08 enero 2025

Era mi problema final

Raúl R Méndez - raulrmendez.wordpress - 08/01/2025

Iba yo el otro día caminando por las frías pero luminosas calles del centro de Valladolid tras una comida de cuyo importe no quiero acordarme; las manos, en los bolsillos del abrigo para tratar de resguardarme del por momentos irrespirable aire gélido que puebla la ciudad estos días, el pañuelo de seda cubriendo cuello y boca para no congelarme en el intento fallido de regresar a mi casa sin constiparme o necesitar de una sopa que escupiera fuego, lava, rocas ígneas para rascar la garganta —como habrán podido notar a estas alturas, el invierno es mi estación favorita—. Cuando me di cuenta de que aquello era misión imposible, o quizá fue solamente porque buscaba una buena excusa para ello, me decidí a entrar a mi librería de confianza en busca de novedades literarias que llamaran mi atención o, en su defecto, de algunas novelas de la colección de la editorial Zenda-Edhasa a las que llevo un tiempo queriendo echar el guante. Y de paso me resguardaba del frío, descansaba un poco y respiraba sin capas de tela de por medio.

Fue entonces cuando, por entre los cientos de novelas romántico-eróticas y los miles de libros de autoayuda que pueblan las estanterías de la entrada —léeme y te harás rico, hojea mis páginas y adelgazarás, conoce el modo de vida estoico y aplícalo a tu vida diaria en estos diez sencillos pasos— y que empañan la visión de quien quiere encontrar literatura que merezca la pena (o literatura, a secas), un pequeño libro de color rubí llamó mi atención de inmediato: El problema final, del maestro Pérez-Reverte, había sido editado ahora en formato bolsillo, y yo no había podido sino reconocer, en menos de lo que canta un gallo, a mi viejo amigo Hopalong Basil en impecable traje beige ahora incluso más resaltado por el tono rojizo de la nueva portada. Hinco la rodilla —ésta sólo se hinca para los libros y las pedidas de mano, ni siquiera ante las patrias, los dictadores o los dioses— para coger un ejemplar.

De inmediato sucede algo que jamás me había ocurrido nunca. Normalmente, al pasar cerca de una lectura hecha como el que pasa cerca de un compañero o un ajado recuerdo, la reacción habitual para mí suele ser la del escalofrío, la sonrisa rápida y nada más. En este caso en concreto fue la de la melancolía, cual si echase tanto de menos aquella sensación de primera vez que me inundó al leer la historia, que hubiese dado todo cuanto tenía para que allí mismo me hubieran borrado la memoria con tal de jugar de nuevo a descubrir al culpable, desde cero. De vuelta a la casilla de salida.

Recordaba aquellas noches leyendo, apostado en mi cama y una manta sobre las piernas cruzadas, una taza con una bebida humeante y mil quebraderos de cabeza en el puzle mental que Arturo fue capaz de venderme. En un abrir y cerrar de ojos y sin darme cuenta, quizá eran ya las cuatro de la mañana y andaba yo resolviendo acertijos, atando cabos sueltos, olfateando en busca de pistas verdaderas y detectando las falsas, releyendo párrafos anteriores para cerciorarme de que estaba en lo correcto; anotando en un cuaderno (a falta de una pizarra) posibles culpables, trazando conexiones y despachando evidencias. Como lo mío será cualquier cosa salvo convertirme en detective privado, evidentemente fracasé —diablos, don Arturo, dije al alcanzar la resolución: es usted un hijo de muy mala madre— y los dos posibles culpables que me permití seleccionar fueron a cada cual más ridículos. Se quedó conmigo y bien que debió disfrutar con ello, el muy pícaro.

La gente que hacía cola para pagar debía estarme mirando como quien mira a un fantasma, o al holandés errante, pero a mí me daba exactamente igual: era mi problema final. Bien podían haber pasado cinco segundos, cinco minutos o cinco horas que yo no lo habría adivinado: tenía congelada la percepción del tiempo, recordando con una inocente sonrisa de oreja a oreja una de las historias (contemporáneas) más increíbles y adictivas que he leído nunca. Vuelvo a agacharme para dejar la novela en su debido sitio, no sin antes luchar para redimir los impulsos de coleccionista que ansía comprarla otra vez —no hay suficientes libros por comprar que vamos a lanzarnos a por uno que ya tenemos, le digo a mi subconsciente para apaciguarlo, en plan animal salvaje y tal— y continúo el paseo de rigor.

El frío que habitaba mis pulmones, después de un largo rato, se había disipado ya (a Dios gracias). Salgo de la librería —al final terminé comprando 'El tango de la Guardia Vieja', para compensar la pérdida— y entonces una ligera sonrisa vuelve a recorrer mi rostro, a la par que una resolución irónica y cuando menos divertida. Tal como afirmaría Umberto Eco, y como tantos otros dicen, o dijeron, leer te mantiene vivo. Y caliente. Porque una biblioteca, como dirían otros tantos, es casi una habitación cerrada con llave, segura, hecha de vivencias, guiños entre etapas de uno mismo, de esencias. Un lugar donde estar a salvo, no sólo en los tiempos buenos sino también en los más lúgubres.

https://raulrmendez.wordpress.com/2025/01/08/era-mi-problema-final/

07 enero 2025

Entender la Argentina


ABC - 07/01/2025

Desde hace veinticinco años soy amigo de Jorge Fernández Díaz, pero no me ciegan en absoluto los afectos cuando digo —y lo he dicho muchas veces— que, además de ser el columnista político más combativo e influyente, Jorge es el escritor vivo más importante y representativo de la Argentina. Si para comprender la realidad eterna de aquel país resulta imprescindible leer a Roberto Arlt y a Borges, nadie puede entender la Argentina contemporánea sin la lectura de Oswaldo Soriano —ya fallecido— y de Jorge Fernández Díaz.

Las novelas, relatos y artículos de Jorge, su literatura fascinante que toca toda clase de registros, desde el género negro al sentimental, el bélico o el costumbrista, y que a veces —o a menudo, con más o menos interposición literaria— bordea o entra directamente en la no ficción, ponen de manifiesto la implacable, dura, feroz y siempre descarnada argentinidad de sus personajes, proporcionan horas de intenso placer y crean eternas fidelidades lectoras, lealtades que se ponen de manifiesto en la forma en que cada uno de sus libros, trátese de novelas o de relatos, alcanza siempre, apenas publicado, el primer puesto en las listas de libros más vendidos de su país.

Ojalá este premio Nadal, tan merecido, tan necesario, haga que los lectores españoles se familiaricen todavía más con la obra amplia, fascinadora, enorme en calidad y contenidos, de este gran escritor que honra nuestra lengua y nuestra inteligencia desde el otro lado del Atlántico.

Enhorabuena, Cuchillero, viejo amigo. Te admiro hoy como ayer. Como siempre.

https://www.abc.es/cultura/libros/arturo-perezreverte-entender-argentina-20250106210353-nt.html

05 enero 2025

A Sandra Ávila Beltrán no le gustó la actuación de Kate del Castillo en La Reina del Sur, por hacerla ver “masculina”


Mariana Gutiérrez - sdpnoticias.com - 05/01/2025

Sandra Ávila Beltrán rompió el silencio revelando que no le gustó la actuación de Kate del Castillo en 'La Reina del Sur'. ¿Por qué? Asegura que la hacía ver “masculina”. Sandra Ávila Beltrán, de 64 años de edad, mejor conocida como La Reina del Pacífico, ha dado su opinión sobre la actuación de Kate del Castillo, de 52 años de edad, en 'La Reina del Sur'. 

No cabe duda que una de las actuaciones más memorables de Kate del Castillo ha sido la que realizó en la serie de 'La Reina del Sur' para Telemundo. Si bien la historia está basada en la obra homónima de Arturo Pérez-Reverte, hay quien asegura que se inspiró en Sandra Ávila Beltrán. Pues cabe recordar que Sandra Ávila Beltrán es mejor conocida como La Reina del Pacífico, una narcotraficante mexicana. Y aunque muchos quedaron encantados con la actuación de Kate del Castillo en 'La Reina del Sur' durante tres temporadas desde el 2011, no lo fue para Sandra Ávila Beltrán. Pues la narcotraficante mexicana ha externado su opinión sobre Kate del Castillo y su actuación en 'La Reina del Sur', serie que por cierto le dio fama internacional a la actriz.

Y es que Sandra Ávila Beltrán dijo estar insatisfecha con la actuación de Kate del Castillo, pues asegura que así no era ni es ella: “No la conozco en persona. Es una actriz que le dieron un papel y creo que ese personaje la llevó a la fama mundial. No lo interpreta como yo sé, como dice Verónica Gallardo, yo soy muy femenina y ahí lo hace. Cuándo miré un pedazo la veo como más tosca, como hombre”. Para Sandra Ávila Beltrán, la actuación de Kate del Castillo en 'La Reina del Sur' la hizo ver más ruda y varonil, lo cual no le gustó a La Reina del Pacífico.

De hecho en 2023, Sandra Ávila Beltrán ganó una demanda contra la serie de 'La Reina del Sur' producida por Telemundo. Esto por el uso de su imagen sin su autorización y con fines de lucro, ya que en 2019 usaron el video de su detención para promover la segunda temporada. Es por eso que en múltiples ocasiones, Sandra Ávila Beltran considera que la serie de 'La Reina del Sur' ha desprestigiado su imagen.

https://www.sdpnoticias.com/espectaculos/famosos/a-sandra-avila-beltran-no-le-gusto-la-actuacion-de-kate-del-castillo-en-la-reina-del-sur-por-hacerla-ver-masculina/

29 diciembre 2024

En España, si te gusta la obra de estos creadores, alguien te llamará "facha": De Ayn Rand a Lovecraft

Hernán Migoya - El Confidencial - 29/12/2024 (extracto)

[A Arturo Pérez-Reverte] Se le nota el ramalazo españolista hasta en los suspiros y parece el retrato viviente de español que ama a su país sin poder dejar de cagarse en él continuamente. Pérez-Reverte se ha ganado a pulso el podio que ocupa como pluma más influyente en la sociedad española, no solo ya desde sus libros, sino a través de su omnipresencia en medios y redes, en los que domina como nadie el arte de cabrear a unos y entusiasmar a otros, y, por tanto, conseguir que todo el mundo hable siempre de él. Y ello pasa, obviamente, por el hecho de que le digan facha día sí y día también. Y a él, obviamente, se la repampinfla. Más allá de las filias y fobias que despierta, lo único que a fin de cuentas importa al final es la obra, y Pérez-Reverte puede presumir de esto: ningún escritor español ha logrado jamás el reconocimiento hacia la literatura de evasión que él ha obtenido con sus novelas de aventuras. Blasco Ibáñez ya está olvidado (¡y lo que consiguió ese señor!), José Mallorquí nunca fue considerado por los círculos literarios "serios", a Vázquez Figueroa siempre lo ningunearon como autor… y llega este ex reportero de guerra y con sus novelas de capa y espada, de espionaje o, en general, de ficción escapista, trepa al más alto estrado de popularidad nacional y beneplácito de las instituciones españolas. Su obra ha normalizado el "pulp" español en el siglo XXI.

05 diciembre 2024

Todo empezó en Rocroi


El pacto de caballeros entre Pérez-Reverte y Ferrer-Dalmau: «No pierdo la esperanza de poseer ese sable»

ABC / XL Semanal - 05/12/2024

[El novelista y académico Arturo Pérez-Reverte escribe en exclusiva para 'XLSemanal' una semblanza de su admirado amigo, el pintor histórico Augusto Ferrer-Dalmau, y nos desvela la herencia que quiere recibir del artista.]

Hace casi veinte años, dando un paseo, vi el anuncio de una exposición y entré por curiosidad. Augusto Ferrer-Dalmau era conocido para mí, aunque de lejos. Nunca había visto sus cuadros al natural. Augusto estaba dentro, junto a sus lienzos —mucho carlista, mucho jinete, mucho caballo—, así que nos saludamos, le expresé mi admiración y se ofreció a guiarme por la exposición. Y me gustó el fulano. Conversamos largo rato y advertí que nos unía el amor por la Historia y por los hombres y mujeres que la hicieron. En torno a eso surgieron, inevitablemente, títulos de libros y películas que habían conformado nuestra infancia y juventud —la mía algo más remota que la suya— y que suponían un territorio común.

En aquella primera e inolvidable conversación intercambiamos nombres de pintores de Historia como si fuéramos dos niños que intercambiasen cromos: Velázquez, Goya, Cusachs, Detaille, Meissonier, Géricault, Neuville… Pintores de escenas bélicas o históricas que iluminaban iconográficamente nuestra memoria. Para mí fue muy interesante compartir aquella amistad naciente con un pintor contemporáneo que no sólo los admiraba como yo, sino que los estudiaba a fondo como inspiración para su trabajo. Por eso, pocos días después, comiendo cuscús y cordero en el restaurante Al-Mounia de Madrid, le propuse que pintase la batalla de Rocroi, pues allí murió el Capitán Alatriste. Y ese cuadro unió nuestras vidas para siempre.

Creo que ese lienzo, además de ser un icono consagrado en su obra, supuso también para él un reto artístico; pues como el propio Augusto dijo entonces, nunca antes se había enfrentado a un proyecto de semejante envergadura. Hablamos mucho de aquella batalla: los restos de la infantería reunidos en el último cuadro, los rostros de cansancio, los piqueros, la sangre, el gran campo de batalla, el recelo de los franceses a acercarse a aquellos tipos desharrapados, sucios, bravos, peligrosos… Fue un proyecto intenso de documentación, y recuerdo en un par de ocasiones haber ido al estudio, a petición de Augusto, a comprobar la evolución de la pintura. Y no quiero dejar de mencionar el perro que terminó dándole el contrapunto al cuadro: el toque melancólico. Mete un perro, le dije, tan bravo y como ellos. Y así, el chucho Canelo, español abandonado, solo, leal, se acabó convirtiendo en el famoso Perro de Rocroi. Y fue delante de aquel soberbio cuadro donde bauticé a Augusto como «El pintor de batallas».

Aparte de bocetos y pequeñas aproximaciones anteriores, su primer verdadero cuadro naval como Dios manda se llamó 'Caza al amanecer: una historia de mar y guerra', que a petición suya escribí para él en medio folio, inventada por completo, como base para un encargo que le acababan de hacer. Para documentar el trabajo me pidió también consultar algunos libros de mi biblioteca, así que esta vez fue él quien vino a casa, donde trabajamos con cartas náuticas, planos e ilustraciones de barcos. «El viento —le insistía yo—. En un cuadro naval, todo depende del viento». Y lo comprendió en el acto. Nunca olvidaré la impresión que me causó el cuadro terminado: esa embarcación a todo trapo rompiendo el bloqueo británico de la costa gallega, perseguida por las fragatas inglesas. Supo representar el momento de una forma magistral.

Después vino el cuadro que, desde mi punto de vista, es uno de los más grandes logros de su carrera pictórica: 'El último combate del Glorioso', aquel navío de la Real Armada Española enfrentado hasta en cinco ocasiones con navíos y fragatas británicos que trataban de capturarlo. Lo más pintoresco de esta historia es que, para pintarlo con mayor veracidad, Augusto hizo construir una maqueta; y luego, con un taladro del calibre de una bala de cañón a escala, taladramos el navío hasta que cayeron todos los palos, movimos las velas y acribillamos el casco como habrían hecho los cañonazos enemigos. Después él fotografió varios ángulos, eligió el adecuado y recreó la escena. El cuadro, destinado al Museo Naval de Madrid, fue presentado con todos los honores con la asistencia de su majestad don Felipe VI. Hoy se expone en el museo naval de San Fernando, próximo al Panteón de los Marinos Ilustres de Cádiz como pieza emblemática y más admirada de la institución.

El gran mérito de este extraordinario pintor de batallas, su genialidad conceptual aparte de su excelente mano artística, es que las escenas que representa no se inspiran en otras anteriores, dibujadas o pintadas por otros artistas. Brotan directamente de su imaginación y su talento; de las crónicas y textos históricos y literarios. De ahí saca el material para pintar cuadros que en realidad son auténticos relatos. Porque él es un narrador puro: pinta para contar historias y esa pasión es lo que lo hace tan especial y tan diferente. Y no es la guerra lo que le interesa, sino pintar a los seres humanos en la guerra; del mismo modo que su fascinación por los uniformes se debe, precisamente, a su interés por los seres humanos que hay debajo de ellos.

Y otra cosa peculiar nos une, después de tanto tiempo: los sables de caballería. Y eso, en buena parte, soy yo quien se lo debe a él. Siempre me interesaron las armas blancas —mis primeras novelas se titularon 'El húsar' y 'El maestro de esgrima'—, pero nunca pensé en ellas como coleccionista. Aparte de un par de espadas del siglo XVII sólo poseía un sable de coracero francés y era feliz con él. Pero Augusto, que lo vio en casa, se vio picado en la vena patriótica, afeándome que no tuviera ninguno español. Así que al día siguiente apareció en casa con un sable de caballería modelo 1860, para regalármelo. Así empecé, hace ya quince años, una modesta colección en la que, eso sí, falta una pieza que está en poder de Augusto: un contundente sable de hoja inglesa modelo 1796, con empuñadura española modelo 1815; un arma de guerra soberbia, que da miedo mirar. Le he hecho jurar con una mano sobre el 'Quijote' de Ibarra que, si muere antes que yo, me lo dejará en herencia. Mi intención, naturalmente, es que Augusto, que es hombre de honor y amigo leal, cumpla su juramento. A fin de cuentas, fuma demasiado y se cuida poco —aunque en los últimos tiempos parece mejorar de costumbres—. Así que no pierdo la esperanza de poseer ese sable.

https://www.abc.es/xlsemanal/personajes/todo-empezo-en-rocroi-arturo-perez-reverte-ferrer-dalmau.html

"Uno de los mayores peligros hoy en día para la libertad es el silencio impuesto"

Cristina Fernández - Murcia Plaza - 05/12/2024

El escritor cartagenero Arturo Pérez-Reverte no pudo acudir a su cita con el nuevo ciclo 'Diálogos en Las Claras', organizado en Murcia por la Fundación Cajamurcia y coordinado por María José Solano, historiadora del arte, escritora y articulista, que ha versado en esta primera edición sobre la cultura de la cancelación. Se lo impidió un problema de salud sin gravedad. No obstante, el escritor quiso mandar un mensaje para que se conociera su opinión sobre el tema a tratar, que en su caso iba a llevar el subtítulo de 'Cancelar la memoria: Escenas mutiladas de la historia', tema que abordó su buen amigo el pintor Augusto Ferrer-Dalmau.

"El asunto que se aborda en esta primera edición es interesantísimo, ya que uno de los mayores peligros hoy en día, de las más serias amenazas para la democracia y la libertad de opinión, creación y expresión, es el silencio impuesto, el acoso a la disidencia, el amordazar las voces que discrepan de las directrices formales de los unos o los otros, sean quienes sean estos; el linchamiento oficial, pero también social, a quienes intentan mantenerse independientes respecto a la modas y tendencias impuestas por lo dominante, lo oficial, lo políticamente correcto, por el poder, en fin, en cualquiera de sus múltiples formas", leyó en su nombre María José Solano. 

"Lamento no estar presente en estos debates de Las Claras, tan oportunos, donde, entre otras cosas, se tratará de la cancelación de las voces molestas o discrepantes, sometidas a campañas, a veces perfectamente orquestadas, que pretenden eliminarlas del paisaje público, linchando a quien disiente, a quien se mantiene individual y libre, a quienes, pagando a veces altos precios, no bailan al son de la música que les tocan, ni cantan a coro para congraciarse con los canallas, los oportunistas y los cobardes", concluyó Pérez-Reverte, quien prometió no faltar a la próxima cita.

La primera edición de 'Diálogo en las Claras' ha contado con invitados del nivel de Juan Soto Ivars, Luis Alberto de Cuenca, Fernando Savater, Ferrer-Dalmau y David Summers. Esta nueva iniciativa de la Fundación Cajamurcia pretende promover el debate sobre asuntos de interés general y de máxima actualidad, a través de encuentros entre profesionales de reconocida trayectoria que dialoguen con criterio y desde la reflexión, el respeto y el conocimiento del tema a tratar.

https://murciaplaza.com/perez-reverte-mayores-peligros-libertad-silencio-impuesto

02 diciembre 2024

Joan Mundet: “A veces me siento un poco Capitán Alatriste”

Luis Carlos Sánchez - El Heraldo de México - 03/12/2024

El dibujante español, quien adaptó la versión gráfica las célebres novelas de Arturo Pérez-Reverte, habla de sus intereses, de su obra y de los orígenes de un estilo que reconoce como clásico.

En su casa de infancia, Joan Mundet (Castellar del Vallés, Barcelona, 1956) recuerda que sólo había un libro. “No había libros, había uno, era el Antiguo Testamento, con ilustraciones de un alemán que se llamaba Julio Schnorr, o una cosa parecida, eran pinturas que habían traducido a grabados. Yo me lo miraba y remiraba y remiraba. Claro, el dibujo era muy clásico, supongo que de allí me quedó el pozo ese de lo clásico”.

Después de vivir un desencanto con el dibujo y dedicarse a la cerámica, Mundet volvió, entrados los años 2000, con un trazo estilizado, lleno de detalles y que se acercaba más a las ilustraciones que tanto le maravillaban de niño. Pero en realidad, recuerda, en su niñez hubo otro libro: “Era de cromos, de chocolates no sé qué, que era sobre Cristóbal Colón y el descubrimiento de América. Ese también lo miraba porque era lo que había en casa”.

Reconciliado con el lápiz y el plumón, comenzó a trabajar en una editorial ilustrando libros de texto y fue ahí donde comenzó el trabajo que le daría celebridad: la adaptación gráfica de 'El capitán Alatriste', de Arturo Pérez-Reverte. Después vinieron libros como 'Gari Folch', 'Best seller', 'Looking for nobody', '11-M: La novela gráfica' y su famosa serie 'Capablanca', sobre un bandolero del siglo XVII, donde su estilo acabó por consolidarse. A su trazo clásico, fuertemente influido por el cine "western", Mundet agrega picardía y un ácido sentido del humor. 

—¿Eras un niño que dibujaba todo el tiempo?

—En casa explican, aunque es mentira, que antes de decir papá y mamá ya pedía un dibujo. No es verdad, siempre he dibujado, pero cuando empecé eran las dos redonditas y los cuatro palitos y luego se ha ido complicando. Siempre he dibujado, lo que pasa es que en casa querían que hiciera una carrera que no fuera de bohemio, de artista, una carrera, no sé, de abogado o delineante, una cosa de estas, médico, una cosa de estas que te ganas bien la vida y tal. Pero yo quería dibujar, hubo sus pros y sus contras y sus guerras, pero bueno.

—¿Te gustaban las historietas?

—Los domingos me llevaban a misa, al salir me daban un duro, cinco pesetas, para que comprara el 'TBO', pero yo compraba el 'Rin Tin Tin', el 'TBO' no me gustaba. En el 'Rin Tin Tin' había un dibujante que hacía "westerns" y dibujaba muy bien, me gustaba mucho, pero con el tiempo descubrí que este dibujante se copiaba a Arturo del Castillo, a Blasco, a Alberto Giolitti, a todos los clásicos que han hecho "westerns", a Jean Giraud, él solo lo pasaba por su estilo. O sea, a mí me llegaban los dibujos de todos estos, pero a través de otro dibujante que yo pensaba que es que lo hacía él. Entonces he mamado de todos estos gracias a este señor. 

—¿Consumiste mucho "western"?

—Fui devorador de películas "western", lector de "western". He leído, pero he visto más películas, aunque John Wayne no me acaba de dar el pego. A mí me gustaban más las películas de John Ford, aunque saliera John Wayne, y las películas normalmente de finales de los 60, principios de los 70, que son películas no clásicas de "western", sino ya un poco cambiadas: Sergio Leone, Sam Peckinpah, Clint Eastwood y todos los "westerns" que han desfilado en la sala oscura de cualquier cine. He visto muchos, en mi pueblo el cine se llamaba California. Era muy curioso.

—¿Cómo empezaste con 'El capitán Alatriste'?

—Se dio porque yo trabajaba haciendo libros de texto para una editorial que se llamaba Santillana, que era del grupo donde estaba Alfaguara. Entonces yo hablé con el director artístico, Pedro García, y le dije: "Aparte de libros de texto también puedo ilustrar novelas". Porque un libro de texto es un rollo, siempre estás dibujando lo mismo. Al cabo de poco me llamó Pedro Crespo, que era director de Alfaguara, me dijo que buscaba dibujantes para dibujar a Alatriste y me encargó una prueba. Hice una prueba, otros dibujantes hicieron otra, pero pasaba el tiempo, me dijeron que sí, me eligieron a mí, pero pasaba el tiempo, no decían nada. Casi un año después me llaman y dicen: "¿Puedes venir a una reunión a Madrid?". Era una reunión con Pérez-Reverte y con la editora. Fui allí, estuvimos hablando y así empecé con Alatriste.

—¿Qué opinó Pérez-Reverte de tus dibujos?

—Hombre, cuando hice la prueba él me eligió, supongo que le gustaban, y es curioso porque en los dibujos llevaba pinturas, porque también pinto, y uno de los dibujos que llevaba era un personaje mío de la misma época que se llama Capablanca, un bandolero. Él me dijo: "¿Y éste?". "No, es mío", dije. "Ah, vale, tú documéntate bien y dibújalo bien, lo más realista posible", dijeron. Es curioso, porque cuando hice el contrato con ellos no podía hacer un personaje que hiciera la competencia a Alatriste. A Capablanca empecé a dibujarlo en 2015 y con Alatriste empecé en 2001. Tardé casi 15 años en poder hacerlo.

—¿Qué quisiste captar de Alatriste?

—El Capitán Alatriste en las novelas es un personaje que está ya un poco gastadito, las ha pasado de todos los colores. A veces me identifico con él, no siempre, porque es un canalla. Aparte de que me gustan las novelas, quise captar la sensación que tengo cuando leo la novela, intento que el lector la pille por los dibujos. La otra cosa es que con las ilustraciones lo que haces es como si abrieras una ventana para que el lector pueda ir por allí y ver cosas. Igual lo ve, igual no lo ve, igual se lo imagina de otra manera, pero tú le das pie para que pueda imaginar. Yo me lo planteo así, y de momento me ha ido muy bien y no he tenido ningún problema. Nos hemos entendido.

https://heraldodemexico.com.mx/edicion-impresa/2024/12/3/a-veces-me-siento-un-poco-capitan-alatriste-joan-mundet-658522.html

'Revolución': Más de lo mismo, pero mejor

Diego Gascón Marzal - Zero Grados - 03/12/2024

Reverte continúa con el género de la novela histórica, que tanto ha trabajado y que nos traslada esta vez a Ciudad de México en 1911, en plena revolución liderada por Emiliano Zapata y Francisco Villa. La misma revolución de la que, hace algo más de un siglo, nos hablaron figuras tan importantes del periodismo como John Reed, Nellie Bly o escritores como Mariano Azuela. El académico, con más de treinta novelas a sus espaldas, ha creado un sello propio que hace que sus obras sean reconocibles para cualquier lector. 'Revolución' no es la excepción. Estamos ante una historia en la que perfecciona ciertas ideas exploradas en sus últimas novelas, pero que quizás peque de falta de originalidad. 

Nos ponemos en la piel de Martín Garret Ortiz, un joven ingeniero de minas español que emigra a México para trabajar. Allí se verá envuelto en una historia que trata sobre la búsqueda de un tesoro, en mitad de una rebelión popular donde imperan la violencia, la brutalidad y la traición; pero donde también queda hueco para el coraje, la amistad o la audacia. A lo largo del camino que transcurre nuestro protagonista, la mujer tiene un papel de vital importancia. Conoceremos a tres personajes femeninos que influirán de diferentes maneras en el proceso de madurez al que se ve sometido el ingeniero de una manera forzosa. Garret es el reflejo de un joven Reverte, deseoso de vivir aventuras y en cuyo corazón, según sus propias palabras, “la novedad pesaba más que la prudencia”. Al más puro estilo Indiana Jones o como lo hacía Jim Hawkins en la novela de Robert Louis Stevenson. 

Aunque pertenece al género de novela histórica, el apartado histórico queda relegado a un segundo plano. La revolución mexicana sirve de marco para que se desarrolle una historia de aventuras clásica, simple en su construcción, pero que resulta muy entretenida. El protagonista se embarca en un viaje para encontrar unas monedas de oro y se termina por unir de manera fortuita a una rebelión popular. Sin embargo, en ningún momento ahonda ni se mete en profundidad en los motivos y causas de ésta. Se sirve del proceso revolucionario como una herramienta para que la trama avance.

El cuidadoso uso de la lengua, con todas sus variantes y sentencias populares, se ha convertido en un signo de la prosa del experimentado escritor. Consigue sacar el máximo provecho de cada palabra empleada en el relato, todo ello sin utilizar un lenguaje complicado que dificulte la lectura. En 'Revolución', Reverte nos muestra con gran precisión cómo era el castellano de la México de comienzos del siglo XX. A lo largo del texto encontramos numerosos refranes, expresiones y frases hechas que no hacen sino mejorar la muy cuidada ambientación, la cual se construye gracias al uso de la descripción de paisajes y lugares mexicanos representativos. 

Estamos ante unos personajes simples, que actúan de manera lineal. Garret se suma a una lista de protagonistas de las novelas de Arturo Pérez-Reverte que comparten los mismos rasgos. Es un joven entusiasta que carece de la experiencia que aportan los años, el cual se verá forzado a madurar en medio del ambiente hostil en el que se encuentra. Es la misma fórmula que ha utilizado en sus últimas obras y que, llegados a este punto, puede resultar algo repetitiva. Los personajes secundarios son interesantes a primera vista y están bien construidos, pero ninguno de ellos presenta algún conflicto que se desarrolle en profundidad. Más bien parece que sean personajes cuyo único objetivo sea ayudar a Garret en ese proceso de madurez. 

'Revolución' es una obra de una factura cuidada. Las últimas novelas de Reverte siguen una misma línea y, pese a que no estamos ante una excepción, es una obra que se disfruta y engancha de principio a fin. El habla mexicana de comienzos del siglo pasado incita al lector a trasladarse a la revolución liderada por Zapata y visitar desde Juárez a Ciudad de México. Un proceso de inmersión que te hace olvidar de una historia que ya quizás ya conozcas si has leído previamente al autor.

https://www.zgrados.com/resena-revolucion-reverte/

23 noviembre 2024

Anatomía de la lectura en España

El País - 23/11/2024

La encuesta sobre la lectura en España que hoy publica 'Babelia', realizada para 'El País' y la Cadena SER por 40dB., arroja resultados que contradicen buena parte de los prejuicios que algunas élites intelectuales difunden sobre el estado cultural en el que vive la sociedad española. No solo sigue siendo la lectura una actividad sustancial de los españoles, sino que ningún indicador rebaja el persistente prestigio social de la lectura, pese a la sobreabundancia de pantallas y redes sociales. La encuesta no da argumentos para la depresión, aunque tampoco traza un mundo entregado a la mejor literatura, entre otras cosas porque no ha existido nunca ese mapa.

Algo más de la mitad de la población es lectora habitual (entre una y dos veces a la semana). Se mantiene la prevalencia clásica de unas cuantas décimas en favor de las mujeres, sigue rampante el porcentaje de hombres que no leen a mujeres ni las recomiendan, y tanto ellas como ellos se adentran en la edad adulta como lectores habituales hasta sumar un 60% en la franja de edad de mayores de 40 años. Los formatos están variando también de forma lógica y cada vez son más quienes combinan la lectura en papel con la pantalla o el audiolibro, que se consolida como formato. Aumenta entre los más jóvenes la lectura de libros en su original inglés. Se desmontan algunos prejuicios: la inmensa mayoría de la población lectora acude a libros sin saber nada de su autor y atraída fundamentalmente por el tema y la narrativa, que sigue siendo la reina de la lectura. La novela gráfica alcanza un novedoso 41% de lectores mientras el Premio Planeta consolida su prestigio popular al ser con mucha diferencia el incentivo clave para muchos lectores.

Entre los aspectos más morbosos de la encuesta están dos preguntas prácticas que reflejan la caprichosa y feliz diversidad de lecturas. Aunque resulte llamativo que el 'Quijote' o el 'Lazarillo' sean los libros que más “han cambiado la vida” de las personas consultadas, el resto de los títulos citados son tan diversos que apenas es posible determinar un criterio articulado. Es seguro que los lectores responden de forma enteramente imprevisible, con su propia pauta electiva y sin mandatos imperiosos ni prescripciones incontestables. Solo es una mala noticia para quien añore un presunto canon literario tan imperturbable como minoritario. A la gente le gusta regalar libros de un autor tan popular como Arturo Pérez-Reverte, seguramente porque los ha disfrutado primero como lector: figura en cabeza de la lista de autores “más relevantes” del siglo XXI, junto a clásicos contemporáneos como Almudena Grandes, en segundo lugar, y Javier Marías, en octavo puesto, y por supuesto autores de formato mucho más comercial, como Carlos Ruiz Zafón, María Dueñas o Julia Navarro.

Resulta reconfortante saber que en la sociedad española prevalece la lectura como placer y vehículo de crecimiento emocional e intelectual.

https://elpais.com/babelia/2024-11-23/la-gran-encuesta-al-lector-espanol-del-siglo-xxi-que-leemos-quien-lee-que-distingue-a-los-z.html

(Extracto)

Los libros que más vidas han cambiado serían los siguientes: El 'Quijote', de Miguel de Cervantes (14 menciones), 'Dime quién soy', de Julia Navarro (6), 'La sombra del viento', de Carlos Ruiz Zafón (5) y 'Caballo de Troya', de J. J. Benitez (4). En esa lista hay algún otro clásico, como 'El lazarillo de Tormes' o 'El camino', de Miguel Delibes, pero sobre todo se mencionan libros con millones de lectores.

Los superventas también dominan las otras listas. El ranking de la mesita de noche lo encabeza 'Las hijas de la criada', de Sonsoles Ónega (6), seguido de 'La sombra del viento', de Carlos Ruiz Zafón (6 menciones), 'Reina Roja', de Juan Gómez-Jurado (3), 'La tía Tula', de Miguel de Unamuno (4), 'El niño que perdió la guerra', de Julia Navarro (4), 'El capitán Alatriste', de Arturo Pérez-Reverte (3), 'Todo esto te daré', de Dolores Redondo (3), y 'Quiero y no puedo', de Raquel Peláez (3).

Aquí empieza a destacar Arturo Pérez-Reverte, que tiene cuatro libros en tres mesitas de noche cada uno. El famoso escritor lidera también la lista de autores con más libros regalados recientemente, con 16 menciones, seguido de Julia Navarro (8), Juan Gómez-Jurado (8), Javier Castillo (7), Sonsoles Ónega (6), Santiago Posteguillo (6) y el trío Carmen Mola (6).

La diversidad de opiniones vuelve a manifestarse cuándo preguntamos por el escritor o escritora más relevante del Siglo XXI, aunque destaca un nombre: Arturo Pérez-Reverte se lleva el 20% de las menciones. A bastante distancia, le siguen Carlos Ruiz Zafón (6%), Almudena Grandes (6%), María Dueñas (3%), Javier Castillo (2%) y Julia Navarro (2%).



22 noviembre 2024

Cuestión de fe

Emilio Fuentes - La Opinión de Málaga - 22/11/2024

Para Arturo Pérez-Reverte, que está girando para promocionar su último libro, el hecho bélico es un mal consustancial al ser humano: “Siempre habrá guerras”, creo que dijo. O lo que es lo mismo, no tenemos remedio como especie, puesto que la guerra es la muerte y la muerte nos lleva al aniquilamiento. Es lógico que lo diga un tipo que ha visto cuerpos destrozados sin duelo. Infiernos en la Tierra y carnicerías como las de aquella Sarajevo de los 90 filmada en analógico.

De esta y otras narrativas, de guerra y paz, hablaba el escritor; en otro tiempo reportero, si es que este oficio puede colgarse como la bata de un médico al salir de la consulta. Su casa fue la trinchera y su mono de trabajo el chaleco de balas con los créditos de "PRESS" al otro lado del velcro. El proyectil, la bala en el pecho y el olor dulzón de la sangre no son gratos recuerdos, pero se han convertido en el "leit motiv" de muchas de sus obras. “Para escribir, primero hay que vivir”; en el sentido intenso de la palabra, supongo, decía Hemingway. En este sentido, yo debo de estar muerto. Aun así trato de hacerlo. Eso sí, de manera más amable y para niños. Desde luego, nunca me darán el Pulitzer ni aspiro a glorias mundanas por esto. Vivo en paz con la mente tranquila y un poco de café en el puchero.

En los libros de Pérez-Reverte no suele faltar la intriga, como tampoco el héroe o el mártir que se empeña en causas perdidas. Tampoco el antihéroe que camina a la inversa y que surca los folios más allá del tiempo y del espacio. Lo dicho; la guerra, el asesino, la víctima, el niño huérfano, la abuela sin hijos; el asco, la rabia, el odio… Quizás el mundo sea así. Un retrato de la miseria humana. Es posible que no exista remedio para la especie. Un hombre condenado a morir o a matar hasta la eternidad. Por los siglos de los siglos.

Esta tesis siempre estará ahí. Basta con poner los telediarios que les tengo prohibidos a mi hija. Tan sólo hay que abrir las páginas de Internacional de cualquier cabecera de aquí al fin del mundo. Se trata tan sólo de un retrato que no es la realidad completa. Hasta Pérez-Reverte se pone un fular cordobés y se pasea por las calles de la antigua ciudad califal con una sonrisa bajo el sombrero. Hoy estás aquí, mañana allí. El foco cambia y los sentidos engañan.

https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2024/11/22/cuestion-fe-111918683.html