Manuel P. Villatoro , Julián de Velasco y Javier Torres Santodomingo - abc.es - 31/08/2025
El filo de la ropera del espadachín más famoso de la ficción rojigualda volverá a silbar al desembarazarse de la molesta vaina. Casi quince años después de la publicación de 'El puente de los asesinos', Arturo Pérez-Reverte regresa a las librerías con una nueva entrega del que ha sido su caballo de batalla desde finales de los noventa: don Diego Alatriste. Aunque ahora lo hará lejos de nuestras fronteras. En 'Misión en París', que verá la luz este 3 de septiembre, el veterano soldado de fortuna del Siglo de Oro se trasladará con camaradas, compinches y hasta algún que otro enemigo a aquella Francia que rivalizaba con la Monarquía hispánica. Y lo hará con la aparición estelar de los famosos mosqueteros de Alejandro Dumas, tipos duros que compartirán mesa, acero y desaguisados con el bregado combatiente de los Tercios de Flandes. Ahí es nada.
La última novela de esta popular saga –cuatro millones de ejemplares vendidos la contemplan– arranca entrada la medianoche. Y lo hace con Íñigo Balboa, aquel soldado bisoño al que tutorizó el capitán y que ahora forma parte de los Correos Reales del monarca católico, aguardando la llegada de sus tres compinches: Alatriste, Quevedo y Copons. Pérez-Reverte traslada a los lectores a tiempos controvertidos para Francia. Años en los que los hugonotes de La Rochela, con apoyo inglés, viven un duro asedio por parte de los galos liderados por el cardenal Richelieu. En ese contexto, los coprotagonistas se verán envueltos en una peligrosa misión secreta orquestada por el conde-duque de Olivares. «El reto podría cambiar para siempre el curso de los acontecimientos», adelantaba hace pocas semanas Alfaguara, la editorial que ha dado vida a la obra.
'Misión en París' es la octava entrega de una saga longeva, pero que sigue igual de viva. Fue en 1996 cuando Pérez-Reverte alumbró 'El capitán Alatriste' junto a su hija Carlota. Ahí comenzó su viaje hacia el estrellato. En los dos siguientes años, el académico publicó 'Limpieza de sangre' (1997) y 'El sol de Breda' (1998). Después llegó 'El oro del rey' (2000) y 'El caballero del jubón amarillo' (2003). A este le siguieron los 'Corsarios de Levante', en 2006, y, por último, 'El puente de los asesinos' en 2011. En todas ellas, el escritor se ha esforzado por representar aquella España fascinante que, como él mismo ha señalado en varias ocasiones, se hallaba trufada de callejuelas, tabernas y burdeles. Y siempre con la idea de «borrar las fronteras entre realidad y ficción». «Terminar no pudiendo diferenciar bien lo vivo de lo imaginado, resulta fuente de especial placer para cualquier autor», sostiene.
Diego Alatriste: Nacido en León, es un veterano de los Tercios de Flandes al que denominan “capitán” por haber comandado una compañía tras la muerte de su superior. Hombre taciturno, valiente, leal, marcado por la guerra y la pérdida. Vive en Madrid como espadachín a sueldo, pero con un código de honor férreo. Figura paterna para Íñigo Balboa, a quien cría tras la muerte de su padre.
Íñigo Balboa y Aguirre: Narrador y coprotagonista de toda la saga. Es un personaje profundamente humano, lleno de contradicciones y pasiones. Su vida está marcada por la guerra, la lealtad a Alatriste, y una relación apasionada y peligrosa con Angélica de Alquézar. Queda huérfano tras la muerte de su padre en el cerco de Jülich (1621), durante la guerra de Flandes, y es acogido por Diego Alatriste. A lo largo de los libros, Íñigo pasa de ser un joven paje a convertirse en alférez en los Tercios de la Monarquía hispánica.
Angélica de Alquézar: Uno de los personajes más fascinantes y complejos de la saga. Angélica es sobrina de Luis de Alquézar y menina de la reina. Su relación con Íñigo Balboa es tan intensa como tormentosa. Pronto descubre que tras su dulzura se esconde una personalidad manipuladora y peligrosa y se revela su capacidad para influir en los acontecimientos desde las sombras. Angélica es una de las mujeres importantes en la trama de la saga.
María de Castro: Personaje real. Amante del capitán. Su figura es un reflejo de las mujeres que, pese a las restricciones de la época, lograban poder e influencia desde los escenarios.
Caridad la Lebrijana: Antigua prostituta, es la dueña de la Taberna del Turco, donde acoge a Diego Alatriste y a sus amigos con calidez maternal y desenfado. Su relación con Alatriste es ambigua: se insinúa una atracción mutua, pero también hay celos, orgullo y peligro. Su personalidad y forma de hablar sobre el “matrimonio” influyen directamente en las decisiones de Alatriste.
Luis de Alquézar: Uno de los grandes antagonistas de 'Alatriste', que usa su posición, y a su sobrina Angélica, para tejer conspiraciones y eliminar a quienes se interponen en su camino. Encarna el poder burocrático, la intriga cortesana y la ambición sin escrúpulos en la España del Siglo de Oro. Se convierte en su enemigo tras el fallido intento de asesinato de Carlos I de Inglaterra y el duque de Buckingham. Desde entonces, busca deshacerse del capitán usando a sicarios como Malatesta.
Carlos I de Inglaterra y el duque de Buckingham: Ambos personajes históricos. Su presencia en Madrid está basada en un episodio real. Por encargo del inquisidor Bocanegra y Luis de Alquézar, Alatriste y Malatesta deben asesinarlos.
Gualterio Malatesta: Es el reflejo oscuro de lo que Alatriste podría haber sido si hubiera renunciado a su código de honor. Encarna el peligro constante. Su habilidad con la espada y su falta de moral lo convierten en una amenaza que nunca desaparece del todo.
Fray Emilio Bocanegra: Bocanegra es el poder oscuro y fanático de la Inquisición en la España del Siglo de Oro y aliado de Luis de Alquézar, con quien urde múltiples conspiraciones. Enemigo mortal de Alatriste, por desobedecer una orden suya, y del conde-duque de Olivares. Es un personaje que aunque no aparece en todos los libros deja una huella profunda en la historia.
Gaspar Guzmán Pimentel, conde-duque de Olivares: Personaje clave en la política del reinado de Felipe IV, del que fue su principal consejero (valido) y hombre fuerte del Gobierno. Astuto, ambicioso, reformista, autoritario y despiadado, representa el poder absoluto, pero también el desgaste del imperio español. Varias de las misiones de Alatriste son encargos del propio conde-duque.
Las aventuras de Alatriste se desarrollan dentro y fuera de las fronteras de España. Madrid, Sevilla, Breda, Venecia, el Mediterráneo o París son escenario de sus lances.
Elvira de la Cruz: Encarna la crueldad de la Inquisición. Hija de don Vicente de la Cruz, internada contra su voluntad en un convento y torturada hasta perder casi la identidad.
Ambrosio Spínola: Comandó las tropas en Flandes, y al capitán, Íñigo y Copons durante la Guerra de los Ochenta Años. Íñigo incluso ayuda a Velázquez al describir la escena de la rendición de Breda en la que aparecera Spínola.
El contador Olmedilla: Controla el flujo de oro y plata que llega a Sevilla desde las Indias. Encarna el rostro administrativo del poder, ese que no lucha con espadas pero decide quién vive, quién muere y quién se arruina.
Giovanni Cornaro, dogo de Venecia: Es el objetivo de una conspiración para que la República de Venecia pase a manos de la Corona Española.
Capitán Manuel Urdemalas: Capitán de la Mulata, galera en la que viajan Alatriste e Íñigo durante su campaña en el Mediterráneo. Como oficial de carrera, Urdemalas encarna la disciplina y el orden de la Armada Española, que impone con mano dura.
D'Artagnan, Athos, Porthos y Aramis, los mosqueteros: Última entrega de la saga. Alatriste, Quevedo y Copons viajan a París y se encuentran con los personajes universales de la literatura de Dumas, compartiendo mesa, combate y tensión política.
Toda la obra de la saga de Alatriste está trufada de personajes reales de la vida cultural de la España del XVII, el Siglo de Oro.
Francisco de Quevedo: Uno de los mejores amigos y compañero de armas de Alatriste. Comparte aventuras y tertulias literarias. Por mediación suya, Alatriste se verá inmerso en una misión contra el Dogo (Dux) de Venecia.
Diego Velázquez: Pintor oficial de la corte, plasmó al capitán en su cuadro, 'La rendición de Breda'.
Lope de Vega: Presente en las tertulias teatrales y debates literarios con Alatriste y sus amigos.
Francisco de Góngora: Rival a muerte de Quevedo, su enemistad alimenta el trasfondo de las tertulias del capitán.
Los otros mejores amigos y la taberna del Turco: Son hombres forjados en el filo de la espada y la sombra de los pasillos del Siglo de Oro. Entre ellos destacan compañeros de armas como Sebastián Copons, siempre discreto y leal, o el dominé Pérez, voz de conciencia envuelta en sotana. Muchos de sus encuentros tienen lugar en la Taberna del Turco, su cuartel general y, a veces, el escenario de duelos verbales y físicos refugio de soldados sin fortuna y de conspiraciones entre jarras de vino.
Álvaro de la Marca, conde de Guadalmedina: Noble mecenas y protector en la Corte; su relación con Alatriste se basa en el respeto mutuo y la gratitud por salvar su vida.
Sebastián Copons: Soldado aragonés y camarada de los Tercios de Cartagena; compañero de armas inseparable en batallas y conspiraciones.
Martín Saldaña: Teniente de alguaciles, un habitual de la Plaza Mayor que suele encargar trabajos a Alatriste.
Juan Vicuña: Exsoldado y dueño de un garito en la cava de San Miguel. Es el lado más pícaro del Madrid nocturno.
Licenciado Calzas: Abogado de la plaza de la Provincia. Encarna la burocracia y el ingenio legal de la época.
Dómine Pérez: Sacerdote del Colegio Imperial de los jesuitas, aporta sabiduría y cierta dosis de humor.
El Tuerto Fadrique: Boticario de la plaza de Puerta Cerrada. Apodado “el Tuerto” por una lesión en el ojo, que no le impide ser agudo y perspicaz.
Felipe IV, rey de España: La figura de Felipe IV en Las aventuras del Capitán Alatriste es tan poderosa como el silencio que lo rodea. Aunque no dialogue directamente con los protagonistas, su presencia se siente como una sombra constante sobre Madrid, la corte y los destinos de quienes viven bajo su reinado. Se enfrenta con Alatriste por cuestiones de amor y con las maquinaciones de los hombres de poder. Felipe IV no es solo un rey en esta saga: es el telón de fondo de todas las decisiones, el vértice de las intrigas y el reflejo de una España que se desmorona con elegancia.
Pintores y escritores rodean al Capitán acompañándolo en sus aventuras o siendo referencias en las charlas con sus compañeros.
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