Uxía Prieto – huffingtonpost.es – 26/09/2026
¿Qué pasaría si juntaran a varios huéspedes en un espectacular hotel de la costa de Mallorca en el que suceden varios asesinatos? ¿Y si además intenta resolver el crimen un actor famoso? Esos son los ingredientes de ‘El problema final’, la nueva miniserie de Netflix basada en el libro homónimo de Arturo Pérez-Reverte.
En esta nueva ficción, para la que se han desplegado espectaculares decorados y vestuarios cuidados al detalle, José Coronado encarna a Benjamin Basil, un actor que ha interpretado a Sherlock Holmes y que se ha llevado parte del personaje a casa, llegando a pensar que él mismo es un detective.
"Cada día era divertidísimo. El disfrazarnos como nos disfrazábamos, tener ese privilegio. Poder jugar con los mejores elementos, el vestuario, la dirección artística, las localizaciones... Era decir wow, esto es jugar con mayúsculas", rememora Coronado en una entrevista con El HuffPost.
María Valverde, que interpreta a la misteriosa Adela Figueroa, reconoce que rodar con un elenco tan coral fue lo mejor de la experiencia. "Lo más divertido era cuando estábamos todos juntos en el hotel y había días que era complicado mantenerse concentrado", rememora la actriz. "El ayudante de dirección lo pasó mal", añade Maribel Verdú, que interpreta a Raquel, la responsable del hotel.
Para Cristina Kovani, que se mete en el papel de Vicky, la miniserie es una de sus primeras experiencias como actriz y todavía tiene que pellizcarse al pensar en el rodaje. "Que tu día de trabajo sea estar viendo los arrecifes de la Costa Brava, privada, porque estás con tres personas más y los actores. La gente paga miles de euros, ¿y a mí me pagan por eso? Es increíble", celebra la intérprete.
‘El problema final’ es un juego entre los personajes y una miniserie de misterio, pero también un homenaje a las novelas de detectives o al cine clásico. ¿Por qué no pasan de moda estas historias? ¿Tenemos todos un detective dentro? "Lo que nos gusta es jugar e implicarte en las historias, no quedarte fuera. Poder opinar y estar ávido de suspense. Es que si no, estar rezagado en plan pasota... a la mayoría de personas les gusta interactuar", afirma Maribel Verdú. Es una opinión con la que coincide María Valverde, que cree que en este tipo de tramas "no eres simplemente un espectador".
Tal y como recuerda Martiño Rivas, que interpreta al galán Franciso Foxá, el propio Reverte quería hacer "un homenaje" a este tipo de géneros y ese espíritu se traslada a la serie. "Lo más importante es que desde el minuto 20 invitas al espectador a jugar contigo, a elucubrar, a que el espectador se la juegue con su pareja o con sus amigos: ¿quién es el asesino? Esta no es una serie de coches que estallan por los aires. Es una serie de personajes, y todos tienen peso porque todos pueden ser el asesino. Es un juego intelectual", opina Coronado.
"Yo creo que este tipo de rodajes de literatura son un juego, el espectador que se sienta a ver este tipo de películas juega y está compitiendo con Basil. Te han dado la oportunidad de sentarte en una sala oscura a resolver el caso con un actor. Por eso ese tipo de géneros nunca cansan, nunca aburren, nunca mueren. Fascinan porque te retan", añade Gonzalo de Castro, que es Fonseca en la miniserie.
Cuando Basil llega al hotel, siente todas las miradas en los pasillos, en los espacios comunes, observándolo. Cada paso de sus primeros momentos en el lujoso establecimiento se analiza al detalle porque todo el mundo conoce a ese mítico actor. Es una realidad a la que no solo se enfrenta su personaje, sino que puede resultar familiar a la mayoría de miembros del reparto.
Para María Valverde, su relación con la fama cambia de fase en función de su trabajo. "Yo creo que va por épocas. Cuando hay respeto y hay admiración es fascinante poder charlar con alguien que viene a hablar contigo, más que el hecho de una foto incluso. Yo a veces agradezco más una conversación a una foto", reflexiona la actriz, que debutó en el cine con 16 años. "Cuando estás más expuesto y estás trabajando más, lo vives de otra manera porque al final... A mí personalmente me gusta caminar, ir en transporte público, perderme... y a veces es verdad que no he podido hacerlo de la manera que me gusta y que soy. Cuando tengo ese anonimato lo disfruto muchísimo también. Hay que surfear la vida y la profesión", asegura Valverde.
Para Coronado, la fama no le ha dado "más que alegrías". "La gente me trata con mucho respeto y me aporta una energía maravillosa que sería estúpido rechazar. Lo único es intentar darle salida a este monstruo de 27 cabezas que es la fama y que no te sirva para que no te creas la última Coca Cola del desierto sino que puedas ayudar en solidaridad, aportar tu granito a la sociedad. Ya que la gente te escucha por lo famoso que eres, que puedas hacer en algún momento reflexionar o que aportes algo a la sociedad", destaca el veterano actor. "A mí me costó entenderla un montón. José habla de Coca Cola, para mí fue más bien una tónica. Es un gusto adquirido, sabes? El primer sorbo y luego a medida que pasa el tiempo vas acostumbrando el paladar", apunta Rivas sobre su relación con la fama, que navega desde su adolescencia.
"Yo estoy teniendo interacciones muy bonitas y no me molesta y lo llevo con mucha naturalidad. Ojalá hubiera sido así al principio, pero no lo fue, desgraciadamente. Mi hija no tengo la sensación de que me mire con especial admiración salvo un día que fuimos a un sitio de camas elásticas en Oleiros (A Coruña) y me dijeron “tú pasa gratis” y ella se quedó “papá, wooow”. Jamás me ha mirado con más admiración en la vida", bromea Rivas.
A pesar de que todos se han visto en la tesitura de tener que firmar un autógrafo o sacarse un selfie con algún admirador, Maribel Verdú cree que la fama que tienen la mayoría de intérpretes en España tiene poco que ver con la realidad que viven los fenómenos de masas. "Hay famas y famas. No somos un cantante ni un deportista de élite, la fama de ellos es otra cosa, eso debe ser terrorífico. La nuestra es diferente, yo llevo con ella desde que soy muy pequeña y la tengo superasumida. A nosotros se nos acerca la gente siempre con un respeto infinito", defiende la actriz.
No es la única diferencia con Basil ya que todos los miembros son capaces de dejar el personaje en casa. Cuando se cierran las puertas del hotel, cuelgan los trajes, los grandes tocados y los tacones, vuelven a ser ellos mismos y no queda ni rastro de esos misteriosos huéspedes.
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