Fernando Lázaro Carreter, 1991; Víctor García de la Concha, 1998; José Manuel Blecua, 2010; Darío Villanueva, 2014) fueron filólogos. Muñoz Machado, que llegó a la dirección en 2018 y que ayudó a una crucial financiación tras una reducción de fondos estatales que afectó gravemente a la institución (especialmente durante el Gobierno de Mariano Rajoy), es jurista. 

Las turbulencias que vive la RAE no se limitan al choque con Pérez-Reverte. Desde hace meses, el organismo mantiene un pulso abierto con el Instituto Cervantes, encabezado por el catedrático y poeta Luis García Montero. En octubre de 2025, García Montero criticó públicamente que la Academia esté dirigida por un catedrático de Derecho Administrativo y no por un filólogo, insinuando una deriva tecnocrática y una desconexión con la esencia lingüística de la institución. La reacción de la RAE fue inmediata: el pleno aprobó una declaración de “absoluta repulsa” a las palabras del poeta. Muchos interpretaron sus declaraciones como un ataque político —García Montero fue candidato de Izquierda Unida en Madrid en 2018— más que como una crítica técnica. Precisamente, Pérez-reverte fue uno de ellos. Más allá de lo personal, el conflicto se trasladó al plano internacional durante el X Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), celebrado en Arequipa del 14 al 17 de octubre, donde las fricciones entre ambas instituciones se hicieron visibles. Desde entonces, el Cervantes ha reprochado a la RAE la elección “unidireccional” de Panamá como sede (en 2028) del próximo congreso. El Instituto esgrime un documento, al que ha tenido acceso ‘El País’, firmado por anteriores responsables de la RAE (entonces el director era José Manuel Blecua) y que regula un procedimiento conjunto para la elección de las sedes del CILE. En la Academia replican: “Lo primero de todo es que un país haga una propuesta para acoger el CILE. Y hasta ahora la única propuesta formal es la de Panamá”. Pese a todo, García Montero ha suavizado su discurso y ha asegurado que no ha roto “ningún puente” con la RAE. En medio de la tormenta, Muñoz Machado ha recibido el respaldo de academias al otro lado del Atlántico y de instituciones como la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, que ha calificado las críticas externas de “injustificadas y fuera de lugar”. Varios académicos niegan cualquier injerencia gubernamental, cosa que también se ha insinuado en los últimos meses: “Sabemos que el Gobierno no agrede a la Academia; al contrario, siempre hemos notado su apoyo”. 

“Aunque no lo parezca, aquí normalmente reina la paz”, señalan varios miembros. Aun así, las heridas son evidentes. “Hay mucha gente dolida”, admiten otros, que lamentan el daño reputacional y la sensación de desgarro en una casa acostumbrada a resolver sus disputas de puertas hacia dentro. Todo esto llega, además, en un momento clave: en diciembre se elegirá al próximo director de la RAE. El propio Muñoz Machado podría postularse, pero para una segunda reelección se precisan dos tercios de los votos, algo muy complicado de conseguir. La institución que aspira a fijar el idioma se enfrenta hoy a una tarea más urgente y delicada: recomponer su propio relato y decidir qué equilibrio quiere mantener entre tradición, uso y autoridad en este siglo XXI. A día de hoy, todavía ningún candidato se ha presentado oficialmente para dirigir la Academia en su próxima etapa.

https://elpais.com/cultura/2026-01-17/la-rae-destapa-sus-heridas-tras-el-ataque-mas-grave-desde-que-hay-memoria.html

16 enero 2026

La Reina, Pérez-Reverte y Vila-Matas

Sergio Vila-Sanjuán - La Vanguardia - 17/01/2026

Aparentemente pocos autores españoles hay más diferentes que Arturo Pérez-Reverte y Enrique Vila-Matas. El primero ha cultivado una narrativa aventurera y vitalista. El segundo, una obra metaliteraria y autoindagatoria. El primero, aunque nacido en Cartagena, es una figura muy emblemática de Madrid; el segundo, de Barcelona. No parece haber duda de que no pertenecen a la misma familia literaria.

Sin embargo, tienen más puntos en común de lo que podría parecer, además de los apellidos compuestos. Son casi de la misma edad (Pérez-Reverte de 1951, Vila-Matas de 1948). El primero también ha trufado toda su obra de referencias literarias, aunque de otra órbita (si para Vila-Matas una referencia clave pudiera ser Robert Walser, para Arturo la podría constituir quizás Alejandro Dumas). Ambos han dotado de ambientación cosmopolita buena parte de sus títulos y los dos son internacionales: Pérez-Reverte es el autor español vivo más traducido, Vila-Matas un firme candidato al Nobel. Apenas se habían tratado, y por eso fue para muchos una sorpresa verles juntos en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, donde se entregaban los premios Zenda el pasado martes. 

El barcelonés, que recibió el Zenda de Honor a la trayectoria, se mostró fiel a su leyenda: anunció que iba a leer “el discurso de minuto y medio, que en realidad será de dos minutos” (en referencia al tiempo que le habían fijado), y comentó que Ana Botín, quien le precedió en los parlamentos, había adelantado una cita de su intervención antes de que él mismo la leyera, sin que supiera cómo podía haber ocurrido. “A Enrique siempre le pasan estas cosas”, comentó una persona próxima.

La celebración de Zenda, que llega a su segunda convocatoria, me ha recordado, aunque en formato muy diferente, una característica de la fiesta de 'La Vanguardia' en Sant Jordi. Son encuentros con gran capacidad de convocatoria que congregan a una audiencia transversal, tanto en lo político como en lo cultural, transcurren en un clima simpático y amable y demuestran que la buena convivencia sociocultural se genera creando y ofreciendo puentes.

Zenda es una publicación literaria digital impulsada desde hace diez años por Arturo Pérez-Reverte, con más de 300 artículos mensuales y derivaciones como la colección de libros de aventuras Zenda-Edhasa, y con un equipo integrado por el director Leandro Pérez, Álvaro Colomer, María José Solano y Miguel Santamarina, entre otros. Los premios los decide un amplio jurado independiente, compuesto por periodistas culturales y responsables de suplementos, entre los que figura Cultura/s. 

La fiesta congregó a ministros socialistas (Félix Bolaños, Óscar Puente) junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde José Luis Martínez-Almeida, del PP. En el campo literario, nutrida presencia de académicos de la RAE como Soledad Puértolas, Clara Sánchez, Javier Cercas, José María Merino y Luis Mateo Díez (Pérez-Reverte, también académico, había publicado el día anterior en El Mundo un duro artículo criticando el funcionamiento de la institución). A su lado, Espido Freire, Sergio del Molino, Carlos Zanón, A.J. Ussía, Carmen Posadas, José Carlos Llop o Emilio Lara; superventas como Luz Gabás y Juan Gómez Jurado; numerosos editores; el cantante Loquillo y el director Alejandro Amenábar.

La entrega estuvo presidida por la reina Letizia, buena lectora, siempre comprometida con la difusión de la literatura. La Reina hizo un elaborado discurso con alusiones a una frase ya célebre de Pérez-Reverte (“no tengo ideología, lo que tengo es biblioteca”), a los contenidos de la revista (invitó a “vivir en Zenda ”) y a los distintos premiados. De Vila-Matas destacó la capacidad de desafiar convenciones, y al acabar el acto quiso seguir la conversación con él, para lo que el novelista venció con éxito lo que calificó como “mi timidez”.

Al igual que el año pasado, los premios contaron con buena presencia catalana: junto al autor de Bartleby y compañía fueron reconocidos Anna Caballé (ensayo), José María Micó (traducción), Luis Solano de Libros del Asteroide (editorial) y Najat el Hachmi (infantil). Otros premios fueron para Paco Cerdá (narrativa), Chantal Maillard (poesía), Esther L. Calderón (ópera prima) y Letras Corsarias (librería). El de innovación recayó en el servicio bibliotecario digital eBiblio, que recogió el secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí.

https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20260117/11441696/reina-letizia-zenda-perez-reverte-vila-matas.html

15 enero 2026

Misión en París, de Arturo Pérez-Reverte

Élmer Mendoza - El Universal - 15/01/2026

Vuelve el capitán Alatriste. Esta vez en el París del cardenal Richelieu a principios del siglo XVII, ministro de gran poder. Vuelve envuelto en un entramado del que se va enterando poco a poco. Con la habitual portada amarilla, Alfaguara, del grupo Penguin Random House, publica de Arturo Pérez-Reverte la octava entrega de la saga del capitán, ‘Misión en París’, en septiembre de 2025, en España, con un Diego Alatriste por el que no pasan los años, aunque él señale lo contrario, acompañado del joven Íñigo Balboa, Sebastián Copons, Juan Tronera y el infalible Francisco de Quevedo, que pronto regresa al Madrid de Felipe IV y del poderoso valido conde duque de Olivares, enemigo jurado del cardenal.

Es noche cuando los españoles llegan a París para ponerse a las órdenes del conde de Guadalmedina. Los espera Balboa, que a la sazón es correo del rey. Esto ocurre en el palacio de un noble francés, donde Alatriste acordará un duelo con un caballero que resulta ser Athos, nada menos que uno de los mosqueteros de Dumas, que seguramente medio planeta conocemos, igual que a sus compañeros. Les gustará lo que ocurre para que D’Artagnan e Íñigo se estrechen la mano. Es posible que a todos les guste el homenaje que el autor hace a este padre de la narrativa de aventuras. Esa que no tiene edad.

Mientras los nobles beben vino y hacen compromisos que no van a cumplir, Diego Alatriste espera. Los han traído para algo y es hora de que no se entera. ¿Por qué los hicieron venir? Misterio. Balboa se reencuentra con Angélica de Alquézar y aunque su amor es prohibido, no se detienen en detalles, incluyendo el próximo matrimonio de ella. También se topan de nuevo con los mosqueteros, pero sin consecuencias. Antes de marcharse, Quevedo le deja un mapa al capitán de La Rochela, territorio protestante. De manera que cuando reciben la orden de acompañar al conde a ese lugar, las cosas empiezan a tomar sentido. Los ingleses apoyan a los protestantes aunque sin ensuciarse las manos.

Estando en este lugar, al fin se enteran para qué los han llamado. El capitán Alatriste lo toma con calma, conoce a los hugonotes que estarán en la misión, comunica a su gente de qué va el asunto y se preparan. No se alteran demasiado, están mentalmente preparados para misiones imposibles donde se juegan el cutis y no ponen reparos. Simplemente se sorprenden y se encomiendan a Dios. Es el momento en que Alatriste comprende el sentido del mapa que le dio Quevedo y que se aprendió de memoria. La misión es nocturna, incluye una travesía por pantanos entre cañas bravas e intensa lluvia, además de los vigilantes de una fortaleza que deben asaltar. Avanzan en las sombras de la noche. Al llegar al castillo salen a relucir las espadas y corre la sangre.

Leer a Arturo Pérez-Reverte es convivir con una escritura perfecta, llena de guiños y sorpresas. En este caso, debemos agregar la manera en que da vida a expresiones del siglo de oro español, que es la época en que estos personajes vivieron sus aventuras. Ya he contado que Leonor y su servidor leemos novelas en voz alta en el desayuno, y ‘Misión de París’ la leímos justo en ese momento. Debo agregar que sucedió cuando estaba convaleciente de una enfermedad que me impidió celebrar las fiestas de diciembre como acostumbramos. Así que lo mejor de este tiempo, fue la novela. Lectoras y lectores de ‘El Universal’, que tengan un 2026 lleno de salud y buenos libros.

https://www.eluniversal.com.mx/opinion/elmer-mendoza/mision-en-paris-de-arturo-perez-reverte/

Sombras, traición y la ciudad de la luz

Mariola Díaz-Cano Arévalo - estandarte.com - 15/01/2026

Diego Alatriste es el personaje más icónico creado por Arturo Pérez-Reverte y protagoniza una de las sagas de más prestigio y éxito de la literatura contemporánea. ¿La razón? Un dominio como pocos tanto en el manejo del lenguaje como en la construcción de tramas y personajes de gran profundidad que recrean el Siglo de Oro en todo su esplendor y también con todas sus miserias.

Este octavo título, además, supone ese homenaje ya sin tapujos que el autor hace a sus lecturas clásicas más apreciadas, como las obras de Alejandro Dumas, en especial, Los tres mosqueteros, cuya influencia marca toda la saga. Así que, en un acertado guiño metaliterario, Athos, Porthos, Aramis y Artagnan aparecen en esta aventura que lleva a Alatriste y sus fieles amigos a París para una misión muy secreta y transcendental en esos tiempos del rey Luis XIII y el cardenal Richelieu.

Una vez más, Íñigo Balboa sigue narrando esta historia en primera persona y ahora, como miembro de los Correos Reales, espera en París a Diego Alatriste, Francisco de Quevedo y Sebastián Copons, a los que acompaña un nuevo personaje: Juan Tronera, también soldado y conocido de Alatriste de un hecho algo oscuro en un pasado común. El contexto histórico de la época es muy convulso con el asedio francés a los hugonotes en La Rochela, un conflicto con implicaciones internacionales y apoyo inglés. De mano de Quevedo, que sigue ejerciendo de poeta y espía, y con las indicaciones más concretas del conde de Guadalmedina, Alatriste y sus compañeros tendrán que llevar a cabo una peligrosa y crucial misión ideada por el conde-duque de Olivares. Hay algunas sombras también en el camino, como uno de los peores enemigos de Alatriste, Luis de Alquézar, y la que es el amor y la perdición de Íñigo Balboa: su sobrina Angélica.

Para los lectores que conocimos a Diego Alatriste hace casi ya treinta años reencontrarse con él después de los catorce transcurridos desde su anterior aventura es hacerlo con un amigo muy querido y admirado. En realidad, para él y sus fieles Sebastián Copons e Íñigo Balboa solo ha pasado un año, así que mantienen toda su esencia. El fatalismo siempre subyacente que impregna todos los libros nunca supera al honor ni la lealtad que derrochan unos personajes que se han convertido ya en mitos de la literatura contemporánea. Además, la trama se sigue desarrollando con el ritmo narrativo y la riqueza lingüística tan característicos de esta saga, donde intriga y acción van de la mano con la recreación histórica. Lo más destacable esta vez es ese cruce entre metaliteratura y realidad que mencionábamos al principio al hacer coincidir a Alatriste con los tres mosqueteros más universalmente conocidos de la historia en momentos decisivos. Y, por supuesto, Diego Alatriste sale muy bien parado con ellos y ellos con él, porque todos comparten ese código de honor de los hombres de armas y su lealtad entre sí.

Tampoco falta la intriga hasta el final, donde aparecen más grandes nombres —y viejos conocidos de la saga— que tienen deudas que pagar a Alatriste. En realidad, sabemos que todo acaba bien, pero el interés se mantiene hasta ese final, que se queda abierto y, tal vez, se hubiera podido extender un poco más. Pero así hay esperanza para una aventura más. En resumen, es más que obvio comentar que se trata de una lectura indispensable para los que seguimos a Alatriste desde su lejano principio. ¡Uno para todos!

https://www.estandarte.com/noticias/libros/novela/resena-de-mision-en-paris-lo-nuevo-de-arturo-perezreverte_5527.html

14 enero 2026

La Reina nos invita a “vivir en Zenda”


Miguel Ángel Santamarina  - zendalibros.com - 14/01/2026

Altobelli, el gran escritor fracasista, le asignó una difícil tarea a Vidal Escabia: componer un canon literario con setenta y un libros. Zenda, al igual que el personaje de la última novela de Enrique Vila-Matas, Canon de cámara oscura (Seix Barral), también va creando con sus premios un canon propio, libre de sesgos y cuajado de autenticidad; algo que sólo se consigue con un jurado plural e independiente. Como el de los Premios Zenda 2024-2025, que se entregaron ayer en Madrid en un acto presidido por Su Majestad la Reina Letizia, quien declaró en la presentación del acto: “Gracias a quienes parieron Zenda —hay muchos de sus fundadores aquí—, a ese grupo de valientes con un capitán al frente que decidieron crear un territorio libre y plural de amigos, libros y aventura”.

Vamos a saltarnos el protocolo para contar que más de un centenar de escritores acudieron a la entrega. Mis disculpas por adelantado, seguro que no recuerdo todos los nombres. Aunque no puedo olvidar a los autores premiados. Es decir, además del ya citado Vila-Matas, el Premio de Honor de esta segunda edición, a Chantal Maillard, Paco Cerdá, Esther L. Calderón, Anna Caballé, José María Micó y Najat El Hachmi. También acudieron Javier Cercas, Clara Sánchez, Soledad Puértolas, José María Merino, Luis Mateo Díez, Eva García Sáenz de Urturi, José Carlos Llop, Lorenzo Silva, Luis Alberto de Cuenca, Julia Navarro, Antonio Lucas, Carmen Posadas, Juan Gómez-Jurado, Bárbara Montes, Luz Gabás, Megan Maxwell y Sandra Miró, Ana Merino, Manuel Vilas, Juan José Millás, Manuel Jabois, Andrés Trapiello, Manuel Longares, José Ángel Mañas, Sergio del Molino, Susana Martín Gijón, Nuria Labari, Alejandro Gándara y Fernando Bonete. También escriben, cómo no, los miembros del jurado, Alberto Olmos, Nuria Azancot, Pepa Blanes, Antonio Lucas, Laura Barrachina, Jesús García Calero, Irene Hernández Velasco, Javier Ors, Sergio Vila-Sanjuán, Santos Sanz Villanueva, y Álvaro Colomer y Leandro Pérez, el secretario y el coordinador del jurado. Y María José Solano, coeditora de Zenda-Edhasa, que otorgó el premio especial a Manuel Ángel Cuenca, junto a los editores de Edhasa Daniel Fernández y Penélope Acero.

Retomemos el protocolo. Además de la Reina, entre otras autoridades asistieron la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso; los ministros Félix Bolaños y Óscar Puente; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; Diego Rubio, director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno; Jordi Martí Grau, secretario de Estado de Cultura; Mariano de Paco, consejero de Cultura, y Marta María Rivera de la Cruz, concejala de Cultura. Y les acompañaron Ana Botín, presidenta de Banco Santander, y Mario Ruiz-Tagle, CEO de Iberdrola España, empresas patrocinadoras del evento, entre otras personalidades de la vida cultural, política y social española, como Soraya Sáenz de Santamaría, Antonio Pulido, Maurici Lucena, Juan Manuel Cendoya, Julián Martínez-Simancas, Chema Alonso, Pedro Ruiz, Loquillo, Eduardo Torres-Dulce, Fernando Villalba, Borja Baselga, Daniel Vega, Luis Enríquez, Susanna Griso, Carmen Lomana, Elena Cué, Boris Izaguirre, Marta Flich, Edu Galán… Y gente del cine como José Luis Garci, Alejandro Amenábar, Manuel Gutiérrez Aragón, Paula Ortiz, David Trueba y Miguel Rellán. Y periodistas como Joaquín Manso, Julián Quirós, Fernando Belzunce, Ignacio Camacho, Juan Fernández Miranda, María José Fuenteálamo, José F. Peláez, Juan Soto Ivars, Pedro Simón y Moisés Rodríguez. Y editores como Luis Solano, el premio Zenda Editorial de la velada, Nuria Cabutí, Pilar Reyes, Elena Ramírez, Gustavo Guerrero, Sigrid Kraus, Juan Cerezo, Ángeles Aguilera, Chus Visor, María Fasce, David Trías, Miguel Aguilar y Eva Serrano.

Contemos lo que ocurrió. Una vez en el interior, la potente voz del actor Emilio Buale se apoderó de la sala. Por su boca nos llegaron las palabras de un genio inmortal de las letras al que despedimos el año anterior, don Mario Vargas Llosa. “Desde la puerta de 'La Crónica' Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?”. Comenzar un acto con uno de los mejores arranques de la literatura hispanoamericana te asegura el éxito. No sólo hubo un emotivo recuerdo a nuestro último Nobel, también fue momento de citar a otros ilustres de nuestras letras que nos dejaron en 2025, como Rosa Regàs, José María Guelbenzu y Antonio Skármeta.

A continuación su Majestad la Reina Letizia subió al escenario. “Por ese bar de Zenda pasa toda la historia de Europa. A Zenda hay que llegar contenta y curiosa y hay que tener tiempo, dejarse caer, entregarse, leer y leer, leer sus artículos, seguir la huella de los libros que recomienda, descubrir miradas, personajes, imágenes. Zenda es un buen lugar para quedarse a vivir porque es cobijo y porque es faro”.

Una vez terminada la intervención de la Reina, los presentadores de la gala, la escritora Espido Freire y el periodista Jesús Vigorra, dieron paso a los primeros entregadores de la noche —las escritoras Clara Sánchez y Soledad Puértolas y José Luis Martínez-Almeida—, encargados de dar su galardón al ganador en la categoría de narrativa, Paco Cerdá, autor de la celebrada Presentes (Alfaguara), que aseguró: “Vale la pena leer, vale la pena hablar y vale la pena escribir”.

La prosa dejó paso a la poesía en el escenario. El ministro Félix Bolaños y el escritor y periodista Antonio Lucas dieron a Chantal Maillard su “Zenda”, otorgado por una obra que recoge su brillante trayectoria lírica, Poesía completa: 1988-2022 (Tusquets). Maillard resaltó en su discurso que: “El verdadero premio de un poeta es saber que esa voz que no es suya puede guiarnos hasta las profundidades en las que no existen diferencias”. Tras las subordinadas y los versos llegó el turno de la frase certera y concisa, el Premio Zenda de Ensayo, que en esta ocasión fue para Anna Caballé por su libro 'Íntima Atlántida: Vida de Rosa Chacel' (1898-1994) (Taurus).

La escritora Julia Navarro y el divulgador digital Fernando Bonete fueron los elegidos para dar su premio a Caballé, que declaró al recogerlo: “Entiendo este premio como un premio a la biografía, que dentro de los géneros literarios no ha tenido el reconocimiento de otros, como si escribir sobre una vida humana fuera muy fácil. Todos nacemos, vivimos y morimos, pero no hay dos vidas iguales”. Con un formato dinámico y ágil, la gala iba acercándose a su ecuador sin que nos diéramos cuenta de los minutos consumidos. Antes del descanso, todavía hubo tiempo para dos premios más, el Opera Prima a Esther L. Calderón, por Pipas (Pepitas de Calabaza), entregado por Fernando Belzunce, director editorial de Vocento, y Leandro Pérez, director de Zenda. Y el de traducción, otorgado a José María Micó, que tuvo como padrinos en el acto al actor Miguel Rellán y al escritor José Carlos Llop. Micó comentó al recibir su premio: “Traducir literatura es crear literatura”. Por su parte, Calderón contó que: “Querría dedicar este premio a todo el que esté ahora mismo debatiéndose, en contra o a favor, de ese pequeño fuego íntimo, de esa primera idea para una historia”.

Llegó el momento de hacer una pausa, y qué mejor forma de hacerlo que con música, la de David Summers, vocalista de Hombres G, acompañado al teclado por Basilio Martí Cardenal. David, como los frontman de verdad, sin trampa ni cartón, se expuso como sólo pueden hacerlo los que sienten la música de una forma casi mística: su voz comenzó temblando y terminó rugiendo, dando tonos que hicieron vibrar a los espectadores del evento. Seguro que Antonio Vega, a quien mencionó al principio de actuación, hubiera disfrutado con su emotiva y extraordinaria interpretación.

Después de esta magdalena de Proust en forma de canciones, Espido Freire y Jesús Vigorra volvieron al escenario para seguir con la segunda tanda de galardones. Tras el receso, llegó el momento de premiar la labor editorial. En esta edición, el Premio Zenda Editorial fue para Libros del Asteroide, recogido por su creador, Luis Solano, de manos de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y del escritor Lorenzo Silva. Solano manifestó que: “El premio es sobre todo de los autores, de los más de 350 autores que nos han permitido publicar sus obras a lo largo de veinte años”. La editorial Zenda-Edhasa, que tanto hace disfrutar a los amantes de la literatura de aventuras, también dio su premio. María José Solano, cofundadora de Zenda y directora de la editorial Zenda-Edhasa, y Luis Alberto de Cuenca fueron los encargados de entregar este galardón especial a Manuel Ángel Cuenca. La ganadora de la categoría de infantil y juvenil fue Najat El Hachmi, con su primer libro escrito en este género, Los secretos de Nur. Najat manifestó al recoger el galardón que: “Me gustaría dedicar este premio a todas esas niñas que nacen lectoras y escritoras ahí donde nadie las espera, un poco como flores que brotan en mitad del asfalto”.

Y sin darnos cuenta, la ceremonia entró en su recta final con los tres últimos premios. Zenda valora de forma especial la labor de los libreros y ellos también tuvieron su reconocimiento esta noche. La librería elegida por el jurado en esta ocasión fue Letras Corsarias. Subieron a recoger el premio Mercedes Brugarolas, María Rojo y Rafael Arias. El penúltimo galardón fue para el servicio de préstamo gratuito de libros electrónicos, audiolibros, revistas y periódicos, de las bibliotecas públicas, eBiblio. El “Zenda” lo recibió Jordi Martí Grau, secretario de Estado de Cultura, que dedicó sus palabras a: “Todos los bibliotecarios y sobre todo bibliotecarias, que son en su mayoría mujeres, porque cada día consiguen que las bibliotecas sean, seguramente, el principal instrumento que facilita que los indicadores de lectura en nuestro país sigan creciendo”.

Durante el evento, también tomaron la palabra los representantes de las empresas patrocinadoras de los Premios Zenda, Iberdrola y Banco Santander. Mario Ruiz Tagle, consejero delegado de Iberdrola España, explicó: “Cumplimos 125 años, y desde nuestros orígenes siempre hemos apoyado la lectura como un elemento transformador del conocimiento, y apoyar a Zenda es una gran iniciativa. Como mi origen es chileno, me permito recomendar a Alejandro Zambra, que tiene una novela muy simpática y amena sobre un padrastro y un hijastro en Santiago y Nueva York: Poeta chileno“. Por su parte, Ana Botín, presidenta de Banco Santander contó: “Como yo soy de Santander voy a recomendar Santander, 1936, de Álvaro Pombo, que en algunas cosas se corresponde bastante con algunas cosas que estamos viviendo ahora, una época de gran agitación. Hay dos palabras que me vienen a la mente: fragmentación y fragilidad. Es una historia muy personal que nos hace reflexionar sobre las grandes decisiones a las que nos enfrentamos todos (personas, gobiernos empresas) y que requieren que seamos valientes. Como ha escrito el premiado de honor de hoy, Enrique Vila-Matas, si un escritor no se atreve a todo, no será jamás un escritor”.

Y llegó el momento más esperado, la entrega del Zenda de Honor, el premio que el año anterior recogió Fernando Arrabal, fue en esta ocasión para otro autor metaliterario, brillante y audaz, Enrique Vila-Matas. El autor de Exploradores del abismo declaró: “Si un escritor no se atreve a todo, no será jamás un escritor. No se trata de luchar a fondo contra los imbéciles digitales, sino de escucharlos para construir un mundo mejor; un mundo donde los imbéciles no entren. Quiero creer que estoy, que estamos aquí hoy, en apoyo del viejo espíritu de la literatura. Sí, de la literatura. Nada que tenga mucha importancia, pero quizás por eso precisamente es tan interesante”. Antes de la foto de grupo de los premiados, Arturo Pérez-Reverte declaró en el cierre del acto: “En Zenda siempre hemos querido mostrar que literatura es tanto Vargas Llosa o Javier Marías como Juan Gómez-Jurado o Megan Maxwell. Y que tan respetable es Madrid, de corte a checa, de Agustín de Foxá, como Contraataque, de Ramón J. Sender, dos libros que recomiendo, sobre todo en este año del 90º aniversario del comienzo de la Guerra Civil española”.

Después de numerosos corrillos y multitud de brindis, llegó el momento de echar el telón a la gala. Y justo en ese maravilloso momento de transición, entre la segunda edición de los Premios Zenda y la incipiente tercera, triste por el final y contento por el nuevo comienzo, me dirijo hacia la salida siguiendo los pasos de Vidal Escabia. Hago ademán de detenerlo para asaltarle con mis dudas: ¿hemos conseguido el canon? ¿Eres un androide infiltrado? ¿Cómo debe de ser la literatura intempestiva e inactual? No tengo tiempo a seguir debatiéndome en mi zozobra, Vidal se gira y contesta a todas mis preguntas de golpe: “Todo este sinsentido, toda esta extraña forma de vida, no es sino un simulacro; la literatura nació de la ausencia y es allí donde debemos encontrar las respuestas”. Al final, la solución era mucho más sencilla, y estaba más cerca de lo que pensaba: “Vivir en Zenda”; eso seguiremos haciendo.

https://www.zendalibros.com/la-reina-nos-invita-a-vivir-en-zenda/

Fotos:

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La sencillez de la comida

Lidia Lozano - clara.es - 14/01/2026

Arturo Pérez-Reverte (74 años) es una de las grandes voces de la literatura de este país, le pese a quien le pese. Es autor de grandes obras como 'La tabla de Flandes', 'El tango de la Guardia Vieja' o la saga de 'El Capitán Alatriste'. Además de escritor, es también miembro de la Real Academia de la lengua Española (RAE) y conocido por los artículos que escribe para diferentes medios y que nunca están exentos de polémica.

Lo que se conoce sobre él es lo que deja entrever en esos artículos, porque las novelas, al final, son ficción. Sus ideas son muy claras: "No tengo ideología, lo que tengo es biblioteca". Ve el mundo con una visión crítica y así es como se percibe en cada uno de los temas que trata. Como, por ejemplo, el de la gastronomía, sobre lo que trataba su artículo para XL Semanal 'La maldita cola de cigala'. "La verdad es que no soy gran aficionado a la comida, pero me gusta despacharla a solas: hacerme un plato de pasta en casa, o una tortilla francesa, o lo que sea, y comerlo sin protocolos mientras echo un vistazo a los periódicos del día". Así es como comienza el artículo de Pérez-Reverte reflexionando sobre lo que le gusta más y lo que menos de la comida, del hecho de comer y de la idea de la gastronomía. 

Le gusta comer en soledad, también en restaurantes. "Sin estar pendiente de nadie", únicamente comiendo mientras lee un libro. "Incluso, si el sitio y la clientela son adecuados, pedir un aguamanil con una rodaja de limón dentro y unas chuletillas de cordero levemente churruscadas y zampártelas cogiéndolas con los dedos, como debe ser, para disfrutarlas de verdad. Sin protocolos y sin darle conversación a nadie", añade. 

La cosa cambia cuando se trata de comidas familiares o con amigos. Reconoce que suelen ser comidas "agradables", pero que "tampoco es bueno abusar de los afectos", porque no es un gran apasionado de las sobremesas largas. Por eso dice que le gusta organizar las cenas en su propia casa, porque cuando le entra sueño tiene la confianza suficiente de enviar a sus invitados a sus respectivos hogares. 

Algo que asegura no soportar el escritor es "lo de compartir platos, sobre todo en los restaurantes". Reniega de pedir algo para compartir en el centro, aunque "lo del jamón ibérico o unas gambas tiene su pase". De lo demás, asevera que prefiere "meter cuchara o tenedor en mi propio plato". Pero hay algo que le molesta aún más a la hora de compartir mesa en un restaurante, y es el tema de dar a probar de plato ajeno. "Cuando estás sentado a la mesa con más gente y alguien que come a tu lado, hembra o varón, dice esa enorme chorrada de "prueba de lo mío, que está buenísimo", ofreciéndote meter el tenedor en su plato", confiesa con cierto enfado en sus palabras. Aunque es una práctica bastante común, sobre todo si hay confianza, Pérez-Reverte la odia con todas sus fuerzas, junto a los "a ver, déjame ver qué tal está lo tuyo". 

En otra ocasión, en una entrevista para la revista 'Tapas', contó cuál es su tapa favorita: una copa de vino tinto y jamón ibérico en tacos, "aunque se enfaden mis amigos sevillanos, pero es que yo soy de Cartagena". Sin embargo, al haber pasado tanto tiempo como periodista de guerra cubriendo conflictos bélicos, afirma que ninguna de sus asociaciones gastronómicas tiene que ver "con el placer, con la exquisitez", sino "con situaciones concretas". "En la guerra no hay gastronomía, hay supervivencia", decía, y después contaba que había visto a gente llegar a las manos por un pedazo de pan e incluso por un trago de agua corriente. Así, cuenta que "una lata de sardinas comida en Vukovar (Croacia) puede ser el manjar más exquisito del mundo, por el simple hecho de que la tienes". Esa manera de relativizar la comida solo la puede experimentar alguien que la haya visto escasear, como él. 

También se autodefine como un gran amante de los animales, sobre todo de los perros, y asegura que no le gusta ni cazar ni pescar. "Con el tiempo me he vuelto un poco sentimental con ese tipo de cosas", reconoce. A pesar de eso, come tanto carne como pescado, dándose caprichos como un chuletón muy de vez en cuando. Pero cuando se encuentra navegando, que cada vez son menos las veces, nunca hay pescado fresco a bordo.

https://www.clara.es/celebrities/arturo-perez-reverte-aficionado-comida-pasta-tortilla-francesa-periodicos_45840

13 enero 2026

Entrega de los Premios Zenda 2024-2025


Letizia mezcla ironía y bagaje cultural en su aplaudido guiño a Arturo Pérez-Reverte: su discurso en los Premios Zenda

Mariana Goya - El Español - 13/01/2026, 19:47h

Una vez más, el comienzo del nuevo año ha venido acompañado de multitud de compromisos y quehaceres. Las Navidades han acabado y, aunque a veces la vuelta a la rutina se hace un poco cuesta arriba, es momento de retomar todas las actividades que se frenaron durante las vacaciones. Y, como no podía ser de otra forma, la Familia Real no está exenta de ello. En lo que llevamos de 2026, Letizia se ha dejado ver en tres ocasiones: primero, durante la Pascua Militar; después, hace cinco días, en su primer acto en solitario. Este último, en la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando en Madrid, donde se celebraron unos premios de periodismo.

Este martes, 13 de enero, la Reina ha presidido su tercer acto del año. Esta vez ha sido el turno de los Premios Zenda 2024-2025, celebrados en la Real Fábrica de Tapices, ubicada en la capital madrileña. Con su asistencia, ha situado nuevamente estos galardones en el centro de la agenda cultural e institucional, reforzando su visibilidad pública y su vocación de reconocimiento al conjunto del ecosistema literario en español.

Durante su discurso de cierre ha definido el evento como "unos premios que son relevantes porque son libres, transversales, como lo es Zenda", donde también ha anunciado que le tocaba entregar el Zenda de Honor al escritor Enrique Vila-Matas, una de las figuras más influyentes de la literatura contemporánea en la lengua española y a quien ha agradecido que "no sea director de circo, como era su deseo infantil, y que se dedique a escribir libros". El broche final a su intervención lo ha puesto con un toque irónico dedicándole unas palabras a Arturo Pérez-Reverte, fundador de Zenda y a quien la Reina ha identificado como "el alma de todo esto". "Unas palabras quiero recordar antes [de terminar el discurso], de un escritor poco conocido, de un autor que está intentando abrirse paso en este camino de los autores emergentes. Yo creo que escribe bastante bien, ya verán. Creo que es una promesa de las letras. Sus palabras son: "Yo no tengo ideología, lo que tengo es biblioteca". Se llama Arturo y es el alma de todo esto", concluía Letizia.

La gala ha contado con la asistencia de todos los premiados de esta edición, así como de alrededor de un centenar de escritores, editores y creadores del ámbito cultural. Junto a ellos, han acudido diversas autoridades políticas y representantes institucionales, entre los que se encontraban la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; los ministros Félix Bolaños y Óscar Puente; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; y Jordi Martí Gau, secretario de Estado de Cultura. También ha asistido Ana Botín, presidenta de Banco Santander, y Mario Ruiz-Tagle, CEO de Iberdrola España, empresas patrocinadoras del evento, además de numerosas personalidades de la vida cultural, política y social española.

Los Premios Zenda reconocen la labor literaria, editorial y el fomento de la lectura y, en esta segunda edición, los galardones se han estructurado en nueve categorías, a las que se han sumado un premio especial y uno de honor, y han abarcado el curso editorial comprendido entre agosto de 2024 y julio de 2025. La ceremonia ha estado presentada por la escritora Espido Freire y el periodista Jesús Vigorra. Y su fundador, Arturo Pérez-Reverte, los ha definido como "un ejemplo de lo que puede ser la cultura en España", concebida como un espacio ajeno a "la contaminación política, la crispación y la mala fe".

El jurado de esta edición ha estado integrado por profesionales del sector del libro y del periodismo cultural, entre ellos Guillermo Altares (El País), Nuria Azancot (El Cultural de EL ESPAÑOL), Pepa Blanes (Cadena SER), Laura Barrachina, Jesús García Calero (ABC Cultural), Irene Hernández Velasco (El Confidencial), Antonio Lucas (El Mundo), Alberto Olmos, Javier Ors (La Razón), Santos Sanz Villanueva y Sergio Vila-Sanjuán (La Vanguardia). A ellos se han sumado Álvaro Colomer, redactor jefe de Zenda y secretario del jurado, y Leandro Pérez, director de la plataforma y coordinador del jurado.

En cuanto al palmarés, el Premio Zenda de Narrativa ha sido concedido a Paco Cerdà, por Presentes (Alfaguara); el de Poesía, a la 'Top 100' Chantal Maillard por Poesía completa. 1988-2022 (Tusquets); y el de Ensayo, a Anna Caballé, por Íntima Atlántida. Vida de Rosa Chacel (Taurus). Najat El Hachmi ha recibido el galardón de Infantil y Juvenil por Los secretos de Nur (Destino), mientras que Esther L. Calderón ha sido reconocida con el Premio Zenda Ópera Prima por Pipas (Pepitas de Calabaza). El premio de Traducción ha recaído en José María Micó; el de Librería, en Letras Corsarias (Salamanca); el de Editorial, en Libros del Asteroide; y el de Innovación, en eBiblio.

https://www.elespanol.com/mujer/royals/20260113/letizia-mezcla-ironia-bagaje-cultural-aplaudido-guino-arturo-perez-reverte-discurso-premios-zenda/1003744088351_0.html

Letizia agradece a Vila-Matas que renunciara a ser “director de circo” para ser escritor

Maria Ángeles Alcázar Modrego - La Vanguardia - 13/01/2026, 20:02

Hace años, el padre de Enrique Vila-Matas le preguntó qué quería ser de mayor y él le contesto: “director de circo”. Este martes, la reina Letizia ha agradecido al escritor catalán que renunciara a su sueño infantil para dedicarse a la literatura, antes de entregarle el premio Zenda de Honor, que concede la fundación y la plataforma de difusión de libros homónima impulsada por el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte, en un acto que ha tenido lugar en la Real Fábrica de Tapices, en Madrid.

Fiel a su pasión por los libros y la literatura, la Reina ha abierto el acto con una referencia a las palabras que el escritor mallorquín José Carlos Llop publicó en Zenda, dedicadas a la princesa Leonor, en las que le recomendó que fuera “querida, plácida, culta”, y, por lo tanto, “feliz”. La Reina ha aconsejado vivir la aventura de adentrarse en Zenda (el nombre de la plataforma cultural y de la Fundación) y leer los artículos que publica para seguir la huella de los libros que recomienda,  “porque son” ha dicho “cobijo y faro”. También, bromeando, recomendó seguir a una “promesa de la literatura” que tiene como lema “Yo no tengo ideología, tengo biblioteca”. Se refería a Arturo Pérez Reverte,  “el alma de todo esto”, ha dicho. 

Zenda es una plataforma cultural abierta que integra y aglutina a diferentes personas del mundo de la cultura que se define  como “espacio público, libre e independiente”. Nació en 2016 como revista en formato papel [sic] y, en la actualidad, sigue, como edición digital que se actualiza a diario y publica más de trescientos artículos al mes. En estos diez años han publicado en Zenda más de dos mil autores, tanto de España como del otro lado del Atlántico; no sólo los escritores más conocidos y prestigiosos sino también muchos noveles y no tan conocidos, de cualquier género literario. En sus palabras, la Reina ha calificado a los galardones, que se entregan por primera vez, de ”libres, independientes y transversales”.

https://www.lavanguardia.com/gente/20260113/11436411/letizia-agradece-vila-matas-renunciara-director-circo-escritor.html

La reina invita a «vivir en Zenda»

Miguel Lorenci - 13/01/2026

«Zenda es un buen lugar para quedarse a vivir, porque es cobijo y faro» Palabra de la Reina Letizia, que presidió la entrega de los premios Zenda. Entre ellos a los escritores Enrique Vila-Matas, premio de honor, y a Paco Cerdá, de narrativa. Los recogieron este martes en un multitudinario acto de celebración de la literatura y la creación que acogió la Real Fábrica de Tapices de Madrid. En esta segunda edición se entregaron en diez categorías unos premios que reconocen la labor literaria, editorial y de fomento de la lectura.

«En este territorio que también es hogar y brújula, hay un bar de guardia, el de Zenda», por el que según la reina «pasa toda la historia de literatura». «Gracias a quienes parieron Zenda, a ese grupo de valientes que con un capitán al frente lo han convertido en un territorio feliz para que sintamos que la literatura está con nosotros», felicitó doña Letizia a una plataforma «libre independiente y transversal». Citó luego unas palabras de «una joven promesa» de la literatura: «yo no tengo ideología, lo que tengo es biblioteca». «Ese joven se llama Arturo y es el alma de todo esto», aclaró la reina provocando una cerrada ovación. «A Zenda hay que llegar contenta y curiosa y hay que tener tiempo. Dejarse caer, entregarse, leer y leer, leer sus artículos, seguir la huella de los libros que recomienda», aconsejó.

Vila-Matas (Barcelona, 1948), forjador de un singular universo literario y hoy recurrente candidato al Nobel, fue premiado a sus 77 años «por desafiar desde hace medio siglo las convenciones y rutinas literarias». La reina agradeció al autor «que no fuera director de circo como era su deseo infantil, y se dedicara a escribir». «Un narrador es un tipo que se atreve a todo. Si no se atreve a todo, no será jamás un escritor» dijo un agradecido Vila-Matas que citó a Melville para evocar «el viejo e interesante espíritu de la literatura».

«Zenda nació transversal y así ha sido en estos diez año», dijo Pérez-Reverte, muñidor y alma de Zenda y gran 'padrino' del acto que repasó los brillantes años de la plataforma. Recordó a Almudena Grandes,Vargas Llosa o Javier Marías como impulsores de Zenda y agradeció a la reina que amadrinará» los premios. Para él académico y escritor «tanto vale Vargas llosa como Megan Maxwell o Juan Gómez Jurado.

Fundada en abril de 2016 por el escritor y académico y creador del 'Capitán Alatriste', dirigida por Leandro Pérez, la plataforma Zenda Libros se dedica a la promoción y difusión de la literatura en español. Ha publicado artículos de casi dos millares de autores iberoamericanos, celebra concursos literarios y publica novelas de aventuras en la editorial Zenda-Edhasa, dirigida por María José Solano. Fue distinguida con el premio Liber por el fomento de la lectura y con el premio Pop Eye 2022 a la mejor publicación. «Zenda será un territorio de libros y amigos. Un espacio transversal de gran alcance. Una especie de cooperativa puesta a disposición tanto de los lectores como de los autores que participen en ella, y donde a todos éstos, desde el más afortunado al más modesto, se preste la merecida atención», dijo Arturo Pérez-Reverte, cofundador de Zenda, cuando nacía el proyecto a principios de 2016.

https://www.diariovasco.com/politica/reina-invita-vivir-zenda-20260113195318-ntrc.html

Los Premios Zenda 2026 reúnen a escritores y políticos en una gala marcada por las recomendaciones literarias

Jorge Morla - El País - 13/01/2026

Los premios Zenda 2026 se han entregado esta tarde en un acto que reunió a autores, editores y representantes del ámbito cultural. Se trató de la segunda edición de los galardones, cuyos ganadores fueron anunciados en diciembre de 2025. La ceremonia, como en la primera edición, se celebró en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, a cuya gala asistieron la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso; el ministro de Transportes, Óscar Puente, y el de Justicia, Félix Bolaños, y la reina Letizia, que presidió el acto. “A Zenda hay que llegar contenta y curiosa”, dijo la reina en la inauguración. “Es un territorio en el que sentimos que la literatura está con nosotros”, señaló, “gracias a quienes parieron Zenda, un territorio libre y plural hace 10 años”.

Entre ese grupo está Arturo Pérez-Reverte, creador e impulsor del portal literario Zenda. El escritor recordó que Zenda nació “transversal a izquierda y derecha: con la convicción de que tan recomendable es 'Contraataque', de Ramón J. Sender, como 'Madrid, de corte a checa', de Foxá”. Pérez-Reverte entregó junto a la Reina el Premio de Honor a Enrique Vila-Matas, en reconocimiento al conjunto de una obra que ha marcado la literatura en lengua española de las últimas décadas.

Al recoger el galardón, Vila-Matas declaró: “Un escritor es un tipo que se quita los guantes, se frota las manos, cuelga el abrigo y se atreve a todo”. “No se trata de luchar a fondo contra los imbéciles digitales, sino de escucharlos para construir un mundo mejor; un mundo donde los imbéciles no entren”, apuntó durante su discurso. El galardonado recordó cuando le pidieron cambiar el color de una chimenea en uno de sus relatos y él se negó. Y rindió homenaje al “viejo espíritu de la literatura; nada que tenga mucha importancia, pero precisamente por eso es tan interesante”.

Sobre la gala planeaban las recientes declaraciones de Pérez-Reverte, que en una tribuna publicada en 'El Mundo' acusó el lunes a la RAE (de la que forma parte desde 2003) de no hacer ya honor a su lema: “Ni fija, ni limpia, ni da esplendor”, en lo que muchos han visto como un ataque a su director, Santiago Muñoz Machado. El escritor también afeaba el excesivo caso que la institución hace al contenido en internet y a los usuarios digitales: “Todo vale, y cualquier cateto audaz puede imponerse, si persevera, a Cervantes, Galdós o García Márquez”, lamentaba el autor en su artículo.

José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, entregó el Premio Zenda de Narrativa a Paco Cerdá tras recomendar 'Los tres mosqueteros'. “No me gustaba leer y a mi abuelo no le gustaba hablar. Por ejemplo, no habló del paredón de Paterna donde su padre fue fusilado”, dijo Cerdá, autor de 'Presentes' (Alfaguara), obra que recrea el pomposo cortejo fúnebre de José Antonio Primo de Rivera en 1939 y que también se hizo con el Premio Nacional de Narrativa. “Vale la pena hablar, leer y escribir”, terminó.

Felix Bolaños (que recomendó 'La liebre con ojos de ámbar') entregó el Premio de poesía a Chantal Maillard por 'Poesía completa, 1988-2022' (Tusquets), una edición que reúne más de tres décadas de escritura poética. En su intervención, Maillard se refirió a que “la voz poética es la más común, porque surge del fondo de lo humano. El premio del poeta es saber qué esa voz puede guiarnos hasta las profundidades donde no hay diferencias. Ojalá desde allí podamos abrir cauces para la escucha”, declaró la poeta.

“Este es un premio a la biografía, un género que no ha tenido tanto predicamento como otros”, dijo Anna Caballé, Premio Zenda de Ensayo por 'Íntima Atlántida', el libro que precisamente recomendó Julia Navarro, que le entregó el Premio, y que es una biografía sobre Rosa Chacel. “Pero no hay dos vidas iguales, y hay que reivindicarlas”.

En la categoría de Ópera Prima, el reconocimiento fue para Esther López Calderón por 'Pipas', que dedicó su premio “a quienes lidian con el fuego interno que les empuja a escribir un libro”. Y el premio de Traducción fue para José María Micó (por toda su trayectoria), qué recibió su premio de manos de Miguel Rellán, que recomendó 'El verano de Cervantes'.

Libros del asteroide (fundada en 2005 en Barcelona), recibió el premio Zenda Editorial. Luis Solano, su editor, recibió el galardón de manos de Isabel Días Ayuso, que recomendó 'Pantaleón y las visitadoras'; y Lorenzo Silva, que recomendó 'El imperio escita'.

Además de los 10 premios Zenda, se entregó el Premio especial Zenda Edhasa. Luis Alberto de Cuenca y María José Solano (coeditora de Zenda Edhasa) entregaron el galardón al militar e historiador Manuel Ángel Cuenca. Letras Corsarias, de Salamanca, se llevó el premio a mejor librería. 'Santander 1936' fue el libro recomendado por Ana Patricia Botín, y 'El diccionario del diablo' por Javier Cercas. Juntos entregaron el premio a ebiblio, el servicio público de préstamos digitales. Jordi Martí, secretario de Estado de Cultura, recogió el galardón Zenda Innovación.

El premio a libro infantil o juvenil lo entregó Óscar Puente (que recomendó 'El mundo de ayer'), junto con José María Merino y Luis Mateo Díez y el galardón fue para Najat el Hachmi por 'Los secretos de Nur' (Destino). Dedicó el premio “a las niñas que aprenden a leer en sitios donde no les dejan, y que echan raíces en lugares donde nadie quiere que lo hagan”.

La actuación musical del intermedio corrió a cargo de David Summers, líder de la banda Hombres G, y el pianista Basilio Martí. El acto, al igual que en la primera entrega, terminó en una fiesta multitudinaria. Con esta segunda edición, los Premios Zenda refuerzan su apuesta por una literatura diversa en géneros y miradas, consolidándose como una de las citas culturales del inicio del año literario en España. Como dijo el propio Pérez-Reverte: “Transversal de izquierda a derecha”.

https://elpais.com/cultura/2026-01-13/los-premios-zenda-2026-reunen-a-escritores-y-politicos-en-una-gala-marcada-por-las-recomendaciones-literarias.html

La Reina, a Vila-Matas: «Agradezco que no sea director de circo y se dedique a servir a los libros»

Angie Calero - ABC - 14/01/2026

https://www.abc.es/cultura/reina-celebra-vilamatas-vocacion-director-circo-sirva-20260113185922-nt.html

La Reina entrega el Premio Zenda a Vila-Matas, que afirma que hay "imbéciles" en todos los ambientes y no solo digitales

Europa Press - 14/01/2026

https://www.europapress.es/cultura/libros-00132/noticia-reina-entrega-premio-zenda-vila-matas-afirma-hay-imbeciles-todos-ambientes-no-solo-digitales-20260113200707.html

La reina alaba los premios literarios Zenda, "libres e independientes"

Efe - 14/01/2026

https://www.elconfidencial.com/cultura/2026-01-13/premios-literatura-zenda-reina-1hms_4283301/

https://www.ondacero.es/noticias/sociedad/guino-reina-letizia-arturo-perezreverte-tengo-ideologia-que-tengo-biblioteca_202601146967531e384d9f038d87eab9.html

https://www.milenio.com/cultura/perez-reverte-capitan-grupo-valientes-letizia-espana

https://www.articulo14.es/cultura/dona-letizia-preside-los-premios-zenda-relevantes-libres-y-transversales-20260113.html

Vídeo:

https://www.europapress.tv/reportajes/1042264/1/reina-letizia-junto-perez-reverte-entrega-premio-zenda-honor-enrique-vila-matas

https://www.europapress.tv/reportajes/1042278/1/reina-dona-letizia-posa-galardonados-mientras-charla-arturo-perez-reverte

https://www.telecinco.es/noticias/cultura/20260113/esther-lopez-autora-pipas-ganadora-premio-zenda-2024-2025_18_018055042.html

https://www.youtube.com/watch?v=lX1tVqYSawg

https://www.youtube.com/watch?v=2JzK7l6qr8A

https://www.youtube.com/watch?v=rD7XNJXrVpM

12 enero 2026

La RAE analizará con "rigor" las críticas de Pérez-Reverte y no descarta corregir defectos de funcionamiento

Europa Press - 12/01/2026

La Real Academia Española (RAE) ha señalado que procederá con "rigor" al análisis de las críticas que ha realizado este lunes el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte, quien ha acusado a la institución de doblegarse ante la presión externa, al uso político y mediático del lenguaje, y de haberse sometido a una "normativa laxa y ambigua". Así lo señalan fuentes de la RAE a Europa Press, que explican que han hecho una primera valoración sobre el escrito de Pérez-Reverte. "Se trata de una opinión personal y, desde luego, respetable sobre algunos aspectos parciales del funcionamiento de la Academia", apunta la entidad.

La institución académica revela que se procederá con "rigor" al análisis de las críticas que contiene con los directores y especialistas de los departamentos concernidos. El Pleno de la RAE verificará si cuenta con el apoyo de algún académico más, el alcance y realidad de los datos en que se basa y, en su caso, propondrá las medidas que convengan para corregir con "urgencia, en la medida en que sea posible, los defectos de funcionamiento que el académico Pérez-Reverte ha hecho públicos. Comenzará a debatirlos de modo inmediato y se espera que el señor académico pueda exponer y defender sus propuestas en el pleno de la institución", asegura la RAE.

Las críticas mencionadas han tenido lugar este lunes en un artículo publicado en el diario 'El Mundo', en el que el escritor ha denunciado que la voz de los académicos escritores que por naturaleza son creadores, trabajadores y especialistas del lenguaje, "apenas cuenta hoy en la RAE. Muchos de ellos, vivos o recientemente fallecidos, han señalado errores, empobrecimientos y banalizaciones del idioma, sólo para ver cómo el sector ahora dominante en la Academia, los talibanes del todo vale, los ignora o trata como opiniones respetables, pero irrelevantes", ha indicado.

Asimismo, ha reconocido "importantes logros" al director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, como la "salvación económica", si bien ha denunciado que se ha roto el "vínculo histórico y el respeto mutuo" entre creación literaria y técnica lingüística. El autor, que es miembro de la RAE desde el año 2003, arremete así contra Muñoz Machado mientras destaca que los anteriores directores de la institución, incluido Darío Villanueva, el penúltimo, mantuvieron un "exquisito y útil equilibrio entre lingüistas y creadores", aunque "hoy ocurre todo lo contrario". "Suele imponerse el hecho consumado. Ahora, lamentablemente, el núcleo de lingüistas al que la actual dirección confía las decisiones, maneja con naturalidad y sin apenas control, como justificación normativa, titulares periodísticos redactados con descuido o usos masivos en redes sociales, aunque estos contradigan principios sintácticos, semánticos o estilísticos largamente asentados".

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Los lingüistas responden a Pérez-Reverte: "La RAE no es la Inquisición, la lengua es de todos, no solo de los escritores"

Pablo R Roces - El Mundo - 12/01/2026

En marzo de 2023, en mitad del debate sobre la necesidad o no de la tilde en "solo", se evidenció que algo pasaba en el Pleno de la Real Academia de la Lengua Española (RAE). Que existían diferencias notables entre dos facciones de la institución. Una en la que estarían los escritores y otra en la que se englobarían los técnicos o lexicógrafos. Casi tres años después, esa realidad ha vuelto a hacerse palpable a raíz de una tribuna que el académico Arturo Pérez-Reverte publicó ayer en las páginas de este periódico bajo el título 'Por qué ni fija, ni limpia, ni da esplendor'.

Usando la máxima de la Academia, el escritor defiende que la institución ha renunciado a «su papel normativo y cultural con la claridad, coherencia y autoridad que el antiguo lema sugería». Reverte defiende que la RAE se pliega a la «presión externa» para admitir «construcciones que hace años habría considerado erróneas», que ha «externalizado» la función de fijar un criterio sobre la lengua a los medios de comunicación por «miedo» a que se califique de «elitista» a la institución, permitiendo «un registro cada vez más vulgar, adaptado al lenguaje de redes sociales», o que la actual dirección está fomentando una «marginación» de los escritores porque «ha roto el vínculo histórico, el respeto mutuo, el equilibrio entre creación literaria y técnica lingüística».

Varias fuentes del Pleno confiesan en conversación con este periódico que existe «mucho ruido en torno» a la RAE, que se están produciendo «disputas muy extrañas» y que algunas decisiones dejan «fuera de juego» a los escritores, como pueden ser el propio Pérez-Reverte, Álvaro Pombo o Carlos García Gual. Otro académico asegura que se está produciendo un «sorpasso» de los denominados técnicos o lexicógrafos sobre ese otro grupo a la hora de afrontar los acuerdos. Sin embargo, otras fuentes niegan que esa sea la realidad y señalan que «se producen debates internos como siempre ha habido». El uso o no de la tilde en la palabra "solo", por ejemplo. O la pertinencia de adaptar el lenguaje a los usos de la ciudadanía. Ese es el nuevo foco de fricción entre académicos.

«La Academia no es la Inquisición, no tiene la llave de todo lo que es correcto. La Academia es notario de la lengua, que es de todos los hablantes no solo de los escritores», apunta Salvador Gutiérrez Ordóñez, director desde el año 2008 del Departamento de Español al día, un equipo de filólogos y lingüistas encargados de lo que sería el servicio de atención a consultas lingüísticas de la Academia. El académico se muestra contrario a la tesis que defiende Reverte y apunta que «hubiera sido deseable que ese debate se planteara dentro de la Academia antes de hacerlo en la esfera pública». «El uso del lenguaje es el que manda y los técnicos defendemos que no se puede estar todo el día con el estropajo. Nuestra labor no es prohibir ni reñir, esa es una mirada muy antigua, lo que debemos hacer es orientar», incide el filólogo.

Una línea similar es la que explora Guillermo Rojo, también filólogo y académico desde el año 2000. «Las lenguas están cambiando continuamente y a eso nos corresponde prestarle atención en la Academia. No nos podemos quedar encerrados en un único modelo. Además de que no veo cambios importantes en los procedimientos de la organización», asegura el gallego. Y como ejemplo cita que en el 'Diccionario de Autoridades', el primer diccionario editado por la Real Academia en el siglo XVIII, «ya se prestaba atención tanto a los autores que podemos considerar del canon como a otros textos que podían ser un decreto de tasas». «No he observado ningún cambio importante en los procedimientos que se abordan en este momento. Que se preste atención a todos los textos no quiere decir que se estén priorizando unos sobre otros. Pero es que debemos prestar atención, sobre todo ahora que tenemos un banco de datos mucho más amplio y mucho mejor», concluye.

También hay académicos que, prefiriendo el anonimato en sus opiniones, afirman que «es muy complicado llegar a acuerdos» en este momento. «Nada es sagrado, por supuesto, pero es ciertamente complejo cerrar acuerdos cuando las ópticas son tan distantes. Esto es más complejo que una cuestión de bandos, pero es algo que también afecta», señala un académico en conversación con este periódico. Otro agrega: «No podemos estar en una disputa continua, esto no puede convertirse en dos facciones de la RAE que estén enfrentadas siempre. Porque la política lingüística es algo que se debe tomar en serio».

Uno de los más veteranos en el Pleno de la RAE es Víctor García de la Concha, director de la Academia entre 1998 y 2010 y miembro de la misma desde 1991 -solamente Pere Gimferrer, nombrado en 1985, le supera en años en la institución-. El académico asturiano defiende que «el español es uno y diverso» además de «muy amplio». Y que esa diversidad «no es un defecto, sino que es un enriquecimiento». «No puede ser la misma lengua la que habla alguien en Asturias, en Andalucía, en Latinoamérica o en Estados Unidos, donde también tenemos un grueso de hablantes. Y además el español es un instrumento vivo que está cambiando. No es igual hoy que en el siglo XVI porque tampoco puede serlo», remarca. Y sigue: «La organización hoy es una organización perfecta, pero también complicada porque hay que estar siempre atentos a los nuevos términos. Lo que sí estamos teniendo es una dificultad para la comunicación. Nos falta proyección hacia el exterior tanto en los acuerdos que adoptamos como en la propia actividad».

Dentro de esas complejidades a las que se enfrenta la Academia, el ex director apunta también a la relación de equilibrio que la RAE debe mantener con el resto de la academias de la lengua española en los países de América Latina, reunidas en la ASALE -la asociación donde se agrupan las de 23 países y que preside la RAE-, con la política panhispánica. «No se puede desatender la realidad idiomática de tantos millones de hablantes. De hecho, en nuestras reuniones siempre hay miembros permanentes de las academias de otros países y cada año se van renovando otros dos, entre los distintos países, que también asisten», ahonda Víctor García de la Concha.

El escritor Álvaro Pombo, en conversación telefónica con este diario, afirma que, en estos momentos, en la Academia existe «la contraposición clara entre decantarse por el uso o hacerlo por la norma» y que la institución «se ha decantado por el uso frente a la norma». Es uno de los argumentos que esgrime precisamenete Pérez-Reverte en su artículo en las páginas de 'El Mundo' pero, a diferencia de su compañero, Pombo no considera que esto pueda ser perjudicial para la lengua española. «Me parece que ese es un argumento un poco anticuado. La gente habla mal el español, claro, pero es que también los ingleses hablan mal el inglés y la Academia no debe estar en eso, sino en garantizar unas pautas», comenta el novelista y poeta cántabro.

El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, que hoy compartirá acto en la entrega de los premios Zenda con Arturo Pérez-Reverte, no se ha pronunciado respecto a la crítica que ha trasladado el académico. Sin embargo, fuentes de la Real Academia Española manifiestan que «han hecho una primera valoración sobre el escrito del académico Pérez-Reverte»: «Se trata de una opinión personal y, desde luego, respetable sobre algunos aspectos parciales del funcionamiento de la Academia. Se va a proceder con rigor al análisis de las críticas que contiene con los directores y especialistas de los departamentos concernidos. El Pleno verificará si cuenta con el apoyo de algún académico más, el alcance y realidad de los datos en que se basa y, en su caso, propondrá las medidas que convengan para corregir con urgencia, en la medida en que sea posible, los defectos de funcionamiento que el académico Pérez-Reverte ha hecho públicos. Comenzará a debatirlos de modo inmediato y se espera que el señor académico pueda exponer y defender sus propuestas en el pleno de la institución», detallan desde la institución.

Esta situación se encuadra también en un momento particular para la Real Academia Española. A finales de este año, la institución tendrá que abordar la sustitución del actual director al vencer su mandato. Ese es uno de los puntos que despierta suspicacias en el seno del organismo. Cabe recordar que las palabras del director del Cervantes, Luis García Montero, contra el actual dirigente ya abordaban esa cuestión de la sucesión, durante el Congreso Internacional de la Lengua Española en Arequipa, el pasado mes de octubre. «Las diferencias que haya las podremos conversar una vez acabado el congreso, en España, incluida la preparación de la sucesión del director de la RAE», deslizaba García Montero en aquella rueda de prensa conjunta. Uno de los nombres que ya se deslizó durante aquella polémica fue el de Juan Luis Cebrián, ex director ejecutivo del Grupo Prisa y muy crítico con el actual Gobierno de la Nación. Aunque gran parte de las fuentes consultadas por este diario aseveran que «aún es demasiado pronto para centrarse en esa cuestión» y que «todavía puede haber muchos cambios».

Pero eso vendrá más adelante.

https://www.elmundo.es/papel/cultura/2026/01/12/69653aeafdddff001d8b459a.html

11 enero 2026

Por qué ni fija, ni limpia, ni da esplendor

El Mundo - 11/01/2026

La célebre divisa de la Real Academia Española Limpia, fija y da esplendor surgió con un nobilísimo propósito: la lengua española contaría con una institución encargada de cuidarla, ordenarla y ennoblecerla. Pero el tiempo no pasa en balde. Trescientos trece años después de su fundación, para un buen número de hablantes, lingüistas, escritores y lectores, esa promesa ya no se cumple. No porque el español esté en decadencia al contrario, camina más vivo e imparable que nunca sino porque crece la impresión de que la RAE ha dejado de ejercer, incluso renuncia deliberadamente a ello, su papel normativo y cultural con la claridad, coherencia y autoridad que el antiguo lema sugería. Decir que la RAE ya no limpia, ni fija, ni da esplendor es, lamentablemente, una impresión generalizada.

Intentaremos explicarlo, aunque ni sea fácil ni sea cómodo, ni agradable. Limpiar, en el origen del lema, significaba depurar el idioma de usos incorrectos, confusos o innecesarios. No se trataba de imponer un castellano o español rígido, sino de establecer criterios claros que facilitaran la comprensión y la alta calidad expresiva. Sin embargo, la Academia se repliega ahora hacia posiciones más descriptivas que normativas, aunque rara vez sus miembros lo admitamos en público. Esto da ocasión a debates académicos internos, a veces muy tensos, que por prudencia institucional no suelen ir más allá de la sala de plenos. Debates que a menudo han opuesto y oponen dos formas distintas de entender la RAE, su función y sus obligaciones.

El argumento habitual de un sector académico, en el que se sitúan principalmente lingüistas aunque no se trata de grupos compactos, es que la Academia registra el uso. El problema, replica a eso otro sector donde abundan escritores o creadores, es que registrar no es limpiar. Si todo uso mayoritario, por vulgar o incorrecto que sea, resulta automáticamente válido, la noción misma de corrección pierde sentido. Y ahí reside uno de los problemas. La actual RAE acepta construcciones que hace años habría considerado erróneas, no tras un debate lingüístico profundo, sino por presión externa. Doblegándose con demasiada facilidad y frecuencia al simple uso mediático, político o de redes sociales. El resultado es una normativa cada vez más laxa, ambigua y contradictoria, que deja al hablante sin referencias firmes, sometido a los vaivenes de las modas y, lo que es peor, a la proliferación de elementos con notable presencia pública pero con escasa formación cultural. Un tertuliano, youtuber o influencer analfabetos pueden tener más influencia lingüística que un premio Cervantes. Y no es una figura retórica exagerada. Es que realmente ocurre.

Como institución colectiva, y desde hace tiempo, la RAE ha estado esquivando la constante petición de algunos académicos cada vez menos, pues los más combativos van falleciendo o se cansan de bregar en los debates de los plenos de los jueves: una declaración pública anual sobre el estado de la lengua española, a modo de balance, y no para imponer normas policiales, sino para prevenir y advertir de errores y malos usos antes de que éstos sean irremediables. Pues, al no establecer límites claros, la RAE deja de proteger precisamente a quienes más necesitan normas o referencias claras: estudiantes, docentes y hablantes no nativos. Pero esa renuncia de la Academia a limpiar advertir de las amenazas antes de que se asienten sin remedio no responde sólo a la fría concepción científica de algunos académicos, sino también a un miedo general asentado en la RAE: miedo a parecer elitistas, conservadores o excluyentes en un ámbito cultural hipersensible, en una España y una Hispanoamérica propensas a desconfiar de toda autoridad lingüística aunque esa autoridad sea noblemente compartida por todos los componentes de la Asociación de Academias de la Lengua Española. Que a diferencia de la notoria incompetencia panhispánica del ministro español de Asuntos Exteriores, señor Albares sí mantienen excelentes relaciones entre ellas y participan juntas en un Diccionario, una Ortografía y una Gramática milagrosamente comunes.

En cuanto a la segunda palabra del lema, Fijar, no pretendía en su origen congelar la lengua, sino establecer consensos estables. Todo idioma necesita puntos de anclaje; sin ellos, se fragmenta y empobrece. Paradójicamente, hoy la RAE se muestra incómoda con la idea de fijación, y las sucesivas reformas ortográficas son un ejemplo elocuente. Cambios poco justificados, explicaciones confusas y decisiones cuestionables erosionan la autoridad académica. ¿Se escribe solo o sólo? ¿Guion o guión? ¿Mayúsculas opcionales?... La respuesta académica suele ser tibia: «depende», «es válido», «se recomienda, pero no es obligatorio». Una institución que no fija, duda; y una que duda, deja de ser referencia. Además, y esto es asombroso, la RAE institucional hace caso omiso del criterio de escritores consagrados muchos de ellos fueron en vida o son hoy académicos para quienes la lengua era y es una herramienta con la que trabajan a diario. Sucede lo contrario: la Academia externaliza hoy parte de su función fijadora dejándola en manos de medios de comunicación y redes sociales, que se convierten en árbitros del asunto. Y con esa claudicación, en vez de orientar hacia el buen uso, la RAE lo desprecia.

Pero quizá lo más grave sea el abandono del Esplendor. Porque dar esplendor no es sólo pulir la ortografía y la gramática y hacer un Diccionario digno y eficaz; es, también, defender la riqueza literaria, histórica y simbólica del idioma. Desde su creación en 1713, la RAE estuvo asociada a una idea de la lengua como patrimonio cultural. Hoy, lamentablemente, esa ambición parece diluida. El sector oficial de la Academia responsable de las manifestaciones y comunicaciones exteriores vive obsesionado con que nadie asigne a la RAE la palabra elitista. En consecuencia, maneja un registro cada vez más vulgar, adaptado al lenguaje de redes sociales, con respuestas rápidas, ingeniosas y a menudo superficiales. A la altura intelectual de lo que hay.

Las redes sociales, desde luego, representan el grado extremo del problema. Son espacios donde priman la rapidez, la simplificación y la falta de contexto. Útiles como indicador sociolingüístico, resultan tóxicas como modelo normativo. Sin embargo, la RAE las menciona cada vez más como prueba de uso. El lenguaje de las redes, diseñado para impactar y no para pensar, es fragmentario, caótico, pobre en matices y proclive a la incorrección, la vulgaridad y el error. Cuando la Academia lo legitima, envía un mensaje peligroso: el cuidado, el rigor, no importan; basta con que algo circule lo suficiente. Esto tiene un efecto social devastador. Si todo vale porque se usa, ¿para qué esforzarse en escribir bien? ¿Por qué leer a buenos autores, estudiar o ampliar vocabulario? La lengua deja de ser una conquista cultural, una herramienta cuidada y noble, y se convierte en reflejo automático del confuso ruido social.

Y, bueno. Los resultados están a la vista. La sumisión de la RAE a las redes deteriora su imagen. El criterio académico se hace coloquial, el rigor es negociable. Todo vale y cualquier cateto audaz puede imponerse, si persevera, a Cervantes, Galdós o García Márquez. El antes buscado esplendor exigía distancia, profundidad, autoridad y exigencia sin complejos. Además, y como postre, la RAE ha mostrado una evidente falta de liderazgo cultural frente a la avalancha de anglicismos, tecnicismos innecesarios y empobrecimiento léxico. Aunque a veces los adapta, no siempre propone alternativas convincentes o realistas todavía me sangran los ojos ante el amago de algún académico lingüista de proponer balé para sustituir a ballet. Y cuando las alternativas razonables son asumidas, llegan tarde o no se aplican. El mensaje implícito es de resignación: la lengua cambia, y poco se puede hacer; sólo seguirle el paso, aunque sea cojeando.

Otro de los factores negativos para la autoridad de la RAE es su relación ambigua con el debate político, sobre todo respecto al llamado lenguaje inclusivo. La resistencia académica viene siendo honorable, pero sin la contundencia propia de su autoridad. No abrir la boca es la respuesta más frecuente, y dice poco en favor de la institución que las respuestas enérgicas se dejen a la iniciativa personal de los contados académicos Javier Marías lo hizo siempre de forma destacada que se atreven, por su cuenta y sobre todo su riesgo, a intervenir en el debate público. En la grotesca injerencia del oportunismo político, la ignorancia y la estupidez sectaria en materia lingüística, la Academia, en vez de sostener la posición firme y argumentada de su legítima autoridad, suele situarse entre el silencio administrativo y la cautela diplomática, intentando no incomodar a nadie. Esa prudencia, o ambigüedad, es interpretada como debilidad e incluso como cobardía. Cada vez que la Real Academia Española parece más preocupada por no irritar al poder político que por su propia coherencia y obligaciones, pierde autoridad. Y no se trata de negar debates sociales, que son necesarios, sino de establecer con claridad qué pertenece al ámbito de la lengua y qué al de la ideología, y ser inflexible con quienes desde el interés partidista intentan contaminar la lengua o adaptarla a sus intereses. Al no plantar cara públicamente a ese oportunismo ignorante e irresponsable, la RAE contribuye a la confusión general y abdica de su autoridad y prestigio.

Otro síntoma inquietante es la invisibilidad intelectual de muchos actuales académicos. Históricamente, la RAE estaba integrada por figuras literarias y filológicas de primer orden, cuya autoridad provenía tanto de su obra como de su pensamiento. Hoy, aunque sigue habiendo elementos brillantes entre los lingüistas Ignacio Bosque, Pedro Álvarez de Miranda y también hay escritores de reconocido prestigio y notables académicos de otras especialidades, sus voces públicas suenan aisladas, cuando suenan, y la institución en su conjunto no proyecta una voz prestigiosa y sólida. Las discusiones importantes sobre la lengua se dan fuera de la Academia, en universidades, medios, redes sociales y espacios independientes. La RAE suele reaccionar tarde y mal, y rara vez lidera el debate. Ha pasado de ser un faro que guía a comentarista de lo que hay.

Pero lo más grave, en mi opinión, es que en el corazón de la Real Academia Española se registra un desplazamiento silencioso, lamentable, de su principal fuente de autoridad. Durante tres siglos, la RAE entendió que la lengua se establecía principalmente de abajo arriba, pero enriquecida, contrastada, analizada y devuelta desde arriba hacia abajo mediante la literatura, el pensamiento, la tradición escrita y el criterio de autores solventes cuya obra demostraba excelencia, precisión y capacidad de perdurar. Hoy, en cambio, entregados los aspectos técnicos de la RAE a lingüistas partidarios de asumir dócilmente cuanto ocurre y no prevenir lo que ocurra, la Academia invierte esa jerarquía: otorga más peso normativo a lo que se repite en periódicos mal escritos, titulares apresurados, tertulias descuidadas o redes sociales, que a la autoridad intelectual de escritores, filólogos y creadores que trabajaron o trabajan la lengua con rigor. Se anteponen, más de lo necesario, los usos de un tuitero analfabeto o el texto de un folleto farmacéutico mal traducido a la obra de Soledad Puértolas, Carlos García Gual, Juan Mayorga, José María Merino, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, José Manuel Sánchez Ron, Clara Sánchez, Javier Cercas y tantos otros académicos vivos o muertos.

Tradicionalmente, los buenos escritores no se limitaban a utilizar la lengua española: la afinaban. La literatura era un laboratorio de posibilidades expresivas, de creación e innovación, pero sobre todo un espacio de autoridad. Un uso reiterado en Cervantes, Galdós, Borges o Vargas Llosa tenía más peso que mil ocurrencias bastardas o efímeras. La Academia observaba todo eso registrando cuanto había, pero aconsejando utilizar lo mejor. Don Manuel Seco, al que mi querido don Gregorio Salvador definió como «el académico perfecto», abrió siempre su diccionario al lenguaje popular y su evolución natural, pero nunca perdió de vista la autoridad superior de los grandes escritores. Durante mucho tiempo llevo 23 años en la RAE y he conocido otras épocas los sucesivos directores de la RAE, incluido Darío Villanueva, el penúltimo de ellos, mantuvieron un exquisito y útil equilibrio entre lingüistas y creadores. Hoy ocurre todo lo contrario. Los debates lingüísticos aquellas tradicionales papeletas de toda la vida han desaparecido de los plenos y se solventan en comisiones parciales o con decisiones casi personales, ajenas al criterio general. En 2009, cuando Ignacio Bosque iba a publicar su importantísima Gramática, todos los académicos leímos, comentamos y discutimos durante mucho tiempo el borrador. Hoy eso sería imposible: suele imponerse el hecho consumado.

Recuerdo con añoranza mi primera década en la Academia, en la que tardé años en abrir la boca si no me preguntaban. Hoy están lejos los tiempos en que los jueves suponían fascinantes discusiones de gran altura: lingüistas de categoría como García Yebra, Rodríguez Adrados, Manuel Seco, Gregorio Salvador, se medían y enfrentaban en debates inteligentes, respetables y amistosos con Camilo José Cela, José Luis Sampedro, Mario Vargas Llosa, Claudio Guillén, Carmen Iglesias, Francisco Ayala o Castilla del Pino. Ahora, lamentablemente, el núcleo de lingüistas al que la actual dirección confía las decisiones maneja con naturalidad y sin apenas control, como justificación normativa, titulares periodísticos redactados con descuido o usos masivos en redes sociales, aunque estos contradigan principios sintácticos, semánticos o estilísticos largamente asentados. La repetición cuantitativa ha sustituido a la calidad cualitativa. Se confunde frecuencia con legitimidad, visibilidad con corrección. Y esta inversión es muy grave, porque los medios de comunicación actuales con pocas y honrosas excepciones ya no funcionan como filtros de calidad lingüística. La presión del clic, la velocidad de publicación y la precariedad laboral han erosionado el cuidado del idioma. Que la Academia tome ese material como referencia prioritaria equivale a aceptar como patrón lo que antes habría considerado síntoma de deterioro.

Una de las actitudes más discutibles, siempre en mi opinión, es que la RAE apenas advierte ya con claridad del mal uso. Tiene verdadero miedo de hacerlo. Antes, el diccionario y la gramática no sólo indicaban qué se decía, sino qué se debía o podía evitar. En el Diccionario o fuera de él constaban marcas claras: incorrecto, impropio, desaconsejado, vulgar... Hoy, esas advertencias se han atenuado o desaparecido, sustituidas por fórmulas ambiguas: se documenta, se usa, es frecuente en la lengua hablada. El problema no es admitir que un uso existe, pues la RAE está obligada a registrarlo, sino elevarlo a la categoría de aceptable o correcto sin un juicio crítico. Cuando se deja de señalar un error, el error ya no se percibe como tal: el hablante pierde herramientas para distinguir entre el descuido y el rigor, entre una solución pobre y una rica, entre una desviación ocasional y una norma consolidada. Y de ese modo la Academia ya no corrige la incorrección, sino que la acepta a toro pasado. Espera a que el mal uso se imponga por cansancio, repetición o presión mediática y entonces lo incorpora al Diccionario; no como excepción a señalar, sino como variante válida. Y así, la autoridad normativa se convierte en simple notaria del hecho consumado.

Mientras tanto, como dije, la voz de los académicos escritores que por naturaleza son creadores, trabajadores y especialistas del lenguaje, apenas cuenta hoy en la RAE. Muchos de ellos, vivos o recientemente fallecidos, han señalado errores, empobrecimientos y banalizaciones del idioma, sólo para ver cómo el sector ahora dominante en la Academia los talibanes del todo vale los ignora o trata como opiniones respetables, pero irrelevantes. Durante el mandato del actual director al que por otra parte se deben importantes logros, como la labor panhispánica en América y la salvación económica de una RAE asfixiada por el ex presidente Mariano Rajoy se ha roto el vínculo histórico, el respeto mutuo, el equilibrio al que antes aludía entre creación literaria y técnica lingüística. Y esto es especialmente grave, porque los escritores no sólo conservan la lengua: la trabajan y proyectan hacia el futuro. Son quienes exploran sus límites sin romper su coherencia. Prescindir de su criterio equivale a amputar la dimensión estética e intelectual del idioma, reduciéndolo a un mero instrumento funcional. La lengua sin autoridad literaria se vuelve plana; y una academia que no escucha a quienes mejor la manejan renuncia a dar esplendor en el sentido más profundo del término.

El proceso es siniestro: en los medios se escribe peor, la Academia lo acepta, y al aceptarlo, legitima ese empeoramiento. Al legitimar, los medios se esfuerzan todavía menos. El hablante asume que la corrección es irrelevante y reproduce usos cada vez más pobres. Pero este empobrecimiento no es sólo estilístico, sino cognitivo: una lengua descuidada piensa peor. La precisión léxica, la complejidad sintáctica y la riqueza expresiva no son adornos superfluos, sino herramientas para comprender y describir la realidad. Cuando la norma se rebaja, también se reduce la capacidad de pensar con claridad.

Decir que la Real Academia Española ya no limpia, ni fija, ni da esplendor no es negar su utilidad, su hermosa y noble historia ni su necesario futuro, sino prevenir una crisis. La lengua española no necesita una policía autoritaria, pero sí una institución capaz de establecer criterios, defender la excelencia y asumir que toda norma implica incomodar a alguien. Sin limpieza no hay claridad; sin fijación no hay estabilidad; sin esplendor no hay belleza. Si la RAE no mantiene esa triple vocación, su lema será una reliquia retórica. La Real Academia Española no perderá autoridad porque la lengua evolucione y cambie; la perderá si continúa consagrando más el ruido que el pensamiento, más el error y la vulgaridad que la excelencia. Privilegiar a periódicos mal escritos y redes sociales sobre escritores solventes y tradiciones literarias sólo contribuirá a la pérdida de calidad del español. Mientras no practique la valentía de señalar el error en vez de certificarlo, y de sostener la autoridad superior de quienes a uno y otro lado del Atlántico mejor escribieron y escriben en nuestra lengua, la RAE será una institución útil pero traidora a sí misma: alguien que llega tarde, cuando el daño está hecho. Y una lengua que renuncia a la exigencia, el rigor y la belleza, acaba por renunciar a su grandeza.

04 enero 2026

Misión en París, Arturo Pérez Reverte

laalternativadigital.com - 04/01/2026

La colección Alatriste se ha consolidado, con el paso de los años, como una de las propuestas más sólidas y personales de la novela histórica contemporánea en lengua española. Arturo Pérez-Reverte no escribe sobre el Siglo de Oro desde la nostalgia ni desde la épica idealizada, sino desde una mirada lúcida, áspera y profundamente consciente de sus contradicciones. En estas novelas, la aventura no es un fin en sí mismo, sino el vehículo para explorar una época marcada por la decadencia política, el orgullo nacional herido y un concepto del honor tan férreo como autodestructivo.

Desde la primera entrega, el capitán Diego Alatriste emerge como un personaje memorable precisamente por lo que calla. Soldado veterano, espadachín a sueldo y hombre fuera de su tiempo incluso dentro de su propio siglo, Alatriste encarna a la perfección ese mundo crepuscular que Pérez-Reverte domina con pulso firme. A su alrededor, narrado por un Íñigo Balboa ya adulto, el lector asiste a una reconstrucción histórica minuciosa, donde tabernas, corrales de comedias, palacios y callejones no son simples decorados, sino espacios vivos que condicionan la conducta y el destino de quienes los transitan.

En ‘Misión en París’, última aventura de la saga, ese control narrativo alcanza una madurez especialmente notable. Pérez-Reverte desplaza la acción fuera de España para sumergirla en el complejo entramado político europeo del siglo XVII, demostrando que la serie no depende de un único escenario para mantener su identidad. París aparece retratada con la misma precisión sombría que Madrid o Flandes: una ciudad elegante y peligrosa, donde la diplomacia y la traición se cruzan en pasillos silenciosos y salones cargados de tensión. El autor maneja la intriga con la serenidad de quien conoce bien los mecanismos del género y confía en la inteligencia del lector.

Uno de los grandes aciertos de esta novela, y de la colección en general, es el absoluto control sobre el ritmo de la aventura. No hay escenas superfluas ni acción gratuita. Cada duelo, cada conspiración y cada desplazamiento tiene un peso narrativo claro, reforzando la sensación de verosimilitud histórica. Pérez-Reverte sabe cuándo acelerar el relato y cuándo detenerse para dejar que la atmósfera respire, logrando una tensión sostenida que no depende del espectáculo, sino de la amenaza constante y del destino incierto de los personajes.

Pero si algo distingue a Alatriste es la autoridad con la que su autor maneja la época. El Siglo de Oro no aparece como una lección académica, sino como una experiencia sensorial: se huele el humo de las velas, se escucha el roce del acero, se percibe el cansancio moral de un imperio en declive. Pérez-Reverte no explica la historia; la integra en la acción, haciendo que el lector la asimile casi sin darse cuenta. En Misión en París, esta virtud se mantiene intacta, confirmando que la saga sigue fiel a su espíritu original.

En conjunto, la colección Alatriste representa una defensa de la novela de aventuras clásica, pero elevada a un nivel literario y reflexivo poco habitual. Y 'Misión en París' reafirma que Pérez-Reverte no solo domina el género, sino también el tiempo que retrata. Con pulso firme y mirada crítica, el autor sigue guiando a sus personajes —y a sus lectores— por un mundo tan fascinante como implacable, recordándonos que la verdadera aventura no está solo en la acción, sino en la forma en que se cuenta y en la verdad histórica que la sostiene.

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