09 febrero 2025

Diálogo contra polarización


María José Solano - zendalibros.com - 09/02/2025

“Hay más acuerdos políticos en Letras en Sevilla que en el Parlamento”. Ésto se leía estos días de Letras en Sevilla en una cuenta de la red social X. Realmente la crónica, sobre todo cuando se trata de un tema tan candente como el de este año, la hacen a tiempo real los usuarios de las redes sociales, especialmente adictos a la “x”, muy activos en opinión y controversia. Algunos de los pensamientos más originales, las más mordaces críticas o las alabanzas (pocas, esa es la verdad) más sinceras salen de esos pocos caracteres del antiguo Twitter.

Sevilla, envuelta en unas intermitentes nubes de principios de febrero, es de nuevo el escenario de la X edición de Letras en Sevilla, que es el foro de encuentro y debate cultural organizado a instancias de la Fundación Cajasol bajo la coordinación del infatigable y profesional trabajo del periodista Jesús Vigorra y la atenta, eficaz mirada del novelista Arturo Pérez-Reverte, esta vez bajo el polémico epígrafe “Políticos, ¿solución o problema?”. Y precisamente ese era el objetivo: destacar que el debate político (o la ausencia de éste) en nuestro país está influyendo en la convivencia de una sociedad cada vez más radicalizada. La generación de un ambiente aparentemente irreconciliable está llevando al ciudadano de a pie a cuestionarse tal vez la única respuesta a la pregunta que nos trae a estas jornadas: la propuesta (o exigencia) de una actuación más eficaz ante las crisis que ya son continuas, inesperadas y devastadoras en algunos casos. Ante la aparente quietud de la sociedad civil, este foro también se cuestiona lo siguiente: la sociedad española, ¿víctima o culpable? Y en este punto la propuesta va más allá, y pone sobre la mesa la importancia no sólo de cuestionar a nuestros políticos, sino de cuestionarnos y reflexionar hasta dónde pueden los políticos salvar o condenar a la sociedad; cuál es el papel en este dilema de la sociedad y de los medios de comunicación como nexos de unión y manipulación entre unos y otros.

Para hablar y debatir sobre estos asuntos, el cartel sevillano incluía a personalidades del mundo de la política: Felix Bolaños, Emiliano García-Page, Alfonso Fernández Mañueco, Patxi López, Miguel Tellado, Albert Rivera, Iván Espinosa de los Monteros, Laura Borrás, María Gámez, Cayetana Álvarez de Toledo, Ignacio Urquizu, el filósofo Fernando Savater, Enric Juliana, el historiador Enrique Moradiellos y los periodistas Juanma Lamet, Antonio Lucas, Estefanía Molina, Edu Galán y Rubén Amón. Como en encuentros anteriores, el patio de la Fundación Cajasol en la céntrica plaza de San Francisco se llenó, durante las tres jornadas, con su acostumbrado público fiel, respetuoso y participativo.

LUNES 3 DE FEBRERO

Presentación: Pérez-Reverte recuerda las anteriores ediciones y puntualiza: “De todas, ésta ha sido la edición más difícil de organizar, pues los políticos y sus agendas han ocasionado más de un dolor de cabeza, sobre todo a Jesús Vigorra, a quien este año y esos caprichos le han vuelto blanca la barba”. Antonio Pulido, presidente de la Fundación Cajasol, agradeció la participación desinteresada de Arturo Pérez-Reverte, así como la entrega y eficacia de todo el equipo de la Fundación, que un año más hizo posible que este foro libre de encuentro y debate se realizara de forma ordenada, brillante y eficaz. 

Bolaños es un “ministro con galones”; el “ministro de las tres potencias”, afirma Jesús Vigorra en su presentación. Luego el turno de interlocución fue para el periodista Juanma Lamet: ¿tiene España los políticos que merece? “La política es una trituradora de carne. La política frena bruscamente la carrera profesional. La corrupción se revierte con trabajo y haciendo pedagogía por parte de aquellos que hacemos política. Los políticos deberían merecer respeto por parte de la ciudadanía, pues nos ocupamos de gestionar algo que es de todos”. Con el comienzo de frases contundentes, el ministro iniciaba un diálogo con el periodista de El Mundo que, respetuoso, le dejaba avanzar en su argumentario: “No se entiende por qué hay políticos que se dedican a la antipolítica, o lo que es lo mismo, a que los ciudadanos pierdan interés en la política”. Al planteamiento de cierto desencanto por parte de las facciones más jóvenes de la sociedad votante, el político se mostró relajado y contundente: “¿Jóvenes desconectados de la política? No lo creo; es igual que cuando dicen que los jóvenes están desconectados del teatro y luego ves las salas llenas”. Y en cuanto al giro del voto joven a Vox, según las encuestas, Bolaños remitía a las medidas beneficiosas del socialismo con respecto a los jóvenes. Aquí el ministro derivó a una faceta más electoralista en un monólogo de culpabilidad hacia las comunidades autónomas. “Desde el Gobierno Central no somos responsables de que las políticas autonómicas de vivienda no se apliquen. Los socialdemócratas creemos que las políticas públicas sí funcionan (luz, vivienda)”. Ahí Lamet intervino sugiriendo ciertas dosis de autocrítica, recordando la memoria sobre la mecánica interna del poder y, de paso, un tierno pasaje de la infancia del ministro: los Clicks de Playmobil en el Parlamento. Bolaños sintetizaba: “Cumplí uno de mis sueños de juventud, yo diría casi de infancia, que era dedicar tiempo al ejercicio del servicio público”. La decepción, como todo en la vida, vino después: “Hoy en día me encuentro con grandes oradores que lo único que tienen de grandes es que dan bien en cámara, pero que no saben lo que dicen. Para revertir esa realidad que tanto daño nos está haciendo, la solución es bien fácil: leer los papeles, escuchar y comprender que la política es una profesión de servicio y de esfuerzo. Por mi parte, podría decir que soy un ministro que ayuda a que la sala de máquinas del Gobierno funcione; tengo la conciencia tranquila”. Ante esa aseveración, la pregunta era inevitable: ¿Cómo es negociar con Junts Per Catalunya? En la respuesta, el ministro se quiere mostrar sincero: “Yo no vivo cómodo con este Parlamento, pero es el que decidió la ciudadanía y nosotros sólo tratamos de gestionarlo”. Lamet concluye el diálogo con una cita shakespeariana, metáfora bien traída de Junts y el carnicero de El mercader de Venecia. A Bolaños, gran lector, aquella cita literaria le lleva de nuevo a posicionar ideas y lemas contra el PP: “El cocidito ultramadrileño ha engullido a Feijoo, que no sé adónde va a llegar. Quien sí va a llegar a 2027 es Pedro Sánchez”. Para terminar, siguiendo la lógica de Letras en Sevilla, recomiéndenos un libro, ministro. En eso Bolaños tampoco dudó: 'Ensayo sobre la lucidez', de José Saramago.

Albert Rivera e Iván Espinosa de los Monteros ya no están en política y precisamente acuden a Sevilla a contar cómo se ve el panorama desde el otro lado de la colina. Cuando a los dirigentes políticos se les saca de la escena tienen otros comportamientos y suelen ser gente sensata, a veces ocurrente, e incluso interesante. “Que una periodista de El País afirme que soy amable me agrada”, comienza diciendo Espinosa de los Monteros, refiriéndose a las amables palabras iniciales de la moderadora, Estefanía Molina. “Dimitir no es un nombre ruso, aunque lo parezca; se puede dimitir y la vida sigue. Espero que esto sirva de ejemplo para otros políticos”. “El bipartidismo —continúa Rivera— está muy asentado en España; aguanta porque la sociedad y sus resortes se han adaptado a eso”. Molina, incisiva, los llama al orden, sobre todo al exrepresentante de Ciudadanos: “Tú, Albert, pudiste impedir un gobierno pactado con los independentistas”. Albert le sigue el hilo y se enfrascan en un debate particular de El País versus Ciudadanos. “Yo no represento a 'El País' —se defiende al cabo la periodista Molina—, yo sólo colaboro con ellos. Seguro que mis jefes no saben que estoy aquí”. Un murmullo en la sala. Reverte y Vigorra suben al estrado para dar voz al público, aunque la periodista insiste un poco más en su papel: “Parece que hay dos partidos de Vox: uno cercano al PP y otro que es el que ha dejado que hombres potentes se vayan, Iván”. “No hay PSOE bueno: hay malo y hay peor —responde contundente Espinosa de los Monteros—, y por otro lado a mí el PP ahora mismo no me parece votable. Hoy tenemos un problema, que es Pedro Sánchez, y los dos partidos existentes se tienen que entender”. Los medios progresistas dicen que Vox se está domesticando, sugiere, incansable, Estefanía. “Hay que tener lugares como éste —concluye Iván—, para el debate. Por eso estoy trabajando en la organización de algo similar; una especie de think tank similar a Letras en Sevilla, pero para debatir de manera más frecuente”.

Reverte finalmente puede intervenir. ¿Cómo es la cuesta abajo en la rodada? ¿Un político se retira de verdad? “Yo tuve un aterrizaje suave en la vida civil”, responde tranquilo Iván. “Europa está muriendo de éxito del bienestar, concluye Albert, haciendo público un pensamiento que muchos comparten en privado. “Si te duele España te duele siempre, y eso no se puede evitar, no cambia cuando te vas”, sentencian ambos expolíticos. Y esa conclusión unánime entre dos personas educadas e inteligentes, a pesar de sus diferentes posiciones políticas, despierta un aplauso espontáneo y sincero en el público.

El clima de buen entendimiento y armonía parecía contagioso esa tarde, o al menos continuó siendo la nota predominante en la siguiente charla, protagonizada por Alfonso Fernández Mañueco y Emiliano García-Page, presidentes de las comunidades autónomas de Castilla y León y Castilla-La Mancha respectivamente. Una armonía que reinó durante los cuarenta minutos de intervención, en los que ambos políticos, veteranos de lo público, dieron un verdadero ejemplo de diálogo y saber estar. “¿Cómo podemos hacer mejor el Estado de las Autonomías?”, les preguntaba Juanma Lamet. “Las autonomías han acercado las políticas a la gente. La solución pasa por la armonización autonómica (señalética, vacunas, hasta los cubos de basura). El lema sería “autonomía útil y utilidad del Estado”. Estas sentencias eran unánimes; ambos políticos, a pesar de militar en partidos opuestos, coincidían en la lógica de gestión. “El ambiente en Madrid está infartado, es irrespirable. España no es la M-30”, se lamentaba García-Page, y continuaba con el análisis, yendo más allá de su propia autonomía: “El defecto democrático es que las minorías en España mandan más que las mayorías. En ese sentido yo tengo una clara decepción con las cesiones a Cataluña. Me debo más a mis ciudadanos que a la militancia del partido”.

Reverte hace la pregunta final. ¿Por qué es imposible el diálogo? Ambos, Mañueco y Page, coinciden en la respuesta una vez más: “Por la polarización: en Madrid practican una política del show”. 

“Hay culturas que sí interesan: Benidorm, Ibiza, los musicales, la televisión… La gente se interesa por un tipo de cultura, claro, pues todos necesitamos la cultura. El punto está en el nivel”. Así de contundente arrancaba Fernando Savater. Antonio Lucas, su interlocutor, entraba en el debate: “Pero la cultura generalmente se asocia a las políticas de izquierdas”. Savater, la cabeza echada hacia atrás y un poco adelantado en el asiento, un gesto muy característico del filósofo, responde tranquilo: “Pues porque durante mucho tiempo vivimos una dictadura de derechas. Y mire, Franco sí le daba importancia a la cultura; de hecho, prohibía libros y censuraba películas. Entonces, lógicamente, ser de izquierdas significaba defender la cultura que no le gustaba a Franco”. Continúa el filósofo haciendo una petición personal: “Actualmente yo sí tengo una preocupación cultural que me parece muy lógica, y es que los ministros sepan obligatoriamente sobre aquello que van a administrar; que se les exija unos conocimientos, aunque sean mínimos, pero específicos de su campo de actuación”. Tendríamos que protestar ante esto, admite Antonio Lucas, pero una sociedad desengrasada de cultura protesta mal. Además de para aprender a protestar, ¿para qué sirve la cultura, Fernando? “La vida es angustiosa y la cultura es la única que salva al ser humano de esa angustia. El hecho de que haya cosas no instrumentales en la vida del hombre es gracias a la cultura. Ésta proporciona, no herramientas, sino objetivos”.  Antonio concluye: “Los libros de Savater son un centro de alto rendimiento de contagio de esa cultura, y ésta siempre nos proporciona un trono cojonudo de felicidad”. El público aplaude y, a petición de Reverte, Savater recomienda tres libros al presidente del Gobierno: 'La isla del tesoro', 'Moby Dick' y 'El asesinato de Rogelio Ackroyd'.

MARTES 4 DE FEBRERO

La segunda jornada de Letras en Sevilla se inició con un encuentro entre Patxi López y Miguel Tellado, portavoces del PSOE y del PP, respectivamente, en el Congreso. El periodista que modera el cara a cara en este ring es Edu Galán, que hace una introducción premonitoria y posteriormente pone en práctica su habilidad para el arbitraje, así como su sentido del humor inasequible al desaliento. Sostiene que los políticos en activo hablan en automático y los retirados lo hacen desde el rencor. Miguel Tellado y Patxi López dieron un claro ejemplo del título que los llevaba aquella tarde de martes a compartir escenario y debate. “La política te condena quizás a no entenderte, pero te obliga a dialogar”, comienza López. “Los ciudadanos penalizan la falta de coherencia y la mentira”, arremete Tellado. Y esto era sólo el principio. Por no dejar a un lado el humor, el gallego Tellado le dijo al público que “si el PP y el PSOE están condenados a no entenderse es por culpa del PSOE”. Después de eso, el portavoz colocó el automático y a los dos minutos ya había vuelto al monotema: “El PSOE no es un partido constitucionalista, Patxi López ha traicionado su patrimonio político, Sánchez es el político más trumpista de España”. Etcétera. Por su parte, Patxi López, más bregado en situaciones tensas, no olvidemos que fue lehendakari en unos tiempos en los que ETA aún mataba, trató de surfear la ola, pero apenas resistió el envite y entró de lleno a la carga. Finalmente, Galán les pidió paz aquí, y allí la gloria de un libro, a lo que el portavoz gallego no supo decir ninguno. Al menos el portavoz vasco sí traía una lectura en la cartera: 'Herencia', una novela de Jesús Gallego que recrea los días posteriores a la muerte de Franco. 

A la extraña pareja del comienzo de la tarde le siguió una aún más singular, la formada por María Gámez, socialista y exdirectora general de la Guardia Civil, y Laura Borràs, independentista catalana y presidenta de Junts en los primeros años de la fuga de Carles Puigdemont. Borràs comenzó con una legítima crítica; la de la presión que existe sobre las mujeres para que encajen en determinados roles: “Parece que, para ser líder, una mujer debe parecerse a los hombres en su forma de mandar. Pero el liderazgo no tiene por qué ser masculino”. Y añadió: “Si buscas mi nombre en Google, aparecen resultados como Laura Borràs altura peso y edad. No creo que pase lo mismo con un político hombre”. Las mujeres en política han de enfrentarse inevitablemente a la pregunta de “¿estoy aquí por mi valía profesional o por cuota?”. El liderazgo está masculinizado. Ellos jamás se han de enfrentar a una guerra de guerrillas que acosa y asfixia a cualquier mujer que desee ascender en puestos de poder: Micromachismos, cosificación, mansplaining, amapolas altas, suelo pegajoso, efecto pitufa, techo de cristal, acantilado de cristal… Ambas recordaban que las mujeres están vinculadas, a pesar de su excelencia académica con resultados cuantitativamente mejores a los de los varones, a trabajos rutinarios fatigantes y además peor remunerados. En la enumeración y los argumentos, María Gámez se mostró de acuerdo y, entre el público, muchas cabezas de mujeres, sin distinguir posicionamientos ni ideologías, asentían comprensivas e incluso tal vez identificadas con aquellas aseveraciones. En el mundo complejo de las mujeres y el poder queda mucho por conseguir.

¿Demasiado cerca o demasiado lejos? El periodismo y la política han protagonizado desde siempre un inevitable juego de seducción. La peligrosidad de las reglas que los regulan, tan cambiantes y ambiguas, determina hoy una relación más que cuestionable. Se ha empezado hablando del “compadreo” que se da entre periodistas y políticos, algo que empezó en la Transición, porque ahí se estrecharon los lazos entre los políticos y los periodistas. La pregunta era inevitable: “¿Deben los periodistas y políticos ser amigos? Las respuestas no se han dejado esperar: “No se puede ser amigo del poder cuando desde el periodismo hay que hablar, a veces mal, de él cada día” (Camacho). “El periodismo se ha dejado enredar en la polarización política debido en gran medida a las tertulias, donde se juegan, por parte de los periodistas, papeles parlamentarios” (Estefanía). Ante esto, la realidad es la guía sagrada del periodismo (Camacho). “Los periodistas somos canal y actor del panorama político, y algunos creen que deben escorarse en un color político para estar en la pomada” (Estefanía). Por su parte, Camacho remata con una sentencia definitiva: “Lo malo es que los políticos ya no nos necesitan: hemos perdido el monopolio de la intermediación y la transmisión. Pero todavía conservamos uno: la verificación. El día que perdamos este último podemos apagar la luz del periodismo”. Los cuatro asienten. El público aplaude esperanzado sabiendo que las luces que se apagan esta noche en la sede de Cajasol dando por finalizada la segunda jornada no son, al menos de momento, las de la verdad y la razón. 

MIÉRCOLES 5 DE FEBRERO

La jornada del miércoles fue inaugurada por tres veteranos del periodismo que se reunieron para debatir acerca de la independencia o sumisión de los periodistas. Así los presentó Reverte: “Jesús Maraña, director de Infolibre, viejo boxeador del periodismo, de esos que están siempre en el lugar desde donde se ve n solamente la política, sino también a los políticos, los conoce como si los hubiera parido; un hombre de izquierdas, pero honrado, lo cual es muy interesante. Junto a él se sentará Enric Juliana, quien, si no se hubiera dedicado a la política y la vida lo hubiese llamado por la iglesia, sería un cardenal vaticano de esos que administran con sabia mano tanto el veneno como la miel. Modera Ignacio Camacho, el más grande de los columnistas españoles”.

Enrique Moradiellos, Premio Nacional de Historia de España en 2017, ha brindado en estas jornadas la oportunidad de asistir a una conferencia de tono académico sobre la relación entre la calidad política y la de la ciudadanía. “Es todo un desafío intelectual para mí la conferencia que me dispongo a impartir, pues se trata de un viaje en el tiempo y sus conceptos sociopolíticos, que se remontan a los dirigentes de entonces y llegan hasta los nuestros”. Afirmaba el profesor que la clase política en los últimos años ha derivado en una simplificación de sus mensajes dirigidos a un público muy globalizado. También señalaba como factores de un cambio radical en la forma de hacer política la reducción de la edad media de acceso al cargo o la formación académica de los mismos. “Los políticos del siglo pasado y del anterior tenían casi todos ellos un título universitario, y más de la mitad habían estudiado Derecho”. Otro elemento destacable es, asevera el profesor Moradiellos, la ocupación profesional de los políticos, antes procedentes del mundo de la enseñanza y del campo militar y ahora ocupados casi desde el primer momento, de forma exclusiva, a la política; una hiperprofesionalizacion que, si bien no produce rechazo en el electorado, sí está afectando a la calidad de la labor decisoria de los representantes, por la generación de intereses transpartidistas. El origen geográfico es otro factor del cambio, y desvela una curiosa realidad: “Andalucía se lleva la palma como cantera de extracción de ministros durante dos siglos”. Ahí es nada. El público sevillano aplaude al finalizar la exposición erudita del historiador sin tener muy claro, visto lo visto, si aquel último dato era motivo de orgullo o de bochorno.

El exdiputado socialista Ignacio Urquizu y la diputada popular en el Congreso Cayetana Álvarez de Toledo cierran, moderados por el periodista Rubén Amón, el ciclo de Letras en Sevilla. Éste dio comienzo con la lectura de un pasaje del Génesis bíblico, dejando claro el tema inicial de la charla: el castigo divino de los hombres y su eterna Babel, condenados desde entonces a no entenderse. Cayetana toma la palabra aludiendo al separatismo y el cainismo como dos grandes lastres de la política en España; el uno encarnado vilmente en la exigencia de los pinganillos en el Congreso (a pesar de que todos hablamos español en la cantina, asegura); y el otro, metaforizado en el muro con cuya alusión Pedro Sánchez comenzó su legislatura. “La incomunicación lingüística no es inocente, forma parte de una voluntad deliberada de levantar fronteras entre españoles”. E insiste, rotunda: “El sanchismo no es sólo una forma vulgar de hacer política, es un proyecto de poder a largo plazo que pasa por liquidar la alternancia democrática”. Urquizu aclaraba: “Yo nunca usé adjetivos hacia mis oponentes políticos, solo sustantivos. Los políticos estamos polarizados, pero parte de la sociedad también lo está. En cuanto a ese muro al que aludió el presidente, los que ganan son los extremos”. Los problemas estaban, si no en la mesa del diálogo, sí en el debate educado entre ambos políticos. Álvarez de Toledo frente al problema proponía una clara solución: “recuperar la verdad objetiva en la vida pública, pues las opiniones han sustituido a los hechos y éstos se han vuelto peligrosamente opinables”. Por su parte, el socialista se basaba en el intento de reconocimiento de la pluralidad que, según él, es el principio del respeto al que uno tiene enfrente. “Competimos por ver quién lo dice todo más alto, no por ver quién tiene la razón”.

Al final de la tarde del miércoles, que supuso el cierre de oro de la Décima edición de Letras en Sevilla, el público aplaudió a estos políticos que demostraron en el Patio de Cajasol, una talla respetable y respetuosa. Como ya es costumbre, Arturo Pérez-Reverte, Antonio Pulido y Jesús Vigorra, tras los agradecimientos, anunciaron el título de las jornadas del año próximo: “1936: la guerra que todos perdimos”. Ahí estaremos.

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04 febrero 2025

Letras en Sevilla, X


La Fundación Cajasol clausura la décima edición de 'Letras' y anuncia que la próxima será sobre la Guerra Civil

Europa Press - 06/02/2025

La Fundación Cajasol ha clausurado este jueves en Sevilla la décima edición de Letras en Sevilla 'Políticos: ¿solución o problema?' con el cartel de "aforo completo" durante las tres jornadas del ciclo. Además, durante el acto de clausura, los coordinadores del ciclo, Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, han anunciado el título de la próxima edición que se llevara a cabo en 2026, titulada como '1936: La Guerra que perdimos todos'.

Según ha informado la Fundación en una nota, el patio de ésta y el propio Teatro Cajasol, donde el público también ha podido seguir las intervenciones a través de la pantalla, han conseguido el "lleno total" durante los tres días en los que se ha desarrollado esta edición. Además, ha detallado que, a través del "streaming", miles de usuarios han seguido en directo las charlas, con más de 50.000 visualizaciones.

Tras estas jornadas, el presidente de la Fundación, Antonio Pulido, ha explicado en la clausura que, desde la entidad "han querido seguir promoviendo y organizando actividades plurales, de debate y reflexión tranquila. Para la Fundación es un orgullo observar la respuesta del público y el compromiso de todos los invitados que han participado en 'Letras en Sevilla'". Un evento de conferencias y debates que se han consolidado como un "referente nacional del pensamiento y la reflexión cultural", donde "destacadas figuras" del ámbito político, intelectual y periodístico se han reunido "para analizar el papel de la política en la sociedad actual.

En este sentido, el evento ha contado con la participación el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, protagonizó la primera charla del ciclo tras su inauguración, titulada '¿Tiene España los políticos que se merece?', en conversación con el periodista de El Mundo, Juanma Lamet, para analizar el estado actual de la política española, el papel de los partidos y la confianza de los ciudadanos en sus representantes. Por la tarde, los expolíticos, Albert Rivera e Iván Espinosa de los Monteros, analizaron la política española desde el "exilio".

Durante la segunda sesión, se llevó a cabo un debate entre el portavoz del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, Patxi López, y el portavoz del Grupo Popular, Miguel Tellado, bajo el título 'PP y PSOE: ¿condenados a no entenderse?', moderado por el periodista Edu Galán. En ese mismo día, intervinieron la expresidenta del Parlament de Cataluña, Laura Borràs, y la exdirectora general de la Guardia Civil, María Gámez, en un debate sobre los retos y dificultades de la mujer en la política.

En cuanto a la tercera y última sesión, la Fundación organizó la charla 'Medios informativos y política: ¿independencia o sumisión?', en la que participaron el director de InfoLibre, Jesús Maraña, y el subdirector de La Vanguardia, Enric Juliana, moderados por Ignacio Camacho. Por otro lado, se realizó un encuentro con las parlamentarias Cayetana Álvarez de Toledo (PP) e Ignacio Urquizu (PSOE) para debatir sobre la calidad del parlamentarismo y la situación de convivencia política en España.

03 febrero 2025

«La línea entre el bien y el mal, que somos tan aficionados a trazar, es falsa»


Entrevista de Edu Galán - ethic.es - 03/02/2025

El hotel Palace de Madrid, uno de los lugares favoritos de Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951), parecería estos días una metáfora de toda su obra: lo están reformando para que siga igual. Suena ‘La isla de la Mujer Dormida‘ (Alfaguara) a eso: al esplendor de regresar a la obra revertiana, al mar, al héroe, al siglo XX, a tantos lugares donde reencontrarse.

—Esta novela es una vuelta a muchas cosas. Tú siempre vuelves. La primera, Grecia.

—Con Grecia me está pasando un fenómeno curioso. Yo soy mediterráneo, nací en Cartagena, una ciudad donde ya existían los griegos, los fenicios… Tengo ya una memoria mediterránea desde niño. Y después, lecturas. Leí la 'Ilíada', la 'Odisea', la 'Eneida', y también te marcan. Además estudié nueve años de latín y tres de griego. En la memoria lectora tengo a Grecia como una de las referencias primeras. Para mí el Mediterráneo siempre ha sido la patria de verdad. Siempre he dicho que yo, bueno, soy español, soy europeo, pero sobre todo soy mediterráneo. Mi patria es el Mediterráneo. Desde Algeciras a Estambul. Ese es mi ámbito cultural, personal, biológico. De todo. Entonces, con la edad, con el tiempo, igual que uno tiende siempre con la edad a recordar la juventud, la infancia o la niñez, uno tiende a valorar más o a sublimar los recuerdos de infancia y de juventud. Entonces me he dado cuenta de que en los últimos años tengo una tendencia a irme al Mediterráneo, y a Grecia como madre de todo el Mediterráneo. En la última novela está cada vez más presente esa influencia, ese pasado, esa patria mediterránea. Como dije, mi patria principal en este momento es el Mediterráneo. O quizá lo haya sido siempre y ahora soy más consciente de ello. Entonces hay una especie de retorno, de reflexión sobre esa patria original de la que vengo y por la que navego.

—El tema de la novela, de su protagonista, es dejar a la familia atrás. Tú eso lo has vivido muchísimas veces. 

—Uno no puede desprenderse de aquello que vive o que lee: mi clave fundamental está en que yo viví lo que había leído en los libros. Es decir, cuando yo empecé a moverme por el mundo fui a la guerra con veintipocos años, y empecé a viajar por ahí. Yo proyectaba en el mundo que vivía, que conocía, lo que había leído. Todo me sonaba allá, todo era "déjà vu" porque todo lo había leído. Entonces la 'Ilíada', la 'Eneida' y la 'Odisea' fueron mis libros fundamentales. Cada vez que yo veía una tragedia, un héroe, una desgracia, una mujer que se despedía de su marido, un cadáver, era como verlo por segunda vez, porque ya lo había visto como lector. Esos libros estuvieron en el origen de todo, me dieron las primeras claves. Creo que los libros ayudan a entender el mundo. Quien ha leído mucho entiende mejor el mundo. Quien no ha leído comprende peor el mundo. Y comprender el mundo es digerirlo mejor. Esos libros fueron los que me ayudaron —cuando descubrí el mundo violento, duro, que era la guerra o la vida que llevé— a mirarlo con serenidad, me ayudaron a comprender. Han sido como mis guías que me llevaron de la mano por ese mundo caótico. Después ya fui adquiriendo otra serenidad y otra certeza. El primer refugio intelectual que tuve cuando me enfrenté al mundo real fueron estos libros que había leído de jovencito. Otra cosa: traduje a Virgilio, a Homero y a Jenofonte. Los traduje verso por verso. O sea, que mis clases de griego eran buenas. No era el griego que te quitas de en medio. Tuve una profesora que se llamaba Gloria, que era magnífica, y el de latín, que era Antonio Gil. Y traduje verso a verso. El trabajar en ese mundo no es solamente la parte mecánica, me impregné. Y a un mediterráneo como yo le era muy fácil impregnarse de eso. Reconocí en esos libros a mis antepasados de verdad. Yo soy descendiente. Tú eres un bárbaro del norte.

—Sí, yo no pertenezco a esa cultura. 

—Yo reconozco a mis abuelos. Ulises es mi abuelo. Cuando Ulises trampea, engaña, miente, seduce… Lo he visto en los puertos de Cartagena, lo he visto en Nápoles, lo he visto en Estambul. Son mis compatriotas. Estoy mucho más cercano culturalmente, incluso biológicamente, de un turco, de un italiano, de un siciliano, de un napolitano, que de un francés, o de un alemán, o de un inglés, o de un norteamericano.

—No sabía que habías traducido.

—Todavía puedo traducir. A César puedo traducirlo todavía sin diccionario. A Cicerón no, porque ya es más complicado. Y el griego, por supuesto, necesito diccionario. Pero 'La guerra de las Galias' la puedo traducir casi sin ningún problema.

—¿Cómo eres con tus traductores? 

—Hay traductores que no sé lo que hacen. Por ejemplo, el chino. Yo estoy traducido a cuarenta y dos —me parece— lenguas. Me pasó el otro día una cosa muy graciosa. ¿Te he contado lo del israelí del barco?

—No, no.

—Íbamos en el barco todos los periodistas y al lado hay una pareja y dice: «¿Es usted novelista?». «Sí». «Pues nosotros estamos leyendo a un novelista español». Y sacan 'El club Dumas' en israelí, que no estaba mi foto. Y digo: «Lo he escrito yo. Es mío, soy yo».

—No fastidies. 

—Todos los periodistas, todos acojonados. Algunos lo han mencionado en las crónicas. Bueno, ¿cuál es la pregunta?

—Cómo es tu relación con la traducción y, de paso, el éxito en Francia de 'El italiano'.

—Yo no sé lo que hace el griego y lo que hace el chino o el croata o el árabe o el israelí. No puedo leerlo, afortunadamente, porque creo que el chino lo traduce del francés, con lo cual ya debe ser la hostia. Pero leo las traducciones inglesa, portuguesa, francesa e italiana y las que vigilo antes de que se publiquen. Y estoy muy contento. Tengo traductores muy buenos. El traductor no se trata solamente de que traduzca, es que el traductor se adapte a la idiosincrasia del lector de cada lugar. A mí me traducía en Francia François Maspero, un hombre legendario de la izquierda francesa, un buen amigo mío y un traductor excelente. Murió, desgraciadamente. Pero Maspero era un cabrón y entonces me ponía trampas. En la novela original yo decía que tal personaje «enciende un cigarrillo», y él añadía en la traducción que me mandó: «Cosa que me parece muy mal, el tabaco es malo para la salud». Me reía mucho y le contesté: «Hijo de puta, hijo de puta». Y una de estas travesuras se metió en el libro y salió en la edición. Todas mis novelas en Francia han ido muy bien. Y hay una cosa que agradezco mucho, que es que me tratan bien todos, la derecha o la izquierda. Tanto 'Libération' como 'Le Monde' como 'Le Figaro' me tratan bien. No hay una decantación ideológica de unos u otros. Todos ellos coinciden. Me he sentido siempre muy bien arropado, muy querido.

—Aquí en España te está pasando también. Te están tratando bastante bien. 

—Esto es una pedantería. No puedo hablar de esto.

—Te tengo que preguntar. 

—Sí, me están tratando bien. Y hay una cosa que me complace. Tengo buena relación con todos ellos. Es decir, en España hay una cierta tendencia a discriminar que si este es de mi ideología o este es de aquella lo saco o no lo saco. Si este vende mucho no lo saco. Si este vende poco lo saco.

—O pertenece a un grupo editorial u otro.

—Claro. Los periódicos tienen, digamos, sus condicionantes, que son lógicos en todas partes. Pero a mí me pasa aquí igual que me pasa en el extranjero, que me tratan bien todos. Siempre hay alguno que no le gusta tu libro. Es evidente. O siempre hay alguno que te ajusta cuentas que no tienen que ver con la literatura, a través del libro. En ese sentido soy transversal, curiosamente. Estoy muy contento por mi relación con la prensa cultural: casi todos me respetan, por no decir todos. Y a veces me siento sorprendido. Porque no es usual. Y eso hace que me sienta muy bien. Pero es que no sé qué más decirte sobre esto. Suena ya a pedantería o vanagloria.

—Eres un autor popular y respetado por la crítica. Muy raro. Se te puede encontrar en suplementos culturales y en el supermercado.

—Eso es interesante. Pero no es porque yo ahora sea tuitero… Hay una cosa que tampoco puedo decirla yo, pero es que todas mis novelas, desde la tercera, desde el año 90, todas han estado en la lista de más vendidos.

—Eso no es una cosa que puedes "contar" tú, ese es un dato objetivo. 

—Pero dicho de mi boca suena pedante. Yo iba a la Feria del Libro y me sentaba y tenía público, como tenía todo el mundo. Pero la prensa acabó convirtiendo la Feria del Libro en aquellos tiempos en una especie de competición. A ver quién ha vendido más. Fíjate: un día estoy firmando libros y aparece un tío con una cinta métrica para medir mi cola.

—Eso es divertido y muy loco.

—Me levanté, firmé el último libro y dije: «Nunca más voy a la feria». Y estuve como diez años sin ir. Al final volví otra vez porque ya no se plantea como competición. Creo que ni siquiera dicen quién ha vendido más.

—No, en la Feria de Madrid se dice el número total de libros. En Sant Jordi continúan con lo de los más vendidos.

—Parecía un concurso. Aparte, que eran amigos míos: Gala, Marías, Almudena… No iba a competir con ellos, iba a vender mis libros y a firmarlos. Otra cosa: todos los libreros querían que yo estuviera con ellos. Pero no podía estar con todos. Entonces algunos se ofendían, y decidimos dejar de ir a casetas de libreros: ir a la carpa y hacer allí la firma. A veces me han obligado a hacer ciertas cosas que no eran para mí.

—Me interesa mucho esa contradicción con la que juegas con el lector de 'La isla de la Mujer Dormida': como en 'Falcó', haces que les caiga bien alguien que trabaja para el bando sublevado.

—Estamos hablando de novelas. Eso es fundamental. No de vida personal: de novelas. La novela es un artefacto narrativo que busca eficacia. Busca que el lector, seducido por esa historia, la siga hasta el final y compre la siguiente. [Risas]. Es una definición básica de novela. Y además es la más honrada que vas a oír. Pueden entrar factores personales, como aficiones, deseos, sueños, pero es un artefacto narrativo que debe funcionar. En ese artefacto narrativo hay una cosa que aprendí en la vida y que me la llevo en mis novelas, y esto es muy importante: la línea entre el bien y el mal, que somos tan aficionados a trazar y más en los últimos tiempos, es falsa. No hay una línea que separe claramente el bien y el mal. Pero la estupidez de la sociedad nos está haciendo creer que sí. Sé que el ser humano es muy complejo, que se mueve en una gama de grises. Una novela en la cual el protagonista o los personajes tienen clara la línea que separa es muy aburrida. ¿Qué vas a esperar? Ese rollo de un tío que es republicano, pues es siempre republicano. Franquista, pues siempre franquista. Religioso, siempre religioso.

—Es como literatura infantil.

—Pero lo interesante narrativamente para mí está en los grises, en la contradicción. Te pongo un ejemplo claro. Una novela en la cual un personaje es cliente de la prostitución. Ese tío no es un personaje recomendable. Está claro. Paga dinero por acostarse con mujeres. Está claro. Pero resulta que ese personaje se enamora de una prostituta y decide salvarla. Entonces deja ya de ser blanco o negro. Entra en los grises. Está enamorado. Se juega la vida por ella. Intenta rescatarla. Se enamora. Entra ya en un territorio gris donde las posibilidades narrativas son muy superiores. Los grises te dan más posibilidades narrativas que los blancos y negros. Y además, se parecen más a la vida real. Yo prefiero moverme en la gama de grises en mis novelas. En 'Falcó' aparece un franquista que te cae bien. Aquí, un marino mercante que trabaja con los franquistas pero en realidad no lo es ideológicamente. Hay dos espías, uno de cada bando, que juegan al ajedrez y se llevan bien. Lo gracioso es que no me lo invento. La vida es así. Esa parte de la vida la utilizo para situar mi territorio narrativo. Elijo esos grises. Ahí está el núcleo básico de todas mis novelas. Como 'Línea de fuego'. La República tiene razón. Los franquistas no la tienen. Pero cuando te acercas al ser humano encuentras gente de todo tipo. Un tío que está porque está obligado, otro que quiere desertar, uno que es un fascista pero que tiene buenos sentimientos o un comunista que mata… Ese es mi territorio, esa ambigüedad, que es muy fértil narrativamente. En ese sentido, esta novela es arquetípica. Está justo en el centro de esa concepción de la novela.

—Esa contradicción para el mundo actual: la camaradería entre enemigos.

—Hay una escena en mi novela 'Línea de fuego' con la que se rayaron mucho los franceses. Uno está fumando y oye al otro que dice: «Rojo, que te veo». Y en vez de pegarle un tiro, le da un cigarro. «Gracias». «De nada». No me lo invento. Era así. Mi padre y mi abuelo hicieron la guerra y me lo contaron. Ahora te venden una especie de producto.

—Dices en una página de 'La isla de la Mujer Dormida': «En asuntos de riesgos en el mar nunca se sabe». En asuntos de riesgos nunca se sabe en general, pero parece que vivamos ajenos.

—Por eso me gusta tanto el mar, porque yo mismo a veces olvido que el mundo es un lugar hostil y peligroso. Yo mismo lo olvido. Y eso que tengo experiencia. Me dejo llevar por el confort. Funciona la luz. Se enciende y se apaga. El camarero. La calle. El semáforo. El niño. El inválido. La señora. El abuelito. Pero cuando estás en la guerra no es así. El mar me recuerda —ya no puedo ir a la guerra, ya no tengo edad para ir a la guerra y además la guerra ya me dio lo que me tenía que dar— que estoy en un lugar peligroso. Me produce una saludable incertidumbre. Me devuelve la certeza de que si me descuido, si no estoy atento, si no soy buen marino, si no miro el tiempo, la luz, el barómetro y tal, el mar me puede matar a mí y a los que están a mi cargo como tripulantes. Entonces, el mar me mantiene en lucidez permanente. Es una especie de recordatorio. Hago 73 años, me devuelve mi propia estimación de vida. Yo soy un anciano ya. La palabra "anciano" a mí no me da ningún complejo. A mi edad se es anciano. Estoy en buena forma física, pero soy viejo y anciano. Cuando en el mar hago frente a una situación mala, a un temporal de varios días, a un problema, a una avería de agua y me comporto adecuadamente, soy marino. Dejo de ser el anciano que ya soy, o que empiezo a ser. Y veo que todavía conservo cosas de las que puedo estar orgulloso de mí mismo. El mar me es muy útil en ese sentido, en lo personal.

—¿Y te gusta celebrar los cumpleaños? 

—No. Ni los santos, ni las Navidades, ni la Nochebuena. Es una razón muy simple. Pasé toda mi vida afuera. Pasé mis cumpleaños solo en un hotel de mierda, con fiebre, tomando aspirinas, o en el desierto, o en mitad de la guerra… Y mi infancia está muy lejos. No tengo esa vinculación emocional que hay con las fechas familiares, de la familia, Nochebuena, el árbol de Navidad, el Belén, los Reyes… Tengo mis recuerdos de infancia, que son muy bonitos, como todos los críos. Todas esas fechas para un niño son maravillosas. Pero pasé demasiado tiempo solo en lugares extraños y no tengo ese vínculo.

https://ethic.es/entrevistas/entrevista-arturo-perez-reverte/

24 enero 2025

Llamadme Miguel Jordán

Chapu Apaolaza - ABC - 24/01/2025

Como lo han contado Peláez y el propio autor, ya puedo decir que me parezco más allá de lo casual al protagonista de 'La isla de la Mujer Dormida', la última novela del maestro Arturo Pérez-Reverte, que me ha concedido el regalo de esta íntima posteridad. Hace mucho tiempo me recomendó un libro por correo electrónico y, quizás sin saberlo, tomó el testigo de mi padre en ese mar compartido que mi jefe me enseñaba de niño desde la Peña de los Balleneros del monte Ulía en San Sebastián. Allí mi "aita" me contaba historias de ballenas lejanas, de arpones y remos que hacían crujir los toletes, y de pronto gritaba «¡por allí resopla!» sobre ese Cantábrico azul de cobaltos infinitos que resultaron no serlo. Años después y faltando mi padre, Reverte me llevaba casi de la mano de sus novelas a aquellos mundos de agua en los que uno duerme a dos pulgadas de madera de la eternidad. Yo le seguía por los párrafos con la lealtad que los hombres guardan hacia algunos capitanes, y así vivía en la fantasía del mar, que es como se vive de verdad.

Lo conocí en la cubierta del Príncipe de Asturias en el bicentenario de Trafalgar. Él recibía la Gran Cruz al Mérito Naval y yo intentaba mantener la verticalidad en la cubierta. Vivía en Cádiz y, por la invitación a la vagancia de los atardeceres sobre las azoteas, me fui dejando el pelo largo y me tomaba por Jack Aubrey, el personaje de las novelas de O'Brian, a las que me introdujo Reverte. Saludaba tocándome con el nudillo la frente y, para escaquearme de los sitios, por dentro ordenaba a mi segundo, también imaginario, que metiera la fragata en la niebla. Raspaba un estay, dormía en un coy, comía el "pudding" con pasas que llamábamos "perro moteado" y que preparaba un malhumorado cocinero. Tocaba al violín melodías de Bocherini con el cirujano del barco, un independentista catalán interesado en las aves y las tortugas. Después de las batallas, sobre todo si las ganaba, regresaba a mi cabina y, mientras los hombres baldeaban la sangre de las cubiertas, me invadía una profunda y lánguida soledad.

En mis ratos más taciturnos me tomé por Queequeeg y por las noches tallaba un sarcófago de palabras. Y también fui Ismael, aunque ya casi nunca me sorprende un noviembre lluvioso. No me detengo más tiempo del que debiera ante los escaparates de las tiendas de ataúdes, ni siento el impulso irrefrenable de salir a la calle a derribar los sombreros de los transeúntes. Ahora me podéis llamar Miguel Jordán, mando una lancha torpedera en el Egeo y sé que mi tripulación, llegado el momento, hará lo que se espera de ella, de revertianas maneras. Vivo atrapado en una misión maldita de una guerra que no es mía del todo y un amor a la deriva. De todos los hombres del mar que he sido, me quedo con este: «Cumplidos los 48 años, Jordán había cambiado poco: seguía siendo alto y fuerte, aunque el cabello le escaseaba en las sienes, la barba rubia estaba entreverada de canas y pequeñas arrugas fruncían sus ojos claros […]. Llevar uniforme facilitaba los engorrosos trámites locales, y por esa razón vestía la chaqueta azul marino con botones de latón dorado, un ancla y cinco galones en las bocamangas».

https://www.abc.es/opinion/chapu-apaolaza-llamadme-miguel-jordan-20250124000511-nt.html

23 enero 2025

Pérez-Reverte, un escalofrío

Antonio Costa Gómez - Galicia é - 23/01/2025

El hombre es un bailarín profesional de tango en Buenos Aires. Saca a bailar a la mujer en Buenos Aires delante de su marido y les enseña el tango de los orígenes portuarios, no el sofisticado que vino después. Y los lleva sitios patibularios con peligro de su vida. Y luego a sitios con sexo en grupo donde el marido burgués se estremece y la mujer es traviesa. 

Veinte años después, o algo así, el hombre y la mujer se encuentran en Niza. El hombre ahora es chófer de un empresario y se dedica al espionaje. Lo tientan los dos bandos de la Guerra Civil Española y conoce las miserias de ambos. Lo que más me gusta de Reverte es que muestra la vida y se salta las ideologías por el forro. La vida es lo que es y se deja de mandangas y predicaciones. Y los supuestos buenos, que te salvan torturándote, son tan buenos como los malos.  Y en medio está la mujer otra vez. 

Otros veinte años después, o algo así, encuentra a la mujer en Sorrento. Ahora él es detective y la mujer tiene un hijo que es campeón del mundo de ajedrez. Y se enfrenta en un campeonato con el ajedrecista soviético. Y los campeones se espían. El protagonista espía a los soviéticos por hacer un favor a su antigua amante y casi pierde la vida en el intento. No pide agradecimiento pero no la traiciona. De manera retorcida, los dos se aman. Tienen sexo meteórico y salvaje pero se aman, aunque no quieren decirlo. Y lo dicen con expresiones más allá de sí mismas. 

Los escritores académicos me dicen: "No cuentes el argumento de las novelas". Quieren que haga diagramas y flechas, que lo reduzca todo a fórmulas de manera científica. Y así pretenden conocer mejor lo que convierten en un cadáver. Pero el argumento también muestra la atmósfera de una novela. Y los temas que se plantean. 

Pero lo que más me convence de Reverte es tal vez el estilo. Al principio creí que no tenía estilo, que lo suyo era puro periodismo. En los años ochenta, cuando mi tío de Lugo lo leía con mucho interés, yo le decía que era muy comercial. Son gilipolleces que he tenido en mi vida. Pero el estilo no es poner adornos, es tener una personalidad propia al usar el lenguaje. El estilo muestra el espíritu de alguien, igual que los gestos o las miradas. Y Reverte tiene un estilo lleno de fuerza y de garra. Algo contundente pero con sutilezas renuentes que te convence del todo. Incluso sus tacos le dan fuerza y expresividad y no los usa de cualquier manera. Pero sus frases cortantes y recias dan en el clavo y cortan la carne de una forma tan lúcida. 

'El tango de la Guardia Vieja' me trajo recuerdos personales, conecté con él también de ese modo. También yo vi en Buenos Aires el contraste entre el tango popular y drástico y el sofisticado de Astor Piazzola y los otros. Vi 'María de Buenos Aires' pero también vi tango en las calles de San Telmo. Una mujer saltaba hacia el hombre a través de toda la plaza Dorrego y luego frenaba en seco y se torcía.

Yo también estuve en La Boca junto al riachuelo contaminado y las tabernas cutres y los puentes de hierro oxidados. Vi aquel barrio donde tenías que mirar a los lados, la calle hundida donde no usaban pañuelos de seda. Y también estuve en el golfo de Nápoles. Reverte muestra Sorrento y yo estaba en Capri mirando la misma Nápoles canalla. Y también estuve en Niza, donde coincidían los aristócratas rusos con los poetas desgarrados y obreristas como César Vallejo. Y los dos bandos de la Guerra Civil Española. Y esa composición de lugares también la traza Reverte como otro vértigo. Al final me ha convencido del todo. Yo también se lo digo a Reverte sin palabras melifluas: me has convencido, carajo.

https://www.galiciae.com/blog/antonio-costa-gomez/perez-reverte-escalofrio/20250123112517100800.html

22 enero 2025

Fuego en el mar

Luis Alonso Girgado - Diario de Ferrol - 22/01/2025

A día de hoy, el cartagenero –gaditano y andaluz, por tanto– Arturo Pérez Reverte (n. en 1951), periodista de carrera, corresponsal de conflictos bélicos por medio mundo, hombre de mar hasta la médula (es capitán de yate) y apasionado navegante por más de siete mares, es un escritor en plena y aún fecunda madurez que conjuga en sus trabajos y días el ejercicio periodístico que iniciaba en 1973 en las populares páginas del madrileño 'Pueblo', dirigidas por el no menos popular y hasta conflictivo (dentro de un orden) Emilio Romero.

Tiempo después se iniciaba en la literatura narrativa con 'El húsar' (1986), terreno en el que ha producido (narrador sólido y prolífico como es) más de una treintena de títulos, algunos agrupados en series como las del Capitán Alatriste o Falcó. Los premios son innúmeros, entre ellos el de la Crítica por 'Línea de fuego', el Jean Monnet por 'La piel del tambor', el Grand Prix policíaco por 'El Club Dumas', el Mediterráneo por 'La carta esférica', el de la Academia Sueca de novela detectivesca por 'La tabla de Flandes' y otros varios, a los que hay que añadir los obtenidos en el ámbito de la prensa, que en países como Francia, Suecia, Dinamarca o Estados Unidos han elogiado algunas de sus mejores novelas.

Guionista de cine y televisión, ha visto no pocos de sus títulos en dichos medios. Se trata de un escritor polémico, crítico y disidente que con frecuencia opina de cuestiones de actualidad (materia política y cultural sobre todo) sin morderse la lengua, sin evitar la confrontación y los posicionamientos a contracorriente. La vida española, la historia (momentos o etapas como la Guerra Civil o los Siglos de Oro), sus hechos y figuras ocupan cientos de páginas narrativas o periodísticas. Miembro de número de la RAE, fundador de la revista literaria Zenda, es narrador de sólido oficio, cultiva las historias de aventuras con claro predominio de la acción, la violencia y la elevada tensión en el rápido fluir de sus bien ajustadas tramas en las que reitera los escenarios marinos.

De esto es buen ejemplo su más reciente novela, 'La isla de la Mujer Dormida' (Alfaguara, 2024), cuya temática está en la línea de 'El italiano' (2021), también de escenario marino, y también bélica como 'Línea de fuego' (2020), esta narración centrada en la Batalla del Ebro. En el frecuente relato de guerras y batallas el autor siempre destaca la presencia española, y en nuestra contienda civil de 1936 se posiciona en el bando sublevado o “nacional”. 

En este caso nos hallamos ante una historia de amor, de guerra y de espionaje y contrabando que discurre en 1937 por zonas mediterráneas como Grecia y Turquía, por el mar Egeo en el estrecho del Bósforo o las islas griegas. El protagonismo del marino greco-español, el capitán Miguel Jordán, recio y solitario pero plano y unívoco, se ve opacado por la atractiva y misteriosa, compleja y enigmática figura de Lena Katelios, de trágico destino y existencia a la deriva entre drogas soledades y sexo degradado. Ella, en una situación triangular entre el dominio y el sometimiento, junto al verismo de los combates entre barcos republicanos y la lancha torpedera de los franquistas, La Loba, o las conversaciones de los dos espías sobre el curso de la guerra, son lo mejor de la novela.

Es de destacar, entre la antagónica conflictividad de los dos bandos, el equilibrio en el enfoque de ambos, así como el dominio del léxico bélico y el marítimo, el crescendo bien gradualizado de las situaciones de confrontación, la belleza de los frecuentes paisajes de mar y el cuidado engranaje estructural del conjunto en un ambiente enrarecido e inquietante, de incertidumbre y miedo.

Como detalle, digamos que El Ferrol (aún no “del Caudillo”) marca con su presencia la apertura y el cierre de esta novela que también registra la rebelión de la marinería republicana y su sangriento enfrentamiento con los oficiales y mandos de los navíos, suceso que provocó en la ciudad el desencadenamiento de las hostilidades. 

Los ingredientes que el veterano escritor maneja hacen de 'La isla de la Mujer Dormida' una novela que desde un comienzo sosegado se mete en el lector cada vez más a fondo, entreteniéndolo y recabando su atención fruto de la maestría en el oficio de contar de Arturo Pérez-Reverte.

https://www.diariodeferrol.com/articulo/nordesia/letras-espanolas-arturo-perez-reverte-fuego-mar-5147662

17 enero 2025

Sergio del Molino recibe el Premio Raúl del Pozo de columnismo

Efe - 17/01/2025

El escritor y periodista Sergio del Molino (Madrid, 1979) ha sido galardonado con el X Premio de Periodismo de Opinión Raúl del Pozo, que distingue a periodistas y escritores que contribuyen con su trabajo a sustentar la prensa democrática y la opinión libre. Así lo ha anunciado el periodista, escritor y académico Arturo Pérez-Reverte, que forma parte del jurado de este premio que integran también Antonio Lucas, Manuel Jabois, Edu Galán, Juanma Lamet y María José Solano y en el que figura asimismo el fallecido David Gistau como presidente de honor, en forma de homenaje de sus compañeros.

El premio, que se concede anualmente y sin dotación económica y se entregó anoche en Madrid, ha reconocido a Del Molino por su labor destacada en el periodismo político español a lo largo del pasado año. El autor del ensayo 'La España vacía' (2016), sobre la despoblación del mundo rural que sirvió para nombrar al fenómeno y ganador del Premio Alfaguara 2024 por la novela 'Los alemanes', colabora habitualmente con el 'Heraldo de Aragón', 'El País', Onda Cero, la revista 'Eñe' y otros medios de comunicación.

En anteriores ediciones el premio Raúl del Pozo fue otorgado, entre otros, a Enric González, Soledad Gallego-Díaz, Pedro García Cuartango, Carlos Alsina, Manuel Vicent, Lucía Méndez, Lydia Cacho e Ignacio Camacho.

https://amp.elmundo.es/cultura/literatura/2025/01/17/678a21acfdddff79808b4591.html

15 enero 2025

Aquella conferencia en el Planetario de Pamplona

Javier Ancín - okdiario.com - 15/01/2025

A mí los planetas, salvo el grupo musical, me han dado un poco lo mismo. Me agobio con la inmensidad de la tontuna humana aquí en la Tierra, como para tratar de comprender lo que hay ahí fuera, en el espacio: ese lugar inabarcable lleno de lucecitas que no tiene sentido alguno que esté ahí -¿por qué existe?-.

Pero eso no siempre fue así. Yo también fui niño que fantaseaba con aventuras y viajes, e incluso joven, y aunque descreído, no recuerdo haber creído nunca en nada, siempre quise mirar, como un francotirador desde su puesto solitario, como un astrónomo tras su telescopio, el tiempo que me había tocado vivir. El arranque de todo eso tiene bastante que ver con una conferencia en la que me colé con 16 años más o menos en el Planetario de Pamplona.

Pensaba un poco en esto viendo desde el coche la columna de humo, una chimenea perfecta, tú, que salía ayer de la cúpula de ese edificio, que cuando eres adolescente, hierve en ti un montón de nuevas sensaciones, ideas, expectativas, visiones, párrafos, tebeos, escenas de películas, estrofas de canciones que no sabes cómo canalizar. Hasta que encuentras un modelo que te sirve, una figura en la que te fijas, una persona en la que cristaliza todo eso a lo que no sabes ponerle nombre o dimensión o profesión o voz o mirada. O simplemente una forma de estar en el mundo, sin más, en la que por fin te sientes acompañado. Constatas que no eres tan raro como piensas que eres cuando dejas de ser niño y no comienzas aún a ser adulto, y eso tranquiliza mucho.

A mí eso me pasó con el Pérez-Reverte reportero en Irak y luego en Bosnia, cuando todavía no era un escritor profesional pero estaba dejando ser un periodista. Me gustan esas fronteras existenciales un poco por eso: siempre he vivido en ellas, nunca he sido lo que ya estoy dejando de ser.

El caso es que con 15 años, ese tío que habla de los Tintines que leo me gusta, me sirve, voy a fijarme en él. Y le fui siguiendo la pista, sobre todo desde que le escuché en aquella conferencia en el Planetario de Pamplona. Me gustó tanto aquello que a falta de guerras a las que ir (tampoco hubiera tenido valor si llegó a tener la edad), me escapaba a la tercera cerveza de los bares en los que estaba con mi cuadrilla y me metía a mirar, en primera línea, las broncas entre policías y etarrillas de la Pamplona de los 90.

En medio de las hostias, recortado solitario en algún portal, con un cigarro encendido creyéndome Márquez con su betacam al hombro, jugaba a ser reportero imaginario. Veía pelotazos, cohetes, pedradas y cócteles incendiarios. Cuando tocaba correr pisando cristales rotos por el suelo me creía en 'Territorio comanche', ese libro que es el que más veces he leído de mi vida, y que contiene la frase que ha guiado todo lo que escribo: "Aquí una bomba, aquí un muerto, aquí un hijo de la gran puta".

Un poco por todo eso me dio pena ver el Planetario en llamas, como ardió la biblioteca de Sarajevo en aquellas piezas del telediario de hace más de 30 años que Pérez-Reverte nos metía en nuestras casas. Los caminos de las estrellas, como los de los hombres, son inescrutables. Que lo reconstruyan pronto. Donde hay cultura siempre hay un chalado al que le viene bien, siempre hay un perdido al que le ayuda a estarlo menos. Y eso es todo.

https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/conferencia-planetario-pamplona-incendio-reconstruccion/20250115102136577749.html

14 enero 2025

Premios Zenda 2023-24


Los premios Zenda se estrenan por todo lo alto repartiendo prestigio

Bruno Pardo Porto - ABC - 14/01/2025

La gala de los premios Zenda empezó con una apuesta segura. «No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña»… En el escenario estaba el actor Emilio Buale, que leyó el inicio de 'Corazón tan blanco', de Javier Marías, y acto seguido hizo lo mismo con 'Malena es un nombre de tango', de Almudena Grandes. Así que invocada la memoria se pasó al sarao, una fiesta de la literatura con vocación de acontecimiento (cientos de escritores y académicos personalidades del mundo cultural y político, una convocatoria serie) en la que se entregaron doce galardones y en la que hubo una actuación musical de Loquillo y otra humorística de Leo Harlem, además, claro, de discursos y alegrías y celebraciones de «la excelencia literaria». El acto, presentado por Espido Freire y Jesús Vigorra, fue la constatación de sus principios, esto es, del entendimiento de la cultura como lugar de encuentro, como valor transversal.

Lo dijo Arturo Pérez-Reverte: «Pocas veces se han juntado tantos nombres desinteresadamente. La dotación de estos premios, en vez de ser económica, se mide en prestigio. Estos son unos premios de verdad, unos premios de justicia». Y esto lo demostraba, también, la composición del jurado: Jesús García Calero, director de 'ABC Cultural'; Guillermo Altares, de 'El País'; Nuria Azancot, de 'El Cultural'; Pepa Blanes, de la SER; Sergio Vila-Sanjuán, de 'La Vanguardia'; Laura Barrachina, de Radio Nacional; Antonio Lucas, de 'El Mundo'; Alberto Olmos, escritor y columnista de 'El Confidencial'; Cristina Rivera Garza, escritora y ganadora del Pulitzer 2023, y Santos Sanz Villanueva, crítico cultural. Además, Álvaro Colomer, redactor jefe de Zenda, ejerció como secretario del jurado, y Leandro Pérez, director de Zenda, como coordinador del mismo. Los galardones, que cuentan con el patrocinio de Iberdrola y Telefónica, además de con la colaboración del Banco Santander, y con 'XLSemanal' como medio colaborador, distinguieron libros publicados entre agosto de 2023 y julio de 2024.

Sin embargo, el primero en subir al escenario fue Fernando Arrabal, que a sus 92 años sigue mirando el mundo a través de sus gafas de colores, del asombro, y tal vez eso explique su lozanía. «Soy un escritor español, se me ha ofrecido la nacionalidad francesa, pero es imposible que yo sea francés. ¡Porque yo soy español!», celebró desde el atril. Él recibió el premio Zenda de Honor de manos de Antonio Lucas y José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid. También estaban entre el público Félix Bolaños, Marta Rivera de la Cruz, Borja Sémper, Jordi Martí Grau, Gabriel Rufián, Luis García Montero…

Después, los escritores Juan Gómez-Jurado y Bárbara Montes entregaron el premio Zenda Infantil y Juvenil a Leticia Costas, por el libro 'Siete dientes de león' (Nórdica). El Zenda de Poesía lo entregaron Karina Sainz Borgo y Luis Alberto de Cuenca, y fue para María Sánchez por 'Fuego la sed' (La Bella Varsovia). El Zenda de Ensayo fue para Xavier Pla por su biografía de Josep Pla, 'Un corazón furtivo' (Destino), y el de Traducción fue para Cristina Gómez Baggethum por traernos al español la 'Poesía completa' de Jon Fosse, que ha publicado Sexto Piso. Todos recomendaron libros, además de repartir premios.

Hubo contrastes muy divertidos. El cineasta Álex de la Iglesia entregó con el académico Carlos García Gual el Zenda de Historia, que recogieron Fernando del Rey y Manuel Álvarez Tardío por su libro 'Fuego cruzado' (Galaxia Gutenberg). Luego, Loquillo ejerció de Loquillo para marcar el ecuador de la gala. A la vuelta, Fernando Belzunce, director editorial de Vocento, y la escritora Carmen Posadas, le dieron el premio Zenda Editorial a Jesús García Sánchez, esto es, Chus Visor. Y María José Solano y David Summers entregaron el premio Especial Zenda-Edhasa al pintor y escultor Augusto Ferrer-Dalmau. El Zenda a la Ópera Prima fue para 'La última frase' (La Uña Rota), de Camila Cañeque, tristemente fallecida. En su nombre lo recogieron Montse y Ramón, sus padres, en uno de los momentos más emotivos de la noche. Después, Paz Gil Soto, de la Librería Gil, recogió el Zenda Librería. Y el escritor y explorador narrativo Jorge Carrión el Zenda de Innovación.

Para el final dejaron el Zenda de Narrativa, que fue para Leila Guerriero por 'La llamada' (Anagrama), donde reconstruye la historia de Silvia Labayru, víctima de la última dictadura argentina. El cierre fue un contrapunto de Leo Harlem, que subió para hacer reír al personal y se fue de allí con un premio.

https://www.abc.es/cultura/premios-zenda-estrenan-alto-repartiendo-prestigio-20250114202320-nt.html

Fotos:

https://www.abc.es/cultura/premios-zenda-imagenes-20250114202103-ga.html

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Larga vida a los premios Zenda

Daniel Arjona - zendalibros.com - 15/01/2025

Cuentan que un hombre, un tal Danny Dravot, pudo reinar y que otro, sospechamos que atendía al nombre de Rudolf Rassendyll, llegó de hecho a ceñirse la corona sin pretenderlo. Pues bien, los ruritanos de Zenda nos impusimos hace no mucho la tarea de buscar a los nuevos reyes de la literatura en la lengua de Cervantes. Y, no se lo van a creer, los hemos encontrado.

El martes 14 de enero tuvo lugar en la Real Fábrica de Tapices de Madrid la ceremonia de entrega de los Premios Zenda 2023-24, primera edición de unos galardones patrocinados por Iberdrola, Telefónica y Banco Santander con el fin de reconocer la labor literaria, editorial y el fomento de la lectura durante la temporada literaria. Y qué ceremonia: Fernando Arrabal, Loquillo, Arturo Pérez-Reverte como director de orquesta y emotivos homenajes a los fallecidos Javier Marías y Almudena Grandes por parte del actor Emilio Buale. No hemos querido saber, pero hemos sabido, que los Zenda nacen ya como unos de los más importantes laureles que coronan a los mejores escritores en español.

Fue una noche memorable. Al amparo del periodista Jesús Vigorra y de la escritora Espido Freire, los presentadores, distintas celebridades de la política, la literatura o el cine, fueron entregando los «zendas», unas estatuillas diseñadas ex profeso para la ocasión, a los premiados por cada una de las doce categorías seleccionadas por un jurado de otros doce periodistas, críticos y escritores. Doce hombres, y mujeres, con piedad. Y con buen ojo: Guillermo Altares, Nuria Azancot, Pepa Blanes, Laura Barrachina, Jesús García Calero, Antonio Lucas, Alberto Olmos, Cristina Rivera Garza, Santos Sanz Villanueva, Sergio Vila-Sanjuán, y Álvaro Colomer y Leandro Pérez como secretario y coordinador del jurado, respectivamente.

Arturo Pérez-Reverte recibió a los premiados y a los más de trescientos asistentes, entre ellos el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida y el ministro de Presidencia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, con estas palabras: «Pocas veces se han juntado tantos. Celebramos el noveno aniversario de Zenda, una cooperativa de esfuerzos, un territorio de amigos y libros. Hace años que soñamos con reconocer el talento de escritores, editores y libreros. Estos son premios de verdad con un altísimo jurado que esperamos que permanezcan en el futuro».

Ya sólo el arranque de la entrega de premios fue apoteósico. Cómo no va a serlo la presencia de una leyenda de las letras españolas como el dramaturgo Fernando Arrabal, que a sus 92 años recibió de manos de Martínez-Almeida, y del poeta y periodista Antonio Lucas el premio Zenda de Honor 2023-2024. Arrabal se alzó a la altura de su gloria: «Me han ofrecido la nacionalidad francesa, pero es imposible porque soy un escritor español y lo seré siempre».

Unos cuantos años menos que Arrabal atesoran los lectores de la segunda premiada de la velada, Ledicia Costas, Premio Zenda Infantil y Juvenil por su libro 'Siete dientes de león' (Nórdica). Se lo dieron Bárbara Montes y Juan Gómez-Jurado. Por cierto que los organizadores del premio tuvieron la feliz idea de ir pidiendo una recomendación lectora a cada uno de los encargados de entregar los galardones. Próximamente, Zenda publicará la lista de los libros elegidos para solaz de bibliófilos y letraheridos.

Los siguientes por subir al atril de la espléndida Real Fábrica de Tapices fueron María Sánchez, premio Zenda de Poesía por 'Fuego la sed' (La Bella Varsovia), entregado por Luis Alberto de Cuenca y Karina Sainz Borgo; Xavier Pla, premio Zenda por 'Un corazón furtivo' (Destino), su imponente biografía de Xavier Pla, dado por Luis Mateo Díez y José María Merino; y Cristina Gómez Baggethun, premio Zenda de Traducción por su labor en 'Poesía completa (volumen I y II)', de Jon Fosse, publicado en Sexto Piso. Le brindaron la estatuilla Jordi Martí Grau y Ray Loriga. Fue entonces el turno de que aparecieran en escena nada menos que el director de cine Álex de la Iglesia y el maestro helenista Carlos García Gual para entregar el Premio Zenda de Historia a Fernando del Rey y Manuel Álvarez Tardío por 'Fuego cruzado' (Galaxia Gutenberg).

La fiesta de los libros cruzaba en ese momento su ecuador tras entregar sus primeros seis galardones cuando, de pronto… ¿era Loquillo ese tipo que se alzaba en ese momento sobre los presentes? Quién iba a ser si no aquel gigante de dos metros vestido de su negro sempiterno sin que nadie ya le pregunte el porqué. 

Llegó el Loco, cantó «Brillar y brillar», triunfó y se marchó. Los siguientes señalados por las mieles de los Zenda fueron el sello Visor, Premio Zenda Editorial, entregado por Carmen Posadas y Fernando Belzunce, director editorial de Vocento; la recientemente fallecida artista Camila Cañeque, premio Zenda Opera Prima por 'La última frase' (La Uña Rota) que recogieron sus padres, Montse y Ramón, de manos de José Luis Garci y Chema Alonso, Chief Digital Officer de Telefónica, en el momento más emocionante de la noche; y la librería Gil, premio Zenda Librería que entregaron Juan Manuel Cendoya Méndez de Vigo, vicepresidente de Santander España, y Jorge Fernández Díaz, flamante ganador del Premio Nadal, que recogió su propietaria, la librera Paz Gil Soto.

Reverberaba ya en el ambiente el rumor de la inminente gran traca final. La superventas Megan Maxwell y Carlos Fernández Guerra, director de Digital y Redes Sociales de Iberdrola fueron los encargados de brindar el premio Zenda Innovación al hiperactivo y siempre impredecible narrador Jorge Carrión. Dos grandes de nuestras Letras, los escritores Javier Cercas y Julia Navarro, recibieron entonces en el escenario a la periodista argentina Leila Guerriero, premio Zenda de Narrativa 2023-2024 por su impresionante La llamada (Anagrama).

En el fragor de esta última andanada se dio a conocer también el que tal vez fuera el galardón más especial de la jornada, el Premio Especial Zenda-Edhasa. Es este un premio independiente, propio y original, otorgado por los editores del sello y vinculado a la colección de Clásicos de Aventuras de Zenda-Edhasa. Y su primer destinatario no podía ser otro que el gran Augusto Ferrer-Dalmau, pintor y portadista de la colección, a quien entregaron el trofeo David Summers, legendario cantante de Hombres G, y María José Solano, coeditora de Zenda-Edhasa.

¿Ya? ¿Había concluido el espectáculo? No tan deprisa. Cuando el auditorio amagaba con ponerse en pie con el ojo a la busca de las inevitables bandejas de vinos españoles y canapés variados, apareció el aguafiestas de turno para que volvieran a sentarse. Sí, hablamos de Leo Harlem. El director y humorista exigió su propio premio y como es sabido que colecciona plumas y navajas, fue obsequiado por Luz Gabás y Leandro Pérez con un bello y afilado ejemplar de las segundas, porque, en palabras de Pérez-Reverte, «en los tiempos que corren va a ser más útil para ti una navaja que una pluma».

Y ahora sí, bajó el telón y se alzaron tintos, cavas y aperitivos, cundieron dimes, diretes y parabienes y los presentes celebraron, cada uno de su padre y de su madre, pero lectores todos, como ustedes, amigos de Zenda.

https://www.zendalibros.com/larga-vida-a-los-premios-zenda/

Lo que hay detrás de los Premios Zenda: Un 'cónclave' de iconos de nuestra literatura

Alfonso Abril - El Cierre Digital - 18/01/2025

El pasado martes 14 de enero tuvo lugar en la Real Fábrica de Tapices de Madrid la ceremonia de entrega de los Premios Zenda 2023-24. Se trata de la primera edición de estos galardones que tienen el fin de reconocer la labor literaria, editorial y el fomento de la lectura durante todo el año 2024. Esta ceremonia está organizada y dirigida por el creador de Zenda, Arturo Pérez-Reverte. Como director de orquesta, rindió en principio unos emotivos homenajes a los autores fallecidos Javier Marías y Almudena Grandes.

Los presentadores del acto fueron el periodista Jesús Vigorra, con su poderosa voz, y la escritora Espido Freire. Para la entrega de las diversas distinciones se llamó a celebridades de la política, la literatura o el cine allí presentes. Fueron entregando los Zendas 2024. Consiste en un curioso, bonito y elegante diseño de un libro de material pesado con la denominación del premio en su portada.

Los premiados por cada una de las doce categorías fueron seleccionadas por un jurado de otros doce periodistas, críticos y escritores. Tales como, Guillermo Altares, Nuria Azancot, Pepa Blanes, Laura Barrachina, o Alberto Olmos, entre otros, y Leandro Pérez como secretario. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, estuvieron invitados y fueron participantes en la entrega de algún premiado.  

Arturo Pérez-Reverte, en su alocución fue sincero en sus palabras, dando a entender que sus premios no tienen una respuesta económica, sino cultural. Y en eso se basa esta curiosa “cooperativa literaria”. Permite a Zenda editar periódicamente libros en los que se cuentan y se narran pequeñas historias de los mejores autores de nuestro momento. "Pocas veces se han juntado tantos", dijo Arturo. "Celebramos el noveno aniversario de Zenda, una cooperativa de esfuerzos, un territorio de amigos y libros. Hace años que soñamos con reconocer el talento de escritores, editores y libreros”, explicó.

El evento tuvo un buen principio con la presencia de Emilio Buale, que leyó el principio de 'Corazón tan blanco', de Javier Marías. Hizo lo mismo con 'Malena es un nombre de tango', de Almudena Grandes. Fue ovacionado y aplaudido por el punto de sentimiento que puso en su alocución.

El primero en recibir el galardón fue una leyenda de las letras españolas, el dramaturgo Fernando Arrabal. A sus 92 años, recibió de manos de Martínez-Almeida y del poeta y periodista Antonio Lucas el premio Zenda de Honor 2023/2024. Arrabal procura siempre que su presencia tenga que ser de una relevancia y de tono más que abstracto, ecléctico. Su pequeña y diminuta figura se daba un efecto de reconocer su presencia por la montura de unas gafas extrañas y voluminosas que hacían que se diferenciara del resto del personal. Igualmente llevó a cabo, en su ligera alocución, un aviso a navegantes de que a él le habían ofrecido ser francés y que en absoluto lo podía considerar. Porque, él era "¡español! y seré siempre un escritor ¡español!”. Esta expresividad de Arrabal venía avalada por su volumen.

Con unos cuantos años menos que Arrabal, atesoran los lectores de la segunda premiada de la velada: Leticia Costas, Premio Zenda Infantil y Juvenil por su libro 'Siete dientes de león'. Se lo entregaron la escritora Bárbara Montes y Juan Gómez-Jurado. Los siguientes por subir al atril fueron María Sánchez, Premio Zenda de Poesía, por 'Fuego la sed' de la editorial La Bella Varsovia. Le fue entregado por Luis Alberto de Cuenca y Karina Sainz Borgo. Posteriormente, le tocó el turno al dramaturgo Xavier Pla, premio 'Un corazón furtivo, su imponente y atesorada biografía literaria. El premio fue entregado por Luis Mateo Díez y José María Merino.

Cristina Gómez Baggethun es Premio Zenda de Traducción por su labor en 'Poesía completa (volumen I y II)', de Jon Fosse, publicado por la editorial Sexto Piso. Le entregaron el Libro Zenda Jordi Martí Grau y Ray Loriga. Fue entonces el turno nada menos que el director de cine Álex de la Iglesia y el maestro helenista Carlos García Gual. Entregaron el Premio Zenda de Historia a Fernando del Rey y Manuel Álvarez Tardío por Fuego cruzado, editado por Galaxia Gutenberg.

En ese momento se hizo un pequeño descanso para sorprender al personal con la intervención musical del cantante Loquillo. Estuvo acompañado de dos guitarristas y poniendo una pátina musical con dos temas de alta sensibilidad, música a la que últimamente nos tiene Loquillo acostumbrado. Amenizó el ecuador de la gala para dar paso a los siguientes premiados. En concreto el sello editorial Visor, Premio Zenda Editorial, entregado por Carmen Posadas y Fernando Belzunce, director editorial de Vocento.

A continuación, un momento triste y en cierta manera sobrecogedor fue la entrega del Premio Zenda Opera Prima a la recientemente fallecida artista Camila Cañeque, por 'La última frase', de la editorial La Uña Rota. Esta autora de solo 39 años había escrito su libro y fallecido recientemente sin posibilidad de saber el buen resultado de su trabajo. Esta desgracia era contada por sus padres, que recogieron el preciado premio de manos de José Luis Garci y Chema Alonso. Convirtieron la sala de la Fábrica de Tapices en el momento más emocionante de la noche.

La librería Gil de Santander se llevó el Premio Zenda Librería. Lo entregó Juan Manuel Cendoya y Méndez de Vigo, alto cargo del Banco Santander. Lo recogió la propietaria de la librería, Paz Gil Soto. Megan Maxwell y Carlos Fernández Guerra, director de Digital y Redes Sociales, fueron los encargados de brindar el Premio Zenda Innovación. Se lo dieron al hiperactivo y siempre impredecible narrador Jorge Carrión.

Dos grandes de nuestras letras, los escritores Javier Cercas y Julia Navarro, recibieron entonces en el escenario a la periodista argentina Leila Guerriero. Le dieron el Premio Zenda de Narrativa 2023-2024, por su impresionante obra literaria editada por Anagrama, 'La llamada'.

Como colofón final, se dio a conocer también el que tal vez fuera el galardón más especial de la jornada, el Premio Especial Zenda-Edhasa. Es este un premio independiente, propio y original, otorgado por los editores del sello y vinculado a la colección de Clásicos de Aventuras de Zenda-Edhasa. Y su primer destinatario no podía ser otro que el gran Augusto Ferrer-Dalmau, pintor y portadista de la colección. Le entregaron el trofeo David Summers, legendario cantante de Hombres G, y María José Solano, coeditora de Zenda-Edhasa. 

Y como punto final, para seguir con las sorpresas y ser en cierta manera diferente a otros premios, llegó el humorista Leo Harlem. Hizo sonreír a los invitados y dio un momento humorístico exigiendo su propio premio. Ya que Leo es coleccionista de plumas y navajas, el grupo Zenda tuvo a bien obsequiarle con un bello y afilado ejemplar de navaja. Una auténtica y voluminosa faca al estilo de las exhibidas en las famosa correrías de los atracadores de Sierra Morena. En palabras de Pérez-Reverte, "en los tiempos que corren va a ser más útil para ti una navaja que una pluma".

No podemos dejar de recordar que Zenda Libros es una plataforma dedicada a la promoción y difusión de la literatura en español. Fundada en abril de 2016 por el escritor Arturo Pérez-Reverte y dirigida por Leandro Pérez, Zenda ha publicado artículos de más de 1.700 autores iberoamericanos. Celebra concursos literarios todos los meses y publica novelas de aventuras en la editorial Zenda-Edhasa, dirigida por María José Solano. Zenda sido distinguida con el Premio Liber por el fomento de la lectura y también  con el Premio Pop Eye 2022 a la mejor publicación.

https://elcierredigital.com/cultura/los-que-hay-detras-premios-zenda-conclave-iconos-nuestra-literatura

Hermana Zenda

Karina Sainz Borgo - ABC - 19/01/2025

Zenda Libros apareció en abril de 2016 y desde entonces se mantiene en pie como un territorio libérrimo. Durante estos nueve años, el proyecto cultural de periodismo literario independiente no sólo reunió a las más prestigiosas figuras, sino que se convirtió en plataforma para nuevas firmas. Es ese lugar donde lectores, periodistas, editores, escritores, autores noveles, libreros y todos los interesados en el mundo de la literatura establecen contacto. La primera edición de los premios Zenda, celebrada esta semana, supone la expresión de ese deseo en la realidad.

Fundada por el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte y dirigida por Leandro Pérez, su nombre tenía que ser claro y directo. Pérez-Reverte se valió de la novela 'El prisionero de Zenda', de Anthony Hope. «No era, desde luego, la más perfecta novela del mundo; pero sí una aventura apasionante, un folletín a la antigua, en el mejor sentido del término, que no puede dejar de leerse con una sonrisa agradecida y cómplice», dijo hace ya unos años de aquella elección.

Zenda es ya una apasionante y prometedora realidad en la que confluyen españoles, mexicanos, argentinos, puertorriqueños, colombianos, venezolanos… Las fronteras de Zenda, lugar del literario país de Ruritania que imaginó Anthony Hope, están abiertas para todos. Además del periodismo, el proyecto incluye Zenda Aventuras, una editorial especializada en la publicación de clásicos. Surgió con el apoyo del autor Arturo Pérez-Reverte, las ilustraciones de Augusto Ferrer-Dalmau y la dirección de la escritora María José Solano, responsable de esta colección que recupera clásicos literarios no reeditados en español y enraíza aún más la presencia de Zenda en el ejercicio de su labor cultural.

Zenda se caracteriza por la pluralidad, profundidad y calidad de su contenido: entrevistas largas y sesudas a escritores, creadores y personajes del mundo cultural; también blogs, columnas y experimentos literarios que recuperan desde la literatura por entregas, los dietarios y las columnas hasta la edición de antologías literarias. Somos muchos los que crecimos bajo su impulso y celebramos cada año de esta publicación libérrima y hermana. Larga vida, pues, a su proyecto.

https://www.elcorreo.com/xlsemanal/a-fondo/premios-zenda-arturo-perez-reverte-literatura.html

https://www.abc.es/noticias/jose-f-pelaez-espana-deberia-20250119000811-nt.html

11 enero 2025

El efecto Pérez-Reverte

Sergio Vila-Sanjuán - La Vanguardia - 11/01/2025

El próximo martes tendrá lugar, en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, el acto de entrega de los primeros premios Zenda. La revista literaria digital que les da nombre, hoy una de las más leídas en el ámbito hispanoamericano, fue puesta en marcha en el 2016 por el novelista Arturo Pérez-Reverte con la intención, poco usual en el gremio, de que fuera un puerto de acogida para autores interesantes de todas las tendencias, desde los más populares a los más secretos. Que se convirtiera en “un territorio de libros y amigos”, desde una perspectiva liberal y sin anteojeras de grupo ni ideológicas. Bajo la dirección de Leandro Pérez, ha publicado desde su creación más de 1.700 artículos, reportajes y reseñas, de colaboradores españoles y americanos.

La expansión de la revista llevó a pensar en unos galardones que reconocieran la labor literaria, editorial y de fomento de la lectura. En esta primera convocatoria hemos sido invitados a formar parte del jurado una docena de periodistas culturales y escritores. 

Se han fallado diez categorías correspondientes al 2023: la de narrativa ha recaído en Leila Guerrero por 'La llamada'; la de poesía, en María Sánchez por 'Fuego la sed'; la de ensayo, en Xavier Pla por su biografía del autor de 'El quadern gris'. La de historia, en Fernando del Rey y Manuel Álvarez por 'Fuego cruzado'; infantil y juvenil, en Ledicia Costas por 'Siete dientes de león'; ópera prima, en Camila Cañeque, autora barcelonesa fallecida poco antes de la publicación de 'La última frase'. La de labor editorial, en Visor; la de traducción, en Cristina Gómez Baggethun por la 'Poesía completa' de Jon Fosse; la de librería, en la Paz de Pontevedra; la de innovación, en el colaborador de este diario Jorge Carrión; y el Zenda de Honor, en el veterano dramaturgo Fernando Arrabal.

Hay muchas aproximaciones posibles al hecho literario, y uno acrisolado y muy revertiano es el que privilegia la experiencia genuina y no impostada, el amor a la aventura y la pasión vital. El lanzamiento de una colección de libros vinculada a Zenda arrancó en solitario como Zenda aventuras, y desde hace un par de años se desarrolla en colaboración con Edhasa, referencia en novela histórica. Bajo el sello Zenda Edhasa se han recuperado clásicos como 'Las cuatro plumas', de A.E.W. Mason; 'Taras Bulba', de Nikolái Gogol; muy oportunamente 'El jorobado de Notre Dame', de Victor Hugo; 'Juventud', de Joseph Conrad; 'Los cañones de Navarone', de Alistair MacLean; 'Fantomas', de Souvestre/Allain, o el 'Peter Pan' de James M. Barrie, que se coló por nuestras ventanas a tiempo para la última Navidad, recordándonos que “también nosotros hemos estado en la isla de los Niños Perdidos y, aunque ya nunca más podamos desembarcar allí, todavía a oímos el murmullo de las olas”. Todos con prólogo de Pérez-Reverte, a quien se debe la cita anterior, e ilustración de su amigo el pintor barcelonés Augusto Ferrer-Dalmau.

Zenda aparte, otra iniciativa del padre del capitán Alatriste que ha cuajado es el encuentro Letras en Sevilla, codirigido con otro cómplice habitual, el periodista Jesús Vigorra. Catorce mil personas han pasado en nueve años por la Fundación Cajasol para escuchar a un centenar de escritores, historiadores y políticos debatiendo temas como “Literatura y Guerra Civil”; “Chaves Nogales, una tragedia española”; “Toros sí, toros no”; “Monarquía o república” o, codirigida con Carmen Calvo, “El poder de las mujeres”. 

Por las sesiones sevillanas han pasado entre otros  Paul Preston, Ian Gibson, Almudena Grandes, Juan Eslava Galán, Andrés Trapiello, Jorge Fernández Días, Alfonso Guerra, Juan Carlos Monedero, Rafael de Paula, Rosa Montero, Cayetana Álvarez de Toledo, Santiago Muñoz Machado, Ignacio Peyró, Carmen Posadas... La próxima, “Políticos: ¿solución o problema?”, lo abrirá Felipe González el 3 de febrero.

A Arturo Pérez-Reverte, el escritor español vivo más traducido según el Mapa del Instituto Cervantes, autor de novelas superventas que cada temporada se colocan en los primeros puestos de las listas de la consultora GFK, le han quedado tiempo y energía en los últimos años para convertirse también en un dinamizador cultural de primera magnitud, con iniciativas abiertas que extienden su universo creativo y buscan a la vez beneficiar al mundo de las letras en su conjunto. Sin duda, una rara avis en nuestra historia literaria.

https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20250111/10272218/perez-reverte-zenda-sevilla.html